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“La pandemia nos demostró que vivimos en un país injusto y que la calidad de vida incide fuertemente en el riesgo de contagio”. Alberto Fernández
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Nacionales - 08-06-2019 / 09:06
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

La pobreza y la degradación de la calidad de vida no aparecen en la campaña macrista

La pobreza y la degradación de la calidad de vida no aparecen en la campaña macrista
En la ciudad de la nada se camina entre decenas de familias sin techo que duermen en las calles, mientras el discurso de la monstruosidad los estigmatiza como vagos, merecedores de ese destino argentino, de actores de una conspiración política. Un gobierno que tuviera la mínima sensibilidad, no ya entre sus principales dirigentes, sino en sus segundas y terceras líneas, en su activismo, debería estar asustado, lelo o dolorido. Debería transmitir la conmoción que lo atraviese, enviar una señal de empatía con el dolor que causan sus políticas. No es el caso de Cambiemos.
Entre el desatino insólito del "creo que mi deber es no presentarme a declarar" de Carlos Stornelli y el anuncio desopilante de una moneda común con Brasil, Argentina se sumerge en las aguas muertas de "cualquier cosa puede pasar" y "cualquier cosa se puede decir" y así este país se convierte, junto con la palabra, en cualquier cosa, de la mano de Cambiemos.
 
Que un fiscal de la República se ampare en sus fueros cuando lo acusan, le quita autoridad cuando alguno de sus acusados haga lo mismo. Y su acusada preferida, Cristina Fernández, cuya persecución es la excusa para ampararse en sus fueros de fiscal, también tiene fueros pero, al revés que él, asiste cuando la convocan. Igual, resulta que el republicano es Carlos Stornelli y la ex presidenta la desacatada.
 
Como no tiene nada que anunciar después de una reunión estéril con el presidente argentino Mauricio Macri, Jair Bolsonaro sacó de la galera una imposible moneda única cuando ni siquiera pueden ponerse de acuerdo en un banco en común. "Ya les dije que no sé nada de economía", es su frase favorita en Brasil cuando le preguntan por la caída brusca del PBI.
 
Entre las manifestaciones del fiscal que fue declarado en rebeldía después de que se negó cinco veces a declarar en una causa donde hay muchas pruebas que lo acusan, y el anuncio hueco de Bolsonaro que, de realizarse implicaría cederle a Brasil la soberanía monetaria, hay un océano de nada que envuelve a los argentinos en un discurso enloquecedor porque masacra lo correcto, lo real y lo posible.
 
Mientras el gran fiscal se ufana de su repudio a la ley y dos presidentes anuncian algo que no existe, al mismo tiempo, en el primer cuatrimestre de este año, la ONG Defendamos Buenos Aires contabilizó en el área metropolitana 12.300 jóvenes que abandonaron el país en busca de un futuro que perdieron con la economía macrista.
 
Y el Observatorio de la Universidad Católica dice que el 51 por ciento de los niños argentinos son pobres, que el 35 por ciento tiene que asistir a comedores populares y que el 13 por ciento pasa hambre.
 
El discurso vacío y la nada por un lado y, por el otro, cifras que muestran un país que se desangra con la emigración de sus jóvenes y el hambre de sus niños y adolescentes. En ese contraste, lo vacío se convierte en perversión o en maldad pura. El discurso engañador reclama el sacrificio de los más vulnerables, los niños, y los jóvenes pobres mientras abre cuentas offshore en paraísos fiscales.
 
En la ciudad de la nada se camina entre decenas de familias sin techo que duermen en las calles, mientras el discurso de la monstruosidad los estigmatiza como vagos, merecedores de ese destino argentino, de actores de una conspiración política. Lo puede decir un taxista o la vendedora de un comercio que mañana serán expulsados a ese lugar con el que se ensañan. La degradación de la palabra acompaña la degradación de las relaciones humanas.

 
El trance llega a su punto crítico. La política de degradación de la palabra y virtualización de la realidad fue diseñada para sofocar la protesta contra la aplicación de las políticas neoliberales. Es el punto de inflexión en la hegemonía de ese discurso silenciador.
 
Y llega cuando se desata el proceso electoral. Ese punto de inflexión puede ser el punto sin retorno, a partir del cual será difícil un cambio del humor social.
 
Catástrofe social y elecciones han ido pocas veces de la mano, aunque la mayoría ha desembocado en elecciones después de grandes protestas.
 
El Gobierno camina sobre una fina capa de hielo que es la paciencia de la gente y sus límites ante la miseria y el hambre. Si la situación se agrava, puede provocar el desborde antes de las elecciones. El 35 por ciento de los niños y adolescentes se alimenta en comedores populares a los que todos los días se les reduce la dieta y el otro 13 por ciento ya no tiene por dónde achicar.
 
