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Sociedad e Interés General - 07-01-2019 / 08:01
EFEMÉRIDES POPULARES. SEMANA DEL 7 AL 14 DE ENERO DE 1919 (Nota 1 de 3)

A 100 años de la Semana Trágica: Represión y muerte de trabajadores en las calles de Buenos Aires

A 100 años de la Semana Trágica: Represión y muerte de trabajadores en las calles de Buenos Aires
La Semana Trágica es el nombre con el que se conoce la represión y masacre sufrida por el movimiento obrero argentino, en la que fueron asesinadas cientos de personas en Buenos Aires, en la semana del 07 al 14 de enero de 1919, bajo el gobierno radical de Hipólito Yrigoyen.
Hace 100 años se produjo en las calles del barrio Once y el barrio Crespo de Buenos Aires uno de los episodios represivos más atroces de nuestra historia: la Semana Trágica. Antes de Adolf Hitler y de los campos de exterminio, en Buenos Aires se quemaron libros y se asesinaron judíos, mientras bandas parapoliciales de la Liga Patriótica masacraban obreros anarquistas de los Talleres Vasena.
 
La Semana Trágica es el nombre con el que se conocen estos incidentes ocurridos en Buenos Aires en la semana del 07 de enero al 14 de enero de 1919 entre manifestantes obreros de tendencia anarquista y sectores nacionalistas ocurridos durante el gobierno nacional y popular de Hipólito Yrigoyen.
 
El conflicto se había originado con la toma de los Talleres Vasena en reclamos de mejores condiciones laborales. El Gobierno aceptó el planteo gremial desde un principio, pero la intransigencia del sector anarquista de la FORA sumada al accionar violento de rompehuelgas y de grupos nacionalistas derivó en una escalada de violencia.
 
La huelga de los 2.500 trabajadores metalúrgicos había comenzado el 2 de diciembre. No pedían demasiado: jornada de ocho horas, salubridad laboral y un salario justo. Para ese entonces los Vasena habían vendido la fábrica a una empresa inglesa, pero seguían gerenciándola.
 
Los Vasena: Alfredo, secundado por sus tres hermanos, Emilio, Humberto y Severino, se mostraron intransigentes frente a lo que llamaban la "insolencia obrera". Lo que naturalmente puso más "insolentes" a los trabajadores, que decidieron tomar la fábrica y armar un piquete en la puerta del establecimiento en defensa de sus derechos.
 
Los Vasena tenía buenas relaciones con el gobierno, particularmente con el senador Leopoldo Melo, que además de ser un notable militante radical cercano a Yrigoyen era a la vez asesor legal de Vasena. Y logró que enviaran rápidamente policías y bomberos para castigar la "insolencia" de los explotados organizados.
 
Todo comenzó el 07 de enero, a eso de las tres y media de la tarde, con un grupo de huelguistas que había formado un piquete tratando de impedir la llegada de materia prima para la fábrica.
 
En ese momento, los conductores que pasaron por donde estaban los huelguistas, develando su verdadera función, comenzaron a disparar sus armas de fuego contra los trabajadores. Al grupo de rompehuelgas se sumaron inmediatamente las fuerzas policiales que estaban destacadas en la zona desde el comienzo de la huelga. Se vivió un clima de pánico en el barrio, la gente corría a refugiarse donde podía.
 
Cuando terminó de escucharse el ruido ensordecedor de los balazos el saldo fue elocuente: cuatro muertos. Tres de ellos habían sido baleados en sus casas y uno había perecido a causa de los sablazos propinados por la policía montada, los famosos "cosacos". Hubo además, más de 30 heridos. Sólo tres integrantes de las fuerzas represivas fueron levemente heridos.
 
El gobierno radical mantuvo en todo momento la postura de aceptar el reclamo sindical, pero no pudo contener la escalada de violencia entre los sectores en pugna. Años más tarde el propio Yrigoyen declararía que, mediante la escalada de violencia, los sectores nacionalistas: "Querían arrastrarme a reprimir a sangre y fuego".
 
Los incidentes dejaron un saldo de entre 141 a 700 muertos (según la fuente que se tome) y centenares de heridos. Este suceso es conocido también como el primer pogrom en América Latina, ya que la Liga Patriótica Argentina atacó a la comunidad judía local.
 
La Opinión Popular

Martín Piaggio volvió a la carga con la iniciativa de dictar la Carta Orgánica para la ciudad de Gualeguaychú
Imagen de la Semana Trágica.


A 100 años de la Semana Trágica: huelga, represión y espías
 
En 1919, una huelga en los talleres Vasena desató una feroz represión. Hubo centenares de muertos en barrios de la Capital. Lo que revelan las nuevas investigaciones históricas.
 
Por Pablo Calvo
 
Una revolución obrera habitó los barrios de la ciudad de Buenos Aires. Fue hace 100 años, en San Cristóbal, Nueva Pompeya, Boedo, Almagro, Chacarita. Y fue tan cercana que en este momento usted quizás esté pisando alguna baldosa de la insurrección.
 
Sepa también que si tiene la suerte de trabajar no más de ocho horas por día y con descanso los domingos, es, en buena parte, porque en 1919 hubo 2.500 obreros metalúrgicos que dijeron basta a las jornadas de 11 horas, a los salarios escasos y a los despidos de los que reclamaban condiciones dignas de empleo.
 
La Semana Trágica fue anterior a la Patagonia Rebelde, a las conquistas sociales del peronismo y al Cordobazo. Fue el origen del sentido de rebelión que se extendió a partir de una sola fábrica, los talleres Vasena, desbordó a las nacientes estructuras sindicales y se extendió hacia el resto de la clase trabajadora.
 
Tiene la denominación de Trágica porque el triunfo de los reclamos fue precedido por el derramamiento de sangre, la violencia de matones contra huelguistas y una represión a mansalva, primero de la Policía y los Bomberos, y luego del Ejército. Hasta hoy se discute el número de víctimas, que van de los 70 a los 1.500 muertos y de los 300 a los 5.000 heridos, según archivos periodísticos consultados por Viva.
 
"Habrá un escarmiento que se recordará durante 50 años", había sido la amenaza del general Luis Dellepiane, en una pretensión de posteridad que estaba equivocada: se cumple ya un siglo de esas acciones y no son recordadas como enseñanzas, sino como maniobras de represión estatal contra personas que reclamaban por sus derechos.
 
Los obreros pedían aumento salarial y reducción de la jornada laboral de 11 a 8 horas.
 
Este momento de la Historia Argentina fue una secuencia en seis actos:
 
1. La huelga de los obreros metalúrgicos de los talleres Vasena declarada, en aquel diciembre de 1918, por mejores condiciones. Trabajaban hasta 11 horas seguidas, a veces sin francos, en un verano con temperaturas de 36 grados.
 
2. La negativa de los dueños de la fábrica a aumentar los salarios y a reincorporar a los delegados expulsados durante la medida de fuerza, situación que se agravó con la contratación de guardias armados y rompehuelgas que buscaban quebrar el paro y asegurar el traslado de productos y materiales entre el depósito, en la avenida Amancio Alcorta y Pepirí, y la planta industrializadora, en La Rioja y Cochabamba.
 
3. Las primeras cuatro muertes, producidas el 7 de enero de 1919, una por un sablazo en la cabeza de un manifestante y las otras por disparos. Al choque entre matones civiles y huelguistas, apoyados por las mujeres y los hijos, siguió una furia de disparos de máuseres y revólveres desde las formaciones policiales. Un repudio popular se manifestó con la gente en las calles y una huelga general.
 
4. La tensión que invadió la ciudad. Los trabajadores de Buenos Aires, encolerizados por la saña estatal, desafiaron al poder. El presidente radical Hipólito Yrigoyen había advertido a los empresarios que no podían imponer "el imperio del más fuerte como arbitrio de las decisiones, sea del capital para torturar al trabajo, sea de éste para explotar a aquel". Pero ante la gravedad del conflicto no frenó los aprestos de más represión. Los diarios porteños, la prensa internacional y la revista Caras y Caretas desplegaron una cobertura periodística nunca vista y mostraron secuencias fotográficas completas de la creciente rebelión popular.
 
5. El mayor funeral registrado hasta entonces. El 9 de enero, los ataúdes de los mártires de las ocho horas fueron llevados a pulso desde San Cristóbal hasta la Chacarita. Por la avenida Corrientes, 300.000 personas marcharon en un clima de hostilidad de las fuerzas de seguridad. Desde la iglesia de Jesús Sacramentado, a la altura de Yatay, se produjeron disparos y réplicas a pedradas. Una pira ardió en la nave principal del templo. Las calles se desmadraron. Manifestantes asaltaron armerías. Los uniformados los emboscaron en el cementerio. Más pólvora, más plomo.
 
