La Opinión Popular
                  17:26  |  Viernes 15 de Febrero de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Reflexionemos antes lo que corresponde hacer y no imitemos a los atenienses, que primero atacan y luego discurren”. Pantagruel
Recomendar Imprimir
Nacionales - 11-10-2018 / 10:10
PANORAMA PREOCUPANTE

Una "L" o una "V": cómo será la salida de la recesión, con tasa y dólar alto

Una
Cómo será la salida de la recesión, con tasa y dólar alto. ¿Tendrá la forma de una letra "V", como promete y se ilusiona el ministro Nicolás Dujovne? ¿O de una "L", como describe Carlos Melconian? Algunos economistas pronostican una "U". Otros se juegan por una "v corta" (pero no con su dibujo en imprenta sino más bien en cursiva). Y están los que prevén una "i", en caso de que la devaluación se espiralice.
¿Tendrá la forma de una letra "V", como promete y se ilusiona el ministro Nicolás Dujovne? ¿O de una "L", como describe Carlos Melconian?
 
Algunos economistas pronostican una "U". Otros se juegan por una "v corta" (pero no con su dibujo en imprenta sino más bien en cursiva). Y están los que prevén una "i", en caso de que la devaluación se espiralice.
 
Típico de una crisis, los analistas tratan de anticipar la forma que irá dibujando el ciclo económico, con un primer trecho delineado por el tramo recesivo, seguido por la recuperación, que puede ser débil o empinada.
 
Después de la mega devaluación, la exorbitante suba de las tasas y un escenario global más favorable, desde las consultoras hacen números y arriesgan escenarios.
 
El plan iniciado por el tándem Dujovne-Sandleris -cuyo eje central es "emisión cero" acompañado por tipos de interés récord para los últimos años- ha generado distintas reacciones en el gremio de los economistas.
 
No tanto por sus efectos en el corto plazo (nadie, ni siquiera el Gobierno se aleja de un escenario recesivo con incertidumbre cambiaria), sino por las chances que se abren para más adelante. El calendario electoral enciende los alertas.
 
El cálculo más optimista lo tiene el Gobierno. Dujovne y Sandleris se entusiasman con que la secuencia recesión-recuperación adopte una forma de "V". Es decir, que se le pueda encontrar rápido un piso al desplome de la actividad y que luego la economía rebote para volver -tan rápido como cayó- al punto inicial.
 
Fuera del Gobierno, los economistas no son optimistas y creen que la forma que tomará la recesión se parecerá a otras letras menos simpáticas del abecedario.
 
Entre los más escépticos se ubica un crónico "ministeriable", como Melconian, quien supone que la actividad dibujará una "L": caída muy marcada seguida por un estancamiento que, cuanto menos, se extenderá a lo largo de todo el 2019.
 
"Prometer de la noche a la mañana cero déficit fiscal primario, cero aumento de la base monetaria a secas y zona de cero intervención cambiaria, no es el equivalente a un programa con potencia simultánea para estabilizar y quedar a tiro de reactivación", asegura.
 
Fausto Spotorno, director de la consultora de Orlando Ferreres, se juega por otra letra del abecedario: la "U": tras la caída al pozo, la actividad se mantendría estancada por un tiempo hasta volver a recuperarse.

 
Los funcionarios pronostican que la economía atravesará su peor momento en los próximos meses, pero que luego experimentará un repunte hacia el segundo trimestre de 2019, en la previa a las elecciones. Ese es el timing que tienen en mente.
 
La hipótesis oficial es que, una vez que el público y las empresas se convenzan de que se logró la estabilidad cambiaria, a partir de ahí será todo ganancia. El próximo desafío, aseguran, vendrá por el lado de lograr una baja de las tasas de interés, sin que eso signifique una nueva presión sobre el dólar.
 
La presunción se basa en que, bajo la mejora de la competitividad, no sólo se recupere el sector agropecuario, sino que también avancen actividades industriales que, por el atraso cambiario, habían quedado postergadas en los últimos años.
 
Así y todo, el 2019 cerrará con signo negativo, por efecto de un primer semestre todavía recesivo que dejará su arrastre estadístico.  Dujovne estimó una baja del 0,5% en el proyecto de Presupuesto, que fue escrito antes del último temblor cambiario.
 
En Economía no lo van a afirmar públicamente, pero no sorprendería que, aun bajo las mejores condiciones financieras, el PBI del año que viene también finalice en terreno negativo, más cerca del 1%.
 
 
Las razones del pesimismo
 
Fuera del Gobierno, los economistas no son tan optimistas y creen que la forma que tomará la recesión se parecerá a otras letras menos simpáticas del abecedario.
 
Entre los más escépticos se ubica un crónico "ministeriable", como Melconian, quien supone que la actividad dibujará una "L": caída muy marcada seguida por un estancamiento que, cuanto menos, se extenderá a lo largo de todo el 2019.
 
"Prometer de la noche a la mañana cero déficit fiscal primario, cero aumento de la base monetaria a secas y zona de cero intervención cambiaria, no es el equivalente a un programa con potencia simultánea para estabilizar y quedar a tiro de reactivación", asegura.
 
"Es un esquema de bombero para mitigar la crisis financiera y cambiaria, con bastantes efectos no deseados. Se optó por un 'overshooting' monetarista. Es la antítesis del gradualismo del 10 de diciembre de 2015 y está en las antípodas del primer BCRA", añade.
 
"Se pasó de fijar la tasa de interés y dejar que la cantidad de pesos sea la que fuere a exactamente lo contrario: fijar la cantidad de pesos y dejar que la tasa sea la que fuere", completa.
 
Melconian remata: "Transitar con la regla de una bajísima expansión monetaria y alta inflación condenaría a la economía a una recesión larga y profunda".
 
El economista -que mantiene su cercanía con Macri a pesar de las críticas a la gestión económica- también aporta su visión en el plano político: "Un antecedente juega en contra del Gobierno: desde 1983, ningún oficialismo con malos resultados económicos fue reelegido. Y otro le juega a su favor: con la oposición dividida, los oficialismos nunca perdieron".
 
Fausto Spotorno, director de la consultora de Orlando Ferreres, se juega por otra letra del abecedario: la "U": tras la caída al pozo, la actividad se mantendría estancada por un tiempo hasta volver a recuperarse.
 
"Estamos en plena terapia de shock. Es lo mismo que ponerse a dieta pero con una huelga de hambre. Todo esto es muy severo. Y la reactivación no será nada fácil", argumenta Spotorno, en diálogo con iProfesional. Incluso, el economista da una variante. "Puede ser una U o una "V corta en cursiva". Es decir, existe el riesgo de que, después de un breve rebote, la actividad vuelva a plancharse".
 
Para Spotorno, la clave será afianzar la estabilización, que se regenere la confianza y ahí bajar las tasas de interés. Aunque sea del actual 74% anual al 40%. "Se dispone de cuatro meses máximo para lograrlo", afirma.
 
Desde Eco Go, Federico Furiase aporta una mirada optimista. Cree que la economía se irá recuperando en forma paulatina a lo largo del próximo año. Y que el Ejecutivo puede llegar a las elecciones con una expansión interesante. "Hacia el tercer y cuarto trimestre del año que viene vamos a estar creciendo a un ritmo anual del 3% a 4%. Trimestre contra trimestre, la expansión sería del 0,5%", arriesga Furiase.
 
 
El factor 2019 y la fuga de dólares
  
Los analistas de la City coinciden en que al Gobierno le costará sostener la estabilidad y eventual recuperación de la economía el año que viene.
 
En la Argentina, los procesos electorales suelen ser acompañados por una aceleración de la fuga de capitales. En varias consultoras prevén que ese escenario de tensión sería peor en caso de que la elección presidencial se defina en una polarización entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri.
 
Es lo que destaca el ex viceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis. "En un año electoral, la fuga de capitales no baja de u$s23.000 millones. Y el 2019 no será la excepción", señala.
 
Esa es la misma idea que circula entre los banqueros y empresarios del "círculo rojo", los mismos que le cuestionan al Presidente la estrategia de polarización con CFK. Argumentan que si los inversores perciben que las próximas elecciones se definirán entre ambos, nadie querrá quedarse quieto hasta esperar cómo cae la moneda.
 
Álvarez Agis cree que si el mercado vuelve a ponerse pesimista con la Argentina y recrudecen las presiones cambiarias, la economía podría seguir barranca abajo. Si fue así, la letra sería la "i", una especie de tobogán.
 
"La L de Melconián asume que la pata financiera del plan se mantiene estable. Yo lo pongo en duda durante el año electoral. Depende de los escenarios que se vayan armando", dice Álvarez Agis a iProfesional.
 
Pero no todos en la City son tan pesimistas. Para el economista Hernán del Villar, de la consultora Alpha, las mejoras de la economía empezarán a notarse desde antes de fin de año.
 
El argumento radica en que hubo un fuerte deterioro del salario real, tras el salto del dólar de $30 a $40, y que probablemente se note una leve recomposición del poder adquisitivo a partir de los próximos meses. "Ahora estamos en el peor momento. Es el punto más bajo de los salarios, en términos reales. La recuperación, eso sí, será muy suave", concluye.
 
Por Claudio Zlotnik
 
Fuente: iProfesional
 

Agreganos como amigo a Facebook
15-02-2019 / 11:02
El presidente Mauricio Macri volvió a ser cacheteado por el INDEC. Luego de asegurar -otra vez- que "la inflación está bajando", contra todos los pronósticos del Gobierno la inflación en lugar de caer volvió a acelerarse.
 
El Indec reconoció una suba del 2,9%, muy por encima del 2,6% de diciembre. Si se toman los últimos doce meses, llega a 49,3%, la más alta desde enero de 1992. Los alimentos empujaron la escalada. En la Ciudad de Buenos Aires, la suba de los precios minoristas fue de 3,8 por ciento en enero.
 
La inflación de enero fue impulsada por alimentos y bebidas, servicios públicos, comunicación y turismo. En alimentos y bebidas, que compone el centro de la canasta básica, el aumento de los precios en los últimos doce meses es del 53%, lo cual explica el fuerte aumento de los indicadores de pobreza e indigencia en la última parte del año pasado.
 
La inercia inflacionaria de 2018, junto a los aumentos de costos derivados de la devaluación que todavía no se trasladaron a los precios minoristas y la catarata de aumentos de servicios públicos determinan que la expectativa de inflación para este año no baje del 30%.
 
La inflación de 2,9% en enero es sorprendente en una economía en donde el consumo interno está muy debilitado y el dólar no registró mucha movilidad en el marco de un profundo ajuste fiscal y monetario. Sin embargo, la suba del dólar de 120% el año pasado junto a los grandes tarifazos sobre una economía cuyos precios se movía al 25 % anual antes de la crisis cambiaria multiplicó la inercia inflacionaria.
 
Esto quiere decir que los actores económicos incorporaron la indexación de los precios con números cada vez más grandes. Además, todavía existe una brecha de 20 puntos entre la suba que registran los precios mayoristas y el incremento de los minoristas.
 
El dato del 49,3% es horrible porque pone en tela de juicio el sentido del enorme sacrificio que Macri le pide a la sociedad, con el único objetivo visible de equilibrar el déficit para bajar la inflación. Sería difícil esperar que febrero muestre un incremento de precios menor al de enero. Este mes empezaron a regir nuevos aumentos en el transporte, la luz, las prepagas y la garrafa social. También se preparan nuevos aumentos en el gas (de 35 %).
 
Aunque los medios afines al gobierno se empeñan en pronosticar para el año una inflación por debajo de 30 %, las decisiones oficiales le meten fuerte presión a los precios. Según transcendidos periodísticos, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne le advirtió a Macri que no va a bajar hasta mayo pero, ¿si tampoco baja en mayo?
 
La Opinión Popular

14-02-2019 / 10:02
14-02-2019 / 10:02
Una multitud marchó "contra el hambre y los tarifazos" del gobierno de Mauricio Macri, convocada por los movimientos sociales y organismos sindicales. Frente al Ministerio de Desarrollo Social y en manifestaciones en distintas provincias, reclamaron alimentos para los comedores populares y aumentos en los salarios sociales y en la Asignación Universal por Hijo.
 
Ante el despacho de Carolina Stanley, los movimientos populares protestaron por la crítica situación social. "Hay hechos dramáticos, difíciles de contar. Miles de Pymes están bajando la persiana: son los principales lugares de empleo y cierran. Si las tarifas se volvieron imposibles de pagar para la clase media, imaginen qué pasa con nuestros compañeros en los barrios de la periferia..."
 
"La única salida que tenemos es engancharnos de la luz y eso nos pone en el lugar de la marginalidad", acusó, durante el acto frente al Ministerio de Desarrollo Social, el titular de la CTEP, Esteban Castro. La jornada se realizó con la consigna "contra el hambre y los tarifazos". En la víspera, la ministra Stanley, que acusó a los movimientos de usar "métodos extorsivos", admitió que el índice de pobreza del Indec volverá a subir en marzo.
 
El reclamo fue convocado por "los cayetanos", la Coordinadora de Trabajadores de la Economía Popular, Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa, el Frente Darío Santillán y el Frente de Organizaciones en Lucha.
 
Son el conjunto de organizaciones sociales que hoy concentran la mayor capacidad de movilización y, al mismo tiempo, de negociación con el Gobierno a través de la Mesa de Diálogo, una instancia abierta a inicios de la gestión de Cambiemos con la intermediación de la Iglesia católica, que funciona más o menos espasmódicamente.
 
Desde ahí, por ejemplo, el Ministerio de Desarrollo Social motorizó el salario social complementario como reemplazo de los programas de empleo del gobierno anterior. O decidió, sobre finales del año, un bono para los beneficiarios de planes sociales, que en cambio no llegó a los jubilados.
 
Las denuncias sobre la brutal situación del pueblo trabajadores que se hicieron durante la marcha y desde el palco son correctas, pero la política de "los cayetanos" tiene además otros objetivos. Por un lado, organizar y contener a los sectores más precarizados de la clase trabajadora, que hoy sobreviven con planes de 6000 pesos o son directamente desocupados. Esa política tiene la bendición del Papa Francisco.
 
Por otro, que más allá de las movilizaciones, la bronca contra el ajuste sea canalizada a través de un amplio frente "anti Macri" que se exprese en las urnas a fin de año. Es lo que discuten las organizaciones junto a la CGT, gobernadores y las distintas alas del peronismo.
 
La Opinión Popular

13-02-2019 / 11:02
13-02-2019 / 08:02
Como consecuencia del modelo neoliberal de Mauricio Macri, casi la mitad de las maquinarias industriales se mantuvieron inactivas durante diciembre. La Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria (UCII) fue de 56,6%, lo que implicó una caída interanual de 7,4 puntos. Fue el peor mes del gobierno de Macri en lo productivo y el peor diciembre desde que el Indec publica datos, desde el 2002.
 
Gracias a las políticas de ajuste de Macri y del FMI, la industria automotriz mantuvo al 74,4% de sus líneas completamente desactivadas y la textil usó sólo el 32,3%. Por el lado de la demanda, la caída del consumo interno siguió golpeando, e incluso se intensificó y fue la principal explicación del desplome de la automotriz y de la textil y de la contracción de las alimenticias, entre otras.
 
La propia recesión fabril golpeó a otros sectores como la siderurgia, que llevó a las metálicas básicas a una caída interanual de 4 puntos de su uso de la capacidad instalada hasta una de 69,4%. También tiró para abajo a la química, que se contrajo 2,5 puntos en la comparación interanual.
 
Para colmo, el ajuste fiscal desactivó al componente de la demanda que había traccionado durante el cierre del 2017: la construcción. La fortísima caída de 20,5% en ese sector, que es a la vez un gran demandante de distintos productos fabriles, fue la causa principal de la mayor cantidad de maquinarias apagadas en rubros como los minerales no metálicos, que sufrieron un desplome extraordinario de 15,2 puntos. También golpeó a la metalmecánica, que contrajo en 12,8 puntos su uso de capacidad instalada.
 
Los datos del desplome productivo se suceden a la par de ciertos tímidos festejos de Cambiemos que genera la caída relativa de la tasa de interés, que aun así sigue generando un acceso prohibitivo al crédito productivo, con una tasa de 51,85% para los adelantos en cuenta corriente. Hoy la prioridad del Gobierno es estabilizar y por eso las tasas y el gasto le ponen más freezer a la economía.
 
La pregunta es hasta qué punto podrán seguir achicándose las fábricas sin verse obligadas a cerrar. Este nivel de uso de la capacidad instalada es más que crítico ya, de cierre de empresas. En diciembre crecieron las paradas programadas, por el escaso nivel de actividad. Hacia adelante la perspectiva tampoco es muy positiva. Durante este primer trimestre la dinámica no va a cambiar porque ninguna de las palancas de la economía, desde la oferta o la demanda, permiten avizorar un repunte.
 
Para el Gobierno, desde el segundo trimestre el escenario más optimista es uno de estabilidad cambiaria y recesión. Y el escenario pesimista es uno de inestabilidad y que sigan cayendo el poder adquisitivo y la inversión. Es el resultado de la lógica financiera sobre la productiva. La conclusión es clara: difícilmente llegue una lluvia de inversiones si de las maquinarias ya existentes sólo se está usando la mitad.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar