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Sociedad e Interés General - 14-02-2019 / 09:02
EFEMÉRIDES POPULARES

Juancito Gálvez: Un grande del automovilismo

Juancito Gálvez: Un grande del automovilismo
El 14 de febrero de 1916, en Buenos Aires, nace Juan Gálvez. Fue un piloto de carreras de Argentina, que en 13 ańos de automovilismo participó de 153 carreras, venciendo en 56 oportunidades. En 1980 la Fundación Konex le otorgó un Diploma al Mérito como uno de los 5 mejores automovilistas de la historia de Argentina.
El 14 de febrero de 1916, en Buenos Aires, nace Juan Gálvez. Fue un piloto de carreras de Argentina, hermano del también piloto Oscar Alfredo Gálvez. Empezaron a correr juntos en Turismo Carretera pero después compitieron en diferentes vehículos.
 
Gálvez hizo su debut en las 1000 Millas del Automóvil Club de Avellaneda el 14 de diciembre de 1941, finalizando como escolta del vencedor, Juan Manuel Fangio.
 
La primera victoria llegó el 22 de febrero de 1949, en la I Vuelta de Santa Fe. Ganó nueve campeonatos de Turismo Carretera: 1949, 1950, 1951, 1952, 1955, 1956, 1957, 1958 y 1960. Su última victoria fue en la IV Vuelta de Laboulaye (1962), a bordo de un Ford.
 
Falleció en la prueba de Olavarría de 1963 a los 47 años, en el que fue el único accidente de su carrera. En 13 años de automovilismo participó de 153 carreras, venciendo en 56 oportunidades. En 1980 la Fundación Konex le otorgó un Diploma al Mérito como uno de los 5 mejores automovilistas de la historia de Argentina.
 
La Opinión Popular

Cincuenta años sin un grande: Juan Gálvez
 
Es probable que la vorágine de las agendas colmadas y los abrumados calendarios saturados por compromisos que por estos tiempos marcan el ritmo de las confrontaciones hayan pasado por alto un detalle singular. La memoria es imprescindible para conocer aspectos de nuestra cultura. Porque el deporte también es cultura. Hay personalidades que trascienden la frontera de lo deportivo para instalarse definitivamente en ese sagrado sitio que los ubica el recuerdo popular, la emoción a flor de piel, la sensación que genera transportarse en el tiempo para volver a sentir aquel cosquilleo de otrora y ratificar que aquella sangre alborotada por el fervor vuelve a circular con la misma fuerza.
 
Hay fechas que signan épocas. Que marcan. Que capitulan. Y es deber recordarlas. Para conocer, para saber y para tomar conciencia de la enormidad de aquellos que forjaron disciplinas y que, a través de sus épicas conquistas, formaron parte de la vida cotidiana de la Argentina. Hoy se cumplen 50 años de la muerte del piloto más exitoso del Turismo Carretera: Juan Gálvez.
 
Los números lo ubican bien arriba. Con 9, nadie logró tantos títulos como él en la categoría que hoy ocupa un lugar en el Libro Guinness de los Récords por ser la más antigua del mundo entre las que están en actividad, con la imbatible marca de 56 victorias. No hubo ninguno como él. Ninguno.
 
La multitud acompañaba las atrapantes caravanas de raudos que aceleraban por una tierra polvorienta de una Nación que crecía. Aquel TC que competía en lugares donde la nada misma era protagonista y se adelantaba a Vialidad Nacional, que por entonces se proponía comunicar a un país aún desierto con caminos que, en algunos casos, las carreras habían delineado.
 
Ante la apasionada muchedumbre que lo seguía en cualquier punto del país con la actividad más federal, Juancito apenas levantaba la mano para agradecer ante las ovaciones. E inmediatamente su cabeza gacha, marcada por la timidez, y el gesto adusto buscaba un anonimato que era imposible de conseguir y la tranquilidad que tanto valoraba. La que creaba en su taller, el lugar donde, al igual que en las carreteras, era donde mejor se desempeñaba. "Yo no entiendo cómo puede Juan trabajar solo en el taller. Sin ruido, en silencio. Yo no puedo. Pero ojito, yo también sé todo lo que le hago al auto. Yo también hablo con el auto y lo entiendo a la perfección". Todo lo contrario a su hermano menor, Oscar, el otro grande, el de las grandes anécdotas, el de los gestos ampulosos, el de la sonrisa eterna, se refería a la personalidad que lo contrastaba.
 
Pero todos sabían que no había un preparador como Juan. Un grupo de periodistas le hizo la pregunta que todos se hacían cuando el TC era propiedad de Juan. ¿Cuál es el secreto para ganar? Con la serenidad acostumbrado, dijo: "Corriendo a la menor velocidad posible". Ante la sorpresa, explicó: "Esa velocidad la fijan mis rivales. Nunca trato de ganar por mucha diferencia. ¿Para qué voy a malgastar mi auto si no es necesario? Soy enemigo de derrochar lo que tanto me cuesta juntar. Armar un motor significa muchas horas de trabajo para mí en el taller. Mucho sacrificio."
 
Eran épocas en que las rivalidades deportivas se canalizaban por el River vs. Boca, Ford vs. Chevrolet, los Gálvez vs. Fangio. Nació el 14 de febrero de 1916 en Buenos Aires. Debutó en las Mil Millas del 13 de diciembre de 1941. En realidad, a los 22 años acompañó a Oscar en la misma competencia de 1937, con el seudónimo de "Cito". No era conveniente que los padres se enteraran del apego por la velocidad. "No pensaba en conducir. Como acompañante de Oscar estaba cómodo, pero teníamos el taller cerrado por mucho tiempo y los clientes se quejaban", comentó Juan. Los hermanos Gálvez fueron tapa de la revista El Gráfico en 30 ocasiones, de los más cotizados en la bolsa de la popularidad y de la jerarquización deportiva.
 
Uno de los libros que mejor relata la historia de la marca Ford, The Dust and the Glory. A Racing History (El polvo y la gloria. Una historia de competición), escrito por Leo Levine, le dedicó un capítulo a los hermanos Gálvez.
 
Tras recorrer el país y el continente con el épico derrotero a Caracas, Juan tenía una materia pendiente: ganar en Olavarría. Tierra de los legendarios hermanos Emiliozzi, a los 47 años buscó aquello que tanto se le negaba. Ajeno a los consejos que le indicaban que se retirara, Juan estaba obsesionado: "Posiblemente reforme un auto para hacerlo más aerodinámico". Intocable, indestructible, imbatible, Juan todo lo podía. Y allí fue.
 
Tras un sábado por la noche lluvioso, Olavarría amaneció aquel 3 de marzo de 1963 soleado y ventoso. Algunos creían que se suspendía, pero se largó sobre caminos mixtos, con asfalto y tierra, que se había transformado en barro. En la "S" del Camino de los Chilenos, el Ford dio 6 vuelcos. No llevaba puesto el cinturón de seguridad. Temía quedar atrapado si el fuego, común en aquellos tiempos, invadía el coche. Nadie manejaba como él en esas condiciones. "Cuidado con el barro, que es traicionero", recuerda Carlos Pairetti, que ese día largó en el sexto lugar, justo detrás de Juan. El país, incrédulo, no asimiló la noticia. Era imposible. "No lo puedo creer. De él no lo puedo creer", esbozó Alberto J. Armando, quien fue presidente de Boca, al enterarse de la tragedia.
 
Una multitud lo despidió en la Chacarita, donde sus restos descansan cerca de su hermano Juan, de Aníbal Troilo, Luis Sandrini, Alfonsina Storni, Agustín Magaldi, José Amalfitani. El mismo lugar donde hoy, como cada primer domingo de marzo, se junta la Agrupación Amigos de los Gálvez, para evocarlos. Como el Turismo Carretera, hoy en la Patagonia, también lo recordará.
 
Basta con recorrer la Argentina para apreciar cómo las ciudades, pequeñas o ya bien pobladas, recuerdan a quienes fueron sus grandes representantes, los que hicieron popular aquellos pueblos que apenas eran conocidos por sus habitantes. Buenos Aires es demasiado grande. Y quizá por ello se pierdan ciertos detalles. Como éste. Hoy se cumple medio siglo. Juancito se merece mucho más que el recuerdo de sus amigos y del Turismo Carretera. La gran ciudad aún está en deuda.
 
Por Roberto Berasategui 
 
Fuente: LA NACION

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22-03-2019 / 19:03
Un 23 de marzo como hoy... pero de 1942 moría Marcelo Torcuato de Alvear, abogado y político argentino, presidente de la Nación desde el 12 de octubre de 1922 y el mismo día de 1928. Participó activamente de las revoluciones radicales de 1890 y 1893, integrándose en la Unión Cívica que luego dio origen a la Unión Cívica Radical, en el sector denominado "galeritas" (más cercanos al conservadurismo). Cuando Yrigoyen asumió la presidencia en 1916 nombró a Alvear embajador en Francia, y éste fue electo Presidente en momentos en que se encontraba en ese país.
 
