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Sociedad e Interés General - 28-06-2018 / 19:06
EFEMÉRIDES POPULARES

México 1986: Argentina es bicampeona y Maradona se hizo leyenda

México 1986: Argentina es bicampeona y Maradona se hizo leyenda
México 1986 fue el Mundial de Diego Maradona. El astro se convirtió en el mejor orquestador y el máximo goleador del país en el torneo, y su determinación de alcanzar el título fue absoluta. Nunca antes un solo futbolista había logrado influir en una Copa de manera tan decisiva como el Pelusa lo hizo en México.
El 29 de junio de 1986, la selección de fútbol de Argentina se coronaba campeona del mundo, al vencer 3-2 a Alemania Occidental. Esa tarde en el Estadio Azteca, José Luis Brown abrió la cuenta para Argentina en el minuto 23 y el marcador se mantuvo en 1-0 hasta el descanso. En el Segundo Tiempo, Jorge Valdano hizo el segundo de Argentina. Karl-Heinz Rummenigge descontó en el minuto 74 para Alemania y Rudi Völler empató a los 80 minutos.
 
Solo tres minutos más tarde, Diego Armando Maradona recibió el balón en el medio del campo rodeado de rivales y sin casi posibilidades de juego, y magistralmente logró meter un pase a Jorge Burruchaga, quien convirtió el gol que permitió a Argentina recuperar la ventaja de 3-2, que se mantuvo hasta el final. La selección de Argentina fue capaz de celebrar su segunda victoria en la Copa Mundial en tres torneos (después de ganar el Mundial de 1978).
 
México 1986 fue el Mundial de Diego Maradona. El astro se convirtió en el mejor orquestador y el máximo goleador del país en el torneo, y su determinación de alcanzar el título fue absoluta. Nunca antes un solo futbolista había logrado influir en una Copa de manera tan decisiva como el Pelusa lo hizo en México.
 
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14-07-2018 / 18:07
14-07-2018 / 18:07
14-07-2018 / 18:07
12-07-2018 / 19:07
A las 9 de la mañana del 13 de julio de 1993, a los 38 años de edad, muere Darío Germán Abdala, sindicalista y político, dirigente del Peronismo y de la Asociación de Trabajadores del Estado.
 
En los '70 se hizo militante peronista como don Manzur Abdala, su viejo, que siempre le decía "leé, Germancito, leé", mientras se escondían de la policía brava de Onganía para entreverarse en reuniones peronistas donde se estudiaba cómo voltear a ese general patricio para recuperar la democracia y que así pudiera volver el general plebeyo, Perón.
 
Abandonó los estudios de mecánica en un colegio industrial y empezó a ganarse la vida como pintor de autos en la Secretaría de Minería. Enseguida lo eligieron delegado. Porque era el mejor. El mejor compañero, el más generoso, el más divertido y, encima, el que levantaba todas las minas.
 
Germán"negro, hincha de Boca y peronista -decía-. Qué más puedo pedir". Se hizo hermano de la vida y de la lucha contra la dictadura y por los derechos humanos de Víctor de Gennaroel tano. Juntos eran dinamita. Eran dos mosqueteros con una sola bandera de libertad. Un día, en la clandestinidad en la iglesia Santa Cruz, fundaron la agrupación con la que iban a ganar las elecciones en la Asociación de Trabajadores del Estado.
 
Siempre cerca de los organismos de los derechos humanos. Siempre lejos de los jerarcas sindicales corruptos y entreguistas. Siempre cerca del peronismo pero abiertos al diálogo y al trabajo conjunto con todos los sectores democráticos. Siempre adelante.
 
Fue uno de los principales enemigos tempranos que tuvo Carlos Menem en el peronismo. Junto a Chacho Álvarez fue integrante del Grupo de los Ocho, que resolvió irse a buscar otros espacios para desarrollar las mismas convicciones de siempre.
 
Hubo solo una cosa que lo pudo. Un maldito y extraño cáncer que se le instaló en la base de la columna vertebral. Dicen sus amigos que sufría dolores brutales que ni la morfina podía calmar. Que sentía como si le estuviesen acribillando la cintura y después las piernas. Su cuerpo se bancó 26 operaciones.
 
Germán se fue y dejó un agujero negro entre los grandes referentes sociales de este país. Se extrañan sus ojeras turcas, su cigarrillo entre los dedos, su mate amargo, su grito de gol bostero, sus ocho hijos, su uniforme de jean, su devoción por Serrat, por Neruda y por Cooke, y su hecho maldito del país burgués.
 
Se fue al más allá a organizar sindicatos decentes y a seguir luchando por la libertad, la dignidad del trabajo y los derechos humanos.
 
La Opinión Popular

12-07-2018 / 19:07
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