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"Con la quita de retenciones a la minería y a la soja se ha beneficiado a sectores que estaban en mejores condiciones de afrontar un ajuste y no a los jubilados o los trabajadores”. Marcelo Daniel Colombo, arzobispo de Mendoza
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Nacionales - 09-03-2018 / 08:03
EN EL MARCO DEL SEGUNDO PARO INTERNACIONAL DE MUJERES

Cientos de miles de mujeres marcharon contra la violencia machista y el ajuste del Gobierno y a favor del aborto legal

Cientos de miles de mujeres marcharon contra la violencia machista y el ajuste del Gobierno y a favor del aborto legal
Cientos de miles se movilizaron este jueves en todo el país, en el marco del segundo Paro Internacional de Mujeres, que tuvo el pedido de "aborto legal, seguro y gratuito" entre sus principales reclamos. Las calles del centro porteño se llenaron de pañuelos verdes, en este día de huelga al que adhirieron alrededor de 60 países. Integradas en su mayor parte por mujeres, las columnas se concentraron en Avenida de Mayo y comenzaron a marchar pasadas las 17 hacia el Congreso, donde se llevó a cabo el acto central.
Cientos de miles de mujeres marcharon en Capital contra la violencia machista, en repudio a las políticas neoliberales de ajuste del gobierno de Mauricio Macri y a favor del aborto legal, seguro y gratuito. Actos en todas las provincias multiplicaron la cifra y el impacto.
 
A lo largo de toda la Avenida de Mayo, mujeres de los más diversos sectores, edades y procedencias mostraron masivamente lo que tienen en común: el reclamo por la igualdad de géneros, el fin de los femicidios y contra el ajuste que golpea particularmente a ellas.
 
La bandera de arrastre de la cabecera de la marcha era una síntesis perfecta del sentido que se le quiso dar, la característica política del reclamo dirigido al Gobierno de Macri: "¡Aborto Legal Ya! Basta de Ajuste y Despidos", decía, reuniendo los reclamos por políticas de salud que contemplen responsablemente a mujeres y diversidades, con los reclamos por las gravísimas consecuencias sociales producto de las políticas de despidos, cierres de empresas, y brutales tarifazos en los servicios.
 
Para dar una marca de la amplitud del abanico que reclamó contra el Gobierno de los CEOs, todas las organizaciones, partidos y colectivos que participaron en las asambleas previas, sostenían la bandera. En el centro, para no perder el hábito, Norita Cortiñas, chiquitita y tan grande, con su pañuelo blanco, junto a otras Madres que se sumaron tras cumplir la histórica ronda de los jueves. Lo demás, cuadras y cuadras y cuadras de columnas de mujeres y pañuelos verdes, y remeras fucsias.
 
Detrás de la cabecera, porque se había consensuado en las extensas asambleas organizativas de febrero, se concentró el contingente de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Fue, decididamente, el contingente que le dio alma a la cabeza de la marcha, con sus cánticos por el aborto y contra Mauricio Macri.
 
Toda movilización es política, es un simplismo negarle eso a la de ayer que celebra avances y conquistas colectivas, cuestiona a los poderes del Estado y al Gobierno de Macri, apunta contra las fuerzas de seguridad. Discierne alianzas, adversarios, enemigos.
 
La calle y el lenguaje son territorios en disputa. A primera vista, el 8M (de innegable especificidad) se parece cada vez más a actos del 24 de marzo. Arraigan en el pasado mientras interpelan y exigen por los derechos humanos de ayer, de hoy y de siempre.
 
El movimiento de mujeres se hace valer en las redes sociales, avanza en los medios masivos, aun en los programas de chimentos. Política es también trascender al conjunto ya convencido, sumar. El número imponente de la marcha de ayer, lo corrobora.
 
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 Cientos de miles de mujeres marcharon contra la violencia machista y el ajuste del Gobierno y a favor del aborto legal

Todas juntas
 
Mientras, la cadena de mujeres que conformaban el corralito por delante se encargaban de limar, traquetear y perforar las macizas columnas de organizaciones políticas y gremiales que se habían instalado a lo largo de toda la avenida de Mayo en una especie de anticipación de la cabecera.
 
