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Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
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Sociedad e Interés General - 11-06-2018 / 18:06
EFEMÉRIDES POPULARES

Día Mundial contra el Trabajo Infantil

Día Mundial contra el Trabajo Infantil
El Día Mundial contra el Trabajo Infantil busca generar conciencia e impulsar los cambios necesarios para que ningún niño o niña se vea privado de la posibilidad de acceder a la educación, la salud, la recreación y las libertades elementales.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) lanzó el Día mundial contra el trabajo infantil en 2002 para concentrar la atención en la magnitud global del trabajo infantil y en las medidas para erradicarlo.
 
Trabajo infantil es toda actividad económica y/o estrategia de supervivencia remunerada o no, realizada por niñas, niños y adolescentes que se encuentran por debajo de la edad mínima de admisión al empleo, o que no han finalizado la escolaridad obligatoria, o bien que no han cumplido los 18 años si se trata de trabajo peligroso.
 
El 12 de junio de cada año, el Día mundial une los esfuerzos de gobiernos, organizaciones de empleadores y de trabajadores, representantes de la sociedad civil, medios de comunicación y muchos otros actores en el nivel local, como escuelas y gobiernos locales, en la campaña contra el trabajo infantil.
 
La Opinión Popular

12 de junio: Día Mundial contra el Trabajo Infantil
 
En cada rincón de nuestro país, a diario, miles de niños dejan de ser niños. Se trata de una realidad abrumadora y perversa que es urgente cambiar.
 
El 12 de junio se conmemora el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil, una fecha instaurada por la Organización Internacional del Trabajo con el fin de alertar a la población acerca de este flagelo que afecta a millones de niños en todo el mundo. Según datos del Fondo para la Infancia de Naciones Unidas, hay más de 150 millones de niños que trabajan en todo el mundo. Argentina no escapa a esta situación. Según datos del Barómetro de la Deuda Social, hay más de un millón de niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 17 años que trabajan.
 
Trabajo infantil es toda actividad económica y/o estrategia de supervivencia remunerada o no, realizada por niñas, niños y adolescentes que se encuentran por debajo de la edad mínima de admisión al empleo, o que no han finalizado la escolaridad obligatoria, o bien que no han cumplido los 18 años si se trata de trabajo peligroso.
 
Como en todo fenómeno social, es imposible analizar el trabajo infantil aislado de otros factores que inciden sobre él. Necesidades básicas insatisfechas, aspectos culturales, dificultad de acceso a servicios y bienes, entre otros aspectos, inciden en las configuraciones socio-familiares que conducen al trabajo infantil.
 
A diario presenciamos situaciones en las que los niños, por diversas estrategias de supervivencia y organización familiar, quedan expuestos a un prematuro ingreso al mercado laboral. Esta situación se repite en centros urbanos y áreas rurales de nuestro país lo que condiciona el presente y futuro de cada niño, de cada familia y de la sociedad en su conjunto.
 
Cada vez que un niño o adolescente se ve obligado a trabajar, sea a cambio de una retribución económica o no, sus posibilidades de desarrollarse integralmente y alcanzar su máximo potencial se ven afectadas.
 
El trabajo infantil constituye una vulneración severa a los derechos de niños, niñas y adolescentes que en muchos casos permite suponer otras vulneraciones tales como el abandono escolar, la falta de cuidados en la salud, la imposibilidad de jugar y descansar adecuadamente, solo por mencionar algunas de ellos.
 
En Argentina, que un niño o niña trabaje, de manera remunerada o no, constituye un delito. El trabajo está prohibido para niños por debajo de los 16 años, de acuerdo a la Ley N° 26.390 de Prohibición del Trabajo Infantil y Protección del Trabajo Adolescente.
 
En esta dirección la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (CONAETI) coordina, evalúa y da seguimiento a los esfuerzos para prevenir y erradicar el trabajo infantil. Esta entidad tiene su correlato en la COPRETI, Comisiones Provinciales para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil que coordina las actividades que se implementan en cada jurisdicción del país.
 
Ahora bien, está claro que no es suficiente con la existencia de legislación y organismos nacionales que velen por la protección de los niños, niñas y adolescentes. Es imprescindible un cambio colectivo que garantice a cada niño, niña y adolescente las mismas posibilidades de crecer y desarrollarse. En esta dirección, la erradicación del trabajo infantil es una de las metas a alcanzar entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible a 2030, que convoca a empresas, organizaciones sociales, gobiernos, y a la sociedad en general a comprometerse por un futuro de equidad y protección para los niños.
 
El ejercicio pleno de derechos es el único camino que nos asegurará un futuro mejor para cada niño y niña.
 
Por Alejandra Perinetti. Directora Nacional de Aldeas Infantiles SOS Argentina.
 
Fuente: Telam

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16-06-2018 / 19:06
15-06-2018 / 18:06
15-06-2018 / 18:06
En un 16 de junio como hoy, pero del año 1955, un jueves al mediodía, mucha gente estaba concentrada en la Plaza de Mayo en Buenos Aires, porque se haría un desagravio a la bandera nacional, el cual consistiría en vuelo de aviones para derramar flores sobre la Catedral. Pero cayeron bombas.
 
Se producía el Bombardeo a Plaza de Mayo. Esa mañana, una parte de las fuerzas armadas, coordinados por el almirante Samuel Toranzo Calderón y comandados por el capitán de navío Enrique Noriega, sublevadas contra el gobierno constitucional, utilizó armas destinadas a la defensa del pueblo y de la Nación contra el mismo pueblo. Como siempre, la misma víctima y también el mismo agresor: la oligarquía.
 
El objetivo del bombardeo fue asesinar a Juan Perón y derrocar el gobierno popular, instalar el terror y disciplinar al pueblo, pero lo real es que ese día sangre de inocentes fue derramada. Una escuadra de treinta aviones de la Marina de Guerra argentina, que había estado sobrevolando la ciudad, inició sus bombardeos y ametrallamientos al área de la Plaza de Mayo. La primera bomba cayó sobre un trolebús repleto de niños, muriendo todos sus ocupantes.
 
Al enterarse de que la Casa Rosada estaba bajo ataque, miles de obreros se movilizaron para respaldar a Perón, pero fueron agredidos al llegar por una segunda ola de bombardeos. Los militares antiperonistas mataron, hirieron o mutilaron a más de dos mil civiles. Pero, al no estar Perón entre todos esos cadáveres y sin haber podido completar el propósito del golpe, los atacantes escaparon cobardemente al Uruguay buscando asilo político.
 
Sorprendentemente, la reacción de Perón fue moderada: no fusiló a nadie, proclamó la conciliación y tendió la mano a la oposición, que pudo expresarse públicamente. Le respondieron meses después, el 16 de septiembre de 1955, con un golpe de Estado oligárquico, duro y revanchista.
 
El triunfo de la "Revolución Libertadora" hizo que este crimen quedara impune. Fue la masacre más grande de la historia argentina y no hay duda que se trató de un crimen de lesa humanidad, ya que se lanzó un ataque generalizado y sistemático con total intencionalidad contra una población civil desprotegida.
 
El infame bombardeo fue el huevo de la serpiente, la antesala del terrorismo de Estado en nuestro país, inauguró la violencia política contra el Pueblo, para sembrar el terror, a través de la matanza indiscriminada de inocentes, que permitiera la entrega del patrimonio nacional y el avasallamiento de los derechos sociales.
 
Escribe: Blas García

14-06-2018 / 19:06
13-06-2018 / 20:06
El 14 de junio de 1986, en Ginebra, Suiza, moría Jorge Luis Borges (86 años). Fue un escritor argentino, uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX. Publicó ensayos breves, cuentos y poemas. Su obra, fundamental en la literatura y el pensamiento universal, además de objeto de minuciosos análisis y múltiples interpretaciones, trasciende cualquier clasificación y excluye todo tipo de dogmatismo.
 
Es considerado uno de los eruditos más reconocidos del siglo XX. Ontologías fantásticas, genealogías sincrónicas, gramáticas utópicas, geografías novelescas, múltiples historias universales, bestiarios lógicos, éticas narrativas, matemáticas imaginarias, dramas teológicos, invenciones geométricas y recuerdos inventados son parte del inmenso paisaje que las obras de Borges ofrecen tanto a los estudiosos como al lector casual.
 
Y sobre todas las cosas, la filosofía, concebida como perplejidad, el pensamiento como conjetura, y la poesía, la forma suprema de la racionalidad. Siendo un literato puro pero, paradójicamente, preferido por los semióticos, matemáticos, filólogos, filósofos y mitólogos, Borges ofrece -a través de la perfección de su lenguaje, de sus conocimientos, del universalismo de sus ideas, de la originalidad de sus ficciones y de la belleza de su poesía- una obra que hace honor a la lengua española y la mente universal.
 
Galardonado con numerosos premios, Borges fue un personaje políticamente polémico, con posturas antipopulares y simpatías por regímenes autoritarios que se estima fueron un obstáculo para que ganara el Premio Nobel de Literatura al que fue candidato durante casi treinta años.
 
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