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El clima en Paraná
“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 09-12-2018 / 09:12
LA PASIVIDAD DEL GOBIERNO RESPECTO DE ESTE TEMA ES PARTICULARMENTE ALARMANTE

En tres años de gobierno, Macri no hizo nada contra los barras

En tres años de gobierno, Macri no hizo nada contra los barras
Boca es actualmente dirigido por Daniel Angelici, uno de sus hombres de confianza del Presidente, quien parece tener un pacto de sangre con Di Zeo. Angelici controla a sectores muy sensibles del fútbol, pero también del Gobierno y la Justicia de la ciudad de Buenos Aires. Por eso, por ejemplo, cada vez que la barra brava de Boca ha tenido que enfrentar problemas con la Justicia, Angelici se preocupó por desactivarlos personalmente. En toda su historia como presidente de Boca, no se conoce una sola declaración crítica de Angelici contra la barra.
El colectivo que llevaba a los jugadores de Boca Juniors hacia el aeropuerto de Ezeiza avanzaba lentamente, rodeado de una pequeña multitud azul y oro.
 
En la cabecera de la manifestación, como si fuera él quien la guiaba, como si no tuviera ningún miedo, como si se sintiera eterno, estaba, nuevamente, él, Rafael Di Zeo, el inmortal jefe de la barra brava de Boca Juniors, símbolo muy destacado de la violencia que se ha instalado en el fútbol.
 
Esa imagen, transmitida al mundo el martes pasado, fue particularmente estremecedora por varias razones. En principio, por la naturaleza del personaje. Di Zeo tiene una cantidad enorme de antecedentes penales en su contra. Está rodeado de personajes que dan miedo de solo conocer sus vidas.
 
Pero eso, en todo caso, no era  nuevo. Di Zeo se mostró así, inmortal, poderoso, desafiante, unos días después que la violencia se cobrara como víctima al partido de fútbol más trascendente de la historia argentina y que el propio presidente Mauricio Macri enviara una ley al Congreso para combatir a las barras bravas con penas más duras.
 
Por un lado, un presidente apuntaba contra las barras bravas. Por el otro, el jefe de la barra brava más peligrosa y popular, pocas horas después, en lugar de esconderse, pedir clemencia, esperar tiempos mejores, negociar, sacaba pecho, se mostraba, hacía saber que no le tiene miedo a nada.
 
¿Qué podría hacerle un presidente a él? ¿Cuántos han pasado mientras él sigue allí, poderoso, inamovible? Por si faltara un gesto de poder, uno de los líderes del equipo, cuando le preguntaron por Di Zeo, dijo: "Es un líder histórico de la Barra. Así que bienvenido".
 
Di Zeo, por una parte, es el jefe de la barra del club del que Macri fue presidente. Lo conoce personalmente y fue testigo directo de su ascenso en los años noventa. Ese club es actualmente dirigido por Daniel Angelici, uno de sus hombres de confianza del Presidente, quien parece tener un pacto de sangre con Di Zeo.
 
Angelici controla a sectores muy sensibles del fútbol, pero también del Gobierno y la Justicia de la ciudad de Buenos Aires. Por eso, por ejemplo, cada vez que la barra brava de Boca ha tenido que enfrentar problemas con la Justicia, Angelici se preocupó por desactivarlos personalmente. En toda su historia como presidente de Boca, no se conoce una sola declaración crítica de Angelici contra la barra.
 
Para desterrar a los violentos, el presidente lo único que hizo fue enviar una ley al Congreso. La respuesta llegó en pocas horas, cuando Di Zeo, y su segundo, Mauro Martín, condujeron la caravana que llevó al equipo de Boca hasta el aeropuerto.

 
En las horas siguientes a la suspensión del Boca River, Mauricio Macri y Patricia Bullrich vincularon el episodio con los barras bravas. Los hechos que derivaron en el escándalo no necesariamente apuntaban hacia ese lugar.
 