El marco político lo daba la variedad de presencias en el arranque, todas de índole sindical, laboral y político. Había una representación del Hospital Posadas; del INTI; una joven que asomaba por detrás de la primera fila con un pequeño cartel en el que se leía "No al cierre de Stockl (la metalúrgica de Burzaco que lleva tres meses sin pagar salarios), 130 familias en la calle"; de la Casa de la Moneda; Trenes argentinos; La Bancaria; Ctera también; las Aeronáuticas de Latam. Además de las representaciones específicas como NiUnaMenos, la Campaña Nacional por el Aborto; Ammar, el sindicato de las meretrices, en una de las puntas; Amadh, su oposición y denunciante de la prostitución y trata, en la otra; la representación de las travestis de Diana Sacayán. Y las agrupaciones de izquierda.
 
El arco era amplio, todas mujeres e identidades de las diversidades. Todas con algo, con mucho para reclamar. A todas, con las enormes diferencias que podía haber, a todas las unía el sometimiento patriarcal y la pauperización macrista. MMLYQTP, empezaron cantando apenas para desacomodar, la corrección de trato fue clara, yuta por puta. Toda una definición política y de criterios. La policía, ausente esta vez, igual es la policía. sobre todo la de Macri, la de Bullrich, la de Larreta.
 
Pero antes, en una recorrida inicial, antes de las 16.30 -momento en que se constituyó la cabecera en Piedras y Avenida de Mayo-, se podía ver una fila que abarcaba el largo de la cuadra, desde Chacabuco hasta la cabecera. ¿Esta fila? "Es para el pañuelo". El verde de la Campaña que se entremezcló con el violeta del 8M, del movimiento feminista.
 
No es no, se había pintado en rojo colorado sobre la mejilla una rubia, que cantaba "Aborto legal, en el hospital", mientras la consigna surgía desde el contingente de la Campaña. Delante de la cabecera, en el corralito de brazos que armaban mujeres y travestis de diferentes organizaciones, con un megáfono vociferante, divertida, ampulosa, la militante trans Alma Fernández, más oscura que su vestido oscuro cantaba consignas que iban desde vapulear a Macri hasta la ya clásica "Poder / poder / poder popular / y ahora que estamos todas / ahora que estamos juntas / y ahora que sí nos ven / abajo el patriarcado / se va a caer / se va a caer / arriba el feminismo / que va a vencer / que va a vencer.
 
Y desde atrás competían: "A ver, Mauricio, a ver si nos entendemos / las mujeres nos morimos / por abortos clandestinos / salimos a la calle / salimos a luchar / por aborto libre / seguro y legal".
 
La cabeza de la columna, sobre Piedras, arrancó a las 17.30 al grito de "¡Paro / paro / paro / paro general". El grito, más que cántico, estaba dirigido tanto al gobierno como a la cabeza de la CGT. "No queremos más despidos / no queremos represión / para las trabajadoras / la reincorporación", cantaba Alma.
 
Como en todas las marchas anteriores, la sorpresa sobre la capacidad resolutiva feminista para dirigir la brutal desorganización de casi un millón de cuerpos constituidos en columnas abroqueladas o en el amorfo ir y venir de autonomías es ilimitada. Arrancar a las 17.30, para caminar ocho cuadras en más de dos horas, no alcanza a explicarlo todo.
 
Como todas las marchas o concentraciones masivas del movimiento feminista, al menos desde el 3 de junio de 2015, la primera NiUnaMenos, la organización a pulmón y sobre la marcha es por sí sola un aprendizaje de negociaciones para este cronista. En este caso, el de ayer, las ocho cuadras demandaron más de dos horas porque en el recorrido debieron gestionar con columnas de militantes durísimas para ceder medio metro hacia el costado. Y se corrían, y se miraba hacia adelante y había más y más y más banderas. Y nuevamente discusión y negociación y consenso.
 
Al final de cuentas, una era la cabecera de la marcha, sin ella no había marcha; y las otras eran columnas que seguramente habrían de haber ocupado la retaguardia, pero que habían llegado temprano y se habían estacionado. El abanico feminista es amplio y da cabida a ideas y organizaciones con tanta competencia entre sí que podrían desatar una batahola, pero no, no lo hacen.
 
En el camino, había una multitudinaria presencia feminista. Había varones, para qué negarlo. Habían alcanzado con su presencia la síntesis de las discusiones previas, especialmente en las redes, en las que se debatió si varones sí, si machirulos no, si cubrían a las mujeres y de qué manera, si no las cubrían, si eran necesarios, si no lo eran.
 
