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Internacionales - 03-07-2018 / 19:07
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS

Termina la guerra anglo-zulú

Termina la guerra anglo-zulú
El 04 de julio de 1879, Ulundi (capital de Zululandia) es capturada e incendiada por las tropas británicas. El rey Cetshwayo huye, y termina la guerra anglo-zulú. El territorio pasó a ser una posesión británica finalizando así la independencia de la nación zulú. En la imagen: La defensa de Rorke's Drift, por Alphonse de Neuville (1880).
La guerra anglo-zulú se produjo en 1879 entre el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y los zulúes. Debida a diversos motivos, la guerra fue notable por varias batallas particularmente sangrientas, así como por ser un hito en la cronología del imperialismo británico en la región. La guerra señaló el final de la nación independiente zulú.
 
Su último soberano independiente, Cetshwayo, inició la llamada Guerra Zulú contra los británicos, que intentaban ampliar su dominación en la zona. Las tropas coloniales británicas lo derrotaron en la decisiva batalla de Ulundi. El 04 de julio de 1879, Ulundi (capital de Zululandia) es capturada e incendiada por las tropas británicas. El rey Cetshwayo huye, y termina la guerra anglo-zulú. El territorio pasó a ser una posesión británica finalizando así la independencia de la nación zulú.
 
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Después de la batalla de Ulundi y con el ejército dispersado, la mayoría de los jefes zulúes se rindieron, mientras Cetshwayo huía. El 28 de agosto lo capturaron y fue enviado a Ciudad del Cabo. Fue depuesto formalmente y el país zulú se repartió entre once jefes, incluyendo a Cetshwayo y a uno de sus hijos (Usibepu), a John Dunn (un aventurero blanco) y a Hlubi, un jefe basuto que había servido a los británicos.
 
Sir Garnet Wolseley, el sustituto de Lord Chelmsford, nombró a un residente que debía ser el canal de comunicación entre los jefes y el gobierno británico. Este arreglo trajo disturbios, y en 1882 el gobierno británico decidió reponer a Cetshwayo en el poder. Usibepu se sublevó, y el 22 de julio de 1883 atacó Ulundi. El rey escapó herido y se trasladó a Eshowe, donde murió poco después, el 8 de febrero de 1884.
 
Fuente: Wikipedia

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En las postrimerías de la Edad Media, una nueva clase social, la burguesía de comerciantes y productores de artículos manufacturados para el comercio, surge del seno de la sociedad feudal de señores propietarios de la tierra y siervos de la gleba.
 
Las nuevas fuerzas productivas que se desarrollaban en el seno de la sociedad feudal chocaban cada vez más con las relaciones de servidumbre propias del feudalismo, sus leyes, sus instituciones, su filosofía, su moral, su arte y su ideología política.
 
Nuevas ideas filosóficas y políticas, nuevos conceptos del derecho y del Estado fueron proclamados por los representantes intelectuales de la clase burguesa, los que por responder a las nuevas necesidades de la vida social, poco a poco se hicieron conciencia en las masas explotadas.
 
La naciente burguesía alentaba a los campesinos a librarse de la servidumbre feudal, incitaba a los artesanos contra las relaciones gremiales corporativas y reclamaba el derecho al poder político. Los monarcas absolutos, la nobleza y el alto clero defendían tenazmente sus privilegios de clase, proclamando el derecho divino de la corona y la intangibilidad del orden social.
 
Eran entonces ideas revolucionarias frente a las ideas caducas de la sociedad feudal. Los campesinos, los artesanos y los obreros de las manufacturas, encabezados por la burguesía, echaron por tierra el orden feudal, su filosofía, sus ideas, sus instituciones, sus leyes y los privilegios de la clase dominante, es decir, la nobleza hereditaria.
 
El 14 de julio de 1789, la Revolución francesa socavó las bases del sistema monárquico y feudal como tal, más allá de sus estertores, en la medida en que lo derrocó con un discurso capaz de volverlo ilegítimo, proclamando las ideas de Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Denis Diderot o Montesquie, portavoces revolucionarios de la filosofía burguesa, como por ejemplo, los conceptos de libertad política, de fraternidad y de igualdad, o las nuevas teorías políticas sobre la separación de poderes del Estado.

La Revolución francesa sentó las bases de la democracia moderna y abrío nuevos horizontes políticos basados en el principio de la soberanía popular.

Escribe: Carlos Morales

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