La Opinión Popular
                  07:22  |  Domingo 18 de Noviembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Han venido a saquear al país, y lo saquearon: deuda externa eterna, fuga de capitales, condonación de deudas privadas, bicicleta financiera y un plan de Macri con el FMI que es irrealizable”. “Pino” Solanas
Recomendar Imprimir
Nacionales - 16-05-2018 / 09:05
LA INFLACIÓN NACIONAL DE ABRIL FUE 2,7 POR CIENTO. EN LOS ÚLTIMOS 12 MESES ALCANZÓ EL 25,5 POR CIENTO

Abril, según el Indec: la inflación más alta del año

Abril, según el Indec: la inflación más alta del año
LA ESCALADA DEL DÓLAR Y LOS TARIFAZOS ACELERARON LOS PRECIOS. El índice de precios al consumidor a nivel nacional registró un aumento de 2,7% en abril, según informó el INDEC. Con esta suba, en el primer cuatrimestre del año la inflación minorista fue de 9,6%. El principal objetivo de la política económica, que era bajar la inflación, está cada vez más lejos. En los últimos doce meses superó el nivel que había en 2015, con 25,5 por ciento. El IPC núcleo es más alto que en 2017.
El principal objetivo en materia económica del gobierno de Mauricio Macri está cada vez más lejos de cumplirse. Con promesas de campaña alrededor de la enorme facilidad de bajar la inflación, terminar con "ese gran mal que aqueja a los argentinos" como es la suba de precios y así poder ser un "país normal", la alianza Cambiemos construyó su discurso económico. Ahora, la caída de ese relato no encuentra piso.
 
La inflación de abril fue hasta el momento la más alta del año, según informó ayer el Indec. Los precios minoristas aumentaron en el último mes un 2,7% y acumulan un incremento del 9,6% en el primer cuatrimestre de 2018. En los últimos doce meses, suma 25,5%. No obstante, la suba del dólar aumentó todavía más las expectativas de inflación por lo que para mayo se espera un índice de precios más alto, lejos de las promesas del Gobierno de los CEOs y con la meta del 15% anual en el olvido.
 
Según el Indec, los factores determinantes en la inflación de abril fueron los aumentos de tarifas del gas, los combustibles y el transporte. Más allá de las expresiones de deseo del Gobierno, la realidad se refleja en la suba de precios desde principios de año: en enero la inflación fue del 1,8%, en febrero del 2,4%, en marzo del 2,3%, mientras que ya se descuenta que el récord del 2,7% de abril será superado en mayo por la irrefrenable devaluación.
 
Para prever esto basta con advertir que el 1º de mayo el dólar estaba a 21,90 y ayer cerró a 25,60. La suba ha comenzado a trasladarse a las góndolas: indispensables de la mesa de los argentinos como la carne, el pan y la leche o el kilo de lechuga a $180, por solo citar algunos ejemplos, dan cuenta de ello.
 
Es algo que, después de tanto negacionismo, ni el Gobierno de Macri puede ocultar. Ayer, el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, admitió que "esta devaluación va a tener un impacto en la inflación y el crecimiento". Un nuevo ataque al salario de los trabajadores.
 
Después de más de dos años, lentamente el Gobierno de los Ricos empieza a reconocer que no se puede mentir a todos, todo el tiempo. Queda, todavía, corregir el camino sinuoso de esas mentiras. Una economía dependiente abierta a las importaciones, que destruye la industria nacional, y tarifas dolarizadas, que benefician a las empresas privatizadas de servicios, son factores que explican los aumentos.
 
Mientras los precios no frenan, el Gobierno de los Ricos insiste con cerrar las paritarias al 15 % y en cuotas. Un aumento de miseria si se considera que la inflación de este año, en el mejor de los casos, alcanzará el 25 %. Ante el derrumbe del poder adquisitivo, es necesaria la lucha en defensa del salario y de las condiciones de vida del pueblo trabajador.
 
La Opinión Popular

 
A la corrida de precios no hay quien la pare
 
La inflación de abril fue del 2,7 por ciento con respecto a marzo por el impacto de la suba de tarifas del gas, el transporte y prendas de vestir, informó ayer el Indec. En cuatro meses, el avance del IPC nacional acumula un 9,6 por ciento y con la fuerte suba que se perfila para mayo y junio como consecuencia de la escalada del dólar, la meta anual de inflación del 15 por ciento quedará cumplida en apenas seis meses. La inflación de abril fue la más alta del año y ese incremento viene acelerando el cálculo anual: desde el 23,4 por ciento interanual en octubre de 2017 hasta el actual 25,5 por ciento, por encima del nivel de suba de precios que recibió Cambiemos al asumir el Gobierno en diciembre de 2015.
 