Todas las fuerzas antiyrigoyenistas y antipopulares levantaron la cabeza a partir del momento en que Alvear se hizo cargo del gobierno. Desde el inicio de su gestión nombró a ministros que no tenían relación alguna con los sectores yrigoyenistas, por lo que la unión entre ambos comenzó a quebrarse. Su gabinete era una clara demostración de que don Marcelo afirmaba su "independencia" con respecto al caudillo.
 
Alvear, como hijo predilecto de la fortuna, gozó de las ventajas envidiables que le ofrecía el período de "estabilización relativa del capitalismo" que transcurre entre la posguerra y la crisis mundial del 30. Los altos índices de exportación de nuestros productos agropecuarios llenaron de oro a la Tesorería.
 
Su gobierno coincidió con el fin de la crisis mundial de la posguerra, lo que le permitió mejorar la economía y las finanzas del país, además de destacarse el desarrollo de la industria automotriz y la explotación petrolera, que alcanzó una prosperidad económica desconocida hasta entonces para la Argentina.
 
Con todo ello, llegó a números insospechados en lo que respecta al PIB por habitante, que en 1928 había alcanzado el sexto puesto entre los más altos del mundo. Incluso, se registró un aumento de la clase media, una subida del salario real y una disminución de las huelgas y conflictos.
 
Pero la interna radical estaba a la orden del día y las intrigas en todos los órdenes. Si el ministro de Hacienda Víctor Molina proclamaba orgullosamente su doctrina librecambista, la actitud de Alvear hacia la reforma universitaria, el gran movimiento cultural que había apoyado Yrigoyen en 1918, se volvía abiertamente hostil y la conspiración oligárquica se pone en marcha para impedir la segunda presidencia del Caudillo.
 
La interna radical se dirimió en 1928 con la elección nacional. La fórmula Hipólito Yrigoyen-Francisco Beiró se impuso por el 57,4 de los votos. Al dejar la presidencia, Alvear se radicó en Francia. 
 
Por Carlos Morales para La Opinión Popular

22-03-2019 / 19:03
21-03-2019 / 18:03
20-03-2019 / 18:03
La Siberia argentina, como la definió Osvaldo Bayer, cerró sus puertas el 21 de marzo de 1947 a orillas del canal de Beagle. Hace 71 años un decreto no demasiado recordado del presidente Juan Perón señalaba el final para la inhumana cárcel de Ushuaia, la más austral del mundo.
 
Había sido centro de castigo y aislamiento durante 45 años. Por sus 380 celdas de 1,93 por 1,93 pasaron desde el Petiso Orejudo hasta el anarquista ucraniano Simón Radowitzky, quien mató de un bombazo al comisario y represor de obreros, Ramón Falcón. La cárcel de Ushuaia fue usada como un depósito del Estado para alojar presos políticos.
 
El dictador José Félix Uriburu envió a Tierra del Fuego a militantes anarquistas, comunistas, trotskistas y socialistas. Entre ellos estaban el cronista del diario La AntorchaHoracio Badaraco y el de La ProtestaJosé Berenger, torturado con una prensa. Agustín P. Justo, el presidente que llegó de la mano del fraude en 1931, siguió mandándolos por barco hacia la isla.
 
La cárcel que cerró Perón se volvió a abrir dos veces más en las décadas del 50 y 60. La Revolución Libertadora envió a partidarios del General. Jorge Antonio (empresario), Guillermo P. Kelly (dirigente de la Alianza Libertadora Nacionalista) Héctor Cámpora(Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación) John W. Cooke (Diputado Nacional), y el dirigente de la CGT, José Espejo; por orden del Almirante Isaac Rojas son trasladados al Penal del sur.
 
Sufren allí condiciones tremendas de prisión con temperaturas extremas que alcanzaban a 40 grados bajo cero, sin calefacción, sin agua, engrillados, condiciones éstas que se suman a un sin fin de vejámenes por orden de la "Revolución Libertadora". También la utilizó por última vez Arturo Frondizi en 1960 cuando aplicó el Plan Conintes para meter presos a militantes de la resistencia peronista juzgados por consejos de guerra especiales.
 
La Opinión Popular

20-03-2019 / 18:03
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