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“Tenemos inflación, recesión, desempleo, endeudamiento y riesgo de default. Todo gracias a Macri, que en vez de resolver los problemas de la década K, los potenció. Y encima debemos bancarnos al FMI”. Alberto Fernández
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Nacionales - 05-08-2018 / 10:08

Coimas: el drama familiar que acecha a Macri

Coimas: el drama familiar que acecha a Macri
A Angelo Calcaterra lo mencionan en Argentina los cuadernos de Centeno y en Brasil los testimonios del Lava Jato. Calcaterra fue favorecido por Macri cuando, semanas después de la asunción, le otorgó cientos de millones para que terminara la obra del tren Sarmiento. ¿Qué hará ahora el Presidente con su conflictivo primo? En esa última pregunta se resume un drama político, humano y familiar. Mauricio Macri es un emergente privilegiado del sistema de poder corrupto que gobernó la Argentina durante las últimas décadas con los métodos consabidos. Macri debería soltar a su primo. Si eso ocurre, ¿cómo reaccionará Ángelo? ¿Confesará, como muchos sospechan, que solo es el testaferro de Mauricio?
La riqueza de la historia desatada esta semana radica en que su dinámica es absolutamente imprevista. Hasta aquí, era habitual que un juez procesara o encarcelara cada tanto a algún ex funcionario K o un empresario ligado a la órbita de poder K, como Cristóbal López o Lázaro Báez. La Justicia, en cambio, no apuntaba contra empresarios externos a ese círculo o contra personajes vinculados al poder actual.
 
Pero los problemas, esta vez, no quedan encerrados en la letra K. La detención de Javier Sánchez Caballero abre una seria pregunta sobre el rol que tuvo en el escándalo de las bolsas Ángelo Calcaterra, el dueño de la empresa en esos años y primo del Presidente.
 
El nombre de Calcaterra aparece mencionado también en los testimonios de los ejecutivos de la empresa brasileña Odebrecht sobre el reparto de sobornos por el soterramiento del tren Sarmiento. El cerco sobre él parece angostarse.
 
El viernes pasado, luego de mucha resistencia, la Procuración General firmó un acuerdo con la Justicia brasileña para recibir los testimonios de los ejecutivos de Odebrecht.
 
A Calcaterra lo mencionan en Argentina los cuadernos de Centeno y en Brasil los testimonios del Lava Jato. Calcaterra fue favorecido por Macri cuando, semanas después de la asunción, le otorgó cientos de millones para que terminara la obra del tren Sarmiento. ¿Qué hará ahora el Presidente con su conflictivo primo?
 
En esa última pregunta se resume un drama político, humano y familiar. Mauricio Macri es un emergente privilegiado del sistema de poder que gobernó la Argentina durante las últimas décadas con los métodos consabidos. Al mismo tiempo, llegó a la Casa Rosada con un discurso ético que expresaba las ansias de la mayoría de sus votantes.
 
Cuando la limpieza avanza, Macri se fortalece electoralmente, pero, al mismo tiempo, la Justicia llega hasta miembros destacados de su propia familia. Se trata de una pelea histórica entre Macri y Mauricio, que tienen intereses distintos: Macri protegería al primo. Mauricio debería soltarlo. Si eso ocurre, ¿cómo reaccionará Ángelo?
 
Hay personas que creen que es todo un show mediático señalan otros procederes: el financiamiento espurio de las campañas electorales de Cambiemos, el blanqueo de dinero de familiares del Presidente (gracias a un decreto con el que el mismo Macri modificó una ley que lo prohibía), los beneficios judiciales a la empresa de Correos de la familia presidencial, y la destitución de los funcionarios que se oponían a ello.
 
Hay quienes sostienen que Bonadío sobrevivió a una ofensiva brutal en los últimos años del kirchnerismo y ahora ejerce su poder propio como se le da la reverenda gana. Tal vez algo de eso haya. Otros lo describen como un títere de Mauricio Macri.
 
Macri no puede ser alguien limpio y puro que llega para limpiar lo que está sucio. Tal vez, con suerte, puede contribuir a desmontar aquello en lo que participó. ¿Lo hará? ¿Abandonará las prácticas que le permitieron ser quien es, a él y a su familia?

 
Coimas: el drama familiar que acecha al Presidente
 
Si el diario personal del chofer Oscar Centeno refleja, como todo parece indicar, los hechos tal como ocurrieron, el drama de la corrupción argentina se podría resumir en dos frases: "Dos ex presidentes de la nación -Néstor y Cristina Kirchner- recibían en su domicilio particular y en la residencia de Olivos bolsas con cientos de miles de dólares". "Algunas de esas bolsas eran entregadas por miembros muy destacados de la empresa familiar del actual presidente, Mauricio Macri".
 
