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                  18:48  |  Domingo 19 de Agosto de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Tenemos inflación, recesión, desempleo, endeudamiento y riesgo de default. Todo gracias a Macri, que en vez de resolver los problemas de la década K, los potenció. Y encima debemos bancarnos al FMI”. Alberto Fernández
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Nacionales - 04-08-2018 / 10:08
PANORAMA POLÍTICO

Nada de Pobreza cero, ahora es Cuadernos Gloria

Nada de Pobreza cero, ahora es Cuadernos Gloria
Las muertes de la docente Sandra Calamano y del auxiliar Rubén Rodríguez por un escape de gas en la escuela 49 de Moreno conmovió a la comunidad, fue un golpe terrible de la realidad que perforó el relato del macrismo sobre la pereza de los maestros argentinos a los que presenta como inútiles y haraganes. El impacto del hecho trágico reveló a Sandra y Rubén como los protagonistas de una épica desinteresada y oculta, una épica solidaria que el neoliberalismo oculta detrás del discurso mezquino y engañador del “a mí nadie me regaló nada, todo lo hice trabajando”.
Un título del portal de Clarín informaba ayer: "Explosión en una escuela: hallaron abierta la perilla de una hornalla". Es la versión del universo que se comunica con los cuadernos voladores. Ni siquiera cuadernos: las fotocopias, porque lo cuadernos fueron.
 
La mañosa versión de la realidad que se escribe en los medios oficialistas y en los laboratorios de los servicios de inteligencia viene anunciando que se acaban las desgracias en esa versión de la realidad, donde la única gran noticia sería el triunfo de la Justicia contra la supuesta corrupción, única posible y existente, que para ellos es la de la década pasada. 
 
El ataque masivo al portal de internet de las Abuelas al mismo tiempo que daban la conferencia de prensa para anunciar la 128° recuperación de un nieto apropiado durante la dictadura representa la misma dualidad que busca esconder hechos para promover otros artificiales.
 
La insistencia de los medios oficialistas en que Santiago Maldonado murió ahogado en el río Chubut se entrelaza con la agresión contra la sala donde se presentaba la película de Tristán Bauer que expone las mentiras que se difundieron, se pregunta por qué y subraya que nada está claro.
 
Son mundos compartimentados en el día a día pero que, esporádicamente, se invaden a veces por los golpes de la realidad, o por la fuerza de una campaña. Las muertes de la docente Sandra Calamano y del auxiliar Rubén Rodríguez por un escape de gas en la escuela 49 de Moreno conmovió a la comunidad, fue un golpe terrible de la realidad que perforó el relato del oficialismo sobre la pereza de los maestros argentinos a los que presenta como inútiles y haraganes.
 
El impacto del hecho trágico reveló a Sandra y Rubén como los protagonistas de una épica desinteresada y oculta, una épica solidaria que el neoliberalismo oculta detrás del discurso mezquino y engañador del "a mí nadie me regaló nada, todo lo hice trabajando".
 
Sandra y Rubén trabajaban para "regalar" algo a otros, que es el tejido de lo humano en un modelo de sociedad que se contrapone con el mundo del egoísmo neoliberal. Y la mayoría de las veces se trata de un egoísmo tonto porque lo practican víctimas de ese modelo.
 
Sandra y Rubén trabajaban a veces los sábados, fuera de horario, para preservar la orquesta de chicos y a veces estaban muy temprano todos los días para que los pibes tuvieran su desayuno y las aulas calientes, a contrapelo de un Estado que se los privaba. Pero el título de Clarín se adelantaba a cualquier peritaje y sugería que habían muerto por su propio descuido: habían dejado abierta la perilla de una hornalla.
 
Una de esas dos versiones contrapuestas de lo que pasa es hegemónica, difundida sobre los soportes poderosos que disponen las corporaciones mediáticas y las granjas de trolls del gobierno que infestan las redes. La otra discurre sobre los pocos medios críticos que logran sobrevivir al acoso permanente del gobierno y sobre los medios alternativos.

