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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Sociedad e Interés General - 04-04-2019 / 09:04
EFEMÉRIDES POPULARES. EL MENDOZAZO: MOVIMIENTO DE RESISTENCIA A LA OPRESIÓN DEL 4 DE ABRIL DE 1972

Estallido de una rebelión popular en Mendoza

Estallido de una rebelión popular en Mendoza
El "Mendozazo" fue una protesta social ocurrida el 04 de abril de 1972 en Mendoza, en una jornada importante del proceso de lucha y participación popular que puso en evidencia el descontento generalizado durante la dictadura militar llamada "Revolución Argentina" (1966-1973). En la imagen: Arde un trolebús Mercedes Benz O6600T en los violentos incidentes del "Mendozazo".
El "Mendozazo" fue una protesta social ocurrida el 04 de abril de 1972 en Mendoza, en una jornada importante del proceso de lucha y participación popular que puso en evidencia el descontento generalizado durante la dictadura militar llamada "Revolución Argentina" (1966-1973).

Cansados del hambre y la miseria, los mendocinos reclamaban un aumento de los salarios. En lugar de esto, la dictadura militar dispuso un aumento en las tarifas de la electricidad para las provincias. Este fue el motivo detonante de una protesta que se generalizó espontáneamente entre los ciudadanos de Mendoza que derivó en una violenta represión de las fuerzas policiales y militares.

Fue una pueblada, una rebelión popular que costó la vida de varias personas, la destrucción de más de 100 autos, el incendio de varios trolebúses, además de la quema de negocios.

El primero en caer fue un canillita de 39 años: Ramón Quiroga. En Guaymallén cayó muerta por una bala Susana Gil de Aragón, de 46 años. Luego se registró otra muerte: un joven de 16 años, Luis Mallea. Hubo centenares de heridos y detenidos.

Esta reacción popular logró que renunciara el gobernador, que no aumentaran los impuestos, y además, la suba de emergencia de los salarios.

La Opinión Popular

El 04 de abril de 1972, un reclamo docente, al que se acoplaron otros, derivó en una violenta represión de las fuerzas policiales y militares y la renuncia del gobernador Francisco Gabrielli.

El Mendozazo, hace hoy 40 años, fue un estallido en el que en un escenario caldeado confluyeron el activismo de estudiantes, la pasividad del Gobierno local y la puja por apoderarse de la protesta de parte de sectores políticos apartidarios y sindicales, a lo que se sumó la represión.

A fines de marzo de 1972, el gremio de los docentes llevaba adelante un paro por tiempo indeterminado en reclamo de mejoras salariales y otros ítems. A ellos se acoplaban otros sectores. La gestión del gobernador Francisco Gabrielli no había sido capaz de darles una solución.

En ese contexto, se produjo un aumento de las tarifas eléctricas impuesto desde Buenos Aires y varias instituciones hicieron un llamado a no pagarlas. El 2 de abril marcharon a la Casa de Gobierno. Se reunieron unos 20 mil manifestantes.

El 03 de abril, la CGT se adueñó de la protesta, le exigió al Gobierno el retorno a las tarifas anteriores y convocó a una concentración para el martes 4, con paro activo de dos horas. El Gobierno respondió con la prohibición del acto, que iba a ser aprovechado por los docentes para acercarle un petitorio a Gabrielli.

Éste se reunió con los jefes de Policía para garantizar la no represión. Pero el Ejército decidió reprimir y el entonces jefe de la VIII Brigada de Montaña, general Luis Carlos Gómez Centurión, tomó el control de operación de la Policía. Gabrielli intentó que desde el Gobierno central se evitara esa actitud, pero renunció al ver infructuosos sus intentos.

El día de la manifestación, para la gente, Gabrielli seguía siendo el gobernador, por lo que las maestras se reunieron en el local de su sindicato, en Montevideo 444, a redactar el petitorio. Pero, a una cuadra, la policía, a cargo de José Naman García, esperaba la orden para dispersarlas.

Entró en escena uno de los símbolos de aquellas jornadas: el carro hidrante apodado Neptuno por los policías y Camello por los manifestantes. Las mujeres fueron dispersadas con agua coloreada de azul. Tras eso actuó la caballería y los fustazos arreciaron sobre las espaldas de las docentes. Las educadoras buscaron escapar por San Martín, pero, sospechando que irían a la sede de la CGT, en 25 de Mayo entre Gutiérrez y Espejo, se ordenó reprimir.

Ante la actitud policial, se hizo correr la noticia de llegar a toda costa a la Casa de Gobierno y la columna de la CGT se unió con los docentes. Al mediodía, unas 10 mil personas llegaron al Palacio de Gobierno.

La policía cargó a caballo sobre ellas, pero los manifestantes se defendieron con palos y piedrazos. El descontrol llevó a incendiar coches y romper todo lo que se podía. Entraron en acción Gendarmería y, luego, el Ejército, con gases lacrimógenos y lluvias de balas. El primero en caer fue un canillita de 39 años: Ramón Quiroga. La turba comenzó a huir hacia el centro destrozando y quemando lo que cruzaban a su paso.

Caía la noche cuando el cielo de la ciudad era surcado a escasa altura por aviones Sabre F-86 de la IV Brigada Aérea y el toque de queda se hacía sentir. Al otro día, el ánimo estaba caldeado debido a los 400 detenidos, entre manifestantes, dirigentes sindicales y transeúntes.

En el centro había francotiradores ubicados en lugares estratégicos, para dispersar posibles manifestaciones. Era pública la renuncia de Gabrielli y la intervención federal en nombre de Gómez Centurión.

El jueves seguía la violencia. Una columna de 4 mil lasherinos llegó al centro sin ser dispersada, pero tras un choque con la policía hubo 300 detenidos. Esa noche recrudeció la violencia en Guaymallén y Las Heras, adonde cayó muerta por una bala Susana Gil de Aragón, de 46 años. Fue de calibre 11.25 del Ejército.

El 07 se registró otra muerte: un joven de 16 años, Luis Mallea, quien falleció tras ser herido en la espalda por una bala 7.62 de un FAL, también del Ejército. Ese día, a Mendoza llegaron motociclistas antiguerrilla para sumarse a la represión.

Pero a la tarde comenzó a volver la paz a las calles y, si bien hubo focos de violencia durante varios días, pronto el conflicto tuvo una solución radical. El gobierno había decidido suspender la cobranza de las boletas de la luz.

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
02-03-2026 / 20:03
02-03-2026 / 19:03
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