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“La pandemia nos demostró que vivimos en un país injusto y que la calidad de vida incide fuertemente en el riesgo de contagio”. Alberto Fernández
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Nacionales - 31-05-2019 / 08:05
MACRI INTENTÓ DESACREDITAR LA MEDIDA DE FUERZA CON ARGUMENTOS INCONSISTENTES Y FALSOS

El Gobierno pretende explicar el impacto económico del paro con razonamientos absurdos

El Gobierno pretende explicar el impacto económico del paro con razonamientos absurdos
Por lo absurdo del razonamiento, los números del Gobierno sobre el paro no cierran por ningún lado. Los que sí cierran son los de la pérdida de poder adquisitivo. Que se traducen en cierre de fábricas, cierre de comercios y cierre de planes a futuro.
Dos pérdidas. Con los datos oficiales sobre salarios que el Indec difundió ayer se llega a la conclusión de que sólo en el mes de marzo de este año los asalariados en blanco del sector público y del sector privado perdieron poder de compra por 44.000 millones de pesos respecto a un año atrás.
 
Otra vez para que quede claro: sólo en un mes perdieron 44.000 millones de pesos. Esa pérdida se elevaría muchísimo si se calculara la pérdida acumulada mes a mes, teniendo en cuenta que en el último año los salarios vienen perdiendo la carrera contra la inflación. Y subiría aún más si se agregara lo que ha perdido el tercio de los trabajadores no registrados.
 
Por otro lado el gobierno de Macri sostuvo anteayer que el paro le generó a la economía una pérdida de 40.500 millones de pesos. Se trata de dos números muy parecidos: 44.000 millones perdieron los asalariados en blanco en un mes, y 40.500 millones habría perdido la economía por un día de paro, según el gobierno.
 
La lógica en la que se basa es tan sencilla como que lo que se deja de producir ese día constituye una pérdida. Es una idea fácilmente comprensible que se acomoda a un sentido común superficial. Pero más allá de que sea correcta en algún caso, como conclusión global para el conjunto de la economía es una burda falacia. Capaz de confundir y engañar a muchos, pero impropia de gente que sabe economía.
 
Es indiscutible que para el conductor de un taxi, para una línea de colectivos o para el sistema ferroviario, casi todos los viajes que no se hicieron el día del paro no se harán nunca, y eso significará que esas actividades habrán perdido producción que no recuperarán. Pero ese razonamiento válido para esas actividades y algunas otras, no opera en absoluto para el grueso del resto de la economía.
 
Valga como ejemplo el de una empresa de alimentación que fue paralizada por completo. Es obvio que lo que no pudo producir ese día, lo compensará de alguna manera con tal de abastecer su demanda. Puede ocurrir que lo tenga que hacer con un turno extra pagando un plus salarial. En ese caso lo que habrá perdido la empresa es un poco de rentabilidad, y los trabajadores compensarán parte de lo que se les podría haber descontado por la falta, o perdido por incumplir el presentismo. Pero para la economía el impacto es poco relevante.
 
Suponer que lo que no se produjo el miércoles resta al Producto Bruto porque no se lo va a producir nunca más, es tan absurdo como creer que si un trabajador que adhirió al paro aprovechó el día para salir de compras o ir al cine, estaría aumentando el consumo y el PBI. Su nivel de consumo está determinado por sus ingresos, así como lo que produce una empresa está básicamente en función de lo que le demanden.
 
Por lo absurdo del razonamiento ya explicado, los números del Gobierno sobre el paro no cierran por ningún lado. Los que sí cierran son los de la pérdida de poder adquisitivo. Que se traducen en cierre de fábricas, cierre de comercios y cierre de planes a futuro.

 
MACRI BUSCÓ EXPLICAR EL IMPACTO ECONÓMICO DEL PARO CON RAZONAMIENTOS ABSURDOS QUE NO CIERRAN POR NINGÚN LADO
 
Las pérdidas del Gobierno
 
Dos pérdidas. Con los datos oficiales sobre salarios que el Indec difundió ayer se llega a la conclusión de que sólo en el mes de marzo de este año los asalariados en blanco del sector público y del sector privado perdieron poder de compra por 44.000 millones de pesos respecto a un año atrás. Otra vez para que quede claro: sólo en un mes perdieron 44.000 millones de pesos. Esa pérdida se elevaría muchísimo si se calculara la pérdida acumulada mes a mes, teniendo en cuenta que en el último año los salarios vienen perdiendo la carrera contra la inflación. Y subiría aún más si se agregara lo que ha perdido el tercio de los trabajadores no registrados.
 