 
Al revés de la visión hegemónica que se alimenta de lo virtual, el soporte principal, el insumo que alimenta y da vida al otro circuito es lo que sucede en la calle: las grandes tragedias, como las muertes de Sandra y Rubén, la pobreza, la miseria y el desempleo, o las huelgas y las grandes movilizaciones.
 
Y así se invaden mutuamente. La visión hegemónica puede impactar con relatos virtuales como el de los cuadernos que desde su no existencia provocan el encarcelamiento de 14 personas y 34 allanamientos.
 
Las fotocopias fantasmas de los cuadernos que no se encuentran fueron entregadas por operadores mediáticos al juzgado que ha demostrado su interés parcializado contra la ex presidenta Cristina Kirchner.
 
Operadores mediáticos más operadores judiciales. Y una historia que solamente se encuentra en las malas novelas policiales, por lo obvia. Resulta que el chofer del supuesto cobrador, llevaba un diario personal.
 
Parecía que iban a aparecer los cuadernos, pero por algún motivo hasta ahora no aparecieron. A pesar de esa ausencia probatoria decisiva, hubo sobreactuación judicial y gran cobertura de las detenciones y del contenido de las fotocopias, que cualquiera puede sospechar de fraguado.
 
Las portadas de Clarín y La Nación anunciaban grandes producciones con varios subtítulos. Todo huele a un gran armado de los servicios de inteligencia amplificado por los medios oficialistas y sectores del Poder Judicial a los que el gobierno encargó la persecución de la oposición política. 
 
El pedido de allanamiento de los domicilios de Cristina Kirchner en Santa Cruz y en la CABA, y las versiones sobre el pedido de su desafuero basado en las  fotocopias tan truchas desnudan la verdadera intención de la campaña en el marco del comienzo del año electoral para un oficialismo que viene muy golpeado. Y trasluce la intención de llegar a un 2019 muy parecido al de Brasil con Lula encarcelado.
 
Fue milagroso que el chofer del ex Secretario de Coordinación del Ministerio de Planificación, Roberto Baratta, llevara un diario, algo insólito para un sargento retirado del ejército que nunca antes ha escrito nada. Uno pensaría que podría usar grabaciones o fotos o videos, pero no el milagro de la escritura. 
 
Fue milagroso además que tuviera tiempo para contar el contenido millonario en dólares de los supuestos bolsos que transportaba, en el poco tiempo que lo dejaban solo, lástima que nunca se le ocurrió sacarle una fotografía con su celular. Pero sobre todo ha sido milagroso el momento en que surgieron estos cuadernos.
 
El jueves, la explosión en la escuela de Moreno y los cuadernos voladores fueron tendencia en las redes. Todo lo que se habla en las fotocopias de esos cuadernos es virtual, imaginable y para algunos, deseable. Pero no es palpable, material o indiscutible.
 
Las muertes de la docente y el auxiliar son tragedias concretas, irrefutables y que hayan muerto por una pérdida de gas expone la desidia reconocida de la gobernadora María Eugenia Vidal hacia la educación pública.
 
El escándalo por los cuadernos voladores se disparó cuando la denuncia por los aportantes falsos de Cambiemos en la campaña electoral crecía y desgastaba la imagen de Vidal. Apareció en medio del desastre económico con picos inflacionarios y salarios y jubilaciones a la baja,  después del acuerdo con el FMI y los tarifazos impagables.
 
La presión de esa realidad era tan fuerte que hasta los medios oficialistas tuvieron que mencionarla. Necesitaban un golpe de efecto que les permitiera salir de esa línea y correr el centro de atención.
 
Y los cuadernos se la proporcionaron. Esa aparición milagrosa fue una tabla de salvación que permitió a las corporaciones mediáticas hablar de otra cosa que no fuera la caída de imagen de Vidal y Mauricio Macri y el desastre de la economía.
 
Cualquiera podría decir que esos cuadernos fueron escritos para ese momento y con ese fin, una bendición del cielo para el macrismo, tan extraordinaria como sacarse el gordo de Navidad. Demasiada coincidencia hace sospechar hasta a los ingenuos, pero La Nación le dedicó quince páginas.
 