Hubo un par de momentos difíciles en la marcha, con tensión corporal al milímetro, y se situaron en los dos extremos pero con dos hombres. Uno, claramente un provocador que quería pasar por donde no podía. El otro, un hombre muy alterado que participaba en la marcha pero le costaba adaptarse al pedido de hacer lugar al paso de la cabecera.
 
Y entonces estallaba el Mauricio Macri la yuta que te parió, y todo volvía a su cauce. Andar sobre la avenida de Mayo, a esa hora, además de pedir permiso a cada paso, significaba toparse con fotos de Santiago Maldonado y de Milagro Sala, pancartas que decían "MM asesinaste por la espalda a Rafael Nahuel", o carteles manuscritos en los que se leía "Ni Una Trabajadora Menos.
 
También acusaciones como "terrorismo de Estado, Nunca Más", algunas fotos de genocidas, ahora que el Gobierno instó a las domiciliarias. "No olvidamos ni nos reconciliamos", diría más tarde, en pleno discurso de cierre Liliana Daunes.
 
En el recorrido, antes de llegar al escenario del Congreso, estaban las enormes columnas de la Tupac, CTEP; Barrios de Pie; Partido Piquetero; como las representaciones de AMPA, la Asociación de Mujeres Penalistas de Argentina; las mujeres del Sindicato de Justicia de la CABA; la Conadu; un grupito de sociología por la equidad de Género; otro de Cunita, dependiente de la Comisión de Salud del Instituto Patria; de Jóvenes Científicxs Precarizadxs (del Conicet), que aprovecharon para decir que hoy, desde las 10 de la mañana organizarían un reclamo por el despido de 800 investigadoras/es en el Polo Científico de Godoy Cruz; la agrupación Quinteras Contra el Machismo. Un grupo de mujeres de AHF Argentina, una ong internacional que realiza testeos por VIH en espacios públicos; además de Mama cultiva.
 
Un muchacho de barba portaba un cartel que decía "Seamos más hombres, menos machos", fue una de las excepciones. Los varones en general no parecieron buscar protagonismo.
 
La columna siguió avanzando con mucha dificultad. Al cruzar la 9 de Julio, se podía ver hacia atrás, la Plaza de Mayo, la misma densidad de la marcha como si se miraba hacia adelante. También algunas columnas prefirieron avanzar más rápido por las calles laterales, Rivadavia e Yrigoyen. Al llegar a la Plaza Congreso, la multitud parecía infranqueable.
 
La plaza estaba absolutamente poblada por grupos sueltos, y las calles que la bordean, saturadas de columnas. Una cuadra antes de llegar, a la altura de San José, la marcha se detuvo. Detrás de la cabecera, el contingente de la Campaña tenía su ritual: comenzaron a ulular, da escalofrío en el cuerpo, ulular que se acentúa, se acelera, hasta que estalla al mismo tiempo en bengalas verdes que inundan el espacio mientras el centenar, quizás más, de militantes de la Campaña saltan y corren gritando para llevarse a todas y todos por delante. Las columnas macizas de organizaciones que las anticipaban se disgregaron por el solo efecto del sonido y la vista del brujerío corriendo como una aplanadora.
 
Después llegó el momento del discurso, en el escenario dispuesto sobre la plaza y que leyó como en otras ocasiones, la locutora feminista Liliana Daunes. "Hoy estamos acá -empezó Daunes- porque construimos juntas un segundo paro internacional feminista. Paramos contra los despidos, el ajuste del gobierno y por aborto legal, seguro y gratuito. Paramos porque venimos a decirle basta a las violencias femicidas y travesticidas y a las violencias económicas y estatales que las sustentan".
 
También incorporó el paro dentro del marco de la lucha feminista internacional; destacó el mapa del trabajo "en clave feminista" y las alianzas transversales entre diferentes conflictos. Recordó que "paramos porque exigimos el aborto legal, seguro y gratuito", y para "defender nuestras disidencias sexuales y de género". "Para decir basta a las violencias"; "paramos para denunciar que el Estado es responsable y los gobiernos son responsables". "Paramos porque exigimos un Estado laico"; "porque construimos el movimiento de mujeres como sujeto político".
 
El 8M cerró ya no como un mensaje al poder, fue mucho más que eso, fue y es acto de presencia, la visibilidad de sus cuerpos, pintarrajeados como guerreras (no es un chiste la corrida de las brujas y su ulular entre la humareda verde, aunque sea un grito de alegría), sus reclamos, la reciente presentación del proyecto de ley por el aborto legal, seguro y gratuito; la contundencia de cientos de miles de mujeres tomando la calle. Solas, no importa que muchas fueran acompañadas. Solas, visiblemente solas en su paro, en su huelga, en su demostración de que sin ellas el mundo queda partido y no avanza.
 
Por Horacio Cecchi
 
Fuente: Página12
 

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Cientos de miles de mujeres marcharon contra la violencia machista y el ajuste del Gobierno y a favor del aborto legal
Página considera que “el futuro ya llegó” y valora la “fuerza multiplicada por la masividad y la alegría, el movimiento de mujeres se instaló como protagonista decisivo en el escenario nacional”.
24-05-2018 / 08:05
"Lo más difícil ya pasó", repitió, como un mantra, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien ayer presentó su informe de gestión en la Cámara de Diputados, donde defendió la decisión de acudir al FMI, ratificó el rumbo neoliberal del Gobierno de Macri y la convocatoria a un supuesto diálogo. La oposición disparó contra el ajuste, la deuda y remarcó las contradicciones macristas sobre la situación económica.
 
El jefe de Gabinete eligió una "actitud zen" dos semanas después del terremoto financiero que en un mes devaluó al peso en un 30% y que obligó a sacrificar US$8 mil millones de reservas del Banco Central. Sin autocríticas de ningún tipo, culpó por la a los "factores externos" e interpretó la vuelta al FMI como la recuperación de "la confianza del mundo", pese a que los mercados externos cerraron sus grifos a la Argentina y a que la anunciada "lluvia de inversiones" no aparece por ningún lado.
 
Para Peña, acorralado y escaso de respuestas, es hora de "lograr una mayor velocidad en nuestro camino hacia el equilibro fiscal". Lo que en otras palabras es: acelerar la reducción del déficit con menos empleados, menos salarios, menos gastos y menos obra pública.
 
Esa receta, se sabe porque lo admitió el propio Gobierno, impactará con más inflación y menos crecimiento. Pero el jefe de ministros, cínico como pocos, se jactó de unos invisibles "siete trimestres de crecimiento". Eso, dijo, permitió recuperar "la confianza que necesitábamos como país para que este camino gradual pueda ser financiado por aquellos que nos presten".
 
Desde la oposición arremetieron con todo contra la política económica del macrismo sobre la "apertura indiscriminada de importaciones", la "destrucción del mercado interno", "tarifazos" y "ajustes", además de  proclamar la "impericia" para manejar la crisis que devaluó la moneda y "saqueó" más de 11 mil millones de dólares de las reservas del Banco Central, "favoreciendo la timba financiera". También le apuntaron al ministro coordinador por la "represión" y "militarización" de los conflictos sindicales y sociales.
 
"La Argentina está por el camino correcto del desarrollo", intentó convencer Peña, en tono calmo. Y convocó a la conformación de una suerte de Gran Acuerdo Nacional que permitiera implementar las nuevas políticas de ajuste que se exigen desde el FMI.
 
Fue entonces que se cruzó con la dura réplica de la diputada Graciela Camaño: "Si nos invitan a un diálogo institucionalizado para defender el salario de los trabajadores, promover la educación pública, resolver los problemas de las pymes; si nos invitan a pensar en el desarrollo y el crecimiento nacional, cuente con nosotros. Pero no va a contar con nosotros para seguir ajustándole el bolsillo a los trabajadores".
 
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24-05-2018 / 07:05
Más de 200 mil maestros de todo el país se concentraron en la Plaza de Mayo para exigirle al gobierno neoliberal de Mauricio Macri que se haga responsable de la educación pública.
 
Con la consigna "la escuela argentina enseña, resiste y sueña", los gremios docentes, que recorrieron las provincias durante tres días con cinco columnas o caravanas antes de llegar a la Ciudad de Buenos Aires, reclamaron a la Casa Rosada que convoque a la paritaria nacional y destine más fondos a la inversión educativa.
 
Además, advirtieron que las políticas neoliberales que empobrecen las aulas de escuelas primarias, secundarias y universidades del Estado son un brazo de un modelo que Argentina ya conoció con la dictadura y los '90. "La discusión no es sólo por el modelo educativo: es por el modelo educativo y por el modelo de patria", definió Sonia Alesso, la titular de Ctera, en un discurso que cerró llamando a las demás organizaciones gremiales a convocar a un paro nacional para frenar el ajuste.
 
Resulta irónico, pero la consigna de la marcha repite varias de las demandas que los maestros plantearon en su primera edición hace 30 años: apertura de la discusión salarial que fija a nivel nacional el piso de negociaciones en todas las provincias, salarios dignos y el repudio a un acuerdo con el FMI que recorte el presupuesto educativo.
 
"Salarios dignos", "Paritaria Nacional Docente" y "No al FMI" fueron las banderas que levantaron los docentes en un nuevo reclamo para exigir mejoras laborales. La oferta salarial que hizo meses atrás el gobierno de Macri resulta ridícula, desfasada de la inflación corrida y de la que garantizan los tarifazos venidos y por venir. Este año se sumó el rechazo al cierre de los institutos superiores de formación docente y otras demandas en materia de educación pública como son servicio de comedores escolares, cargos y apertura de cursos.
 
El acto central, que se realizó cerca de las 15, estuvo encabezado por varias organizaciones gremiales que llegaron desde distintos puntos del país. Las columnas de miles de docentes estuvieron acompañadas por trabajadores del subte, profesionales de la salud y estatales de distintas ramas, quienes se sumaron al reclamo.
 
En el marco del acuerdo con el FMI, el Gobierno de Macri pretende imponer su política de ajuste y ataque a los derechos de los trabajadores. La marcha expresó el malestar social y la bronca de los cientos de miles que se movilizaron contra esa política neoliberal del Gobierno de los Ricos.
 
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23-05-2018 / 09:05
23-05-2018 / 08:05
La oposición logró emitir dictamen del proyecto de ley que retrotrae los valores de las tarifas de servicios públicos a noviembre de 2017, en tanto el macrismo firmó otro dictamen para debatir un proyecto de ley que baja el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a las boletas de electricidad, gas y agua para usuarios residenciales.
 
Tras seis horas de discusión en el plenario de las comisiones de Derechos y Garantías, de Presupuesto y Hacienda y de Minería y Energía, finalmente los proyectos quedaron habilitados para ser sometidos a votación en la sesión del 30 de mayo. 
 
La prioridad la tendrá el dictamen opositor, que logró la mayoría y que, de sancionarse, el gobierno de Mauricio Macri vetará pagando las consecuencias de ese costo político. Deberá hacerlo en soledad, pues el Ejecutivo sufrió ayer el primer plantazo, luego de que los gobernadores se ausentaran del debate en comisión, pese a que el oficialismo trató de convencerlos para que acompañaran.
 
Entonces, Cambiemos propuso incorporar las modificaciones solicitadas por Juan Manuel Urtubey y Juan Schiaretti pero no encontró el eco esperado en el peronismo dialoguista, aunque logró marcarle una fisura importante al bloque de Ángel Pichetto, que tuvo que soportar que cuatro senadores -alineados con la estrategia de la Casa Rosada- votaran en disidencia.
 
Pichetto supo que Rodolfo Urtubey, hermano del gobernador, se había ido a su despacho y lo mandó a buscar para que al menos firmara en disidencia. Lo mismo hicieron el jujeño Guilermo Snopek, el correntino Carlos Espínola y el catamarqueño Dalmaso Mera, primo del mandatario de Salta.
 
Si Cambiemos logra una alianza con los partidos provinciales, este cuarteto de senadores y algunos más de Argentina Federal podrían alcanzarle para impedir la sanción de la ley en la sesión del miércoles 30, un objetivo de Macri que hasta hace unas semanas se conformaba con vetar la ley. Pero luego entendió que era una pésima señal en medio de la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
Los dadores voluntarios de gobernabilidad, algunos senadores y gobernadores peronistas, los mismos que garantizaron los votos necesarios para la aprobación de la mal llamada reforma previsional, pueden ser la llave para que la imagen de Macri y del Gobierno en su conjunto no siga cayendo.
 
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23-05-2018 / 07:05
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