Arturo Mor Roig, luego ejecutado por Montoneros).
 
El GAN proponía -muchos años antes que los españoles Pactos de La Moncloa- un acuerdo entre las principales fuerzas políticas para restablecer las reglas del juego electoral y del régimen político democrático y convocaba a participar activamente en ese proceso pero Juan Perón evaluó que buscaba condicionar al peronismo y proscribir su candidatura sin nada a cambio.
 
Como en 1971, el gran acuerdo nacional al que llama Macri es para responsabilizar de las medidas antipopulares a los gobernadores del PJ para que una vez más se ajuste al pueblo trabajador. Además buscando cómplices para transferir millones a los bancos, las empresas energéticas y el FMI.
 
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Nacionales - 16-05-2018 / 10:05
PARA GARANTIZAR EL AJUSTE DEL FMI

El Acuerdo de Macri es para responsabilizar a los gobernadores del PJ de las medidas antipopulares

El Acuerdo de Macri es para responsabilizar a los gobernadores del PJ de las medidas antipopulares
Después de dos años y medio de marginar de las decisiones a sus socios de la UCR y rechazar un pacto de políticas de Estado con la oposición, el Gobierno de Mauricio Macri dio marcha atrás asediado por la dura crisis cambiaria y ahora le pide a la oposición que acepte un "Gran Acuerdo Nacional" para garantizar el ajuste del FMI.
Después de dos años y medio de marginar de las decisiones a sus socios de la UCR y rechazar un pacto de políticas de Estado con la oposición, el Gobierno de Mauricio Macri dio marcha atrás asediado por la dura crisis cambiaria y ahora le pide a la oposición que acepte un "Gran Acuerdo Nacional" para garantizar el ajuste del FMI.
 
"El marco para un gran acuerdo nacional es el presupuesto 2019, donde todas la partes, nos tendremos que sentar con apertura, generosidad y responsabilidad, para no mentirle más a la gente, no podemos seguir pensando que la culpa es de otros", dijo Marcos Peña, jefe del Gabinete de Ministros de la Nación.
 
En realidad, el Fondo Monetario Internacional siempre reclama un aval de la oposición a lo que comprometa el gobierno en ejercicio. Esto es tradicional, y es lo que acaba de reclamarle a la Administración Macri. El problema de Peña es su escaso conocimiento de la historia argentina. "Gran Acuerdo Nacional" es una expresión desafortunada en términos de memoria de la democracia.
 
La referencia al "Gran Acuerdo Nacional" disparó reacciones en las redes sociales (en Twitter se convirtió rápidamente en trending topic), ya que remite al GAN del gobierno militar de facto de Alejandro Agustín Lanusse a principios de la década del 70.
 
Se denominó Gran Acuerdo Nacional (GAN) a la propuesta política que en julio de 1971 realizó el teniente general Lanusse, ante el agotamiento de la llamada 'Revolución Argentina', y la necesidad de un acercamiento con la dirigencia política civil (el ministro del Interior era el dirigente de la UCR, Arturo Mor Roig, luego ejecutado por Montoneros).
 
El GAN proponía -muchos años antes que los españoles Pactos de La Moncloa- un acuerdo entre las principales fuerzas políticas para restablecer las reglas del juego electoral y del régimen político democrático y convocaba a participar activamente en ese proceso pero Juan Perón evaluó que buscaba condicionar al peronismo y proscribir su candidatura sin nada a cambio.
 
Como en 1971, el gran acuerdo nacional al que llama Macri es para responsabilizar de las medidas antipopulares a los gobernadores del PJ para que una vez más se ajuste al pueblo trabajador. Además buscando cómplices para transferir millones a los bancos, las empresas energéticas y el FMI.
 
La Opinión Popular

 
LO HIZO LUEGO DE RECHAZAR DURANTE DOS AÑOS Y MEDIO UN PACTO CON LA OPOSICIÓN
 
Peña ahora pide un "gran acuerdo nacional" con el PJ para garantizar el ajuste
 
Después de dos años y medio de rechazar un pacto de políticas de Estado con la oposición, el Gobierno dio marcha atrás asediado por la crisis cambiaria y ahora le pide a la oposición que acepte un "gran acuerdo nacional" para garantizar el ajuste.
 
Así lo hizo saber este martes Marcos Peña, acaso el principal enemigo del Gobierno a una "Moncloa" con la oposición, junto al consultor Jaime Durán Barba. Como anticipó LPO, Mauricio Macri ya había trasmitido el mensaje en la reunión con los jefes de bloque del Senado.
 
"Creemos que el marco para un gran acuerdo nacional es el Presupuesto 2019", señaló Peña después de una multitudinaria reunión de gabinete en la Casa Rosada.
 
"Allí nos tendremos que sentar todas las partes, con una enorme apertura, generosidad y responsabilidad para no mentirle más a la gente, porque no podemos seguir pensando eternamente que la culpa es de otros", agregó el jefe de Gabinete, casi en tono autocrítico.
 
"Esta nueva situación, ese nuevo piso de confianza, se produce por dudas que se han generado por el compromiso del conjunto de la dirigencia argentina para llegar al equilibrio fiscal", argumentó el funcionario.
 
Tras el anuncio de hace dos semanas de un recorte extra de medio punto en el ajuste fiscal previsto para este año, Peña insistió en la necesidad de profundizar ese camino. "Si queremos reducir nuestra dependencia tenemos que llegar al equilibrio fiscal lo antes posible, fortalecer nuestras instituciones y actuar con responsabilidad", opinó.
 
Peña aseguró que esta búsqueda de apoyo para garantizar el ajuste no tiene que ver con una exigencia del FMI previa al acuerdo. "Lo mismo que nos puede plantear el FMI sobre la ratificación de ese compromiso para llegar al equilibrio fiscal, nos lo piden también los acreedores que nos prestan la plata en el mercado, y eso es una responsabilidad de los argentinos", explicó.
 
Fuente: La Política Online
 

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20-05-2018 / 11:05
No fue un descuido ni un fallido de Mauricio Macri cuando, recién asomando su candidatura, desestimó a la inflación cómo un problema, asegurando que era un asunto de solucionar, y su existencia era solamente la manifestación de "la incapacidad para gobernar".
 
Y es que entre sus economistas más cercanos, entre los que se destaca desde hace ya un tiempo Federico Sturzenegger, le sugerían que bastaba con manejar la cantidad de dinero en circulación para estabilizar los precios.
 
Ellos, el PRO, harían lo que nunca otros habían hecho: frenar la emisión monetaria. Si la solución era tan sencilla, la inflación no sería un problema, reflexionó el entonces candidato a presidente. Y así lo transmitió. A dos años y medio de gobierno de Cambiemos, la realidad económica le dio un mazazo en la frente a semejante simplificación.
 
El modelo económico impuesto a partir de diciembre de 2015 llevó a que la apertura comercial, la desregulación (descontrol) de los movimientos de capitales internacionales y las altas tasas de interés convirtieran la economía argentina en un pequeño casino para los grandes jugadores de las finanzas internacionales.
 
Y ubicara al país, por vía del endeudamiento externo y los múltiples déficit en las cuentas externas (balanza comercial, turismo, fuga de capitales, pagos de dividendos e intereses) en "uno de los países más vulnerables" ante las turbulencias financieras externas, como el propio Macri admitió al anunciar que iniciaba negociaciones con el FMI.
 
El modelo elegido para "la vuelta al mundo" que proclama el Gobierno de los Ricos también le impuso al país una muy elevada dependencia del dólar al momento de determinar sus precios internos.
 
Dolarizó tarifas, dolarizó el precio de los combustibles, eliminó retenciones (vinculando el precio de exportación al que debe pagar el mercado interno por los mismos productos), desreguló (perdió el control) sobre precios de insumos básicos y abrió el mercado interno a la importación de todo tipo de productos, permitiendo que desplazara a la producción interna.
 
Por lo dicho más arriba, el desequilibrio permanente en las cuentas externas genera tensión en el mercado cambiario y una tendencia constante al aumento del tipo de cambio. Por momentos, como el actual, en  forma abrupta. Por lo dicho en el párrafo anterior, eso está llamado a producir shocks inflacionarios periódicamente.
 
El gobierno de Cambiemos, con su fórmula simple para "gobiernos capaces", no logró resolver la inflación heredada. Pero creó otra mucho peor, por lo dañina en términos de desarrollo económico y costos sociales.
 
En el actual esquema económico, el dólar se cuela en los precios por todos los agujeros que deja la falta de controles. 

19-05-2018 / 17:05
19-05-2018 / 09:05
19-05-2018 / 09:05
Están el jeringozo, el esperanto y el mauribol. El primero ya se sabe que se arma con un juego de sílabas; el segundo con palabras de distintos idiomas y el último lleva la primera fracción de su nombre en homenaje a su principal promotor y el "bol" del final es porque, al hablar ese idioma, se trata de hacerse el tonto. Como los chicos.
 
Por ejemplo cuando se dice: "este es otro FMI". Todos saben que nunca hubo otro, más que el tristemente famoso representante de las economías centrales que ponen la mayor parte del dinero de sus préstamos.
 
Como es lenguaje de tontos, hay que ponerse en ese lugar e imaginar que si las potencias prestan 25 o 30 mil millones de dólares a un país en crisis -pongamos Argentina- no le impondrán ninguna condición. En el mauribol hay que entenderlo así. Por eso los de Cambiemos, que ya van por el decimoquinto nivel de ese lenguaje tontón, dicen: "este es un FMI distinto", niños.
 
Ellos saben que no es así -por eso hablan mauribol-, porque lo que cambió del FMI es que ahora no quiere pagar los costos políticos de sus medidas y las impone en forma secreta. El Gobierno se hace cargo. Es la nueva condición.
 
Por eso Macri dijo, mauriboludeando, que "la gente quiere que le saquen la mochila de encima", dando a entender como mochila el presupuesto para políticas sociales, educativas o de salud, los subsidios a los servicios y bajar el alto costo salarial, entre otras cuestiones.
 
O sea, el que entiende mauribol, traduce que la gente quiere que la revienten, que ya está cansada de vivir así, quiere que le rebajen el salario, la jubilación y los maten con el precio de los alimentos y las tarifas. Hay que sacarle esa mochila de encima a la gente, dice Macri. Y algunos le creen. Por eso lo de mauribol, es una lengua ad hoc para un público especial.
 
Todos en Cambiemos hablan mauribol para un público mauriboleado. Por ejemplo, la disculpa del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne: "Nos cuesta bajar la inflación porque estamos haciendo muchas cosas a la vez".
 
En la primaria la profe te arrancaba la cabeza si ibas con esa excusa. Y lo dice un ministro al que la inflación -de la que es responsable- no lo perjudica porque tiene su fortuna millonaria en dólares y en el exterior.
 
En otro país, la vergüenza le impediría hablar de inflación con sus dólares afuera, pero aquí, como se habla mauribol, es lo natural.

19-05-2018 / 08:05
Fronteras adentro, el gobierno de Mauricio Macri se alista para una negociación aún más delicada que la que sostiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI): el Presidente pretende trasladar a las provincias una carga significativa del ajuste adicional al que se comprometerá a cambio del auxilio financiero.
 
La obsesión de Macri consiste en cerrar cuanto antes el objetivo de déficit fiscal primario para 2019. Ese será el número mágico que el Gobierno debe llevar a Washington para acordar con el FMI. La crisis cambiaria incendió la previsión anterior, del 2,2% del PBI. "Vamos a presentar una meta creíble. No nos pedirán déficit 0, pero tampoco será el 2,2%. Será seguro una cifra que empiece con 1", dijo una fuente de máxima confianza del Presidente.
 
Cada decimal representa millones de pesos de ahorro (un punto del PBI equivale a unos US$6000 millones). El "gran acuerdo nacional" del que habló esta semana el jefe de Gabinete, Marcos Peña, anticipa una etapa de fuertes tensiones políticas.
 
Detrás de la intención declarada de abrir una etapa de desarrollo real de la Argentina, subyace la urgencia de decidir cómo se reparte el recorte.
 
Macri estableció dos parámetros, según relatan fuentes de su entorno íntimo. Uno: la tijera no se aplicará sobre el presupuesto social (jubilaciones, AUH y otras partidas que se llevan el 75% de la masa total). Dos: llegó la hora de que las provincias -en su mayoría en manos del peronismo- reduzcan fuerte el gasto.
 
"La clave pasa por revisar responsabilidades -añaden en la Casa Rosada-. A los gobernadores les transferimos una masa fenomenal de recursos y ahora les toca asumir las funciones que van atadas".
 
Aluden a la devolución pactada en 2016 del 15% de la coparticipación de impuestos que la administración central retenía desde la estatización en 2008 de las jubilaciones privadas. Gracias a esos fondos, la mayoría de las provincias roza el equilibrio fiscal.
 
El Gobierno imagina recortes de partidas nacionales que financian planes de vivienda provinciales, obras públicas y regímenes jubilatorios especiales (como ya sugirió Macri). Le tocaría a cada gobernador determinar cómo cuadra sus números sin ese dinero.
 
Por su parte, los gobernadores peronistas cerraron filas este miércoles en Tucumán, donde definieron que se sentarán a negociar con Macri pero se pondrán firmes para que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no implique un ajuste en sus provincias. No quieren que repitan sus recetas en provincias en las que el empleo público forma parte de su "estructura".
 
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