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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 31-05-2019 / 08:05
MACRI INTENTÓ DESACREDITAR LA MEDIDA DE FUERZA CON ARGUMENTOS INCONSISTENTES Y FALSOS

El Gobierno pretende explicar el impacto económico del paro con razonamientos absurdos

El Gobierno pretende explicar el impacto económico del paro con razonamientos absurdos
Por lo absurdo del razonamiento, los números del Gobierno sobre el paro no cierran por ningún lado. Los que sí cierran son los de la pérdida de poder adquisitivo. Que se traducen en cierre de fábricas, cierre de comercios y cierre de planes a futuro.
Dos pérdidas. Con los datos oficiales sobre salarios que el Indec difundió ayer se llega a la conclusión de que sólo en el mes de marzo de este año los asalariados en blanco del sector público y del sector privado perdieron poder de compra por 44.000 millones de pesos respecto a un año atrás.
 
Otra vez para que quede claro: sólo en un mes perdieron 44.000 millones de pesos. Esa pérdida se elevaría muchísimo si se calculara la pérdida acumulada mes a mes, teniendo en cuenta que en el último año los salarios vienen perdiendo la carrera contra la inflación. Y subiría aún más si se agregara lo que ha perdido el tercio de los trabajadores no registrados.
 
Por otro lado el gobierno de Macri sostuvo anteayer que el paro le generó a la economía una pérdida de 40.500 millones de pesos. Se trata de dos números muy parecidos: 44.000 millones perdieron los asalariados en blanco en un mes, y 40.500 millones habría perdido la economía por un día de paro, según el gobierno.
 
La lógica en la que se basa es tan sencilla como que lo que se deja de producir ese día constituye una pérdida. Es una idea fácilmente comprensible que se acomoda a un sentido común superficial. Pero más allá de que sea correcta en algún caso, como conclusión global para el conjunto de la economía es una burda falacia. Capaz de confundir y engañar a muchos, pero impropia de gente que sabe economía.
 
Es indiscutible que para el conductor de un taxi, para una línea de colectivos o para el sistema ferroviario, casi todos los viajes que no se hicieron el día del paro no se harán nunca, y eso significará que esas actividades habrán perdido producción que no recuperarán. Pero ese razonamiento válido para esas actividades y algunas otras, no opera en absoluto para el grueso del resto de la economía.
 
Valga como ejemplo el de una empresa de alimentación que fue paralizada por completo. Es obvio que lo que no pudo producir ese día, lo compensará de alguna manera con tal de abastecer su demanda. Puede ocurrir que lo tenga que hacer con un turno extra pagando un plus salarial. En ese caso lo que habrá perdido la empresa es un poco de rentabilidad, y los trabajadores compensarán parte de lo que se les podría haber descontado por la falta, o perdido por incumplir el presentismo. Pero para la economía el impacto es poco relevante.
 
Suponer que lo que no se produjo el miércoles resta al Producto Bruto porque no se lo va a producir nunca más, es tan absurdo como creer que si un trabajador que adhirió al paro aprovechó el día para salir de compras o ir al cine, estaría aumentando el consumo y el PBI. Su nivel de consumo está determinado por sus ingresos, así como lo que produce una empresa está básicamente en función de lo que le demanden.
 
Por lo absurdo del razonamiento ya explicado, los números del Gobierno sobre el paro no cierran por ningún lado. Los que sí cierran son los de la pérdida de poder adquisitivo. Que se traducen en cierre de fábricas, cierre de comercios y cierre de planes a futuro.

 
MACRI BUSCÓ EXPLICAR EL IMPACTO ECONÓMICO DEL PARO CON RAZONAMIENTOS ABSURDOS QUE NO CIERRAN POR NINGÚN LADO
 
Las pérdidas del Gobierno
 
Dos pérdidas. Con los datos oficiales sobre salarios que el Indec difundió ayer se llega a la conclusión de que sólo en el mes de marzo de este año los asalariados en blanco del sector público y del sector privado perdieron poder de compra por 44.000 millones de pesos respecto a un año atrás. Otra vez para que quede claro: sólo en un mes perdieron 44.000 millones de pesos. Esa pérdida se elevaría muchísimo si se calculara la pérdida acumulada mes a mes, teniendo en cuenta que en el último año los salarios vienen perdiendo la carrera contra la inflación. Y subiría aún más si se agregara lo que ha perdido el tercio de los trabajadores no registrados.
 
Por otro lado el ministerio de Hacienda sostuvo anteayer que el paro le generó a la economía una pérdida de 40.500 millones de pesos. Se trata de dos números muy parecidos: 44.000 millones perdieron los asalariados en blanco en un mes, y 40.500 millones habría perdido la economía por un día de paro, según el gobierno.
 
Pero más allá de ese parecido casual, entre ambos números hay una diferencia sustancial. Mientras los 44.000 millones de pérdida de poder adquisitivo es una cifra que surge de cálculos muy sencillos e inobjetables basados en datos oficiales, los 40.500 millones de pérdida por el paro resultan de un razonamiento absurdo y falaz.
 
A los 44.000 millones se llega de la siguiente manera. Según la información del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) en marzo de 2018 la remuneración promedio de los 6,2 millones de trabajadores registrados del sector privado era de 29.146 pesos. Asumiendo que los 3,1 millones de trabajadores del sector público cobraban lo mismo, se tiene que la masa salarial de esos 9,3 millones de trabajadores sumaba en marzo del año pasado 270.000 millones de pesos.
 
Si esa masa salarial hubiera aumentado desde entonces hasta marzo pasado al ritmo de la inflación (54,7 por ciento), hubiera alcanzado los 417.000 millones de pesos. Pero como el Indec informó ayer que el aumento de ese período fue de 38,2 por ciento, la masa salarial fue de 373.000 millones de pesos.
 
EL GOBIERNO INTENTÓ DESACREDITAR LA MEDIDA DE FUERZA DEL MIÉRCOLES PASADO CON UN ARGUMENTO INCONSISTENTE Y FALSO
La diferencia entre haber mantenido el poder de compra y lo que realmente ocurrió es de 44.000 millones de pesos. Nuevamente, es la pérdida de un solo mes.
 
Por su parte, el Gobierno intentó desacreditar la medida de fuerza del miércoles pasado con un argumento inconsistente y falso. A través de un comunicado del ministerio de Hacienda pretendió mostrar que el paro del miércoles implicó una pérdida para el país de 40.500 millones de pesos, equivalente al 0,22 por ciento del Producto Bruto Interno del año.
 
La lógica en la que se basa es tan sencilla como que lo que se deja de producir ese día constituye una pérdida. Es una idea fácilmente comprensible que se acomoda a un sentido común superficial. Pero más allá de que sea correcta en algún caso, como conclusión global para el conjunto de la economía es una burda falacia. Capaz de confundir y engañar a muchos, pero impropia de gente que sabe economía.
 
Es indiscutible que para el conductor de un taxi, para una línea de colectivos o para el sistema ferroviario, casi todos los viajes que no se hicieron el día del paro no se harán nunca, y eso significará que esas actividades habrán perdido producción que no recuperarán.
 
Pero ese razonamiento válido para esas actividades y algunas otras (por ejemplo un restaurante que no abrió), no opera en absoluto para el grueso del resto de la economía.
 
Valga como ejemplo el de una empresa de alimentación que fue paralizada por completo. Es obvio que lo que no pudo producir ese día, lo compensará de alguna manera con tal de abastecer su correspondiente demanda. Puede ocurrir que lo tenga que hacer con un turno extra pagando un plus salarial.
 
En ese caso lo que habrá perdido la empresa es un poco de rentabilidad, y los trabajadores compensarán parte de lo que se les podría haber descontado por la falta, o perdido por incumplir el presentismo. Pero para la economía el impacto es poco relevante.
 
Suponer que lo que no se produjo el miércoles resta al Producto Bruto porque no se lo va a producir nunca más, es tan absurdo como creer que si un trabajador que adhirió al paro aprovechó el día para salir de compras o ir al cine, estaría aumentando el consumo y el PBI. Su nivel de consumo está determinado por sus ingresos, así como lo que produce una empresa está básicamente en función de lo que le demanden.
 
Qué pasó con el consumo eléctrico
 
Además, hay otros datos bien objetivos que revelan que el impacto del paro sobre el nivel de actividad global es muy inferior al que sostiene el Gobierno. Por ejemplo, observando qué sucedió con el consumo de electricidad.
 
El miércoles a las 17 horas la gerencia de Análisis y Control Global de Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista S.A.) emitió un informe de situación firmado por el gerente de Operaciones Daniel Kaller dando cuenta que hasta ese momento la caída en el uso de energía eléctrica era de apenas el 6 por ciento comparado con el miércoles de la semana anterior. Cierto es que se trató de un día algo más frío que el miércoles previo, lo que pudo haber incidido en un mayor consumo, pero de todos modos la caída no fue muy significativa.
 
Alguien podría contra-argumentar que la ausencia laboral aumentó el uso residencial y bajó mucho el consumo de electricidad para la producción. Sin embargo, otro informe de Cammesa diluye esa especulación. Hubo una diferencia máxima de 2.000 Megawatts a las 8 de la mañana, que se fue  reduciendo hasta casi equipararse a partir de las 13 horas. Es decir que en los típicos horarios de mayor actividad productiva la menor demanda osciló entre un 5 y un 13 por ciento.
 
Esos porcentajes dejan en ridículo la estimación de que el paro implicó una pérdida equivalente al 0,22 por ciento del PBI anual.
 
El ridículo también se desprende del siguiente razonamiento. Si el nivel de actividad económica fuera el mismo todos los días del año, cada día representaría el 0,27 por ciento (100 / 365). Por supuesto que eso no es así, dado que los feriados y fines de semana se produce muchísimo menos. Estimando que un día laborable normal se produce el 0,40 por ciento, el dato que revoleó el Gobierno del 0,22 por ciento de pérdida del PBI anual implicaría que el paro destruyó definitivamente la producción de más de medio día.
 
Por lo absurdo del razonamiento ya explicado y por las cifras de Cammesa, los números del Gobierno sobre el paro no cierran por ningún lado.
 
Los que sí cierran son los de la pérdida de poder adquisitivo. Que se traducen en cierre de fábricas, cierre de comercios y cierre de planes a futuro.
 
Por Marcelo Zlotogwiazda
 
Fuente: Infobae
 

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29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
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