La Opinión Popular
                  05:39  |  Viernes 19 de Abril de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
"El resultado electoral nos genera una gran responsabilidad". Gustavo Bordet
Recomendar Imprimir
Nacionales - 24-03-2019 / 10:03

La histeria que despierta Lavagna en el macrismo

La histeria que despierta Lavagna en el macrismo
Cuando en enero se difundió su foto con Miguel Lifschitz, un tuitero macrista se burló, con cierto talento: "Buena pareja para jugar a las bochas". Una semana más tarde, cuando apareció en sandalias y medias, la reacción fue hilarante y masiva. Pocas semanas después, el principal logro de Roberto Lavagna fue que dejaran de tomarlo en chiste.
Cuando en enero se difundió su foto con Miguel Lifschitz, un tuitero macrista se burló, con cierto talento: "Buena pareja para jugar a las bochas". Una semana más tarde, cuando apareció en sandalias y medias, la reacción fue hilarante y masiva. Pocas semanas después, el principal logro de Roberto Lavagna fue que dejaran de tomarlo en chiste.
 
"Estoy caliente. Muy caliente -casi gritó el presidente Macri esta semana- Otra vez volver a escuchar los que proponen ese atajo, esa solución mágica, que nos desliga, nos relega, de seguir este camino de trepar la montaña con orgullo, con esfuerzo, pero convencidos. Es in-so-por-ta-ble".
 
Unos días antes, en un reportaje con Luis Majul, Macri había acusado erróneamente a Lavagna de haber impuesto retenciones, había criticado su negociación de la deuda externa privada del 2005 -un hecho ciertamente virtuoso- y le había adjudicado, también erróneamente, haber participado de los gobiernos que hundieron el país en los "últimos cuarenta años".
 
Pero no fue solo Macri. El jefe de Gabinete Marcos Peña sostuvo que Lavagna era igual que Cristina Kirchner, y que ambos eran "retrógrados, conservadores y reaccionarios".
 
El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, sostuvo que se puede crecer al 9 por ciento "haciendo todo mal" y le recriminó a Lavagna que pisara las tarifas y defaulteara la deuda externa. Dujovne no explicó si se puede producir inflación, endeudamiento y recesión, todo al mismo tiempo, "haciendo todo bien".
 
La crítica de Elisa Carrió fue más personal. Aburrido, soberbio, viejo y usa sandalias con medias: cuestión de gustos.
 
El ex viceministro de Dujovne, que volvió a Estados Unidos luego de un breve período de heroico patriotismo, se llama Sebastián Galiani: "Viene con Duhalde y Barrionuevo", acusó, sin recordar que Duhalde y Barrionuevo hasta hace dos días eran aliados de su Presidente.
 
¿Por qué se ponen tan nerviosos en el Gobierno de Cambiemos? Por débil que sea la candidatura de Lavagna, ofrece un refugio a votantes de Macri que están desencantados con él y resisten la candidatura de Cristina.
 
Esos votantes estaban a la intemperie: ahora tienen dónde ir. Potencialmente, Lavagna ofrece la posibilidad de un voto opositor sin que eso signifique avalar la corrupción que mancha a Cristina y su entorno.
 
Pero puede haber una razón más trascendente para el enojo macrista de estos días. Lavagna le plantea a Macri la discusión sobre sus desaciertos económicos sin ofrecerle los flancos que, alegremente, a cada paso, regalan las huestes de Cristina.

 
Casi no pasó un día sin que alguna figura del oficialismo se refiriera a Lavagna con cierta saña. El coro de tuiteros destacados de Corea del Sur respondió al sonido de las trompetas, con insultos, frases hechas, manipulación de archivos, tal como en otros tiempos lo hacían los de Corea del Norte.
 
Lo más curioso de esa seguidilla es que, al menos hasta ahora, Roberto Lavagna no representa una amenaza real para Macri. Es cierto que su figura logró instalarse en el debate político en tiempo record.
 
Tiene cierta ironía que lo apoyen dos referentes de fenómenos culturales que, a primera vista, parecen antagónicos como Beatriz Sarlo y Marcelo Tinelli. Pero, además, Miguel Lifschitz, Luis Barrionuevo, Alejandro Katz, Guillermo Moreno, Margarita Stolbizer, los gobernadores peronistas moderados de Córdoba y San Juan, gran parte de la conducción de los sindicatos, Ricardo Alfonsín, tal vez Martín Lousteau: todo eso junto, más la reacción en cadena del macrismo son logros importantes para dos meses de campaña.
 