Como se sabe, las personas que arrojaron proyectiles contra el micro que trasladaba al equipo de Boca eran hinchas comunes. Sin embargo, el ambiente del fútbol está envilecido por las barras.
 
Ese clima se puede percibir en episodios que ocurren a diario. El día siguiente a la demostración de poder de Di Zeo, por ejemplo, fue detenido el jefe de la barra brava de Platense por un secuestro extorsivo a la hija de un jefe narco.
 
Unos días antes del superclásico suspendido, la barra brava de All Boys obligó a la policía de la Ciudad a huir de una manera humillante mientras realizaba destrozos en la cancha.
 
La barra brava de All Boys está vinculada directamente a grupos que distribuyen droga en un barrio de la Capital de la Argentina. Nadie los molesta: tienen protección.
 
En esos mismos días, hubo tiroteos entre facciones de la hinchada de de Deportivo Laferrere: uno de los hinchas fue filmado mientras disparaba con una ametralladora. El líder de la banda había sido detenido un par de semanas antes, por sus obscenos vínculos con la venta de droga y con la política local.
 
Unas semanas atrás debía jugarse el clásico rosarino. Se jugó sin espectadores, a cientos de kilómetros de la ciudad, para evitar muertos. Las barras bravas de ambos clubes están dominadas por el temible narcotráfico local.
 
Macri tiene, frente a esta situación, uno de los clásicos dilemas que plantea el ejercicio del poder: es imposible hacer tortilla sin romper huevos.
 
En el último viaje de Boca a Barcelona, la mayoría de la barra brava viajó en el mismo avión que el plantel oficial. No es algo secreto: es una relación que se exhibe sin vergüenza, con absoluta obscenidad.
 
Ese ángulo, cuyo vértice es Angelici, y en cuyas puntas se encuentran Macri y Di Zeo, explica una paradoja central de la así llamada "lucha contra las mafias".
 
Por un lado, desde diciembre de 2015, las barras bravas no tienen paz en la provincia conducida por María Eugenia Vidal, pero no ocurre lo mismo donde mandan Mauricio y Patricia.
 
Vidal designó como ministro de Seguridad a Cristian Ritondo, un político muy vinculado a la barra brava de Nueva Chicago. Eso pareció un indicio de que nada cambiaría.
 
Sin embargo, designaron como titular la APREVIDE, el organismo específico de lucha contra la violencia en el fútbol, a Juan Manuel Lugones, el histórico abogado de las familias de víctimas de las barras. El trabajo que hicieron fue implacable.
 
Con el correr de los meses, fueron cayendo líderes de las barras de Independiente, Estudiantes, Gimnasia, Laferrere, Temperley, Lanús, Tristán Suarez, Laferrere, entre otras. En muchos de esos operativos se encontraba, una y otra vez, lo obvio: el vínculo con los municipios de la zona y con grupos narcos.
 
Todo este trabajo no necesitó de ninguna ley que impusiera penas más duras, como la que proponen Macro y Bullrich. Con figuras que ya existen en el Código Penal, como asociación ilícita, secuestros extorsivos, lavado de dinero, robo con armas de fuego, homicidio, basta para que cualquier juez detenga a algunos de estos personajes y ponga al resto a la defensiva.
 
Para eso, es necesario una decisión política contundente: organizar, por ejemplo, a fiscales y policías para que investiguen con respaldo y sin miedo a quedar solos. La gobernadora Vidal suele contar en privado que decidió avanzar cuando percibió que los caudillos de barras que caían eran, al mismo tiempo, jefes de bandas que cometían delitos comunes, especialmente ligados a los narcos.
 
La pasividad del Gobierno nacional respecto de este tema es particularmente curiosa porque afecta también sus intereses más egoístas.
 
Los barras bravas pertenecen a un mundo extraño donde los delincuentes hacen exhibición de poder, viajan por el mundo, se muestran cada fin de semana, en lugar de esconderse, y pasar desapercibidos.
 
Entonces, no se requiere de un equipo de expertos, ni de una investigación muy profunda para detectarlos e investigarlos.
 
De ese trabajo, surgiría un montón de información, que luego serviría para producir golpes muy importantes sobre algunos personajes y la sensación de que la impunidad se terminó sobre otros.
 
Macri y Bullrich podrían decir que la lucha contra las mafias avanza y contrastar con el respaldo que esos mismos barras tenían durante el gobierno anterior.
 
Tal vez, si esa pelea se sostuviera en el tiempo, el fútbol volvería a ser un territorio agradable, y las familias volverían a la cancha. Eso sería bueno para la sociedad, terminaría con una situación vergonzosa, y útil políticamente para el Gobierno. Pero Macri parece atrapado por su pasado, o por la relación entre los intocables Angelici y Di Zeo.
 
Pese a todo esto, el jefe de la barra más célebre tuvo esta semana una derrota. No pudo viajar a Madrid a ver el partido. Esta tarde lo verá por televisión. A los españoles no les gusta convivir con los violentos. Por eso, deportaron a líderes de las barras de Boca y de River.
 
Di Zeo estaba preparado ya para viajar. La Justicia argentina le había dado permiso para hacerlo. Pero cuando vio lo que pasaba, decidió quedarse en el territorio que lo protege: la República Argentina.
 
Tal vez el origen del problema haya sido la Revolución de Mayo: 208 años después, los españoles han resuelto problemas sencillos, frente a los que los argentinos no sabemos qué hacer.
 
Por Ernesto Tenembaum
 
Fuente: Infobae
 

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17-01-2019 / 08:01
En los mentideros cuyanos aún es motivo de comentarios el estupor que le causaron al presidente Mauricio Macri las encuestas que la semana anterior le alcanzó el gobernador Alfredo Cornejo al encuentro en el country Cumellén de Villa La Angostura.
 
Ahí se mostraba que los 13 intendentes mendocinos radicales llevan la delantera con holgura en la intención de voto dentro de cada uno de sus distritos, pero en cuanto nacionalizan la boleta, vaya quien vaya a la provincial, la mayoría pierde no menos de 20 puntos.
 
El caso más llamativo resultó ser el de Godoy Cruz, de donde es oriundo el titular de la Convención Nacional de la UCR: el alcalde correligionario, Tadeo García Zalazar, midió 72%, pero en sábana con el Presidente de la Nación bajaba a 40 puntos.
 
Ese tal vez fue el motivo que llevó a la Casa Rosada a replantear su estrategia y, en lugar de negociar elección unificada para apalancarle votos a Macri en primera vuelta, optar por desactivar la candidatura del intendente de Luján de Cuyo, Omar De Marchi, para suceder a Cornejo, que propiciaba Marcos Peña, y dejarlo librado a la interna local.
 
La advertencia había sido: "Ojo que el titular del día siguiente podría enfocarse por el lado de que perdió el candidato de Macri", como sugiere una nota aparecida en el medio local Mendozapost.
 
En Buenos Aires ahora se conforman con que Cornejo se las arregle con su gente, pero que dé la cara como socio de Cambiemos encabezando la lista de diputados nacionales de la provincia.
 
Lo está pensando, pero igual en febrero seguramente lo tratará la convención nacional que preside, en la cual el partido de Alem tendrá que decidir hasta dónde acompañar la reelección de Macri y bajo qué condiciones, o si irá por afuera en las PASO.
 
Estarán expectantes de si el Pro mantiene a Daniel Salvador como vice en la provincia de Buenos Aires y si hay espacio para apoyar una tercera vía alternativa a la polarización con Cristina.
 
Hasta ahora, los nombres que se tiraron han sido Martín Lousteau, apadrinado por Ricardo Alfonsín, y Roberto Lavagna, como prenda de unidad, que le instalaron al círculo rojo.
 
