La Opinión Popular
                  20:37  |  Jueves 16 de Agosto de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Tenemos inflación, recesión, desempleo, endeudamiento y riesgo de default. Todo gracias a Macri, que en vez de resolver los problemas de la década K, los potenció. Y encima debemos bancarnos al FMI”. Alberto Fernández
Recomendar Imprimir
Sociedad e Interés General - 11-06-2018 / 08:06
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS

Riachuelo, la Batalla Naval Más Grande de América

Riachuelo, la Batalla Naval Más Grande de América
El 11 de junio de 1865, en el río frente a la ciudad de Corrientes, Argentina, se libró la batalla naval más grande de América. Fue el más importante combate naval de la Guerra del Paraguay, ocurrida poco después de la invasión paraguaya de Corrientes. En la imagen: Combate Naval do Riachuelo, por Víctor Meirelles, 1872.
El 11 de junio de 1865, en el río frente a la ciudad de Corrientes, Argentina, se libró la batalla naval más grande de América. Fue el más importante combate naval de la Guerra del Paraguay, ocurrida poco después de la invasión paraguaya de Corrientes.
 
Los paraguayos fallaron en la tentativa de tener el poder completo del río Paraná de Asunción a Montevideo. Además, no podrían reemplazar las naves perdidas. Mientras que el Brasil agregaba nuevas unidades a la flota.
 
El objetivo se había alcanzado: impedir las comunicaciones del Paraguay con el Océano Atlántico. La victoria de la Marina de Brasil sobre la escuadra del Paraguay determinó el aislamiento definitivo del Paraguay, imposibilitado desde entonces hasta el fin de la guerra de comunicarse por el río Paraná con ninguna nación que no fuera enemiga.
 
La Opinión Popular

11 de Junio de 1865 
 
RIACHUELO, LA BATALLA NAVAL MÁS GRANDE DE AMÉRICA
 
Escrito por Lizardo Sánchez
 
El 11 de Junio de 1865 se libró la batalla naval más grande de América, en el sitio donde desemboca el curso de agua llamado Riachuelo, situado en la desembocadura del río Paraná, a pocos kilómetros de la ciudad de Corrientes. Esa zona de la provincia de Corrientes estaba en esos momentos en poder de las tropas paraguayas, por lo que tenían el dominio de la costa.
 
Para principios de 1865, Solano López estaba determinado a tomar el dominio del río de Paraná en primer lugar para controlar una futura limpieza entera del Río de la Plata. Si tuviera éxito en acercarse por sorpresa a la flota imperial brasileña en aguas inferiores del río entonces alcanzaría una victoria importante que habilitaría para operaciones de tierra más profundas a futuro.
 
La sorpresa sería esencial. A finales de 1864 la armada del Paraguay consistía de 17 pequeñas embarcaciones de tamaños diversos. Solamente dos de ellas, del Anhambay y la Tacuarí fueron construidos como cañoneras. Durante los años 1860 López estaba esperanzado de obtener nuevos acorazados agregados a su flota. Mantuvo contactos con algunos países europeos para obtener estas naves. Este proyecto, sin embargo, tuvo que ser abandonado por problemas financieros.
 
La flota imperial, en el otro lado, alineaba 45 embarcaciones, 33 vapores y 12 veleros en el inicio de la guerra. La fuerza tenía en la disposición una fuerza humana total de casi 2.400 oficiales y hombres. Las unidades principales eran el tipo hélice Niterói y el barco a hélice con palas traseras Amazonas. La flota, sin embargo, tenía un defecto importante: había sido proyectada para alta mar más que para operaciones de río.
 
El 8 de junio, la flota paraguaya fue concentrada en Asunción para la partida hacia la fortaleza de Humaitá. El Mariscal Francisco Solano López mismo estaba a bordo del Tacuarí. La población de la capital entera estaba presente para atestiguar la partida. Al final de la mañana las naves se fueron hacia la fortaleza.
 
Tan pronto como llegara a Humaitá en la mañana del día siguiente, López comenzó inmediatamente a preparar el ataque contra el escuadrón enemigo colocado próximo a Corrientes, en una anchura llamada Riachuelo, que le daba apoyo a las fuerzas terrestres de la Triple Alianza para expeler a los paraguayos de Corrientes. Recolectó el grueso de la armada paraguaya para golpear las naves brasileñas al amanecer del 11 de junio.
 
El escuadrón consistió en ocho naves, el buque insignia Tacuarí, el Paraguarí recientemente llegado, construido en Inglaterra, el buque de vapor brasileño capturado Marquês de Olinda y el Ygureí, Ybera, Yporá, Jejuí, Salto Oriental y el Pirabebé. Junto con las naves, seis barcazas de fondo plano bajas con un cañón de ocho pulgadas cada uno, conocido como chatas, serían remolcadas para hacer frente al enemigo. El escuadrón ascendió a 36 cañones.
 
El comodoro Pedro Ignacio Meza ordenaría el asalto. Además, las naves paraguayas tendrían el apoyo de una batería de cañones bajo el mando del coronel José Maria Bruguez colocado a lo largo del litoral del río.
 
El escuadrón del Brasil anclado cerca de Corrientes formó al Amazonas (buque insignia) y las naves Jequitinhonha, Belmonte, Parnaíba, Ipiranga, Mearin, Iguatemi, Araguarí y el Beberibé. El poder de fuego total del escuadrón ascendió a 59 cañones.
 
El Almirante Francisco Manuel Barroso estaba en el mando de las naves.
 
Meza debe navegar hacia aguas abajo del Paraná durante el amanecer del 11 de junio para alcanzar al enemigo hacia el amanecer. La sorpresa compensaría el hecho de que las naves paraguayas eran superadas en armamento. A las dos de la mañana la flota dejó Humaitá. A las cinco las chatas ensamblaron las naves. A pesar de ello, un problema en el motor del Iberá retrasó el plan.
 
Solamente a las nueve, en la luz amplia del día, las naves alcanzaron Riachuelo.
 
Después de colocar los chatas cerca de la costa, Meza condujo sus naves directo en el enemigo para separar el escuadrón imperial en dos.
 
Las naves de Barroso fueron ancladas cerca de la confluencia del Paraná y de dos canales estrechos. El ataque, si no una sorpresa entera, sucedió cuando las naves de Barroso fueron alineadas hacia la costa.
 
El escuadrón de Meza pasó sobre las naves enemigas enviando fuego sobre ellas. Cada una de sus embarcaciones elige una nave para empeñar. Pronto el Amazonas estaba bajo fuego del Tacuarí, mientras que el Ipiranga intercambiaba fuego con el Salto.
 
En la batalla los dos escuadrones cambiaron la posición. Meza estaba abajo del escuadrón y cortado por los enemigos de su base en Humaitá. Entonces, el comandante paraguayo adoptó la estrategia de atraer a los enemigos a los canales más bajos donde no podrían maniobrar tan bien como lo hicieron los paraguayos.
 
El Jequitinhonha, la nave más grande de Barroso después del Amazonas, quedó golpeado en un banco de arena. Ello lo hizo un objetivo fácil para la artillería sin piedad de Bruguez. El Belmonte fue pegado varias veces por el fuego de los chatas.
 
El Parnaíba golpeó en la costa y quedó a la deriva. Varias naves paraguayas pronto la rodearon. El Marquês de Olinda subió a la nave brasileña y un combate mortal ocurrió en la cubierta de Parnaíba. En varias ocasiones, los paraguayos intentaron tomar el mando sobre la nave. Solamente con la resistencia férrea de la dotación Parnaíba salvó la nave. Finalmente, un asalto final fue expelido y la nave se deslizó lejos del enemigo.
 
A este punto, las cosas comenzaron a cambiar. A pesar de las dificultades en maniobrar, el poder de fuego superior de las naves de Barroso comenzó a mostrar eficacia. El Jejuí fue hundido por el fuego cercano de naves brasileñas.
 
El Marques de Olinda hizo sus calderas explotar y estaba fuera de acción. El Paraguarí fue pegado por el Amazonas y quedó desamparado.
 
Meza dio órdenes de retirada. A la 1 P.M. el combate había terminado. De las ocho embarcaciones paraguayas, solamente cuatro volvieron a Humaitá. Las otras fueron hundidas, capturada o puestas desamparados en un banco de arena (éste incluyó el Paraguarí, el Jejuí, el Marquês de Olinda y el Salto Oriental). Dos chatas fueron hundidas y las otras cuatro quedaron en manos brasileñas.
 
Unos días más adelante, sin embargo, los paraguayos tuvieron éxito en retirar al Paraguarí, enviando la nave a Asunción para la reparación.
 
Las bajas paraguayas no se saben exactamente. Los supuestos brasileños de 1.000 bajas son probablemente exagerados. Quizá ésta quede en el número entre 300 y 400 (fuentes brasileñas dicen que puede alcanzar 750).
 
Meza murió algunos días más adelante en Humaitá de las heridas que recibió durante la batalla.
 
El escuadrón imperial perdió una nave, el Jequitinhonha mientras que otras dos embarcaciones, el Parnaíba y Belmonte fueron severamente dañadas. El Ipiranga fue dañado ligeramente. Barroso tenía 104 hombres muertos, 123 heridos y 20 perdidos.
 
Los paraguayos fallaron en la tentativa de tener el poder entero del río Paraná de Asunción a Montevideo. Además, no podrían reemplazar las naves perdidas. Mientras que el Brasil agregaba nuevas unidades a la flota.
 
Destacaría el hecho que en el río los ejes de escape y maniobra Este-Oeste se achican por lo mismo y por la cantidad de barcos empleada, la batalla hubo de tener mucho de congestión entre tanto buque y chata dando vuelta a los cañonazos.
 
Otra cuestión fue la pérdida de sorpresa del ataque dado que se averió la Iberá. Ello hizo que el ataque comenzara a las 9 AM cuando estaba proyectado para las 5 AM.
 
Fue una falla en la sorpresa que añadió luz al escenario en perjuicio del plan paraguayo. Al igual que en Tuyuty, la pérdida de la sorpresa hizo trastabillar un buen plan de ataque inicial. (SiberianSky, moderador FDRA).
 
 "...batalla naval más grande de América"... Lo paradójico es que esa acción fue en un río (Mangosta, moderador FDRA).
 
Texto gentileza Juan Carlos Raffo, Luis Daniel de Urquiza y la lista Angeles Arcabuceros
 
En la siguiente página se puede ver el estado actual de los buques Anhambay, Yperá, y Pirabebé, rescatados del río Yaghuý.
 
Gentileza de Lizardo Sánchez
 
http://www.histarmar.com.ar/ArmadasExtranjeras/Paraguay/TrAl-BuquesParag-Anambahy.htm
 
Fuente: Nac & Pop

Agreganos como amigo a Facebook
16-08-2018 / 18:08
Oscar Alfredo Gálvez nació en Caballito el 17 de agosto de 1913. Fue Campeón en Turismo de Carretera y en Pista (en 1947 y 1948); y en TC en 1953, 1954 y 1961. Adhirió fervorosamente al peronismo.
 
Escribió parte de la historia del automovilismo argentino, junto con su hermano Juan, y el menor Roberto, aunque éste último sólo asomó a este deporte. Hijos de una familia porteña, en que el padre era mecánico, desde chicos sintieron su pasión por los fierros, lo que hizo que Oscar se sintiera "mecánico", y dejara la escuela primaria, después de intentar tres veces cursar el 4º grado.
 
Los hermanos Gálvez fabricaban sus propios autos, rígidos, duros, cuadrados, pesados, prepararon el auto para que Oscar corriera en 1937 las Mil Millas Argentinas, y Juan logró acompañarlo, modificando su documento, pues era todavía menor de edad, y el anecdotario señala que perdieron el segundo puesto por perder tiempo en cambiar la correa que ataba el capot (que se cortaba por ser un cinturón común de pantalones).
 
En 1939 participaron en el Gran Premio Getulio Vargas, en que los Gálvez rompieron el diferencial, lo ataron con alambre y continuaron, pero sobre el final volcaron, se reacomodaron y llegaron segundos, atrás de Juan Manuel Fangio.
 
En 1940 tuvieron un tremendo vuelco al caer a un precipicio, y decidieron comenzar a usar casco. Oscar -lo que son las épocas- consiguió uno de paracaidista y Juan otro de los que usan en los tanques de guerra.  Esos eran los tiempos con anécdotas pintorescas de los pioneros de esta actividad.
 
La Opinión Popular

16-08-2018 / 18:08
16-08-2018 / 18:08
16-08-2018 / 18:08
El 17 de agosto de 1850, en Boulogne-sur-Mer (Francia), moría José Francisco de San Martín, un revolucionario americano, que fue un convencido impulsor de la liberación de la Patria Grande. Sus campañas militares fueron un aporte importante a la insurrección contra la colonización hispánica y decisivas para conseguir la Independencia Americana.

En 1816, año en que se concretó nuestra Independencia Nacional, San Martín era el patriota más esclarecido, desde el punto de vista político tanto como del militar, en el Río de la Plata, y conducía los sucesos en función de su estrategia para vencer al colonialismo español en toda América. 
 
En su proyecto para declarar la Independencia, San Martín se impuso militarmente a los españoles y políticamente a aquellos sectores vinculados a la elite de Buenos Aires que ya estaban negociando, tanto con España como con Inglaterra, una nueva dependencia para la Argentina. Esto no se lo perdonaron nunca los unitarios porteños y el Libertador se tiene que ir de nuestra Patria en 1824, perseguido por Rivadavia, y amenazado de muerte.

Desde su Cuartel General de Mendoza, el 4 de septiembre de 1816, nos dejaba una enseñanza siempre vigente: "La Patria no hace al soldado para que la deshonre con sus crímenes, ni le da armas para que cometa la bajeza de abusar de estas ventajas ofendiendo a los ciudadanos con cuyos sacrificios se sostiene. La tropa debe ser tanto más virtuosa y honesta, cuanto es creada para conservar el orden, afianzar el poder de las leyes y dar fuerza al gobierno para ejecutarlas y hacerse respetar de los malvados que serían más insolentes con el mal ejemplo de los criminales. La Patria no es abrigadora de crímenes". 

Hoy como ayer, la alternativa histórica es entre independencia económica o subdesarrollo y miseria, lo que implica optar entre un país dependiente o luchar por una nación justa, libre y soberana. Por eso, nuestra historia es la conjunción de triunfos y derrotas, de avances y de retrocesos en el camino hacia la liberación nacional. Y por eso, nuestra tradición política es hija de la lucha por la emancipación nacional, que se origina en las más antiguas raíces de la Patria.
 
José de San Martín, el ejemplo más claro a seguir, nos señaló: "Seamos Libres, lo demás no importa nada. Juremos no dejar las armas de la mano, hasta ver el país enteramente libre, o morir con ellas, como hombres de coraje". 

Escribe: Blas García

13-08-2018 / 20:08
El Juicio a las Juntas fue el proceso judicial realizado por la justicia civil (por oposición a la justicia militar) en la Argentina en 1985 por orden del presidente Raúl Ricardo Alfonsíncontra las tres primeras juntas militares de la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) debido a las graves y masivas violaciones de derechos humanos cometidas en ese período.
 
En diciembre de 1983, cinco días después de asumir como presidente, Alfonsín sancionó el decreto 158 por el cual ordenaba procesar a las tres juntas militares que dirigieron el país desde el golpe militar del 24 de marzo de 1976 hasta la Guerra de las Malvinas. El mismo día creó una Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), integrada por personalidades independientes para relevar, documentar y registrar casos y pruebas de violaciones de derechos humanos, y fundar así el juicio a las juntas militares.
 
El juicio tuvo una gran trascendencia internacional y sobre todo para la región, en donde en los países limítrofes como Chile, Uruguay o Brasil, que sufrieron crímenes similares, llevar a los represores ante la justicia fue imposible y nunca condenaron a sus criminales. Jorge Rafael Videla Emilio Eduardo Massera fueron condenados a reclusión perpetua e inhabilitación absoluta perpetua con la accesoria de destitución. Los demás acusados fueron destituidos de sus cargos.
 
Este juicio, muy importante en la historia mundial, tuvo un alto impacto, tanto político como psicológico, y una trascendencia que puso al presidente Raúl Alfonsín a la vanguardia de su época en derechos humanos.
 
El 14 de agosto de 1998, bajo el Gobierno de Carlos Saúl Menem, los jueces de las más altas instancias deciden "dar carpetazo" (clausurar) a las investigaciones sobre los desaparecidos durante la dictadura. Volverán a abrirse recién durante el Gobierno de Néstor Kirchner.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar