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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 08-08-2018 / 11:08
MACRI ABRIÓ LA CAJA DE PANDORA Y AHORA NO LA PUEDE CERRAR

Para la UIA, el escándalo de los cuadernos profundizará la recesión hasta el año próximo

Para la UIA, el escándalo de los cuadernos profundizará la recesión hasta el año próximo
En la Unión Industrial Argentina (UIA) afirman que afectó de lleno en la construcción, uno de los motores que podía ser pata de la recuperación. “A mí entender, las últimas licitaciones no tenían este tipo de problemas”, afirmó Acevedo. Uribarren pidió a la Justicia “trabajar y determinar culpabilidades”.
La Unión Industrial Argentina (UIA) alertó que la recesión se profundizará hasta el año próximo por el golpe que afectó de lleno a la obra pública, uno de los motores que había desacelerado la actividad industrial pero que podía reactivarse con los proyectos PPP.
 
Los empresarios consideraron que el caso de los cuadernos no sólo paralizará a la construcción sino que las inversiones se desactivarán a la espera de un marco jurídico más claro, y compararon el clima económico que dejó el escándalo del Lava Jato en Brasil y que también afectó a la Argentina.
 
El Presidente ha abierto una verdadera caja de Pandora, de la que emergen fotocopias de cuadernos, nombres, tramas que se multiplican. Males que él ya no puede controlar, y por los que debería temer. 
 
Lo hizo creyendo que, ventilando los males de la corrupción, taparía los graves problemas de su Gobierno: la inmoralidad de la gobernadora Vidal y sus aportantes truchos; la caída de la economía, la recesión, la devaluación, la inflación...
 
Para tapar la crisis, Macri necesitaba un escándalo y buscó en el el barro K. Entonces, puso a trabajar a los Servicios, que respondieron filtrando los famosos cuadernos de Centeno, especies de infinitos espejos que así como reflejan parte de la corrupción K llegan al presente y apuntan directamente al Grupo Macri.
 
¿Cómo logrará que de ahora en más no cunda el pánico entre los empresarios ni se sigan frenando obras públicas, tal como ya temen, por ejemplo, en la Unión Industrial Argentina? El Presidente abrió la caja, y ahora quisiera cerrarla. Pero es tarde.
 
La Opinión Popular

 
En los pasillos del Coloquio Industria de la UIC en Córdoba, el análisis de la presunta corrupción que involucra al sector privado fue el eje de todas las conversaciones, y en todos los casos pusieron dudas sobre la recuperación de la actividad local. Lejos quedaron las expectativas positivas del Gobierno de una recesión corta.
 
Según el presidente de FCA Argentina, Cristiano Rattazzi, si bien la " Unión Industrial Argentina, si no fuera por un ex presidente pero que no viene de los cuadernos, no está afectada", admitió que daña la imagen de los empresarios aunque sostuvo que "daña más a los políticos".
 
"Todo daña, pero a mí no me daña. Daña más a los políticos. Es más grave que alguien se ponga la plata en el bolsillo que alguien que da para obtener algún tipo de favor", afirmó. Y sobre una autocrítica de los empresarios, aclaró: "Yo lo denuncio desde que hicieron el acuerdo con el Fondo Monetario, cuando estaban los k y después. No tengo de qué arrepentirme".
 
Por su parte, el presidente de la UIA, Miguel Acevedo, dijo que "esto es un impacto", y centró su atención en las instituciones más que en las personas "porque eso lo va a tener que hacer la Justicia". "Muchas de estas cosas se hablaban y hoy se saben y se corroboraron. O sea, lo que estaba puesto en los cuadernos fue confirmado por empresarios que dijeron que hicieron eso", admitió.
 
Acevedo dijo que "si ves como fue el Lava Jato, uno de los problemas fue la enorme recesión que se generó porque muchas de las empresas muy importantes empezaron a tener problemas, y eso significa que las pymes que están alrededor empiezan a perder contratos". "Eso lo sufrimos nosotros que tuvimos más de tres años de recesión, que si bien no fue sólo por eso, Brasil influyó", dijo.
 
"Estos últimos años, principalmente el año pasado, uno de los motores del aumento de la producción fue la obra pública. Cuando mostrábamos las tres velocidades, uno de los grandes ganadores era el cemento que crecía a tasa del 20% y más. Hoy todo ese sector está impactado por el tema de los cuadernos", enfatizó.
 
Por su parte, el titular de la UIC, Marcelo Uribarren, aclaró que no son "todos lo mismo", en referencia a la imagen de los empresarios, y alertó que "va a haber un deterioro en la confianza". "En algunos casos, cuando la riqueza crece de manera rápida en comparación con lo que crece en nuestras empresas, y se relaciona con la obra pública uno puede hacer conjeturas", afirmó.
 
Uribarren dijo que estas situaciones "pasan en todos los niveles de la sociedad porque es una cuestión cultural" y pidió a la justicia "trabajar y determinar culpabilidades. Aunque sostuvo: "Siempre es el estado el que pone las reglas de juego. Cuando son transparentes y limpias, todos nos acomodamos en esa función. No estoy justificando el accionar puntual de los empresarios que se mencionan".
 
Por Ariel Maciel
 
Fuente: BAE Negocios
 

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21-01-2019 / 09:01
"Voy a ser candidato a presidente y quiero ser el presidente de la Argentina del crecimiento para salir de este fracaso", señaló Sergio Massa, líder del Frente Renovador y ahora precandidato de Alternativa Federal, ante las voces que impulsan la postulación del ex ministro de Economía Roberto Lavagna como candidato de un armado peronista sin el cristinismo.
 
"De ninguna manera voy a ser candidato a gobernador", afirmó el ex intendente de Tigre y así descartó bajar su precandidatura que por ahora disputaría con el senador del PJ Miguel Ángel Pichetto y el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey.
 
Con el año electoral ya corriendo a los candidatos y al propio gobierno, Massa apuntó que "el próximo presidente, y sin dudas yo lo tengo claro e impregnado en la piel, después de recorrer parte del país con el auto y tomar contacto con la gente, va a tener que llamar a un gran acuerdo por la unidad".
 
Alternativa Federal nació una vez que el camino de unidad encarado por el peronismo comenzó a concretarse y los dirigentes de Alternativa Federal tomaron la vía de diferenciarse confrontando con el cristinismo.
 
Integrado por gobernadores justicialistas, descartan a la ex presidenta Cristina Fernández como candidata, se declaman como un agrupamiento "superador" de la disyuntiva macrismo- cristinismo. Los dirigentes promueven que las candidaturas se resuelvan a través de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.
 
"Cuando vos mirás las serie histórica de la Argentina y... ¿viste que se habla mucho de los últimos 50 años? Roberto (Lavagna), Martín Redrado, José Ignacio de Mendiguren, Aldo Pignanelli, y yo mismo en ese momento desde la seguridad social, pusimos una serie histórica, que cruzó dos gobiernos, el de (Eduardo) Duhalde y el de la primera etapa del de (Néstor) Kirchner", señaló Massa sobre algunos de los funcionarios que pasaron o forman parte del Frente Renovador (FR).
 
"Con Lavagna vamos a ser parte de la solución a los problemas de la Argentina", agregó, buscando mostrar cercanía con el economista. El líder del FR insistió en mostrar su buena relación con Lavagna, con quien dijo reunirse cada quince días, y de quien dijo que es "el faro más importante que tienen aquellos que creen en la Argentina del desarrollo y el crecimiento".
 
La Opinión Popular

20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
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18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
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