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Nacionales - 11-10-2018 / 10:10
PANORAMA PREOCUPANTE

Una "L" o una "V": cómo será la salida de la recesión, con tasa y dólar alto

Una
Cómo será la salida de la recesión, con tasa y dólar alto. ¿Tendrá la forma de una letra "V", como promete y se ilusiona el ministro Nicolás Dujovne? ¿O de una "L", como describe Carlos Melconian? Algunos economistas pronostican una "U". Otros se juegan por una "v corta" (pero no con su dibujo en imprenta sino más bien en cursiva). Y están los que prevén una "i", en caso de que la devaluación se espiralice.
¿Tendrá la forma de una letra "V", como promete y se ilusiona el ministro Nicolás Dujovne? ¿O de una "L", como describe Carlos Melconian?
 
Algunos economistas pronostican una "U". Otros se juegan por una "v corta" (pero no con su dibujo en imprenta sino más bien en cursiva). Y están los que prevén una "i", en caso de que la devaluación se espiralice.
 
Típico de una crisis, los analistas tratan de anticipar la forma que irá dibujando el ciclo económico, con un primer trecho delineado por el tramo recesivo, seguido por la recuperación, que puede ser débil o empinada.
 
Después de la mega devaluación, la exorbitante suba de las tasas y un escenario global más favorable, desde las consultoras hacen números y arriesgan escenarios.
 
El plan iniciado por el tándem Dujovne-Sandleris -cuyo eje central es "emisión cero" acompañado por tipos de interés récord para los últimos años- ha generado distintas reacciones en el gremio de los economistas.
 
No tanto por sus efectos en el corto plazo (nadie, ni siquiera el Gobierno se aleja de un escenario recesivo con incertidumbre cambiaria), sino por las chances que se abren para más adelante. El calendario electoral enciende los alertas.
 
El cálculo más optimista lo tiene el Gobierno. Dujovne y Sandleris se entusiasman con que la secuencia recesión-recuperación adopte una forma de "V". Es decir, que se le pueda encontrar rápido un piso al desplome de la actividad y que luego la economía rebote para volver -tan rápido como cayó- al punto inicial.
 
Fuera del Gobierno, los economistas no son optimistas y creen que la forma que tomará la recesión se parecerá a otras letras menos simpáticas del abecedario.
 
Entre los más escépticos se ubica un crónico "ministeriable", como Melconian, quien supone que la actividad dibujará una "L": caída muy marcada seguida por un estancamiento que, cuanto menos, se extenderá a lo largo de todo el 2019.
 
"Prometer de la noche a la mañana cero déficit fiscal primario, cero aumento de la base monetaria a secas y zona de cero intervención cambiaria, no es el equivalente a un programa con potencia simultánea para estabilizar y quedar a tiro de reactivación", asegura.
 
Fausto Spotorno, director de la consultora de Orlando Ferreres, se juega por otra letra del abecedario: la "U": tras la caída al pozo, la actividad se mantendría estancada por un tiempo hasta volver a recuperarse.

 
Los funcionarios pronostican que la economía atravesará su peor momento en los próximos meses, pero que luego experimentará un repunte hacia el segundo trimestre de 2019, en la previa a las elecciones. Ese es el timing que tienen en mente.
 
La hipótesis oficial es que, una vez que el público y las empresas se convenzan de que se logró la estabilidad cambiaria, a partir de ahí será todo ganancia. El próximo desafío, aseguran, vendrá por el lado de lograr una baja de las tasas de interés, sin que eso signifique una nueva presión sobre el dólar.
 
La presunción se basa en que, bajo la mejora de la competitividad, no sólo se recupere el sector agropecuario, sino que también avancen actividades industriales que, por el atraso cambiario, habían quedado postergadas en los últimos años.
 
Así y todo, el 2019 cerrará con signo negativo, por efecto de un primer semestre todavía recesivo que dejará su arrastre estadístico.  Dujovne estimó una baja del 0,5% en el proyecto de Presupuesto, que fue escrito antes del último temblor cambiario.
 
En Economía no lo van a afirmar públicamente, pero no sorprendería que, aun bajo las mejores condiciones financieras, el PBI del año que viene también finalice en terreno negativo, más cerca del 1%.
 
