La Opinión Popular
                  11:41  |  Jueves 18 de Abril de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
"El resultado electoral nos genera una gran responsabilidad". Gustavo Bordet
Recomendar Imprimir
Nacionales - 08-07-2018 / 10:07

Dujovne va a Wall Street para intentar disipar el temor de inversores sobre un default argentino

Dujovne va a Wall Street para intentar disipar el temor de inversores sobre un default argentino
El ministro de Hacienda del Gobierno de los Ricos aprovechará el fin de semana largo para un road show ante inversores, a quienes transmitirá el mensaje de "situación controlada" tras la corrida cambiaria. Lleva números para mostrar cómo los vencimientos financieros hasta el final del mandato de Macri están garantizados.
Nicolás Dujovne pasará el fin de semana largo trabajando, lejos de su casa. El viernes a las 21.30 voló hacia Nueva York con el objetivo de desplegar un raid de reuniones con bancos y fondos de inversión de Wall Street, a quienes transmitirá el mensaje de "situación controlada" tras la corrida cambiaria.
 
Transcurrida la que tal vez haya sido la mejor semana financiera desde que empezó la corrida cambiaria, el ministro busca explicarles a los inversores lo que se viene en la Argentina. Precisamente, el brochure que prepararon los colaboradores de Dujovne se titula "Argentina post acuerdo con el FMI" (Argentina post IMF agreement).
 
Ese escenario puede ser demasiado optimista, si se tiene en cuenta que, en las últimas colocaciones de Letes, el Palacio de Hacienda y Finanzas no logró refinanciar la totalidad de los vencimientos y se vio obligado a sacar billetes verdes contantes y sonantes para cumplir con los inversores.
 
Los encuentros se sucederán entre el domingo y el lunes, que es feriado en Buenos Aires pero un día hábil en los Estados Unidos. Dujovne aprovechará esas jornadas para armar reuniones en las que logre, por fin, dar vuelta las expectativas de los financistas.
 
Ocurre que en Wall Street manda la desconfianza en el país. Concretamente, se duda que el Gobierno pueda cumplir con las metas firmadas con el Fondo Monetario. Los inversores se preguntan si Mauricio Macri tendrá la fortaleza política suficiente para aplicar el ajuste comprometido sobre las cuentas públicas.

 
Dujovne llevó para mostrar algunos cuadros básicos sobre las perspectivas oficiales. El ministro, primero, reiterará que el déficit primario para este año será del 2,7% del PIB. Supone una reducción de medio punto sobre el anuncio originalmente, y que ya implicaba un ajuste de un punto respecto de 2017.
 
"Convergencia más acelerada hacia el balance fiscal", dice el título del gráfico que mostrará el ministro a sus interlocutores. Allí se dice que el rojo estipulado para 2019 deberá caer hasta 1,3% del PIB. Y que para 2020 habrá "déficit cero".
 
 
¿Sobredosis de optimismo?
 
Tal cual lo firmado con el FMI, entre este mes y diciembre el Gobierno debe enfrentar necesidades financieras por u$s19.600 millones. Y no tendría que necesitar salir a los mercados internacionales para saldarlas.
 
De ese total, u$s13.400 millones se asistirán con el auxilio del Fondo, otros u$s3.000 millones provendrán de otros organismos internacionales y, finalmente, los u$s3.200 millones restantes se buscarán en el mercado doméstico.
 
"De esos u$s3.200 millones, u$s2.000 millones "ya fueron emitidos en junio", afirma el documento oficial. Estas necesidades financieras, deja en claro el trabajo, suponen que el Gobierno logra refinanciar el 100% de los vencimientos de Letes (Letras del Tesoro nominadas en dólares).
 
Ese escenario puede ser demasiado optimista, si se tiene en cuenta que, en las últimas colocaciones de Letes, el Palacio de Hacienda y Finanzas no logró refinanciar la totalidad de los vencimientos y se vio obligado a sacar billetes verdes contantes y sonantes para cumplir con los inversores.
 
El stock de Letes actual suma unos u$s18.000 millones. En las últimas licitaciones, además, el Gobierno se vio obligado a elevar las tasas de interés para tentar a los inversores. La última, en la que se permitió la suscripción con Lebac, se comprometió una tasa del 5,5% anual (en dólares), un punto más cara que en la anterior operación. El vencimiento de Letes mensual orilla los u$s2.000 millones. Un monto nada despreciable en el actual contexto.
 
En el trabajo que Dujovne desplegará frente a los financistas, calculó que en caso de que sólo se renueve la mitad de los vencimientos de Letes durante este tercer trimestre y un 75% durante el último trimestre, entonces las necesidades financieras se incrementarían en u$s4.200 millones.
 
El informe no menciona cuál sería la fuente de financiamiento alternativa para cubrir la diferencia.
 
 
Nervios en la City
 
En Wall Street, y también en la City porteña, están muy atentos a los próximos vencimientos de Letes. "Las próximas dos semanas ofrecen una foto invaluable de la tensión que enfrentará el Gobierno con el mercado hasta el final de su mandato", suscribió la consultora Consultatio en su último reporte titulado, precisamente, "El riesgo de las Letes".
 
En el atardecer del viernes, Hacienda anunció la colocación de Letes y de otro bono "dual" para hacer frente al vencimiento de u$s1.200 millones del próximo viernes. Estas operaciones serán un verdadero test para el Gobierno luego de la emisión de Letes por u$s422 millones a una tasa del 5,5% anual para desactivar la "bomba" de Lebac.
 
La lectura que Dujovne llevará a Wall Street es que esa operación fue "exitosa", ya que marcó que buena parte de los inversores prefirieron mantenerse en Lebac (en pesos) aprovechando el rendimiento superior al 50% anual. De todas formas, la interpretación en el mercado no resultó unánime. Algunos operadores creen que esa licitación fue muy pequeña como para sacar conclusiones de si ya se terminó la corrida.
 
La explicación de Dujovne a los inversores de EE.UU. será que la Argentina ya atravesó el sofocón. El discurso estará en línea con el que el propio ministro ensayó frente a los financistas a comienzos de esta misma semana, cuando organizó una "conference call" desde su despacho.
 
Lo más contundente que Dujovne llevará a Wall Street serán los vencimientos de deuda de la Argentina. La óptica del ministro es que son perfectamente manejables y que están en línea con el esfuerzo fiscal que encarará el Gobierno.
 
En lo que queda del año hay compromisos por u$s5.200 millones. De ese total, u$s3.900 millones corresponden a un "repo" que el Gobierno tiene tomado con bancos privados internacionales. Las cuentas se engrosan ya en 2019. Y es lo que Wall Street empieza a analizar con lupa.
 
Para el año que viene se debe hacer frente a vencimientos por u$s10.900 millones. La mitad (u$s5.000 millones) están nominados en bonos bajo jurisprudencia argentina. Y u$s2.800 millones bajo leyes extranjeras. Y los restantes u$s3.200 millones son parte de un "repo".
 
"Estos montos no incluyen vencimientos de Letes" (en dólares), aclara el informe. Precisamente, hacia allí apuntarán las preguntas de los financistas.
 
La estrategia de Dujovne está más que clara: demostrar que, ahora sí, la paz cambiaria -con un dólar en $28 en el mayorista- llegó para quedarse. Y que bien vale la pena que los inversores aprovechen la "oportunidad única" de traer dólares a la Argentina para tentarse con el "carry trade" a las exuberantes tasas en pesos.
 
Créase o no, la dinámica de la crisis obligó a los funcionarios a medir el cortísimo plazo. De la estabilidad cambiaria depende ahora empezar a discutir la economía en serio.
 
Por Claudio Zlotnik
 
Fuente: iProfesional
 

Agreganos como amigo a Facebook
18-04-2019 / 10:04
18-04-2019 / 09:04
Durante semanas los medios ultraoficialistas: Clarín, La Nación e Infobae, estuvieron anticipando supuestas medidas para conjurar el impacto inflacionario, para aguantar hasta las elecciones. Es que el desquicio de precios descontrolados, tarifas en incesante aumento, despidos y suspensiones masivas complican las posibilidades de reelección de Mauricio Macri.
 
Y el anuncio falló desde su misma presentación. Se supone que la intención, ante una realidad económica que le es absolutamente esquiva al gobierno de Macri, y tras un golpe de nocaut como el dato de la inflación de marzo, era que el Gobierno demostrara que estaba de pie, que generara confianza como para que le creyeran que podía llegar a las elecciones entero.
 
Lo calificaron de Plan Aspirina, Plan Parche, "paquetito" y hasta hubo quien lo comparó con la táctica de un técnico de fútbol que se sabe despedido y juega en el último partido con toda la audacia que nunca tuvo, con los jugadores y la estrategia en los que nunca creyó, para despedirse, fracasado, diciendo "hice lo que me pedía la gente".
 
El primer gesto fue esconder al Presidente y mostrarlo apenas asomado a un video mal editado del cual se presumía ser producto de una charla espontánea con una vecina. Mala elección. Peor aún para quienes tuvieron que dar la cara y responder ante la inevitable pregunta del periodismo. ¿Por qué no hizo los anuncios el Presidente?
 
También hizo agua el fondo de las medidas. ¿Hacía falta recurrir justamente a medidas K, tantas veces vilipendiadas, para ser presentadas ahora como salvavidas? Procrear, Precios Cuidados, congelamiento de tarifas, créditos con fondos de Anses, son conceptos que el gobierno demonizó durante tres años y medio como emblemas K, y hoy se convierten en instrumentos "para llevar alivio a las familias".
 
Es un paquete de medidas confusas, "parches" que no pueden provocar un impacto en el consumo: precios accesibles de la carne pero con reducido alcance en su disponibilidad, créditos de costo elevadísimo para familias que cobran dos mangos, tarifas ya a niveles exorbitantes sobre las que se promete no aplicarles más aumentos hasta fin de año, acuerdo de estabilidad de precios sobre una cantidad muy limitada de productos y luego de haber tenido un fuerte aumento previo.
 
Plan de pagos de la AFIP para deudas impositivas que no resuelven el problema central que genera la inactividad de las empresas. Créditos que no solucionan los problemas que afectan al conjunto de la sociedad, y que el programa del FMI eterniza: la debacle del ingreso y la producción. El verdadero "precio cuidado" (o congelado) es el salario. Y sin recomposición de los ingresos y sin reactivación productiva, no hay posibilidad de tener un horizonte distinto al de un colapso, que es lo que hoy se tiene por delante.
 
La Opinión Popular
 

17-04-2019 / 10:04
Ayer fue otro día negro para el Gobierno de Mauricio Macri, la inflación trepó al 4,7% en marzo y acumuló en el primer trimestre 11,8%, según informó el Indec. Desesperados por la elevada inflación y el posible resultado adverso en las próximas elecciones, el Gobierno le pidió FMI congelar las bandas de no intervención del Banco Central hasta fin de año entre un piso de $ 39,75 y un techo de $ 51,45.
 
Es claro que el FMI maneja el rumbo del país. Luego del anuncio del presidente del Central, Guido Sandleris, el Fondo destacó la medida y sostuvo que la inflación es un "desafío difícil para las autoridades argentinas", pero que se reduciría en los próximos meses. Con el combo de tarifazos y posibles saltos del dólar difícilmente caiga la inflación.
 
En los últimos doce meses la inflación alcanzó los 54,7 %, los rubros que más se encarecieron en marzo fueron los alimentos y bebidas, la educación y las prendas de vestir y calzado. La suba de precios impacta con más fuerza en los sectores más pobres ya que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de los alimentos (lo que más aumentó).
 
Por los altos precios y el menor poder adquisitivo, el consumo se desplomó. Según un relevamiento, las ventas de los productos que componen la canasta básica (alimentos, bebidas, artículos de limpieza) registraron el mes pasado una baja del 8,7 % en volumen. Una baja que sólo se compara con lo registrado en la gran crisis del 2002.
 
Este miércoles el Presidente, y luego en conferencia de prensa los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne; de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, y de Producción y Trabajo, Dante Sica, anunciarán medidas cosméticas electoralistas para "tolerar" la inflación, que incluirían una ampliación del programa Precios Cuidados, descuentos en supermercados y créditos de Anses para jubilados y beneficiarios de AUH. Hubo empresas como Molinos y La Paulina que se adelantaron y ya remarcaron sus precios.
 
El Gobierno apuesta a impedir una posible corrida cambiaria que hunda las aspiraciones de Macri de ser reelecto aunque cuenta con herramientas limitadas para evitar un nuevo salto del dólar. El FMI es partidario de la libre flotación del dólar, es decir que haya más devaluación si el "mercado" así lo exige, pero más devaluación dispararía aún más la inflación, la situación sería caótica y el macrismo se tendría que despedir de cualquier chance electoral.
 
El FMI respalda a Macri, pero como ya adelantó la directora gerente Christine Lagarde "sería una tontería que cualquier candidato diera la espalda al trabajo que se está haciendo", es decir gane quien gane oficialistas u opositores el mensaje es claro: habrá que seguir bajo la bota del FMI con más ajustes, reforma laboral y previsional. En tanto, la estrategia de Cambiemos es aguantar hasta las elecciones sin que se produzca una debacle, pero después el futuro es tétrico.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
El 11 de abril pasado, Mauricio Macri lanzó entre bombos y platillos un fenomenal Plan Nacional Anticorrupción 2019-2023 para poner bajo la lupa a todas las dependencias del gobierno, pero ahora, la titular de la Oficina Anticorrupción, que diseñó este aparatoso plan, Laura Alonso, ha dicho que ni ella ni su oficina intervendrán en causas de corrupción de funcionarios de Cambiemos. No existe.
 
Así cualquiera. Es fabuloso tener un plan anticorrupción contra los otros y al mismo tiempo encubrir la corrupción de los propios al paralizar al organismo que los debería investigar. Laura Alonso se convierte con estas declaraciones en la luchadora Anticorrupción típica del discurso de Cambiemos.
 
Como los periodistas que se llaman "independientes" y ahora nos enteramos que trabajan para los servicios de inteligencia, Laura Alonso es lo contrario de lo que dice. En el programa de Luis Majul, indicó que es una decisión no investigar ni ser querellante en las causas de corrupción del Gobierno "para preservar cualquier tipo de sospecha o duda sobre la falta de imparcialidad". Es al revés: esa decisión confirma la falta de imparcialidad de Alonso.
 
Esta Oficina Anticorrupción es un chiste desde el momento en que Macri emitió un decreto que cambiaba los requisitos que debería cumplir el titular de la OA y los dibujó a imagen y semejanza de Laura Alonso, su candidata.
 
De hecho, Anticorrupción intervino en varios casos del gobierno de Cambiemos, el partido al cual pertenece Alonso. A mediados de 2016 fue acusada por su actuación en los Panamá Papers por la Fundación por la Paz y el Cambio Climático de Argentina: "mal desempeño de sus funciones", "abuso de autoridad" e "incumplimiento de deberes públicos". Laura Alonso defendió a Macri argumentando que constituir sociedad en paraíso fiscal no es delito en sí mismo.
 
El ex ministro de Energía Juan José Aranguren fue denunciado por comprar gas a Chile, sin licitación, mediante un acuerdo con ese país con un sobreprecio 53% mayor que el GNL que llega por barco y 128% más caro que las importaciones de Bolivia, y favorecer con ese procedimiento a la empresa Shell, de la cual es accionista. Alonso archivó la denuncia.
 
Hay muchas situaciones de este tipo. Alonso tiene denuncias en la Justicia por "persecución selectiva" por la manera como decide en qué causas intervenir y en cuáles no. En febrero de 2017, un grupo de diputados denunció a la Oficina Anticorrupción de Laura Alonso, por el escandaloso acuerdo firmado entre el gobierno de Macri con el Correo Argentino, por el cual se le condonaba al Grupo Macri, una deuda de 70 mil millones de pesos con el Estado. Alonso no es anticorrupta, usa a su organismo para hacer politiquería, lo cual es corrupción.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
A diez semanas del cierre de listas, los u$s60 millones diarios del FMI empezarán a sellar la estrategia electoral del Gobierno de Mauricio Macri.
 
Si la mayor oferta de dólares, ayudada por la liquidación de la cosecha, alcanza a neutralizar la presión de la catástrofe inflacionaria y de la incertidumbre electoral sobre el dólar, Macri ratificará de forma definitiva su armado político electoral y todo el PRO se pondrá la camiseta de Durán Barba conducción.
 
El primer hecho, la estabilización del dólar, es el más deseado por todos en el oficialismo. Pero su consecuencia, la ratificación del modelo, es el más temido.
 
No lo quieren los radicales, no lo quiere María Eugenia Vidal, no lo quiere Horacio Rodríguez Larreta y no lo quiere Emilio Monzó. Creen que un veranito antes del cierre de listas provocará cinco meses de turbulencias.
 
"Si el dólar se mantiene o cede, el Gobierno lo va a tomar como una señal de acierto y va a ratificar todo lo de siempre. Si eso pasa, el verdadero enigma arranca entre el cierre de listas y el ballotage. Hay tres hitos: el día que Cristina anuncie que es candidata, el día de la PASO, en que muestre que es competitiva, y el día de la primera vuelta, cuando se meta en el ballotage. Esos tres días son un samba cambiario", vaticina una de las caras más visibles del Gobierno.
 
Agrega un dato más: "Y toda la sangría desde ahora hasta el ballotage, es responsabilidad de nuestro candidato, el Presidente de la Nación. Se la van a cobrar en la factura electoral de él". Por eso, ya hay quienes dicen en Cambiemos: cuanto mejor, peor.
 

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar