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Nacionales - 30-11-2018 / 08:11
SOBRESEYÓ AL ÚNICO GENDARME IMPUTADO Y DIO POR FINALIZADA UNA “INVESTIGACIÓN” EN LA QUE HIZO TODO PARA QUE NADA SE SEPA A FONDO

Impunidad macrista: sin investigar los hechos, el juez cerró la causa de Santiago Maldonado

Impunidad macrista: sin investigar los hechos, el juez cerró la causa de Santiago Maldonado
El juez federal Gustavo Lleral cerró la investigación por la muerte de Santiago Maldonado. “Él solo, sin que nadie lo notara, se hundió”, escribió el magistrado, pero no explicó qué pasó durante el operativo de Gendarmería que terminó con el joven desaparecido y ahogado. La familia denunció que el juez “fue apretado”. El golpe es muy duro, la historia continuará... nada parecido a la Justicia emana de este juez federal. Una espiral de silencio y una trama de complicidades impiden averiguar la verdad.
El polémico juez federal Gustavo Lleral sobreseyó al único gendarme imputado y dio por finalizada la "investigación" por la muerte de Santiago Maldonado. "Él solo, sin que nadie lo notara, se hundió", escribió el magistrado, pero no explicó qué pasó durante el operativo represivo de Gendarmería que terminó con el joven desaparecido y ahogado.
 
El fallo, que atribuyó la muerte a "un conjunto de incidencias" y por la que no halló a "nadie" como responsable, es como si Santiago se arrojó al agua helada del río Chubut por placer, por dedicarse al deporte de aventura, por ansias suicidas acaso. El aparato judicial, como en todos los casos de desapariciones forzadas y violencia institucional, operó para encubrir los delitos de los gendarmes.
 
Este fallo es un arreglo del gobierno de Mauricio Macri con la Justicia. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, es la autora intelectual del cierre de la causa: Desde que asumió no hace más que exculpar a quienes cometieron delitos gravísimos. Inmediatamente celebró la resolución: "La verdad le ganó al relato", fruteó la ministra.
 
La familia denunció que el juez "fue apretado". Que un juez diga que por presiones tuvo que cerrar el caso nos deja en el desamparo institucional ante cualquier operativo represivo de este Gobierno. Esta construcción de los hechos, a la que el juez presenta como la verdad, no hace más que justificar la violencia estatal. Tal situación abre un panorama preocupante para la protesta social.
 
"La Justicia cerró la causa que investiga la muerte de Santiago Maldonado", celebran a coro medios ultraoficialistas como Clarín y La Nación. No les vaya a creer. Por lo pronto, los Tribunales no son la Justicia (ni a menudo la imparten). Apenas integran el más elitista poder del Estado, el Judicial. Con más detalle: apodar "Justicia" a jueces federales como Gustavo Lleral constituye un disparate mayúsculo.
 
Además, la causa no está cerrada porque una decisión de primera instancia es susceptible de apelación ante la Cámara Federal, posiblemente de otra ante tribunales superiores. Y como toda sentencia arbitraria debe habilitar la competencia de la Corte Suprema de Justicia, al final de un largo camino.
 
Aunque Bullrich festeje el cierre de la causa como si hubieran ganado un partido, la final aún está pendiente y se jugará en los tribunales internacionales, adonde acudirá la familia Maldonado porque en su condición de víctima siente que este fallo vino a ratificar su planteo de que "la verdadera e imparcial investigación sobre la desaparición forzada seguida de muerte de Santiago jamás comenzó".
 
La Opinión Popular

 
La segunda muerte de Santiago Maldonado
 
"Es la verdad", afirmó el juez citando a Aristóteles y como si fuera su dueño. Pero lo que hizo fue tomar sólo una parte de lo sucedido el 1º de agosto de 2017 en Cushamen, cuando desapareció Santiago Maldonado.
 
Gustavo Lleral decidió omitir la responsabilidad estatal y judicial en el operativo represivo de Gendarmería que puso en fuga al joven tatuador anarquista y a los mapuches.
 
"Esta construcción de los hechos, a la que el juez presenta como la verdad, no hace más que justificar la violencia estatal", dijo el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), querellante en la causa.
 
