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Nacionales - 28-02-2018 / 10:02
BUSCAN EN VANO SILENCIAR EL HIT DEL VERANO: EL PEGADIZO “MAURICIO MACRI LA PUTA QUE TE PARIÓ”

Insólito: evalúan suspender los partidos de fútbol en los que se putee a Macri

Insólito: evalúan suspender los partidos de fútbol en los que se putee a Macri
Macri está en la mira, y el fútbol siempre termina expresando el malestar popular a las medidas económicas que dejan cada vez a más gente afuera, a la entrega de la soberanía y la corrupción de Estado que no para ni se disimula. Se va creando un caldo de cultivo que de a poco van llevando a las diferentes hinchadas deportivas a hacerse oír. El “hit” nació en la hinchada de San Lorenzo, lejos, la más creativa del fútbol argentino, aunque ya llegó a River, Racing, Independiente, All Boy’s, Chacarita, Lanús, y la lista promete extenderse semana a semana. Como en el Basket, cómo en el subte o en cualquier lugar donde se aglutine gente.
Es como querer tapar el sol con la mano, pero el SADRA (Sindicato de Árbitros Deportivos de la República Argentina) se animó a anunciar ese intento: pretende suspender o parar los partidos en los que se escuche el conocido como "el hit del verano", el popular cantito que reza "Mauricio Macri, la puta que te parió", que concentra la bronca de amplios sectores sociales contra el Gobierno.
 
El Secretario General del gremio de los referís, el ex funcionario menemista Guillermo Marconi, explicó que "estamos analizando (...) si se encuadra dentro de un acto de discriminación". Increíblemente Marconi intenta igualar expresiones de discriminación (racial, sexual, de género) o de xenofobia con la expresión de descontento social con Macri, que incluye un insulto. Una medida arbitraria digna de la dictadura militar de Videla.
 
Los cantitos que comenzaron gritando a viva voz la hinchada de San Lorenzo y que se replicó después en la de All Boys, River, Independiente, Huracán, Chacarita, Gimnasia y Esgrima de La Plata y Racing, pasaron al básquet y a los subtes porteños, son sólo formas de criticar las políticas neoliberales del Gobierno.
 
La expresión futbolera preocupa particularmente al Gobierno de los Ricos y funcionarios como Marconi se disponen presurosos a defender a Macri. ¿Realmente creerán que imponer una medida burocrática y arbitraria puede erradicar una expresión popular de masas? Difícil de entender, pero viniendo del gobierno de los CEOs nada sorprende.
 
Los cánticos contra funcionarios, que si bien puede tener un insulto, son una suerte de crítica a una política pública y se enmarcan dentro del ejercicio de la libertad de expresión. Esto no puede considerarse discriminatorio y se debe distinguir de expresiones discriminatorias basadas en las categorías de género, religión, orientación sexual y aquellas vinculadas especialmente a grupos que son perseguidos y que sí se tienen que prohibir.
 
El derecho a la no discriminación implica que una persona no puede ser menoscabada o herida en sus sentimientos por sus creencias religiosas, sexo, nacionalidad, origen étnico o cualquiera de las otras figuras enmarcadas en la ley. Nada de eso ocurre en este caso y esta expresión que se está dando en las canchas de fútbol no parece ser un acto discriminador.
 
Los árbitros no pueden parar el partido ante los cánticos porque su decisión podría ser violatoria de la libertad de expresión e implicar cuestionamientos judiciales a través de amparos. La ley contra la discriminación no está para resguardar a un funcionario público de las críticas que conllevan su negativa actividad gubernamental.
 
La Opinión Popular

 
LOS CANTITOS CONTRA MACRI PREOCUPAN AL GOBIERNO Y ÁRBITROS PROPONEN SUSPENDER LOS PARTIDOS
 
Un hit que buscan en vano silenciar
 
La historia es circular. Guillermo Marconi es abogado, dirigente de un gremio de árbitros y ex funcionario del ministro Jorge Triaca durante el gobierno de Carlos Menem. Ayer dijo que estudiaba la posibilidad de suspender los partidos de fútbol si continuaba repitiéndose en las canchas el cantito insultante que se puso de moda contra el presidente de la Nación, Mauricio Macri.
 
Su idea, que explicó "estamos analizando si se encuadra dentro de un acto de discriminación..." surtió un efecto amplificador que incluso cayó mal en la Casa Rosada. La interpretación sería que reforzó la dimensión de un problema que ya se había salido de cauce.
 
Lo que está claro es que el Sindicato de Árbitros Deportivos de la República Argentina (Sadra) que lidera el ex juez no puede tomar ninguna medida contra lo que sucede en los estadios si no tiene la autorización de la AFA.
 
Lo admitió él mismo horas después: "Nosotros hicimos una consulta vinculante. Íbamos a aceptar lo que nos dijera la AFA. Y nos comunicaron que no se pueden suspender partidos por cánticos contra la investidura presidencial", le reconoció a La Nación.
 
El gesto del ex secretario de Trabajo menemista, que llegó al cargo en la década del 90 con la bendición de Luis Barrionuevo, tiene la apariencia de cierto oportunismo político. Su iniciativa dijo que la analizaba por "si se encuadra dentro de un acto de discriminación".
 
Marconi fue un importante colaborador de Triaca, el padre del actual ministro de Trabajo en un gobierno de perfil tan neoliberal como el actual. A Menem se lo vincula a menudo con Macri por sus semejanzas políticas y también por su perfil de alta exposición en el deporte.
 
Pero existen dos diferencias claras entre ambos: el riojano nunca presidió a un club de fútbol como sí lo hizo Macri en Boca (entre 1995 y 2007) y tampoco recibió el rechazo popular expresado en forma de cantito como pasa ahora.
 
A Marconi no se le hubiera ocurrido estudiar la posibilidad de suspender los partidos en la década del 90 -era árbitro en actividad-, sencillamente porque Menem no sufría la misma ola de repudios en las canchas que el presidente llegado al gobierno en diciembre de 2015.
 
El hecho, sin precedentes -a no ser que nos remontemos al "se va a acabar la dictadura militar" de los años 80- ha derivado en este berenjenal que Marconi sugirió silenciar con la suspensión de los partidos.
 
Mientras se tornan cada vez más virales los videos con el pegadizo "Mauricio Macri la p... que te parió", se conoció el primer antecedente de un cantito parecido.
 
Un espectador lo filmó el 23 de mayo del año pasado en los momentos previos a un partido por la Copa Argentina. Jugaban Talleres de Córdoba y Defensores de Belgrano en el estadio de Atlético Rafaela. Un grupo de hinchas del club porteño entonó el "Votaste a Macri la puta que te parió..." a modo de reproche electoral.
 
Se sabe: la alianza Cambiemos sacó en Córdoba una ventaja tan considerable en las urnas que fue determinante para su triunfo a nivel nacional. Superó el 60 por ciento de los votos en la capital provincial.
 
Aquel cantito no se replicaría porque se trató de una manifestación aislada, dedicada al presidente de modo indirecto. La imagen de Macri todavía no había caído como ocurriría después de la votación de la reforma previsional, la represión en el Congreso, la inflación descontrolada y la repetición de los tarifazos sin anestesia.
 
Nueve meses después, el malhumor social subió como los precios. Por el ascensor, mientras los salarios lo hacen por la escalera (Perón dixit). Los insultos son ahora una consecuencia de la tensa situación socioeconómica.
 
Es muy probable que comenzaran a expresarse con un disparador futbolero, pero su repetición sistemática -adentro y afuera de las canchas- ya no puede ser atribuida a un penal mal cobrado o a un gol ilícito a favor de Boca, el equipo del presidente.
 
Todo empezó aquella noche en Boedo, cuando empataron San Lorenzo y Boca 1 a 1. El público local voceó el "Mauricio Macri la p..." multiplicado por miles de gargantas. El cantito saltó del fútbol al básquetbol cuatro días más tarde, pero no cambiaría de hinchada. Lo repitió la de San Lorenzo en un partido contra Regatas Corrientes por la Supercopa en el estadio de Obras Sanitarias.
 
El efecto contagio se transmitió a un porcentaje mayoritario de la gente de River en un 2 a 2 contra Godoy Cruz de Mendoza. Los fallos arbitrales de Jorge Baliño encresparon los ánimos en el estadio Monumental que quedó transformado en una caja de resonancia del hit contra Macri.
 
También se había expresado de modo similar un grupo de hinchas de All Boys. Y los insultos al presidente continuaron en las canchas de Huracán, Independiente, Chacarita, Gimnasia, Lanús y ya tantas, que el relevamiento se tornaría impreciso.
 
La sensación de que el repudio a Macri se tornaba más masivo, quedó ratificada cuando los partidos de fútbol perdieron la exclusividad del cantito. Primero se escuchó en un andén del subte D cuando una formación no arrancaba. Después en un recital de Dancing Mood en el Centro Cultural Konex y en otro de Guasones en Groove.
 
Y su explicitación política más contundente fue el 21 de febrero en el cruce de las avenidas 9 de Julio y Belgrano. Sucedió en la marcha que cerró Hugo Moyano ante centenares de miles de personas. Sus interlocutores eran camioneros, empleados públicos, militantes de organizaciones sociales y políticas, hombres y mujeres de a pie sin filiación partidaria.
 
