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Internacionales - 17-09-2018 / 22:09
EFEMÉRIDES POPULARES

La siniestra CIA cumple 71 años envuelta en historias de asesinatos y golpes de Estado

La siniestra CIA cumple 71 años envuelta en historias de asesinatos y golpes de Estado
En los propios Estados Unidos, la Agencia Central de Inteligencia ha organizado escuelas especiales para entrenar agentes latinoamericanos en las más sutiles formas de agresión y asesinatos; y fue política acordada por los servicios yanquis la liquidación física de los dirigentes antiimperialistas. En las embajadas yanquis en distintos países de América Latina, la CIA ha organizando y equipando bandas derechistas para sembrar el terror y agredir a dirigentes y organizaciones obreras, estudiantiles e intelectuales.
El más poderoso y nefasto servicio de espionaje, la CIA yanqui, cumple hoy 71 años. Fue creada el 18 de septiembre de 1947 y a partir de allí participó en asesinatos, derrocamientos de presidentes populares como Salvador Allende en Chile, golpes militares como los de Argentina en 1976 o invasiones a países como la Cuba de Fidel Castro o el golpe de Estado en Guatemala de 1954 contra el Gobierno democráticamente elegido de Jacobo Arbenz Guzmán.
 
A lo largo de su historia, la CIA ha planeado, intervenido, dirigido o ejecutado numerosos asesinatos e intentos de asesinato de importantes personalidades políticas,​ golpes de Estado,​ derrocamientos de gobiernos contrarios a las posiciones de Estados Unidos,​ entrenamiento y financiación de organizaciones terroristas o paramilitares, torturas,​ vigilancia masiva de individuos​ o secuestros selectivos.​
 
También se le imputa de haber violado las Convenciones de Ginebra y la Declaración Universal de los Derechos Humanos al haber realizado experimentos en humanos en contra de su voluntad,​ haber cooperado en el tráfico de drogas con organizaciones criminales,​ haber aplicado técnicas de interrogatorio mejoradas, haber cometido asesinatos selectivos...
 
La Opinión Popular

UNA HISTORIA POLÉMICA
 
La CIA cumple 70 años envuelta en misterios, asesinatos y golpes de Estado
 
La temible Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, el mayor y más poderoso servicio de espionaje del mundo, cumple este lunes setenta años de misiones ultrasecretas que harían las delicias del mejor thriller.
 
Asesinatos, derrocamientos de gobiernos opuestos a las políticas de Estados Unidos, golpes de Estado, financiación y entrenamiento de grupos paramilitares o secuestros selectivos forman parte de la polémica historia de la CIA, que nació el 18 de septiembre de 1947.
 
Ese día entró en vigor la Ley de Seguridad Nacional, promulgada por el presidente Harry Truman para aunar el fragmentado cuerpo de inteligencia en el extranjero.
 
La CIA tomó el testigo de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), creada en plena II Guerra Mundial (1939-1945) para evitar ataques por sorpresa como el bombardeo japonés contra la base naval estadounidense de Pearl Harbor (Hawái) en 1941.
 
Todo lo que rodea a la Agencia es "top secret", como su plantilla y su presupuesto, aunque una información filtrada en 2013 y publicada por el diario The Washington Post arroja datos abrumadores: 21.575 empleados y 14.700 millones de dólares.
 
A diferencia del KGB soviético, su gran rival en la Guerra Fría (1945-1990), la CIA tiene prohibido actuar en territorio nacional y, en la práctica, sólo rinde cuentas ante el presidente de Estados Unidos.
 
Este lunes, pues, la Agencia celebrará su septuagésimo aniversario por todo lo alto en su cuartel general, un inexpugnable recinto con diseño de campus universitario enclavado en mitad de un espeso bosque en Langley (Virginia), a las afueras de Washington.
 
La Agencia puede presumir, por ejemplo, de cantar victoria en la operación encubierta "PBSUCCESS", que desembocó en el golpe de Estado en Guatemala de 1954 contra el Gobierno democráticamente elegido de Jacobo Arbenz Guzmán, contrario a Estados Unidos.
 
Entre otras muchas actuaciones, la CIA también cosechó éxitos en el dispositivo para atrapar (y ejecutar) al mítico guerrillero argentino Ernesto "Che" Guevara en Bolivia en 1967, o en la financiación y suministro de armas a los combatientes islamistas que lucharon contra la invasión soviética de Afganistán (1979-1989).
 
Sin embargo, los espías de Estados Unidos sufrieron la humillación de la fallida invasión de Bahía de Cochinos (1961) para derrocar al líder cubano Fidel Castro, no olieron la caída del comunismo y tampoco previeron los ataques de Al Qaeda el 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono en Washington (11S). En palabras del experto estadounidense en espionaje Tim Weiner, el 11S representó un "segundo Pearl Harbor".
 
Fuerzas especiales de EE.UU. se desquitaron el 2 de mayo de 2011 con el asesinato en Abbottabad (Pakistán) del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, a quien la CIA paradójicamente había entrenado y financiado durante la ocupación soviética de Afganistán.
 
El fusil que Bin Laden conservaba en su guarida de Abbottabad, un AK-47 de fabricación rusa, puede verse minuciosamente colgado como trofeo de guerra en una vitrina del Museo de la CIA en Langley.
 
Sudamérica es una página importante de sus actividades. En Chile la CIA extendió sus manos para derrocar a un presidente constitucional. Más de cuarenta años después de los sucesos, un informe de la Agencia desclasificado por el gobierno estadounidense y que la administración Obama entregó a la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, reconocía que el asesinato del senador Orlando Letelier, en septiembre de 1976, en Washington, fue ordenado por el dictador Augusto Pinochet y lo perpetró la policía política chilena, la temida DINA, que contó con la colaboración de la propia CIA.
 
Año 2016, el entonces director de la CIA, John Brennan (der), con el ex presidente estadounidense George Bush padre en el monumento a los caídos de la agencia en acto de servicio en Langley (Virginia). EFE
 
Que el general Augusto Pinochet contara con la ayuda de Estados Unidos y de sus servicios de inteligencia para derrocar en 1973 al Presidente elegido democráticamente por los chilenos, Salvador Allende, es algo conocido y reconocido por los propios estadounidenses, pero esta revelación de su implicación en el asesinato de Letelier deja claro que la alianza iba más allá, mucho más allá.
 
"Una revisión de nuestros archivos sobre el asesinato de Letelier ha arrojado lo que consideramos pruebas convincentes de que el presidente Pinochet ordenó personalmente a su jefe de Inteligencia llevar a cabo el asesinato", explica el documento clasificado fechado el 1 de mayo de 1987.
 
"Los archivos también dejan claro que cuando la investigación de las autoridades estadounidenses determinó que altos cargos de la Inteligencia y el Ejército de Chile fueron responsables, Pinochet decidió obstruir el caso para esconder su implicación, en último término, para proteger su presidencia", continua el documento, que puede consultarse en la página web de la biblioteca Ronald Reagan.
 
Que la mano de Pinochet estaba detrás del asesinato de Letelier era algo de lo que nadie duda desde hace tiempo, pero faltaba el documento original, que lo atestiguase, el "santo grial", como lo ha denominado el investigador estadounidense Peter Kornbluh, responsable en buena parte de que EE UU haya desclasificado tantos documentos sobre la dictadura chilena.
 
La CIA mantenía estrechas relaciones con la DINA, le había dado entrenamiento en operaciones internacionales y pagado a su jefe, el coronel Manuel Contreras, una mensualidad de 5.000 dólares por su colaboración.
 
También nuestro país entró en el radar de las actividades de la CIA. El informe de la Agencia de espionaje que recibió el presidente estadounidense Gerald Ford (1974-1977) el 5 de marzo de 1976 anticipaba el golpe de Estado que ocurriría en Argentina 19 días después, el 24 de marzo. "Un golpe militar contra la presidenta argentina (María Estela Martínez de Perón) puede ocurrir en cualquier momento. Solo las dudas de algunos oficiales clave paralizan la decisión final. Los preparativos del golpe están listos. Los buques y los integrantes de la Armada ya han sido desplegados en puntos estratégicos a lo largo del país para controlar posibles disturbios después de la toma de poder".
 
El 28 de de febrero, los agentes de inteligencia estadounidenses ya habían informado al presidente que acababa de llegar a Washington un emisario del Ejército argentino "con instrucciones para el agregado militar para prepararlo para la toma de poder en Buenos Aires". El emisario transmitió también directrices para responder a los medios estadounidenses "sobre los eventos que tendrán lugar" en Argentina. Estos textos forman parte de las más de 500 páginas de nuevos documentos desclasificados por la administración de Barack Obama sobre la dictadura argentina.
 
Dentro de esos documentos, quedó revelado que Estados UNidos siempre supo sobre las torturas y violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la dictadura del argentino José Rafael Videla. La CIA consideraba a Videla como un "moralista" con "integridad".
 
Pese a sus fiascos, el mito de la CIA como organización infalible y omnipresente se ha perpetuado durante décadas no sólo en la mente de sus enemigos, sino en el imaginario de muchos estadounidenses influidos por los filmes de intriga.
 
"Hollywood no nos refleja bien. Las películas muestran explosiones, persecuciones de automóviles. Esa no es nuestra vida", asegura, bajo anonimato, un historiador de la CIA.
 
Quizás llevara razón Henry Kissinger cuando en 1971 viajó a China, como asesor de Seguridad Nacional del presidente estadounidense Richard Nixon, y el primer ministro chino Zhou Enlai le preguntó por las subversiones de la CIA.
 
El entonces futuro secretario de Estado contestó que Zhou "sobrestimaba enormemente la competencia de la CIA", y el mandatario replicó que, "cuando pasa algo en el mundo, siempre se piensa en ellos". "Eso es cierto (admitió Kissinger), y les halaga, pero no se lo merecen".
 
Fuente: Clarín

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18-06-2019 / 16:06
18-06-2019 / 16:06
En 1859, Maximiliano de Habsburgo fue contactado por primera vez por los monárquicos mexicanos - los miembros de la aristocracia mexicana, encabezada por José Pablo Martínez del Río - con una propuesta para convertirse en el emperador de México.
 
Él no aceptó al principio, pero después de la intervención francesa en México, dirigida por Napoleón III, de la captura de la ciudad de México por el General Élie-Frédéric Forey y del plebiscito que confirmó la proclamación del imperio, mientras las tropas francesas ocupaban la mayor parte del territorio, consintió en aceptar la corona en el año 1863.
 
El archiduque Fernando Maximiliano José de Austria era miembro de la Casa Imperial de Habsburgo-Lorena. Después de una carrera en la Armada de Austria, fue proclamado, el 10 de abril de 1864, emperador como: Maximiliano I de México.
 
Dio inicio así al Segundo Imperio Mexicano, con el apoyo de Napoleón III de Francia y un grupo de mexicanos conservadores que trataron de revivir la monarquía mexicana instaurada anteriormente por Agustín de Iturbide (Agustín I de México).
 
Muchos países, entre ellos los Estados Unidos, se negaron a reconocer a ese gobierno. Esto ayudó a asegurar el éxito de las fuerzas liberales encabezados por Benito Juárez, quien se negó a consentir el Imperio. Hubo guerra continua entre las tropas imperiales (conformada por mexicanos, franceses, austriacos y belgas) y los republicanos mexicanos.
 
Después de la final de la "Guerra de Secesión", los Estados Unidos comenzaron a suministrar armas a los partidarios de Juárez en El Paso del Norte en la frontera con México. Mientras tanto, Maximiliano invitó a los ex confederados esclavistas a trasladarse a México en una serie de asentamientos.
 
Sin embargo, en 1866, Napoleón III retiraría sus tropas en el frente de la resistencia mexicana, debido a la oposición de EE.UU. bajo la Doctrina Monroe, y para aumentar su contingente militar en el país para hacer frente al creciente ejército prusiano de Otto Von Bismarck.
 
La ciudad de Querétaro cayó en mayo de 1867, y tras un consejo de guerra, Maximiliano I, fue condenado a muerte. Benito Juárez se negó a conmutar la pena, para enviar un mensaje de que México no toleraría ningún gobierno impuesto por las potencias extranjeras. La sentencia se llevó a cabo el 19 de junio 1867.
 
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17-06-2019 / 18:06
El 18 de junio de 1986, a las seis de la mañana, los presos por terrorismo de las cárceles de San Juan de Lurigancho (presos comunes), en el Pabellón Azul de la isla penal de El Frontón (subversivos) y Santa Bárbara (mujeres), que poseían un control tácito al interior de los centros, se amotinaron en forma coordinada y tomaron como rehenes a los guardias de las cárceles y a tres periodistas.
 
Los amotinados en las tres cárceles presentaron un pliego único de 26 demandas, la mayoría relacionada a mejoras en las condiciones de vida de los prisioneros y la disolución del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), entidad encargada de las prisiones en el país. Alan García y los miembros de su gobierno fueron tomados desprevenidos por el incidente.
 
La iglesia Católica peruana en el documento publicado el 19 de junio de 1986 y titulado Masacre de los penales de Lima relata: "En la madrugada del 18, los detenidos de los penales de El Frontón, Lurigancho y Santa Bárbara, en Lima, se amotinan y toman rehenes. El consejo de ministros y el presidente Alan García deciden encargar al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas la restauración del orden. En Santa Bárbara -cárcel de mujeres- interviene la Guardia Republicana. Las rehenes son liberadas. Hay dos reclusas muertas. 
 
En Lurigancho intervienen el Ejército y la Guardia Republicana. Al amanecer del 19 un rehén es liberado. Los ciento veinticuatro reclusos -según el informe oficial- son fusilados después de rendirse. En el Frontón, la operación se encomienda a la Marina, que bombardea el Pabellón Azul durante todo el día. Sobreviven treinta internos, que se rinden. Eran alrededor de doscientos detenidos. En todo el proceso se impide el acceso a las autoridades civiles: jueces, fiscales, directores de penales. Tampoco la prensa".
 
Fue el asesinato masivo más grande durante la lucha contrasubversiva en Perú.
 
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17-06-2019 / 18:06
17-06-2019 / 18:06
En 1952, Egipto estaba afectado por una aguda crisis a todos los niveles: corrupción, inoperancia de la Constitución, control absoluto por parte de los británicos y los franceses, miseria de la población, desprestigio de la figura del rey, etc.
 
El ejército también se encontraba convulsionado por la derrota frente a Israel en la Guerra árabe-israelí de 1948, y en su seno se había formado una sociedad secreta (creada en el año 1949) llamada Movimiento de Oficiales Libres.
 
Toda la crisis desembocó en el alzamiento de 1952. La dirección del movimiento corrió a cargo del ejército, liderados por el Comité de Oficiales Libres (donde pronto destacaría la figura de Nasser). Estos militares rápidamente entraron en contacto con partidos de izquierda y con otros grupos contrarios al régimen.
 
El movimiento revolucionario se desencadenó con el golpe militar del 22 de julio de 1952, que se impuso sin demasiada oposición. El 18 de junio de 1953, oficiales del Ejército -liderados por Gamal Abdel Nasser- derrocaron al rey Faruq y proclamaron la República de Egipto.
 
Con la llegada al poder, el Movimiento de los Oficiales Libres, hegemónico en el gobierno, comenzó a aplicar su programa, cada vez más vinculado a las ideas de Nasser, que defendía un régimen de unidad y dignificación a través del socialismo.
 
Los años 1955 y 1956 sirvieron para la consolidación del liderazgo de Nasser, que se convirtió en referente principal del nacionalismo árabe o panarabismo, de orientación socialista y populista; y en una prestigiosa figura a nivel internacional, junto al yugoslavo Josip Broz "Titoy el indio Sri Pandit Jawaharlal Nehru, del Movimiento de Países No Alineados ni con el imperialismo yanqui ni con el bloque soviético.

Por Carlos Morales



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