Por otro lado el ministerio de Hacienda sostuvo anteayer que el paro le generó a la economía una pérdida de 40.500 millones de pesos. Se trata de dos números muy parecidos: 44.000 millones perdieron los asalariados en blanco en un mes, y 40.500 millones habría perdido la economía por un día de paro, según el gobierno.
 
Pero más allá de ese parecido casual, entre ambos números hay una diferencia sustancial. Mientras los 44.000 millones de pérdida de poder adquisitivo es una cifra que surge de cálculos muy sencillos e inobjetables basados en datos oficiales, los 40.500 millones de pérdida por el paro resultan de un razonamiento absurdo y falaz.
 
A los 44.000 millones se llega de la siguiente manera. Según la información del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) en marzo de 2018 la remuneración promedio de los 6,2 millones de trabajadores registrados del sector privado era de 29.146 pesos. Asumiendo que los 3,1 millones de trabajadores del sector público cobraban lo mismo, se tiene que la masa salarial de esos 9,3 millones de trabajadores sumaba en marzo del año pasado 270.000 millones de pesos.
 
Si esa masa salarial hubiera aumentado desde entonces hasta marzo pasado al ritmo de la inflación (54,7 por ciento), hubiera alcanzado los 417.000 millones de pesos. Pero como el Indec informó ayer que el aumento de ese período fue de 38,2 por ciento, la masa salarial fue de 373.000 millones de pesos.
 
EL GOBIERNO INTENTÓ DESACREDITAR LA MEDIDA DE FUERZA DEL MIÉRCOLES PASADO CON UN ARGUMENTO INCONSISTENTE Y FALSO
La diferencia entre haber mantenido el poder de compra y lo que realmente ocurrió es de 44.000 millones de pesos. Nuevamente, es la pérdida de un solo mes.
 
Por su parte, el Gobierno intentó desacreditar la medida de fuerza del miércoles pasado con un argumento inconsistente y falso. A través de un comunicado del ministerio de Hacienda pretendió mostrar que el paro del miércoles implicó una pérdida para el país de 40.500 millones de pesos, equivalente al 0,22 por ciento del Producto Bruto Interno del año.
 
La lógica en la que se basa es tan sencilla como que lo que se deja de producir ese día constituye una pérdida. Es una idea fácilmente comprensible que se acomoda a un sentido común superficial. Pero más allá de que sea correcta en algún caso, como conclusión global para el conjunto de la economía es una burda falacia. Capaz de confundir y engañar a muchos, pero impropia de gente que sabe economía.
 
Es indiscutible que para el conductor de un taxi, para una línea de colectivos o para el sistema ferroviario, casi todos los viajes que no se hicieron el día del paro no se harán nunca, y eso significará que esas actividades habrán perdido producción que no recuperarán.
 
Pero ese razonamiento válido para esas actividades y algunas otras (por ejemplo un restaurante que no abrió), no opera en absoluto para el grueso del resto de la economía.
 
Valga como ejemplo el de una empresa de alimentación que fue paralizada por completo. Es obvio que lo que no pudo producir ese día, lo compensará de alguna manera con tal de abastecer su correspondiente demanda. Puede ocurrir que lo tenga que hacer con un turno extra pagando un plus salarial.
 
En ese caso lo que habrá perdido la empresa es un poco de rentabilidad, y los trabajadores compensarán parte de lo que se les podría haber descontado por la falta, o perdido por incumplir el presentismo. Pero para la economía el impacto es poco relevante.
 
Suponer que lo que no se produjo el miércoles resta al Producto Bruto porque no se lo va a producir nunca más, es tan absurdo como creer que si un trabajador que adhirió al paro aprovechó el día para salir de compras o ir al cine, estaría aumentando el consumo y el PBI. Su nivel de consumo está determinado por sus ingresos, así como lo que produce una empresa está básicamente en función de lo que le demanden.
 
Qué pasó con el consumo eléctrico
 
Además, hay otros datos bien objetivos que revelan que el impacto del paro sobre el nivel de actividad global es muy inferior al que sostiene el Gobierno. Por ejemplo, observando qué sucedió con el consumo de electricidad.
 
El miércoles a las 17 horas la gerencia de Análisis y Control Global de Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista S.A.) emitió un informe de situación firmado por el gerente de Operaciones Daniel Kaller dando cuenta que hasta ese momento la caída en el uso de energía eléctrica era de apenas el 6 por ciento comparado con el miércoles de la semana anterior. Cierto es que se trató de un día algo más frío que el miércoles previo, lo que pudo haber incidido en un mayor consumo, pero de todos modos la caída no fue muy significativa.
 
Alguien podría contra-argumentar que la ausencia laboral aumentó el uso residencial y bajó mucho el consumo de electricidad para la producción. Sin embargo, otro informe de Cammesa diluye esa especulación. Hubo una diferencia máxima de 2.000 Megawatts a las 8 de la mañana, que se fue  reduciendo hasta casi equipararse a partir de las 13 horas. Es decir que en los típicos horarios de mayor actividad productiva la menor demanda osciló entre un 5 y un 13 por ciento.
 
Esos porcentajes dejan en ridículo la estimación de que el paro implicó una pérdida equivalente al 0,22 por ciento del PBI anual.
 
El ridículo también se desprende del siguiente razonamiento. Si el nivel de actividad económica fuera el mismo todos los días del año, cada día representaría el 0,27 por ciento (100 / 365). Por supuesto que eso no es así, dado que los feriados y fines de semana se produce muchísimo menos. Estimando que un día laborable normal se produce el 0,40 por ciento, el dato que revoleó el Gobierno del 0,22 por ciento de pérdida del PBI anual implicaría que el paro destruyó definitivamente la producción de más de medio día.
 
Por lo absurdo del razonamiento ya explicado y por las cifras de Cammesa, los números del Gobierno sobre el paro no cierran por ningún lado.
 
Los que sí cierran son los de la pérdida de poder adquisitivo. Que se traducen en cierre de fábricas, cierre de comercios y cierre de planes a futuro.
 
Por Marcelo Zlotogwiazda
 
Fuente: Infobae
 

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29-05-2020 / 10:05
El ministro de Economía, Martín Guzmán, presentó su propuesta de reprogramación y pago de la deuda externa, del segmento de 68.000 millones de dólares en títulos de moneda extranjera y bajo jurisdicción extranjera. Alegó que Argentina no podía ofrecer más de un plazo de gracia de tres años y reanudar los pagos en 2023; rebaja de los intereses en 62 por ciento y del capital en 5,4 por ciento; baja de intereses anuales al 2,25 por ciento con pequeñas alzas.
 
Mientras esto sucedía, los medios de comunicación masiva, que responden la macrismo, como: Clarín, La Nación, Infobae, América TV y los periodistas que los corean, fueron creando el sentido común de que caer en default era equivalente a la peste del coronavirus, sino peor. Con lo cual reforzaban la posición de los bonistas, eludían explayarse sobre los costos de evitar el default y debilitaban la propuesta argentina.
 
A cinco días de que venza el actual plazo para ingresar al canje y vencido su acuerdo de confidencialidad, dos de los grupos de acreedores enviaron una nueva propuesta conjunta al Gobierno que busca acercar posiciones para alcanzar un acuerdo y avanzar en la reestructuración de deuda externa por U$D66.200 millones.
 
Según comunicaron, la contraoferta implica un alivio en los pagos del país de más de USD36.000 millones en nueve años. El ministro Guzmán reconoció que hubo "un acercamiento importante" con un grupo de bonistas pero aclaró que el ofrecimiento es "insuficiente" y que aún resta un "camino importante por recorrer".
 

29-05-2020 / 10:05
La angustia que cunde en estos días de encierro en el establishment es muy parecida al arquetipo que describió Sigmund Freud. Es un apremio por resolver algo ya, pero sin saber qué hacer. Lo que sentían todos los que se acercaban a la Esfinge de Tebas temerosos de ser engullidos hasta que Edipo consiguió resolver su enigma.
 
Lo que Alberto Fernández reclamó a los medios de comunicación que "dejen de sembrar", tras la retahíla de preguntas sobre aflicciones y sentimientos que le hicieron en Olivos el sábado a la noche.
 
En la cima de la pirámide social, esa angustia mezcla la contrariedad por las gigantescas pérdidas que empezó a generar la pandemia con la frustración por la ausencia de una solución a la vista. No es muy distinto a lo que movió a Susana Giménez a volar en jet privado a su mansión en Punta del Este.
 
Así, no hay Rivotril que aguante. Entre los hombres de empresa eso se mezcla con un duelo particular: por obra de la cuarentena dejaron de ser "los que mandan", como los definió José Luis de Imaz en 1964, en su libro pionero de la sociología de las élites.
 
El magnate siderúrgico Paolo Rocca es de los que mejor transita esa angustia. Tal vez porque, dueño de una experiencia política juvenil en la izquierda revolucionaria italiana que lo distingue de sus colegas, entiende mejor qué es el Estado.
 
Por un lado empujó a su personal a volver a las oficinas la semana pasada, incluso pese a los casos de coronavirus que ya superaron el medio centenar entre los empleados y contratistas de Techint en Brasil.
 
Del gobierno porteño obtuvo permisos de circulación para todos sus ingenieros y dibujantes sin que nadie revisara demasiado si todos estaban afectados a las obras "esenciales" que declaraban. En paralelo, consiguió que la Nación los incluyera en el programa ATP y les pagara parte de los sueldos.
 

29-05-2020 / 09:05
La Justicia Federal investiga contrataciones directas a empresas publicitarias cercanas al gobierno de Mauricio Macri por no menos de 291 millones de pesos durante los últimos cuatro años. La denuncia penal la presentó la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA), que conduce el fiscal Sergio Rodríguez.
 
La denuncia se realizó en base a una investigación preliminar que estableció como principales responsables de presuntas negociaciones incompatibles con la función pública al ex jefe de gabinete de ministros Marcos Peña, al ex secretario de Comunicación Pública Jorge Grecco y a la ex vicepresidenta Gabriela Michetti. La causa quedó en manos del juez federal Marcelo Martínez de Giorgi y del fiscal federal Jorge Di Lello.
 
La presentación de Rodríguez apunta a contrataciones efectuadas sin concurso y que tuvieron como beneficiarias a cuatro sociedades anónimas: Aura Advertising, La Comunidad, Circus BA y Power República.
 
Las firmas serían además las mismas que participaron de la campaña presidencial de Macri en 2015 y que también se encargaron de desarrollar publicidad oficial en otros distritos gobernados por Cambiemos, como la ciudad y la provincia de Buenos Aires o el municipio de Vicente López, a cargo de Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal y Jorge Macri, respectivamente.
 
Para consumar la ilegal maniobra sin controles que la cuestionaran, la Jefatura de Gabinete impulsó la modificación del decreto 984/2009, que otorgaba exclusividad en el desarrollo de la publicidad oficial a la agencia estatal Télam --donde luego intentarían despedir a 357 trabajadores, incluyendo a los del área a la que habían arrebatado su función histórica--. 
 

28-05-2020 / 11:05
Hay dos cosas seguras si Mauricio Macri está en el gobierno: la aplicación sin piedad del nefasto modelo neoliberal y las operaciones de espionaje a gran escala. Ahí están sus gestiones como jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y como presidente de la Nación para corroborarlo.
 
Si algún día fuera ungido nuevamente como gobernante -posibilidad que hoy aparece como muy remota pero que no debería descartarse definitivamente si se tiene en cuenta el caudal de votos que obtuvo el año pasado tras cuatro años de gestión calamitosa- podemos estar seguros de que esas dos facetas volverán a brillar en todo su esplendor.
 
Es imposible concebir a Macri, el que mandó a espiar a su hermana y su cuñado, sin tales atributos. La concentración de la riqueza -y su consecuencia directa: la multiplicación de la pobreza- y el espionaje como instrumento de coerción forman parte del ADN macrista por encima de cualquier otro rasgo.
 
"Te escuchaban los teléfonos, te leían los mails, te apretaban con la AFIP. Tenían un aparato del Estado, que pagábamos nosotros, para perseguir a los que pensaban distinto o a los propios que pudieran descarriarse. #SiSePuede", disparó el conductor televisivo Marcelo Tinelli, desde su cuenta en Twitter. No se salvaba nadie.
 
Ayer, la Comisión Bicameral de Inteligencia abrió un sumario para investigar delitos en la Agencia, una trama de espías, arrepentidos y amenazas en la AFI macrista. El plenario de la Comisión acordó investigar el caso revelado por un narco arrepentido, quien contó que actuó como sicario contratado por la Agencia Federal de Inteligencia en 2018. 
 

27-05-2020 / 12:05
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