Un gobierno que tuviera la mínima sensibilidad, no ya entre sus principales dirigentes, sino en sus segundas y terceras líneas, en su activismo, debería estar asustado, lelo o dolorido. Debería transmitir la conmoción que lo atraviese, enviar una señal de empatía con el dolor que causan sus políticas. No es el caso de Cambiemos.
 
El Gobierno está enfocado en las consecuencias que está produciendo la crisis en sus expectativas electorales. No mira hacia el dolor que ha producido, sino hacia las elecciones provinciales, las PASO de agosto y las elecciones de octubre. No hay deliberación por la pobreza que han traído sino sobre los efectos de esa pobreza en sus aspiraciones políticas. Es lo que le importa y lo que siente.
 
No se ven medidas de contención ni solución. Se ve un gobierno que delibera sobre el plan "V" de Vidal, que disputa espacios de poder entre el PRO y los radicales, que elucubra posibles vices para Macri y que no termina de acomodar el lanzamiento de la fórmula opositora de los Fernández en Nación y de Kicillof-Magario en el distrito bonaerense.
 
Una fuerza que fue técnica y fría en elecciones anteriores en este principio de las presidenciales lanza operaciones mediáticas elementales, desmentibles con rapidez y en esencia inoperantes. En elecciones anteriores fue una máquina fría ante el triunfalismo después frustrado del peronismo-kirchnerismo.
 
Son operaciones que no trascienden más allá de las 24 horas. Parecen movidas de aficionados y no mecanismos diseñados por profesionales pagados por multimillonarios. Hay por lo menos tres que se pueden enunciar.
 
La más conspicua fue prohibir por decreto las listas colectoras para evitar la confluencia de diferentes corrientes peronistas. Y al poco tiempo, buscó la forma de anular ese decreto presidencial para permitir posibles alianzas con la gobernadora María Eugenia Vidal. El mismo que las anuló por decreto ahora busca anular ese decreto. No es una imagen ganadora.
 
Movida mediática: cuando la información fue capturada por las negociaciones de los Fernández con Sergio Massa y otras corrientes, todos al mismo tiempo, como se estila, salieron a decir que Juan Manuel Urtubey, Roberto Lavagna y Massa estaban negociando con Vidal y que ya estaba en danza la posibilidad de confluir a través de colectoras. Eso fue un día. Al siguiente los protagonistas tomaron distancia y desmintieron.
 
Si el efecto que buscaban era hacerla intervenir a Vidal en ese flujo informativo, lo lograron nada más que por 24 horas. Porque al día siguiente lo que quedó tras esa operación mediática tan pobre fue la imagen de una Vidal solitaria sin margen de alianzas posibles. Tampoco es una imagen ganadora.
 
Y la tercera fue la versión de que le habían ofrecido ocho millones de dólares a Roberto Lavagna para que bajara su candidatura. Pero con esa movida consiguieron todo lo contrario y el ex ministro se apresuró a presentarse como candidato. El que filtró esa versión buscaba de hecho ese resultado que le resta más votos al oficialismo que a la oposición.
 
La nota de Clarín sobre la falsa trombosis pulmonar de Alberto Fernández genera, en cambio, dudas sobre la salud del candidato. Pero lo hace sobre la base de una fake news, una noticia falsa, igual que los 32 llamados de Cristina Fernández de Kirchner a su secretario de Seguridad, Sergio Berni, el día que se descubrió el suicidio del fiscal Alberto Nisman. La noticia puede ser verdadera, porque es lógico que la presidenta hiciera esas llamadas, pero se le da una connotación falsa.
 
Los operadores mediáticos quedan cada vez más expuestos. La sincronía de tiempos y contenidos en la difusión de falsas grabaciones ilegales de los presos políticos puso en evidencia la cadena de repetidores que se origina en la AFI. La pobreza y la degradación de la calidad de vida no aparecen en esas campañas de los servicios de inteligencia destinadas a la difamación de candidatos y dirigentes opositores.
 
Pero esa realidad que ocultan terminará por devorar la imagen virtual que tratan de sostener casi con desesperación. Los pibes que emigran no son una metáfora literaria, la pobreza no es una cifra abstracta que se transmite por televisión, el hambre no es un concepto. Para millones de personas, esa es la vida desde donde miran televisión cuando pueden. En la televisión se come bien. Afuera ya no.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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28-05-2020 / 11:05
Hay dos cosas seguras si Mauricio Macri está en el gobierno: la aplicación sin piedad del nefasto modelo neoliberal y las operaciones de espionaje a gran escala. Ahí están sus gestiones como jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y como presidente de la Nación para corroborarlo.
 
Si algún día fuera ungido nuevamente como gobernante -posibilidad que hoy aparece como muy remota pero que no debería descartarse definitivamente si se tiene en cuenta el caudal de votos que obtuvo el año pasado tras cuatro años de gestión calamitosa- podemos estar seguros de que esas dos facetas volverán a brillar en todo su esplendor.
 
