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"Es un gobierno que echa a los talentosos, como Carlos Melconian, Emilio Monzó, Nicolás Massot, Federico Pinedo. No les da la cabeza, hay un odio al talento", finalizó.

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“La pandemia nos demostró que vivimos en un país injusto y que la calidad de vida incide fuertemente en el riesgo de contagio”. Alberto Fernández
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Nacionales - 15-05-2019 / 11:05
EL CICLO POLÍTICO DE MAURICIO MACRI "ESTÁ TERMINADO"

Julio Bárbaro: Entre Cristina Kirchner y Macri, hoy votaría a Cristina

Julio Bárbaro: Entre Cristina Kirchner y Macri, hoy votaría a Cristina
El dirigente peronista Julio Bárbaro volvió a criticar al presidente Mauricio Macri y consideró que el ciclo político de Cambiemos "está terminado". "No hay ninguna posibilidad de que gane las elecciones, es un pobre tipo que vive el día a día, y el único gesto de grandeza de Mauricio sería correrse y dejarle lugar a María Eugenia Vidal, y echar a Marcos Peña para empezar a hablar", planteó.
 
El dirigente peronista Julio Bárbaro volvió a criticar al presidente Mauricio Macri y consideró que el ciclo político de Cambiemos "está terminado". "No hay ninguna posibilidad de que gane las elecciones, es un pobre tipo que vive el día a día, y el único gesto de grandeza de Mauricio sería correrse y dejarle lugar a María Eugenia Vidal, y echar a Marcos Peña para empezar a hablar", planteó.
 
El ex diputado nacional, además, afirmó: "Entre Cristina Kirchner y Macri, hoy votaría por Cristina. Aunque trataría de no votar, tengo 77 años y puedo no votar".
 
"Si (Cambiemos) hubiera acertado en algo, Cristina no tendría nada que decir, ni hubiera hecho el libro, en esta decadencia de Macri la gente dice que con Cristina vivía mejor, y vivía mejor. Hoy por hoy, la gente va a votar a Cristina. Asumámoslo, aceptémoslo".
 
Por otro lado, el dirigente calificó de "brutos" a los funcionarios del Gobierno de Macri. "Es el fracaso de la incapacidad, de los incapaces. Vos me decís, '¡los anteriores eran ladrones!', bueno, sí, pero el bruto es más dañino que el ladrón. Y estos son brutos para el campeonato; lo que están haciendo con el dólar les va a estallar", lamentó.
 
"Es un gobierno que echa a los talentosos, como Carlos Melconian, Emilio Monzó, Nicolás Massot, Federico Pinedo. No les da la cabeza, hay un odio al talento", finalizó.

 
En esta línea, y en una entrevista con el periodista Luis Novaresio en el canal América, Bárbaro consideró que la reinvención de la ex mandataria "es la contracara de la debilidad de Macri".
 
Como responsables del "fracaso" del Gobierno, Bárbaro apuntó contra el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y contra el consultor ecuatoriano, Jaime Durán Barba. "Desprecia la política, es una lacra que llama a la guerra y después huye", afirmó.
 
Fuente: Infobae
 

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02-06-2020 / 09:06
Las denuncias sobre la actividad ilegal de la Agencia Federal de Inteligencia en días de Mauricio Macri no provienen del oficialismo sino de la prensa que no es precisamente cercana al Frente de Todos. Esto le concede más credibilidad a la sospecha de que algo muy podrido estaba ocurriendo y cabe preguntarse cuál era el rol del ex Presidente en todo esto. Ya no hay posibilidades de culpar a Marcos Peña u otro funcionario por las conductas de Macri. Él queda en primer plano.
 
Obvio, porque Macri es el único con antecedentes: él fue el primer Presidente de la Nación que asumió procesado, y el delito era la interferencia de conversaciones y el seguimiento, todo ilegal, de personas -varios muy cercanos tales como su padre y su hermana, ambos hoy fallecidos-, a causa de disputas familiares.
 
Uno de los primeros Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que firmó Macri fue la transferencia de la oficina de escuchas telefónicas, de la Procuración a la Corte. Aunque no fue a la Corte, sino que se la mandó a los organismos de inteligencia manejados por su amigo personal y testaferro, Gustavo Arribas, para el espionaje ilegal.
 
