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Nacionales - 13-09-2018 / 09:09
ORGANIZACIONES SOCIALES, TRABAJADORES ESTATALES Y DOCENTES LLEVARON SU RECLAMO A LAS CALLES

La lucha contra el hambre y el desempleo

La lucha contra el hambre y el desempleo
La avenida 9 de Julio fue el escenario de mayor concentración pero también hubo protestas frente a los Tribunales, la Secretaría de Agroindustria, Ministerio de Hacienda y se realizaron mil ollas populares en todo el país.
Despedidos, integrantes de comedores populares, estatales, jubilados y docentes coparon las calles del centro porteño contra el gobierno neoliberal derechista de Mauricio Macri.
 
En reclamo de trabajo y alimentos, también en rechazo al Presupuesto 2019 ajustado a la medida del FMI, durante siete horas la avenida 9 de Julio fue el escenario de estas protestas que reflejaron la gravedad de la crisis. Como se trata de demandas sin respuesta, en la mayoría de ellas se anunciaron nuevas medidas para las próximas semanas.
 
La concentración de mayor volumen sobre la 9 de Julio fue la de los movimientos sociales, que reclamaron la declaración de la emergencia alimentaria, con la advertencia de que los sectores populares "no dan más". 
 
En simultáneo con la concentración, se instalaron mil ollas populares a lo largo de todo el país. La protesta fue convocada por las organizaciones de San Cayetano (CTEP, Barrios de Pie y la Corriente Clasista Combativa), más el Frente Darío Santillán, el Frente de Organizaciones en Lucha, la Asociación de Trabajadores del Estado (que hizo un paro de 24 horas contra los despidos), y la CTA Perón.
 
A este conjunto, que viene coordinando acciones desde hace tiempo, se sumaron otras agrupaciones como Barrios Peronistas y Venceremos. Para los dirigentes es una muestra de cómo la crisis económica saca a la calle cada vez a más personas y sectores empujando a una actuación en conjunto.
 
El reclamo de la emergencia alimentaria busca que el Estado triplique el envío de comida a los comedores populares, que están sobre demandados.
 
La Opinión Popular

 
"Estamos al borde de la cornisa y los responsables de gobernar traen al FMI para que determine las políticas económicas. Todos sabemos que la situación va a empeorar. Lo que le advertimos al Gobierno es que ya no puede empeorar, porque en los barrios no lo resisten. Necesitamos que los pibes tengan garantizada la comida. En un país que produce alimentos para 400 millones de habitantes, ¿hay que ser tan inútil y tan cínico para tomar medidas que instalen el hambre?", preguntó Daniel Menéndez, de Barrios de Pie, al hablar a los reunidos a los costados del Metrobus.
 
Cualquiera con tiempo para recorrer la manifestación podía descubrir que las razones van mucho más allá de la suba de los precios:
 
Celeste Ortiz, de San Miguel (BdP) contó que en su distrito hay 53 escuelas cerradas por falta de mantenimiento. "Por ejemplo, esta semana en una de las escuelas estalló el tubo de luz en un aula de segundo grado. Los chicos por suerte estaban en recreo, porque el estallido prendió fuego el escritorio docente. Por supuesto que ante estas situaciones las escuelas  no pueden abrir. Al no a ir a clases, muchos chicos se quedan sin comer y vienen a los comedores".
Mari Batallán, de 65 años, vecina de José C. Paz, explicó que está cobrando unos seis mil pesos por la aplicación de descuentos sobre la jubilación mínima (que actualmente, con el último aumento por movilidad pasó a 8637 pesos). "Todos los meses tengo que ir a reclamar por malas liquidaciones: este mes, por ejemplo, me acreditaron sólo 2500 pesos. Me ayudaba arreglando ropa en casa, pero los encargues bajaron porque nadie tiene con qué pagar. Lo único que entra es el cartoneo."
Andrea Velázquez, de La Matanza (CCC) también se quejó de una jubilación neta de 6500 pesos. "Lo que estoy cobrando no es la plata que yo aporté. Descaradamente van a hablar a la televisión sobre el adulto mayor... como si además de vieja fuera estúpida. Nos están sacando los médicos de cabecera. Por eso ando como puedo, pero lucho, porque si no salgo, me matan a mí y mis nietas se quedan sin futuro. Si es por ellos, terminan como prostitutas, como hembra del tipo que tenga más dinero porque en el barrio lo único que aumenta es el tráfico de drogas".
María Almirón, también de La Matanza, contó que las cooperativas del plan Agua + Trabajo de su organización, encargadas de hacer el tendido de la red a las manzanas sin agua potable, de 15 (en el 2015) a apenas 4. "Otras cooperativas de construcción hacían arreglos en las escuelas , refacciones. Hoy no hacemos esos trabajos porque el Gobierno recortó los fondos; al mismo tiempo, tenemos 70 escuelas cerradas por falta de refacción. Hay mucho trabajo que estamos capacitados para hacer y las escuelas necesitan, pero el Estado tiene que financiarlo."
Otros consultados hablaron sobre la pérdida de trabajos como el cuidado de niños y ancianos, empleos que dependen sobre todo los hogares de clase media. La caída en los ingresos por jubilaciones, planes sociales o de trabajo se acumulan al aumento del desempleo y el abandono de las políticas públicas que movían la actividad económica informal.
 
"No hay política social que aguante cuando el modelo económico es una fábrica de pobres", definió Gildo Onorato dirigente del Movimiento Evita.
 
Del escenario fue colgada una bandera contra el FMI. En sus intervenciones, los oradores rechazaron el proyecto de Presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso con el ajuste de 400 mil millones, comprometido por Cambiemos con el organismo, y adelantaron que cuando los diputados y senadores lo debatan habrá una movilización masiva frente al Congreso para oponerse a su sanción.
 
"Dicen que quieren diálogo... No nos den diálogo con Lexotanil porque los tiempos se agotaron. No somos mansos, no somos fáciles de domar. Si este Gobierno no nos escucha, así como (la ministra de Seguridad) Patricia Bullrich dijo que se va a endurecer, nosotros les decimos que estamos dispuestos a dar la lucha, porque queremos otros país", advirtió Juan Carlos Alderete.
 
El grueso de las organizaciones sociales y gremiales habían ingresado a la 9 de Julio por el Puente Pueyrredón donde hubo momentos de tensión con las policías Bonaerense y Federal que fueron desplegadas en el acceso.
 
Otro de los epicentros de la protesta fue la sede de la ahora secretaría de Agroindustria. Allí, la administración de Luis Miguel Etchevehere despidió hace menos de un mes a casi 600 trabajadores. Desde entonces, los empleados mantienen una permanencia pacífica de la sede de esa cartera. Para el titular de ATE Nacional, Hugo "Cachorro" Godoy, "si 18 gobernadores pidieron la reincorporación de los trabajadores de Agroindustria es por la visibilidad que tuvieron estos 13 días de lucha".
 
La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE Verde y Blanca) se movilizó al Ministerio de Hacienda contra los despidos y el achicamiento del Estado.
 
El vallado policial no permitió que llegaran hasta la puerta: "Otro día de movilización, otro día de lucha. Otro día en que los distintas reparticiones y juntas de ATE nos dan un ejemplo. No importa que pongan vallas pero los que están allí adentro no van a llegar muy lejos con las políticas que aplican porque el pueblo en las calles les dice basta", aseguró Hugo Yasky desde un escenario montado en avenida Paseo Colón.
 
Además, la Unión de Empleados de Justicia de la Nación (UEJN) se movilizó a la Plaza Lavalle, frente al Palacio de Tribunales, para repudiar "el recorte al Presupuesto de la Justicia". También los trabajadores del Inti se movilizaron en defensa de la ciencia y la tecnología, de la producción nacional y del salario. Realizaron un corte momentáneo en Constituyentes y General Paz y luego se movilizaron hasta los distintos puntos de protesta.
 
Fuente: Página 12
 

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17-02-2019 / 09:02
La aceleración de los precios en el comienzo del año hizo saltar las alarmas en la Casa Rosada.
 
Es que las consecuencias del repunte inflacionario registrado por el INDEC durante enero (2,9% versus 2,6% de diciembre) van más allá del offside presidencial de Macri, quien dijo que "está empezando a bajar la inflación" un día antes de ser desmentido por el dato oficial.
 
El hecho es que la inflación vuelve a crecer como la principal preocupación de los argentinos y, a la par, baja la imagen del Gobierno y se perjudican sus perspectivas para las elecciones.
 
Según una encuesta de la consultora Synopsis, el 34,9% de los argentinos consideran hoy al alza de precios como el principal problema del país. Así, el tema vuelve al primer plano (subió 4,3% en el último sondeo) luego de haber venido en baja desde noviembre, acompañando el freno a la inflación que se vio en el último bimestre de 2018.
 
El desempleo (19,1%) es otra cuestión económica que escala como amenazante en el imaginario de los encuestados, escoltado por la corrupción (19,7%) y la inseguridad (13,1), dos temas que dan más comodidad a Cambiemos de cara a la disputa en las urnas.
 
Ante los precios que no detienen su marcha, la valoración negativa del desempeño de la administración nacional registró un fuerte incremento (+6,5%) y una leve caída de la valoración positiva (-1,1%). De esta manera, un 58% evalúa de manera negativa al Gobierno y se reducen a un 25,6% los que lo ven bajo una luz positiva.
 
Si existe un vínculo entre el nivel de la inflación y la valoración de la gestión, las cosas podrían empeorar para Macri. Distintas consultoras anticipan que en febrero los precios no se aplacarán, sino que su trepada será todavía más importante que la de enero.
 
Desde LG -fundada por Martín Lousteau- prevén un índice de 3,5%, mientras que Elypsis calcula una suba del 3,8%. Las más moderadas, como Eco Go, postulan un 3%.
 
En medio de la recesión que marcan los indicadores de actividad en la industria, construcción y comercio, el ánimo de los votantes no evoluciona de la mejor manera para Cambiemos.

17-02-2019 / 08:02
El miércoles por la tarde, el presidente Mauricio Macri sostuvo que la inflación estaba bajando y que comenzaba el tiempo de volver a crecer en la Argentina. Un día después, el Indec -o sea, la realidad- lo desmintió: la inflación está subiendo y, dentro de ella, lo que más sube es el precio de los alimentos.
 
No se trató de un episodio aislado. Pocos días antes de asumir, el Presidente anunció que eliminaría los controles de cambios y que eso no tendría efectos sobre los precios porque "ya están al nivel del dólar a 15": la respuesta de la realidad fue tremenda.
 
En aquellos días felices, el Gobierno pronosticó también que la inflación sería de 24 puntos en 2016 y de un dígito este año: la realidad volvió a responder con violencia.
 
En esa seguidilla de derrotas se puede percibir un problema histórico del país -su dificultad para vencer la inflación- y otro del presidente -su limitación para entender los motivos de su propio fracaso, la persistencia en el error, su rigidez extrema.
 
En unos años, este problema podría ser motivo de un interesante debate teórico titulado "¿por qué la Argentina fracasó nuevamente?". Pero en estos días, se trata de un asunto serio, en parte porque, al menos hasta hoy, Mauricio Macri sigue siendo, por leve margen, el favorito para gobernar la Argentina en el período que viene.
 
En el Gobierno, algunas personas repiten como un mantra que los primeros mandatos de Macri -en Boca Juniors, en la Ciudad de Buenos Aires- fueron muy turbulentos y los segundos compensaron con resultados sorprendentes.
 
Si no aplica nuevos enfoques, ese eventual segundo mandato puede ser aun más accidentado que el primero. Pero además, si llega a perder las elecciones, los fracasos de Macri encierran lecciones para quien lo suceda.
 
Quien recorra brevemente hacia atrás la lucha del Presidente contra la inflación, deberá rendirse ante cierta perplejidad. En el principio, el Presidente anunció que la liberación del cepo no produciría un aumento precios.
 
¿De dónde salió semejante idea, en un país donde la relación entre la suba del dólar y la de los precios es un clásico, una constante, una patología? Gran parte del mundo económico -Espert, la UIA, Ferreres, Melconian- le advirtió que estaba equivocado. Era una obviedad. Él decidió apretar el botón.
 
Luego, pronosticó que la tasa de inflación del primer año sería del 24 por ciento. Otro contrasentido. Ese había sido el aumento de precios del 2015. Y el Gobierno le echaría nafta con un aumento fuerte de tarifas y una bruta devaluación. ¿Por qué razón la inflación no iba a aumentar si se tomaban medidas que, para cualquier principiante, tendrían ese efecto? 

16-02-2019 / 09:02
A continuación, las palabras del excelentísimo señor presidente de la Nación, don Mauricio Macri: "Tras el golpe duro del año pasado, ya está bajando la inflación". El hombre habla porque es gratis. El miércoles, un día antes de que el Indec anunciara que la inflación de enero fue casi del ¡¡¡treees por ciento!!! (2,9), Macri largó suelto de cuerpo que el flagelo va en descenso.
 
No hay salario que aguante y el mayor responsable se hace el oso. Las cifras de la economía parecen un campo de batalla con la industria que funciona al 56 por ciento de su capacidad, con 750 Pymes y 2550 comercios que cierran por mes.
 
Un escenario dramático que los medios del oficialismo tratan de ocultar como pueden aunque esas cifras destrozan la economía familiar, aumentan el desempleo, la pobreza y la marginalidad. "Estamos mejor que en el 2015", repitió con desparpajo en esa entrevista a una radio de San Luis.
 
La clase media que ha sido el principal argumento del triunfo electoral del macrismo es fuertemente agredida por este bombardeo persistente sobre su calidad de vida. Una clase media que se dispone a votar en este año con la cabeza repartida entre la tragedia concreta de la economía y el imaginario casi infantil que le propone el discurso macrista contra viento y marea.
 
Las encuestas pivotean sobre esa disputa sorprendente entre el imaginario emotivo y la inteligencia y muestran todavía que una parte significativa de esa misma clase media se resiste a abandonar los sueños incumplidos. Es la puja fascinante entre la carga subjetiva que la pinta rubia y de ojos celestes y una economía que la está mandando al tacho.
 
En el plano de la política pareciera que la mayoría apuesta a los efectos destructivos de la economía macrista por sobre lo subjetivo. Así, los aliados del oficialismo se alejan cada vez más o se muestran más reacios. Y los aliados más débiles, aprovechan para comer de las sobras.
 
El radicalismo, que le ha dado territorialidad a la alianza de gobierno empieza a sacudirse la subordinación que mantuvo con el PRO y está logrando imponer sus candidatos a gobernador. Al mismo tiempo desdobló las elecciones en sus distritos para no ser arrastrado por la presumible caída de la imagen de Macri.
 
El protagonismo que adquirió el radicalismo, tras ser el amigo sumiso del gobierno, ahora lo lleva a insistir con una interna con Martín Lousteau y Horacio Rodríguez Larreta en la CABA, al mismo tiempo que interviene a la regional Santa Fe porque no quiso separarse de los socialistas. Son movimientos en los que apuestan al debilitamiento de Macri como candidato, pero no para confrontarlo, sino para disputar espacio en la interna oficialista.
 
La base radical conservadora, que ha sido fiel a la alianza con el macrismo, es la que expresa con más claridad esa dualidad entre el imaginario y la economía, o entre la subjetividad y la razón. La cúpula partidaria oscila en esa dicotomía esquizofrénica y la representa en la política con el riesgo de convertirse ante la historia en responsable de los desatinos del PRO.

15-02-2019 / 11:02
El presidente Mauricio Macri volvió a ser cacheteado por el INDEC. Luego de asegurar -otra vez- que "la inflación está bajando", contra todos los pronósticos del Gobierno la inflación en lugar de caer volvió a acelerarse.
 
El Indec reconoció una suba del 2,9%, muy por encima del 2,6% de diciembre. Si se toman los últimos doce meses, llega a 49,3%, la más alta desde enero de 1992. Los alimentos empujaron la escalada. En la Ciudad de Buenos Aires, la suba de los precios minoristas fue de 3,8 por ciento en enero.
 
La inflación de enero fue impulsada por alimentos y bebidas, servicios públicos, comunicación y turismo. En alimentos y bebidas, que compone el centro de la canasta básica, el aumento de los precios en los últimos doce meses es del 53%, lo cual explica el fuerte aumento de los indicadores de pobreza e indigencia en la última parte del año pasado.
 
La inercia inflacionaria de 2018, junto a los aumentos de costos derivados de la devaluación que todavía no se trasladaron a los precios minoristas y la catarata de aumentos de servicios públicos determinan que la expectativa de inflación para este año no baje del 30%.
 
La inflación de 2,9% en enero es sorprendente en una economía en donde el consumo interno está muy debilitado y el dólar no registró mucha movilidad en el marco de un profundo ajuste fiscal y monetario. Sin embargo, la suba del dólar de 120% el año pasado junto a los grandes tarifazos sobre una economía cuyos precios se movía al 25 % anual antes de la crisis cambiaria multiplicó la inercia inflacionaria.
 
Esto quiere decir que los actores económicos incorporaron la indexación de los precios con números cada vez más grandes. Además, todavía existe una brecha de 20 puntos entre la suba que registran los precios mayoristas y el incremento de los minoristas.
 
El dato del 49,3% es horrible porque pone en tela de juicio el sentido del enorme sacrificio que Macri le pide a la sociedad, con el único objetivo visible de equilibrar el déficit para bajar la inflación. Sería difícil esperar que febrero muestre un incremento de precios menor al de enero. Este mes empezaron a regir nuevos aumentos en el transporte, la luz, las prepagas y la garrafa social. También se preparan nuevos aumentos en el gas (de 35 %).
 
Aunque los medios afines al gobierno se empeñan en pronosticar para el año una inflación por debajo de 30 %, las decisiones oficiales le meten fuerte presión a los precios. Según transcendidos periodísticos, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne le advirtió a Macri que no va a bajar hasta mayo pero, ¿si tampoco baja en mayo?
 
La Opinión Popular

14-02-2019 / 10:02
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