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Nacionales - 13-04-2018 / 09:04
META OFICIAL DEL 15%: ILUSIÓN QUE SE PIERDE EN EL OLVIDO

Fracaso de la política económica neoliberal: La inflación y su sociedad con el Gobierno de Macri

Fracaso de la política económica neoliberal: La inflación y su sociedad con el Gobierno de Macri
El nuevo dato de inflación confirmó lo que todos sospechaban: que la meta de 15% ya es un dato anecdótico. La duda está ahora en si, como dice el Gobierno, habrá un camino descendente o si por efecto de las subas salariales y el impacto de la sequía puede haber más presiones alcistas. Transcurridos cuatro meses de 2018 en los cuales salarios "viejos" convivieron con precios "nuevos", ahora llega el momento que los bolsillos se pongan al día con las paritarias. Esto trae aparejado la gran duda: ¿el esperado incremento del consumo traerá beneficios en el sentido de reactivar la economía? ¿O, como algunos en el Gobierno temen, puede implicar una presión inflacionaria adicional?
El Presidente, Mauricio Macri, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, se cansaron de asegurar que la inflación está bajando, pero el INDEC volvió a reflejar lo contrario. Este jueves anunció cuanto fue la inflación de marzo, entonces se ratificó lo que la mayoría de los economistas sospecha: La meta de inflación del Gobierno no se cumplirá.
 
En un trimestre ya se consumió casi la mitad de la meta anual del Gobierno. La inflación de marzo fue de 2,3% y acumula 6,7% en lo que va del año, lo que se resume en el fracaso de la política económica neoliberal del Presidente de la Nación. En la comparación interanual, la variación de precios llega al 25,4%, bastante por encima del nivel de inflación que registraba la economía argentina cuando Cambiemos asumió el Ejecutivo nacional.
 
El principal impulso a los precios provino de alimentos y bebidas, equipamiento del hogar, prendas de vestir y educación. Frente a 2017, los servicios públicos, impulsados por la política tarifaria, junto a prepagas y remedios y telefonía celular, son la primera causa de arrastre de los precios.
 
Macri ha prometido bajar la inflación del país, pero las encuestas describen que la gente "no le tiene fe" a la incumplida promesa, entonces, es probable que lo afecte considerablemente en las elecciones de 2019. La inflación preocupa a Macri, no sólo porque su credibilidad se debilita al no cumplir su palabra, sino que es más difícil poder tener el control del sindicalismo argentino, ya que ganan espacios los que cuestionan el modelo económico neoliberal.
 
La otra cara de la inflación, es que no termina siendo tan negativa para el Gobierno (depende de donde se le mire), y es que como pasaba en el período de CFK, pasa ahora con Macri: El Gobierno se beneficia de la inflación. Esto sucede porque el IVA es un impuesto que resulta un porcentual del precio final, y a más precio más recaudación.
 
El gobierno está impulsando incrementos en rubros que impactan fuerte en el nivel general de precios, mediante los tarifazos y los ajustes del tipo de cambio, realizados para complacer a los sojeros (que además se están beneficiando de una baja mensual de las retenciones a las exportaciones que también contribuye a recalentar los precios).
 
Con la inflación acumulada en los primeros meses del año, el poder adquisitivo de los trabajadores arranca perdiendo la carrera. El fenómeno de "precios nuevos, salarios viejos" que se da todos los años. Mientras en la mayoría de los convenios con clausula "gatillo", que se firmaron en 2017, esta se activó con lentitud, este año la cosa pinta aún peor, con la pauta de 15 % que se impone en la mayoría de los gremios, como exigió Macri.
 
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La inflación se mantiene en lo más alto del ranking de las preocupaciones de los argentinos, y es que todo indica que la promesa del Presidente de la Nación no va a poder ser. Según algunas consultoras del país, la mayoría de la gente considera que la suba del costo de vida es el "principal" problema del país y este problema se resume en el fracaso de la política económica del Gobierno.
 
"La inflación es una de las características más claras de los problemas de la economía y es comprensible porque trae distorsiones que hacen que la gente empiece a sentir que no gana lo suficiente. Los cambios que son producto de la inflación, como los ajustes salariales generalmente tienen defasajes y el salario queda atrasado, y eso genera mucha preocupación", detalló el director de encuestadora Taquión, Sergio Doval.
 