En la lista de los "caminados" hay políticos del PRO, del Frente Renovador y peronistas. Un caso: un teléfono celular que funcionaba con la carga previa de la compra de una tarjeta de prepago correspondiente a Florencia Kirchner, estaba intervenido, de acuerdo con una fuente ligada a la investigación.
 
Pero hay cosas más graves. Como el seguimiento de la AFI de ciertas figuras de muy importantes del oficialismo de entonces. En primer lugar a Horacio Rodríguez Larreta, con fotografías en ámbitos de la vida pública y la vida privada. Le habían infiltrado una empleada doméstica en la casa a Larreta. También al macrista Emilio Monzó, ex presidente de la Cámara de Diputados de la Nación. El objetivo: conocer cada detalle de sus movimientos.
 
María Eugenia Vidal también fue espiaba. En ese tiempo, el ministro de Seguridad bonaerense era el actual diputado nacional Cristian Ritondo, quien sabía lo que hacían porque conocía a muchos de los hombres de la AFI y también a Silvia Majdalani, por haber compartido el espacio de "Peronistas" PRO.
 

01-06-2020 / 10:06
Sectores macristas gurkas no pudieron resistir la tentación de aprovechar el descontento por la prolongada cuarentena para ejercitar el carancheo político, para el cual prestaron colaboración "famosos" de reconocidas simpatías con el macrismo que recorrieron todos los estudios de televisión de Buenos Aires para denunciar que no los dejaban salir de sus casas y que las medidas sanitarias adoptadas por el Gobierno estaban relacionadas de alguna manera al comunismo.
 
Maximiliano Guerra, Susana Giménez y Juan José Sebreli, entre otros, prestaron sus voces a una campaña mediática que derivó luego en una declaración firmada por unas 300 personas, la inmensa mayoría de las cuales participó o respaldó el gobierno de Mauricio Macri. El documento dejó como "aporte" a la lengua castellana el neologismo "infectadura" que fue usado para intentar describir la situación actual del país.
 
En respuesta, más de 11 mil científicos, intelectuales y académicos impugnó la carta de la "infectadura" difundida días atrás y dio a conocer su apoyo a las medidas de aislamiento. Señalan en ella que convivir con covid-19 en Argentina será un proceso largo que requerirá de esfuerzos permanentes por parte de todas y todos, y de la aplicación de estrategias inteligentes y cambiantes.
 
Esto es opuesto al mensaje equivocadamente pregonado de 'sentarse a esperar que pase el pico', como si fuese un fenómeno climático ante el cual nada puede hacerse, un discurso simplista que no se hace cargo del problema y que sólo puede tener consecuencias graves e irreparables. 
 

31-05-2020 / 11:05
La fatiga colectiva es la brecha de oportunidad que trata de exacerbar la derecha macrista anti cuarentena. La prolongación del aislamiento la favorece. Grupos de indignados macristas acuden a Plaza de Mayo, insultan al presidente Alberto Fernández. Olvidan al Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta quien decretó el cierre de numerosos comercios, retractando lo decidido dos semanas antes.
 
Los porteños macristas rabiosos complican a su principal figura política, le sacarían canas verdes si tal prodigio fuera posible. Pero, en 21 provincias se habilitan fábricas, negocios, renacen la vida social, las comidas familiares, se puede pasear y hasta correr. A los anti cuarentena les falta un panóptico federal.
 
La derecha busca debilitar al Gobierno, erosionar la alta legitimidad de ejercicio del presidente Alberto Fernández. Un mandatario que no está solo. Los estados: nacional, provinciales y municipales tratan de conciliar el cuidado de la salud con la rehabilitación de la economía.
 
Las organizaciones sociales, sectores de distintas iglesias, trabajadores de la educación y salud se arriesgan para atender a los más necesitados. Se hace de modo dispar, con gestiones a veces discutibles. El esfuerzo y la dedicación son innegables: están donde se los precisa.
 
La derecha real, el establishment, percibe una amenaza a sus privilegios, la perspectiva de que aminore la desigualdad. Embiste, de variadas maneras.
 
A los que gritan en Plaza de Mayo se les otorga excesiva centralidad. Son extras, la claque. Un epifenómeno de la ofensiva de poderes reales, serios y temibles, que defienden bienes concretos. Las grandes fortunas, la oscuridad sobre sus bienes y sus manejos, la explotación, los privilegios, la evasión. La impunidad.


