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Sociedad e Interés General - 25-01-2019 / 20:01
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 26 DE ENERO DE 1972 EL PJ OBTIENE SU PERSONERÍA JURÍDICA

El Partido Justicialista emerge de la proscripción y la ilegalidad

El Partido Justicialista emerge de la proscripción y la ilegalidad
El 26 de enero de 1972, el Partido Justicialista, como expresión electoral del Movimiento Peronista, proscripto desde 1955, vuelve a obtener su personería jurídica. Eran épocas de gobiernos civiles seudo democráticos (Frondizi, Illia) o dictaduras militares (Aramburu, Onganía, Lanusse) y se convivía en la ilegitimidad política como si fuera normal que así sea. Se daba por aceptado que el peronismo no podía participar de la vida política. De esto se beneficiaban todos los políticos gorilas, especialmente los radicales.
El 26 de enero de 1972, el Partido Justicialista, como expresión electoral del Movimiento Peronista, proscripto desde 1955, vuelve a obtener su personería jurídica.
 
Se vivía entre gobiernos civiles seudo democráticos (Frondizi, Illia) o dictaduras militares (Aramburu, Onganía, Lanusse) y se convivía en la ilegitimidad política como si fuera normal que así sea. Se daba por aceptado que el peronismo no podía participar de la vida política. De esto se beneficiaban todos los políticos gorilas, especialmente los radicales.
 
Pero, asediadas por el incremento de la protesta social, el fenómeno insurreccional con las sucesivas "puebladas" que se produjeron desde el Cordobazo en 1969 hasta mediados de 1972, y frente al creciente predominio de la guerrilla, las Fuerzas Armadas se vieron ante la necesidad imperiosa de producir una apertura política destinada al restablecimiento del libre juego democrático.
 
La dictadura militar de la "Revolución Argentina", continuadora del proyecto iniciado durante la llamada "Revolución Libertadora", lanzó un plan político: el Gran Acuerdo Nacional (GAN) que pretendía lograr una transición democrática controlada por el poder militar.
 
Luego de reconocer al PJ en la Capital Federal, la justicia electoral extendió la personería política al justicialismo en todo el país. No obstante, este reconocimiento, no implicaba que el proceso de legalización estuviera terminado.
 
En tal sentido, entre febrero y junio de 1972, se intentaría consolidar la estructura partidaria del PJ; formando las distintas conducciones provinciales y perfilando el camino de las candidaturas. 
 
En Córdoba se constituyó el Partido Justicialista y me tocó integrar la primera Junta Provincial del PJ, presidida por el legendario Ricardo Obregón Cano. El que esto escribe tenía 24 años y representaba a la Juventud Revolucionaria Peronista (JRP).
  
Escribe: Blas García


El 17 de octubre, Perón, el proletariado nacional y el quiebre del modelo dependiente
Blas Garcia

El Partido Justicialista 
 
EL PJ fue creado en 1945 por Juan Perón y participó en las elecciones de 1946 con el nombre de Partido Laborista. Era un partido pequeño, de origen sindical, y con el aporte de otros sectores como la Unión Cívica Radical Junta Renovadora, agrupaciones nacionalistas y el apoyo mayoritario de los trabajadores, consiguió llevar a Perón a la Presidencia.
 
El partido adoptó luego el nombre de Partido Peronista y más tarde Justicialista. El nombre provenía del lema del movimiento, que proclamaba la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.
 
 
El golpe gorila y antipopular
 
El 16 de septiembre de 1955 se produce el golpe oligárquico contra el gobierno constitucional de Juan Perón, que significó la interrupción del proceso de liberación e independencia nacional. Los jefes militares del levantamiento, autodenominado la "Revolución Libertadora", asumen el mando y Perón marcha a un exilio que duraría 17 años.
 