Sin embargo, eso no alcanza. Los estudios más serios y tradicionales de opinión pública respaldan la estrategia que, hasta ahora, seguía la Casa Rosada. Un tercio de la sociedad parece acompañar a Macri y a sus ideas, no importa lo que este haga, no importa lo que pase en el país.
 
Ese tercio no ha cedido ni siquiera en los peores momentos y no hay razón para que eso cambie de aquí a octubre. Otro tercio se comporta de la misma manera hacia Cristina Fernández de Kirchner. No hay espacio para que se rompa esa dicotomía.
 
Al final del camino hay dos y solo dos candidatos. Por malos o buenos, cuerdos o desequilibrados, honestos o corruptos que sean, esa dinámica está cristalizada y la aparición de Lavagna en estos dos meses no parece haberla quebrado. Le acercó, es cierto, algunos votos más al espacio peronista no K. Pero ni siquiera así es una amenaza.
 
Entonces, ¿por qué se ponen tan nerviosos en el Gobierno? Solo se puede, en este sentido, especular acerca de dos razones. La primera es menor y obedece a una estrategia electoral. Por débil que sea la candidatura de Lavagna, ofrece un refugio a votantes de Macri que están desencantados con él y resisten la candidatura de Cristina Kirchner.
 
Esos votantes estaban a la intemperie: ahora tienen dónde ir. Potencialmente, Lavagna ofrece la posibilidad de un voto opositor sin que eso signifique avalar la monstruosa corrupción que mancha a Cristina Kirchner y su entorno.
 
En ese sentido, debilitar a Lavagna es importante para que, en la primera vuelta, ya quede claro que hay solo dos opciones y no tres, y entonces esos votantes vuelvan al redil. No es lo mismo, en función del ballotage, empatar en primera vuelta que quedar muy rezagado.
 
Pero puede haber una razón más trascendente para el enojo de estos días, que quizá sea el aporte más interesante de la candidatura de Lavagna.
 
Desde la asunción de Macri, la oposición más estridente fue el kirchnerismo. Frente a cada crítica por la situación económica, el Gobierno tenía un recurso sencillo: recordar "los bolsos de Lopez" o la increíble adhesión K al régimen vergonzoso de Nicolás Maduro.
 
Ese es el gran favor que el kirchnerismo le hizo a Macri desde que empezó su carrera hacia la presidencia: facilitarle un contrincante muy vulnerable. Lavagna, en cambio, le plantea a Macri la discusión sobre sus desaciertos económicos sin ofrecerle los flancos que, alegremente, a cada paso, regalan las huestes de Cristina.
 
Es una obviedad que la Argentina atraviesa serios problemas económicos en los últimos meses. Solo Dujovne y unos pocos pueden creer que están "haciendo todo bien".
 
Las tasas de interés vuelan y, sin embargo, el Banco Central controla el dólar a duras penas. Se aplica un plan monetario muy restrictivo y sin embargo la inflación no se desacelera.
 
El Gobierno tolera sin intervenir que la empresa dominante del mercado lácteo retire de las góndolas la leche destinada al consumo popular o que la harina suba 20 por ciento en un mes.
 
Los precios cuidados -es decir, los que el Gobierno debe cuidar- subieron 200 por ciento en el año. No está claro que la economía argentina tenga arreglo con un plan alternativo. Pero los resultados de las ideas aplicadas por la Casa Rosada son muy angustiantes, por decir lo menos.
 
Lavagna, en todo caso, es la punta de lanza de muchas personas que dudan, con serios fundamentos, de la capacidad técnica del equipo económico oficial.
 
Mario Blejer, el ex presidente del Banco Central que fue funcionario del FMI, dijo esta semana a Perfil: "Hay que revisar eso de que la inflación sea monetaria". Blejer está sorprendido porque en los Estados Unidos de Donald Trump se aplica una política monetaria laxa y la economía crece sin inflación.
 