El Banco Central empeoró en su tarea de cumplimiento de las metas de inflación. En 2016, el Gobierno se propuso tener una inflación del 25 por ciento pero la suba finalmente fue del 41. Esos 16 puntos de desvío implican una brecha del 60 por ciento. El año pasado, la meta fue del 17 por ciento pero la inflación se ubicó en el 24,8 por ciento, una diferencia de 7,8 puntos (error del 45 por ciento). La meta para 2018 es del 15 por ciento, que implica un 5 por ciento cuatrimestral, una brecha de 4,6 puntos en relación a la inflación observada de 9,6 por ciento (92 por ciento de diferencia). La suba de precios esperada para todo el año ahora ronda no menos de 25 por ciento, 10 puntos por arriba de la meta oficial.
 
La inflación del 2,7 por ciento de abril estuvo empujada por un incremento del 8 por ciento en el rubro vivienda, agua, electricidad y gas, que acumula en el año un alza del 51 por ciento. El aumento en las boletas de gas durante el mes pasado dispuesto por el Ministerio de Energía fue de alrededor de 40 por ciento. Las próximas quitas de subsidios en gas están previstas para octubre de este año y abril y octubre de 2019.
 
El segundo rubro en orden de relevancia para explicar la inflación de abril fue la suba del transporte, que creció un 4 por ciento. El boleto promedio de colectivo subió de 8,50 a 9,50 pesos, un 11,7 por ciento promedio frente a marzo y casi un 50 por ciento en relación a los 6,50 pesos de comienzos de año. En tanto, el pasaje de tren subió un 12 por ciento para las líneas Mitre, Sarmiento y San Martín. En junio habrá una tercera dosis de incrementos en transporte.
 
"El proceso de desinflación ya estaba en pausa antes del salto del dólar", advirtió en su informe de inflación la consultora Ecolatina. Uno de los argumentos que presenta es el avance del 2,1 por ciento del denominado IPC-Núcleo, que excluye a los regulados y los estacionales del análisis de los precios. En cuatro meses, el incremento del IPC-Núcleo es del 8,6 por ciento, 1,2 punto porcentual por encima del dato del primer cuatrimestre de 2017. "Dado que la política monetaria del Banco Central tiene una mayor incidencia sobre estos precios -en relación al IPC Núcleo-, su aceleración es la más preocupante", agregó Ecolatina.
 
El rubro de prendas de vestir y calzado subió un 4 por ciento por el inicio de la temporada otoño-invierno, mientras que restaurantes y hoteles avanzó un 2,3 por ciento. Recreación y cultura lo hizo en un 1,9 por ciento y salud, en 1,8 por ciento. Las prepagas ya anticiparon una nueva suba de las cuotas del 7,5 por ciento a partir de junio.
 
En conferencia de prensa, ayer el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, repitió que "estamos convencidos de que la inflación va a bajar", vinculó los aumentos de precios en abril a la política tarifaria y pronosticó que en mayo la inflación será inferior a la de abril, a pesar de la devaluación.
 
El capítulo de alimentos y bebidas no alcohólicas subió un 1,2 por ciento mensual en abril, por debajo del promedio de la economía, acumula un alza del 8 por ciento en lo que va del año y un 19,9 por ciento en la comparación de abril frente al mismo mes de 2017. El desagregado por productos muestra que los huevos de gallina se destacaron con un incremento mensual del 9,6 por ciento, mientras que la harina de trigo 000 lo hizo en un 6,5 por ciento y el queso cremoso, un 5,8 por ciento. La manteca subió 5,5; la carne picada, 4,2; el pan francés, 3,3; hamburguesas congeladas, un 3,1; el filet de merluza,un 4,9 y el aceite de girasol, 4 por ciento.
 
Si bien Dujovne dijo que la inflación de mayo será inferior a la de abril, la escalada del dólar durante el mes (del orden del 16 por ciento) complica el cumplimiento de esa proyección. El traslado a precios de la devaluación obligó a las consultoras a recalcular su estimación de inflación para mayo. La firma EcoGo calcula un avance de precios del 2,7 por ciento, Ferreres pronostica un 2,4 y el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda, un 2,9. En mayo también tiene impacto el aumento del 23 por ciento en la boleta de Aysa.
 
