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Sociedad e Interés General - 01-04-2019 / 07:04
EFEMÉRIDES POPULARES. ANTIOBRERO Y PRO IMPERIALISTA

Álvaro “Chancho” Alsogaray: Durante décadas, símbolo de la amalgama entre poder militar, político y económico

Álvaro “Chancho” Alsogaray: Durante décadas, símbolo de la amalgama entre poder militar, político y económico
El 01 de abril de 2005, en Buenos Aires, moría Álvaro Alsogaray. Era un economista admirador de los grandes teóricos ultra liberales, Ludwig Erhard, Luigi Einaudi, Jacques Rueff, Ludwig von Mises y Friedrich Hayek. También era marcadamente anti peronista y coherente con ello es su participación activa en dictaduras -como la Revolución «Libertadora» (en 1955) y en la Revolución «Argentina» (en 1966).
El 01 de abril de 2005, en Buenos Aires, moría Álvaro Alsogaray. Fue un político, militar y economista argentino que impulsó los principios del liberalismo económico en la Argentina de la segunda mitad del siglo XX. El capitán-ingeniero Alsogaray era admirador de los grandes teóricos ultra liberales, Ludwig Erhard, Luigi Einaudi, Jacques Rueff, Ludwig von Mises Friedrich Hayek.
 
En sus escritos políticos hay una clara adhesión a los programas denominados «ortodoxos»: combate contra la inflación, privatización de servicios públicos, reducción de gastos del estado y fomento a la iniciativa privada.

Era marcadamente contrario al peronismo y coherente con ello es su participación activa en dictaduras -como la Revolución «Libertadora» (en 1955) y en la Revolución «Argentina» (en 1966). La revista Tía Vicenta rápidamente popularizó sus caricaturas, con el apodo de "Chancho", hechas por Landrú.

El 21 de marzo de 1976 -tres días antes del golpe de Estado que instauraría el proceso-, en sus declaraciones publicadas por el diario Clarín (de Buenos Aires), sostuvo que: [...] los propios ministros del Gobierno y los líderes de una caduca e irresponsable oposición hablan ya abiertamente del golpe de Estado. Frívolos intereses mundanos y materiales los alientan [...] ¿Por qué habría un golpe de Estado de liberar a los dirigentes políticos de su culpabilidad? ¿Por qué cargar con el desastre facilitándoles al mismo tiempo que escapen indemnes y gratuitamente de la trampa en que se han metido? ¿Por qué transformarlos en mártires incomprendidos de la democracia, precisamente en el momento en que se verán obligados a proclamar su gran fracaso?
 
También fue criticado por su defensa de la actuación de las Fuerzas Armadas durante la represión ilegal desarrollada durante el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983). Se le atribuyó haber presentado un proyecto de ley para que se construyera un monumento a Jorge Rafael Videla. Reivindicador del terrorismo de Estado, vivió su último momento de gloria con Menem. Falleció de cáncer, a los 92 años, con su hija María Julia en prisión por delitos de corrupción.
 
La Opinión Popular

 
GOBIERNO ANTIOBRERO Y PROIMPERIALISTA
 
El "Chancho" a Economía
 
En junio de 1959, en medio de presiones de los militares y el descontento obrero y popular, Frondizi reorganizó su gabinete. En Economía nombró al capitán-ingeniero Álvaro Alsogaray, que ya tenía una sólida trayectoria como economista liberal y proimperialista. La revista Tía Vicenta rápidamente popularizó sus caricaturas, con el apodo de "Chancho", hechas por Landrú.
 
El 28 de junio, desde el Canal 7, la televisión oficial, Alsogaray anunció un plan de ajuste al que llamó de "estabilización". Tenía un estilo claro y tajante, sin pelos en la lengua: "Muchos años de desatino y errores nos han conducido a una situación muy crítica. Es muy difícil que este mes puedan pagarse a tiempo los sueldos de la administración pública. [...]. Todavía seguiremos por algún tiempo la pendiente descendiente que recorremos desde hace ya más de diez años. [...]. Las medidas en curso permiten que podamos hoy lanzar una nueva fórmula: 'Hay que pasar el invierno'."
 
Esa frase, que quedó en la memoria popular, anunciaba una feroz ofensiva contra el movimiento obrero. El "Plan de Estabilidad y Desarrollo" de Frondizi, aplicado por el nuevo ministro Alsogaray, hizo que el salario real cayese un 24% en 1959.
 
El saqueo directo a los bolsillos de los trabajadores se vio completado con un brutal aumento de la productividad por obrero, que era, en definitiva, la meta principal de la patronal.
 
Se incorporaban de lleno los métodos de producción en cadena, la "racionalización" de tareas, el incremento de los ritmos de trabajo y la reestructuración de las secciones y categorías. Aparecieron los "toma tiempos" y los "técnicos de racionalización".
 
En los convenios colectivos se incorporaron las "cláusulas de productividad", a las que quedan sujetos los aumentos salariales, siempre por debajo de la inflación, que se hizo galopante.
 
