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Sociedad e Interés General - 12-07-2018 / 19:07
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 13 DE JULIO DE 1924 NACE UN ENTRERRIANO FEDERAL QUE LUCHÓ TODA SU VIDA POR LA FORMACIÓN DE LA CONCIENCIA NACIONAL

Fermín Chávez, el Maestro

Fermín Chávez, el Maestro
Hoy hubiera cumplido 94 años. Porque el 13 de julio de 1924 en El Pueblito, caserío del departamento de Nogoyá de nuestra provincia, Entre Ríos, nació Benito Enrique o Benito Anacleto Chávez Giménez (Benito Enrique fue el nombre con que su padre lo anotó en la Alcaldía local, pero fue cristianado como Benito Anacleto). Desde la cuna, rozaba la clandestinidad del matrero.
Hoy hubiera cumplido 94 años. Porque el 13 de julio de 1924 en El Pueblito, caserío del departamento de Nogoyá de nuestra provincia, Entre Ríos, nació Benito Enrique Benito Anacleto Chávez Giménez (Benito Enrique fue el nombre con que su padre lo anotó en la Alcaldía local, pero fue cristianado como Benito Anacleto). Desde la cuna, rozaba la clandestinidad del matrero. Con el tiempo se lo conocería como Fermín, nombre que apareció cuando ya era un joven crecido.

"Civilización y barbarie", "Perón y el peronismo en la historia contemporánea", "Eva Perón sin mitos", "Historia del país de los argentinos", "Poemas con matreros y matreras", "El diputado y el Político" y "Pensamiento Nacional", son algunas de sus más de 40 obras publicadas desde 1956.
 
Su bibliografía además incluye "Vida y muerte de López Jordán" y las biografías del caudillo riojano Angel Vicente "Chacho" Peñaloza y el escritor de Martín Fierro, José Hernández, de quien rescató su militancia federal, además de su talento poético. 
 
Militante peronista histórico, muy cercano a Evita, fue figura de la Resistencia Peronista, y acompañó a Juan Perón en su regreso al país.

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¿Por que Benito y por que Enrique? Don Eleuterio y Doña Gregoria eran criollos creyentes, y es posible imaginar la selección de santos de fechas cercanas de julio, San Benito y San Enrique.
 
El Pueblito es un paraje en el que su padre tenía un boliche, trabajaba como peluquero, y fabricaba escobas de palma. Benito se crió como un gurí criollo, escuchando sentencias morales de Eleuterio: Moral es la ley y la costumbre que debe guiar al hombre para obrar y hacer el bien. El peluquero también hablaba a sus hijos y a los gurises vecinos de Don Hipólito Yrigoyen, aquel caudillo a quien no habían visto personalmente, pero que había conquistado sus corazones. Doña Gregoria, a su vez, lo llevaba en sus recorridas por el campo en las que el futuro Fermín se fue identificando con el paisaje.
 
En la escuela primaria aparecieron diferencias con su casa. Las maestras enseñaban un pasado que no era el que había conocido en su hogar, donde se veneraba a Don Ricardo López Jordán. El prócer entrerriano era el Libertador, Don Justo José de Urquiza, precisamente "asesinado" por los "bárbaros" jordanistas. La contradicción se grabó en su memoria y lo llevaría a incursionar en las artes de Clío.
 
También fue importante Fray Reginaldo Saldaña y Retamar, sacerdote dominicano, historiador y misionero. Era nogoyaense y supuso en Benito un destino monacal. Terminado cuarto grado, último de la escuela del Pueblito, el fraile lo llevó a Córdoba.
 
 
Benito Enrique, el novicio
 
Allí estudió Humanidades en el Colegio Apostólico de la orden. Siguió el noviciado en el Convento de Santo Domingo, cerca de los restos de Belgrano y de las banderas inglesas de 1806 y 1807. Aprendió Filosofía, y desde 1944 Teología y Derecho Canónico, en el Colegio Internacional Dominicano del Cuzco. Fue en la capital de los incas donde oyó, por onda corta, una noticia que le despertaría una vocación más fuerte: la pueblada del 17 de octubre.
 
Ya había nacido su inclinación literaria. En marzo de 1941 el diario porteño Crisol publicó su poema Paisaje del Plueblito, que en julio salió en un periódico de Nogoyá. Ya lo tironeaba la política. Habían caído en tierra fértil las charlas con nacionalistas que visitaban el convento y, sobre todo, quedó cautivado por un coronel que conoció el 20 de junio de 1943 en la calle Victoria, frente a la Plaza de Mayo.
 
Aún novicio, en el nogoyaense El Parque publicó El general Perón y el derecho de gentes, en 1946. Ese año apareció en Tacuara de Buenos Aires A Darwin Passaponti, dedicado al mártir del 17 de octubre. En octubre recibió la dispensa que lo volvió a la vida civil.
 
De nuevo en Buenos Aires empezó a escribir en Tribuna y asistió a la Fiesta de la Poesía donde oyó recitar a Neruda, Guillén, León Felipe y Rafael Alberti.
 
Trabajó en el área de Cultura de Poder Ejecutivo, colaboró con la CGT, y continuó en el periodismo, sin abandonar su actividad literaria. En 1950 publicó, con Leonardo Castellani, una antología de la poesía lírica argentina. Ese año se iniciaron las reuniones de la Peña de Eva Perón, donde se escucharon poesías suyas. Allí conoció a la mujer de la que diría, en un libro de los '90, Eva Perón no es un mito.
 
La revolución de 1955 lo llevó a vivir la política como lucha. Su acercamiento a la investigación histórica no fue poco riguroso. Ya viejo se enorgullecía al afirmar que en su Vida de López Jordán no había dato que no estuviera basada en documentos. A la del caudillo entrerriano, siguió la biografía de un intelectual que, como él, defendía sus verdades arriesgando el pellejo: José Hernández. Luego seguiría la Vida del Chacho.
 
 
Un matrero jordanista
 
Al mismo tiempo se sumó a la resistencia peronista, listo a la hora del combate, aunque remiso a la de los honores, ocupó puestos de riesgo y ganó la confianza personal de Perón.
 
La ojeriza de López Rega lo excluyó del primer retorno "peroniano". No ocurriría lo mismo con el segundo y definitivo. Fermín contaba del viaje de regreso que tenía buena orientación en el aire, y notó que el avión cambiaba su rumbo para aterrizar en Morón. Tardo en enterarse de los acontecimientos que habían obligado al cambio.
 
Vivió los agitados días de la tercera presidencia, y tuvo a su cargo la redacción del comunicado oficial de la muerte de Perón. Tras el golpe de marzo de 1976, cuando algunos académicos se entrevistaban con el dictador Videla o trabajaban en el diario del hampón Massera, retomó las costumbres clandestinas y comenzó la publicación de un periódico de salida incierta, irregular distribución y nombre elocuente: Pueblo Entero. En él colaboraban muchos grandes de la cultura peronistas, que serían recordados en su Alpargatas y Libros de 2003.
 
Al recomenzar la actividad política, apoyó la candidatura presidencial de Antonio Cafiero, y dirigió la revista Movimiento. En su primera tapa, titulada Todos unidos triunfaremos, aparecían las caras de las principales figuras del peronismo.
 
Luego de la primera derrota electoral peronista, se volcó a la producción intelectual. Sin embargo, no estuvo ajeno a los hechos políticos, y acompañó a José María Rosa en el apoyo a la aprobación del acuerdo por el Canal Beagle. En 1986 fue uno de los principales animadores del homenaje a los 80 años de su "paisano, el gaucho Pepe de la parroquia de Catedral al Norte", a quien le dedicó versos que firmaba "El gaucho Fermín de la parroquia de la Concepción".
 
Luego llegó la victoria electoral del candidato arribado de las faldas andinas. Fermín se encolumnó disciplinadamente. No duraron sus esperanzas, y al poco tiempo tomó distancia de un gobierno que, montado en la crisis, desmantelaba lo que quedaba de la obra del primer peronismo. Se había quedado, al decir de muchos, en el '45. Por eso rechazó ofrecimientos de cargos.
 