 
Las razones del pesimismo
 
Fuera del Gobierno, los economistas no son tan optimistas y creen que la forma que tomará la recesión se parecerá a otras letras menos simpáticas del abecedario.
 
Entre los más escépticos se ubica un crónico "ministeriable", como Melconian, quien supone que la actividad dibujará una "L": caída muy marcada seguida por un estancamiento que, cuanto menos, se extenderá a lo largo de todo el 2019.
 
"Prometer de la noche a la mañana cero déficit fiscal primario, cero aumento de la base monetaria a secas y zona de cero intervención cambiaria, no es el equivalente a un programa con potencia simultánea para estabilizar y quedar a tiro de reactivación", asegura.
 
"Es un esquema de bombero para mitigar la crisis financiera y cambiaria, con bastantes efectos no deseados. Se optó por un 'overshooting' monetarista. Es la antítesis del gradualismo del 10 de diciembre de 2015 y está en las antípodas del primer BCRA", añade.
 
"Se pasó de fijar la tasa de interés y dejar que la cantidad de pesos sea la que fuere a exactamente lo contrario: fijar la cantidad de pesos y dejar que la tasa sea la que fuere", completa.
 
Melconian remata: "Transitar con la regla de una bajísima expansión monetaria y alta inflación condenaría a la economía a una recesión larga y profunda".
 
El economista -que mantiene su cercanía con Macri a pesar de las críticas a la gestión económica- también aporta su visión en el plano político: "Un antecedente juega en contra del Gobierno: desde 1983, ningún oficialismo con malos resultados económicos fue reelegido. Y otro le juega a su favor: con la oposición dividida, los oficialismos nunca perdieron".
 
Fausto Spotorno, director de la consultora de Orlando Ferreres, se juega por otra letra del abecedario: la "U": tras la caída al pozo, la actividad se mantendría estancada por un tiempo hasta volver a recuperarse.
 
"Estamos en plena terapia de shock. Es lo mismo que ponerse a dieta pero con una huelga de hambre. Todo esto es muy severo. Y la reactivación no será nada fácil", argumenta Spotorno, en diálogo con iProfesional. Incluso, el economista da una variante. "Puede ser una U o una "V corta en cursiva". Es decir, existe el riesgo de que, después de un breve rebote, la actividad vuelva a plancharse".
 
Para Spotorno, la clave será afianzar la estabilización, que se regenere la confianza y ahí bajar las tasas de interés. Aunque sea del actual 74% anual al 40%. "Se dispone de cuatro meses máximo para lograrlo", afirma.
 
Desde Eco Go, Federico Furiase aporta una mirada optimista. Cree que la economía se irá recuperando en forma paulatina a lo largo del próximo año. Y que el Ejecutivo puede llegar a las elecciones con una expansión interesante. "Hacia el tercer y cuarto trimestre del año que viene vamos a estar creciendo a un ritmo anual del 3% a 4%. Trimestre contra trimestre, la expansión sería del 0,5%", arriesga Furiase.
 
 
El factor 2019 y la fuga de dólares
  
Los analistas de la City coinciden en que al Gobierno le costará sostener la estabilidad y eventual recuperación de la economía el año que viene.
 
En la Argentina, los procesos electorales suelen ser acompañados por una aceleración de la fuga de capitales. En varias consultoras prevén que ese escenario de tensión sería peor en caso de que la elección presidencial se defina en una polarización entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri.
 
Es lo que destaca el ex viceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis. "En un año electoral, la fuga de capitales no baja de u$s23.000 millones. Y el 2019 no será la excepción", señala.
 
Esa es la misma idea que circula entre los banqueros y empresarios del "círculo rojo", los mismos que le cuestionan al Presidente la estrategia de polarización con CFK. Argumentan que si los inversores perciben que las próximas elecciones se definirán entre ambos, nadie querrá quedarse quieto hasta esperar cómo cae la moneda.
 
Álvarez Agis cree que si el mercado vuelve a ponerse pesimista con la Argentina y recrudecen las presiones cambiarias, la economía podría seguir barranca abajo. Si fue así, la letra sería la "i", una especie de tobogán.
 
"La L de Melconián asume que la pata financiera del plan se mantiene estable. Yo lo pongo en duda durante el año electoral. Depende de los escenarios que se vayan armando", dice Álvarez Agis a iProfesional.
 
Pero no todos en la City son tan pesimistas. Para el economista Hernán del Villar, de la consultora Alpha, las mejoras de la economía empezarán a notarse desde antes de fin de año.
 
El argumento radica en que hubo un fuerte deterioro del salario real, tras el salto del dólar de $30 a $40, y que probablemente se note una leve recomposición del poder adquisitivo a partir de los próximos meses. "Ahora estamos en el peor momento. Es el punto más bajo de los salarios, en términos reales. La recuperación, eso sí, será muy suave", concluye.
 
Por Claudio Zlotnik
 
Fuente: iProfesional
 

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20-04-2019 / 09:04
20-04-2019 / 08:04
Aunque todas las encuestas muestran a Cristina Kirchner ganadora de la primera vuelta y luego en la segunda con más de cinco puntos de diferencia sobre Mauricio Macri, el verdadero problema está en los más de 25 por ciento de indecisos, la mayoría de ellos, ex votantes del macrismo y con marcada inclinación por ideas conservadoras.
 
No es momento de festejo para nadie. Para el macrismo, porque le será muy difícil remontar la cuesta. Tampoco para la tercera vía, porque no mueve el amperímetro. Pero el kirchnerismo tampoco puede estar de fiesta porque le falta disputar una franja del electorado que le ha sido reacia y que, si se vuelca en masa a último momento, puede cambiar cualquier resultado.
 
En ese 25-30 por ciento está el corazón de la batalla. Una minoría recalcitrante que exige mano dura y no simpatiza con la AUH se convierte así en el gran elector. Está fundida, destrozada, por la política económica de Mauricio Macri, pero al mismo tiempo reniega de las políticas distributivas y de ampliación de derechos del peronismo-kirchnerismo.
 
Constituye el emergente del proceso de derechización que se está produciendo en todo el mundo. Hay un video dando vueltas en las redes donde Noam Chomsky dice que esta fotografía del planeta le recuerda el final de la década del '30 con la propagación del nazismo, que parecía indestructible.
 
El desafío para las fuerzas populares y de izquierda es doble porque sin perder su identidad deben disputar con la derecha un electorado que se ha derechizado.
 
Los defensores de la "amplia avenida" del medio, que a esta altura tendría varios representantes, en Sergio Massa, Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey, presentan una salida con personalidad socialdemócrata.
 
Paradójicamente, los tres en algún momento fueron parte del esquema de alianzas del peronismo-kirchnerismo, pero ahora van acompañados por socialistas santafesinos y algunos radicales espantados por el desastre que provocaron con Macri.
 
No aceptan la polarización que revelan las encuestas y se ilusionan con superar a Macri en la primera vuelta para disputar el ballottage con el respaldo de los votos macristas residuales ante Cristina Kirchner.
 
La experiencia europea y norteamericana y aquí en Argentina con la Alianza demostró que esta corriente tuvo su oportunidad y fracasó en ese doble desafío, porque perdió identidad al ser cooptada por las políticas neoliberales. Y porque no supo contener los reclamos populares que provocan esas políticas. Terminaron por convertirse en lo que supuestamente debían confrontar.
 

19-04-2019 / 10:04
Los datos que trascendieron de la última encuesta electoral de la consultora preferida de Marcos Peña y de la alianza antiperonista Cambiemos, 'Isonomía', dieron un verdadero golpe bajo a la Rosada. Ocurre que según la misma, la ex mandataria Cristina Fernández se impondría por 9 puntos sobre Mauricio Macri en un balotaje.
 
'Isonomía' es una de las consultoras que se encuentra entre las líderes en campañas electorales, asesoramiento estratégico, investigación de opinión pública, mercado y asuntos públicos en la Argentina.
 
Dentro del macrismo es una encuestadora respetada e incluso ha realizado trabajos para la Jefatura de Gabinete de la Nación y para el propio Marcos Peña, quien en un año le encargó decenas de  investigaciones. Peña, como los principales funcionarios y referentes del macrismo, le creen.
 
Por eso cayó como un balde de agua fría que la consultora preferida de Cambiemos haya realizado una encuesta electoral cuyos resultados no son nada halagüeños para Macri: en un eventual balotaje, Cristina le gana por paliza.
 
La ex presidenta sacaría 45 puntos en segunda vuelta mientras que el Presidente obtiene solo 36, lo que profundiza la diferencia que apenas un punto que Cristina le sacaba hace solo un mes, según un relevamiento de la misma consultora. Es decir, la intención de voto de Macri se desplomó de manera alarmante.
 
La encuesta revela que todavía hay un 17% de votantes indecisos y un 3% que no sabe o no contesta, pero acá surge otro dato importante: día a día crece la tendencia de voto en favor de Cristina, lo que revela en proyección una mayor diferencia sobre Macri.
 
Según el análisis de 'Isonomía', la mayoría de los votantes en primera vuelta de Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey migrarían al voto a Cristina, mientras que lo que votarían por Roberto Lavagna se repartirían en forma pareja.
 
La encuesta cayó como una bomba en la Casa Rosada y los mercados. El riesgo país ya está en 850 puntos, porque Macri no logra imponerse entre los indecisos.
 
No es casual que haya sucedido en el mismo momento que la inflación se disparó al 4,7% y acaso sea la explicación del paquete desesperado de medidas "populistas" de congelamiento de precios, techo a la cotización del dólar y postergación de aumentos de tarifas que apuró el gobierno, acaso la última bala para tratar de mantener en pie la candidatura del Presidente a su reelección.
 
La Opinión Popular
 

19-04-2019 / 09:04
 De todo el paquete de medidas para bajar la inflación, sólo el congelamiento de las tarifas -con la excepción del gas- y el descuento en medicamentos para los sectores más pobres de la sociedad (si es que se cumple eficazmente), pueden considerarse como beneficios seguros e indiscutibles.
 
Con el agregado de que el congelamiento tarifario elimina transitoriamente un encarecimiento futuro, pero no implica una mejora respecto a la situación vigente, lo que diluye la percepción del beneficio.
 
Todo el resto son medidas de muy escaso alcance e impacto macroeconómico - como por ejemplo el inicio de la construcción de 10.000 viviendas dentro del Plan Procrear - o incluso con riesgo de ser perjudiciales para quien las tome,  como los préstamos a tasas exorbitantes que otorgará la Anses.
 
En cuanto a las medidas destinadas al comercio y a las Pymes, son de una magnitud poco significativa para el contexto de crisis que atraviesan.
 
Lo más endeble de todo es el relanzamiento de Precios Cuidados, que se presenta como el elemento estelar. El "acuerdo de caballeros" abarca apenas 64 productos que además van a estar disponibles a partir del lunes con precios que incorporan un aumento promedio del 8% (con "picos" de más del 20% para yerba, arroz y leche).
 
No podía esperarse algo mejor de parte de un Gobierno que descree visceralmente de ese tipo de medidas intervencionistas al punto de exprimir el diccionario para encontrar eufemismos que reemplacen la palabra congelamiento, que según expresó públicamente Marcos Peña es una estrategia "regresiva", "insostenible" y que termina provocando una "inflación más alta".
 
Si con toda la convicción y evidencias que tenía, Galileo Galilei no pudo convencer a la Iglesia Católica de la teoría Copernicana sobre que la tierra gira alrededor del sol, menos podrá un Gobierno atrapado en dogmas de libre mercado generar confianza respecto a una política antiinflacionaria que, para peor, se lanza con un impulso de precios al alza.
 
Por todo lo anterior, es poco probable que el paquete sirva para desacelerar la inflación de manera rápida y considerable, y que contribuya a que la curva descendente del nivel de actividad se revierta de manera significativa.
 
Menos aún si se tiene en cuenta que el "pico" inflacionario de marzo, más lo que se agregará en abril y mayo, asestarán un nuevo mazazo al poder adquisitivo de la sociedad y, en consecuencia, debilitarán el consumo, que es el motor indispensable y requisito necesario para que una economía se recupere.

18-04-2019 / 10:04
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