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"Los pobres que votan por la derecha, son como los perros que cuidan la mansión, pero duermen afuera." John William Cooke
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Nacionales - 29-12-2018 / 08:12
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

¿Los macristas son chorros?

¿Los macristas son chorros?
Las grandes corporaciones mediáticas, como Clarín, La Nación e Infobae, se esforzaron por difundir expediciones para agujerear el desierto patagónico en busca del mítico Eldorado kirchnerista, y apenas se preocuparon por informar sobre las numerosas cuentas offshore de los funcionarios, en especial, las cincuenta del presidente Macri, o de negociados como la deuda del Grupo Macri con el Correo o los actos de favoritismo a sus empresas.
Es un país dislocado, en transiciones extremas. El gran ariete de batalla del macrismo para ganar las elecciones fue la corrupción K. Y dicen que será también el eje de la que viene. Es para matarse de la risa, porque según la Universidad Austral -insospechable de choriplanera- el 53 por ciento de los argentinos está convencido de que el presidente Mauricio Macri y "todos o casi todos" sus funcionarios son corruptos.
 
No hay ni indicios de kirchnerismo en el estudio. El trabajo se llama "Indicadores internacionales de la corrupción Argentina 2018" y está sostenido por Transparencia Internacional, el Banco Mundial, el Foro Económico Mundial, la Corporación Latinobarómetro y el Banco Interamericano de Desarrollo.
 
La encuesta no tendría importancia si no fuera que están denunciando a un gobierno de empresarios con los que todas estas instituciones han simpatizado. El estudio investiga la convicción de la gente y concluye que la mayoría del país está convencido de la corrupción del macrismo.
 
Las grandes corporaciones mediáticas se esforzaron por difundir expediciones para agujerear el desierto patagónico en busca del mítico Eldorado kirchnerista, y apenas se preocuparon por informar sobre las numerosas cuentas offshore de los funcionarios, en especial, las cincuenta del presidente, o de negociados como la deuda del Grupo Macri con el Correo o los actos de favoritismo a sus empresas.
 
La realidad atravesó toda esa protección y la mayoría de la sociedad está convencida de la corrupción de Macri y su gabinete. Pero la encuesta va más allá y asegura que más del 60 por ciento estima que no se avanzó o se avanzó muy poco en la lucha contra la corrupción.
 
Transparencia Internacional y las demás siglas, la mayoría de ellas con sede en Washington, dicen que los argentinos, que han visto la forma en que jueces y fiscales se salteaban garantías elementales para meter presos en forma irregular a ex funcionarios del gobierno anterior, serían los que piensan que no se avanzó en la lucha contra la corrupción.
 
La encuesta coincide con el inminente estreno de la novela de Jorge Lanata, especialista en humo y sobreactuaciones nunca comprobadas. La serie se emitirá por la plataforma Netflix, también con sede en Estados Unidos y que ya ha intervenido en otras campañas contra Chávez, en Venezuela, con la serie El comandante, y contra Lula, en Brasil, con la serie El mecanismo.
 
Tendría que haber una ley que prohíba a las empresas extranjeras de medios intervenir con tanta alevosía en los procesos políticos internos de cada país. La basura política que distribuye Netflix coincide con las políticas de fake news y lawfare que impulsan en la región los servicios de inteligencia norteamericanos.
 
A Washington no le interesa si gobierna Macri o Vidal, pero sí que no vuelva el "populismo", que en sus distintas expresiones en la región, tuvo el tupé de marcarle el terreno y ponerle un límite. Hay internas en el oficialismo y presiones sobre el gobierno para que sus operadores judiciales coaccionen a jueces y fiscales para avanzar sobre Cristina, como sucedió con Lula.

 
Los datos de la encuesta no son tan antojadizos. La corrupción del macrismo se hace a la vista. La que no, fue descubierta por investigaciones que se realizaron fuera del país en busca de otros objetivos, y el macrismo cayó en la volteada.
 
La Nación silenció los Panama Papers hasta que pasaron las elecciones, pero después tuvo que publicarlos para no quedar en evidencia ante el mundo.
 
Los favoritismos con las empresas de Nicky Caputo, el amigo de Macri y con las del Grupo Macri, son ostensibles, igual que con otras empresas de miembros del gabinete. Es una forma de corrupción diferente, a una escala mucho mayor, de negociados entre grandes corporaciones y el Estado manejado por ejecutivos de esas corporaciones.
 
