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Sociedad e Interés General - 10-01-2019 / 19:01
EFEMÉRIDES POPULARES

Carlitos “La Mona” Jiménez, un icono de los marginados

Carlitos “La Mona” Jiménez, un icono de los marginados
La Mona Jiménez, nació en Córdoba, el 11 de enero de 1951. Es uno de los más influyentes y reconocidos intérpretes y compositores argentinos del cuarteto. Ha editado 85 discos a la fecha y ha vendido más de 36 millones de copias en todo el país. En el aspecto social, La Mona ha sido un icono de los marginados, pasando de ser prohibido, discriminado, aceptado, hasta ser admirado en el ámbito de su ciudad y posteriormente del país.
Juan Carlos Jiménez Rufino, más conocido como La Mona Jiménez, nació en Córdoba, el 11 de enero de 1951. Es uno de los más influyentes y reconocidos intérpretes y compositores argentinos del cuarteto. Ha editado 85 discos a la fecha y ha vendido más de 36 millones de copias en todo el país.
 
Es característico de sus presentaciones un idioma de señas manuales mientras canta. El lenguaje de señas fue inventado por él a lo largo de los años, y representa principalmente letras del alfabeto, los barrios de la ciudad de Córdoba, ciudades cordobesas, provincias argentinas y países donde ha realizado sus presentaciones.
 
Culturalmente, La Mona ha dejado un vasto legado en la gente que lo sigue, entre las manifestaciones más importantes se puede hablar desde pintadas en las calles hasta tatuajes con su imagen y su nombre.
 
En el año 2010 publicó una autobiografía, cuyo nombre es "La Mona", en el que se autoretrató como perseguido y prohibido durante la dictadura militar, a raíz de la habituales "razzias" que llevaba a cabo la policía, tanto en sus bailes como en los de otros artistas cuarteteros que hacían furor a fines de los ´70.
 
En el aspecto social, La Mona Jiménez ha sido un icono de los marginados, pasando de ser prohibido, discriminado, aceptado, hasta ser admirado en el ámbito de su ciudad y posteriormente del país.
 
La Opinión Popular

Fuente: Wikipedia
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24-03-2019 / 21:03
Racing Club, o simplemente Racing, es una institución deportiva fundada el 25 de marzo de 1903, ubicada en la ciudad de Avellaneda, en el Gran Buenos Aires. Fue instituido por socios de clubes chicos que querían tener un club grande. Se reunieron ese día en la Barraca Iglesias. Se trataba de Colorados Unidos, que tenían 34 socios y de Barracas al Sud, que aportó 11 afiliados. Entre todos lograron juntar los 36 pesos iniciales.

Si bien su principal actividad deportiva es el fútbol, también se practican diversos deportes como ser: tenis, básquet, futsal, boxeo, vóley, hockey, handball, judo, patín artístico, aikido, gimnasia artística, taekwondo, muay thai, sipalki-do, atletismo y saltos ornamentales.

En la era amateur consiguió nueve campeonatos locales (1913, 1914, 1915, 1916, 1917, 1918, 1919, 1921 y 1925), de los cuales siete de ellos fueron de forma consecutiva y cuatro de forma invicta. A raíz de todo ello recibió el apodo de "La Academia" de Football Nacional que lo identifica hasta la actualidad.

En la era profesional iniciada en 1931, obtiene siete campeonatos argentinos más (1949, 1950, 1951, 1958, 1961, 1966 y 2001). En esta era además, conquista los récords de ser el primer equipo argentino en conseguir un tricampeonato local, primer equipo argentino en conseguir una Triple Corona, segundo campeón de América argentino, primer campeón del Mundo argentino y el primer campeón de campeones de América.

Su clásico rival es el Club Atlético Independiente, con quién disputa el Clásico de Avellaneda. El resto de los equipos considerados grandes (Boca Juniors, River Plate y San Lorenzo de Almagro) también son rivales históricos del club y los partidos que disputa con ellos también son considerados como clásicos.

La Opinión Popular

24-03-2019 / 21:03
El 24 de marzo de 1977, al cumplirse el primer aniversario del golpe militar, Walsh terminó su última obra: la Carta abierta de un escritor a la Junta Militar, en la que denunciaba tanto los crímenes de secuestro y desaparición de personas de la dictadura de Jorge Rafael Videla como las consecuencias de las políticas económicas neoliberales aplicadas por José Alfredo Martínez de Hoz, que produjeron un aumento de la desocupación y la pobreza y destruyeron la industria nacional.

Pocos documentos políticos tienen la fuerza y la claridad para explicar con simpleza e impactante crudeza una época histórica como lo hizo la carta que Walsh dirigió a la dictadura el día antes de que lo asesinen los genocidas. Cualquiera que desee comprender lo que sucedió durante la dictadura militar no puede dejar de leerla.

En el primer aniversario del golpe, Walsh advertía que no eran los horrores de los vuelos de la muerte o los asesinatos de la ESMA, los peores crímenes que se cometían entonces. "Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de este gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada", escribió. Horas después de entregar la carta, él también sería secuestrado y desaparecido.

Fechada el 24 de marzo de 1977, a un año del comienzo de la dictadura, esta "Carta abierta a la Junta Militar" de Rodolfo Walsh es, ciertamente, un texto histórico. Ampliamente conocida, la ponemos a disposición de quienes aún no la hayan leído. Su lectura y estudio es una tarea militante para todo argentino bien nacido.
 
La Opinión Popular

24-03-2019 / 19:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular

23-03-2019 / 18:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.

El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.
 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas.

Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal.

El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.

El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.

A 43 años de aquel infausto 24 de marzo, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.

De la redacción de La Opinión Popular

23-03-2019 / 18:03
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