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“La pandemia nos demostró que vivimos en un país injusto y que la calidad de vida incide fuertemente en el riesgo de contagio”. Alberto Fernández
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Nacionales - 08-11-2018 / 08:11
SIN AYUDA, LOS EMPRESARIOS DICEN QUE NO PODRÁN PAGARLO

Bono de Macri para desactivar paro de la CGT y evitar reapertura de paritarias

Bono de Macri para desactivar paro de la CGT y evitar reapertura de paritarias
El ministro Sica dijo que el bono sólo es obligatorio para los privados. Sin ayuda, dicen que no podrán pagarlo. Según la UIA, el 60 por ciento de las empresas no podrá pagarlo. Dante Sica, en cambio, dijo que el bono es un límite inferior no remunerativo. “Lo que las empresas puedan pagar de más será remunerativo”, aclaró. El bono se pagaría en dos cuotas.
En una solapada maniobra, el gobierno de Mauricio Macri acordó un paquete de "blindaje social" para desactivar el quinto paro de la CGT y que busca evitar el reclamo de reapertura de paritarias. Se trata de un bono por decreto de hasta $5.000 -que no será para todos- y un mecanismo administrativo para negociar los despidos en el sector privado, afectado por el cierre de plantas.
 
Ante la desbandada de la inflación, la CGT puso especial énfasis en que el acuerdo fuera de carácter obligatorio para evitar el fracaso del 2016, cuando los empresarios se comprometieron a pagar un bono y suspender despidos por seis meses a través de un compromiso voluntario que nunca llegó a implementarse por carecer de fuerza legal.
 
Ayer, el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, afirmó que "el pago del bono de fin de año, por 5 mil pesos, será obligatorio para el sector privado, pero no así para el público". El funcionario aseguró que "ayer tuvimos una muy buena reunión entre la CGT y los sectores empresariales. El bono sería compensatorio y no remunerativo en dos cuotas, en principio para el sector privado".
 
Luego puntualizó que "hasta que el sector público no cierre sus paritarias, solo compete al sector privado. Estamos terminando de redactar el texto". Es decir, el beneficio no corre para los trabajadores estatale y docentes ni para los jubilados.
 
En tanto, el mecanismo antidespidos no será acompañado de un decreto. En ese sentido, las autoridades se comprometieron a diseñar un dispositivo para preservar el empleo en los sectores más afectados, por el que las empresas deberían tramitar los despidos sin causa ante la secretaría de Trabajo de su jurisdicción con la participación del sindicato de la actividad.
 
Varias voces empresarias advirtieron que "un número significativo de empresas no podrán hacer frente al pago de un bono de fin de año", ya que a muchos les resulta "inviable" a raíz de la situación económica y financiera que atraviesan sus compañías.
 
Uno de los vicepresidentes de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Funes de Rioja, aseguró que más del 60 por ciento de las empresas no podrán hacer frente al pago de un bono de fin de año, por lo cual estimó necesario buscar la manera de financiarlo.
 
Un día más tarde el acuerdo tambalea por engañoso y ficticio. Es que por pedido de la Unión Industrial Argentina (UIA) se habría incluido en la redacción del decreto un párrafo que habilitaría a las empresas a tomar el bono a cuenta de futuros aumentos. Es decir que dejaría de ser un bono para pasar a ser una suerte de adelanto de las futuras paritarias por única vez.
 
La Opinión Popular

 
Con un paro latente y una economía complicada, el Gobierno y empresarios ponen dudas sobre el pago del bono
 
La CGT advirtió que la cancelación de la medida de fuerza depende del blanqueo del pago mediante un decreto. mientras tanto, los pequeños y medianos comercios, la construcción y la industrial pasan por un mal momento.
 
Este martes la CGT, el Gobierno y representantes del sector empresario analizaron la aplicación de un bono de 5 mil pesos dividido entre noviembre y enero a fin de contener un paro a raíz de la pérdida del poder adquisitivo. Sin embargo, hay áreas de la producción que pasan por un momento muy complicado y el mismo Estado puso en duda que sus trabajadores lo vayan a percibir.
 
A pesar de que algunos grupos lo vean como complicado por su costo, el bono no llega a cubrir la devaluación del salario. Según informó este lunes CEPA (Centro de Economía Política Argentina), la pérdida del poder adquisitivo llegó a 11 por ciento si se compara el promedio de 2018 en relación con el promedio 2015.
 
De acuerdo con lo que informó ámbito.com, en Casa Rosada admiten que los estatales no lo cobrarían, mientras que la central obrera condicionó la suspensión de un eventual paro general a que el presidente Mauricio Macri instruya el bono vía decreto "con carácter imperativo".
 
La letra oficial habla de que "la aplicación del bono se definirá de acuerdo a la situación de cada sector", consignó el portal.
 
"Esperemos que mañana tengamos el decreto con la letra chica para analizarlo este jueves en la reunión del Consejo Directivo de la CGT", advirtieron porque sólo si el bono se determina por decreto y con "carácter imperativo y universal", la central podría "reconsiderar su postura" de convocar a un paro nacional.
 
Mientras tanto, la CAME advirtió en un comunicado que "no todos los sectores pueden afrontar un bono de 5 mil pesos. Para los pequeños comercios y medianos comercios es inalcanzable".
 
"Los primeros interesados en instrumentar herramientas que fomenten al consumo somos nosotros", aseguraron, pero plantearon "seguir dialogando con el gremio para analizar si se aumentan los planes de pago en más cuotas segmentando el tipo de empresa".
 
Pero los pequeños y medianos comercios no son los únicos complicados. El Estimador Mensual Industrial (EMI) se contrajo un 11,5% interanual en septiembre, según reveló este martes el INDEC. Es el peor dato registrado en los últimos 16 años.
 
En el mismo sentido, la actividad de la construcción (ISAC) registró una baja de 4,2% en septiembre respecto a igual mes del año anterior, la peor caída en más de un año y medio, informó este martes el INDEC.
 
Fuente: minutouno.com
 

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02-06-2020 / 09:06
Las denuncias sobre la actividad ilegal de la Agencia Federal de Inteligencia en días de Mauricio Macri no provienen del oficialismo sino de la prensa que no es precisamente cercana al Frente de Todos. Esto le concede más credibilidad a la sospecha de que algo muy podrido estaba ocurriendo y cabe preguntarse cuál era el rol del ex Presidente en todo esto. Ya no hay posibilidades de culpar a Marcos Peña u otro funcionario por las conductas de Macri. Él queda en primer plano.
 
Obvio, porque Macri es el único con antecedentes: él fue el primer Presidente de la Nación que asumió procesado, y el delito era la interferencia de conversaciones y el seguimiento, todo ilegal, de personas -varios muy cercanos tales como su padre y su hermana, ambos hoy fallecidos-, a causa de disputas familiares.
 
Uno de los primeros Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que firmó Macri fue la transferencia de la oficina de escuchas telefónicas, de la Procuración a la Corte. Aunque no fue a la Corte, sino que se la mandó a los organismos de inteligencia manejados por su amigo personal y testaferro, Gustavo Arribas, para el espionaje ilegal.
 
En la lista de los "caminados" hay políticos del PRO, del Frente Renovador y peronistas. Un caso: un teléfono celular que funcionaba con la carga previa de la compra de una tarjeta de prepago correspondiente a Florencia Kirchner, estaba intervenido, de acuerdo con una fuente ligada a la investigación.
 
Pero hay cosas más graves. Como el seguimiento de la AFI de ciertas figuras de muy importantes del oficialismo de entonces. En primer lugar a Horacio Rodríguez Larreta, con fotografías en ámbitos de la vida pública y la vida privada. Le habían infiltrado una empleada doméstica en la casa a Larreta. También al macrista Emilio Monzó, ex presidente de la Cámara de Diputados de la Nación. El objetivo: conocer cada detalle de sus movimientos.
 
María Eugenia Vidal también fue espiaba. En ese tiempo, el ministro de Seguridad bonaerense era el actual diputado nacional Cristian Ritondo, quien sabía lo que hacían porque conocía a muchos de los hombres de la AFI y también a Silvia Majdalani, por haber compartido el espacio de "Peronistas" PRO.
 

01-06-2020 / 10:06
Sectores macristas gurkas no pudieron resistir la tentación de aprovechar el descontento por la prolongada cuarentena para ejercitar el carancheo político, para el cual prestaron colaboración "famosos" de reconocidas simpatías con el macrismo que recorrieron todos los estudios de televisión de Buenos Aires para denunciar que no los dejaban salir de sus casas y que las medidas sanitarias adoptadas por el Gobierno estaban relacionadas de alguna manera al comunismo.
 
Maximiliano Guerra, Susana Giménez y Juan José Sebreli, entre otros, prestaron sus voces a una campaña mediática que derivó luego en una declaración firmada por unas 300 personas, la inmensa mayoría de las cuales participó o respaldó el gobierno de Mauricio Macri. El documento dejó como "aporte" a la lengua castellana el neologismo "infectadura" que fue usado para intentar describir la situación actual del país.
 
En respuesta, más de 11 mil científicos, intelectuales y académicos impugnó la carta de la "infectadura" difundida días atrás y dio a conocer su apoyo a las medidas de aislamiento. Señalan en ella que convivir con covid-19 en Argentina será un proceso largo que requerirá de esfuerzos permanentes por parte de todas y todos, y de la aplicación de estrategias inteligentes y cambiantes.
 
Esto es opuesto al mensaje equivocadamente pregonado de 'sentarse a esperar que pase el pico', como si fuese un fenómeno climático ante el cual nada puede hacerse, un discurso simplista que no se hace cargo del problema y que sólo puede tener consecuencias graves e irreparables. 
 

31-05-2020 / 11:05
La fatiga colectiva es la brecha de oportunidad que trata de exacerbar la derecha macrista anti cuarentena. La prolongación del aislamiento la favorece. Grupos de indignados macristas acuden a Plaza de Mayo, insultan al presidente Alberto Fernández. Olvidan al Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta quien decretó el cierre de numerosos comercios, retractando lo decidido dos semanas antes.
 
Los porteños macristas rabiosos complican a su principal figura política, le sacarían canas verdes si tal prodigio fuera posible. Pero, en 21 provincias se habilitan fábricas, negocios, renacen la vida social, las comidas familiares, se puede pasear y hasta correr. A los anti cuarentena les falta un panóptico federal.
 
La derecha busca debilitar al Gobierno, erosionar la alta legitimidad de ejercicio del presidente Alberto Fernández. Un mandatario que no está solo. Los estados: nacional, provinciales y municipales tratan de conciliar el cuidado de la salud con la rehabilitación de la economía.
 
Las organizaciones sociales, sectores de distintas iglesias, trabajadores de la educación y salud se arriesgan para atender a los más necesitados. Se hace de modo dispar, con gestiones a veces discutibles. El esfuerzo y la dedicación son innegables: están donde se los precisa.
 
La derecha real, el establishment, percibe una amenaza a sus privilegios, la perspectiva de que aminore la desigualdad. Embiste, de variadas maneras.
 
A los que gritan en Plaza de Mayo se les otorga excesiva centralidad. Son extras, la claque. Un epifenómeno de la ofensiva de poderes reales, serios y temibles, que defienden bienes concretos. Las grandes fortunas, la oscuridad sobre sus bienes y sus manejos, la explotación, los privilegios, la evasión. La impunidad.


Sus seguidores emiten discursos con ruido y furia. Se desgañitan, se declaran presos en sets de televisión, usan altavoces que les facilitan los grandes medios dominantes porteños. La Vulgata derechosa anuncia muertes, quizás las desea.
 

31-05-2020 / 09:05
La toma de decisiones en función del conocimiento científico -con todas las limitaciones que tiene este último- es un logro y no una concesión de la democracia. No significa transformarla en una "infectadura" sino enriquecerla con bases más sólidas y racionales.
 
En los países de Trump y Bolsonaro se humilla a los científicos. Es difícil entender para un demócrata cuando, en nombre de la democracia, se coquetea con esas alternativas. Pero las diferencias con los Estados Unidos no terminan allí. La posición de Donald Trump acentuó las ya extremas diferencias entre el Presidente y la oposición, que fue agredida sistemáticamente por él.
 
Los demócratas y los científicos pasaron a formar parte de un "complot comunista" para desplazarlo del poder. En los momentos de mayor tensión Trump amenazó incluso con cerrar el Congreso. Casi idéntica situación se vive en Brasil.
 
Nada de eso ocurrió en la Argentina. Al contrario, aquí se transformó en algo habitual que Alberto Fernández, Horacio Rodriguez Larreta y Axel Kicillof, coordinen y discutan políticas, y las presenten conjuntamente ante la sociedad, en sucesivas conferencias de prensa, donde nadie se queda sin preguntar, un método que era una de las deudas de la democracia argentina.
 
Fernández se ha sacado fotos amigables con Gerardo Morales, un enemigo del sector dominante de su Gobierno, intercambiado saludos de codo con Jorge Macri, poseedor de un apellido muy emblemático. La idea antidemocrática según la cual quien pertenece a otro espacio es un enemigo despreciable fue abandonada, al menos mientras dure la pandemia.
 
Aunque la democracia exista plenamente, la peligrosa prédica de quienes creen que se transformó en una "infectadura" puede crecer en tiempos tan duros y debilitarla en lo político, en lo económico y en lo sanitario.
 

30-05-2020 / 10:05
Llama la atención que los grandes medios macristas porteños: TN, Clarín e Infobae, se preocupen tanto por la salud mental de la población, en tanto no se opusieron, durante la gestión de Cambiemos, a la falta de inversión en el sistema de salud, que llegó hasta el desmantelamiento del Ministerio de Salud por parte del ex presidente Mauricio Macri, desprotegiendo física y psíquicamente a las grandes mayorías sociales.
 
A partir de la pandemia la vida se volvió extraña; de un día para otro nos convertimos en protagonistas de una distopía. El aislamiento, la reclusión en las casas, la suspensión casi total de las actividades, la desorganización de la vida, la pérdida económica, el miedo al contagio y a la muerte, se volvieron moneda corriente.
 
No es necesario ser psicólogo o psicoanalista para reconocer que en la cuarentena se vivencian una amplia gama de sensaciones y afectos displacenteros que implican padecimiento para el aparato psíquico; pero no se trata de una angustia generada por el aislamiento mismo, sino por aquello que lo motiva, el coronavirus.
 
En la Argentina, el aislamiento se produjo con planificación y prevención cuando la epidemia no estaba desencadenada. La estrategia del gobierno de Alberto Fernández consistió en organizar la comunidad, poniendo el Estado al servicio de la salud y la contención pueblo.
 
En la urgencia, se entendió que el otro no es ni enemigo ni el culpable, sino el prójimo. Que la suerte y el cuidado de él también es el nuestro, ya que es imposible salvarse sólo. Que el aislamiento nada tiene que ver con el individualismo neoliberal, en el que cada uno, indiferente al prójimo, se enfrasca en el "sálvese quien pueda", mientras se mira el ombligo.
 
Se configuró en el país un aislamiento que no fue exclusión, sino un acto de cuidado de cada uno y de la comunidad, porque la solidaridad no es caridad, sino la base de lo colectivo. Una acción política democrática de intentar frenar la muerte, no sólo para la élite, sino para todos.
 
Los países gobernados por la lógica del "mercado", EE.UU., Brasil, Reino Unido, Chile, Italia y España, basada en las ganancias de las empresas por la reducción de los costos, dejaron al cuerpo social amenazado por la enfermedad y la muerte. Esos países no cuidaron a su gente, la dejaron a la intemperie, en angustiosa indefensión y expuesta a la agonía.
 

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