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Sociedad e Interés General - 07-05-2019 / 07:05
MARÍA EVA DUARTE DE PERÓN: UNA GRAN REVOLUCIONARIA QUE QUISO SER LLAMADA SIMPLEMENTE EVITA

Recordando a Eva Perón, a 100 años de su nacimiento

Recordando a Eva Perón, a 100 años de su nacimiento
PURA PASIÓN POLÍTICA EN EVA PERÓN. Este 07 de mayo se cumple el centésimo aniversario del nacimiento de María Eva Duarte de Perón, esa gran revolucionaria que quiso ser llamada simplemente Evita, querida por el Pueblo hasta el misticismo y odiada por la oligarquía hasta la profanación de su cadáver.
Este 07 de mayo se cumplen 100 años del nacimiento de María Eva Duarte de Perón, esa gran revolucionaria que quiso ser llamada simplemente Evita, querida por el Pueblo hasta el misticismo y odiada por la oligarquía hasta la profanación de su cadáver.
 
Así como Juan Perón fue el caudillo del amplio Frente Nacional que significó el peronismo, Eva Perón expresó a los sectores más populares de ese Frente: los trabajadores, los pobres, los humildes, los descamisados. La Justicia Social tuvo en ella a su máxima luchadora, difundiendo amor y rebeldía por el bienestar de los desprotegidos.
 
Evita representó una Nueva Argentina, diferente, joven, con un concepto sobre la justicia social que nada tenía que ver con la caridad. Consideraba que la miseria no podía esperar para la solución a sus problemas. No debía decirle a un pobre "después o mañana". Ella estaba para resolver los problemas urgentes, inmediatos y concretos que no consiguen solucionar los grandes organismos burocráticos estatales, demasiado lejanos para la gente humilde.
 
Por eso, en esta fecha queremos rescatar modelos cristalinos y admirables como el de Evita; lecciones de vida, a través del recuerdo que tenemos de sus principios, de su estilo y de sus acciones, que nos obligan a perpetuar su ejemplo y nos comprometen con nuestra propia conducta.
 
Porque, con su rebeldía innata, su insolencia plebeya, su odio a la oligarquía, su discurso encendido, alimentado por la bronca de los humillados, de los que vienen de abajo, el Peronismo levantará siempre el Proyecto Nacional y Popular para reencontrarse con su destino en una Patria Justa, Libre y Soberana y continuar la revolución permanente e inconclusa que Eva y Juan Perón nos señalaron.

Escribe: Blas García

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Blas García

Este 7 de mayo se cumple 100 años del nacimiento de Eva Duarte de Perón, esa gran revolucionaria que quiso ser llamada simplemente Evita. Hija natural de Juan Duarte y de una mujer sencilla y trabajadora, Juana Ibarguren, nació una madrugada de 1919 en Los Toldos, provincia de Buenos Aires, en donde pasó parte de su infancia.
 
Fue una mujer que accedió al escenario político a los 27 años y murió a los 33, en plena juventud; y de cuya belleza nos recuerda su imagen, su cuerpo pequeño, de aspecto frágil, que acentuaba un rostro regular de rasgos finos, enmarcados por una rubia cabellera tirante hacia atrás, unida por un rodete en la nuca, que destacaba sus rasgos otorgándole una personalidad nítida y distintiva.
 
La expresividad de sus manos, finas, sensitivas, de largos dedos, acompañaban, con gesto tajante o crispado, a una voz metálica, por momentos dura o desgarradora, a la que la propia convicción otorgaba una fuerza que sabía llegar hasta el alma del pueblo.
 
Si bien la vida y la lucha de Eva Perón no pueden explicarse al margen del la de Juan Perón y la lucha popular, jamás se la podría definir como la número dos del peronismo. En los hechos y en el consenso popular estaba a la par del líder, en un mismo plano de protagonismo, popularidad y conducción.
 
 
Las tres banderas
 
"Luchamos por la independencia y la soberanía de la Patria". Evita

La independencia económica, la soberanía política y la justicia social son los pilares del peronismo. Estas consignas son inseparables, porque no puede haber justicia social sin los medios y recursos que brinda la independencia económica, y esta no se puede lograr sin la participación política del pueblo soberano.
 
