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Nacionales - 09-10-2018 / 07:10
MACRI DEFIENDE EL BOLSILLO DE LOS RICOS

Ni justos, ni razonables, ni justificados: Los aumentos del gas son una locura

Ni justos, ni razonables, ni justificados: Los aumentos del gas son una locura
En la “compensación” que busca hacer Mauricio Macri a las distribuidoras, para garantizar la dolarización de tarifas, también se incluyen intereses sobre intereses, de una deuda que ningún usuario contrajo. Por ejemplo: para un hogar que consumió entre 300 y 450 metros cúbicos por bimestre entre mayo y octubre, las empresas de gas le reclamarán un monto total de $ 2.166,90, de los cuales $ 1.459,80 corresponderían a intereses por diferencias diarias y también por la financiación en 24 cuotas que estableció el Gobierno.
Ayer el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) publicó en el Boletín Oficial los cuadros tarifarios con incrementos que superan el 35% promedio anticipado en un primer momento, para trepar hasta el 67% entre los hogares de menor consumo de la región, básicamente aquellos que utilizan el gas para cocinar y usar el agua caliente.
 
El tarifazo, que acumula el 218% en un año y el 1.000% desde que asumió la alianza Cambiemos, le permitió a empresarios como Alejandro Macfarlane, dueño de Camuzzi, obtener una mejora en sus ganancias de más de $824 millones.
 
De este lado, las historias se repiten tanto que parecen una sola: empresarios pymes, panaderos, pizzeros, propietarios de restaurantes resisten cuanto pueden, se debaten entre trabajar a pérdida o trasladar los costos de la energía a los precios al público pero vendiendo menos. Cuando no pueden más, tiran la toalla y bajan la persiana.
 
Historias con las que el Gobierno de los Ricos no se sensibiliza como sí lo hace con las empresas, a las que cree que hay que proteger de los costos que producen la inflación y la megadevaluación que él mismo generó. Y que por eso, desde enero próximo los usuarios deberán compensar una deuda de $10.000 millones entre las empresas y las distribuidoras con un cargo extra prorrateado en 24 cuotas más intereses sobre intereses, de una deuda que ningún usuario contrajo.
 
Es decir, no solo pagará más el que menos consume, no solo se le quitará la bonificación por ahorro o se le retaceará la tarifa social al usuario cuyo poder adquisitivo se le estranguló en estos meses, sino que se lo obligará a compensar una pérdida que no ha sido tal.
 
Tal medida arbitraria motivó ayer una denuncia del fiscal federal Guillermo Marijuan, quien denunció penalmente al secretario de Energía, Javier Iguacel, por abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público, a raíz del decreto que aplica el cargo extra sobre las tarifas. En su presentación, Marijuan advierte que se provoca un perjuicio en el patrimonio de los consumidores y solicita una cautelar, que deberá analizar la jueza María Servini de Cubría.
 
Después, en una conferencia de prensa que fue más técnica que explicativa o empática con la situación de los usuarios, el petrolero Iguacel defendió el último aumento que, dijo, "debería haber sido del 200%", y justificó la financiación en cuotas, el endeudamiento para contar con un servicio que es esencial.
 
Prestado por empresas que lucran con el servicio público de gas, y que si no se paga, se corta. Sin importar si el que lo demanda es una pyme o un jubilado. Esas mismas empresas, las que no invierten, las que siempre ganan, las que no perdonan al consumidor recurren a él como salvavidas de la devaluación. Y el Gobierno de los Ricos lo aprueba.
 
La Opinión Popular

 
EL SECRETARIO DE ENERGÍA NO DA MARCHA ATRÁS CON EL AUMENTO RETROACTIVO EN 24 CUOTAS
 
Gases tóxicos
 
El secretario de Energía, Javier Iguacel, confirmó ayer que no habrá marcha atrás ni en el aumento del gas ni en la aplicación de un ajuste retroactivo para compensar a las distribuidoras por la suba del dólar en la primera mitad del año.
 
Iguacel ofreció una conferencia de prensa en el Palacio de Hacienda en medio del aluvión de presentaciones judiciales de entidades de defensa del consumidor e intendentes en contra de la aplicación de esas compensaciones sobre facturas ya abonadas.
 
"Lo hicimos a partir de una ley de 2004 que no se cumplía", justificó el ex ministro, quien luego aseguró que ya hubo casos de traslado de "diferencias", pero siempre habían sido "menores e insignificantes". Esta vez el dólar se apreció en el semestre un ciento por ciento.
 
"Es un problema entre las distribuidoras y los usuarios", se excusó el funcionario al responder sobre los amparos presentados, aunque sin dejar de recomendar a empresarios una posible respuesta: "Si no lo quieren en 24, que sea en seis meses, como dice la ley", en referencia a la de 2004, que dijo que no se cumplía.
 
Después volvió a culpar el gobierno anterior de la situación y dio su versión de que Cambiemos salvó al país de la catástrofe: "Si seguíamos como veníamos esta suba hubiese sido del 200 por ciento".
 
Junto con el aumento promedio de las tarifas del 35 por ciento, que supera el 50 por ciento en el caso de las dos categorías residenciales de menor consumo (R1 y R2), los usuarios deberán compensar en los próximos dos años a las distribuidoras con pagos en cuotas que se actualizarán a la tasa de interés del Banco Nación (hoy 20 por ciento).
 
Los pagos arrancarán en enero. Las empresas reclaman por la diferencia del tipo de cambio. Tras confirmarse el decreto que carga en los castigados bolsillos de los usuarios unos 10 mil millones de pesos en compensaciones hubo distintas presentaciones de organizaciones de consumidores.
 
El fiscal federal Guillermo Marijuan interpuso una cautelar sobre el pago retroactivo a las distribuidoras de gas, aduciendo "abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público". El fiscal advierte sobre el perjuicio que genera al patrimonio de consumidores.
 
"Los contribuyentes ya han hecho pagos y uno de los efectos que tiene es la cancelación total. No se puede de modo alguno quitarle esa entidad jurídica que tiene el acto de pago", señala el escrito de Marijuan.
 
"La Justicia es la que tiene que expedirse. No vamos a interferir. Van a ser los productores los que apelen las cautelares de los usuarios. Nosotros no vamos a resolver los problemas de ellos", sostuvo Iguacel, aunque ratificó las 24 cuotas en beneficio de las empresas y en perjuicio de los usuarios.
 
El funcionario aclaró que el valor de cada cuota será en promedio de entre 90 y 100 pesos, aunque la cifra concreta dependerá del consumo que haya tenido cada hogar durante el invierno. "Las distribuidoras no tienen que ganar ni perder. Trasladan al consumidor lo que pagan al productor", dijo el secretario.
 
Iguacel veló de tecnicismos la decisión política de que sean los usuarios los que compensen a las compañías por el desaguisado económico del Gobierno.
 
Como en otras oportunidades, habló de los distintos componentes que hacen al precio del gas y de la necesidad de respetar los contratos con las empresas.
 
Cuando se le consultó sobre la difícil situación en que quedarán los hogares de menos ingresos -a los que se les quitó la tarifa social-, respondió que "en verano va a venir menos de gas y, entonces, durante ese período van a poder hacer frente a las cuotas y a los aumentos".
 
Por último, lo comparó con el subsidio para el consumo en los hogares de la Patagonia. Desde las productoras rechazaron que ya se haya aplicado este esquema general de ajuste por compensación de variación del tipo de cambio.
 
El funcionario responsabilizó de la situación al gobierno anterior. "Si la factura del gas hubiese sido al precio con los contratos que dejó el kirchnerismo dolarizados, con la actualización de acuerdo con el aumento del petróleo y el gas, hubiésemos pagado más el doble de la factura. Este aumento hubiese sido de 200 por ciento y no de 34,5", afirmó Iguacel.
 
Sin embargo, la política de quita de subsidios para llevar las tarifas a precios de "mercado" la aplicó el Gobierno, con lo cual el ejemplo contrafáctico del secretario podría responderse con que el Estado, responsable de la política económica, absorbería la diferencia.
 
De la única situación que el kirchnerismo, a criterio del funcionario, no es responsable es de las inversiones en Vaca Muerta, zona que empezó a desarrollarse con la estatización de YPF.
 
"Si continuamos en la misma senda de producir más gas, como la que se ve en los últimos dos años y medio en Neuquén (Vaca Muerta), debería dejar de aprovisionarnos de gas importado", afirmó. "El que pagó 300 pesos debería haber pagado 9000", agregó el secretario, quien previó que "va a seguir creciendo la producción nacional".
 
No faltaron verdades de pedregullo, como que "los precios del gas nos impactan mucho más en el invierno". "En siete de cada diez hogares, teniendo en cuenta los precios actualizados, van a tener un precio promedio de 700 pesos mensuales. En el invierno puede venir 3000 pesos, pero después se reduce", aseveró.
 
Con ese ejemplo anticipó que a partir de abril próximo podría aplicarse la denominada tarifa plana, una especie de promedio de consumo con el objetivo de que se pague en todos los meses lo mismo sin impacto estacional.
 
"Mi previsión para el futuro, con una economía estable según los parámetros de la Ley de Presupuesto, es que no vemos aumentos de la factura de gas respecto de lo que se pagó medido en dólares el último año. Estamos haciendo lo posible para que el precio del gas en dólares baje y así compense la suba (de la divisa)", concluyó el titular de la Secretaría de Energía.
 
Por Cristian Carrillo
 
Fuentes: Página 12 y Diario Hoy
 

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Ni justos, ni razonables, ni justificados: Los aumentos del gas son una locura
Mauricio Macri también defendió el aumento del gas. El presidente volvió a utilizar los videos de sus “timbreos espontáneos” para enviar un mensaje económico. Tal como sucedió con la supuesta pareja de pizzeros que invertían en un momento “difícil de varios meses de recesión”, ayer visitó a Rubén y le habló de lo que le duele tener que subir la tarifas. “Me da bronca cómo alguien puede creer que a uno le gusta aumentar el valor de la energía o que se encapricha y, por eso, lo aumenta”, según se reproduce a través de su cuenta de Instagram. “Se lo aumenta porque es lo que vale”, concluye la espontánea confesión.
Ni justos, ni razonables, ni justificados: Los aumentos del gas son una locura
El Gobierno de los Ricos ratificó en todos los términos la compensación de tarifas dolarizadas que beneficia a las empresas de gas y hasta banalizó el costo que tendrá para la ciudadanía: “Son 90 o 100 pesos por mes”, dijo el secretario de Energía, Javier Iguacel, autor de frases como, por ejemplo, que las personas que protestan por el incremento son “kirchneristas”. “La ley de gas es muy clara: los distribuidores no deben ni ganar ni perder, simplemente son intermediarios”, dijo Iguacel. El Gobierno también es intermediario, en este caso entre las empresas y los ciudadanos. Y está claro a quiénes prefiere como ganadores.
17-02-2019 / 09:02
La aceleración de los precios en el comienzo del año hizo saltar las alarmas en la Casa Rosada.
 
Es que las consecuencias del repunte inflacionario registrado por el INDEC durante enero (2,9% versus 2,6% de diciembre) van más allá del offside presidencial de Macri, quien dijo que "está empezando a bajar la inflación" un día antes de ser desmentido por el dato oficial.
 
El hecho es que la inflación vuelve a crecer como la principal preocupación de los argentinos y, a la par, baja la imagen del Gobierno y se perjudican sus perspectivas para las elecciones.
 
Según una encuesta de la consultora Synopsis, el 34,9% de los argentinos consideran hoy al alza de precios como el principal problema del país. Así, el tema vuelve al primer plano (subió 4,3% en el último sondeo) luego de haber venido en baja desde noviembre, acompañando el freno a la inflación que se vio en el último bimestre de 2018.
 
El desempleo (19,1%) es otra cuestión económica que escala como amenazante en el imaginario de los encuestados, escoltado por la corrupción (19,7%) y la inseguridad (13,1), dos temas que dan más comodidad a Cambiemos de cara a la disputa en las urnas.
 
Ante los precios que no detienen su marcha, la valoración negativa del desempeño de la administración nacional registró un fuerte incremento (+6,5%) y una leve caída de la valoración positiva (-1,1%). De esta manera, un 58% evalúa de manera negativa al Gobierno y se reducen a un 25,6% los que lo ven bajo una luz positiva.
 
Si existe un vínculo entre el nivel de la inflación y la valoración de la gestión, las cosas podrían empeorar para Macri. Distintas consultoras anticipan que en febrero los precios no se aplacarán, sino que su trepada será todavía más importante que la de enero.
 
Desde LG -fundada por Martín Lousteau- prevén un índice de 3,5%, mientras que Elypsis calcula una suba del 3,8%. Las más moderadas, como Eco Go, postulan un 3%.
 
En medio de la recesión que marcan los indicadores de actividad en la industria, construcción y comercio, el ánimo de los votantes no evoluciona de la mejor manera para Cambiemos.

17-02-2019 / 08:02
El miércoles por la tarde, el presidente Mauricio Macri sostuvo que la inflación estaba bajando y que comenzaba el tiempo de volver a crecer en la Argentina. Un día después, el Indec -o sea, la realidad- lo desmintió: la inflación está subiendo y, dentro de ella, lo que más sube es el precio de los alimentos.
 
No se trató de un episodio aislado. Pocos días antes de asumir, el Presidente anunció que eliminaría los controles de cambios y que eso no tendría efectos sobre los precios porque "ya están al nivel del dólar a 15": la respuesta de la realidad fue tremenda.
 
En aquellos días felices, el Gobierno pronosticó también que la inflación sería de 24 puntos en 2016 y de un dígito este año: la realidad volvió a responder con violencia.
 
En esa seguidilla de derrotas se puede percibir un problema histórico del país -su dificultad para vencer la inflación- y otro del presidente -su limitación para entender los motivos de su propio fracaso, la persistencia en el error, su rigidez extrema.
 
En unos años, este problema podría ser motivo de un interesante debate teórico titulado "¿por qué la Argentina fracasó nuevamente?". Pero en estos días, se trata de un asunto serio, en parte porque, al menos hasta hoy, Mauricio Macri sigue siendo, por leve margen, el favorito para gobernar la Argentina en el período que viene.
 
En el Gobierno, algunas personas repiten como un mantra que los primeros mandatos de Macri -en Boca Juniors, en la Ciudad de Buenos Aires- fueron muy turbulentos y los segundos compensaron con resultados sorprendentes.
 
Si no aplica nuevos enfoques, ese eventual segundo mandato puede ser aun más accidentado que el primero. Pero además, si llega a perder las elecciones, los fracasos de Macri encierran lecciones para quien lo suceda.
 
Quien recorra brevemente hacia atrás la lucha del Presidente contra la inflación, deberá rendirse ante cierta perplejidad. En el principio, el Presidente anunció que la liberación del cepo no produciría un aumento precios.
 
¿De dónde salió semejante idea, en un país donde la relación entre la suba del dólar y la de los precios es un clásico, una constante, una patología? Gran parte del mundo económico -Espert, la UIA, Ferreres, Melconian- le advirtió que estaba equivocado. Era una obviedad. Él decidió apretar el botón.
 
Luego, pronosticó que la tasa de inflación del primer año sería del 24 por ciento. Otro contrasentido. Ese había sido el aumento de precios del 2015. Y el Gobierno le echaría nafta con un aumento fuerte de tarifas y una bruta devaluación. ¿Por qué razón la inflación no iba a aumentar si se tomaban medidas que, para cualquier principiante, tendrían ese efecto? 

16-02-2019 / 09:02
A continuación, las palabras del excelentísimo señor presidente de la Nación, don Mauricio Macri: "Tras el golpe duro del año pasado, ya está bajando la inflación". El hombre habla porque es gratis. El miércoles, un día antes de que el Indec anunciara que la inflación de enero fue casi del ¡¡¡treees por ciento!!! (2,9), Macri largó suelto de cuerpo que el flagelo va en descenso.
 
No hay salario que aguante y el mayor responsable se hace el oso. Las cifras de la economía parecen un campo de batalla con la industria que funciona al 56 por ciento de su capacidad, con 750 Pymes y 2550 comercios que cierran por mes.
 
Un escenario dramático que los medios del oficialismo tratan de ocultar como pueden aunque esas cifras destrozan la economía familiar, aumentan el desempleo, la pobreza y la marginalidad. "Estamos mejor que en el 2015", repitió con desparpajo en esa entrevista a una radio de San Luis.
 
La clase media que ha sido el principal argumento del triunfo electoral del macrismo es fuertemente agredida por este bombardeo persistente sobre su calidad de vida. Una clase media que se dispone a votar en este año con la cabeza repartida entre la tragedia concreta de la economía y el imaginario casi infantil que le propone el discurso macrista contra viento y marea.
 
Las encuestas pivotean sobre esa disputa sorprendente entre el imaginario emotivo y la inteligencia y muestran todavía que una parte significativa de esa misma clase media se resiste a abandonar los sueños incumplidos. Es la puja fascinante entre la carga subjetiva que la pinta rubia y de ojos celestes y una economía que la está mandando al tacho.
 
En el plano de la política pareciera que la mayoría apuesta a los efectos destructivos de la economía macrista por sobre lo subjetivo. Así, los aliados del oficialismo se alejan cada vez más o se muestran más reacios. Y los aliados más débiles, aprovechan para comer de las sobras.
 
El radicalismo, que le ha dado territorialidad a la alianza de gobierno empieza a sacudirse la subordinación que mantuvo con el PRO y está logrando imponer sus candidatos a gobernador. Al mismo tiempo desdobló las elecciones en sus distritos para no ser arrastrado por la presumible caída de la imagen de Macri.
 
El protagonismo que adquirió el radicalismo, tras ser el amigo sumiso del gobierno, ahora lo lleva a insistir con una interna con Martín Lousteau y Horacio Rodríguez Larreta en la CABA, al mismo tiempo que interviene a la regional Santa Fe porque no quiso separarse de los socialistas. Son movimientos en los que apuestan al debilitamiento de Macri como candidato, pero no para confrontarlo, sino para disputar espacio en la interna oficialista.
 
La base radical conservadora, que ha sido fiel a la alianza con el macrismo, es la que expresa con más claridad esa dualidad entre el imaginario y la economía, o entre la subjetividad y la razón. La cúpula partidaria oscila en esa dicotomía esquizofrénica y la representa en la política con el riesgo de convertirse ante la historia en responsable de los desatinos del PRO.

15-02-2019 / 11:02
El presidente Mauricio Macri volvió a ser cacheteado por el INDEC. Luego de asegurar -otra vez- que "la inflación está bajando", contra todos los pronósticos del Gobierno la inflación en lugar de caer volvió a acelerarse.
 
El Indec reconoció una suba del 2,9%, muy por encima del 2,6% de diciembre. Si se toman los últimos doce meses, llega a 49,3%, la más alta desde enero de 1992. Los alimentos empujaron la escalada. En la Ciudad de Buenos Aires, la suba de los precios minoristas fue de 3,8 por ciento en enero.
 
La inflación de enero fue impulsada por alimentos y bebidas, servicios públicos, comunicación y turismo. En alimentos y bebidas, que compone el centro de la canasta básica, el aumento de los precios en los últimos doce meses es del 53%, lo cual explica el fuerte aumento de los indicadores de pobreza e indigencia en la última parte del año pasado.
 
La inercia inflacionaria de 2018, junto a los aumentos de costos derivados de la devaluación que todavía no se trasladaron a los precios minoristas y la catarata de aumentos de servicios públicos determinan que la expectativa de inflación para este año no baje del 30%.
 
La inflación de 2,9% en enero es sorprendente en una economía en donde el consumo interno está muy debilitado y el dólar no registró mucha movilidad en el marco de un profundo ajuste fiscal y monetario. Sin embargo, la suba del dólar de 120% el año pasado junto a los grandes tarifazos sobre una economía cuyos precios se movía al 25 % anual antes de la crisis cambiaria multiplicó la inercia inflacionaria.
 
Esto quiere decir que los actores económicos incorporaron la indexación de los precios con números cada vez más grandes. Además, todavía existe una brecha de 20 puntos entre la suba que registran los precios mayoristas y el incremento de los minoristas.
 
El dato del 49,3% es horrible porque pone en tela de juicio el sentido del enorme sacrificio que Macri le pide a la sociedad, con el único objetivo visible de equilibrar el déficit para bajar la inflación. Sería difícil esperar que febrero muestre un incremento de precios menor al de enero. Este mes empezaron a regir nuevos aumentos en el transporte, la luz, las prepagas y la garrafa social. También se preparan nuevos aumentos en el gas (de 35 %).
 
Aunque los medios afines al gobierno se empeñan en pronosticar para el año una inflación por debajo de 30 %, las decisiones oficiales le meten fuerte presión a los precios. Según transcendidos periodísticos, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne le advirtió a Macri que no va a bajar hasta mayo pero, ¿si tampoco baja en mayo?
 
La Opinión Popular

14-02-2019 / 10:02
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