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Nacionales - 05-06-2019 / 10:06

Gran parte de la deuda tomada por Macri es para financiar la fuga de capitales y la dolarización

Gran parte de la deuda tomada por Macri es para financiar la fuga de capitales y la dolarización
El 36% de la deuda contraída por el Gobierno de Mauricio Macri salió por la puerta giratoria de la fuga de capitales y la dolarización. Se trata de US$68.388 millones sobre el endeudamiento récord por US$187.000 millones.
El 36% de la deuda contraída por el Gobierno de Mauricio Macri salió por la puerta giratoria de la fuga de capitales y la dolarización. Se trata de US$68.388 millones sobre el endeudamiento récord por US$187.000 millones.
 
En cambio, contra el discurso oficial que justificó su necesidad de financiamiento en el déficit fiscal, sólo la mitad del pasivo tomado fue a cubrir el rojo de las cuentas públicas. Así, los analistas advierten que el programa de ajuste actual no resolverá un agujero financiero que sigue retroalimentándose.
 
Los números se desprenden de la información del Ministerio de Hacienda y del BCRA y fueron recopilados por Leandro Ziccarelli, coordinador del Observatorio Monetario-Financiero del Centro CEPA. Como se ve en el gráfico, los dólares ingresados por endeudamiento superaron cada año el saldo negativo de las cuentas públicas.
 
De la deuda tomada por Cambiemos en su mandato, apenas el 26% (unos US$49.000 millones) fue destinado a cubrir el déficit fiscal primario, el que busca llevar a 0% el Ejecutivo y que no incluye el pago de intereses.
 
El déficit financiero total, que sí considera los intereses, ascendió a US$98.000 millones, es decir, significó el 52% de esos pasivos. La otra mitad se destinó principalmente a abastecer la dolarización (36% del total). Y el 12% restante fue a pagar vencimientos de capital y una pequeña parte aún permanece en las reservas.
 
"El mensaje de los funcionarios es que el megaendeudamiento tuvo que ver con el déficit fiscal heredado. Pero en realidad tomando la mitad de deuda podrían haber pagado todo el déficit primario y los intereses. Tomaron más para hacer dos cosas: renovar vencimientos de capital y financiar la fuga de capitales y el déficit externo", sostuvo Ziccarelli.
 

 
Este escenario muestra que el ajuste fiscal impulsado por el FMI y aplicado por el Gobierno en su plan de déficit primario 0% no logrará tapar el agujero financiero porque la mayor parte de la deuda es para pagar más deuda. El círculo vicioso del endeudamiento.
 
Mientras los fondos destinados a obras públicas y a educación cayeron, respectivamente, 53% y 23,3% en términos reales entre 2015 y 2019, el peso del pago de intereses en el presupuesto pasó del 6,2% al 20,1% en el mismo período, de acuerdo a un informe de la Undav.
 
"Lo que están haciendo es cambiar déficit primario por déficit financiero. A eso se suman vencimientos de capital gigantes. Es brutal la cantidad de plata que se va a necesitar para pagar eso", dijo Ziccarelli. Según datos oficiales, el legado de la actual gestión para el próximo mandato son vencimientos por unos US$150.000 millones pero sin dólares del FMI para afrontarlos.
 
Ese cuadro es el que llevó a los fondos especulativos a cerrarle el grifo al Gobierno antes del estallido de la crisis y que ahora agita los temores de default y mantiene el riesgo país en torno a los 1.000 puntos básicos.
 
Por Juan Strasnoy Peyre
 
Fuente: BAE Negocios
 

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09-08-2026 / 17:08
08-08-2026 / 09:08
El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

06-08-2026 / 14:08
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