6. La aparición de una fuerza parapolicial contra "extranjeros, judíos e izquierdistas", a los que acusaba de introducir el sindicalismo y la conciencia de clase en los obreros. Estos nacionalistas de derecha se llamaron a sí mismos "Amigos del Orden" y "Defensores del Orden", hasta que acuñaron la denominación de "Liga Patriótica Argentina".
 
Nuevos hallazgos. Historiadores del Centro de Estudios Históricos de los Trabajadores y las Izquierdas (CEHTI) descubrieron que meses antes de los sucesos del '19 actuaba ya en la Argentina una red diplomática de espionaje conformada por las embajadas de cuatro países aliados en la Primera Guerra Mundial: Francia, Inglaterra, Estados Unidos e Italia. Esos países temían por los ecos en América Latina de la Revolución Rusa de 1917.
 
"El objetivo de persecución de la red eran los maximalistas, que es como en la época se nombraba indiferentemente a los anarquistas, a los partidarios del gobierno soviético (bolcheviques), a los socialistas de izquierda y a los agitadores sindicales", explica a Viva el historiador Hernán Díaz, coordinador del grupo de investigadores, que en marzo publicará el libro Espionaje y revolución en el Río de la Plata, por Ediciones CEHTI-Imago Mundi.
 
En base a archivos secretos, se estableció que las embajadas sospechaban que "algunos anarquistas se trasladarían desde Buenos Aires a París para atentar contra la vida del presidente norteamericano, Woodrow Wilson, el primer ministro francés Georges Clemenceau o el primer ministro inglés Lloyd George, que estaban reunidos en la capital francesa para firmar lo que luego fue el Tratado de Versalles", un acuerdo de paz tras la finalización de la Primera Guerra Mundial.
 
Los agentes diplomáticos actuaron en Buenos Aires y en Montevideo, se infiltraron en las fábricas, armaron listas de anarquistas y transmitieron esos partes por una antena montada en las costas uruguayas, determinaron los investigadores Pascual Muñoz, Walter Koppmann, Lucas Glasman, Sabrina Asquini y Cristian Aquino.
 
"La red de espías asiste a la Semana Trágica del 7 al 13 de enero de 1919. Allí produce una serie de informes particulares y termina confeccionando un listado de los 400 maximalistas más peligrosos del Río de la Plata, que se convierte en un gran aporte para la investigación historiográfica de ese período. La red fue desactivada en abril de 1919", revelaron.
 
Hoy apenas quedan vestigios de los talleres Vasena en la plaza Martín Fierro. El ex presidente Arturo Illia, testigo directo cuando tenía 18 años, aseguró que los hechos y la magnitud de la represión fueron tergiversados. Pero el historiador Osvaldo Bayer reafirmó: "Los obreros lucharon por su dignidad y el poder les respondió con balas y más balas".
 
 A 100 años de la Semana Trágica: Represión y muerte de trabajadores en las calles de Buenos Aires 

Arden los talleres Vasena. Epicentro de la huelga por mejores condiciones laborales.
 
EE.UU temía por "los rojos" en la Argentina
 
Por Jazmín Bazán, profesora de Historia de la UBA.​
 
La prensa norteamericana dedicó al menos 9.112 artículos o menciones a la Semana Trágica. Hablaban allá del primer Red Scare (Susto Rojo), antecedente del macartismo. El Gobierno enfrentaba huelgas y perseguía "actividades anti-americanas".
 
Los sucesos porteños del '19 fueron utilizados como excusa por EE.UU. para reafirmar la línea anti-sindical.
 
Los archivos periodísticos permiten ver la profundidad de esa "histeria anti-radical". El 10 de enero, a tres días de la represión inicial en Buenos Aires, El Paso Herald, de Texas, decía que los huelguistas argentinos "destruían iglesias y escuelas, rompían imágenes y pianos". Menos sutil, el 12 de enero, Los Angeles Times titulaba: "Matan rojos en Argentina". El Boston Globe denunciaba un "Plan bolchevique en Sudamérica". El New York Times informaba días después: "Argentina deporta rojos". Y el Times consignaba temores por "una segunda Rusia".
 
La prensa norteamericana dedicó al menos 9.112 artículos o menciones a la Semana Trágica. Hablaban allá del primer Red Scare (Susto Rojo), antecedente del macartismo. El Gobierno enfrentaba huelgas y perseguía "actividades anti-americanas".
 
Fuente: Clarín
 

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A 100 años de la Semana Trágica: Represión y muerte de trabajadores en las calles de Buenos Aires
Barricadas. Y vehículos incendiados en Independencia y Perú, en el centro de la Capital.
A 100 años de la Semana Trágica: Represión y muerte de trabajadores en las calles de Buenos Aires
Talleres Vasena, donde se originó el conflicto de la Semana Trágica.
24-03-2019 / 21:03
Racing Club, o simplemente Racing, es una institución deportiva fundada el 25 de marzo de 1903, ubicada en la ciudad de Avellaneda, en el Gran Buenos Aires. Fue instituido por socios de clubes chicos que querían tener un club grande. Se reunieron ese día en la Barraca Iglesias. Se trataba de Colorados Unidos, que tenían 34 socios y de Barracas al Sud, que aportó 11 afiliados. Entre todos lograron juntar los 36 pesos iniciales.

Si bien su principal actividad deportiva es el fútbol, también se practican diversos deportes como ser: tenis, básquet, futsal, boxeo, vóley, hockey, handball, judo, patín artístico, aikido, gimnasia artística, taekwondo, muay thai, sipalki-do, atletismo y saltos ornamentales.

En la era amateur consiguió nueve campeonatos locales (1913, 1914, 1915, 1916, 1917, 1918, 1919, 1921 y 1925), de los cuales siete de ellos fueron de forma consecutiva y cuatro de forma invicta. A raíz de todo ello recibió el apodo de "La Academia" de Football Nacional que lo identifica hasta la actualidad.

En la era profesional iniciada en 1931, obtiene siete campeonatos argentinos más (1949, 1950, 1951, 1958, 1961, 1966 y 2001). En esta era además, conquista los récords de ser el primer equipo argentino en conseguir un tricampeonato local, primer equipo argentino en conseguir una Triple Corona, segundo campeón de América argentino, primer campeón del Mundo argentino y el primer campeón de campeones de América.

Su clásico rival es el Club Atlético Independiente, con quién disputa el Clásico de Avellaneda. El resto de los equipos considerados grandes (Boca Juniors, River Plate y San Lorenzo de Almagro) también son rivales históricos del club y los partidos que disputa con ellos también son considerados como clásicos.

La Opinión Popular

24-03-2019 / 21:03
El 24 de marzo de 1977, al cumplirse el primer aniversario del golpe militar, Walsh terminó su última obra: la Carta abierta de un escritor a la Junta Militar, en la que denunciaba tanto los crímenes de secuestro y desaparición de personas de la dictadura de Jorge Rafael Videla como las consecuencias de las políticas económicas neoliberales aplicadas por José Alfredo Martínez de Hoz, que produjeron un aumento de la desocupación y la pobreza y destruyeron la industria nacional.

Pocos documentos políticos tienen la fuerza y la claridad para explicar con simpleza e impactante crudeza una época histórica como lo hizo la carta que Walsh dirigió a la dictadura el día antes de que lo asesinen los genocidas. Cualquiera que desee comprender lo que sucedió durante la dictadura militar no puede dejar de leerla.

En el primer aniversario del golpe, Walsh advertía que no eran los horrores de los vuelos de la muerte o los asesinatos de la ESMA, los peores crímenes que se cometían entonces. "Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de este gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada", escribió. Horas después de entregar la carta, él también sería secuestrado y desaparecido.

Fechada el 24 de marzo de 1977, a un año del comienzo de la dictadura, esta "Carta abierta a la Junta Militar" de Rodolfo Walsh es, ciertamente, un texto histórico. Ampliamente conocida, la ponemos a disposición de quienes aún no la hayan leído. Su lectura y estudio es una tarea militante para todo argentino bien nacido.
 
La Opinión Popular

24-03-2019 / 19:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular

23-03-2019 / 18:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.

El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.
 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas.

Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal.

El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.

El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.

A 43 años de aquel infausto 24 de marzo, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.

De la redacción de La Opinión Popular

23-03-2019 / 18:03
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