Es imposible concebir a Macri, el que mandó a espiar a su hermana y su cuñado, sin tales atributos. La concentración de la riqueza -y su consecuencia directa: la multiplicación de la pobreza- y el espionaje como instrumento de coerción forman parte del ADN macrista por encima de cualquier otro rasgo.
 
"Te escuchaban los teléfonos, te leían los mails, te apretaban con la AFIP. Tenían un aparato del Estado, que pagábamos nosotros, para perseguir a los que pensaban distinto o a los propios que pudieran descarriarse. #SiSePuede", disparó el conductor televisivo Marcelo Tinelli, desde su cuenta en Twitter. No se salvaba nadie.
 
Ayer, la Comisión Bicameral de Inteligencia abrió un sumario para investigar delitos en la Agencia, una trama de espías, arrepentidos y amenazas en la AFI macrista. El plenario de la Comisión acordó investigar el caso revelado por un narco arrepentido, quien contó que actuó como sicario contratado por la Agencia Federal de Inteligencia en 2018. 
 

27-05-2020 / 12:05
27-05-2020 / 11:05
Como se sabe, los ricos no piden permiso. La conductora ultra macrista se encontraba realizando la cuarentena en la Ciudad de Buenos Aires, y según trascendió, el sábado, Susana Giménez violó el aislamiento social preventivo y obligatorio al viajar en un avión privado hacia la ciudad uruguaya de Montevideo. La propia Susana lo confirmó y hasta se quejó por los trámites. "Llené más papeles que si hubiera viajado a Rusia durante el comunismo", lamentó.
 
La decisión de Susana generó fuerte malestar en la gente, algo similar a lo ocurrido con el empresario millonario Nicky Caputo, que se fue con toda su familia a Estados Unidos en medio de la pandemia. Partió en un vuelo privado hacia Fort Lauderdale, en Florida. Para hacerlo, alegó la necesidad de repatriarse en Estados Unidos. Mauricio Macri se quedó sin su "hermano del alma".
 
Después de rajarse a Uruguay, la millonaria conductora se mostró muy preocupada porque sus perros no la reconocieron."Yo me sé cuidar sola, no preciso que me encierren en mi casa con llave, yo me cuido sola y sé muy bien lo que tengo que hacer", exclamó Giménez en declaraciones televisivas, y añadió: "Los presos están en la calle ¿nosotros vamos a estar presos? Es el año más espantoso que estamos viviendo, y el gobierno no sabe bien qué hacer", subestimando el poder legal constituido para intentar justificarse.
 
Luego, Susana 
tiró mierda pa' todos lados con una serie de definiciones insólitas en la que no solo comparó a Argentina con Venezuela, sino que también atacó "al populismo". Además, lanzó todo tipo de fake news, como que "había doctoras que decían que si te inyectás  vitamnias endovenosas te podés curár". Por otro lado, dijo: "Hoy escuché que si mezclas dos antibióticos van muy bien". Todas estas mentiras ante la pasividad de los periodistas que no le repreguntaron nada.



26-05-2020 / 11:05
26-05-2020 / 11:05
La militancia anticuarentena, que lidera el Grupo Clarín con sus diarios, radios y canales de televisión, seguido por La Nación, el Grupo América e Infobae, es tan irresponsable socialmente como mezquina en términos políticos e ignorante de la cuestión económica. Desprecian el destino sanitario de las personas mayores y de los grupos socioeconómicos vulnerables.
 
La controversia con la militancia social y periodística anticuarentena se parece a las discusiones delirantes con grupos terraplanistas y antivacunas. Con fake news y apelando a la angustia personal por la cuarentena, lo que hacen es una provocación abierta a una parte de la sociedad, atrapada por el cansancio, el miedo económico y la confusión.
 
Trabajan para que la mayoría de la sociedad acepte que los adultos mayores y pobres se mueran por coronavirus. Esto es lo que ha sucedido en Suecia, Italia, España, que han dejado morir a las personas mayores contagiadas porque sus respectivos sistemas sanitarios han colapsado; o en Estados Unidos y en Brasil, donde el coronavirus se concentra en pobres e inmigrantes.
 
El resultado sanitario de la opción anticuarentena es un desastre humanitario, fosas comunes, cementerios desbordados y, además, derrumbe económico. La sociedad argentina posee una larga historia de movilizaciones y resistencias social y política que no soportaría cantidades de contagiados y muertes como se anotan diariamente en Brasil, Chile, Perú, Italia, España, Gran Bretaña o Estados Unidos.
 
El objetivo político de los militantes anticuarentena es erosionar la elevada aceptación social y política que hoy tiene el gobierno de Alberto Fernández. La campaña la lideran grupos conservadores porque les irrita que Cristina y el kirchnerismo tengan un papel destacado en la alianza de gobierno.
 

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