Estas tres banderas se apoyaron, de 1945 al 55, en la movilización del pueblo y en una organización revolucionaria y de masas, cuyo grueso -aunque no es clasista- está compuesto esencialmente por trabajadores y se canalizó a través de un movimiento obrero fuerte, unido, politizado y estrechamente vinculado al Estado Nacional.
 
 
Juan Perón y el Movimiento Nacional
  
"Nuestra acción de gobierno no representa un partido político sino un gran movimiento nacional". Juan Domingo Perón. 
 
Para luchar contra la dependencia y la dominación externa que impedía desarrollarnos como Nación, el peronismo implementó una autentica Revolución Nacional, un modelo económico antiliberal, nacionalista, estatista y autarquizante.

Esto permitió un crecimiento notable de la nación. El país vivió una etapa de industrialización, que le permitió desarrollarse y evitar la dependencia de otros países.
 
El modelo era nacionalista porque traspasó al país actividades o servicios que hasta ese momento se encontraban en manos de naciones o empresas extranjeras. Además, el Estado tuvo una enorme y positiva ingerencia en la vida económica del país.
 
Y con respecto al carácter autarquizante, se partía de la idea de que la Argentina tenía un tipo de producción tan variada como para poder autoabastecerse, fabricar y consumir sin depender del extranjero.
 
Con la nacionalización del Banco Central y la creación del IAPI, el gobierno justicialista tomó firmemente el control del sistema crediticio, los tipos de cambio y el comercio exterior. El IAPI se encargó luego de las operaciones financieras del Estado Argentino, con la compra de materias primas o de bienes de capital.
 
Esas características se afirmaron con medidas como la repatriación de la deuda externa, la creación de las empresas de Gas del Estado y Flota Aérea Mercante Argentina, la expropiación de elevadores de granos de propiedad privada, la compra de la Unión Telefónica, la compra de los ferrocarriles, etc.
 
El Estado popular, dirigista y planificador peronista, impulsó una política de apoyo a la industria liviana y una política impositiva y salarial tendiente a mantener altos niveles de consumo popular.

La planificación del Estado mejoró las condiciones de vida de los trabajadores y logró el desarrollo industrial reclamado por los empresarios.
 
  El paranaense Evaristo Carriego, el primer poeta del barrio porteño 

Eva Perón y la Política Social
  
Así como Juan Perón fue el caudillo del amplio Frente Nacional que significó el peronismo, Eva Perón expresó a los sectores mas populares del Frente: los trabajadores, los pobres, los humildes, los descamisados.

La Justicia Social tuvo en Evita a su máxima luchadora, derramando amor y rebeldía por el bienestar de los desprotegidos.

La pelea por la justicia social, para superar las desigualdades económicas y sociales, con la intención de realizar una más equitativa redistribución del ingreso, se efectivizó aumentando el nivel de empleo y la mayor participación de los trabajadores en el ingreso nacional, que implicaron altos salarios y legislación laboral, indemnizaciones por despido, aguinaldo y salario familiar, vacaciones pagas, etc.
 
Diez años de Revolución Peronista, de intensa obra social transformó la Argentina de la injusticia y la explotación por la comunidad organizada, justa y solidaria, del peronismo.
 
El estatuto del peón, los derechos del trabajador, los derechos de la ancianidad, los convenios colectivos de trabajo, la ley de previsión social, la ley de accidentes de trabajo, la ley de vivienda obrera, el sueldo anual complementario, la mutualidad sindical, las escuelas sindicales, la ley de creación de la justicia del trabajo, los regímenes de jubilación, las reglamentaciones de las condiciones del trabajo y del descanso, las proveedurías sindicales, etcétera, etcétera, son sólo una pequeña parte de la enorme legislación social promovida.
 

El paranaense Evaristo Carriego, el primer poeta del barrio porteño
 
Evita y los trabajadores 
 
"El peronismo es un encuadramiento de las fuerzas populares vertebrado en torno a la clase trabajadora" John William Cooke
 
Para el peronismo, la columna vertebral del Movimiento Nacional es la clase trabajadora, ya que el trabajo es la fuente del bien común; la base del desarrollo espiritual y material; y el eje de la organización libre del pueblo. Esta posición se expresa en estructuras gremiales y sindicales fuertes y autónomas.
 