Luego de escribir casi 300 fojas con florido lenguaje, el magistrado llamó a la madre de Maldonado, Stella Peloso, para avisarle que iba a cerrar la causa y, según relató la familia, el juez justificó la decisión porque estaba siendo "apretado".
 
Curiosamente, el magistrado dio a conocer el fallo pocas horas después de haber recibido el resultado del peritaje al DNI de Santiago, hallado en el bolsillo de su pantalón cuando su cuerpo apareció sin vida en el río Chubut luego de 78 días.
 
La querella de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) anticipó a PáginaI12 que además de apelar el fallo hará una "grave denuncia al juez sobre los elementos que se peritaron porque no fue resguardada la cadena de custodia y porque el polímero es de una degradación centenaria". Sobre estas pericias, dos fuentes expertas consultadas coincidieron en afirmar que el someter un plástico a peritaje "es una burla al sentido común y una burrada científica".
 
Al dar por cerrada la causa el juez federal de Rawson dijo que "los hechos que se presentaron en el presente caso no constituyen delito". Lleral sobreseyó al gendarme Emmanuel Echazú, único imputado, y sostuvo que "nadie fue penalmente responsable" por el crimen, a pesar de que él mismo admite que sucedió mientras el joven huía.
 
En la resolución mencionó una "sumatoria de incidencias" que terminaron con su vida: "la desesperación, la adrenalina y la excitación naturalmente provocadas por la huida; la profundidad del pozo, el espeso ramaje y raíces cruzadas en el fondo; el agua helada humedeció su ropa y su calzado hasta llegar a su cuerpo hicieron que le fuera imposible flotar, ni emerger para tomar alguna bocanada de oxígeno. Por la confluencia de esas simples y naturales realidades, inevitables en ese preciso y fatídico instante de soledad, sus funciones vitales esenciales se paralizaron", indica un fragmento de la sentencia.
 
Ni una sola mención a las balas de las cuales escapaba Maldonado. "Nadie forzó la desaparición de Santiago. Nadie resultó señalado por la prueba que se colectó", planteó el fallo. "Él solo, sin que nadie lo notara, se hundió", afirmó el magistrado.
 
 
¿Cierre o volver a empezar?
  
El 17 de octubre del año pasado buzos de Prefectura encontraron el cuerpo de Santiago flotando en un sector del río Chubut revisado seis veces antes.
 
Las pericias judiciales, algunas cuestionadas por la querella, indicaron únicamente que murió ahogado y las preguntas sobre las circunstancias de esa muerte que hizo la familia jamás fueron respondidas.
 
En la misma resolución con que cierra el caso, el juez Lleral transcribe los dichos del testigo Lucas Pilquiman, quien relató: "Veo que Santiago no puede cruzar y se resguarda bajo los sauces en la costa del río, porque en ese momento los efectivos de Gendarmería nos estaban disparando con sus armas nueve milímetros y con escopetas".
 
Poco antes de fundamentar que Gendarmería no cometió delito alguno, el magistrado afirmó que "tengo por probado que Maldonado fue visto por última vez escondido entre los sauces allí existentes".
 
Respecto de los dichos de Matías Santana, que afirmó haber visto que al Brujo, como le decían, se lo llevaron los gendarmes por la barranca, Lleral indicó que son "suposiciones".
 
Es un hecho que hay otros seis jóvenes mapuches que vieron lo mismo pero la justicia no procuró los medios para preservarlos de las persecuciones que ya venían sufriendo, sobre todo luego del sangriento allanamiento del 1º de enero cuando le rompieron un tímpano a Fausto Jones Huala y la mandíbula a Emilio Jones, y por las cuales se negaron a dar testimonio. La mayoría de ellos tiene más de una causa abierta por hechos de protesta social.
 
Dice Lleral que no hubo detenciones, cuando la misma orden de Otranto que él menciona era "aprehender" a los manifestantes y el gendarme Daniel Gómez declaró que uno de sus compañeros gritó "tenemos a uno", como consta en el expediente.
 
El juez sostiene que si hubiera habido detenciones las personas que estaban en la tranquera las hubieran visto. Sin embargo, en las filmaciones se ve claramente la camioneta de Gendarmería cargada de bultos cubiertos con bolsas negras. A los mapuches nunca les devolvieron las herramientas que secuestradas en esos vehículos, que entraron y salieron varias veces.
 
Tuvieron entre cinco y seis horas para disponer de todo lo que había en la Lof, y casualmente en ese lapso dejaron de filmar el operativo. Insiste el juez con que no hay registro de la detención en las comisarías ni dependencias de Gendarmería, como si las fuerzas de seguridad y policiales que cometen actos de violencia institucional respetaran la legalidad. Nadie interrogó a fondo a Ricardo Bustos, quien afirmó en redes sociales que Maldonado había sido "detenido por Gendarmería".
 
 
Una ofrenda al G-20
  
"El juez Lleral emitió un fallo político, una ofrenda para el gobierno y el G-20, cerrar los casos Maldonado y Jones Huala", dijo a PáginaI2 Mauricio Rojas, abogados querellante de la APDH. "Lleral era el director del procedimiento y al momento de la autopsia sacó a los abogados que hacemos el control de la prueba, no embolsó la plata que era más importante que el DNI, una prueba descuidada por él", explicó.
 
Lleral buscó diferenciarse de Guido Otranto, el primer juez del caso, el mismo que había dado la orden de reprimir el corte de ruta. Iba a la Pu Lof sin custodia y recibía a los familiares pero luego archivaba todas las medidas que le pedían. En dos oportunidades acaparó la comunicación del caso, obligando a las querellas a callarse: el día del hallazgo del cuerpo y en la Morgue Judicial.
 
Así, a dos días de las elecciones de 2017 eligió sus palabras al decir que no había signos de que el cuerpo haya sido lastimado o movido. Entre las medidas que nunca hizo está el análisis de la fogata que hicieron los gendarmes el día que irrumpieron a balazos en la Pu Lof, donde podrían (o no) estar los restos de la mochila del joven tatuador que nunca apareció.
 
A pesar de los ataques, la familia Maldonado luchó impecablemente durante más de un año contra el aparato estatal y mediático. Pero esta historia seguirá en Washington, en la sede de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, donde la Argentina ya tiene una condena por la desaparición forzada del joven mapuche Iván Torres.
 
"Santiago por propia voluntad se internó en las heladas aguas del río Chubut y ahí murió sin testigos de ese trágico final", dijo Lleral a pesar de lo testigos mapuches y también gendarmes que declararon que lo vieron correr.
 
Fuente: Página12
 

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17-02-2019 / 09:02
La aceleración de los precios en el comienzo del año hizo saltar las alarmas en la Casa Rosada.
 
Es que las consecuencias del repunte inflacionario registrado por el INDEC durante enero (2,9% versus 2,6% de diciembre) van más allá del offside presidencial de Macri, quien dijo que "está empezando a bajar la inflación" un día antes de ser desmentido por el dato oficial.
 
El hecho es que la inflación vuelve a crecer como la principal preocupación de los argentinos y, a la par, baja la imagen del Gobierno y se perjudican sus perspectivas para las elecciones.
 
Según una encuesta de la consultora Synopsis, el 34,9% de los argentinos consideran hoy al alza de precios como el principal problema del país. Así, el tema vuelve al primer plano (subió 4,3% en el último sondeo) luego de haber venido en baja desde noviembre, acompañando el freno a la inflación que se vio en el último bimestre de 2018.
 
El desempleo (19,1%) es otra cuestión económica que escala como amenazante en el imaginario de los encuestados, escoltado por la corrupción (19,7%) y la inseguridad (13,1), dos temas que dan más comodidad a Cambiemos de cara a la disputa en las urnas.
 
Ante los precios que no detienen su marcha, la valoración negativa del desempeño de la administración nacional registró un fuerte incremento (+6,5%) y una leve caída de la valoración positiva (-1,1%). De esta manera, un 58% evalúa de manera negativa al Gobierno y se reducen a un 25,6% los que lo ven bajo una luz positiva.
 
Si existe un vínculo entre el nivel de la inflación y la valoración de la gestión, las cosas podrían empeorar para Macri. Distintas consultoras anticipan que en febrero los precios no se aplacarán, sino que su trepada será todavía más importante que la de enero.
 
Desde LG -fundada por Martín Lousteau- prevén un índice de 3,5%, mientras que Elypsis calcula una suba del 3,8%. Las más moderadas, como Eco Go, postulan un 3%.
 
En medio de la recesión que marcan los indicadores de actividad en la industria, construcción y comercio, el ánimo de los votantes no evoluciona de la mejor manera para Cambiemos.

17-02-2019 / 08:02
El miércoles por la tarde, el presidente Mauricio Macri sostuvo que la inflación estaba bajando y que comenzaba el tiempo de volver a crecer en la Argentina. Un día después, el Indec -o sea, la realidad- lo desmintió: la inflación está subiendo y, dentro de ella, lo que más sube es el precio de los alimentos.
 
No se trató de un episodio aislado. Pocos días antes de asumir, el Presidente anunció que eliminaría los controles de cambios y que eso no tendría efectos sobre los precios porque "ya están al nivel del dólar a 15": la respuesta de la realidad fue tremenda.
 
En aquellos días felices, el Gobierno pronosticó también que la inflación sería de 24 puntos en 2016 y de un dígito este año: la realidad volvió a responder con violencia.
 
En esa seguidilla de derrotas se puede percibir un problema histórico del país -su dificultad para vencer la inflación- y otro del presidente -su limitación para entender los motivos de su propio fracaso, la persistencia en el error, su rigidez extrema.
 
En unos años, este problema podría ser motivo de un interesante debate teórico titulado "¿por qué la Argentina fracasó nuevamente?". Pero en estos días, se trata de un asunto serio, en parte porque, al menos hasta hoy, Mauricio Macri sigue siendo, por leve margen, el favorito para gobernar la Argentina en el período que viene.
 
En el Gobierno, algunas personas repiten como un mantra que los primeros mandatos de Macri -en Boca Juniors, en la Ciudad de Buenos Aires- fueron muy turbulentos y los segundos compensaron con resultados sorprendentes.
 
Si no aplica nuevos enfoques, ese eventual segundo mandato puede ser aun más accidentado que el primero. Pero además, si llega a perder las elecciones, los fracasos de Macri encierran lecciones para quien lo suceda.
 
Quien recorra brevemente hacia atrás la lucha del Presidente contra la inflación, deberá rendirse ante cierta perplejidad. En el principio, el Presidente anunció que la liberación del cepo no produciría un aumento precios.
 
¿De dónde salió semejante idea, en un país donde la relación entre la suba del dólar y la de los precios es un clásico, una constante, una patología? Gran parte del mundo económico -Espert, la UIA, Ferreres, Melconian- le advirtió que estaba equivocado. Era una obviedad. Él decidió apretar el botón.
 
Luego, pronosticó que la tasa de inflación del primer año sería del 24 por ciento. Otro contrasentido. Ese había sido el aumento de precios del 2015. Y el Gobierno le echaría nafta con un aumento fuerte de tarifas y una bruta devaluación. ¿Por qué razón la inflación no iba a aumentar si se tomaban medidas que, para cualquier principiante, tendrían ese efecto? 

16-02-2019 / 09:02
A continuación, las palabras del excelentísimo señor presidente de la Nación, don Mauricio Macri: "Tras el golpe duro del año pasado, ya está bajando la inflación". El hombre habla porque es gratis. El miércoles, un día antes de que el Indec anunciara que la inflación de enero fue casi del ¡¡¡treees por ciento!!! (2,9), Macri largó suelto de cuerpo que el flagelo va en descenso.
 
No hay salario que aguante y el mayor responsable se hace el oso. Las cifras de la economía parecen un campo de batalla con la industria que funciona al 56 por ciento de su capacidad, con 750 Pymes y 2550 comercios que cierran por mes.
 
Un escenario dramático que los medios del oficialismo tratan de ocultar como pueden aunque esas cifras destrozan la economía familiar, aumentan el desempleo, la pobreza y la marginalidad. "Estamos mejor que en el 2015", repitió con desparpajo en esa entrevista a una radio de San Luis.
 
La clase media que ha sido el principal argumento del triunfo electoral del macrismo es fuertemente agredida por este bombardeo persistente sobre su calidad de vida. Una clase media que se dispone a votar en este año con la cabeza repartida entre la tragedia concreta de la economía y el imaginario casi infantil que le propone el discurso macrista contra viento y marea.
 