En 1993, fue convocado para continuar la Historia Argentina de Pepe Rosa, muerto dos años antes y que había llegado a 1946. Colaboramos en su realización Jorge Sulé, Juan Carlos Cantoni y quien esto escribe. Fueron momentos fecundos y felices.
 
Volvieron sus ilusiones en 2003, y cuando festejamos sus ochenta años, le preguntaron como lograba mantenerse joven y saludable. Su respuesta -"trabajando"- estaba en los títulos casi cotidianos que salían de su pluma: La vuelta de Don Juan Manuel, Eva Perón no es un mito, De Matreros y Matreras, El Che, Perón y León Felipe, Diez hijos de Evita y hasta su insólito Pueri peronisti, versión en latín de la "marchita", que mostraba su sentido del humor, tapado por su pudor de gaucho.
 
Sus últimas obras: Civilización y Barbarie en la Cultura, Historicismo e Iluminismo, La Reconstrucción de la Conciencia Nacional, Pero esto tiene otra llave, lo ubican entre los grandes intérpretes de nuestra cultura y nuestra identidad. El gaucho poeta volvió en su Otra vuelta con Martín Fierro, y en la monumental Historia y Antología de la Poesía Gauchesca de 2004, con estudios de Guillermo Ara, José Gabriel, Ángel Núñez y Aurora Venturini. Tuve el honor de escribir, junto a él, los cuatro tomos finales de la Historia, que llegan a 2001.
 
 
Un hombre sin rencores
 
Recibió premios, menos sin duda de los que merecía: Consagración Nacional, la Orden Pampa, el Jauretche del Instituto Jauretche de Merlo, y el que recordaba con ironía: Mayores ilustres. Fue ciudadano ilustre de Nogoyá y de Buenos Aires, y profesor en las universidades de Buenos Aires y de Lomas de Zamora.
 
Nos habíamos acostumbrado a almorzar con él en un modesto restaurante de su barrio de San Telmo. Y nos dejó un 28 de mayo. Pudimos cumplir con su voluntad: dejar sus restos en El Pueblito, donde en el jardín de la iglesia, al son de chamarritas de gauchos jordanistas, oye el canto de los pájaros y siestea a la sombra de una tipa.
 
 
Enrique Manson*
 
13 de Julio de 2010
 
* Profesor de Historia, funcionario en los ministerios de Educación de la Nación, de la Ciudad de Buenos Aires y de la provincia de Buenos Aires, docente universitario, autor, entre otros, de Argentina en el Mundo del Siglo XX y El Proceso a los argentinos.

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12-11-2018 / 07:11
El 12 de noviembre de 1980, exiliado en La Habana (Cuba), muere Rodolfo Puiggrós. Fue un periodista, historiador y político, que en 1947 fue expulsado del Partido Comunista (PC) por su posición de apoyo crítico al peronismo. Fundó entonces del Movimiento Obrero Comunista, que se orientó hacia el nacionalismo popular y se vinculó fuertemente al peronismo, y que se disolvió en 1955, perseguido por la Revolución Libertadora.
 
Desde 1955 a 1961, participó activamente en la Resistencia Peronista. Y de 1955 hasta 1977 fue un intelectual de la izquierda peronista, que mantenía contactos permanentes con el propio Juan Perón y con diversos sectores del Movimiento. 
 
De sus viajes a Córdoba, para darnos conferencias, recuerdo una larga charla en el lobby de su hotel en 1971. Discutíamos sobre  la nueva experiencia chilena de Salvador Allende, apoyado por la Unidad Popular, y el intento de establecer un Estado socialista usando medios legales. En esa oportunidad Puiggrós predijo una analogía con lo que había ocurrido en España, con el gobierno elegido democráticamente del Frente Popular, y que culminó con 30 años de dictadura de Francisco Franco.
 
En 1973, cuando el peronismo retornó al poder, Puiggrós fue nombrado Rector de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Amigo y consultor de Juan Perón, éste último escribió el único prólogo que existe de sus libros, para El peronismo y sus causas, tomo que forma parte de su obra Historia Crítica de los Partidos Políticos Argentinos.
 