Lo hegemónico desprecia los mecanismos que subyacen en el otro circuito de la información. Da por descontado que la sociedad se mueve según sus parámetros y no percibe o niega -hasta que lo desborda- lo que funciona por otro carril.
 
Las decenas de miles de personas que se movilizaron en forma espontánea el jueves y el viernes tras las muertes de Sandra Calamano y Rubén Rodríguez, en defensa de la educación pública, en el conurbano, incluyendo distritos donde gobierna Cambiemos, daban cuenta del transcurso de otra realidad. Fueron puebladas pacíficas.
 
Cada vez más el impacto de estas operaciones mediático-judiciales como la de los cuadernos se siente fuerte en el núcleo duro del macrismo pero es mucho más leve en lo que en algún momento fueron sus zonas periféricas.
 
Los medios oficialistas sobreactúan la importancia de estas fotocopias ante gran parte de un público más interesado en su penuria económica actual que en cualquier presunta corrupción en el pasado. Y al bajar el interés, baja la credibilidad incondicional de antes. Y al bajar la credibilidad queda en evidencia la operación. 
 
El ataque violento del miércoles a la sala donde se proyectaba El camino de Santiago y el hackeo masivo, el viernes, al portal de las Abuelas cuando se anunciaba que otro nieto apropiado durante la dictadura había recuperado su identidad expusieron abiertamente la cara más cruda de esta pugna ya no solamente por la hegemonía, sino por el monopolio de la información.
 
El arma usada fue la del miedo, la amenaza impune de la fuerza que sostiene al poder económico representado en el gobierno.
 
Son armas que se suman a los aprietes judiciales a los medios críticos, a los manejos discriminatorios con la pauta oficial y al desmantelamiento del sistema de medios públicos, con el abandono de la Televisión Pública y del canal Encuentro y los centenares de despidos en la agencia Telam.
 
La única batalla que puede dar el gobierno de Cambiemos es en el plano virtual. Después de dos años y medio de una gestión desastrosa ya no puede engañar prometiendo el cielo y las estrellas. Nada de Pobreza cero, ahora es Cuadernos Gloria.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 

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19-08-2018 / 12:08
19-08-2018 / 10:08
Meses antes de la elección del año pasado, luego de recibir uno de los tantos insultos de Elisa Carrió, el influyente Jaime Duran Barba, se sinceró ante un pequeño grupo de empresarios.
 
"Esto no es solo una cuestión personal. Entre Lilita y yo hay una diferencia de fondo. Ella cree que Mauricio fue votado para emprender una especie de cruzada purificadora. Yo, en cambio, pienso que fue votado para gobernar el país. Se sabe lo que ocurre con los gobernantes cuando se transforman en cruzados. Dilma quiso hacer algo así en Brasil cuando aprobó la ley del arrepentido. ¿Dónde está Dilma ahora? Y Brasil, ¿está mejor o peor?".
 
La preocupación que expresaba Durán Barba se extiende en estos días entre banqueros, empresarios y políticos que durante años formaron parte de un sistema que se lubricaba con montañas de dinero ilegal.
 
-Estos tipos están locos. ¿Cómo van a detener a empresarios? ¿No entienden que el capitalismo y la política funcionan en base a la corrupción? Esto es como detener en seco a toda una maquinaria. No solo frena, sino que el impacto es grandísimo. Es suicida lo que están haciendo- se sinceraba en estos días un ex ministro de Cristina.
 
Esos diagnósticos expresan un sentimiento común a todos los procesos de transición. Cuando un sistema cruje, eso genera angustias entre las personas que estaban acostumbradas a sus coordenadas, incluidos sus rasgos más cuestionados o agobiantes. El pasado desaparece, el presente se hace incierto y el futuro solo se puede percibir como un peligro.
 
Macri atraviesa su peor momento como presidente, agobiado por la situación económica y por las denuncias de corrupción, que también llegan a su familia. Cristina está en el peor momento de su carrera, con serios riesgos, por primera vez, de ir presa. Los empresarios se presentan con frecuencia diaria ante el juez Bonadío para confesar delitos e intentar, así, no ir presos. En el medio, la inflación se dispara. ¿Alguien quedará en pie?

18-08-2018 / 10:08
El impacto dramático de la crisis y los empresarios que denuncian a la corrupción K, parecen disputar el interés de los argentinos. Los empresarios corruptos entusiasman a los zocaleros de la tele y a los tituleros de los medios oficialistas.
 
Pero la sensación es que esa construcción, esas tapas que inundan los kioscos y los programas gritones, se han despegado de la preocupación general más extendida y más profunda.
 
Para muchos ya no se trata de preocupación sino de desesperación, porque la quiebra de empresas, el cierre de fuentes de trabajo y la disparada de la carestía de la vida ya conforman un drama nacional. Y es difícil que las tapas y los zócalos puedan competir con la desesperación.
 
Hay un disloque entre la profusa información que ha caracterizado a las operaciones mediáticas anti K, y la preocupación instalada en la sociedad.
 
En otros momentos, esas operaciones conseguían crear un clima que ocupaba todo, la charla de los taxistas, las discusiones de sobremesa o los comentarios en el trabajo.
 
La bomba psíquica de indignación denuncista y griterío mediático que induce al odio linchador está en su máxima expresión. Y lo que en otro momento podría haber sido una sociedad enardecida, ahora le presta poca atención.
 
Está absorta en las facturas de los servicios y el precio de los alimentos. "Absorta" es el punto previo a la rabia, primero rabia individual y después la reacción colectiva, el hecho social y su consecuencia política.
 
Esta ofensiva mediático judicial funcionó como la herramienta que el gobierno guardaba para contrarrestar su momento más crítico.  Habría que ser muy ingenuo para pensar que la aparición de fotocopias de supuestos cuadernos coincidió por puro azar con el punto de inflexión más grave de la crisis.
 
Habría que ser más ingenuo  para pensar que toda la movida en la justicia no estaba hablada previamente con los empresarios que fueron a declarar y con las altas esferas del Poder Judicial.
 
Toda la aparatosa movida no se implementa de la noche a la mañana. Implica largas negociaciones donde cada uno trata de preservar su interés y deslindar concesiones y ganancias, donde se dibujan y recortan los alcances y los imputados y se subrayan los perdones y sus mecanismos.
 
Por eso resulta más sospechoso aún que intenten presentarla como algo repentino y casual.

17-08-2018 / 10:08
En los próximos días, el triunvirato de la CGT hará una fuerte ofensiva contra el Gobierno de Mauricio Macri: reclamará que se suspendan los despidos, por lo menos hasta fin de año. Lo hará como respuesta a lo que los gremialistas consideran una pasividad de la Casa Rosada frente a la crisis. Y en reacción a lo que, señalan, fue una provocación del lado oficial: la convocatoria inconsulta a una cumbre con los empresarios.
 
Los gremios más combativos -con Camioneros a la cabeza- vienen reclamando que la cúpula de la CGT active un plan de lucha. Critican con suma dureza al triunvirato (Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña) por su "buena onda" con Macri. Lo hizo Hugo Moyano, quien fue el principal orador del acto de lanzamiento de la Multisectorial 21F que se realizó en el microestadio de Atlanta.
 
Durante su discurso calificó a los integrantes del Gobierno de Macri como "mamarrachos" que responden a las órdenes de los poderes establecidos y al FMI pero también convocó a los sectores gremiales, sociales y políticos a unirse y advirtió que "o se suman a la lucha de los trabajadores o se quedan con los oligarcas".
 
Moyano no tuvo piedad con Macri y llegó a decir que "si comparamos el Gobierno de De la Rúa con el que tenemos ahora, De la Rúa era un estadista al lado de este Presidente. ¡No sabe qué hacer!", dijo para deleite de los participantes que comenzaron a entonar el cántico que se conoció como el hit del verano: MMLPQTP.
 
Moyano le aseguró a los participantes de la Multisectorial que el Gobierno de Macri "se quiere quedar con el dinero de las organizaciones gremiales, el de los jubilados, las asignaciones familiares y todo para pagar a los dueños del país que hoy ejercen el gobierno y el FMI".
 
Y agregó en este grupo de beneficiarios a "los sectores de poder permanente que en otras épocas usaban las dictaduras para aplicar política de hambre y hoy utilizan estos mamarrachos que tenemos que lo único que hacen es obedecer todo lo que sea en contra de los trabajadores y los humildes".
 
Recordó las multas que le impuso el Ministerio de Trabajo a su gremio y a Suteba: "Quieren tapar el hambre, la miseria y la desocupación. Pero no hay que abandonar la lucha por más presiones que nos quieran meter", dijo. Luego insistió en la presión que realiza el Gobierno sobre jueces y fiscales para perseguirlo a él y su hijo Pablo luego de que lograran frenar la reforma laboral y rompieran el techo a las paritarias de este año. 
 
Por último, Moyano convocó a todos a continuar trabajando por la unidad "porque una vez más el triunfo será de los trabajadores".
 
La Opinión Popular

17-08-2018 / 09:08
En el gobierno de Mauricio Macri se disponen a capitalizar la causa de los "cuadernos de las coimas", novela con aires de burlesque, y poner al Presidente -un hombre que fue por años un empresario de la obra pública- del lado de la transparencia y la anticorrupción.
 
Los cuadernos, el show mediático, el desfile por Comodoro Py, resulta para los empresarios una traición de quien consideraban un par: el hijo rico nacido en las entrañas de la "Patria contratista", testigo y partícipe de la corrupción con Socma, la empresa que le legó su padre; o Iecsa, de Ángelo Calcaterra, el primo testaferro y "arrepentido" al que, no obstante, le otorgó el soterramiento del tren Belgrano.
 
Macri en su momento fue procesado por contrabando y luego sobreseído por la Corte menemista, sin embargo ayer, ante sus antiguos colegas, pronunció palabras que rozaron la burla y el cinismo: "Vayan para adelante. Ustedes son los generadores de riqueza", les dijo. Y, tras el desplante, les propuso: "Si alguno se encuentra con un pedido indebido, acá tienen un Presidente al cual acudir". "¿Y Macri, a quién acudirá", deslizó con irónica bronca un alto empresario.
 
No será gratuito que la Justicia alcance al gran poder económico de la Argentina, que incluye al clan Macri. Lo grave es que, más allá de las condenas, del efecto judicial e individual que la causa tenga en cada uno de los imputados, ellos son empresarios que tienen a su cargo algunas de las obras más importantes del país. De ellos depende la inversión que emplea a tantos obreros, que mueven el débil consumo, que hacen que la economía no desfallezca más.
 
Hoy vemos arrepentirse o negar el pago de coimas al poderoso Paolo Rocca, presidente del Grupo Techint, mayor productor de acero de la Argentina y el mayor productor del mundo de tubos sin costura, comprometido en la explotación de Vaca Muerta. También a Aldo Roggio, que, tras declarar como "arrepentido", renunció a la presidencia del holding que carga con más de un siglo de historia; pero también a Carlos Wagner, expresidente de la Cámara de la Construcción, y actual titular de Esuco, de quien dependen varias de las obras públicas en marcha.
 
También, aparece ahora el banquero Luis María Ribaya, exdirectivo del Galicia y Nación (donde se desempeñó hasta el año pasado), quien se sumaría a la ola de "arrepentidos" y podría provocar un tembladeral en el sistema financiero argentino. Los bancos, encargados de blanquear el dinero negro, podrían ventilar nuevos males.
 
Nada importaría si esto fuera simplemente una escena de empresarios delatores y vengativos, pero si la Justicia, o el propio humor de estos magnates, lo dispone, las pocas obras públicas en marcha podrían paralizarse, empujando a más trabajadores fuera del sistema, agregando más sal a la herida de la recesión.
 
La difusa meta de campaña del Presidente se pervierte: de la pobreza cero, pasaremos a la obra pública cero, nos volveremos todos un poco más pobres. Si eso sucede, el hilo se habrá cortado por lo más delgado, por el pueblo que nada hizo y sufre la corrupción enquistada. Los inmorales deben recibir su castigo. Pero, ¿pagarán los responsables?
 
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