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Nacionales - 02-10-2018 / 08:10

Internas en el PRO por el escándalo de los conceptos nazis de Macri

Internas en el PRO por el escándalo de los conceptos nazis de Macri
El mensaje de Macri alentado a la unión de los argentinos y condenando los ataques en redes, contenía en el medio un agresivo párrafo con conceptos de Hitler, que llevaban al extremo opuesto: proponía "aislar" a sectores que se oponían al relato macrista, calificándolos como "veneno social". No hay que ser muy imaginativo para ver a donde lleva esa línea de pensamiento.
El escándalo que generó el uso de conceptos del genocida nazi Adolf Hitler como "veneno social" en un texto del presidente Mauricio Macri subido a Facebook, avivó una interna soterrada en el área de Comunicación de la Jefatura de Gabinete.
 
Experimentados lectores descubrieron que el mensaje de Macri alentado a la unión de los argentinos y condenando los ataques en redes, contenía en el medio un agresivo párrafo con conceptos de Hitler, que llevaban al extremo opuesto: proponía "aislar" a sectores que se oponían al relato macrista, calificándolos como "veneno social". No hay que ser muy imaginativo para ver a donde lleva esa línea de pensamiento.
 
Con un antecedente que preocupa: Tiempo atrás, Jaime Durán Barba, elogió a Hitler al que calificó como un "tipo espectacular". No es un secreto que el ecuatoriano es el ideólogo de agitar la grieta al extremo, para polarizar la sociedad y ubicar a Macri en el lugar de los "buenos".
 
La reacción del Gobierno, como siempre, fue minimizar el tema, con frases de ocasión y atribuir la comparación de ese párrafo con frases de Hitler en "Mi lucha", a una interpretación "rebuscada". Pero el tema escaló.
 
En el gobierno apuntan por estas horas a Julián Gallo como el responsable del grave error cometido. Aducen que Macri no lee los post que publica con su nombre y apellido. Y que el jefe máximo de la comunicación oficial, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, "hace rato que se corrió del día a día de las redes".
 
Desde otro sector del gabinete, apuntaron a Hernán Iglesias Illa como quien supervisó el polémico texto e incorporó los conceptos "envilecidos" y "veneno social". Illa está a cargo de la "Comunicación Estratégica" del gobierno, pero desde la Jefatura de gabinete niegan de manera rotunda que haya tenido intervención en el desafortunado posteo.
 
No es la primera crisis de comunicación del macrismo, que sobre todo en el abordaje de la corrida financiera exhibió sus falencias. Pero lo notable es que como en otras crisis políticas y de comunicación del Gobierno, Macri sea el fusible de sus funcionarios. No se producen renuncias, ni se dan explicaciones y el Presidente termina absorbiendo todo el costo político. Un efecto que no es gratuito, como señalan las últimas encuestas.

 
La redacción y elaboración de las intervenciones del presidente Macri en las redes sociales están a cargo de Julián Gallo, experimentado periodista y consultor especializado en el mundo digital que viene del Grupo Clarín. El cargo formal de Gallo es "Asesor de Estrategia Digital de la Presidencia de la Nación". Pero en los hechos comanda un grupo que piensa, redacta y sube los posteos de Macri en Facebook y otras redes sociales.
 
En su momento Gallo estaba fascinando con Snapchat y logró convencer a Macri y Marcos Peña que era el futuro de la comunicación política.
 
La semana que pasó su área quedó en el ojo de la tormenta por el fallido montaje de una "visita" de Macri a una pareja de jóvenes emprendedores que en medio de la crisis abrían una pizzería en Escobar. Todo lo que podía salir mal, salió mal, disparando un bochorno de sucesivas capas.
 
Julián Gallo es el encargado de la "Estrategia Digital de la Presidencia" y conduce un equipo que piensa, redacta y realiza los posteos de Macri en las redes sociales. Iglesias Illa conduce el área de "Comunicación Estratégica", que se supone trabaja las líneas centrales de los mensajes del Gobierno.
 
Primero, Macri usó un flamante helicóptero Eurocopter H155 comprado por el Ministerio de Seguridad por 10 millones de dólares, supuestamente para combatir el narcotráfico, para retirar a su hija Antonia al liceo francés "Jean Mermoz" de Belgrano. El helicóptero que pasó a buscar a Macri y su hija, aterrizó en el predio contiguo de la Agencia Nacional de Discapacidad, donde tuvo que enfrentar reclamos indignados.
 
En principio desde el Gobierno se intentó justificar la extravagancia aduciendo que el presidente retiró a su hija en helicóptero porque luego lo iba a acompañar a una actividad de gestión en Exaltación de la Cruz. Macri ya arrastraba el antecedente de usar el helicóptero presidencial para llevar al ministro Guillermo Dietrich a su country, como reveló en exclusiva LPO, al inicio de la gestión macrista.
 
Pero luego se supo que en realidad la aeronave se dirigió a la exclusiva localidad de Maschwitz, donde lo esperaban Verónica Krieger y Federico Nicotra, dueños de la flamante pizzería "Il Calzzone della Nonna", para filmar un spot con la participación de su hija que luego se subiría a las redes. La idea del equipo de comunicación era mostrar una Argentina emprendedora, aún en medio de la crisis. El uso del helicóptero fue el primer escándalo.
 
En el video Macri intentó ser espontáneo y les advirtió que habían elegido iniciar un emprendimiento justo cuando "se vienen unos meses de recesión". Este fue el segundo escándalo. Menor, casi simpático.
 
Luego, el viernes Macri posteó en Facebook un texto en el que se indignaba por el "ataque" que esa joven pareja emprendedora sufría en los comentarios del post que subió. Esto generó el tercer escándalo, ya más serio: El PRO hizo del ataque de trolls y usuarios fanáticos en redes a todo el que osara criticar al Gobierno, una marca de época.
 
Luego se supo que, además, los emprendedores eran funcionarios macristas de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo y Verónica Krieger en ese rol hasta había compartido un brindis de fin de año con el propio Macri en la Casa Rosada, según reveló el sitio El Disenso.
 
Se supo también que su pareja, Federico Nicotra, era un furioso usuario de Twitter en el que atacaba a periodistas y dirigentes de la oposición con conceptos nazis como exigirle a Mauro Viale que diga "su verdadero nombre" y pedir que "chupen" a Cristina Kirchner. Es decir la "víctima" del ataque en redes que denunciaba Macri era uno de los tantos trolls -reales y ficticios- que tiene Cambiemos. Ese fue el cuarto escándalo.
 
Pero luego vino el quinto escándalo, el más grave. Avezados lectores descubrieron que el mensaje de Macri alentado a la unión de los argentinos y condenando los ataques en redes, contenía en el medio un agresivo párrafo con conceptos de Adolf Hitler, que llevaban al extremo opuesto: proponía "aislar" a sectores que se oponían al relato oficial, calificándolos como "veneno social". No hay que ser muy imaginativo para ver a donde lleva esa línea de pensamiento.
 
Fuente: La Política Online
 

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31-05-2020 / 09:05
La toma de decisiones en función del conocimiento científico -con todas las limitaciones que tiene este último- es un logro y no una concesión de la democracia. No significa transformarla en una "infectadura" sino enriquecerla con bases más sólidas y racionales.
 
En los países de Trump y Bolsonaro se humilla a los científicos. Es difícil entender para un demócrata cuando, en nombre de la democracia, se coquetea con esas alternativas. Pero las diferencias con los Estados Unidos no terminan allí. La posición de Donald Trump acentuó las ya extremas diferencias entre el Presidente y la oposición, que fue agredida sistemáticamente por él.
 
Los demócratas y los científicos pasaron a formar parte de un "complot comunista" para desplazarlo del poder. En los momentos de mayor tensión Trump amenazó incluso con cerrar el Congreso. Casi idéntica situación se vive en Brasil.
 
Nada de eso ocurrió en la Argentina. Al contrario, aquí se transformó en algo habitual que Alberto Fernández, Horacio Rodriguez Larreta y Axel Kicillof, coordinen y discutan políticas, y las presenten conjuntamente ante la sociedad, en sucesivas conferencias de prensa, donde nadie se queda sin preguntar, un método que era una de las deudas de la democracia argentina.
 
Fernández se ha sacado fotos amigables con Gerardo Morales, un enemigo del sector dominante de su Gobierno, intercambiado saludos de codo con Jorge Macri, poseedor de un apellido muy emblemático. La idea antidemocrática según la cual quien pertenece a otro espacio es un enemigo despreciable fue abandonada, al menos mientras dure la pandemia.
 
Aunque la democracia exista plenamente, la peligrosa prédica de quienes creen que se transformó en una "infectadura" puede crecer en tiempos tan duros y debilitarla en lo político, en lo económico y en lo sanitario.
 
30-05-2020 / 10:05
Llama la atención que los grandes medios macristas porteños: TN, Clarín e Infobae, se preocupen tanto por la salud mental de la población, en tanto no se opusieron, durante la gestión de Cambiemos, a la falta de inversión en el sistema de salud, que llegó hasta el desmantelamiento del Ministerio de Salud por parte del ex presidente Mauricio Macri, desprotegiendo física y psíquicamente a las grandes mayorías sociales.
 
A partir de la pandemia la vida se volvió extraña; de un día para otro nos convertimos en protagonistas de una distopía. El aislamiento, la reclusión en las casas, la suspensión casi total de las actividades, la desorganización de la vida, la pérdida económica, el miedo al contagio y a la muerte, se volvieron moneda corriente.
 
No es necesario ser psicólogo o psicoanalista para reconocer que en la cuarentena se vivencian una amplia gama de sensaciones y afectos displacenteros que implican padecimiento para el aparato psíquico; pero no se trata de una angustia generada por el aislamiento mismo, sino por aquello que lo motiva, el coronavirus.
 
En la Argentina, el aislamiento se produjo con planificación y prevención cuando la epidemia no estaba desencadenada. La estrategia del gobierno de Alberto Fernández consistió en organizar la comunidad, poniendo el Estado al servicio de la salud y la contención pueblo.
 
En la urgencia, se entendió que el otro no es ni enemigo ni el culpable, sino el prójimo. Que la suerte y el cuidado de él también es el nuestro, ya que es imposible salvarse sólo. Que el aislamiento nada tiene que ver con el individualismo neoliberal, en el que cada uno, indiferente al prójimo, se enfrasca en el "sálvese quien pueda", mientras se mira el ombligo.
 
Se configuró en el país un aislamiento que no fue exclusión, sino un acto de cuidado de cada uno y de la comunidad, porque la solidaridad no es caridad, sino la base de lo colectivo. Una acción política democrática de intentar frenar la muerte, no sólo para la élite, sino para todos.
 
Los países gobernados por la lógica del "mercado", EE.UU., Brasil, Reino Unido, Chile, Italia y España, basada en las ganancias de las empresas por la reducción de los costos, dejaron al cuerpo social amenazado por la enfermedad y la muerte. Esos países no cuidaron a su gente, la dejaron a la intemperie, en angustiosa indefensión y expuesta a la agonía.
 

30-05-2020 / 07:05
Susana Giménez, Maximiliano Guerra, Oscar Martínez, Juan José Sebreli son algunos de los nombres que alimentan la inverosímil ofensiva opositora contra las medidas sanitarias del Gobierno. Para hacerlo ignoran elementos centrales de la realidad actual y aquella que los convocaba durante el gobierno de Macri.
 
La empleada doméstica de una casa de Retiro cuya empleadora había regresado de Alemania, vive en la villa Mugica, en una habitación con su marido y sus padres y comparte el baño con otras 13 personas. Ella fue la primera contagiada por el virus en la villa. Y su madre, Toribia Balbuena, de 84 años, la primera víctima fatal.
 
Fue a principios de mayo cuando el gobierno de CABA no había aplicado un protocolo de cuarentena real en la villa. Otras tres muertes por la epidemia en la villa fueron dirigentes sociales que sostenían comedores populares, los tres, menores de 60 años.
 
Hay una campaña mediática de macristas famosos, como Maximiliano Guerra, Susana Giménez y Juan José Sebreli contra la cuarentena. Se sumaron así al actor Oscar Martínez que afirmó que amigos suyos mayores de 70 años se habían auto contagiado el virus para inmunizarse.
 
Estos personajes tendrían que explicarle sus argumentos contra la cuarentena a la señora Balbuena, a Ramona Medina, a Víctor Giracoy, a Agustín Navarro y a otros centenares de personas. Pero no podrán hacerlo porque estas personas murieron contagiadas por el virus.
 
Martínez tendría que demostrar que su anécdota no fue simple mala fe y que realmente cree tanto en esa afirmación que está dispuesto a cumplirla. Sebreli proclamó con indignación que un policía no lo dejó pasear por una plaza. La próxima vez que vaya a una plaza por favor que se saque una fotografía. No le vamos a creer hasta verlo.
 
Sebreli no habló de la villa Mugica, que está en la CABA, sino de la Villa Azul, que está en Quilmes y fue abandonada a su suerte por la gestión anterior del intendente macrista Martiniano Molina, pero que ahora fue desplazado por la intendenta Mayra Mendoza, de La Cámpora. Sebreli no es un viejito que habla con inocencia. Sabe perfectamente porqué no habla de las villas de CABA que tienen mil veces más infectados. 
 

29-05-2020 / 10:05
El ministro de Economía, Martín Guzmán, presentó su propuesta de reprogramación y pago de la deuda externa, del segmento de 68.000 millones de dólares en títulos de moneda extranjera y bajo jurisdicción extranjera. Alegó que Argentina no podía ofrecer más de un plazo de gracia de tres años y reanudar los pagos en 2023; rebaja de los intereses en 62 por ciento y del capital en 5,4 por ciento; baja de intereses anuales al 2,25 por ciento con pequeñas alzas.
 
Mientras esto sucedía, los medios de comunicación masiva, que responden la macrismo, como: Clarín, La Nación, Infobae, América TV y los periodistas que los corean, fueron creando el sentido común de que caer en default era equivalente a la peste del coronavirus, sino peor. Con lo cual reforzaban la posición de los bonistas, eludían explayarse sobre los costos de evitar el default y debilitaban la propuesta argentina.
 
A cinco días de que venza el actual plazo para ingresar al canje y vencido su acuerdo de confidencialidad, dos de los grupos de acreedores enviaron una nueva propuesta conjunta al Gobierno que busca acercar posiciones para alcanzar un acuerdo y avanzar en la reestructuración de deuda externa por U$D66.200 millones.
 
Según comunicaron, la contraoferta implica un alivio en los pagos del país de más de USD36.000 millones en nueve años. El ministro Guzmán reconoció que hubo "un acercamiento importante" con un grupo de bonistas pero aclaró que el ofrecimiento es "insuficiente" y que aún resta un "camino importante por recorrer".
 

29-05-2020 / 10:05
La angustia que cunde en estos días de encierro en el establishment es muy parecida al arquetipo que describió Sigmund Freud. Es un apremio por resolver algo ya, pero sin saber qué hacer. Lo que sentían todos los que se acercaban a la Esfinge de Tebas temerosos de ser engullidos hasta que Edipo consiguió resolver su enigma.
 
Lo que Alberto Fernández reclamó a los medios de comunicación que "dejen de sembrar", tras la retahíla de preguntas sobre aflicciones y sentimientos que le hicieron en Olivos el sábado a la noche.
 
En la cima de la pirámide social, esa angustia mezcla la contrariedad por las gigantescas pérdidas que empezó a generar la pandemia con la frustración por la ausencia de una solución a la vista. No es muy distinto a lo que movió a Susana Giménez a volar en jet privado a su mansión en Punta del Este.
 
Así, no hay Rivotril que aguante. Entre los hombres de empresa eso se mezcla con un duelo particular: por obra de la cuarentena dejaron de ser "los que mandan", como los definió José Luis de Imaz en 1964, en su libro pionero de la sociología de las élites.
 
El magnate siderúrgico Paolo Rocca es de los que mejor transita esa angustia. Tal vez porque, dueño de una experiencia política juvenil en la izquierda revolucionaria italiana que lo distingue de sus colegas, entiende mejor qué es el Estado.
 
Por un lado empujó a su personal a volver a las oficinas la semana pasada, incluso pese a los casos de coronavirus que ya superaron el medio centenar entre los empleados y contratistas de Techint en Brasil.
 
Del gobierno porteño obtuvo permisos de circulación para todos sus ingenieros y dibujantes sin que nadie revisara demasiado si todos estaban afectados a las obras "esenciales" que declaraban. En paralelo, consiguió que la Nación los incluyera en el programa ATP y les pagara parte de los sueldos.
 

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