El ex ministro de economía de Mauricio Macri, Alfonso Prat Gay, contó que propuso un acuerdo social y económico al comienzo de este gobierno y no le aprobaron la idea. "Hay veces que emitir no genera inflación", abundó en sus críticas.
 
Daniel Funes de Rioja, en nombre de los empresarios de la alimentación, sugirió que para frenar la inflación es necesario un acuerdo de precios. Eduardo Levy Yeyati reclamó una política de ingresos que es, en otras palabras, lo mismo que propone Lavagna. Y siguen las firmas.
 
Lo que está sucediendo es exactamente lo mismo que ocurrió en noviembre del 2015, cuando Macri anunció que liberaría el cepo cambiario de una y que eso no produciría efectos inflacionarios: gran parte del sufrimiento actual se explica en la frivolidad de aquellos primeros días.
 
Medio país le advirtió que así no funcionaban las cosas. Pero el insistió en su curiosa idea con los resultados que se vieron. Ahora le advierten: la política monetaria no alcanza para frenar la inflación, es necesario un acuerdo de precios y salarios, el Gobierno no puede estar ausentes cuando grandes empresas abusan de su posición dominante, el ajuste fiscal no reduce el déficit porque produce menor recaudación.
 
Pero Macri insiste en que hay un único camino, una única opción, una única verdad: la suya. "Trepar la montaña con convicción".
 
La democracia liberal, por suerte, ofrece siempre espacios para que las personas elijan entre varias opciones. Si en octubre los dos tercios inamovibles votan con la idea de derrotar al otro tercio, Lavagna no tendrá ninguna chance.
 
Si, en cambio, un cuarenta por ciento se convence de que lo importante es romper con la opción excluyente de Mauricio Macri o Cristina Kirchner, tal vez pueda ganar. No parece ser lo que va a suceder.
 
Es cierto que el Indice de Confianza en el Gobierno revela que Macri está en su peor momento y que ni siquiera Cristina, cuando era Presidenta, estuvo tan mal como él. Son números, realmente, catastróficos.
 
Es cierto que Cristina Kirchner revela a cada paso sus serios problemas de personalidad: cuando graba ese video absurdo sobre su viaje a Cuba, cuando revolea a los cuatro vientos un papel que hace pública la amenorrea de su hija o cuando compara su supuesto martirio con el de los detenidos de la ESMA.
 
Pero no alcanza con esos desvaríos.
 
Todo se encamina hacia una segunda vuelta entre los dos presidentes que dejaron a la Argentina en la actual situación.
 
Por Ernesto Tenembaum
 
Fuente: Infobae
 

Agreganos como amigo a Facebook
18-04-2019 / 10:04
18-04-2019 / 09:04
Durante semanas los medios ultraoficialistas: Clarín, La Nación e Infobae, estuvieron anticipando supuestas medidas para conjurar el impacto inflacionario, para aguantar hasta las elecciones. Es que el desquicio de precios descontrolados, tarifas en incesante aumento, despidos y suspensiones masivas complican las posibilidades de reelección de Mauricio Macri.
 
Y el anuncio falló desde su misma presentación. Se supone que la intención, ante una realidad económica que le es absolutamente esquiva al gobierno de Macri, y tras un golpe de nocaut como el dato de la inflación de marzo, era que el Gobierno demostrara que estaba de pie, que generara confianza como para que le creyeran que podía llegar a las elecciones entero.
 
Lo calificaron de Plan Aspirina, Plan Parche, "paquetito" y hasta hubo quien lo comparó con la táctica de un técnico de fútbol que se sabe despedido y juega en el último partido con toda la audacia que nunca tuvo, con los jugadores y la estrategia en los que nunca creyó, para despedirse, fracasado, diciendo "hice lo que me pedía la gente".
 
El primer gesto fue esconder al Presidente y mostrarlo apenas asomado a un video mal editado del cual se presumía ser producto de una charla espontánea con una vecina. Mala elección. Peor aún para quienes tuvieron que dar la cara y responder ante la inevitable pregunta del periodismo. ¿Por qué no hizo los anuncios el Presidente?
 
También hizo agua el fondo de las medidas. ¿Hacía falta recurrir justamente a medidas K, tantas veces vilipendiadas, para ser presentadas ahora como salvavidas? Procrear, Precios Cuidados, congelamiento de tarifas, créditos con fondos de Anses, son conceptos que el gobierno demonizó durante tres años y medio como emblemas K, y hoy se convierten en instrumentos "para llevar alivio a las familias".
 
