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Sociedad e Interés General - 06-09-2018 / 16:09
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 07 DE SEPTIEMBRE DE 1947 SE SANCIONA LA LEY 13010 DEL VOTO FEMENINO

Eva Perón y el derecho de la mujer a votar y ser votada

Eva Perón y el derecho de la mujer a votar y ser votada
El 07 de septiembre de 1947, por la decisiva influencia de Eva Perón, se sancionó la ley 13.010, que permitió a las mujeres acceder a las urnas, participando políticamente en el sistema democrático argentino.
En la Argentina regía desde 1916 la Ley Sáenz Peña, que propició el sufragio obligatorio pero exclusivamente a los hombres, dejando a las mujeres en un rol de inferioridad cívica. El 26 de julio de 1945, en un acto celebrado en el Congreso, Juan Perón hizo explícito su apoyo a la iniciativa del voto femenino. Se formó entonces la Comisión Pro Sufragio Femenino.
 
El 07 de septiembre de 1947, por la decisiva influencia de Eva Perón, se sancionó la ley 13.010, que permitió a las mujeres acceder a las urnas, participando políticamente en el sistema democrático argentino.
 
En la gran concentración que esa tarde tiene lugar en Plaza de Mayo, Evita se dirige a la multitud de mujeres: "Aquí está, hermanas mías, resumida en la letra apretada de pocos artículos, una historia larga de luchas, tropiezos y esperanzas".
 
La reforma constitucional de 1949, legalizó la participación de las mujeres, que por primera vez votaron el 11 de noviembre de 1951, en elecciones a nivel nacional. Más de 3.800.000 mujeres votaron en la elección que reeligió a Juan Perón. El 63,9 % lo hizo por el Partido Justicialista, el 30,8 % por la Unión Cívica Radical. En esta oportunidad, 24 bancas de diputados fueron ocupadas por mujeres, y 9 de senadoras.
 
Este gran triunfo significó un paso decisivo para comenzar a andar con pasos femeninos en el mundo democrático argentino, pero eran pasos vacilantes, ya que los hombres obstaculizaban el acceso de las féminas a un mundo que creían para ellos reservado.
 
La Ley de Cupos, que recién fue sancionada el 06 de noviembre de 1991, estableció que obligatoriamente las listas de candidatos a cargos electivos, deberían contar por lo menos con un 30 % de mujeres, consolidando el reconocimiento de los derechos de la mujer a votar y ser votada.
 
Por Blas García

A comienzo del siglo XX el modelo femenino en la Argentina estaba cambiando. Las mujeres, aún aquellas que tenían su ámbito de desarrollo en el seno del hogar, aprendieron de los hombres y de las noticias que les llegaban desde Europa y Estados Unidos, que ellas también tenían derechos.

Para la legislación de esos años las mujeres no tenían presencia cívica, dependían de su padre y, de ser casadas, de su esposo.

A partir de 1919 varios diputados comenzaron a presentar proyectos de ley para instaurar el voto femenino obligatorio. Pero ellos chocaban constantemente contra los mismos prejuicios, que colocaban a la mujer en una situación de reiterada duda con respecto a su capacidad y madurez para hacer uso de ese derecho.

En 1927, en la provincia de San Juan, el entonces gobernador Federico Cantoni sancionó una nueva Carta Orgánica para la provincia que, entre otras novedades, extendía el voto a las mujeres.

Según el nuevo texto, las mujeres no sólo tenían derecho a votar sino también a ser elegidas para desempeñar cargos públicos. En abril de 1928 ellas tuvieron ocasión de estrenar sus libretas cívicas y dieron una sorpresa: votó el 97 por ciento de las inscriptas, frente al 90 por ciento de los varones. Además, una mujer -Emilia Collado- fue elegida intendenta de Calingasta, y otra -Ema Acosta- diputada.

Pero en diciembre de ese año el gobernador Cantón fue depuesto, la Ley fue derogada y las mujeres eliminadas del padrón electoral.

En 1945, desde la Secretaria de Trabajo y Previsión, el entonces coronel Juan Domingo Perón inauguró una política específica dirigida a las mujeres. En ese ámbito creó la División de Trabajo y Asistencia a la Mujer. Se reflotó la cuestión del sufragio femenino. El 26 de julio de 1945, en un acto celebrado en el Congreso, Perón hizo explícito su apoyo a la iniciativa. Se formó entonces la Comisión Pro Sufragio Femenino.

En 1946 Eva Duarte de Perón pasó a presidir esa Comisión, y comenzó a presionar para que se sancionara la ley. Para alcanzar el objetivo emprendió una campaña incesante con los legisladores, con las delegaciones que la visitaban, con las mujeres agrupadas en los centros cívicos, a través de la radio y de la prensa. El mensaje de Evita iba dirigido a todo el universo femenino, y las mujeres lo hicieron suyo y pasaron a desempeñar un papel activo.

Se realizaron mítines, se publicaron manifiestos y grupos de obreras salieron a las calles a pegar carteles reclamando la aprobación de la ley. Centros e instituciones femeninas emitieron declaraciones de adhesión. Evita fue reconocida por las mujeres como su portavoz natural.

El 9 de septiembre de 1947, con los palcos del Congreso repletos de mujeres, se logró la sanción de la Ley Nº 13.010, que se promulgó el 23 de septiembre del mismo año. El 11 de noviembre de 1951, las mujeres argentinas emitimos por primera vez nuestro voto. En esa ocasión votaron 3.816.654 mujeres.

El 63,9 por ciento lo hizo por el Partido Peronista, el 30,8 por ciento por la Unión Cívica Radical. A su vez, el Partido Peronista fue el único de ambos que llevó mujeres en sus listas. En 1952 asumieron sus bancas 23 diputadas y seis senadoras.

El voto femenino es la norma que nos iguala como ciudadanas de las sociedades que integramos, y ello gracias a la ardua lucha de nuestras antecesoras, que bregaron afanosamente en la búsqueda de esa igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.

Ellas, las feministas, fueron sin duda mujeres que desafiaron su tiempo, y se convirtieron en los primeros peldaños de una lucha que luego continuaron otras, y que hoy tenemos la obligación de sostener y acrecentar nosotras.

Desde el fondo de la historia aún resuena en nuestra memoria la voz de aquella extraordinaria mujer: María Eva Duarte de Perón, cuando desde los balcones de la Casa de Gobierno, en aquel momento extraordinario, nos decía:

"Mujeres de mi patria: recibo en este instante de manos del gobierno de la Nación la Ley que consagra nuestros derechos cívicos, y la recibo ante vosotras, con la certeza de que lo hago en nombre y representación de todas las mujeres argentinas, sintiendo jubilosamente que me tiemblan las manos al contacto del laurel que proclama la victoria.

Aquí está, hermanas mías, resumido en una letra apretada de pocos artículos una historia larga de lucha, tropiezos y esperanzas."

Publicado por Escuela de Formación Política del Peronismo Militante

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15-06-2019 / 17:06
15-06-2019 / 17:06
En un 16 de junio como hoy, pero del año 1955, un jueves al mediodía, mucha gente estaba concentrada en la Plaza de Mayo en Buenos Aires, porque se haría un desagravio a la bandera nacional, el cual consistiría en vuelo de aviones para derramar flores sobre la Catedral. Pero cayeron bombas.
 
Se producía el Bombardeo a Plaza de Mayo. Esa mañana, una parte de las fuerzas armadas, coordinados por el almirante Samuel Toranzo Calderón y comandados por el capitán de navío Enrique Noriega, sublevadas contra el gobierno constitucional, utilizó armas destinadas a la defensa del pueblo y de la Nación contra el mismo pueblo. Como siempre, la misma víctima y también el mismo agresor: la oligarquía.
 
El objetivo del bombardeo fue asesinar a Juan Perón y derrocar el gobierno popular, instalar el terror y disciplinar al pueblo, pero lo real es que ese día sangre de inocentes fue derramada. Una escuadra de treinta aviones de la Marina de Guerra argentina, que había estado sobrevolando la ciudad, inició sus bombardeos y ametrallamientos al área de la Plaza de Mayo. La primera bomba cayó sobre un trolebús repleto de niños, muriendo todos sus ocupantes.
 
Al enterarse de que la Casa Rosada estaba bajo ataque, miles de obreros se movilizaron para respaldar a Perón, pero fueron agredidos al llegar por una segunda ola de bombardeos. Los militares antiperonistas mataron, hirieron o mutilaron a más de dos mil civiles. Pero, al no estar Perón entre todos esos cadáveres y sin haber podido completar el propósito del golpe, los atacantes escaparon cobardemente al Uruguay buscando asilo político.
 
Sorprendentemente, la reacción de Perón fue moderada: no fusiló a nadie, proclamó la conciliación y tendió la mano a la oposición, que pudo expresarse públicamente. Le respondieron meses después, el 16 de septiembre de 1955, con un golpe de Estado oligárquico, duro y revanchista.
 
El triunfo de la "Revolución Libertadora" hizo que este crimen quedara impune. Fue la masacre más grande de la historia argentina y no hay duda que se trató de un crimen de lesa humanidad, ya que se lanzó un ataque generalizado y sistemático con total intencionalidad contra una población civil desprotegida.
 
El infame bombardeo fue el huevo de la serpiente, la antesala del terrorismo de Estado en nuestro país, inauguró la violencia política contra el Pueblo, para sembrar el terror, a través de la matanza indiscriminada de inocentes, que permitiera la entrega del patrimonio nacional y el avasallamiento de los derechos sociales.


Propaganda macrista: De Goebbels a Durán Barba
Escribe: Blas García



14-06-2019 / 20:06
14-06-2019 / 20:06
13-06-2019 / 18:06
El 14 de junio de 1986, en Ginebra, Suiza, moría Jorge Luis Borges (86 años). Fue un escritor argentino, uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX. Publicó ensayos breves, cuentos y poemas. Su obra, fundamental en la literatura y el pensamiento universal, además de objeto de minuciosos análisis y múltiples interpretaciones, trasciende cualquier clasificación y excluye todo tipo de dogmatismo.
 
Es considerado uno de los eruditos más reconocidos del siglo XX. Ontologías fantásticas, genealogías sincrónicas, gramáticas utópicas, geografías novelescas, múltiples historias universales, bestiarios lógicos, éticas narrativas, matemáticas imaginarias, dramas teológicos, invenciones geométricas y recuerdos inventados son parte del inmenso paisaje que las obras de Borges ofrecen tanto a los estudiosos como al lector casual.
 
Y sobre todas las cosas, la filosofía, concebida como perplejidad, el pensamiento como conjetura, y la poesía, la forma suprema de la racionalidad. Siendo un literato puro pero, paradójicamente, preferido por los semióticos, matemáticos, filólogos, filósofos y mitólogos, Borges ofrece -a través de la perfección de su lenguaje, de sus conocimientos, del universalismo de sus ideas, de la originalidad de sus ficciones y de la belleza de su poesía- una obra que hace honor a la lengua española y la mente universal.
 
Galardonado con numerosos premios, Borges fue un personaje políticamente polémico, con posturas antipopulares y simpatías por regímenes autoritarios que se estima fueron un obstáculo para que ganara el Premio Nobel de Literatura al que fue candidato durante casi treinta años.
 
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