Los partidos políticos respaldan el golpe. El Comité Nacional de la UCR brindó su apoyo al gobierno militar explicitando textualmente que "la revolución triunfante por el sacrificio de soldados, marinos, aviadores y civiles unidos por su patriotismo y amor a la libertad, abre una gran esperanza". Incluso radicales como Roque Carranza, Carlos Alconada Aramburú, y en Entre Ríos, Sergio Montiel, resultaron ser relevantes conspiradores, comandos civiles y luego funcionarios de la "Libertadora".
 
 
La represión militar
 
Se inició así un período de 17 años, en que el Partido Justicialista estuvo proscripto, no pudo participar en elecciones, aunque a veces lo hiciera bajo el rótulo de otros partidos, a los que se los denominó "neoperonistas".
 
Ante el rechazo popular, se agudiza la represión, llevándose a la práctica decretos como el 4.161, que desautoriza toda actividad peronista (se prohíbe y se castiga con la cárcel nombrar a Perón y a Eva Perón, tener sus retratos o símbolos, cantar la marcha peronista, etc.); se intenta destruir los sindicatos (se interviene la CGT, se asaltan los locales partidarios y se encarcela a los dirigentes más representativos); también se proscribe electoralmente al peronismo y se secuestran los restos mortales de Eva Perón.
 
En la génesis de todos los acontecimientos políticos populares estaba la lucha por el retorno de Perón a la Patria y al poder. Y con los justicialistas que resisten a la dictadura llenaron las cárceles del país, incluso el rehabilitando penal de Tierra del Fuego, como también cuarteles, comisarías y hasta escuelas y barcos.
 
El 22 de Febrero de 1956 estalla un polvorín militar en el Gran Buenos Aires, cerca de la General Paz, y se suceden diferentes atentados: comienza a hablarse de la Resistencia Peronista, una sorda resistencia inorgánica, asentada en la clase trabajadora, con tres polos de desarrollo: la fábrica, el barrio y los militares peronistas.
 
 
La epopeya de la resistencia
 
A los justicialistas no se les reconocía ningún derecho, y en esa tarea contribuyeron todos los partidos políticos, las corporaciones económicas. La Iglesia, en silencio absoluto.
 
La exclusión política del peronismo, produjo un proceso de resistencia que cambiará el perfil del justicialismo. A partir de 1955 el peronismo aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema económico, social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado.
 
El activismo peronista luchaba infructuosamente por el retorno de Perón, realizando sus intentos por la vía del levantamiento cívico-militar, acciones de resistencia por métodos encubiertos, "trabajo a tristeza", sabotajes, colocación de explosivos, paros gremiales, atentados, ataques con bombas "Molotov", etc.
 
Eran las épocas en que John William Cooke es nombrado Delegado Personal del general Perón para encabezar la resistencia y se levantan los programas obreros revolucionarios de La Falda (1957) Huerta Grande (1962) y el Programa del 1° de Mayo de 1968 de la CGT de los Argentinos.
 
 
El peronismo busca alternativas
 
El peronismo proscripto buscó formas alternativas para expresarse. Lo encontró en el movimiento sindical organizado, como la C.G.T. o las 62 Organizaciones. Este movimiento sindical presionó, hostigó, actuó como verdadera oposición política.
 
Además, el justicialismo participaba, aunque estaba proscripto, en las elecciones apoyando a otros candidatos en contra de los radicales, que eran los representantes civiles de la dictadura militar.
 
En 1958 hay elecciones generales con el peronismo proscrito. El general Perón ordena votar a Arturo Frondizi, quien gana. Y en 1960 se realizan elecciones en todo el país para renovar parcialmente la cámara de Diputados. La expresión del peronismo proscrito, el voto en blanco, vuelve a ser mayoría.
 
 
Frondizi y el Conintes
 
Luego vendrá el plan represivo Conintes, ideado por los militares antiperonistas y Frondizi como una maquinaria jurídico-militar encargada de encarcelar a militantes, desarmar organizaciones de base y dejar cesante a trabajadores por su filiación peronista. Durante su ejecución, fueron cerradas muchas unidades básicas y sus dirigentes sufrieron persecución y cárcel por defender los ideales y a sus compañeros.
 
En 1962 se produce la concesión de las elecciones, con participación del peronismo, porque Frondizi, acaso en su ceguera final, creía que sería derrotado. Triunfa el compañero Andrés Framini en la provincia de Buenos Aires y se acaba todo. Las provincias donde triunfó el peronismo son intervenidas y los comicios anulados.
 
Los años 62 y 63 fueron un lapso durante el cual el sindicalismo peronista no sólo mantuvo su poderío, sino que logró acrecentarlo con la recuperación de la C.G.T.
 
Se hacen más nítidas las dos tendencias dentro del movimiento sindical, características de toda la década: el vandorismo negociador por un lado, y un sector más combativo, dispuesto a la confrontación, por el otro.
 
En 1963, por decreto el gobierno de Guido, sucesor de Frondizi, establece que el nombre de Perón o Peronismo, así como cualquier otro símbolo o denominación afín, quedan prohibidos bajo pena de perder todo derecho político quienes lo utilicen con fines electoralistas. (Una reedición recalentada del decreto 4161)
 
En 1965, el Peronismo (a través de la Unión Popular) gana las elecciones provinciales. El Peronismo proscripto gana en 9 provincias y obtiene 44 diputados nacionales. El voto en blanco triunfa en todo el país y el candidato radical Arturo Illia, con apenas el 24 % de los votos asumirá poco después la presidencia.
 
 
El golpe de Onganía
 
En junio de 1966 el presidente Arturo Illia es derrocado. Con la Revolución Argentina asume como presidente el general Juan Carlos Onganía. El golpe militar se produjo para evitar el triunfo del peronismo en las elecciones a gobernador en la Provincia de Buenos Aires, que tenían que celebrarse en marzo de 1967.
 
Mediante la Ley 18,894 Onganía prohíbe toda forma de participación política, consustanciado con la Doctrina de Seguridad Nacional. Se pone fin a la autonomía universitaria y las facultades son intervenidas violentamente en lo que se conoce como Noche de los Bastones Largos.
 
 
El Cordobazo
 
A partir del golpe de 1966 la verdadera oposición al régimen gorila irá surgiendo cada vez más de las filas de la juventud.
 
Como consecuencia de la derogación de regímenes laborales por parte del gobierno, los trabajadores de varias provincias inician movilizaciones y huelgas.
 
En Corrientes, en un enfrentamiento entre estudiantes y policías muere el estudiante Juan José Cabral. En Rosario muere el estudiante Alberto Ramón Bello,  se realiza una marcha de protesta por la muerte del obrero metalúrgico Norberto Blanco.
 
El 29 de mayo de 1969 se produce el Cordobazo, un estallido popular contra la dictadura, con enfrentamientos violentos de las fuerzas de seguridad con trabajadores y estudiantes.
 
 
"Luche y vuelve"
 
En 1971, asume el general Alejandro Agustín Lanusse, que encarna el poder real en la última fase de la Revolución Argentina. Será el encargado de preparar la vuelta a una democracia tutelada por el poder militar.
 
En 1972 el Partido Justicialista obtiene su personería y Lanusse anuncia las elecciones nacionales para el 11 de marzo. El 17 de noviembre, luego de diecisiete años de exilio, Juan Perón retorna a la Argentina.
 
El eje del "luche y vuelve" y de la campaña electoral de 1973 fue la militancia de la Juventud Peronista.
 
En 1973 se produce una cómoda victoria peronista en los comicios. Termina el duro período de 17 años de persecuciones y atropellos, con la fórmula Héctor Cámpora-Vicente Solano Lima que triunfa por el 49% de los votos (Cámpora al gobierno, Perón al poder, era el lema de la militancia).
 
El FREJULI (Frente Justicialista de Liberación) fue el instrumento electoral utilizado por el peronismo en esta circunstancia, del que formaron parte otros partidos menores.
 
Escribe: Blas García

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18-10-2019 / 20:10
18-10-2019 / 20:10
Este 19 de octubre se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Julio Argentino Roca, una figura molesta para algunos que lo ven como un genocida porque derrotó militarmente a los indios que ocupaban parte del territorio nacional. Fue antes de su presidencia, cuando Roca era ministro, encabezó la llamada Conquista del Desierto, en base a una ley aprobada por el Congreso.
 
La pelea contra los indios venía ya desde la época de la Independencia; el objetivo de la ley del Congreso fue ocupar esas tierras para atraer a los millones de inmigrantes que el país necesitaba. Que no iban a venir si persistían los malones indígenas.
 
Roca derrotó a los mapuches e incorporó al Estado nacional el sur y sudoeste de Buenos Aires, el sur de Córdoba, San Luis y Mendoza, y las actuales provincias de La Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Sin esos territorios, no habría, además, Antártida argentina ni Malvinas argentinas.
 
Es básico tener en cuenta que los mapuches no eran pueblos originarios en la zona sino que habían derrotado militarmente a otras tribus. Ellos  habían venido de Chile y tenían contacto permanente con sus hermanos que vivían del otro lado de los Andes.
 
Es decir que, con Roca, la Argentina consolidó su dominio territorial y construyó el Estado nacional. Un solo Estado en una sola Nación porque los millones de inmigrantes pobres se convirtieron en argentinos gracias al ley 1.420, sancionada por Roca, que introdujo la enseñanza primaria obligatoria, universal, gratuita y laica. Para ello, debió derrotar políticamente a la Iglesia Católica, que controlaba la educación.
 
La infraestructura, especialmente los ferrocarriles, recibió un impulso decisivo. En lo social, el inicio del sistema de seguridad social y de jubilación estatales. Leyes laicas como la de registro y matrimonio civil lo enfrentaron nuevamente con la Iglesia. Por la vastedad del proyecto de Roca, hubo una ruptura diplomática con la Santa Sede, que se solucionó recién en su segundo mandato.
 
A nivel internacional, los límites con Chile, la presencia en la Antártida y la Doctrina Drago, que impide el cobro de deudas mediante fuerza militar. Roca no estuvo solo sino que formó parte de una clase dirigente notable. Y fue esa Generación del 80 la que transformó un país pobre, vulnerable y despoblado en una de las economías más pujantes de su época. 
 
La Opinión Popular



18-10-2019 / 20:10
17-10-2019 / 19:10
El 18 de octubre de 1801, en Talar de Arroyo Largo, cerca de Concepción del Uruguay, en el entonces Virreinato del Río de la Plata, nace Justo José de Urquiza. Genio militar y hábil comerciante, fue varias veces gobernador de la provincia de Entre Ríos, Jefe traidor del Partido Federal y el primer presidente constitucional de la República Argentina, en 1854.
 
Siendo uno de los principales jefes del partido federal, encabezó el movimiento que derrocó en 1852 al gobernador nacional y popular de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, con ayuda de tropas brasileñas. Y vuelve a traicionar el proyecto del interior federal cuando ordena la retirada en la batalla de Pavón (1861) cuando las tropas entrerrianas iban ganando y le entrega la victoria al unitario porteño Bartolomé Mitre.
 
Su "neutralidad" frente al bombardeo brasilero del pueblo hermano uruguayo que estaba al mando del coronel Leandro Gómez, en la heroica Paysandú; su participación en la guerra genocida para destruir el Paraguay, ejemplo de un desarrollo autónomo en América Latina; las maniobras para evitar la elección de López Jordán y la entrega de la recaudación de impuestos provinciales en manos de un particular, lo llevaron a la muerte.
 
José Hernández, autor del Martín Fierro, afirmó: "Urquiza, era el Gobernador Tirano de Entre Ríos, pero era más que todo, el Jefe Traidor del Partido Federal, y su muerte, mil veces merecida, ... era el justo castigo al Jefe Traidor". 
 
La Opinión Popular



17-10-2019 / 19:10
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