La riqueza de la historia desatada esta semana radica en que su dinámica es absolutamente imprevista. Hasta aquí, era habitual que un juez procesara o encarcelara cada tanto a algún ex funcionario kirchnerista o un empresario ligado a la órbita de poder K, como Cristóbal López o Lázaro Báez. La Justicia, en cambio, no apuntaba contra empresarios externos a ese círculo o contra personajes vinculados al poder actual.
 
Lo que está ocurriendo en estos días traspasa esos límites. Ya están entre rejas empresarios clave de los grupos Macri, Pescarmona, Albanesi, y de las empresas BTU, Isolux. El viernes se entregó el ex presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Carlos Wagner, tal vez el hombre clave de esta causa. Si Wagner se acogiera a la figura del arrepentido, caerían todos los hombres beneficiados por la obra pública de un lado y del otro del mostrador.
 
Fue allanado el poderosísimo grupo Techint. Los nombres de los empresarios presos manchan a todos los sectores políticos dominantes: en la misma situación están Gerardo Ferreyra, de la kirchnerista Electroingeniería, y Javier Sánchez Caballero, la mano derecha de Ángelo Calcaterra, el primo del Presidente.
 
Algo nuevo está ocurriendo. Las novedades judiciales vuelven a sacudir a la alicaída autoimagen kirchnerista como sucedió ya con el escándalo de Sueños Compartidos, la tragedia de Once o el episodio de los bolsos en el convento.
 
Para un sector del kirchnerismo -los actores, los militantes de base, los intelectuales e incluso muchos ex funcionarios- cada vez que se descorre el velo es un mazazo: muchos de ellos no participaron de la fiesta o lo hicieron solo por montos marginales, pusieron el cuerpo a disposición de sus ideales y se encuentran con que tienen que responder, una y otra vez, por esta vergüenza. Por alguna razón de orden psicológico no terminan de desprenderse de esa identidad que tantos disgustos innecesarios les han provocado y les seguirá provocando.
 
Las mismas características de la causa demuelen los argumentos clásicos de ese sector que, esta semana, esbozó el ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, de regreso en el círculo cercano de CFK. Si esto lo armó la Casa Rosada, como sugieren, ¿cómo es que cae detenida una figura central del grupo Macri? Si, en cambio, se trata de una construcción de Jaime Stiuso, ¿cómo es que en la lista de imputados figura Javier Fernández, un miembro de su círculo íntimo?
 
Pero los problemas, esta vez, no quedan encerrados en la letra K. La detención de Javier Sánchez Caballero abre una seria pregunta sobre el rol que tuvo en el escándalo de las bolsas Ángelo Calcaterra, el dueño de la empresa en esos años.
 
El nombre de Calcaterra aparece mencionado también en los testimonios de los ejecutivos de la empresa brasileña Odebrecht sobre el reparto de sobornos por el soterramiento del tren Sarmiento. El cerco sobre él parece angostarse.
 
El viernes pasado, luego de mucha resistencia, la Procuración General firmó un acuerdo con la Justicia brasileña para recibir los testimonios de los ejecutivos de Odebrecht. A Calcaterra lo mencionan en Argentina los cuadernos de Centeno y en Brasil los testimonios del Lava Jato. Calcaterra fue favorecido por Macri cuando, semanas después de la asunción, le otorgó cientos de millones para que terminara la obra del tren Sarmiento. ¿Qué hará ahora el Presidente con su conflictivo primo?
 
En esa última pregunta se resume un drama político, humano y familiar. Mauricio Macri es un emergente privilegiado del sistema de poder que gobernó la Argentina durante las últimas décadas con los métodos consabidos. Al mismo tiempo, llegó a la Casa Rosada con un discurso ético que expresaba las ansias de la mayoría de sus votantes.
 
Cuando la limpieza avanza, Macri se fortalece electoralmente, pero, al mismo tiempo, la Justicia llega hasta miembros destacados de su propia familia. Se trata de una pelea histórica entre Macri y Mauricio, que tienen intereses distintos: Macri protegería al primo. Mauricio debería soltarlo. Si eso ocurre, ¿cómo reaccionará Ángelo?
 
Quienes simpatizan con el Gobierno tienen un argumento nuevo esta semana: con Macri caen hasta los ejecutivos de la empresa familiar. También están detenidos barras bravas muy poderosos, lo que ha reducido verticalmente la cantidad de asesinados en las canchas, sindicalistas de primer nivel, los capos de la economía en negro que manejaban La Salada, y ahora también miembros muy destacados del poder económico.
 
Son, sin duda, argumentos sólidos. Nadie parece tener garantizada la impunidad. Solo un necio no percibe que hay algo positivo que sucede. "Bajo mi gobierno se terminó la impunidad" sería un buen argumento de campaña.
 
Las personas que creen que es todo un show mediático señalan otros procederes: el financiamiento espurio de las campañas electorales de Cambiemos, el blanqueo de dinero de familiares del Presidente (gracias a un decreto con el que el mismo Macri modificó una ley que lo prohibía), los beneficios judiciales a la empresa de Correos de la familia presidencial, y la destitución de los funcionarios que se oponían a ello. Mauricio versus Macri.
 
Mientras tanto, entre tantas preguntas que dispara el affaire de los cuadernos, una de las más intrigantes apunta al rol de un hombre enigmático: el juez federal Claudio Bonadío. ¿Qué es lo que lo ha disparado a conmover al país de esta manera?
 
Una hipótesis sostiene que Bonadío sobrevivió a una ofensiva brutal en los últimos años del kirchnerismo y ahora ejerce su poder propio como se le da la reverenda gana. Tal vez algo de eso haya. Otra lo describe como un títere de Mauricio Macri. Es una percepción que hace las delicias del kirchnerismo y solo existe por eso: cualquiera que lo conozca sabe que no se trata de una marioneta.
 
La tercera versión lo ubica en un lugar funcional al peronismo no K, que necesita voltear la candidatura de la ex Presidenta para enfrentar a Macri en un ballotage. Tal vez: el alma humana suele ser indescifrable, y mucho más la de personajes como este.
 
A principios del milenio, el escritor español Javier Cercas publicó un hermoso libro llamado Anatomía de un instante. Allí se refirió a una categoría muy atractiva llamada "los héroes de la retirada".
 
Los definió así: "Frente al héroe clásico que es el héroe de la conquista y el triunfo, las dictaduras del siglo XX han alumbrado el héroe moderno, que es el héroe de la renuncia, el derribo y el desmontaje. El primero es un idealista de principios nítidos e inamovibles. El segundo, un dudoso profesional del apaño y la negociación. El primero alcanza la plenitud imponiendo sus decisiones. El segundo, abandonándolas, socavándose a sí mismo".
 
Cercas citaba tres ejemplos: Mijail Gorbachov, Wojciech Jaruzelski y Adolfo Suárez, que habían desmontado la Unión Soviética, la dictadura polaca y terminado con el régimen franquista, pese a que los primeros dos habían sido miembros del aparato estalinista y el otro, un niño mimado de la dictadura española.
 
Macri no puede ser un héroe de la conquista: alguien limpio y puro, con convicciones inamovibles, que llega para limpiar lo que está sucio. Tal vez, con suerte, puede contribuir a desmontar aquello en lo que participó.
 
¿Lo hará? ¿Abandonará las prácticas que le permitieron ser quien es, a él y a su familia? ¿Será, al menos, un héroe de la retirada? ¿O ni eso?
 
Por Ernesto Tenembaum
 
Fuente: Infobae
 

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19-08-2018 / 12:08
19-08-2018 / 10:08
Meses antes de la elección del año pasado, luego de recibir uno de los tantos insultos de Elisa Carrió, el influyente Jaime Duran Barba, se sinceró ante un pequeño grupo de empresarios.
 
"Esto no es solo una cuestión personal. Entre Lilita y yo hay una diferencia de fondo. Ella cree que Mauricio fue votado para emprender una especie de cruzada purificadora. Yo, en cambio, pienso que fue votado para gobernar el país. Se sabe lo que ocurre con los gobernantes cuando se transforman en cruzados. Dilma quiso hacer algo así en Brasil cuando aprobó la ley del arrepentido. ¿Dónde está Dilma ahora? Y Brasil, ¿está mejor o peor?".
 
La preocupación que expresaba Durán Barba se extiende en estos días entre banqueros, empresarios y políticos que durante años formaron parte de un sistema que se lubricaba con montañas de dinero ilegal.
 
-Estos tipos están locos. ¿Cómo van a detener a empresarios? ¿No entienden que el capitalismo y la política funcionan en base a la corrupción? Esto es como detener en seco a toda una maquinaria. No solo frena, sino que el impacto es grandísimo. Es suicida lo que están haciendo- se sinceraba en estos días un ex ministro de Cristina.
 
Esos diagnósticos expresan un sentimiento común a todos los procesos de transición. Cuando un sistema cruje, eso genera angustias entre las personas que estaban acostumbradas a sus coordenadas, incluidos sus rasgos más cuestionados o agobiantes. El pasado desaparece, el presente se hace incierto y el futuro solo se puede percibir como un peligro.
 
Macri atraviesa su peor momento como presidente, agobiado por la situación económica y por las denuncias de corrupción, que también llegan a su familia. Cristina está en el peor momento de su carrera, con serios riesgos, por primera vez, de ir presa. Los empresarios se presentan con frecuencia diaria ante el juez Bonadío para confesar delitos e intentar, así, no ir presos. En el medio, la inflación se dispara. ¿Alguien quedará en pie?

18-08-2018 / 10:08
El impacto dramático de la crisis y los empresarios que denuncian a la corrupción K, parecen disputar el interés de los argentinos. Los empresarios corruptos entusiasman a los zocaleros de la tele y a los tituleros de los medios oficialistas.
 
Pero la sensación es que esa construcción, esas tapas que inundan los kioscos y los programas gritones, se han despegado de la preocupación general más extendida y más profunda.
 
Para muchos ya no se trata de preocupación sino de desesperación, porque la quiebra de empresas, el cierre de fuentes de trabajo y la disparada de la carestía de la vida ya conforman un drama nacional. Y es difícil que las tapas y los zócalos puedan competir con la desesperación.
 
Hay un disloque entre la profusa información que ha caracterizado a las operaciones mediáticas anti K, y la preocupación instalada en la sociedad.
 
En otros momentos, esas operaciones conseguían crear un clima que ocupaba todo, la charla de los taxistas, las discusiones de sobremesa o los comentarios en el trabajo.
 
La bomba psíquica de indignación denuncista y griterío mediático que induce al odio linchador está en su máxima expresión. Y lo que en otro momento podría haber sido una sociedad enardecida, ahora le presta poca atención.
 
Está absorta en las facturas de los servicios y el precio de los alimentos. "Absorta" es el punto previo a la rabia, primero rabia individual y después la reacción colectiva, el hecho social y su consecuencia política.
 
Esta ofensiva mediático judicial funcionó como la herramienta que el gobierno guardaba para contrarrestar su momento más crítico.  Habría que ser muy ingenuo para pensar que la aparición de fotocopias de supuestos cuadernos coincidió por puro azar con el punto de inflexión más grave de la crisis.
 
Habría que ser más ingenuo  para pensar que toda la movida en la justicia no estaba hablada previamente con los empresarios que fueron a declarar y con las altas esferas del Poder Judicial.
 
Toda la aparatosa movida no se implementa de la noche a la mañana. Implica largas negociaciones donde cada uno trata de preservar su interés y deslindar concesiones y ganancias, donde se dibujan y recortan los alcances y los imputados y se subrayan los perdones y sus mecanismos.
 
Por eso resulta más sospechoso aún que intenten presentarla como algo repentino y casual.

17-08-2018 / 10:08
En los próximos días, el triunvirato de la CGT hará una fuerte ofensiva contra el Gobierno de Mauricio Macri: reclamará que se suspendan los despidos, por lo menos hasta fin de año. Lo hará como respuesta a lo que los gremialistas consideran una pasividad de la Casa Rosada frente a la crisis. Y en reacción a lo que, señalan, fue una provocación del lado oficial: la convocatoria inconsulta a una cumbre con los empresarios.
 
Los gremios más combativos -con Camioneros a la cabeza- vienen reclamando que la cúpula de la CGT active un plan de lucha. Critican con suma dureza al triunvirato (Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña) por su "buena onda" con Macri. Lo hizo Hugo Moyano, quien fue el principal orador del acto de lanzamiento de la Multisectorial 21F que se realizó en el microestadio de Atlanta.
 
Durante su discurso calificó a los integrantes del Gobierno de Macri como "mamarrachos" que responden a las órdenes de los poderes establecidos y al FMI pero también convocó a los sectores gremiales, sociales y políticos a unirse y advirtió que "o se suman a la lucha de los trabajadores o se quedan con los oligarcas".
 
Moyano no tuvo piedad con Macri y llegó a decir que "si comparamos el Gobierno de De la Rúa con el que tenemos ahora, De la Rúa era un estadista al lado de este Presidente. ¡No sabe qué hacer!", dijo para deleite de los participantes que comenzaron a entonar el cántico que se conoció como el hit del verano: MMLPQTP.
 
Moyano le aseguró a los participantes de la Multisectorial que el Gobierno de Macri "se quiere quedar con el dinero de las organizaciones gremiales, el de los jubilados, las asignaciones familiares y todo para pagar a los dueños del país que hoy ejercen el gobierno y el FMI".
 
Y agregó en este grupo de beneficiarios a "los sectores de poder permanente que en otras épocas usaban las dictaduras para aplicar política de hambre y hoy utilizan estos mamarrachos que tenemos que lo único que hacen es obedecer todo lo que sea en contra de los trabajadores y los humildes".
 
Recordó las multas que le impuso el Ministerio de Trabajo a su gremio y a Suteba: "Quieren tapar el hambre, la miseria y la desocupación. Pero no hay que abandonar la lucha por más presiones que nos quieran meter", dijo. Luego insistió en la presión que realiza el Gobierno sobre jueces y fiscales para perseguirlo a él y su hijo Pablo luego de que lograran frenar la reforma laboral y rompieran el techo a las paritarias de este año. 
 
Por último, Moyano convocó a todos a continuar trabajando por la unidad "porque una vez más el triunfo será de los trabajadores".
 
La Opinión Popular

17-08-2018 / 09:08
En el gobierno de Mauricio Macri se disponen a capitalizar la causa de los "cuadernos de las coimas", novela con aires de burlesque, y poner al Presidente -un hombre que fue por años un empresario de la obra pública- del lado de la transparencia y la anticorrupción.
 
Los cuadernos, el show mediático, el desfile por Comodoro Py, resulta para los empresarios una traición de quien consideraban un par: el hijo rico nacido en las entrañas de la "Patria contratista", testigo y partícipe de la corrupción con Socma, la empresa que le legó su padre; o Iecsa, de Ángelo Calcaterra, el primo testaferro y "arrepentido" al que, no obstante, le otorgó el soterramiento del tren Belgrano.
 
Macri en su momento fue procesado por contrabando y luego sobreseído por la Corte menemista, sin embargo ayer, ante sus antiguos colegas, pronunció palabras que rozaron la burla y el cinismo: "Vayan para adelante. Ustedes son los generadores de riqueza", les dijo. Y, tras el desplante, les propuso: "Si alguno se encuentra con un pedido indebido, acá tienen un Presidente al cual acudir". "¿Y Macri, a quién acudirá", deslizó con irónica bronca un alto empresario.
 
No será gratuito que la Justicia alcance al gran poder económico de la Argentina, que incluye al clan Macri. Lo grave es que, más allá de las condenas, del efecto judicial e individual que la causa tenga en cada uno de los imputados, ellos son empresarios que tienen a su cargo algunas de las obras más importantes del país. De ellos depende la inversión que emplea a tantos obreros, que mueven el débil consumo, que hacen que la economía no desfallezca más.
 
Hoy vemos arrepentirse o negar el pago de coimas al poderoso Paolo Rocca, presidente del Grupo Techint, mayor productor de acero de la Argentina y el mayor productor del mundo de tubos sin costura, comprometido en la explotación de Vaca Muerta. También a Aldo Roggio, que, tras declarar como "arrepentido", renunció a la presidencia del holding que carga con más de un siglo de historia; pero también a Carlos Wagner, expresidente de la Cámara de la Construcción, y actual titular de Esuco, de quien dependen varias de las obras públicas en marcha.
 
También, aparece ahora el banquero Luis María Ribaya, exdirectivo del Galicia y Nación (donde se desempeñó hasta el año pasado), quien se sumaría a la ola de "arrepentidos" y podría provocar un tembladeral en el sistema financiero argentino. Los bancos, encargados de blanquear el dinero negro, podrían ventilar nuevos males.
 
Nada importaría si esto fuera simplemente una escena de empresarios delatores y vengativos, pero si la Justicia, o el propio humor de estos magnates, lo dispone, las pocas obras públicas en marcha podrían paralizarse, empujando a más trabajadores fuera del sistema, agregando más sal a la herida de la recesión.
 
La difusa meta de campaña del Presidente se pervierte: de la pobreza cero, pasaremos a la obra pública cero, nos volveremos todos un poco más pobres. Si eso sucede, el hilo se habrá cortado por lo más delgado, por el pueblo que nada hizo y sufre la corrupción enquistada. Los inmorales deben recibir su castigo. Pero, ¿pagarán los responsables?
 
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