Las encuestas pivotean sobre esa disputa sorprendente entre el imaginario emotivo y la inteligencia y muestran todavía que una parte significativa de esa misma clase media se resiste a abandonar los sueños incumplidos. Es la puja fascinante entre la carga subjetiva que la pinta rubia y de ojos celestes y una economía que la está mandando al tacho.
 
En el plano de la política pareciera que la mayoría apuesta a los efectos destructivos de la economía macrista por sobre lo subjetivo. Así, los aliados del oficialismo se alejan cada vez más o se muestran más reacios. Y los aliados más débiles, aprovechan para comer de las sobras.
 
El radicalismo, que le ha dado territorialidad a la alianza de gobierno empieza a sacudirse la subordinación que mantuvo con el PRO y está logrando imponer sus candidatos a gobernador. Al mismo tiempo desdobló las elecciones en sus distritos para no ser arrastrado por la presumible caída de la imagen de Macri.
 
El protagonismo que adquirió el radicalismo, tras ser el amigo sumiso del gobierno, ahora lo lleva a insistir con una interna con Martín Lousteau y Horacio Rodríguez Larreta en la CABA, al mismo tiempo que interviene a la regional Santa Fe porque no quiso separarse de los socialistas. Son movimientos en los que apuestan al debilitamiento de Macri como candidato, pero no para confrontarlo, sino para disputar espacio en la interna oficialista.
 
La base radical conservadora, que ha sido fiel a la alianza con el macrismo, es la que expresa con más claridad esa dualidad entre el imaginario y la economía, o entre la subjetividad y la razón. La cúpula partidaria oscila en esa dicotomía esquizofrénica y la representa en la política con el riesgo de convertirse ante la historia en responsable de los desatinos del PRO.

15-02-2019 / 11:02
El presidente Mauricio Macri volvió a ser cacheteado por el INDEC. Luego de asegurar -otra vez- que "la inflación está bajando", contra todos los pronósticos del Gobierno la inflación en lugar de caer volvió a acelerarse.
 
El Indec reconoció una suba del 2,9%, muy por encima del 2,6% de diciembre. Si se toman los últimos doce meses, llega a 49,3%, la más alta desde enero de 1992. Los alimentos empujaron la escalada. En la Ciudad de Buenos Aires, la suba de los precios minoristas fue de 3,8 por ciento en enero.
 
La inflación de enero fue impulsada por alimentos y bebidas, servicios públicos, comunicación y turismo. En alimentos y bebidas, que compone el centro de la canasta básica, el aumento de los precios en los últimos doce meses es del 53%, lo cual explica el fuerte aumento de los indicadores de pobreza e indigencia en la última parte del año pasado.
 
La inercia inflacionaria de 2018, junto a los aumentos de costos derivados de la devaluación que todavía no se trasladaron a los precios minoristas y la catarata de aumentos de servicios públicos determinan que la expectativa de inflación para este año no baje del 30%.
 
La inflación de 2,9% en enero es sorprendente en una economía en donde el consumo interno está muy debilitado y el dólar no registró mucha movilidad en el marco de un profundo ajuste fiscal y monetario. Sin embargo, la suba del dólar de 120% el año pasado junto a los grandes tarifazos sobre una economía cuyos precios se movía al 25 % anual antes de la crisis cambiaria multiplicó la inercia inflacionaria.
 
Esto quiere decir que los actores económicos incorporaron la indexación de los precios con números cada vez más grandes. Además, todavía existe una brecha de 20 puntos entre la suba que registran los precios mayoristas y el incremento de los minoristas.
 
El dato del 49,3% es horrible porque pone en tela de juicio el sentido del enorme sacrificio que Macri le pide a la sociedad, con el único objetivo visible de equilibrar el déficit para bajar la inflación. Sería difícil esperar que febrero muestre un incremento de precios menor al de enero. Este mes empezaron a regir nuevos aumentos en el transporte, la luz, las prepagas y la garrafa social. También se preparan nuevos aumentos en el gas (de 35 %).
 
Aunque los medios afines al gobierno se empeñan en pronosticar para el año una inflación por debajo de 30 %, las decisiones oficiales le meten fuerte presión a los precios. Según transcendidos periodísticos, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne le advirtió a Macri que no va a bajar hasta mayo pero, ¿si tampoco baja en mayo?
 
La Opinión Popular

14-02-2019 / 10:02
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