Vale la pena transcribir un párrafo del estudio: "Como ejemplo reciente y revelador de contradicciones -entre el decir y el hacer-, vale recordar la discordancia de haber logrado sancionar una ley de responsabilidad penal de las personas jurídicas privadas (Ley 27.401) y a la vez permitir a muchas de las empresas que se han declarado partícipes en hechos de corrupción continuar en licitaciones o proyectos de participación público-privada".
 
El mismo país que fue crispado por la fuerte campaña de denuncias contra el gobierno anterior ahora se amanece frente a una corrupción mayor que las denunciadas, por parte de los que impulsaban esas denuncias.
 
Es una transición abrupta, sin escalas. Y esta vez, a la corrupción se suma el desastre económico a todos los niveles, de las empresas y de las familias, de los patrones y de los trabajadores.
 
Esa conjunción le está diciendo a la sociedad que el gobierno que ha destrozado sus economías, sus salarios y sus expectativas, y la empuja a la emigración o a la miseria, el mismo que motorizó las denuncias contra el gobierno anterior es, además, un gobierno corrupto en una escala aún mayor a la que denunciaba. Son transiciones en la subjetividad de la sociedad cuyas derivaciones todavía son difíciles de adivinar.
 
Llega el fin de año y  los mega aumentos que el gobierno se apresuró a anunciar en transporte, gas, agua y electricidad, así como los quebrantos y cesantías a raíz de la caída estrepitosa de la actividad económica, son peores de lo que se esperaba.
 
El gobierno quiere adelantar las malas noticias antes del lanzamiento de la campaña. Quiere que salten ahora los precios para  poder decir dentro de cinco o seis meses que pudo bajar la inflación. Y se aprovecha de la pasividad desconcertante de sus víctimas.
 
Los que denunciaron antes son denunciados ahora y entonces "todos son iguales". La suma produce parálisis, anestesia el cuerpo social y la parálisis habilita las medidas antipopulares. Son transiciones salvajes y vertiginosas provocadas por la ruptura de los espejismos virtuales de la manipulación mediática.
 
Este gobierno no oculta la corrupción, sino que busca naturalizarla como parte del desempeño normal de las grandes empresas. Los empresarios de la causa de los cuadernos que dicen confesar que pagaron coimas para cobrar sobreprecios, han sido puestos en libertad.
 
Después de anunciar medidas antipopulares, como los aumentos desaforados al transporte y los servicios, se dan explicaciones que los medios oficialistas justifican y repiten.
 
Es decir que la mega corrupción no es tal para este gobierno sino que es parte de operaciones normales de las corporaciones que activan la economía por lo que la sociedad sale beneficiada. Y el cierre de las escuelas constituye "un bien para todos". El escándalo que produjo el anuncio revirtió la medida y las escuelas seguirán funcionando, pero esa explicación grafica la técnica del oficialismo.
 
Si a alguien le va mal por la crisis, no tiene derecho a responsabilizar al gobierno que, aún cuando baja los salarios, actúa por "el bien de todos". La culpa es de cada quien.
 
Buscan con bastante éxito revertir la culpa sobre las víctimas de esas políticas y que en vez de reclamo con bronca haya desmoralización. Es el efecto de la famosa meritocracia y de la frase mentirosa del "yo me hice con mi esfuerzo, nunca le pedí nada a nadie".
 
Pero este gobierno de ricos la desmiente porque beneficia a los ricos, y se aprovecha del esfuerzo de los pobres, a los que busca convencer de que lo poco que tienen es lo que mereció su esfuerzo y que no se merecen nada más.
 
No hace falta convencer a todo el mundo. Hay una parte de la sociedad que está conforme con el status quo, ubicada a la derecha. Es el núcleo duro que se sostiene por interés y por ideología. Tienen que convencer a otro 20 o 25 por ciento entre las capas medias y los pobres menos politizados. Y con eso reúnen un peso muerto que lentifica la capacidad de respuesta del conjunto.
 
El macrismo está convencido de que este escenario sobrevivirá a otro año de crisis y medidas impopulares como será el 2019. Cree que el "todos los políticos son iguales" lo favorece porque piensa que en última instancia los resabios de la vieja bronca que mantiene pueden convertirlo en voto silencioso para Macri.
 
Apuesta a que seguirán funcionando los cerrojos con que aseguró la subordinación de esa subjetividad. Los indicios son ambiguos y lo único seguro es que hay una transición muy fuerte en el edificio de indignación que construyó Cambiemos. Ellos apuestan a que perdure, pero se les puede caer encima.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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¿Los macristas son chorros?
El prestigioso periódico norteamericano New York Times, mencionó el caso del presidente Mauricio Macri como una de las “más graves acusaciones” derivadas del escándalo Panama Papers, al incluirlo el la lamentable lista que enumera 12 “líderes políticos de alto rango” con sociedades offshore en paraísos fiscales, es decir, aquellos mandatarios que ocultan sus fortunas imposibles de declarar ante el fisco por su dudosa procedencia.
23-03-2019 / 09:03
Una actividad cerrada y de gestión volvió a traerle complicaciones a Mauricio Macri. El Presidente terminó ofuscado con un obrero que hizo el gesto de la "V" peronista mientras se fotografiaba en el Paseo del Bajo.
 
El enojo y posterior reto ocurrieron ayer, pero la escena se viralizó hoy y muestra una faceta de Macri desconocida para el público.
 
Al percatarse del gesto del obrero, un Macri visiblemente enojado le ordena que se aparte y salga de la foto. Mientras, Horacio Rodríguez Larreta observa la escena junto a María Eugenia Vidal.
 
Si bien la imagen circula sin audio, parece una verdadera pesadilla para los asesores del PRO que durante años se esforzaron por cambiar la imagen del Macri frío y distante. "Faltó una sonrisa", se resignó uno de sus más fieles laderos que vivió la transformación que le permitió llegar a la Presidencia.
 
"Lo que pasa que antes no te podías acercar a un Presidente y ahora cualquiera le falta el respeto", analizó un dirigente macrista que pidió mantener su nombre en reserva.
 
Un mes atrás el mandatario fue escrachado por otro obrero que lo abordó en medio de un acto oficial del plan Procrear en el sur de la Ciudad y le reclamó que hiciera "algo".
 
"Soy un laburante, vivo día a día, todos los días a las 5 de la mañana me levanto", sorprendió el obrero a Macri, que intentaba meter un bocado. "Perdón que se lo tengo que decir, con respeto, no me importa el Gobierno pasado, ahora es el problema", advirtió el trabajador.
 
"Tratemos de hacer rápido las cosas, se lo pido por favor presidente, estamos peor", aseveró el obrero. Macri intentó darle un final al episodio al buscar un abrazo de compromiso con el trabajador de la Uocra. "Hagan algo, la concha de mi hermana", fue el último comentario que deslizó el trabajador.
 
La Opinión Popular

23-03-2019 / 09:03
El espía Marcelo D'Alessio puso por primera vez al macrismo a la defensiva desde que asumió el gobierno. Hostigado por la crisis, la alianza Cambiemos contraatacó siempre con alguna denuncia amplificada por la corporación mediática.
 
Esta vez, al tiempo que la crisis es devastadora, la denuncia surgió con una potencia inusitada desde la oposición y logró romper el blindaje mediático para impactar de lleno en el ámbito judicial. El gobierno aparece inerme ante la espiral ascendente de una crisis que no puede controlar y el frente judicial se le desmorona.
 
En medios políticos ya se habla de que Mauricio Macri no está para ninguna reelección en este contexto. Y se espera que la movilización del 24 sea de una gran masividad por el clima de fuerte malestar. "Por la Patria que soñamos, contra la miseria planificada", es la consigna.
 
Con el dólar que sube, las tasas de interés más altas del planeta y una inflación que está entre las primeras de todo el mundo, el gobierno ya no puede recurrir a su bazooka judicial para distraer la atención porque tiene en aprietos a uno de sus principales alfiles, el fiscal macrista Carlos Stornelli.
 
La reacción frente a la investigación del juez Alejo Ramos Padilla y la detención de D'Alessio fue casi instintiva o impulsada por el pánico. Cambiemos no la derivó hacia ninguno de sus operadores subterráneos.
 
El disparo salió directamente de la Casa Rosada. Y hubo otras defensas también a la desesperada, mientras el jueves se producían grandes movilizaciones espontáneas en Buenos Aires, Dolores y Mar del Plata, pero en defensa del juez.
 
Si la Magistratura o la Corte aceptaban ese acto intervencionista casi brutal de Macri hubieran quedado en evidencia. No solamente como agentes de un poder que tendría que ser independiente, sino que también hubiera dado todo el aspecto de reacción corporativa en defensa del fiscal. El Ejecutivo trató de atacar desde la Magistratura y la Corte a un juez que está investigando al poder político. Ese desmanejo tuvo fuerte repercusión en el exterior.
 
No fue solamente el gobierno el que se salió de caja. La reacción de Elisa Carrió está entre las más desquiciadas de su curriculum. Y hasta la misma diputada Graciela Camaño -del ala del massismo que resiste cualquier contacto con el PJ y los K- atinó a salir en defensa del fiscal Carlos Stornelli, cuyo proceso puede embarrar a gran parte del mundo político que se benefició de las andanzas de D'Alessio con el fiscal.
 
El rechazo de la Cámara de Mar del Plata a la recusación del juez, planteada por Stornelli y la respuesta afirmativa de la Corte al pedido del juez de respaldo material, más el probable fracaso del pedido de juicio político en la Magistratura, dan cuenta de que el ámbito judicial optó por un camino más complejo que el propuesto por el macrismo.
 
Entre la crisis económica y este escándalo de espionaje ilegal para alimentar causas judiciales, el lawfare o guerra jurídica, una práctica muy usada por el macrismo para reemplazar a la política, perdió credibilidad.

22-03-2019 / 12:03
El rebrote inflacionario, la ola de despidos y la nueva corrida al dólar le llegaron al Gobierno de Mauricio Macri en el peor momento político posible, con su imagen pública en picada y la pólvora de la corrupción K mojada por el creciente escándalo del espía Marcelo Dalessio.
 
Desesperado por huir hacia adelante, el Presidente apeló esta semana al viejo truco de mostrar autoridad con un puñetazo a la mesa. Pero el efecto fue, como suele pasar cuando se sobreactúa, el contrario: el establishment lo mira perplejo, Wall Street espera sin jugar una sola ficha, la Corte Suprema lo ignora, sus aliados toman distancia, la CGT se despereza y el peronismo sonríe, al fin, ante la perspectiva ahora menos remota de que el ballotage termine enfrentando a dos opositores.
 
La metáfora desafortunada de la semana corrió por cuenta del presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, a quien secundará por lo que le quede de mandato el fallido exvice de Federico Sturzenegger en el Central, Lucas Llach. "¿Qué prefieren, estar en un auto a más de 100 kilómetros por hora que va hacia la pared o haber chocado ya con la pared y no tener más que un par de huesos rotos?", preguntó González Fraga a un auditorio de financistas, quienes por las dudas no arriesgaron respuesta.
 
Muerte o dunga-dunga. Casi tan alentador como el "estamos bailando en la cubierta del Titanic" que soltó Dante Sica ante bodegueros.
 
En el campo rumian su malestar por el regreso de las retenciones y la suba de costos, dos coletazos de la devaluación de fines de septiembre. Hasta reaparecieron juntos los referentes de la vieja Mesa de Enlace de 2008, aunque esta vez para castigar a Macri. Fue un lamento muy sintomático del momento que se vive en el empresariado.
 
Conmovidos o irónicos, los integrantes del Comité Ejecutivo de la UIA se cansaron de reenviar por whatsapp el video del reencuentro ruralista. "Parecen industriales", comentó con sorna uno de los tres que envió el recorte a BAE Negocios. ¿Y el Grupo de los Siete, donde hasta hace un año compartían amables almuerzos? Bien, gracias.
 
A los industriales, anteayer, Sica los reprendió por primera vez en un tono similar al que usaba su antecesor que los trató de "llorones", Francisco Cabrera. Sica se enojó porque un rotario cuchicheó que su discurso era "puro piripipí" y acusó entonces al empresariado de asociarse con los sindicatos para después pedirle prebendas al Estado. "Ya nos ponen en la misma bolsa a todos. Están en la fase yo contra el mundo", comentó un dueño de fábrica presente en el salón.
 
Más allá de las intenciones, gobernar bajo emoción violenta empieza a granjearle enemigos al macrismo.

22-03-2019 / 08:03
La funesta política económica neoliberal de Mauricio Macri, dirigida por el FMI, aumentó la desocupación urbana que alcanzó en el último trimestre de 2018 al 9,1 por ciento de la población económicamente activa, lo cual representa un aumento de casi dos puntos con respecto al 7,2 por ciento registrado por el Indec en el mismo período del año anterior.
 
Esto significa que 1.752.000 personas se encuentran desempleadas y en busca de trabajo, de un total de casi 13 millones que representan la población activa en núcleos urbanos de todo el país. El aumento de la tasa de desempleo representaría que, a lo largo de 2018, se sumaron unos 260 mil personas al ejército de desocupados.  Si se proyecta al total de la población laboral, la cantidad de desempleados nuevos sería del orden de los 400 mil sobre un total de 1 millón 750 mil.
 
La proporción de ocupados demandantes de empleo llegó en el cuarto trimestre de 2018 al 17,3 por ciento, lo cual representa un salto importante con respecto a un año atrás, cuando medía 14,7 por ciento. Esta cifra refleja los subocupados que buscan otro empleo sin conseguirlo, o bien ocupados plenos en busca de sumar otro trabajo o reemplazar el que tienen, presumiblemente por insuficiencia de ingresos.  
 
En el período informado por el Indec, también aumentó la tasa de subocupados con respecto a la de un año atrás. La proporción de trabajadores que, si bien tienen empleo, no llegan a cubrir una jornada completa, representa el 12 por ciento de la población activa, cuando a fines de 2017 representaba el 10,2 por ciento.
 
De acuerdo a las cifras del Indec, los subocupados sumaban un millón 557 mil personas a fines de 2018, unos 260 mil más que en el cuarto trimestre del año anterior. Por sexo y edad, la franja de población con mayores problemas de desempleo son los jóvenes de hasta 29 años. Entre las mujeres, el desempleo llega al 21,4 por ciento. Entre los varones, la tasa es del 15,4 por ciento.
 
En el primer caso, el aumento en relación al año anterior es de 2,6 puntos (era de 18,8 por ciento a fines de 2017). El desempleo joven de los varones creció en un año cuatro puntos, a partir del 11,4 por ciento en la medición del último cuarto de 2017.
 
De los 31 aglomerados urbanos, en cinco la desocupación alcanzó a los dos dígitos (es decir, que superó el 10 por ciento). Ellos son: Gran Rosario (12,8 por ciento), Mar del Plata (12,8), partidos del conurbano bonaerense (11,4), San Nicolás-Villa Constitución (11,3) y Santa Rosa-Toay (10,1). Mar del Plata es, además, el aglomerado urbano con mayor subocupación: 17,5 por ciento. En 2019 el mercado de trabajo no se recuperará y el desempleo volverá a subir.
 
La Opinión Popular

21-03-2019 / 12:03
Jaime Durán Barba, consultor de imagen y asesor político ecuatoriano de Mauricio Macri, en noviembre de 2013 declaró que "¡Hitler era un tipo espectacular! ¡Era muy importante en el mundo!". Descontamos que esa admiración no es por las atrocidades cometidas por la dictadura nazi, el antisemitismo que llevó al holocausto o el culto a la violencia que provocó la Segunda Guerra Mundial, sino por sus aporte a la propaganda.

Es así que el esquema macrista funciona gracias al doble principio que enuncia la propaganda nazi: a) la gente cree más rápido una gran mentira que una pequeña, b) una mentira repetida insistentemente acaba siendo creída.

Durán Barba le hizo decir a Macri, entre otras promesas de campaña: "Yo no he hablado nunca de ajustar", "El dólar no va a estar a más de 15 pesos", "Creemos que hay que desarrollar la economía", "Nuestra prioridad es la Pobreza Cero", "Vamos a crear dos millones de puestos de trabajo", "Ningún trabajador pagará impuesto a las ganancias" y "Vamos a dar un millón de créditos a 30 años".
 
Todas mentiras que en ningún momento pensaron cumplir y que siguen repitiendo hasta el cansancio y hasta que ellos mismos, ingenuamente, acaban creyendo.
 
La falsedad macrista no es algo que requiera más pruebas de las que están a la vista, sólo que hay muchos que las pasan por alto, sea por fanatismo ideológico, por interés de clase o por cooptación. En relación con el engaño, por ejemplo, se expone el brutal endeudamiento como un supuesto logro: "El mundo confía en nosotros". Un favor a los actuales funcionarios, pero en desmedro de los futuros gobiernos y de las generaciones venideras.
 
Una de las últimas muletillas del gobierno macrista es repetir y repetir "nosotros siempre decimos la verdad". Después de haber mentido en casi todo durante la campaña y convencido a más de un incauto con que no perderían nada de lo que tenían, asumen que está todo mal. Y encima hay que agradecerles la "valentía" de decirlo.

La habilidad dialéctica de argumentar lo imposible es apreciada por el macrismo. Durán Barba utilizó las técnicas de manipulación goebbeliana a todo nivel en la estrategia comunicacional de Cambiemos y toda su parafernalia mediática y orquestada, que evita el razonamiento o la prueba y convoca a la reacción emotiva, fanática o prejuiciosa.
 
Por Blas García


Columnista, Ingeniero, ex diputado en Córdoba, ex funcionario en Santiago del Estero y Entre Ríos.

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