Es un paquete de medidas confusas, "parches" que no pueden provocar un impacto en el consumo: precios accesibles de la carne pero con reducido alcance en su disponibilidad, créditos de costo elevadísimo para familias que cobran dos mangos, tarifas ya a niveles exorbitantes sobre las que se promete no aplicarles más aumentos hasta fin de año, acuerdo de estabilidad de precios sobre una cantidad muy limitada de productos y luego de haber tenido un fuerte aumento previo.
 
Plan de pagos de la AFIP para deudas impositivas que no resuelven el problema central que genera la inactividad de las empresas. Créditos que no solucionan los problemas que afectan al conjunto de la sociedad, y que el programa del FMI eterniza: la debacle del ingreso y la producción. El verdadero "precio cuidado" (o congelado) es el salario. Y sin recomposición de los ingresos y sin reactivación productiva, no hay posibilidad de tener un horizonte distinto al de un colapso, que es lo que hoy se tiene por delante.
 
La Opinión Popular
 

17-04-2019 / 10:04
Ayer fue otro día negro para el Gobierno de Mauricio Macri, la inflación trepó al 4,7% en marzo y acumuló en el primer trimestre 11,8%, según informó el Indec. Desesperados por la elevada inflación y el posible resultado adverso en las próximas elecciones, el Gobierno le pidió FMI congelar las bandas de no intervención del Banco Central hasta fin de año entre un piso de $ 39,75 y un techo de $ 51,45.
 
Es claro que el FMI maneja el rumbo del país. Luego del anuncio del presidente del Central, Guido Sandleris, el Fondo destacó la medida y sostuvo que la inflación es un "desafío difícil para las autoridades argentinas", pero que se reduciría en los próximos meses. Con el combo de tarifazos y posibles saltos del dólar difícilmente caiga la inflación.
 
En los últimos doce meses la inflación alcanzó los 54,7 %, los rubros que más se encarecieron en marzo fueron los alimentos y bebidas, la educación y las prendas de vestir y calzado. La suba de precios impacta con más fuerza en los sectores más pobres ya que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de los alimentos (lo que más aumentó).
 
Por los altos precios y el menor poder adquisitivo, el consumo se desplomó. Según un relevamiento, las ventas de los productos que componen la canasta básica (alimentos, bebidas, artículos de limpieza) registraron el mes pasado una baja del 8,7 % en volumen. Una baja que sólo se compara con lo registrado en la gran crisis del 2002.
 
Este miércoles el Presidente, y luego en conferencia de prensa los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne; de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, y de Producción y Trabajo, Dante Sica, anunciarán medidas cosméticas electoralistas para "tolerar" la inflación, que incluirían una ampliación del programa Precios Cuidados, descuentos en supermercados y créditos de Anses para jubilados y beneficiarios de AUH. Hubo empresas como Molinos y La Paulina que se adelantaron y ya remarcaron sus precios.
 
El Gobierno apuesta a impedir una posible corrida cambiaria que hunda las aspiraciones de Macri de ser reelecto aunque cuenta con herramientas limitadas para evitar un nuevo salto del dólar. El FMI es partidario de la libre flotación del dólar, es decir que haya más devaluación si el "mercado" así lo exige, pero más devaluación dispararía aún más la inflación, la situación sería caótica y el macrismo se tendría que despedir de cualquier chance electoral.
 
El FMI respalda a Macri, pero como ya adelantó la directora gerente Christine Lagarde "sería una tontería que cualquier candidato diera la espalda al trabajo que se está haciendo", es decir gane quien gane oficialistas u opositores el mensaje es claro: habrá que seguir bajo la bota del FMI con más ajustes, reforma laboral y previsional. En tanto, la estrategia de Cambiemos es aguantar hasta las elecciones sin que se produzca una debacle, pero después el futuro es tétrico.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
El 11 de abril pasado, Mauricio Macri lanzó entre bombos y platillos un fenomenal Plan Nacional Anticorrupción 2019-2023 para poner bajo la lupa a todas las dependencias del gobierno, pero ahora, la titular de la Oficina Anticorrupción, que diseñó este aparatoso plan, Laura Alonso, ha dicho que ni ella ni su oficina intervendrán en causas de corrupción de funcionarios de Cambiemos. No existe.
 