Y la preocupación no solo la tiene la gente, sino por supuesto el Presidente Mauricio Macri, la angustia de los argentinos puede vertirse en las venideras elecciones, en las que él tiene aspiraciones de alcanzar la reelección. Además, la suba de la inflación le "embarra la cancha" en cuanto a establecer alianzas con el "ultra" sindicalismo argentino, ya que ganan espacios cuestionando el modelo económico actual.
 
La inflación de marzo fue de 2,3% mensual informó este jueves 12/04el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INdEC) impulsado por los aumentos de precios en alimentos. Por su parte, la inflación núcleo volvió a acelerarse y marcó 2,6% mensual, por lo que alcanzó su valor más alto desde junio de 2016.
 
Por su parte, el economista Diego Giacomini cuestiona la política de metas de inflación fijadas por el Banco Central y hace un cálculo sobre cuánto tardaría el Gobierno de Macri aplicando este mismo sistema para poder llegar a la pauta de inflación de 5% anual. Para el especialista, recién en el 2023 el país en tema inflacionario pudiese mejorar y aseguró que para acabar con la inflación "hay que desarmar la bomba de las Lebac".
 
Según las encuestas, los más preocupados por la inflación son los hombres de entre 30 y 49 años, con estudios secundarios completos y del interior del país. "El Gobierno debe logar controlarla (la inflación) y poder trasmitir a la población una sensación de confianza, que es el primer elemento que termina de derruir la inflación, más allá los elementos técnicos. Hay una parte de lo construido a través de la sociedad que empieza a demostrar que hay bases muy lábiles para la confianza: casi 60% no creen en ningún de los representantes y la inflación es una expresión de eso", detalla el director de la consulta Taquión.
 
Sin embargo, para otros, la inflación es culpa de la "herencia maldita", así lo aseguró Domingo Cavallo.
 
El exministro de Economía Domingo Cavallo dijo: "Vivimos 4 años en medio de una estanflación, con un montón de inflación reprimida que termina dejando una herencia maldita al gobierno de Mauricio Macri".
 
La otra cara de la inflación se resume en la "sociedad" que mantiene con el Gobierno, y es que la historia se repite, porque ya pasó anteriormente el en mandato de CFK. La inflación beneficia al Gobierno. Esto sucede porque el IVA es un impuesto que resulta un porcentual del precio final, y a más precio más recaudación.
 
En cualquier caso, la inflación tiene impacto social porque acelera la puja por la riqueza; e impacto productivo porque modifica la estructura de costos; pero básicamente resulta que acumula consecuencias políticas porque Mauricio Macri se comprometió personalmente ante los ciudadanos a bajar drásticamente la inflación, y no lo ha conseguido.
 
Fuente: Urgente24
 

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Fracaso de la política económica neoliberal: La inflación y su sociedad con el Gobierno de Macri
Todos coinciden que se aleja la meta del 15%.
17-02-2019 / 09:02
La aceleración de los precios en el comienzo del año hizo saltar las alarmas en la Casa Rosada.
 
Es que las consecuencias del repunte inflacionario registrado por el INDEC durante enero (2,9% versus 2,6% de diciembre) van más allá del offside presidencial de Macri, quien dijo que "está empezando a bajar la inflación" un día antes de ser desmentido por el dato oficial.
 
El hecho es que la inflación vuelve a crecer como la principal preocupación de los argentinos y, a la par, baja la imagen del Gobierno y se perjudican sus perspectivas para las elecciones.
 
Según una encuesta de la consultora Synopsis, el 34,9% de los argentinos consideran hoy al alza de precios como el principal problema del país. Así, el tema vuelve al primer plano (subió 4,3% en el último sondeo) luego de haber venido en baja desde noviembre, acompañando el freno a la inflación que se vio en el último bimestre de 2018.
 
El desempleo (19,1%) es otra cuestión económica que escala como amenazante en el imaginario de los encuestados, escoltado por la corrupción (19,7%) y la inseguridad (13,1), dos temas que dan más comodidad a Cambiemos de cara a la disputa en las urnas.
 
Ante los precios que no detienen su marcha, la valoración negativa del desempeño de la administración nacional registró un fuerte incremento (+6,5%) y una leve caída de la valoración positiva (-1,1%). De esta manera, un 58% evalúa de manera negativa al Gobierno y se reducen a un 25,6% los que lo ven bajo una luz positiva.
 
Si existe un vínculo entre el nivel de la inflación y la valoración de la gestión, las cosas podrían empeorar para Macri. Distintas consultoras anticipan que en febrero los precios no se aplacarán, sino que su trepada será todavía más importante que la de enero.
 
Desde LG -fundada por Martín Lousteau- prevén un índice de 3,5%, mientras que Elypsis calcula una suba del 3,8%. Las más moderadas, como Eco Go, postulan un 3%.
 
En medio de la recesión que marcan los indicadores de actividad en la industria, construcción y comercio, el ánimo de los votantes no evoluciona de la mejor manera para Cambiemos.

17-02-2019 / 08:02
El miércoles por la tarde, el presidente Mauricio Macri sostuvo que la inflación estaba bajando y que comenzaba el tiempo de volver a crecer en la Argentina. Un día después, el Indec -o sea, la realidad- lo desmintió: la inflación está subiendo y, dentro de ella, lo que más sube es el precio de los alimentos.
 
No se trató de un episodio aislado. Pocos días antes de asumir, el Presidente anunció que eliminaría los controles de cambios y que eso no tendría efectos sobre los precios porque "ya están al nivel del dólar a 15": la respuesta de la realidad fue tremenda.
 
En aquellos días felices, el Gobierno pronosticó también que la inflación sería de 24 puntos en 2016 y de un dígito este año: la realidad volvió a responder con violencia.
 
En esa seguidilla de derrotas se puede percibir un problema histórico del país -su dificultad para vencer la inflación- y otro del presidente -su limitación para entender los motivos de su propio fracaso, la persistencia en el error, su rigidez extrema.
 
En unos años, este problema podría ser motivo de un interesante debate teórico titulado "¿por qué la Argentina fracasó nuevamente?". Pero en estos días, se trata de un asunto serio, en parte porque, al menos hasta hoy, Mauricio Macri sigue siendo, por leve margen, el favorito para gobernar la Argentina en el período que viene.
 
En el Gobierno, algunas personas repiten como un mantra que los primeros mandatos de Macri -en Boca Juniors, en la Ciudad de Buenos Aires- fueron muy turbulentos y los segundos compensaron con resultados sorprendentes.
 
Si no aplica nuevos enfoques, ese eventual segundo mandato puede ser aun más accidentado que el primero. Pero además, si llega a perder las elecciones, los fracasos de Macri encierran lecciones para quien lo suceda.
 
Quien recorra brevemente hacia atrás la lucha del Presidente contra la inflación, deberá rendirse ante cierta perplejidad. En el principio, el Presidente anunció que la liberación del cepo no produciría un aumento precios.
 
¿De dónde salió semejante idea, en un país donde la relación entre la suba del dólar y la de los precios es un clásico, una constante, una patología? Gran parte del mundo económico -Espert, la UIA, Ferreres, Melconian- le advirtió que estaba equivocado. Era una obviedad. Él decidió apretar el botón.
 
Luego, pronosticó que la tasa de inflación del primer año sería del 24 por ciento. Otro contrasentido. Ese había sido el aumento de precios del 2015. Y el Gobierno le echaría nafta con un aumento fuerte de tarifas y una bruta devaluación. ¿Por qué razón la inflación no iba a aumentar si se tomaban medidas que, para cualquier principiante, tendrían ese efecto? 

16-02-2019 / 09:02
A continuación, las palabras del excelentísimo señor presidente de la Nación, don Mauricio Macri: "Tras el golpe duro del año pasado, ya está bajando la inflación". El hombre habla porque es gratis. El miércoles, un día antes de que el Indec anunciara que la inflación de enero fue casi del ¡¡¡treees por ciento!!! (2,9), Macri largó suelto de cuerpo que el flagelo va en descenso.
 
No hay salario que aguante y el mayor responsable se hace el oso. Las cifras de la economía parecen un campo de batalla con la industria que funciona al 56 por ciento de su capacidad, con 750 Pymes y 2550 comercios que cierran por mes.
 
Un escenario dramático que los medios del oficialismo tratan de ocultar como pueden aunque esas cifras destrozan la economía familiar, aumentan el desempleo, la pobreza y la marginalidad. "Estamos mejor que en el 2015", repitió con desparpajo en esa entrevista a una radio de San Luis.
 
La clase media que ha sido el principal argumento del triunfo electoral del macrismo es fuertemente agredida por este bombardeo persistente sobre su calidad de vida. Una clase media que se dispone a votar en este año con la cabeza repartida entre la tragedia concreta de la economía y el imaginario casi infantil que le propone el discurso macrista contra viento y marea.
 
Las encuestas pivotean sobre esa disputa sorprendente entre el imaginario emotivo y la inteligencia y muestran todavía que una parte significativa de esa misma clase media se resiste a abandonar los sueños incumplidos. Es la puja fascinante entre la carga subjetiva que la pinta rubia y de ojos celestes y una economía que la está mandando al tacho.
 
En el plano de la política pareciera que la mayoría apuesta a los efectos destructivos de la economía macrista por sobre lo subjetivo. Así, los aliados del oficialismo se alejan cada vez más o se muestran más reacios. Y los aliados más débiles, aprovechan para comer de las sobras.
 
El radicalismo, que le ha dado territorialidad a la alianza de gobierno empieza a sacudirse la subordinación que mantuvo con el PRO y está logrando imponer sus candidatos a gobernador. Al mismo tiempo desdobló las elecciones en sus distritos para no ser arrastrado por la presumible caída de la imagen de Macri.
 
El protagonismo que adquirió el radicalismo, tras ser el amigo sumiso del gobierno, ahora lo lleva a insistir con una interna con Martín Lousteau y Horacio Rodríguez Larreta en la CABA, al mismo tiempo que interviene a la regional Santa Fe porque no quiso separarse de los socialistas. Son movimientos en los que apuestan al debilitamiento de Macri como candidato, pero no para confrontarlo, sino para disputar espacio en la interna oficialista.
 
La base radical conservadora, que ha sido fiel a la alianza con el macrismo, es la que expresa con más claridad esa dualidad entre el imaginario y la economía, o entre la subjetividad y la razón. La cúpula partidaria oscila en esa dicotomía esquizofrénica y la representa en la política con el riesgo de convertirse ante la historia en responsable de los desatinos del PRO.

15-02-2019 / 11:02
El presidente Mauricio Macri volvió a ser cacheteado por el INDEC. Luego de asegurar -otra vez- que "la inflación está bajando", contra todos los pronósticos del Gobierno la inflación en lugar de caer volvió a acelerarse.
 
El Indec reconoció una suba del 2,9%, muy por encima del 2,6% de diciembre. Si se toman los últimos doce meses, llega a 49,3%, la más alta desde enero de 1992. Los alimentos empujaron la escalada. En la Ciudad de Buenos Aires, la suba de los precios minoristas fue de 3,8 por ciento en enero.
 
La inflación de enero fue impulsada por alimentos y bebidas, servicios públicos, comunicación y turismo. En alimentos y bebidas, que compone el centro de la canasta básica, el aumento de los precios en los últimos doce meses es del 53%, lo cual explica el fuerte aumento de los indicadores de pobreza e indigencia en la última parte del año pasado.
 
La inercia inflacionaria de 2018, junto a los aumentos de costos derivados de la devaluación que todavía no se trasladaron a los precios minoristas y la catarata de aumentos de servicios públicos determinan que la expectativa de inflación para este año no baje del 30%.
 
La inflación de 2,9% en enero es sorprendente en una economía en donde el consumo interno está muy debilitado y el dólar no registró mucha movilidad en el marco de un profundo ajuste fiscal y monetario. Sin embargo, la suba del dólar de 120% el año pasado junto a los grandes tarifazos sobre una economía cuyos precios se movía al 25 % anual antes de la crisis cambiaria multiplicó la inercia inflacionaria.
 
Esto quiere decir que los actores económicos incorporaron la indexación de los precios con números cada vez más grandes. Además, todavía existe una brecha de 20 puntos entre la suba que registran los precios mayoristas y el incremento de los minoristas.
 
El dato del 49,3% es horrible porque pone en tela de juicio el sentido del enorme sacrificio que Macri le pide a la sociedad, con el único objetivo visible de equilibrar el déficit para bajar la inflación. Sería difícil esperar que febrero muestre un incremento de precios menor al de enero. Este mes empezaron a regir nuevos aumentos en el transporte, la luz, las prepagas y la garrafa social. También se preparan nuevos aumentos en el gas (de 35 %).
 
Aunque los medios afines al gobierno se empeñan en pronosticar para el año una inflación por debajo de 30 %, las decisiones oficiales le meten fuerte presión a los precios. Según transcendidos periodísticos, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne le advirtió a Macri que no va a bajar hasta mayo pero, ¿si tampoco baja en mayo?
 
La Opinión Popular

14-02-2019 / 10:02
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