Por Blas García 

12-11-2018 / 07:11
La Guerra de la Triple Alianza o Guerra del Paraguay fue el conflicto militar en el cual la Triple Alianza -una coalición formada por el Uruguay, la Argentina y el Imperio esclavista del Brasil- luchó militarmente contra el Paraguay entre 1864 y 1870, debido al papel preponderante de los intereses del Imperio británico en la región, que financió la Alianza.
 
El conflicto se desencadenó a fines de 1864, cuando el mariscal Solano López, presidente paraguayo, decidió acudir en ayuda del gobierno ejercido por el Partido Blanco del Uruguay, en guerra civil contra el Partido Colorado, apoyado este militarmente por el Brasil.
 
El 12 de noviembre de 1864, en represalia por la invasión brasileña a Uruguay, el gobierno paraguayo se apoderó de un buque mercante brasileño y del gobernador de la provincia brasileña de Mato Grosso, dando inicio a la Guerra y declarándola al día siguiente.
 
Fuera de Buenos Aires y Rosario (donde la prensa hacía fuerte propaganda política a favor de Brasil), la entrada argentina en el conflicto fue totalmente impopular, hasta el punto de que gran parte de las tropas argentinas enviadas al frente lo fueron forzadamente.
 
La guerra terminó en 1870 con una derrota de Paraguay, que conllevó también un verdadero genocidio: según las distintas fuentes, el país perdió entre el 50% y el 85% de su población y quizá más del 90% de su población masculina adulta. De esta manera, el país más avanzado de la región fue aplastado y humillado. Su progreso se detuvo y nunca volvió a ser el mismo.
 
Paraguay perdió gran parte de los territorios que tenía todavía en disputa diplomática con Brasil -334 126 km²- y fue condenado a pagar una abultada indemnización de guerra. El préstamo de posguerra de 200 000 £ (libras esterlinas) recibido del Reino Unido se saldó con sucesivas refinanciaciones, llevando la suma a 3,22 millones de libras esterlinas.
 
La Opinión Popular

12-11-2018 / 07:11
El triunfo de las fuerzas mitristas porteñas en Pavón, en 1861, puso fin a la Confederación Argentina iniciando un proceso de reorganización nacional bajo la hegemonía de Buenos Aires, hasta entonces separada del resto de las provincias. Así, el proyecto popular federalista parecía acabado, derrotado por el proyecto liberal unitario.
 
Sin embargo, en 1862, el levantamiento del caudillo riojano Ángel Vicente "Chacho" Peñaloza puso en cuestión al centralismo porteño, iniciando la resistencia con un ejército numeroso. Para imponer la "unidad a los palos", su hegemonía a sangre y fuego, el ejército mitrista estuvo en operaciones en casi todo el territorio nacional y en especial en el Noroeste donde había resuelto resistir ese gran caudillo federal.
 
Pero sin el apoyo de Urquiza, el Jefe traidor del Partido Federal, el líder cuyano fue, derrota tras derrota, obligado a replegarse. El 12 de noviembre de 1863, visiblemente agotado, el "Chacho" fue capturado en Olta, La Rioja, entregando su daga en señal de rendición; pero el mayor Pablo Irrazábal cobardemente lo asesinaría con una lanza, y ya desarmado, lo ultimaría luego con disparos de carabina.
 
Al concepto genocida, de eliminar de nuestras tierras al Gaucho, se lo recordará Sarmiento Mitre, en una de sus cartas más tristemente famosas, fechada tres días después de Pavón: "No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos".
 
Esta fue, sin dudas, la filosofía criminal con la que se movieron impunemente durante más de diez años los herederos de Rivadavia, la élite oligárquica porteña vencedora de Caseros y Pavón. La impopularidad de los gobiernos impuestos por los ejércitos del Puerto llevó ineludiblemente a la resistencia de los caudillos montoneros que defendían el federalismo y las políticas nacionales.
 
"El Chacho" fue un autentico caudillo federal, uno de los últimos líderes de esa corriente popular, alzados en armas contra el centralismo unitario de Buenos Aires. Por su lucha sin cuartel, por su defensa del federalismo y su vil asesinato, se convirtió en una figura emblemática de la cultura histórica nacional.
 
La Opinión Popular

12-11-2018 / 07:11
En el atardecer del domingo 12 de noviembre de 1963, fue atropellado por un colectivo y muere José María Gatica, una figura inmensamente popular en Argentina. Conocido como El Mono Gatica, fue un boxeador de peso ligero (61 kg) con una carrera deportiva en la que realizó 95 combates, de los que ganó 85 (72 por nocaut).
 
El entonces presidente Juan Perón le había mostrado gran aprecio; en una ocasión en que pidió que se lo presentasen, Gatica, con desparpajo, lo saludó con una frase que se haría famosa: "General, dos potencias se saludan".
 
Perón, muy aficionado al boxeo, apoyó el primer y único viaje de Gatica a los Estados Unidos en busca de un título mundial; la gira comenzó con éxito, derrotando por nocaut en el cuarto asalto a Terence Young. Gracias a ello, el campeón mundial de la categoría, Ike Williams, le ofreció un combate sin poner en juego el título en el Madison Square Garden de Nueva York; el combate, celebrado en 1951, se resolvió muy rápidamente, Williams noqueó a Gatica en el primer asalto aprovechando un exceso de confianza del boxeador argentino.
 
A los 38 años de edad, a la salida de la cancha de Independiente en Avellaneda fue atropellado por un colectivo de la línea 295 conducido por un tal Cirigliano, tío de Claudio y Mario Cirigliano (los de la tragedia de Once). Falleció por las heridas producidas. Su vida y su legado en el boxeo inspiraron la película "Gatica, el Mono" del cineasta y cantautor argentino Leonardo Favio.
 
Por Carlos Morales

10-11-2018 / 18:11
Las puebladas en Argentina entre 1969 y 1972 fueron una serie de insurrecciones populares sucedidas en ese lapso en varias ciudades del interior argentino.​ El país estaba por entonces bajo una dictadura autodenominada Revolución Argentina, promovida por EE.UU. bajo la influencia de la Doctrina de la Seguridad Nacional, en el marco de la Guerra Fría.
 
Se conoce como Tucumanazo cada una de las tres puebladas insurreccionales ocurridas en la ciudad de San Miguel de Tucumán. En la provincia de Tucumán, la industria azucarera había sido duramente golpeada por una serie de decisiones económicas que favorecieron la concentración en grandes empresas en detrimento de los pequeños productores y los obreros.
 
El 19 de marzo de 1969 se produjo una gran manifestación en defensa de un ingenio azucarero en Villa Quinteros, sin resultado; el 14 de mayo, obreros de otro ingenio que estaba siendo desmantelada sin pagar sueldos adeudados ocuparon la fábrica, y en los días siguientes se produjeron disturbios en San Miguel de Tucumán, en lo que se conoció como el primer Tucumanazo.
 
El segundo Tucumanazo se produjo en noviembre de 1970. Los sucesos ocurridos pueden ser divididos en 2 momentos, en relación al paro de la CGT:
 
> entre el 10 y el 11 de noviembre, cuyo epicentro estuvo en el comedor universitario -ubicado en pleno centro de la ciudad-, con una composición mayoritariamente estudiantil, con el apoyo y participación activa de dirigentes del movimiento obrero y la solidaridad de los vecinos del microcentro; y
 
> entre el 12 y el 13 de noviembre, coincidente con el paro de 36 horas decretado por la CGT, en donde el movimiento estudiantil empalmó con el conjunto del movimiento obrero. El epicentro estuvo en la zona de la FOTIA, y en la Plazoleta Dorrego. Además los manifestantes avanzaron hacia barrios del sureste de la ciudad, como en Villa Amalia y San Cayetano. Cuando la policía no pudo controlar la situación, solicitó la intervención del Ejército, a cargo del joven oficial Jorge Rafael Videla.
 
El tercer Tucumanazo o Quintazo se produjo en abril de 1972.
 
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