Sus seguidores emiten discursos con ruido y furia. Se desgañitan, se declaran presos en sets de televisión, usan altavoces que les facilitan los grandes medios dominantes porteños. La Vulgata derechosa anuncia muertes, quizás las desea.
 

31-05-2020 / 09:05
La toma de decisiones en función del conocimiento científico -con todas las limitaciones que tiene este último- es un logro y no una concesión de la democracia. No significa transformarla en una "infectadura" sino enriquecerla con bases más sólidas y racionales.
 
En los países de Trump y Bolsonaro se humilla a los científicos. Es difícil entender para un demócrata cuando, en nombre de la democracia, se coquetea con esas alternativas. Pero las diferencias con los Estados Unidos no terminan allí. La posición de Donald Trump acentuó las ya extremas diferencias entre el Presidente y la oposición, que fue agredida sistemáticamente por él.
 
Los demócratas y los científicos pasaron a formar parte de un "complot comunista" para desplazarlo del poder. En los momentos de mayor tensión Trump amenazó incluso con cerrar el Congreso. Casi idéntica situación se vive en Brasil.
 
Nada de eso ocurrió en la Argentina. Al contrario, aquí se transformó en algo habitual que Alberto Fernández, Horacio Rodriguez Larreta y Axel Kicillof, coordinen y discutan políticas, y las presenten conjuntamente ante la sociedad, en sucesivas conferencias de prensa, donde nadie se queda sin preguntar, un método que era una de las deudas de la democracia argentina.
 
Fernández se ha sacado fotos amigables con Gerardo Morales, un enemigo del sector dominante de su Gobierno, intercambiado saludos de codo con Jorge Macri, poseedor de un apellido muy emblemático. La idea antidemocrática según la cual quien pertenece a otro espacio es un enemigo despreciable fue abandonada, al menos mientras dure la pandemia.
 
Aunque la democracia exista plenamente, la peligrosa prédica de quienes creen que se transformó en una "infectadura" puede crecer en tiempos tan duros y debilitarla en lo político, en lo económico y en lo sanitario.
 

30-05-2020 / 10:05
Llama la atención que los grandes medios macristas porteños: TN, Clarín e Infobae, se preocupen tanto por la salud mental de la población, en tanto no se opusieron, durante la gestión de Cambiemos, a la falta de inversión en el sistema de salud, que llegó hasta el desmantelamiento del Ministerio de Salud por parte del ex presidente Mauricio Macri, desprotegiendo física y psíquicamente a las grandes mayorías sociales.
 
A partir de la pandemia la vida se volvió extraña; de un día para otro nos convertimos en protagonistas de una distopía. El aislamiento, la reclusión en las casas, la suspensión casi total de las actividades, la desorganización de la vida, la pérdida económica, el miedo al contagio y a la muerte, se volvieron moneda corriente.
 
No es necesario ser psicólogo o psicoanalista para reconocer que en la cuarentena se vivencian una amplia gama de sensaciones y afectos displacenteros que implican padecimiento para el aparato psíquico; pero no se trata de una angustia generada por el aislamiento mismo, sino por aquello que lo motiva, el coronavirus.
 
En la Argentina, el aislamiento se produjo con planificación y prevención cuando la epidemia no estaba desencadenada. La estrategia del gobierno de Alberto Fernández consistió en organizar la comunidad, poniendo el Estado al servicio de la salud y la contención pueblo.
 
En la urgencia, se entendió que el otro no es ni enemigo ni el culpable, sino el prójimo. Que la suerte y el cuidado de él también es el nuestro, ya que es imposible salvarse sólo. Que el aislamiento nada tiene que ver con el individualismo neoliberal, en el que cada uno, indiferente al prójimo, se enfrasca en el "sálvese quien pueda", mientras se mira el ombligo.
 
Se configuró en el país un aislamiento que no fue exclusión, sino un acto de cuidado de cada uno y de la comunidad, porque la solidaridad no es caridad, sino la base de lo colectivo. Una acción política democrática de intentar frenar la muerte, no sólo para la élite, sino para todos.
 
Los países gobernados por la lógica del "mercado", EE.UU., Brasil, Reino Unido, Chile, Italia y España, basada en las ganancias de las empresas por la reducción de los costos, dejaron al cuerpo social amenazado por la enfermedad y la muerte. Esos países no cuidaron a su gente, la dejaron a la intemperie, en angustiosa indefensión y expuesta a la agonía.
 

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