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Sociedad e Interés General - 29-05-2018 / 09:05
29 DE MAYO DE 1969: LA MÁS CONTUNDENTE PROTESTA OBRERA Y POPULAR EN LA HISTORIA LATINOAMERICANA (SEGUNDA PARTE)

El Cordobazo: Crónica de una insurrección popular y sus consecuencias

El Cordobazo: Crónica de una insurrección popular y sus consecuencias
Era una escena inédita en la Argentina que una manifestación popular se enfrentara e hiciese huir a policías represores. Arriba: La famosa escena, en que jóvenes obreros del Cordobazo se plantan, no retroceden, arrojan piedras sobre la milicada y esta huye. La resistencia hace retroceder a los temibles "cosacos" y los trabajadores del SMATA se toman revancha del escuadrón de caballería, derrotándolo en la vieja Terminal. Allí cerca caería muerto Máximo Mena. Abajo: Una escena frecuente, arquetipo de las batallas de ese día, el enfrentamiento de manifestantes universitarios con piedras contra los elementos represivos con armas de fuego, en las proximidades de la Plaza Vélez Sarsfield.
El 29 de mayo de 1969 ocurrió uno de los acontecimientos más trascendentales en la historia argentina del siglo XX. No fue un alzamiento popular espontáneo, fue organizado por los sindicatos obreros cordobeses, que contaron con el apoyo de los universitarios, de varios partidos políticos y la participación generalizada del pueblo.
 
En el Cordobazo la policía reprime cargando con la caballería, arrojando granadas de gases lacrimógenos y disparando con armas de fuego. Se inicia así el combate de masas callejero en respuesta a la represión. Las fuerzas policiales no tienen espacio para tomar prisioneros; en ese momento sólo se registran muertos y heridos de ambos bandos. 

Contando con el apoyo y la participación de toda la población, más de 50.000 mil manifestantes se adueñan de la ciudad, levantando barricadas y combatiendo contra la policía, que derrotada, debió replegarse a sus cuarteles dejando la ciudad en manos de los trabajadores y estudiantes, en un momento de triunfo de la rebelión popular y la insurrección urbana.

Por primera vez, desde la Semana Trágica, el aparato represivo es puesto en retirada por las fuerzas populares. Desesperado, el gobernador pide auxilio al Ejército. Los vecinos de la zona céntrica y estudiantes sueltos, se solidarizan con los obreros y colaboran en forma abierta en la sublevación popular. 

El saldo de la batalla de Córdoba fue trágico. Más de 16 héroes y mártires muertos, cientos de heridos y numerosos detenidos. Pero la rebelión popular, tal como fue planeada, triunfó y el pueblo se hizo dueño de su destino. 
 
La dictadura antiperonista de Onganía quedó herida de muerte y con ella sus proyectos de perpetuarse 20 años en el poder. Se desmanteló el programa económico-social neoliberal y las pretensiones autoritarias, abriendo el camino para el retorno a la democracia en 1973.

Escribe: Blas García (partícipe de "El Cordobazo")

Evita, te llevaremos como bandera hasta la victoria siempre
Blas Garcia


Avance popular hacia el centro de la ciudad

El jueves 29,  a la mañana temprano, con Jorge Busti y otros compañeros pasamos a buscar por el hotel a Rodolfo Ortega Peña (luego asesinado por las AAA) y a Eduardo Luís Duhalde (ex secretario de Derechos Humanos de la Nación) que estaban en Córdoba con el hgistoriador José María Rosa desarrollando un curso que organizamos desde el Integralismo sobre "Los caudillos federales", y a quienes acompañamos en las primeras horas de ese histórico día.
 
A las 10 horas el movimiento obrero deja sus lugares de trabajo organizados en columnas, siguiendo las rutas establecidas el día anterior. Las columnas son socialmente homogéneas, sus integrantes se conocen y, a la vez, se puedan identificar fácilmente a los sindicatos intervinientes y, para el caso de los estudiantes, las facultades a las que pertenecen, lo que le da una gran uniformidad y solidez al conjunto movilizado. 

Desde Grandes Motores Diesel y Perkins, por la Ruta 9; desde Perdriel e Ilasa, en las cercanías del aeropuerto de Pajas Blancas; desde la central de Lima y Maipú de la Empresa Provincial de Electricidad de Córdoba (EPEC), desde Santa Isabel, por el camino a Alta Gracia, las columnas obreras, densas, compactas, cargadas de impulso y rebeldía, doblegarían los sucesivos cordones policiales que las esperaban armas en mano. 

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Táctica de las fuerzas represivas

La marcha hacia el centro se lleva a cabo y la lucha se entabla cuando reprime la Policía. Las columnas que son agredidas, inmediatamente se rearman y siguen su marcha. La primera batalla se libran cerca del mediodía, 5.000 obreros mecánicos frente al Hogar Pizzurno, en la Avenida Vélez Sarsfield.

La policía advierte que no puede impedir el desplazamiento del movimiento popular, porque avanzaba en múltiples columnas. Entonces concentran su atención en la custodia de lugares estratégicos: medios de comunicación, dependencias oficiales, usinas, puentes, etc.

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Ocupación del centro de Córdoba

A partir del momento en que la mayoría de las columnas llegan a la zona del centro de la ciudad, entran en contacto los distintos sectores movilizados y se generaliza la lucha en condiciones de ciudad ocupada. 

A las 12,30 horas, entretanto, una fuerte batalla campal hacía retroceder y huir a la caballería policial (los "cosacos") en las inmediaciones de la plaza Vélez Sarsfield y allí cerca cae la primera víctima fatal, el obrero de IKA-Renault, Máximo Mena. 

Al circular la noticia de la muerte se construyen barricadas para defenderse de la policía en casi todas las esquinas, siendo reforzadas con fogatas; se vuelcan y se incendian vehículos para obstaculizar el desplazamiento de las fuerzas policiales y se producen algunos pocos casos de saqueos a comercios. 

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Combate de masas callejero

La policía reprime cargando con la caballería, arrojando granadas de gases lacrimógenos y disparando con armas de fuego. Se inicia el combate de masas callejero. Las fuerzas policiales no tienen espacio para tomar prisioneros; en ese momento sólo se registran muertos y heridos de ambos bandos. 

Contando con el apoyo y la participación de toda la población, más de 50.000 mil manifestantes se adueñan de la ciudad, levantando barricadas y combatiendo contra la policía, que derrotada, debió replegarse a sus cuarteles dejando la ciudad en manos de los trabajadores y estudiantes.

Por primera vez, desde la Semana Trágica, el aparato represivo es puesto en retirada por las fuerzas populares. Desesperado, el gobernador pide auxilio al Ejército. Los vecinos de la zona céntrica y estudiantes sueltos, se solidarizan con los obreros y colaboran en forma abierta en la sublevación popular. 

A las 13.15 horas el Ejército emite un comunicado informando que se han constituido los Consejos de Guerra, pero nadie se retira del campo de batalla que abarca más de 200 manzanas.

Virtudes y zonceras en la era macrista 

Lucha en las calles

Se toma por asalto el Círculo de Suboficiales del Ejército, en San Luís y La Cañada, donde queman, destrozan y arrojan a la calle todo lo que encuentran en su interior, se incendia la firma estadounidense Xerox, la concesionaria Citroen, las oficinas de la Dirección General de Rentas, y la Aduana. Los manifestantes toman como rehenes a cinco agentes de policía a quienes se los conduce a una casa particular para luego ser liberados. 

Se mantienen, defienden y construyen más barricadas; se producen atentados, destrozos, incendio de comercios y de coches, expropiaciones de armas a la policía, ataques a comisarías. La lucha es frontal, total. En ese momento se produce la derrota absoluta de la policía provincial y la fuga total de los efectivos, que se refugian en el Cabildo de la Ciudad. 


El Ejército entra en operaciones

A las 15.45 horas se da a conocer otro bando militar anunciando que a las 17 horas el Ejército entrará en operaciones. La policía provincial se retira del campo de batalla.

En ese momento, las escaramuzas se habían extendido a todos los barrios de la ciudad y se suceden las siguientes acciones: asalto e incendio a organismos oficiales; enfrentamientos armados en el barrio Alberdi; atentados a líneas de electricidad; destrozos de destacamentos policiales y de comisarías; baleo contra domicilios de funcionarios públicos y acciones aisladas de francotiradores. En este momento del combate, ambos bandos disparan con armas de fuego.

Todas estas acciones se despliegan en momentos en que la policía se ha retirado del escenario de las luchas y éste se encuentra bajo el control del Ejército y Gendarmería.
 
Cristina Cremer, Gustavo Zavallo y Jorge Busti visitaron Centro de Adicciones del departamento Concordia 

Desenlace de la rebelión popular

En la noche, el Ejército logra desalojar el centro, haciendo fuego indiscriminadamente, registrándose heridos en ambos bandos, pero ahora se ha creado el espacio para las detenciones. Se allanan sindicatos y la CGT "A", se llevan a cabo arrestos y se ponen en marcha inmediatamente los Consejos de Guerra. Así, son condenados los dirigentes Canelles, 10 años de cárcel; Tosco, 8 años; Elpidio Torres, 7 años. Estas fueron las respuestas de la dictadura a la pueblada.

El saldo de la batalla de Córdoba fue trágico. Más de 16 héroes y mártires muertos, cientos de heridos y numerosos detenidos. Pero la rebelión popular, tal como fue planeada, triunfó, el pueblo se hacia dueño de su destino y la dictadura de Onganía quedó herida de muerte y con ella sus proyectos de perpetuarse 20 años en el poder.

Virtudes y zonceras en la era macrista 

Etapa de rebeliones persistentes

El Cordobazo puso en evidencia las limitaciones del Estado autoritario implantado en 1966 y de una política económica que sólo satisfacía los intereses del gran capital monopolista nacional y extranjero.
 
Desde 1969 hasta 1971, la clase obrera cordobesa llevó adelante un colosal ascenso político que no sólo fue determinante para acabar con las dictaduras de los generales Onganía y Levingston, sino que también selló la suerte de distintos gobiernos provinciales. Además, el Cordobazo fue el hito inicial de un proceso de agravamiento de la protesta social y la lucha violenta que, durante varios años, se desarrolló en la sociedad argentina.

También, esta rebelión fue el punto más alto en el curso de la lucha popular que se inicio en 1955 y culminaría en 1972 con el regreso de Juan Perón a la Patria, el peronismo aglutinando a todo el pueblo, el triunfo electoral de 1973 y las Fuerzas Armadas saliendo por la puerta de atrás de la Casa Rosada. 

El Cordobazo, signado por la metodología de la violencia popular, nos enseñó que cada pueblo tiene la capacidad de desarrollar respuestas acordes con el tiempo que le toca vivir, que pueden tomar distintas formas: legales o ilegales; pacificas o violentas. Y nos demostró que: con una política popular, con dirigentes firmes y unidad de todos los sectores, se pueden derrotar los proyectos reaccionarios más represivos y cruentos, aunque parezcan muy sólidos.
 
El 29 de mayo de 1969, los obreros y estudiantes de Córdoba nos sublevamos contra un orden opresivo y carente de libertad, un gobierno autoritario, usurpador e ilegítimo que recurría a la represión para conservar y gestionar el poder, para imponer sus intereses económicos y ejercer su voluntad política. Y asumimos el derecho a la rebelión, que es del pueblo. Y ese derecho, que nace en la aspiración a la libertad, de la Patria y de las personas, es un derecho irrenunciable.
 
Por eso esta crónica merece ser recordada. Y quienes en aquel 29 de mayo de 1969 tuvimos la oportunidad de estar allí, de ser partícipe de tan histórico hecho que nos marcó a fuego, y estamos vivos para contarlo, tenemos el ineludible deber de hacer conocer esta historia, ejemplo popular de movilización y lucha que dejó huellas imborrables en toda una generación de militantes obreros y juveniles, para enseñar a las nuevas generaciones que la mejor forma de lucha es aquella que responde a la situación histórica concreta que se esta viviendo.

Escribe: Blas García (testigo y partícipe de "El Cordobazo")

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El Cordobazo: Crónica de una insurrección popular y sus consecuencias
Signos de la lucha fueron los incendios de la firma estadounidense Xerox y de Citroen, en la avenida Colón, de las oficinas de la Dirección General de Rentas, en Mariano Moreno y Caseros, de la Aduana, en Chacabuco al 400.
El Cordobazo: Crónica de una insurrección popular y sus consecuencias
Por la tarde, el ejército inició la operación de recuperar la zona del centro y al caer la noche los manifestantes se habían retirado a los suburbios, donde atacaron comisarías y otros símbolos de la autoridad. Mientras tanto, francotiradores disparaban contra las tropas, retardando su avance por la ciudad. El restablecimiento del orden por el Ejército se logró gracias al espectáculo que dieron los soldados enfrentando directamente a sus conciudadanos en las calles de Córdoba.
16-06-2018 / 19:06
15-06-2018 / 18:06
15-06-2018 / 18:06
En un 16 de junio como hoy, pero del año 1955, un jueves al mediodía, mucha gente estaba concentrada en la Plaza de Mayo en Buenos Aires, porque se haría un desagravio a la bandera nacional, el cual consistiría en vuelo de aviones para derramar flores sobre la Catedral. Pero cayeron bombas.
 
Se producía el Bombardeo a Plaza de Mayo. Esa mañana, una parte de las fuerzas armadas, coordinados por el almirante Samuel Toranzo Calderón y comandados por el capitán de navío Enrique Noriega, sublevadas contra el gobierno constitucional, utilizó armas destinadas a la defensa del pueblo y de la Nación contra el mismo pueblo. Como siempre, la misma víctima y también el mismo agresor: la oligarquía.
 
El objetivo del bombardeo fue asesinar a Juan Perón y derrocar el gobierno popular, instalar el terror y disciplinar al pueblo, pero lo real es que ese día sangre de inocentes fue derramada. Una escuadra de treinta aviones de la Marina de Guerra argentina, que había estado sobrevolando la ciudad, inició sus bombardeos y ametrallamientos al área de la Plaza de Mayo. La primera bomba cayó sobre un trolebús repleto de niños, muriendo todos sus ocupantes.
 
Al enterarse de que la Casa Rosada estaba bajo ataque, miles de obreros se movilizaron para respaldar a Perón, pero fueron agredidos al llegar por una segunda ola de bombardeos. Los militares antiperonistas mataron, hirieron o mutilaron a más de dos mil civiles. Pero, al no estar Perón entre todos esos cadáveres y sin haber podido completar el propósito del golpe, los atacantes escaparon cobardemente al Uruguay buscando asilo político.
 
Sorprendentemente, la reacción de Perón fue moderada: no fusiló a nadie, proclamó la conciliación y tendió la mano a la oposición, que pudo expresarse públicamente. Le respondieron meses después, el 16 de septiembre de 1955, con un golpe de Estado oligárquico, duro y revanchista.
 
El triunfo de la "Revolución Libertadora" hizo que este crimen quedara impune. Fue la masacre más grande de la historia argentina y no hay duda que se trató de un crimen de lesa humanidad, ya que se lanzó un ataque generalizado y sistemático con total intencionalidad contra una población civil desprotegida.
 
El infame bombardeo fue el huevo de la serpiente, la antesala del terrorismo de Estado en nuestro país, inauguró la violencia política contra el Pueblo, para sembrar el terror, a través de la matanza indiscriminada de inocentes, que permitiera la entrega del patrimonio nacional y el avasallamiento de los derechos sociales.
 
Escribe: Blas García

14-06-2018 / 19:06
13-06-2018 / 20:06
El 14 de junio de 1986, en Ginebra, Suiza, moría Jorge Luis Borges (86 años). Fue un escritor argentino, uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX. Publicó ensayos breves, cuentos y poemas. Su obra, fundamental en la literatura y el pensamiento universal, además de objeto de minuciosos análisis y múltiples interpretaciones, trasciende cualquier clasificación y excluye todo tipo de dogmatismo.
 
Es considerado uno de los eruditos más reconocidos del siglo XX. Ontologías fantásticas, genealogías sincrónicas, gramáticas utópicas, geografías novelescas, múltiples historias universales, bestiarios lógicos, éticas narrativas, matemáticas imaginarias, dramas teológicos, invenciones geométricas y recuerdos inventados son parte del inmenso paisaje que las obras de Borges ofrecen tanto a los estudiosos como al lector casual.
 
Y sobre todas las cosas, la filosofía, concebida como perplejidad, el pensamiento como conjetura, y la poesía, la forma suprema de la racionalidad. Siendo un literato puro pero, paradójicamente, preferido por los semióticos, matemáticos, filólogos, filósofos y mitólogos, Borges ofrece -a través de la perfección de su lenguaje, de sus conocimientos, del universalismo de sus ideas, de la originalidad de sus ficciones y de la belleza de su poesía- una obra que hace honor a la lengua española y la mente universal.
 
Galardonado con numerosos premios, Borges fue un personaje políticamente polémico, con posturas antipopulares y simpatías por regímenes autoritarios que se estima fueron un obstáculo para que ganara el Premio Nobel de Literatura al que fue candidato durante casi treinta años.
 
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