Si bien se atribuye al ADN de la lealtad peronista el dicho de que "te acompañan hasta la puerta del cementerio pero no entran", por los últimos movimientos que se vieron en la coalición gobernante Cambiemos se nota que los radicales también lo incorporaron a su acervo en la relación con Mauricio Macri.

17-01-2019 / 08:01
Como dos viejos amigos (que no son), el derechista Mauricio Macri y el ultraderechista Jair Bolsonaro se mostraron sonrientes en su primer encuentro. La relación entre ellos comenzó con una fuerte desconfianza, entre otras cosas, porque los ministros brasileños aseguraron que ni la Argentina ni el Mercosur serían prioridad para el nuevo gobierno.
 
Con la asunción de Bolsonaro se confirma un nuevo eje de la derecha sudamericana. "Tenemos muchas coincidencias con Bolsonaro", dijo Macri al término de la reunión. Ambos presidentes buscarán redoblar sus ataques sobre el pueblo trabajador de la región. Reformas previsionales, entrega al capital financiero, ajustes fiscales, discriminación, privatizaciones en el caso de Brasil, y represión al pueblo, entre los principales lineamientos de ambos gobiernos.
 
A pedido del imperialismo yanqui, uno de los primeros focos de ataque del eje neoliberal conservador Bolsonaro-Macri es Venezuela. Al finalizar la reunión entre los dos presidentes, Macri afirmó que "estamos de acuerdo respecto a la crisis de Venezuela. No hay dudas respecto a que Maduro es un dictador".

De este modo, el golpista Bolsonaro, que reivindica la dictadura militar brasileña, y el presidente Macri, cuya familia hizo fortunas de la mano del genocidio dictatorial argentino, se arrogaron la potestad de dar clase de democracia y cuestionar el régimen político venezolano.
 
También coincidieron en mayores planes de entrega al capital financiero. A pesar de que la economía argentina está sumida en una profunda crisis, con recesión, récords de inflación, aumento de la pobreza y un default de deuda en el horizonte, Bolsonaro aseguró que Brasil ve "con interés y admiración los esfuerzos de Macri por levantar la economía argentina e integrarla al mundo".
 
También derrocharon demagogia en sus "luchas" contra la corrupción y la "inseguridad". "Combatir el narcotráfico, el crimen organizado y el lavado de activos", fue uno de los acuerdos de la reunión. De las delegaciones de ambos países participaron los polémicos Patricia Bullrich y Sergio Moro. A su vez, Bolsonaro viene hablando de la posibilidad de instalar una base militar yanqui en Brasil y la habilitación de portar armas como parte de su política de mano dura.
 
Por último, hay que señalar que Brasil es el principal socio de la economía argentina. Un 20% de los productos que exporta tienen ese destino. Sin embargo, lo que se habló de economía fue pura sanata. La balanza comercial entre los dos países tuvo un rojo de 4.648 millones de dólares en el 2018 en contra de Argentina.
 
Al parecer, de eso no se habló. Y si Macri hizo algún intento, fue rápidamente abortado por el brasileño que no está dispuesto a mantener el mismo trato de negociación y diálogo permanente que establecían los gobiernos anteriores para limar los problemas de asimetrías económicas.
 
La Opinión Popular

16-01-2019 / 09:01
16-01-2019 / 08:01
Primero, Mauricio Macri la canchereó, después la subestimó y luego se les fue de las manos. Y así la alianza Cambiemos se enfrenta ahora a cerrar el último año del mandato incumpliendo la promesa central de su discurso económico: no habrán podido tener ningún año de inflación bien por debajo de la que promedió Cristina Fernández.
 
"Que era lo más fácil de hacer porque dependía del gobierno", decía el presidente Macri o que abrir el cepo era gratis porque "los precios ya estaban a 15" como decía el primer ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, quedaron como ejemplos históricos del que sobra un problema nada menos que el costo de vida en Argentina.
 
Que "hay que mirar la inflación núcleo" porque ahí no hay impacto de tarifas, que "las metas no se cambian porque están para cumplirlas" y que "todos los países del mundo controlan la inflación con tasa de interés" son los regalos para los libros de la ilusión y el desencanto que dejaron los días de Federico Sturzenegger en el Banco Central.
 
Que "recalibramos las metas" del 12 al 15% para 2018 y "atrasamos un año" llegar al objetivo del 5% son los epígrafes que acompañarán por siempre la conferencia del jefe de Gabinete, Marcos Peña, del 28 de diciembre de 2017 que fue el punto de partida de la peor crisis desde 2002.
 
La inflación de 2018 fue la más alta en 27 años. Este martes el Indec dio a conocer la inflación del año pasado que llegó al 47,6%, y fue el nivel más elevado desde 1991 cuando la variación de precios fue del 84%. En diciembre la variación del índice de precios (IPC) fue del 2,6%.
 
Este "logro" del gobierno de Cambiemos no fue un acto de magia, sino que fue tejido en años previos en base a un deterioro cada vez más marcado de la situación externa que estalló en abril pasado, fue acompañado por tarifazos y falta de control de parte del Estado de precios sensibles para el bolsillo popular.
 
El estudio Eco Go calcula que si la luz, el gas y el transporte sólo se hubieran movido igual que la inflación (y no con subas del 1000% como tuvieron) el costo de vida acumulado de los tres años igual llega al 131,2%. Con los aumentos en pleno, da 158% hasta ahora. ¿Puede haber un número que resuma más el fracaso económico de Macri?
 
La contracara de la inflación es el brutal deterioro del poder adquisitivo de los salarios. Los trabajadores registrados del sector privado perdieron en noviembre de 2018 un 16 % de su poder de compra con respecto a noviembre de 2015. Los empleados públicos tuvieron una perdida mayor en los últimos tres años que alcanzó al 20 % en el mismo período. Mientras que los jubilados y todos los beneficiarios de asignaciones familiares, AUH, pensiones y otras prestaciones atadas a la movilidad, perdieron 23,7 % entre noviembre de 2015 y mismo mes de 2018.
 
La inflación produjo el hundimiento de la economía nacional, un deterioro generalizado de las condiciones de vida y es determinante en el giro del clima político en contra del incapaz Gobierno de los Ricos.
 
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15-01-2019 / 09:01
Mauricio Macri ha realizado todos los deberes para el FMI, impulsó una batería de reformas estructurales neoliberales de la economía y buscó alianzas de dependencia estratégica con EE.UU., pero la "lluvia de inversiones" no llega.
 
Según Fundación Capital (FC), en el cuarto trimestre del 2018 la inversión tuvo una estrepitosa caída de 22,7% interanual. Así, para la consultora dirigida por el ex presidente del BCRA, Martín Redrado, ese componente clave de la demanda agregada marcaría un deterioro de 4,9% durante la totalidad del año pasado.
 
Si a ese derrotero se le suma la contracción del 10,5% que proyecta el Gobierno para el 2019, se acumulará un negativo de 15% durante el último bienio de la gestión y la inversión cerrará con niveles de formación de capital fijo tan bajos como no se veían desde la crisis global generada por las subprime.
 
Desde FC son un poco más optimistas que el Gobierno acerca de lo que ocurrirá en 2019 y esperan una caída 8%. En ese caso el bienio acumularía una contracción de "apenas" 12,6%. Pero para otros analistas incluso la proyección oficial de 10,5%, publicada en el Programa Financiero 2019 que salió a la luz la semana pasada, peca de optimista.
 
La inversión es un componente clave de la demanda agregada. Un PBI traccionado por ella garantiza a priori un crecimiento más sostenible y en base a una mayor productividad.
 
Las altas tasas de interés y a la vez la posibilidad de una devaluación holgada atentan hoy contra su despegue. A eso se le suma el parate en la obra pública, que es la base del acuerdo de ajuste con el FMI, y la fuerte caída del consumo, por la caída récord del salario real.
 
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