La Opinión Popular
                  23:45  |  Sábado 22 de Septiembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Macri sigue emitiendo deuda y se olvida de la Salud, la Educación, el Medioambiente y la Cultura. Le recorta los ingresos a los jubilados pero perdona al Grupo Macri su deuda con el Correo Argentino”. Pino Solanas
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Nacionales - 08-09-2018 / 08:09
PANORAMA POLÍTICO

Violencia es que el precio del kilo de pan esté en 100 pesos

Violencia es que el precio del kilo de pan esté en 100 pesos
Violencia es que el precio del kilo de pan esté llegando a los cien pesos y que un litro de leche ya cueste casi 50 pesos. La insensibilidad de un gobierno que pone el pan y la leche fuera del alcance de miles de familias es violencia. Empezaron diciendo que los pobres no debían acceder a vacaciones, ni a un plasma o un coche. “Eso es querer vivir con más de lo que se tiene, la fantasía del populismo”, dijeron. Así se empieza, ahora se trata del pan, la leche y los alimentos mínimos indispensables para una familia.
A veces dos más dos es cuatro: los precios se desbocan (2) y el Gobierno dice que se está preparando una guerrilla saqueadora (2). La deducción es matemática (2+2 =): el Gobierno prepara una represión brutal (4). Mauricio Macri hizo desaparecer los ministerios de Trabajo, de Cultura y de Salud, pero preservó el de Seguridad y le aumentó el presupuesto.
 
La ministra Patricia Bullrich, favorita del presidente, usó como excusa para amenazar a la sociedad los hechos confusos por los cuales murió un chico en el Chaco: "Hay dirigentes importantes detrás de una guerrilla en preparación". Asimilan la experiencia del 2001, pero no para prevenir la catástrofe, sino para incrementar la violencia. No se trata de solucionar el problema, sino de reprimir sus consecuencias.
 
Es la respuesta de un gobierno que perdió sustento en la sociedad y la confianza por parte del poder económico. Por un lado amenaza con la violencia. Por el otro, para recuperar el favor de banqueros y empresarios,  anunció varias veces un acuerdo con el Fondo Monetario que todavía ni existe. Sin soluciones ni capacidad para encontrarlas, el gobierno prolonga peligrosamente la agonía del país.
 
Violencia es que el precio del kilo de pan esté llegando a los cien pesos y que un litro de leche ya cueste casi 50 pesos. La insensibilidad de un gobierno que pone el pan y la leche fuera del alcance de miles de familias es violencia.
 
Empezaron diciendo que los pobres no debían acceder a vacaciones, ni a un plasma o un coche. "Eso es querer vivir con más de lo que se tiene, la fantasía del populismo", dijeron. Así se empieza, ahora se trata del pan, la leche y los alimentos mínimos indispensables para una familia.
 
Los números de la macroeconomía (caída de casi siete puntos de la industria, caída de dos puntos del PBI, 42 por ciento de inflación) asustan a los economistas y los empresarios. Los precios de la leche, el pan y los alimentos indispensables asustan a la gente.
 
Es difícil discernir cuál de las dos reacciones es más importante. Seguramente el susto de los empresarios hará caer aún más la economía. Pero lo que ya se extiende en las barriadas humildes y de clases medias bajas, más que susto es desesperación.
 
No la están midiendo. Hay índices de PBI, de inflación y de pobreza, pero no hay un medidor de desesperación. El que no es pobre, el que no está desempleado ni tiene un salario por debajo de la línea de pobreza no tiene ni idea, no termina de entender, el pozo que se abrió bajo sus pies.
 
No se trata de leer el futuro la bola de cristal o en las entrañas de un cordero para hablar de violencia en ese contexto. El gobierno la está provocando. Y la solución no puede ser amenazar con más violencia todavía, ni acusar a la oposición de organizarla. El responsable de cualquier desborde social es el gobierno. Y también será el responsable de cualquier víctima que produzca su represión.

 
Cuando hay un motivo concreto que lleva a miles de familias a la desesperación, la represión no alivia la tensión social, sino que la agudiza. Y la responsabilidad por la violencia es de quien generó las condiciones para que estalle y no de la oposición que las criticó y se resistió a generarlas.
 
Hay una ecuación inevitable entre el menoscabo institucional que produciría la salida anticipada de un gobierno que ya no tiene respuestas para la crisis y el daño que pueda ocasionar su permanencia. Durante la transición democrática se produjo la salida anticipada de Raúl Alfonsín, muy presionado por la hiperinflación, y la de un Fernando de la Rúa desahuciado por el cataclismo del 2001.
 
Otra vez, como en el 2001, las políticas económicas han destrozado las economías populares y generado una situación de desesperación en la mayoría de la sociedad.
 
Es el problema más grave y el gobierno no tiene respuesta. Por el contrario echa nafta al fuego. Ya anunció que habrá otros diez mil despidos en el Estado al suprimir los contratos cooperativos tercerizados. Y la parálisis de la obra pública implicará otros 40 mil desempleados.
 
El panorama de crisis se extiende como una mancha de aceite y va a empeorar. Hay zonas en el Conurbano donde el desempleo llega al 16 por ciento. Ni siquiera hay paliativos. Las recetas neoliberales con su darwinismo económico por el que sobrevive el más rico sobre el más pobre, se traslada inmediatamente al plano social donde sobrevive el más fuerte sobre el débil. Y eso desemboca en violencia.
 
El distrito más golpeado es el Conurbano. No hay María Eugenia Vidal que resista. El mal clima con el gobierno se siente hasta en los reductos más fuertes del macrismo. En algunas localidades los vecinos se han puesto de acuerdo para no dejar entrar a los empleados de las empresas de electricidad.
 
En otras se han organizado ferias de trueque en las que participan hasta diez mil personas, sobre todo mujeres, donde se intercambia ropa usada por alimentos.
 
Tras los sucesos del Chaco y ante el riesgo de contagio, los intendentes del Conurbano iniciaron consultas. Hubo diferentes reuniones y en todas coincidieron en que "en el Conurbano una chispa puede desatar el incendio", "la gente pide comida y trabajo".
 
La gobernadora  Vidal creó un fondo de mil millones de pesos, pero la provincia acumula una pérdida de siete mil millones por la desaparición del Fondo Sojero que había establecido el gobierno kirchnerista.
 
Una gran parte del voto bonaerense a Cambiemos no es tan derechizado como sucede en el núcleo duro porteño. Es un ciudadano que buscó una mejora con el macrismo y ahora se siente defraudado y con mucha bronca. Es un voto volátil que el macrismo ya perdió.
 
En este clima resulta muy difícil que Cambiemos vuelva a ganar en la provincia, independientemente de cuál sea el nivel de imagen de la gobernadora Vidal.
 
El país en situación límite produce paradojas en serie. El gobierno que surgió con un fuerte envión de productores rurales enojados por las retenciones fue conminado por el FMI para volver a aplicarlas.
 
El Gobierno que mantendrá  la ayuda caritativa de los planes trabajar como único paliativo a la falta de trabajo, hizo su campaña mediática en las redes contra estos subsidios con frases simples como "agarrá la pala" o "a mí nadie me regaló nada".
 
Fue una fuerte campaña ideológica contra el gobierno anterior que, paradójicamente, fue reemplazando en forma progresiva esos planes por la creación de trabajo genuino.
 
El gobierno neoliberal que tanto criticó el "control de precios" del gobierno anterior anunció que regresará el programa de "precios cuidados" instituido por el kirchnerismo. Todas estas medidas fueron anunciadas casi por obligación y parecen buscar más un efecto publicitario que concreto.
 
Los sectores de la oposición que fueron arrastrados por la euforia del triunfo macrista y se ganaron el mote de opoficialistas porque facilitaron todas las medidas que desembocaron en la situación actual, en especial el endeudamiento externo, ahora reclaman el rol de oposición que no ocuparon en estos tres años. Estos mismos sectores negocian con el oficialismo la aprobación de un Presupuesto que incluye el ajuste impiadoso impuesto por el FMI.
 
En ese proceso de reordenamiento, Sergio Massa inició un sigiloso acercamiento al peronismo y participó en alguna de las reuniones de los intendentes. Pero fue claro: todavía no quiere hablar de acuerdos electorales opositores, aunque el ex presidente Eduardo Duhalde se haya encargado de tirar al ruedo el nombre del ex ministro de Economía de Néstor Kirchner, Roberto Lavagna.
 
En el peronismo, los sectores que se volcaron al opoficialismo acusando al kirchnerismo de "sectario", son ahora los que ponen condiciones de exclusión, ya sea de Cristina Kirchner o del kirchnerismo en general, para cualquier armado opositor común.
 
Y el kirchnerismo, acusado de "sectario", es el que no pone ninguna condición para ese armado. Todos plantean la participación en una interna común. Pero el kirchnerismo es el único que no pone condiciones con tal de que se concrete una alternativa de gobierno desde la oposición.
 
La crisis ha esmerilado los argumentos del opoficialismo enfrentado al kirchnerismo, como el massismo o el bloque justicialista de diputados y senadores.
 
Sus bases, en el caso de los que las tienen, ya fueran sindicales o territoriales, están más enojadas con el gobierno y reniegan de la mínima expectativa que pudieron tener en algún momento.
 
Solamente el núcleo duro, más derechista y menos peronista, de esas corrientes, votaría a un macrista antes que a un kirchnerista en la segunda vuelta, si se diera esa circunstancia. A medida que se profundiza la crisis, pesa más el factor opositor que el anti k.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 

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22-09-2018 / 08:09
La reforma jubilatoria se encontraba durmiendo en los cajones, junto a otra cantidad de cambios neoliberales con los que en su momento se había entusiasmado el macrismo.
 
Pero la crisis financiera hizo que el Gobierno de Mauricio Macri tomara la decisión de adelantar algunas medidas que parecían condenadas al largo plazo: ahora se impulsarán con "bajo perfil" y camufladas dentro de leyes como la del Presupuesto 2019.
 
Entre ellas se encuentran la iniciativa de restringir el acceso al cobro de la Prestación Universal para el Adulto Mayor (PUAM), que se abona a aquellas personas que llegan a los 65 años pero que no tienen la cantidad de años de aportes necesarios para acceder al beneficio.
 
Esta idea se estaba trabajando en el anteproyecto de reforma previsional a cargo de un grupo multidisciplinario, pero la necesidad de recortar fondos fiscales para lograr el denominado "déficit cero" hizo que ahora se plasme en el texto que empezará a debatir el Congreso para definir el Presupuesto.
 
Otro de los temas que se quiere impulsar en el corto plazo es el "principio de sustitutividad" de la jubilación; es decir, el porcentaje que representa el haber si se lo compara con el salario que recibía el beneficiario en su último año como trabajador. La idea del Gobierno es que ese porcentaje tenga un "techo" de aproximadamente el 60 por ciento.
 
El factor que le imprime urgencia al tratamiento de este tema es un reciente fallo de la Cámara de Apelaciones de la Seguridad Social, que ubicó ese porcentaje en el 70% del salario. La sentencia será cuestionada por la Anses ante la Corte Suprema, pero desde el Gobierno no quieren correr riesgos de que, con ese antecedente, pueda generarse un efecto multiplicador.
 
Es que si se confirma ese fallo, se abre la puerta para que miles de jubilados realicen millonarios juicios al Estado por actualización del haber y cobro de retroactivos. El monto que puede resultar de ello es incalculable.
 
En el macrismo destacan que mantener el sistema vigente es "inviable" y que deben tomarse medidas urgentes para evitar que el déficit siga escalando hasta niveles insostenibles.

22-09-2018 / 08:09
El gobierno de Mauricio Macri mandó un Presupuesto de hambre al Congreso pero la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, acusó al kirchnerismo de preparar una especie de "guerrilla de saqueos".
 
El gobierno sabe que el ajuste brutal que está enunciado en el proyecto de ley gatillará la conflictividad social, porque ése es el verdadero saqueo, pero acusa de esa conflictividad a la única fuerza que, junto con la izquierda, se ha manifestado abiertamente en contra del presupuesto que encenderá y hará explotar la protesta.
 
O sea, el kirchnerismo, acusado de conflictivo, sería la fuerza que está tratando de pacificar y el gobierno, que dice que quiere pacificar, está echando kerosene al fuego. Lo mismo pasa con los movimientos sociales.
 
El macrismo adiestró a sus seguidores en el odio a cualquier mecanismo solidario que surja del Estado o la sociedad. Las personas que desfilan con los movimientos sociales son tratadas como vagos que no quieren trabajar  pero si no fuera por esos movimientos, el país ya se hubiera convertido en un gran incendio.
 
La acusación de Bullrich buscó colocar al kirchnerismo como el principal interlocutor de la oposición. Piensa que de esa forma le resulta más fácil controlar la posible fuga de simpatías hacia su vereda de enfrente.
 
Pero eso fue durante los dos primeros años del macrismo. La crisis trastocó ese cálculo: ahora el que aparezca como oposición más clara, sea el que sea, ganará las simpatías de la mayoría. Con la caída de su imagen, el gobierno cambió de lugar y produjo un reacomodo en el tablero.
 
La mayoría de los analistas sigue pensando con la lógica de los dos primeros años, pero basta con hacer la cola del colectivo o tomar el Sarmiento en hora pico para darse cuenta de que ya nadie puede defender a este gobierno en voz alta porque inmediatamente le tapan la boca.
 
El imaginario hegemónico invencible, construido con cuadernos de corrupción e imágenes de pobres dándose la gran vida a costa del trabajo de los otros, ya no resiste la catástrofe de los precios altos y los salarios en caída, más la devaluación, más inflación, más desempleo, más caída del consumo, más destrucción de la salud y la educación pública y hasta el fetiche derechista de la inseguridad se les ha dado vuelta.
 
Es un escenario nuevo del que probablemente todavía no den cuenta las encuestas, pero que habla de un cambio de tendencia en la conciencia de las mayorías. La persistencia de las corporaciones mediáticas del oficialismo en dar por descontado el impacto de las fotocopias profundiza esa confusión. Titulares y más titulares darían la impresión falsa de que la sociedad está pendiente de lo que sucede con esa causa.
 
Es probable que una porción de la sociedad siga aferrada a ese relato, pero es un tema que ya suena como algo viejo porque ni siquiera genera la ilusión de resolver ninguno de los problemas actuales.

21-09-2018 / 10:09
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, volvió ayer al Congreso para defender el proyecto de Presupuesto 2019, ya arreglado con la directora del FMI, Christine Lagarde. De hecho ayer, como salido de un manual, el organismo respaldó la iniciativa que prevé un ajuste mayor al actual.
 
El objetivo es el déficit cero a como dé lugar, por ejemplo, subiendo el impuesto a las Ganancias, para que sean los trabajadores los que más paguen.
 
Dujovne negó algunos rumores de las últimas jornadas: como un megacanje para reestructurar la deuda o un plan de convertibilidad para volver al 1 a 1, que implicaría más miseria, más destrucción de empleos y salarios más bajos.
 
Desde la oposición, las críticas se centraron en las modificaciones en la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) y en las futuras jubilaciones que se pagarán en zonas desfavorables; el costo del dólar y la inflación presupuestados; los fondos para las universidades; el financiamiento de la PPP y el peso de la deuda pública, entre otras cuestiones.
 
El ministro confirmó que la "salida" de la crisis que emprenderá el Gobierno de los Ricos irá por la vía más recortes, y que gobernadores y legisladores acompañarían un Presupuesto que contiene un ajuste durísimo contra el pueblo trabajador.
 
Sin reconocer errores propios, Dujovne justificó la compleja coyuntura en la "serie de shocks" que sufrió el país como explicación del derrumbe actual. Lejos de la autocrítica, aseguró que uno de esos "shocks" fue la causa de los "cuadernos de las coimas", a la que definió como una "orgía de corrupción" que atenta contra la confianza de los inversores.
 
No dijo Dujovne que de esa "corrupción" de la Patria contratista, a la que se deben muchos de los dramas actuales, hubo una familia que en tiempos del kirchnerismo y desde mucho antes, desde la última dictadura militar, se llevó la mayor tajada: los Macri.
 
La Opinión Popular

21-09-2018 / 08:09
Un nuevo récord negativo para el gobierno de Mauricio Macri. La caída del consumo y de la actividad económica, los más de 13 millones de pobres que viven despojados de todo, se explican por otro dato negativo: el aumento del desempleo, que en el segundo trimestre del año afectaba a casi dos millones de argentinos.
 
La crisis económica generada por la incapacidad de Macri hizo estragos en el mercado laboral: En porcentajes, la suba de la desocupación asciende al 9,6% de la población económicamente activa, un salto que no se vio en doce años, desde 2006. El empleo registrado viene en caída y se deriva en parte al empleo no registrado (es decir la relación de dependencia en condiciones de informalidad), y el cuentapropismo.
 
El panorama se agrava al contemplar la cantidad de desocupados, subocupados, ocupantes demandantes (quienes tienen que salir a buscar otro empleo porque no sobreviven con el que tienen) y entonces, los argentinos con problemas de empleo trepan a más de 7,5 millones.
 
Es el las mujeres donde se registra un mayor aumento del desempleo, aunque también del empleo, ya que son sobre todo mujeres jóvenes las que salen a buscar trabajo y no lo encuentran. La tasa de desempleo para las mujeres pasó de 9,5 % a 10,8 %, mientras que para los varones pasó de 8,2 % a 8,7 %.
 
La debacle de la economía neoliberal macrista y el presupuesto de ajuste del FMI para enviar señales a los acreedores, empuja de forma acelerada a la desocupación hacia los dos dígitos. Ya el panorama no es sólo pérdida de poder adquisitivo por la inflación y los tarifazos, sino del empleo.
 
El deterioro del empleo que refleja el Indec, es apenas una foto de los primeros impactos de los comienzos de la crisis. Lo peor, de todas formas, es que la mayoría de los especialistas prevé un alza mayor en los próximos trimestres donde anticipan que superará holgadamente los dos dígitos.
 
Es que durante el período entre abril y junio, la mayor parte de la caída económica se dio en el sector agropecuario, el cual no se caracteriza por ser mano de obra intensivo. En cambio, el freno en la actividad del comercio y la construcción -los más demandantes en términos de empleo- comenzará a reflejarse a partir de la próxima medición.
 
La Opinión Popular

20-09-2018 / 09:09
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