El dirigente sindical los cortó con un "dejen, no hace falta", cuando el "Mauricio Macri la p... que te parió" comenzaba a crecer como una ola. En orden cronológico era la quinta vez que ocurría este rechazo hecho cantito a las políticas presidenciales.
 
La sola mención de que el ex árbitro y dirigente sindical del Sadra estaba dispuesto a actuar contra la polémica manifestación popular que se repite día tras día, llevó a la AFA a tomar posición.
 
Una fuente del área de prensa en la casa del fútbol le dijo a PáginaI12: "El gremio no puede tomar ninguna medida como suspender un partido sin nuestra autorización".
 
El razonamiento llevó al mismo informante hacia el pasado, cuando recordó cómo a Julio Grondona lo insultaban todos los fines de semana. Igual que a otros dirigentes, como a muchísimos futbolistas y ni que hablar de los árbitros como Marconi, quien sufrió los agravios de cuerpo presente cuando dirigía.
 
Su iniciativa estaba condenada al fracaso porque las palabras que contiene el cantito no ingresan en la tipificación de la ley antidiscriminatoria.
 
"Sólo queríamos saber qué podían hacer los árbitros ante estas circunstancias" explicó el hombre que fundó el SADRA en 1988, un gremio que debutó en su vida sindical con una medida contra otra organización hermana: la Asociación Argentina de árbitros (AAA).
 
La misma que en un antiguo documento recordó a su patronal la AFA y al sindicato del ex funcionario, con la descripción que sigue: "Aprovechó el reclamo y recurrió al SADRA, flamante gremio del interior, y a su interlocutor, Marconi, para romper la huelga".
 
Por Gustavo Veiga
 
Fuente: Página12
 

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21-06-2018 / 19:06
21-06-2018 / 11:06
Así lo señaló en una entrevista por Radio Mitre. "Esto nos obligó a ir a pedir el crédito al Fondo Monetario", agregó el nuevo titular del Banco Central. Para Luis Caputo "no hay mal que por bien no venga". El actual titular del Banco Central y ex ministro de Finanzas está hablando de la corrida bancaria que generó una importante devaluación. Lo que el ex ministro festeja implica, para la clase trabajadora, una persistente caída en su nivel de vida.
 
En una entrevista defendió las medidas que se vienen tomando y "festejó" haber terminado atando la suerte del país a un acuerdo con el FMI. "En el corto plazo estas cosas tienen costo, pero yo creo que de mediano y largo plazo no hay mal que por bien no venga, es lo mejor que nos pudo haber pasado, esto nos obligó a ir a pedir el crédito al Fondo Monetario y esto da mucho mayor certidumbre particularmente con el financiamiento, porque dependemos del financiamiento externo", señaló Caputo.
 
El funcionario también ensayó una suerte de "autocrítica" light. "Hubo algunos errores propios, también hubo problemas políticos", indicó. Renglón seguido agregó que su prioridad "es desarmar la gran pelota de Lebac". Precisamente, esa "gran pelota" fue construyéndose desde el mismo gobierno de Macri y la administración del Banco Central que impulsó la bicicleta financiera a través de ese mecanismo.
 
El titular del Central señaló además que "siempre tuvimos claro que, de alguna manera, había que acelerar más el ritmo fiscal. Lo que pasa es que, como dicen, la política es el arte de lo posible. Entonces, cuando vos tenés minoría en ambas cámaras y no tenés todo el poder necesario, hacés lo que podés".
 
La definición del funcionario confirma que el llamado "gradualismo" fue un resultado de la debilidad política del gobierno para impulsar abiertamente sus brutales planes de ajuste. Lo que el ministro considera un motivo para "alegrarse" implica una creciente caída en el nivel de vida de amplias capas de la población.
 
La devaluación del peso -que ya superó el 50 % en lo que va de 2018- se traslada crecientemente a los precios, golpeando sobre el bolsillo de la clase trabajadora. El titular del Central vuelve a demostrar la "sensibilidad" de banquero y gran empresario. Lo que es una "buena noticia" para él y los millonarios funcionarios del Pro, significa el empobrecimiento creciente para trabajadores y jubilados.
 
La Opinión Popular

21-06-2018 / 10:06
El Día de la Bandera nos dejó un sabor muy, pero muy, triste. El día fatal llegó. Ayer, el directorio del organismo internacional dio el visto bueno final para el acuerdo Macri-FMI y envió los primeros USD 15.000 millones a las arcas del Gobierno de los CEOs. Esto es lo que nos va a llevar a una situación de dependencia total hacia el Fondo Monetario Internacional, que de ahora en más dictará la política económica para la Argentina. Resignamos nuestra soberanía.
 
Pero, de los USD 32.000 millones, que se supone que el FMI nos va a dar desde acá hasta que el mandato de Mauricio Macri finalice, casi la mitad de ellos, los USD 15.000 millones otorgados ayer, están puestos exclusivamente para empezar a saldar las cuentas. Porque es claro: las deudas que tiene la Argentina superan holgadamente los USD 32.000 millones.
 
Este dinero va a ir exclusivamente al mercado cambiario, a la especulación,como si esto fuera lo más importante, y será direccionado para pagar las deudas que éste Gobierno generó, llamadas Lebacs, llamadas compromisos externos, como lo son los bonos que no eran ni son buenos para el país. Aquí también brilló por su ausencia, lamentablemente, el crecimiento, el trabajo y la producción.
 
Por otra parte, Morgan Stanley Capital International (MSCI), la empresa dedicada a calificar los mercados financieros del mundo, le otorgó la etiqueta de "Economía emergente" a la Argentina y, de este modo, nuestro país dejó de ser un mercado "de frontera", una categoría a la cual se había caído en 2009, cuando el gobierno de Cristina dispuso restricciones al movimiento de capitales externos.
 
Sin embargo, aunque la mona se vista de seda, mona queda. Esto, por su sólo sello, no significa que los "brotes verdes" y la tan esperada "lluvia de inversiones" vayan a llegar a nuestro país. Si la Argentina pretende que el dinero entre a las arcas nacionales las variables tienen que ser claras: mercado robusto e impuestos y tarifas racionales.
 
Por ello, y a la luz de los eventos más recientes que afectan la situación cambiaria del país, el MSCI aclaró que revisará su decisión de reclasificación si las autoridades argentinas introdujeran cualquier tipo de restricciones de acceso al mercado, como el control de capitales o de divisas.
 
Por último, aunque Macri no es muy patriota que digamos, el hecho que no fue ayer a un acto tan importante, como el Día de la Bandera, muestra que este acuerdo neocolonial con el FMI es absolutamente impopular. Macri le tiene miedo a su pueblo. Teme sentir la bronca popular, aunque sería bueno que lo percibiera para entender que tiene que cambiar el rumbo neoliberal en vez de haber tratado de solucionar, con la dependencia del FMI, la crisis de la Argentina.
 
Tal vez, el clamor de tantas marchas, de los paros y de los reclamos, despierte al arco político opositor. Esperemos que no sea tarde, porque 18 meses para elegir un nuevo Presidente no es mucho tiempo, pero sí es mucho para quienes padecen necesidades.
 
La Opinión Popular

21-06-2018 / 10:06
20-06-2018 / 10:06
La agenda oficial del presidente conservador Mauricio Macri marcaba que hoy a las 9 participaría en el Monumento a la Bandera del tradicional acto en conmemoración a Manuel Belgrano. Sin embargo, a último momento, el titular del PRO de Santa Fe, Federico Angelini, anunció que el mandatario no asistirá para evitar las protestas en su contra.
 
Angelini eligió decir que "se priorizó cuidar la paz". El discurso de Macri hubiera sido el primero tras los cambios en el equipo económico, que no frenaron la corrida ni la devaluación del peso frente al dólar. "Querían empañar el Día de la Bandera. No queremos darle margen a los violentos", fruteó el dirigente del PRO santafecino, al confirmar el faltazo del presidente, que debería haber compartido el acto con la intendenta Mónica Fein y el gobernador Miguel Lifschitz.
 
Luego la noticia fue confirmada por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio: "Con motivo de haber recibido notificaciones de los responsables de la seguridad presidencial y del Gobierno de Santa Fe donde se indicaba que se debían reforzar las medidas de seguridad para evitar la posibilidad de que se generen disturbios en las calles de Rosario de organizaciones políticas, se suspenderá mañana la asistencia del Presidente".
 
Las protestas estaban organizadas por sectores que se movilizan y reclaman contra las medidas antipopulares que lleva adelante el gobierno de Macri. Además se preveía la movilización de organizaciones sociales y políticas. Solo dos muestras, entre muchas otras posibles, de rechazo al ajuste en curso que implementa el actual Poder Ejecutivo a favor del gran empresariado y en contra de los trabajadores.
 
El Gobierno de los Ricos viene atravesando tensos episodios, el último que se viralizó, fue la entrega de una banana al jefe de Gabinete, Marcos Peña, tras ser bautizado como "El Gorila del año", lo mismo pasó en el mundial de Rusia, en donde la hinchada argentina realizó cánticos con referencia al precio del dólar.
 
Por supuesto, para evitar este tipo de protestas o "escraches", en un ambiente "poco feliz" que se respira en las últimas semanas por los efectos de la política neoliberal: inflación, tarifazos, acuerdo neocolonial con el FMI, pérdida del poder adquisitivo, etc., el Gobierno de los CEOs decidió "por razones de seguridad", que Macri no viaje a Rosario.
 
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