Así cualquiera. Es fabuloso tener un plan anticorrupción contra los otros y al mismo tiempo encubrir la corrupción de los propios al paralizar al organismo que los debería investigar. Laura Alonso se convierte con estas declaraciones en la luchadora Anticorrupción típica del discurso de Cambiemos.
 
Como los periodistas que se llaman "independientes" y ahora nos enteramos que trabajan para los servicios de inteligencia, Laura Alonso es lo contrario de lo que dice. En el programa de Luis Majul, indicó que es una decisión no investigar ni ser querellante en las causas de corrupción del Gobierno "para preservar cualquier tipo de sospecha o duda sobre la falta de imparcialidad". Es al revés: esa decisión confirma la falta de imparcialidad de Alonso.
 
Esta Oficina Anticorrupción es un chiste desde el momento en que Macri emitió un decreto que cambiaba los requisitos que debería cumplir el titular de la OA y los dibujó a imagen y semejanza de Laura Alonso, su candidata.
 
De hecho, Anticorrupción intervino en varios casos del gobierno de Cambiemos, el partido al cual pertenece Alonso. A mediados de 2016 fue acusada por su actuación en los Panamá Papers por la Fundación por la Paz y el Cambio Climático de Argentina: "mal desempeño de sus funciones", "abuso de autoridad" e "incumplimiento de deberes públicos". Laura Alonso defendió a Macri argumentando que constituir sociedad en paraíso fiscal no es delito en sí mismo.
 
El ex ministro de Energía Juan José Aranguren fue denunciado por comprar gas a Chile, sin licitación, mediante un acuerdo con ese país con un sobreprecio 53% mayor que el GNL que llega por barco y 128% más caro que las importaciones de Bolivia, y favorecer con ese procedimiento a la empresa Shell, de la cual es accionista. Alonso archivó la denuncia.
 
Hay muchas situaciones de este tipo. Alonso tiene denuncias en la Justicia por "persecución selectiva" por la manera como decide en qué causas intervenir y en cuáles no. En febrero de 2017, un grupo de diputados denunció a la Oficina Anticorrupción de Laura Alonso, por el escandaloso acuerdo firmado entre el gobierno de Macri con el Correo Argentino, por el cual se le condonaba al Grupo Macri, una deuda de 70 mil millones de pesos con el Estado. Alonso no es anticorrupta, usa a su organismo para hacer politiquería, lo cual es corrupción.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
A diez semanas del cierre de listas, los u$s60 millones diarios del FMI empezarán a sellar la estrategia electoral del Gobierno de Mauricio Macri.
 
Si la mayor oferta de dólares, ayudada por la liquidación de la cosecha, alcanza a neutralizar la presión de la catástrofe inflacionaria y de la incertidumbre electoral sobre el dólar, Macri ratificará de forma definitiva su armado político electoral y todo el PRO se pondrá la camiseta de Durán Barba conducción.
 
El primer hecho, la estabilización del dólar, es el más deseado por todos en el oficialismo. Pero su consecuencia, la ratificación del modelo, es el más temido.
 
No lo quieren los radicales, no lo quiere María Eugenia Vidal, no lo quiere Horacio Rodríguez Larreta y no lo quiere Emilio Monzó. Creen que un veranito antes del cierre de listas provocará cinco meses de turbulencias.
 
"Si el dólar se mantiene o cede, el Gobierno lo va a tomar como una señal de acierto y va a ratificar todo lo de siempre. Si eso pasa, el verdadero enigma arranca entre el cierre de listas y el ballotage. Hay tres hitos: el día que Cristina anuncie que es candidata, el día de la PASO, en que muestre que es competitiva, y el día de la primera vuelta, cuando se meta en el ballotage. Esos tres días son un samba cambiario", vaticina una de las caras más visibles del Gobierno.
 
Agrega un dato más: "Y toda la sangría desde ahora hasta el ballotage, es responsabilidad de nuestro candidato, el Presidente de la Nación. Se la van a cobrar en la factura electoral de él". Por eso, ya hay quienes dicen en Cambiemos: cuanto mejor, peor.
 

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar