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Sociedad e Interés General - 08-08-2018 / 16:08
EFEMÉRIDES POPULARES

Roque Sáenz Peña, el autor de la ley electoral que puso fin a décadas de fraude y exclusión

Roque Sáenz Peña, el autor de la ley electoral que puso fin a décadas de fraude y exclusión
El 09 de agosto de 1914, en Buenos Aires, muere Roque Sáenz Peña. Fue Presidente de la Nación Argentina en 1910 por el sector modernista del Partido Autonomista Nacional, en el que se destacaban Carlos Pellegrini y José Figueroa Alcorta, y promulgó de la Ley Sáenz Peña que instauró en Argentina el voto universal, secreto y obligatorio.
El 09 de agosto de 1914, en Buenos Aires, muere Roque Sáenz Peña. Fue un abogado y político argentino, combatiente voluntario del ejército del Perú en la Guerra del Pacífico y Presidente argentino.
 
En febrero de 1905, estalló una revolución radical en distintos puntos del país. La revuelta fue derrotada pero las demandas radicales de limpieza electoral y de un marco jurídico claro y justo siguieron vigentes.
 
Sáenz Peña fue Presidente de la Nación Argentina en 1910 por el sector modernista del Partido Autonomista Nacional, en el que se destacaban Carlos Pellegrini y José Figueroa Alcorta, y promulgó de la Ley Sáenz Peña o Ley 8.871 que instauró en Argentina el voto universal, secreto y obligatorio. Aunque aún distaba de ser completamente universal: las mujeres​ y los extranjeros -que por entonces eran una gran parte de la sociedad- aún no tenían derecho a voto.
 
El fin del voto cantado y el fraude electoral significó un notable avance hacia la democracia en Argentina y la posibilidad de expresión de las fuerzas políticas opositoras que habían sido marginadas del sistema por los gobiernos conservadores.
 
La Opinión Popular

Sáenz Peña era un demócrata; pensaba que, libre de los políticos profesionales, el pueblo iba a elegir a los mejores para su gobierno. También estaba preocupado por la cuestión social, es decir, por la posibilidad de que -alejados de la política- los obreros pudieran adherir al anarquismo o al socialismo.
 
Por último, temía que la enorme proporción de población extranjera, que no participaba de ningún modo en la política, pudiera caer en posturas maximalistas o permanecer como un cuerpo extraño en la sociedad. Por todas estas razones apoyó la reforma política basada en el voto universal y libre.
 
Dados los antecedentes de presión sobre los votantes -que votaban en voz alta- la única posibilidad de libertad electoral era el sufragio secreto, por medio de boletas escritas en sobres cerrados. Y para asegurarse que nadie fuera impedido de concurrir a votar, lo hizo también universal y obligatorio. Como padrón electoral se utilizaría el padrón militar.​ Por otro lado, la participación de la población en las elecciones era bajísima, superando apenas el 20% de los electores potenciales.
 
Sáenz Peña presentó el proyecto en el Congreso con estas palabras: "He dicho a mi país todo mi pensamiento, mis convicciones y mis esperanzas. Quiera mi país escuchar la palabra y el consejo de su primer mandatario, quiera el pueblo votar."
 
El encargado de diseñar el proyecto y defenderlo en el Congreso fue el Ministro del Interior, el católico Indalecio Gómez. Debió enfrentar la dura resistencia de los diputados conservadores, cuyos privilegios se veían claramente amenazados por la reforma, y que desconocían otra forma de hacer política. Así, muchos legisladores de los sectores conservadores, aún no oponiéndose abiertamente, obstaculizan la reforma. Tras un mes de discusión en la Cámara de Diputados y una semana en el Senado, la Ley Sáenz Peña fue aprobada y promulgada el 13 de febrero de 1912.
 
La ley fue un gran avance en su tiempo ya que permitía a grandes masas poblacionales participar del acto electoral, aunque aún distaba de ser completamente universal: las mujeres​ y los extranjeros -que por entonces eran una gran parte de la sociedad- aún no tenían derecho a voto. Aunque no votaban, en cambio eran tenidos en cuenta al determinar la población de los distritos y la cantidad de diputados que podían elegirse por cada uno.
 
La primera prueba de la Ley en funcionamiento fue en una elección provincial: la Provincia de Santa Fe fue intervenida por el gobierno, que ordenó celebrar las elecciones de gobernador de acuerdo con la Ley Sáenz Peña; la UCR abandonó el abstencionismo y participó, logrando la victoria. Poco después obtenía una nueva victoria en las elecciones de diputados en la Ciudad de Buenos Aires, en unas elecciones en que la participación popular ascendió al 62.85% del padrón electoral; en las mismas también obtuvo un notable crecimiento el Partido Socialista.
 
Fuente: Wikipedia

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21-02-2019 / 17:02
21-02-2019 / 16:02

Las Fuerzas Armadas, a la salida de la dictadura, humilladas por la derrota en la guerra de Malvinas y odiadas por el pueblo por genocidas, quedan deslegitimadas y su poder en crisis. Distintos gobiernos constitucionales intentaron "reconciliarlas" con la sociedad.
 
La Ley 23.492 de Punto Final argentina, entra en vigor el 22 de Febrero de 1987, durante la presidencia de Raúl Alfonsín, y estableció la paralización de los procesos judiciales contra los imputados como autores penalmente responsables de haber cometido el delito complejo de desaparición forzada de personas (que involucró detenciones ilegales, torturas y homicidios agravados o asesinatos) que tuvieron lugar durante la dictadura militar genocida del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional de 1976-1983.
 
La ley, conocida como de impunidad, decía literalmente "se extinguirá la acción penal contra toda persona que hubiere cometido delitos vinculados a la instauración de formas violentas de acción política hasta el 10 de diciembre de 1983".
 
La ley, que sancionaba la impunidad de los militares por la desaparición de miles de opositores y guerrilleros peronistas y de izquierda (casi 9.000 según el informe del Nunca Más de 1984 y hasta unos 30.000 de acuerdo a los organismos de Derechos Humanos), fue en su momento objeto de una viva y acalorada polémica.
 
Sólo quedaban fuera del ámbito de aplicación de la ley los casos de secuestro de recién nacidos, hijos de prisioneras políticas destinadas a desaparecer, que eran por lo general adoptados por militares, quienes les ocultaban su verdadera identidad biológica.
 
La Opinión Popular

21-02-2019 / 16:02
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