El movimiento obrero formaba parte de un Frente Nacional, político y de masas, en el que convivía con otros sectores sociales. Frente del que constituía, por su volumen numérico y peso político, la espina dorsal y al que no monopolizaba, aunque le imprimiera su dinámica propia. Las listas de legisladores peronistas se llenaron de dirigentes sindicales. Muchos de ellos ocuparon puestos de importancia en la burocracia estatal: desde ministerios hasta direcciones de empresas nacionalizadas.

Los intereses de los trabajadores, ligados al desarrollo del mercado interno, marcaron la impronta popular de la década 1945-55, que se manifestó en las conquistas jurídicas y económicas obtenidas, que fueron desde la elevación efectiva de la condición obrera hasta la consagración plena, por primera vez, de la libertad sindical irrestricta frente a las presiones de la patronal; desde el derecho a la negociación colectiva hasta un fuerte ascenso en los niveles de vida y de consumo.
 
Las leyes sociales de la Revolución Peronista se cumplen en su totalidad bajo el control de los sindicatos. Se comprende, sin esfuerzo, porque la CGT peronista llegó a organizar grandes masas de obreros en sus sindicatos y en apoyo a un gobierno que garantizaba a los trabajadores los derechos compatibles con su existencia económica y con las condiciones dignas de vida.

Eva Perón, la abanderada de los humildes, desde la Secretaria de Trabajo que ejercía de hecho, supo dar respuesta a los reclamos populares. Y es ella quien, dentro del Movimiento Nacional, explicitó con mayor claridad el concepto de que la clase trabajadora es el eje y motor de la revolución, en la confrontación Pueblo vs. Oligarquía. Por eso asume y expresa con espontaneidad los sentimientos, las luchas y los anhelos de los trabajadores.
  
 Alicia Moreau de Justo, figura destacada del feminismo y del socialismo 

La "Fundación Eva Perón" 
  
Evita representaba una "Nueva Argentina", diferente, joven, con un concepto sobre la justicia social que nada tenia que ver con la caridad. Consideraba que la miseria no podía hacer cola para esperar solución a sus problemas. No podía decirle a un pobre "después o mañana". Esas palabras no existían para Eva. Ella estaba para resolver los problemas urgentes, inmediatos y concretos que no pueden solucionar los grandes organismos estatales demasiado lejanos y abstractos.
 
En el tipo de relación personal, cara a cara, entre Evita y la gente de pueblo que se acercaba a pedirle ayuda, no sólo interesaba la ayuda en si, sino la forma de darla. No se trataba de la forma fría y burocrática de una sociedad de beneficencia: Evita era "una mano tendida para casos de apuro", a quien se le podía confiar cualquier cosa, y que iba a ayudar sin hacer demasiadas preguntas; y sin obligar a llenar fichas ni firmar papeles.
 
El hecho que, frecuentemente, la fuente de recursos para esa ayuda social consistía en "aprietes" o extorsiones a acaudalados industriales y comerciantes, le agregaba un nuevo atractivo, haciendo de Evita una especie de justiciera que sacaba a los ricos para darle a los pobres.
 
Evita tenia pasión por su trabajo, pasaba los días y las noches ocupada en atender viudas y huérfanos, mujeres abandonadas, madres desesperadas, chicos sin hogar. Esta acción no debe servir para ocultar el verdadero contenido político y social del peronismo, que no se centra en estos paliativos sino en las efectivas conquistas sociales logradas por los trabajadores y en su creciente participación política.
 
 
"Clientelismo" y política revolucionaria 
 
El clientelismo es la manipulación de las necesidades más elementales de los sectores marginales, ofreciéndoles solución a las mismas a cambio de su fidelidad y adhesión política. Es un vínculo desigual y personalizado, basado en la utilización de recursos públicos mediante favores, por fuera de los procedimientos normales, para conseguir votos, que impiden la generación de solidaridades y despolitizan al pueblo.
 
La "política clientelistica", aplicada por muchos dirigentes de hoy en épocas de elecciones, puede significar una ayuda individual, pero nunca una mejora colectiva, además facilita la idea de que todo es consecuencia de la generosidad del que tiene poder.
 
La acción de la Fundación no era beneficencia, sino un mecanismo suplementario a la política de distribución de ingresos de Perón y dirigido a los sectores no sindicalizados, que aun no habían accedido a la economía industrial.
 
La ayuda social de Evita no se proponía despolitizar a la clase obrera, porque era ejercida principalmente sobre aquellos que carecían de un medio de lucha efectivo como para reclamar sus derechos; no se dirigía a la clase trabajadora sindicalizada sino más bien a marginados sin defensa: ancianos, enfermos, niños, viudas, mendigos, víctimas de todo tipo.
 
Además, la influencia de Perón y Evita, sobre la clase obrera, no residía en los regalos, sino en la legislación social, en el Estatuto del Peón, los aumentos de salarios, la rebaja de alquileres, las indemnizaciones, las jubilaciones, el aguinaldo, las vacaciones pagas, la asistencia social, el voto femenino y, sobre todo, la conciencia que los obreros adquirían de que podían y debían ser el poder del Estado.
 

El paranaense Evaristo Carriego, el primer poeta del barrio porteño
 
La participación de la mujer 
 
Eva Perón, además, significó la irrupción de la mujer argentina en las luchas políticas. Su nombre quedará históricamente asociado a los derechos políticos del sexo postergado y humillado, de las mujeres y trabajadoras del país. Era el estandarte de las capas más profundas y olvidadas del pueblo que comenzaba a emerger por primera vez.
 
Eva luchó por la rápida sanción de los derechos políticos de la mujer; una ley para que las mujeres argentinas tengan los mismos derechos políticos que les acuerdan las legislaciones a los varones argentinos, para que puedan elegir y ser elegidas.
 
De igual forma decide la creación del Partido Peronista Femenino. Un partido, que es una organización, que impone una participación, ejerce un poder y canaliza toda la simpatía que despierta en el país la concesión del voto femenino. Eva les tocó el corazón y las mujeres le dieron su apoyo.
 
 
Renuncia y muerte  
 
 En 1952 fue propuesta por la CGT como vicepresidente para el segundo período de Perón. Pero altos jefes militares se opusieron furtivamente y debió renunciar a esa posibilidad. En aquel momento, Eva Perón quedó herida de muerte.
 
En adelante, el corto lapso de vida que le restaba sería una dura e implacable lucha contra un mal, el cáncer, que avanzaba inexorable. Demostró entonces valor y entereza excepcionales y a pesar de la enfermedad permaneció erguida, luchando sin ceder ni aflojar.

Aun en el límite de sus fuerzas, acompañó a Perón cuando juró en su segunda presidencia, el 4 de junio de 1952. Casi milagrosamente permaneció de pie junto al líder, saludando a la multitud que ya no volvería a ver. Luego cayó para no levantarse.
 
Su muerte llenó de luto a millones de argentinos. Fue sinceramente llorada, como pocos lo han sido. La muerte de Eva Perón, el 26 de julio de 1952, priva a Juan Perón de su principal sostén, compañera y colaboradora política, también deja en el pueblo secuelas que el tiempo no ha podido borrar.
 

El paranaense Evaristo Carriego, el primer poeta del barrio porteño
 
El heredero de Evita es el pueblo peronista 
 
Modelos claros y hermosos como el de Eva Perón debemos tomar en auxilio de nuestra actual situación. Lecciones de vida, a través del recuerdo que tenemos de sus principios, de su estilo y de sus acciones, que nos obligan a recordar su ejemplo y nos comprometen hoy con nuestra propia conducta.
 
Porque, con su insolencia plebeya, con su odio a la oligarquía, con su discurso encendido, alimentado por la furia de los humillados, de los que vienen de abajo, el peronismo levanta un Proyecto Nacional y Popular para reencontrarse con su destino en una Patria Justa, Libre y Soberana y terminar la revolución inconclusa que Eva y Juan Perón nos enseñaron.
 
Escribe: Blas García

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Recordando a Eva Perón, a 100 años de su nacimiento
Eva y Juan Perón (Circa 1946)
Recordando a Eva Perón, a 100 años de su nacimiento
Eva Perón en un acto en Santiago del Estero (Circa 1946)
24-05-2019 / 18:05
24-05-2019 / 18:05
En 1809, la Junta Central de Sevilla envió como nuevo virrey del Río de la Plata a Baltazar Hidalgo de Cisneros, quien ordenó la desmovilización de las milicias que habían defendido Buenos Aires de las invasiones inglesas de 1806 y 1807, además de exigir el restablecimiento del monopolio comercial español. Los criollos bonaerenses rechazaron ambas medidas.
 
Mantuvieron sus tropas armadas y presionaron por la tolerancia de comercio con Inglaterra, que ahora era aliada de la Junta Central de España en la guerra contra Napoleón. El virrey, consciente de la debilidad de sus fuerzas y sin esperanza de recibir ayuda de la metrópoli, aceptó las demandas de Buenos Aires.
 
Un grupo de criollos se reunía secretamente discutiendo diversos planes para derrocar al virrey. Los más activos eran los militares Cornelio Saavedra Miguel de Azcuénaga, los abogados Manuel Belgrano, José Castelli y Mariano Moreno, y los comerciantes Juan Larrea y Domingo Matheu.
 
El 17 de mayo de 1810 llegó una noticia que desencadenó la revolución. En España había caído la Junta Central, la que había nombrado virrey a Cisneros, y se había instalado un Consejo de Regencia, arrogándose la representatividad de España y las colonias. En los días siguientes, los conspiradores bonaerenses movilizaron las milicias y convocaron al pueblo a Cabildo Abierto y destituyeron al virrey, declarando que su autoridad era ilegítima, al no existir la Junta que le había otorgado el cargo.

La Revolución de Mayo inició el proceso de surgimiento del Estado Argentino sin proclamación de la independencia formal, ya que la Primera Junta no reconocía la autoridad del Consejo de Regencia de España e Indias, pero aún gobernaba nominalmente en nombre del rey de España, Fernando VII, quien había sido depuesto por las Abdicaciones de Bayona y su lugar ocupado por el francés José Bonaparte.
 
Aun así, dicha manifestación de lealtad, conocida como la máscara de Fernando VII, es considerada una maniobra política que ocultaba las intenciones independentistas de los revolucionarios, inspirados en la Revolución Francesa y la Independencia de Estados Unidos. Así, el 25 de mayo de 1810 tiene más valor simbólico que histórico. Valor simbólico de un hecho fundacional que todo pueblo necesita reconocer para afianzar su identidad.
 
No hubo violencia, que es una de las características ineludibles que tiene el vocablo revolución, ni hubo cambios radicales. No fue tampoco una gran movilización popular como lo fue la reconquista de Buenos Aires durante las invasiones inglesas. No fue un gesto imperativo de la masa sublevada como el 17 de octubre de 1945, pero tampoco una decisión tomada exclusivamente por los doctores y la "gente decente" como lo cuenta la historia liberal mitrista.
 
No declaró la independencia pues se hizo en nombre de Fernando VII. Destituyó un virrey, pero ese hecho ya tenía antecedentes con la destitución de Sobremonte cuando se eligió a Liniers. No existieron las escarapelas celestes y blancas que nos enseñó falsamente la historia oficial porque se repartían estampitas con la efigie de Fernando VII, con un tono rojizo como el de la bandera española.
 
Por último, aunque parece evidente que no puede asignarse a un día y a un hecho puntual la carga simbólica de la independencia y constitución de la Argentina libre y soberana, hay quienes consideran el 9 de julio, fecha de la declaración de la Independencia, como ícono del nacimiento del país, y otros, a la fecha del 25 de mayo.
 
Uno de los motivos del debate tiene que ver con el hecho de que hay quienes consideran que la Revolución de Mayo fue un acontecimiento protagonizado solo por Buenos Aires mientras que la Declaración de la Independencia fue un acto que contó con la activa participación de las provincias. Parece claro, eso sí, que la Revolución de Mayo es la celebración del inicio de una serie de acontecimientos que desembocaron en la formalización de la independencia en 1816.
 
La Opinión Popular



24-05-2019 / 18:05
El Club Atlético River Plate es un club deportivo de la ciudad de Buenos Aires. Es el equipo que ganó más campeonatos locales de índole profesional en la Argentina. Fue fundado, de acuerdo a la versión oficial del club, el 25 de mayo de 1901.
 
Originalmente instalado en el barrio de La Boca, luego se mudó al barrio de Palermo, donde tenía su propio estadio, pero con el paso de los años el club creció en popularidad y tuvo que trasladarse en 1938 al barrio de Belgrano, al norte de la ciudad de Buenos Aires, donde se ubican sus instalaciones, aunque generalmente se relaciona la ubicación del club con el barrio de Núñez. Su histórico rival es el Club Atlético Boca Juniors, con quien disputa el llamado Superclásico del fútbol argentino.
 
Es el club más ganador del profesionalismo, con 56 títulos. En el plano nacional, ostenta el récord de haber ganado 36 campeonatos de Primera División (1 durante el amateurismo y 35 en el profesionalismo), lo que lo hace el máximo campeón del fútbol argentino. Además, también alcanzó el título de campeón en 8 copas nacionales oficiales (1 en la era amateur y 7 en la profesional) y 2 títulos de Segunda División (1 en la era amateur y 1 en la era profesional).
 
El club también posee 15 títulos internacionales oficiales de mayores,16 entre los que se cuentan una Copa Intercontinental, tres Copas Libertadores, una Copa Interamericana, una Copa Sudamericana, una Supercopa Sudamericana, una Recopa Sudamericana y una Copa Suruga Bank, todos ellos organizados por la Conmebol.
 
La Opinión Popular

24-05-2019 / 18:05
24-05-2019 / 17:05
Néstor Carlos Kirchner fue una figura política decisiva en la  Argentina de los últimos tiempos. Asumió como presidente el 25 de mayo de 2003 y su gobierno generó un estilo que rescató la política del descrédito en que había caído, privilegió la militancia y jerarquizó la figura presidencial y su autoridad, degradada después de la crisis de 2001.
 
Significó un cambio total respecto al nefasto modelo neoliberal que se implantó con el golpe militar de 1976, se profundizó en la década de los 90 con el menemismo, explotó con la crisis de 2001 y terminó con el gobierno radical de la Alianza.
 
Hoy todos debemos reconocer los logros concretos de su gestión, como: el crecimiento económico; el desarrollo de la industria nacional y la importante contracción de la tasa del desempleo; las mejoras salariales en la mayoría de las actividades, que han superado las proyecciones inflacionarias; el auge del consumo y el crédito; la ampliación de los beneficios jubilatorios para personas que no habían hecho aportes; la función activa del Estado desplazando al "mercado".
 
Además, el discurso reivindicativo, nacional y popular, frente a las grandes corporaciones empresariales y a organismos internacionales como el FMI; la renovación de la Corte Suprema; el desendeudamiento con el Fondo Monetario Internacional; la política de Derechos Humanos y la nulidad de las leyes de obediencia debida: la integración regional... Por todo esto, ya tiene un lugar en la historia, con toda justicia.
 
El oficialismo quiso construir un mito con la figura de Néstor Kirchner, para que cumpla una función unificadora de los K, corriendo el riesgo de transformarlo en fábula. Antes de convertirlo en mito, sus seguidores deberían darle la oportunidad de ser juzgado sin pasiones, simplemente como un hombre de su tiempo.  
 
Lo real es que Néstor Kirchner ha marcado un antes y un después. Es parte fundamental en la realidad argentina, vive en el corazón de su pueblo, porque puso nuevamente en marcha un proyecto político peronista transformador que forjó nuevos derechos, en la pelea por la igualdad de oportunidades y la equidad social, en la lucha permanente de la causa nacional y popular por: la Soberanía Política, la Independencia Económica y la Justicia Social.
 
Transcribimos aquí su discurso completo en la asunción presidencial en la Asamblea Nacional.
 
Por Blas García

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