Se generalizaron los despidos en la administración pública y las empresas del Estado. Si en 1954 los dividendos de los industriales representaban el 10,32% del valor producido por la industria en el país, para 1960 alcanzaron el 34,18% de ese valor.
 
Cualquier similitud con el gobierno conservador de Mauricio Macri no es pura casualidad.
 
Fuente: El Socialista
 

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Álvaro “Chancho” Alsogaray: Durante décadas, símbolo de la amalgama entre poder militar, político y económico
“Hay que pasar el invierno”. Esta frase pasó a la historia. Un flamante ministro de Economía, Álvaro Alsogaray, la pronunció en su discurso por Canal 7 a fines de junio de 1959. El gobierno de Frondizi anunciaba así un nuevo paso en su política antiobrera y proyanqui.
15-06-2019 / 17:06
15-06-2019 / 17:06
En un 16 de junio como hoy, pero del año 1955, un jueves al mediodía, mucha gente estaba concentrada en la Plaza de Mayo en Buenos Aires, porque se haría un desagravio a la bandera nacional, el cual consistiría en vuelo de aviones para derramar flores sobre la Catedral. Pero cayeron bombas.
 
Se producía el Bombardeo a Plaza de Mayo. Esa mañana, una parte de las fuerzas armadas, coordinados por el almirante Samuel Toranzo Calderón y comandados por el capitán de navío Enrique Noriega, sublevadas contra el gobierno constitucional, utilizó armas destinadas a la defensa del pueblo y de la Nación contra el mismo pueblo. Como siempre, la misma víctima y también el mismo agresor: la oligarquía.
 
El objetivo del bombardeo fue asesinar a Juan Perón y derrocar el gobierno popular, instalar el terror y disciplinar al pueblo, pero lo real es que ese día sangre de inocentes fue derramada. Una escuadra de treinta aviones de la Marina de Guerra argentina, que había estado sobrevolando la ciudad, inició sus bombardeos y ametrallamientos al área de la Plaza de Mayo. La primera bomba cayó sobre un trolebús repleto de niños, muriendo todos sus ocupantes.
 
Al enterarse de que la Casa Rosada estaba bajo ataque, miles de obreros se movilizaron para respaldar a Perón, pero fueron agredidos al llegar por una segunda ola de bombardeos. Los militares antiperonistas mataron, hirieron o mutilaron a más de dos mil civiles. Pero, al no estar Perón entre todos esos cadáveres y sin haber podido completar el propósito del golpe, los atacantes escaparon cobardemente al Uruguay buscando asilo político.
 
Sorprendentemente, la reacción de Perón fue moderada: no fusiló a nadie, proclamó la conciliación y tendió la mano a la oposición, que pudo expresarse públicamente. Le respondieron meses después, el 16 de septiembre de 1955, con un golpe de Estado oligárquico, duro y revanchista.
 
El triunfo de la "Revolución Libertadora" hizo que este crimen quedara impune. Fue la masacre más grande de la historia argentina y no hay duda que se trató de un crimen de lesa humanidad, ya que se lanzó un ataque generalizado y sistemático con total intencionalidad contra una población civil desprotegida.
 
El infame bombardeo fue el huevo de la serpiente, la antesala del terrorismo de Estado en nuestro país, inauguró la violencia política contra el Pueblo, para sembrar el terror, a través de la matanza indiscriminada de inocentes, que permitiera la entrega del patrimonio nacional y el avasallamiento de los derechos sociales.


Propaganda macrista: De Goebbels a Durán Barba
Escribe: Blas García



14-06-2019 / 20:06
14-06-2019 / 20:06
13-06-2019 / 18:06
El 14 de junio de 1986, en Ginebra, Suiza, moría Jorge Luis Borges (86 años). Fue un escritor argentino, uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX. Publicó ensayos breves, cuentos y poemas. Su obra, fundamental en la literatura y el pensamiento universal, además de objeto de minuciosos análisis y múltiples interpretaciones, trasciende cualquier clasificación y excluye todo tipo de dogmatismo.
 
Es considerado uno de los eruditos más reconocidos del siglo XX. Ontologías fantásticas, genealogías sincrónicas, gramáticas utópicas, geografías novelescas, múltiples historias universales, bestiarios lógicos, éticas narrativas, matemáticas imaginarias, dramas teológicos, invenciones geométricas y recuerdos inventados son parte del inmenso paisaje que las obras de Borges ofrecen tanto a los estudiosos como al lector casual.
 
Y sobre todas las cosas, la filosofía, concebida como perplejidad, el pensamiento como conjetura, y la poesía, la forma suprema de la racionalidad. Siendo un literato puro pero, paradójicamente, preferido por los semióticos, matemáticos, filólogos, filósofos y mitólogos, Borges ofrece -a través de la perfección de su lenguaje, de sus conocimientos, del universalismo de sus ideas, de la originalidad de sus ficciones y de la belleza de su poesía- una obra que hace honor a la lengua española y la mente universal.
 
Galardonado con numerosos premios, Borges fue un personaje políticamente polémico, con posturas antipopulares y simpatías por regímenes autoritarios que se estima fueron un obstáculo para que ganara el Premio Nobel de Literatura al que fue candidato durante casi treinta años.
 
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