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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 07-07-2018 / 12:07
EL RADICALISMO LE CONTESTÓ QUE APORTA AL GOBIERNO "MENOS QUE LAS PROPINAS QUE DEJA"

Elisa Carrió: Los radicales van a hacer lo que digamos, yo los manejo desde afuera

Elisa Carrió: Los radicales van a hacer lo que digamos, yo los manejo desde afuera
CARRIÓ DESPRECIÓ AL RADICALISMO, QUE LA ACUSÓ DE BUSCAR DESTRUIR LA ALIANZA DE GOBIERNO. Con un ataque frontal a la UCR, Carrió profundizó la crisis en la Alianza oficial, muy tensionada por el ajuste económico en marcha. Aseguró que son “misóginos” a los que ella “maneja desde afuera”. Le respondieron que busca destruir Cambiemos y que al Gobierno le aporta menos “que las propinas que deja”.
En una semana llena de exabruptos y fallidos, la líder de la Coalición Cívica recurrió a sus ya habituales comentarios ofensivos enchapados en humor negro. Elisa Carrió disparó contra la Unión Cívica Radical, socia del PRO y la CC dentro del armado de la alianza antiperonista Cambiemos. En una charla en la provincia de Entre Ríos, dijo que sus socios "boina blanca" "van a hacer lo que les digamos" y que por eso "la Alianza está asegurada".
 
La respuesta de la UCR no se hizo esperar. A través de un comunicado difundido en sus redes sociales el radicalismo la criticó con dureza. "Somos un partido político nacional, soberano en sus decisiones y democrático hacia adentro. No un proyecto personal ni un liderazgo mesiánico", comienza el comunicado.
 
Y sigue: "La frivolidad discursiva alimenta de manera peligrosa a la oposición. Los argentinos necesitan seriedad, no un stand up permanente".
 
"Le pedimos a Elisa Carrió que se abstenga de continuar con esta serie de declaraciones desafortunadas, que lamentablemente ya se han vuelto una costumbre suya", advirtió la UCR.
 
Y concluye su comunicado con un intento por ponerla a Carrió en su lugar. "Que nos diga Carrió, realmente, cuánto aporta hoy a Cambiemos y a las políticas del Gobierno nacional. Seguramente sea menos que las propinas que deja".
 
Las internas en Cambiemos están a la orden del día. Y no sólo en el riñón del PRO. Sino también entre otros partidos que integran la coalición parlamentaria. Como nunca antes, la pésima relación que Elisa Carrió y la UCR mantienen escondida desde hace décadas salió traumáticamente a la luz.
 
El fuerte enfrentamiento entre los socios de Cambiemos se disparó en uno de los peores momentos para el gobierno conservador de Mauricio Macri, que no logra salir de la crisis económica ni retomar la iniciativa política. El macrismo, por ahora, prefirió el silencio.
 
La Opinión Popular

 
Carrió despreció al radicalismo, que la acusó de buscar destruir la alianza de Gobierno
 
En general, los epítetos de la chaqueña quedaban en la nada porque en la UCR elegían no responder o bajarles el tono. Esta vez no fue el caso. La reacción abarcó desde el gobernador Gerardo Morales hasta Ricardo Alfonsín, pasando por un comunicado formal del Comité Nacional del partido, presidido por Alfredo Cornejo.
 
"Que nos diga Carrió cuánto aporta hoy a Cambiemos y a las políticas del Gobierno Nacional. Seguramente sea menos que las propinas que deja", le disparó el gobernador de Mendoza. Lejos de moderarse, Carrió se desligó de sus agresiones y le lanzó un dardo venenoso a Cornejo: le recordó su alianza con el kirchnerismo cuando era uno de los hombres más cercanos a Julio Cobos.
 
La historia de enemistad entre Carrió y los principales dirigentes del radicalismo lleva más de dos décadas. Algunos todavía recuerdan que Raúl Alfonsín la padeció cuando durante la convención constituyente de 1994 votó en contra del núcleo de coincidencias básicas que el ex presidente había consensuado con Carlos Menem.
 
Durante el cierre de campaña de la Alianza fue la oradora principal antes de Carlos "Chacho" Álvarez y Fernando De la Rúa. Menos de dos años después renunció al bloque radical y al poco tiempo creó su propio partido para competir contra la UCR en las elecciones de 2003. Desde entonces su relación con el radicalismo fue fluctuante. Compartieron varias alianzas, sin éxito, como el Acuerdo Cívico y Social o el Frente Amplio Unen, que nació y murió sin llegar si quiera a medirse en una elección.
 
Ayer, durante un foro empresario en Paraná, Carrió eligió volver a caminar por la cornisa. En realidad intentó apoyar al diputado radical Atilio Benedetti en su carrera por la gobernación de Entre Ríos.
 
"Yo no quiero cargos. Y nadie puede vencer al que no quiere nada. Si yo tuviera interés, habría una interna y no tengo interés en ningún cargo. En consecuencia, la alianza (Cambiemos) está asegurada. Y los radicales harán lo que nosotros digamos, ¿no es así Benedetti?", dijo la chaqueña, en una suerte de guiño para el diputado.
 
Mientras el público se reía, Carrió siguió: "Al final, los radicales tienen que reconocer que están con una ex miembro que los maneja desde afuera. Es divino. Es el mayor castigo por misóginos. Nos mandaban a las convenciones a servir empanadas y ahora los manejo yo desde afuera", completó.
 
Benedetti fue uno de los primeros en rechazar sus dichos, aunque optó también por restarles importancia. "No lo considero ni una cosa seria ni importante", afirmó. También habló de la "personalidad contradictoria" de Lilita y luego la exculpó: "Son sus exabruptos a los que nos tiene acostumbrados".
 
Ricardo Alfonsín, un dirigente opositor a la jefatura radical aprovechó para exigirle a Cornejo que se haga cargo y le responda: "Carrió se referirá a la conducción nacional porque el radicalismo es muy horizontal y democrático. Que responda Cornejo si se deja manejar y que aclare por qué dicen esto", señaló.
 
Desde que asumió al frente del Comité Nacional, el gobernador de Mendoza dio varias señales que le hacen honor a su fama de persona de carácter bravo. Lapidó al ex ministro de Energía, Juan José Aranguren, quien luego lo señaló como uno de los responsables de su expulsión.
 
A diferencia de sus antecesores Ernesto Sanz y José Corral, que soportaban a Carrió sin salirle al cruce, Cornejo difundió una respuesta oficial haciendo públicas varias apreciaciones compartidas por toda la plana mayor del partido: "Somos un partido político soberano en sus decisiones y democrático hacia adentro, no un proyecto personal ni un liderazgo mesiánico. La frivolidad discursiva alimenta de manera peligrosa a la oposición. Los argentinos necesitan seriedad, no un stand up permanente", asegura el texto en el que le reclama que "se abstenga de continuar con esta serie de declaraciones desafortunadas".
 
El anteúltimo párrafo del comunicado pareció dirigido al macrismo, que suele adoptar una actitud comprensiva cada vez que Carrió suelta sus declaraciones. "La respuesta no puede ser 'ya sabemos cómo es Carrió'. La respuesta es respetar, de una buena vez, a los socios de la coalición de Gobierno que ella pretende destruir".
 
En el remate, Cornejo ironizó sobre su pedido para que la clase media de "propinas": "Que nos diga  Carrió, realmente, cuánto aporta hoy a Cambiemos y a las políticas del Gobierno nacional. Seguramente sea menos que las propina que deja". El mozo contó, y ella admitió, que le había dado 5 pesos.
 
Carrió no dejó el asunto ahí y volvió a utilizar su cuenta de twitter para responder: "Mil disculpas Cornejo, es una vieja broma que hago hace 20 años, que hace reír a la gente, sólo que quizás no la recordás porque en esa época estabas en el kirchnerismo", escribió sin reparar que hace 20 años el kirchnerismo ni siquiera existía.
 
De todas maneras, fue una advertencia para el jefe de la UCR de que sacaría a la luz sus vínculos con Néstor Kirchner. Cornejo fue uno de los operadores políticos de Cobos y uno de los armadores de la Concertación Plural en 2007.
 
"Tu agravio al radicalismo no me causa ninguna gracia @elisacarrio, lo repudio. Es una irresponsabilidad política de tu parte denostar a un miembro de Cambiemos debilitando la coalición de gobierno en momentos difíciles para el país", contraatacó ayer Morales, quien supo ser uno de los dirigentes de mejor relación con la chaqueña.
 
La réplica del jujeño fue también una demostración de unidad del radicalismo. Aunque se mantiene recluido en su provincia, su figura sigue siendo una de las de mayor peso político en la UCR junto con la de Cornejo y la del diputado Mario Negri.
 
Consciente de que más pronto que tarde necesitará reunir los votos del interbloque Cambiemos, Negri fue el más conciliador. "Realizó una broma -ella misma lo reconoció-, que lamentablemente hirió la sensibilidad de la UCR. Ella sabe más que nadie que sin la UCR no existiría Cambiemos", escribió el cordobés vía Twitter.
 
Por Sebastian Abrevaya
 
Fuente: Página12
 

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20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
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18-01-2019 / 08:01
Gracias a la política económica neoliberal del inepto gobierno de Mauricio Macri, la inflación mayorista fue de 73,5% en 2018, las más alta desde la crisis de 2002, explicadas ambas por el impacto directo e indirecto de la devaluación de la moneda en sus respectivos momentos.
 
Según informó ayer el Indec, el aumento interanual en el índice de precios mayoristas del año pasado fue consecuencia de la suba de 104,8% de los productos importados, una cifra casi calcada al alza del dólar en 2018, y del incremento de 71,2% en los precios de los bienes nacionales.
 
Así, alcanzó su nivel más alto desde 2002, cuando a la salida de la convertibilidad marcó 77,1%. Entre los rubros relevados que más subieron el año pasado se destaca el petróleo crudo y gas, con el 105,5 por ciento, empujados por el alza del dólar y la cotización internacional de esos commodities.
 
La dolarización de tarifas impactó en manufacturados y energía eléctrica, con un aumento de 67,6%, mientras que la industria automotriz dejó en evidencia la alta participación de componentes importados y unidades terminadas del exterior, dado que los precios de este segmento aumentaron 90,6% promedio.
 
El costo de la construcción, por su parte, fue de 44,8%, impulsado casi en su totalidad por la remarcación en materiales.
 
Esta semana se conoció la cifra oficial de inflación minorista del año pasado, la cual se ubicó en 47,6%, el mayor registro en 27 años, producto de la duplicación en el precio del dólar, los tarifazos y la desregulación de precios sensibles al bolsillo. Sin embargo, el aumento de la inflación mayorista fue 25,9 puntos porcentuales superior que la registrada al público.
 
Esta diferencia se explica por la decisión de absorber márgenes empresarios de algunos sectores, en los que aún había sido posible, para no trasladar todo el aumento ante el actual escenario de recesión económica.
 
No todos los precios fueron trasladados, primordialmente porque, por ejemplo, al almacenero, se le cayó la demanda y hay menos poder adquisitivo. Si sube los precios no vende nada.


Conclusión: con Macri hay inflación para rato. En este 2019, existirá una fuerte inercia inflacionaria, la pesada herencia de 2018. La brecha entre inflación mayorista y minorista deja un arrastre de precios que se irá trasladando a los bolsillos de pueblo y que se sumará a los brutales tarifazos del Gobierno de los Ricos.
 
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