Por Javier Lewkowicz
 
Fuente: Página 12
 

Agreganos como amigo a Facebook
17-11-2018 / 10:11
El Presupuesto 2019 en rojo que aprobó el Senado, en vez de asignar partidas, las retira. Es un presupuesto al revés. Se trata de una lista que enumera cuánto se saca de cada rubro, un anti presupuesto.
 
El país está en rojo pero no por comunista sino por quebrado. El gobierno de Cambiemos aprobó un presupuesto que es la expresión más clara de su dramático fracaso. Dramático para la gente de a pie, a la que los mismos que han hecho este desastre le reclaman sacrificios.
 
Muchos de ellos lo votaron, engañados, seducidos por promesas que nunca se cumplieron o por razones en las que cada uno habrá creído, pero ya no se trata de creer, las consecuencias están a la vista, duelen en el alma, en la panza y en el bolsillo: casi 50 por ciento de inflación en 2018 y cien por ciento de devaluación, con un 20 por ciento de pérdida de capacidad adquisitiva del salario y el cierre de miles de empresas y comercios.
 
Eso fue 2018, pero el Presupuesto que se aprobó el miércoles anuncia un 2019 aun peor. Ni siquiera lo pueden ocultar los medios y los periodistas del oficialismo.
 
La quiebra del país es indefendible, 2019 será un año difícil para la clase media y los sectores más humildes. La caída de la industria, más del 11 por ciento, es un dato que arrastra a miles de familias a la miseria. En todo el planeta hubo un sólo país con peor resultado en ese andarivel y fue Burundi.
 
No se está pagando ninguna fiesta. El gobierno de radicales y macristas asumió con muy poca deuda. Si hubo una fiesta, ya estaba pagada cuando asumió Mauricio Macri.
 
En cambio el país que recibirán los que ganen las próximas elecciones arrastrará la deuda inmensa que se tomó en estos años y que solamente sirvió para enriquecer a unos pocos.
 
Una deuda que el Fondo Monetario no tendría que haber concedido en condiciones claramente impagables. En el nuevo presupuesto bajan las partidas para salud y educación y la única que aumenta es para el pago de deuda externa.
 
Los medios, incluso los oficialistas, cuentan las monedas que habrá para ciencia y técnica, imaginan lo que faltará en los hospitales o los precios a los que volará el transporte y los demás servicios dolarizados y sin subsidios. Ha sido el avispón que molestó al gobierno. Empieza el año electoral y cada vez es más evidente que el eje de los opositores será la demolición de la gestión de Cambiemos

16-11-2018 / 10:11
Un estudio privado estimó que el promedio de los trabajadores perdió este año $57.500 por la suba de los precios no trasladada a los salarios. Con $57.500 una familia tipo cubre dos meses y medio el costo de la Canasta Básica Total que calculó el Indec para setiembre pasado.
 
Como alternativa, con esos $57.500 esa familia también podría pasar por una tienda de electrodomésticos y comprar por $19.000 una heladera de 280 litros y un televisor de 32 pulgadas a un precio de 11.000 pesos.
 
El resto les alcanzaría para aprovechar este fin de semana largo y hacerse una escapada a Mar del Plata a un Apart de 4 estrellas les cobraría $11.877 por 3 noches con desayuno incluido en habitaciones separadas para padres e hijos, y en el Bus de larga distancia pagarían algo menos de $7.000 por los viajes ida y vuelta en coche cama.
 
Haciendo las cuentas les sobraría suficiente dinero para las comidas y alguna comprita.
 
Cualquiera de las dos alternativas ilustra el poder de compra que en promedio perderá un trabajador asalariado en 2018, según un estudio realizado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP).
 
El cálculo es muy sencillo: sumaron la diferencia entre el salario promedio que efectivamente cobraron los trabajadores registrados del sector privado en cada uno de los meses y lo que hubieran cobrado si el salario se hubiera ajustado mensualmente de acuerdo a la inflación.
 
Ese cálculo arrojó $57.500, el equivalente a dos canastas y media o a ese paquete de electrodomésticos y fin de semana de miniturismo.
 
Para cuando termine el año la pérdida puede llegar a ser incluso algo mayor a $57.500, porque el estudio estimó que la inflación de octubre sería del 4,5%  pero resultó del 5,4%, según difundió el Indec. Para noviembre y diciembre estimaron 3% y 3,5%, respectivamente.
 
Con el mismo método, el trabajo coordinado por Ana Rameri y Claudio Lozano también calculó la merma del poder adquisitivo acumulada desde que asumió Mauricio Macri. La reducción en esos tres años asciende a 117.581 pesos.
 
En comparación con esas pérdidas, el bono de $5.000 tiene el efecto de una aspirina para un enfermo grave. Compensa menos del 10% del perjuicio de 2018 y equivale a menos del 5% de lo que se les esfumó desde diciembre de 2015.

16-11-2018 / 09:11
Ayer quedó en claro, una vez más, el fracaso de la política económica neoliberal de Mauricio Macri. El índice de precios al consumidor del Indec registró en octubre un alza del 5,4% a nivel nacional, empujado por alimentos y bebidas, las tarifas del gas, el transporte y las prepagas. En la comparación anual, la inflación de octubre se ubica en el 45,9%.
 
En diez meses, la inflación asciende al 39,5% y puntualmente los rubros esenciales de la canasta básica muestran en promedio un incremento del 43,7%, cuya contracara es el grave deterioro del poder adquisitivo de los sectores trabajadores y jubilados.
 
El año cerraría con una inflación del orden del 48%, la más alta desde 1991, y se calcula que el año que viene, si las variables financieras no se vuelven a disparar, la inflación no bajaría de del 30%. Los números de inflación se dan en el marco de una dura caída de la producción, inversión y empleo, tasas de interés siderales y aumento record de la deuda externa, de la pobreza y la indigencia.
 
Los precios en el promedio de toda la economía se multiplicaron por 2,5 en apenas tres años de gestión Cambiemos, lo cual está bastante alejado del slogan de campaña de Macri acerca de que "en mi gobierno la inflación no va a ser un problema". Una mentira más para engañar a los votantes y llegar al poder.
 
El Gobierno preparó los ingredientes para el caldo ideal de inflación: brutal devaluación, violenta suba de tarifas y tasas de interés siderales. Así, en octubre los precios de alimentos y bebidas avanzaron un 5,9% a nivel nacional, acumulan un 43,7 en diez meses y el 46,4% en la comparación interanual. El traslado de la suba del dólar de fines de agosto y septiembre a bienes de consumo masivo, como por ejemplo la harina y panificados, aceites, carnes y lácteos, fue letal.
 
Según los datos del Indec, en el último año el kilo de pan francés subió un 84% y los fideos guiseros lo hicieron en un 80%, ambos empujados por la harina, que avanzó un 173%. El arroz subió un 66% y el aceite de girasol lo hizo en un 79%. Entre los lácteos, la leche en sachet subió un 40% y el queso cremoso, un 31%. La sal fina creció un 60%.
 
Los incrementos de precios de alimentos y bebidas, el colectivo, tren y subte, naftas y los servicios esenciales para el funcionamiento del hogar fue muy fuerte en el último año, lo cual, conjugado con un escenario de caída del empleo, paritarias a la baja, recorte de horas extra, suspensiones, caída del poder adquisitivo de jubilaciones y asignaciones familiares, configura un delicado escenario social.
 
Los creadores de "pobreza cero", "en mi gobierno la inflación no va a ser un problema", "el segundo semestre", "no vamos a ajustar", " se viene la lluvia de inversiones"... ahora dicen que "después de la próxima cosecha todo va a cambiar"  y "en noviembre la inflación se va a reducir a menos del 3 % mensual". Para diciembre frutean con un guarismo similar. Se trata del nivel más elevado desde 2002.
 
La Opinión Popular

15-11-2018 / 10:11
La declaración reciente del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne: "Nunca se hizo un ajuste de esta magnitud sin que caiga el Gobierno", es una forma de sincericidio del que no se tiene memoria en las últimas décadas en el país.
 
Hay una excepción: la del radical Juan Carlos Pugliese, quien tomó las riendas del ministerio en el último tiempo del gobierno de Raúl Ricardo Alfonsín. Se dirigió entonces al mundo de las finanzas, pidiendo respaldo y comprensión: "Yo les hablo con el corazón -dijo- pero ustedes me responden con el bolsillo".
 
Dujovne pudo decir lo que dijo hace horas porque los militares argentinos no son una amenaza, por suerte. Fueron los golpes de Estado en la segunda mitad del siglo XX los que ayudaron a perturbar la economía. No dejaban hacer, nadie podía tomar previsiones ni asumir políticas de largo plazo.
 
Sólo Arturo Frondizi fue víctima de 32 planteos militares. Uno de sus ministros de Economía, Álvaro Alsogaray, pudo remontar la instancia crítica sólo porque estaba respaldado por los militares (entre ellos el general Julio Alsogaray, su hermano).
 
José Alfredo Martínez de Hoz, ministro con el siniestro Golpe Militar de 1976, pudo concretar su modelo de apertura de la economía, más las privatizaciones, más el amparo de la timba financiera, más su lucha contra la industria nacional, el tiempo de "la plata dulce", porque lo apoyaba la mayoría de los militares.
 
Los ministros de Economía acompañaron el paso de los años con engaños, con mentiras y ocultamientos. La sorpresa de Dujovne es que está diciendo la verdad. En otro momento, habida cuenta de la actual realidad económica, la aflicción de la clase media, la imposición de un programa que sólo genera víctimas, el crecimiento de la pobreza, ya habrían bastado para acorralar a cualquier gobierno de cualquier signo político.
 
Así, el ministro puede decir lo que dice porque en la vereda política de la oposición no hay unidad, ni candidato, ni organización de ninguna naturaleza. El peronismo está dividido. Y no hay otra cosa.
 
La Opinión Popular

15-11-2018 / 09:11
Con el apoyo de una parte de peronismo, la alianza Cambiemos convirtió en ley esta madrugada el Presupuesto 2019, impuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI), en una maratónica sesión de más de 13 horas, en la que también se avalaron la adenda al Consenso Fiscal, cambios en ganancias y el proyecto de bienes personales -que como se aprobó con cambios deberá retornar a Diputados-.
 
El Presupuesto 2019 plantea un ajuste de más de $ 450.000 millones. La ofrenda en el altar del FMI es, para la mitología de la derecha, una garantía de protección internacional. El pacto contra el pueblo trabajador indica que 2019 será otro año de vacas flacas, suba del desempleo, destrucción del aparato productivo y otras desdichas que no enumeramos porque son re-conocidas.
 
El jefe del bloque Frente para la Victoria-PJ (FpV), Marcelo Fuentes, señaló que el proyecto propone "más bicicleta financiera" y advirtió que "la reducción del gasto en servicios sociales en términos reales, no nominales, será del 6%", al tiempo que señaló que "la deuda pública es del 87% del PBI". "Resulta cínico venir a plantear como una virtud desarrollar programas de emergencia para enfrentar la misma crisis que yo mismo creo con las políticas que estoy pidiendo que me voten", ironizó el neuquino en referencia al Gobierno de los CEOs.
 
Entre los defensores del proyecto se anotó el entrerriano Alfredo De Angeli, de Cambiemos, quien resaltó que el presupuesto "tiene 70% de gasto social" y que "la mayoría de los gobernadores están de acuerdo porque hubo un Presidente que les devolvió lo que les correspondía", al tiempo que señaló que "se van a hacer las obras y con transparencia". "No sé de qué obras están hablando si en el presupuesto casi no hay obras", respondió a su turno la chubutense Nancy González, del FpV, quien indicó que para esa provincia la Nación presupuestó "tres obras públicas".
 
Uno de los críticos más fuertes fue el formoseño José Mayans del Bloque Justicialista, quien además mantiene un público enfrentamiento con el presidente de esa bancada, Miguel Pichetto, a favor del proyecto. "Vamos a autorizar el endeudamiento más grande de la historia argentina. Ese es el punto central de este presupuesto. 400 mil millones de dólares", remarcó Mayans al tiempo que afirmó que "el pueblo argentino lo va a pagar con menor educación, menor salud, más pobreza y más indigencia".
 
Entre los justicialistas en contra de la iniciativa se contó el pampeano Daniel Lovera, quien afirmó que el presupuesto "muestra un fuerte desprecio del interior del país" y que "la variable de ajuste es el trabajador, la clase media, las pymes, los productores".
 
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, se jactó con una alabanza de doble filo: "nunca se hizo un ajuste de esta magnitud sin que caiga el Gobierno". Quiso elogiar la supuesta pasividad de las clases populares que halaga al FMI. Pero dio cuenta cuan brutal es el programa económico neoliberal macrista. Un modelo solo para los ricos. En tanto, la fuerza y la bronca para enfrentar el ajuste se acumulan en toda la sociedad.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar