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“Han venido a saquear al país, y lo saquearon: deuda externa eterna, fuga de capitales, condonación de deudas privadas, bicicleta financiera y un plan de Macri con el FMI que es irrealizable”. “Pino” Solanas
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Nacionales - 14-02-2018 / 12:02
LO PLANTEÓ EL CONSTITUCIONALISTA RICARDO GIL LAVEDRA, FUNCIONARIO DE JUSTICIA, EN RELACIÓN AL CASO CHOCOBAR

Para el radicalismo, la nueva doctrina represiva de Bullrich es abiertamente inconstitucional

Para el radicalismo, la nueva doctrina represiva de Bullrich es abiertamente inconstitucional
La nueva doctrina represiva impulsada por la ministra de Seguridad, la polémica Patricia Bullrich, en relación a la actuación de las fuerzas policiales generó la primera crítica fuerte dentro de la alianza Cambiemos. El constitucionalista radical Ricardo Gil Lavedra planteó que "es abiertamente inconstitucional".
La nueva doctrina represiva impulsada por la ministra de Seguridad, la polémica Patricia Bullrich, en relación a la actuación de las fuerzas policiales generó la primera crítica fuerte dentro de la alianza Cambiemos. El constitucionalista radical Ricardo Gil Lavedra planteó que "es abiertamente inconstitucional".
 
En su párrafo más duro le apunta al intento de Bullrich de reinstalar la idea de la mano dura, lo que define como "marketing político". "Los argentinos hemos experimentado y padecido las llamadas política de mano dura o de demagogia punitiva, sabemos a lo que conducen: lejos de disminuir los niveles delictuales, generan más violencia y riesgos para los habitantes. No se debe recurrir a la ilusión del marketing político; es necesario enfrentar la inseguridad con políticas públicas integrales, estables y serias", concluye.

 
Gil Lavedra, coordinador del programa "Justicia 2020" del Ministerio de Justicia, escribió una dura columna en el diario La Nación (titulada "Los riesgos de la demagogia punitiva"), donde destrozó los argumentos esgrimidos por Bullrich tras el caso Chocobar, el policía que fue procesado y embargado tras matar por la espalda a un ladrón.
 
La ministra lanzó entonces la nueva doctrina según la cual las fuerzas de seguridad "no son las culpables" de lo que suceda en un enfrentamiento.
 
El abogado radical lamenta que el debate acerca de los límites que deben tener las fuerzas de seguridad en el empleo de las armas "parecía superado", y recuerda que "nuestro derecho positivo que ya contiene las reglas necesarias para la solución de todos estos casos, reglas que se encuentran en armonía con los principios universales en materia del uso de la fuerza por parte del Estado".
 
"La solución de este problema (la inseguridad) no puede sostenerse con el viejo y demagógico argumento de que la mayor punición de los delitos y el otorgamiento de más facultades a la policía mejoran la seguridad", cuestiona duramente Gil Lavedra.
 
El funcionario luego afirma que lo que plantea Bullrich (que fue respaldada por el jefe de gabinete, Marcos Peña) es inconstitucional, algo que como explicó LPO ya planteaban distintos sectores, como la ex jueza penal Alejandra Rodenas. "Presumir de modo absoluto que la policía siempre está en lo correcto es abiertamente inconstitucional", sostiene Gil Lavedra.
 
"La fuerza utilizada no puede ser discrecional ni ilimitada. El Estado, a quien representa el policía, debe usar la fuerza de modo racional y proporcional al mal que se procura evitar", continúa el ex juez del Juicio a las Juntas.
 
Por otro lado, en coincidencia con la crítica de Graciela Fernández Meijide, el radical cuestiona la presión que el Gobierno ejerce sobre el juez Enrique Velázquez, quien proceso al policía Chocobar.
 
"No corresponde a ningún otro poder del Estado valorar las constancias del expediente y la eventual responsabilidad del imputado. El genuino respeto a la independencia de los jueces es evitar influir en las decisiones de los jueces, dejar que libremente decidan lo que entiendan que por derecho corresponda de acuerdo con los hechos de la causa", escribió.
 
Fuente: La Política Online
 

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23-10-2018 / 13:10
Lejos de bajar un cambio tras la presentación del pedido de juicio político al ministro de Justicia, Germán Garavano, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, siguió disparando "fuego amigo". Reiteró sus críticas a Mauricio Macri, le pegó al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y la trató de imbécil a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
 
La principal aliada de Cambiemos, Carrió, agregó una grave denuncia: que hay "sectores de Prefectura y Gendarmería que engañan" a la ministra de Seguridad, Bullrich. "Le ponen droga para que ella la encuentre, pero -dijo Carrió- continúa el negocio" que mata a los pibes en las zonas vulnerables del país, engendra violencia y delincuencia.
 
"Están haciendo el negocio, pero le entregan una parte porque dicen que están luchando", insistió la diputada, y se indignó con su experiencia personal: "Yo estuve en el Norte, con varias recorridas, y en ningún momento me paró un control. Ni uno solo me paró". Lisa y llanamente, la diputada apunta contra la imbecilidad de una ministra a la que le "plantan" pruebas.
 
A su vez, Carrió pone en el centro de la acusación a la fuerza predilecta por este Gobierno como Gendarmería Nacional, defendida contra viento y marea por Bullrich para la represión, quien había asegurado que no iba a "tirar a ningún gendarme por la ventana" y remató: "Necesitamos a esta fuerza para todo lo que tenemos que hacer".
 
"No voy a comentar sobre eso", dijo, contundente, la ministra de Seguridad, Bullrich, cuando fue consultada acerca de las declaraciones de Carrió. Resulta llamativo que la ministra no se haya defendido. ¿En Cambiemos le tienen miedo a Carrió?
 
Entonces, no es ya una interna política e irrelevante la que abre Carrió, sino que echa sal en las heridas irreparables que deja el tema narco. Lo grave es que no haga la denuncia penal.
 
Pero también, que ningún juez o fiscal actúe de oficio para atacar un mal que hace estragos en las barriadas más vulnerables del país, que se esparce entre los más chicos y se convierte en caldo de cultivo para la muerte de los que más queremos.
 
Entonces, si hasta la principal espada republicana que dice tener Cambiemos pone en entredicho el Estado de Derecho y su farsa, ¿qué posibilidades de Justicia tiene el hombre de a pie, el que no tiene dinero para comprar su impunidad y, acaso ingenuamente, confía en la igualdad constitucional de todos ante la ley?
 
La Opinión Popular

23-10-2018 / 10:10
El presidente Mauricio Macri cuenta con los principales medios a su favor: sintonice la radio que quiera en el dial, el canal de su preferencia en su tv u hojee el diario que desee. Le costará encontrar -probablemente no encuentre- lo que titula, cuenta, muchas veces revela, este medio.
 
Asistimos hoy a la uniformidad de la palabra, a la repetición cansadora del discurso macrista, a la cadena nacional extraoficial, sin matices ni críticas, por medios que la millonaria pauta oficial silencia. Quienes, en medio del desierto informativo, osan contar lo que la mayoría no cuenta son perseguidos y asfixiados.
 
Entonces, ciego como lo es ante cada problema de la Argentina actual, el presidente Macri, con total desparpajo y sin vergüenza dijo ayer que "nunca antes hubo tanta libertad de prensa como ahora". Y que "debemos entender que el país es un coro de voces y que distintas personas cantan distintas canciones".
 
Pero hoy, en la mayoría de los micrófonos y páginas suenan las mismas canciones: las que canta el Presidente, sobre la base de letras alejadas de la gente y su situación. Una realidad desafinada, que muy pocos compran, pero en la que se gastan millones y millones del Estado.
 
Desde que Cambiemos asumió, su política de prensa y comunicacional consiste en un permanente vaciamiento del sistema de medios públicos. Así lo evidencia la lucha de los trabajadores y trabajadoras de la agencia estatal de noticias Télam, que enfrentan los despidos y el vaciamiento a cargo de Hernán Lombardi.
 
En septiembre, trabajadores de la TV Pública denunciaron amenazas y amedrentamiento por parte de un funcionario de la gestión del canal. La acción sindical se había realizado contra el congelamiento salarial y el vaciamiento en la TV Pública. Hermosa calidad institucional la de Macri y Lombardi.
 
"A veces algunos dicen que el Gobierno no debería tolerar que se diga cualquier cosa en los medios, pero esa Argentina se terminó. En la Argentina de hoy cada persona puede decir libremente lo que quiere y piensa". Denuncias sobre persecución a periodistas desmienten totalmente esta afirmación del presidente.
 
"No hay más un Gobierno que genera medios adictos que manipulan información a su favor y mucho menos presionando a periodistas", enfatizó Macri. No se sabe de qué país habla Macri, pero Cambiemos ha hecho todo lo contrario a lo que sostuvo.
 
Lo que ayer dijo el Presidente fue, aunque mentiroso, música para los oídos de empresarios de medios adictos como Clarín y La Nación. Y por más que ahora se relamen, quizá hasta recordaron aquella famosa frase de Perón, resultado de su propia experiencia: "Con todos los medios en contra gané; con los medios a favor, perdí".
 
La Opinión Popular

22-10-2018 / 11:10
22-10-2018 / 10:10
Como el anterior, el nuevo Presupuesto de Mauricio Macri tiene mucho de realismo mágico, con más fantasía que realidad. Un Presupuesto que va camino a convertirse en papel muerto, como la meta inicial del 10% de inflación prevista para este año. Un texto que no contempla un modelo de país basado en el desarrollo y el crecimiento para cambiar el rumbo económico.
 
Hasta las estadísticas oficiales confirman un presente crítico y un futuro de sombras, con mayor recesión, fortísima caída de la actividad, congelamiento del consumo, extinción del mercado interno, tarifazos, inflación galopante del 40% en un año, con la proyección del 50% para fin de año, devaluación y tasas de interés que son las más altas del mundo, pymes obligadas a bajar sus persianas, a bajar salarios o a despedir masivamente.
 
Quienes conservan el trabajo sobreviven como pueden, dando brazadas para no hundirse en el fango de la pobreza; quienes lo perdieron, se resignan a integrar ese cuarto de la población que vive en la marginalidad, caídos del sistema, con la angustia de saberse derrotados, sin esperanzas ni futuro.
 
Es la oposición la que debe dar el debate en tanto representante de un pueblo agredido por las viejas políticas neoliberales. Más cuando el Presidente se empecina con su miopía en un Presupuesto 2019 que es igual o peor de ilusorio que el anterior, aquel que prometía una inflación de 10% y que hoy se encamina hacia el 50%.
 
Ahora, la meta que el FMI impone en esta ley de leyes es el déficit cero. Y el Gobierno debe cumplirla a como dé lugar, para no caer en el default al que nos fueron acercando sus propias decisiones: la bicicleta financiera, la deuda perpetua, la fuga del país de más US$108.352 millones favoreciendo a socios y amigos, los mismos que en la crisis seguirán teniendo su oportunidad con las tasas de interés del 79% y los saltos devaluatorios.
 
Con el nuevo presupuesto, médicos que salvan vidas en hospitales que declinan, sin insumos ni condiciones básicas de higiene ni salarios dignos, contarán con menos recursos para medicamentos, para programas como el de la lucha contra el sida, control de enfermedades endémicas, investigaciones y capacitación profesional.
 
La poda pasará también por la Educación, lo que hoy se refleja en maestros mal pagos que pelean para ganarle a la pobreza; alumnos que egresan sin la mínima comprensión de textos; y escuelas inseguras que son una bomba de tiempo: las muertes de Moreno debieran justificar la indispensable inversión.
 
Hay que construir una alternativa opositora que incluya a todo el peronismo y que sea capaz de enfrentar los problemas generados por Cambiemos. Queremos tener un país independiente, una Patria que alimente como corresponde a todos, que exporte al mundo, que no invite al exilio a los suyos, sino que dé la dignidad de un trabajo bien pago, salud, estudio, una vejez reposada. Un país que sea noticia por su industria, su ciencia, su prosperidad, y no por su pobreza, inseguridad, corrupción.
 
La Opinión Popular

21-10-2018 / 10:10
El pedido de detención de Pablo Moyano reavivó como nunca antes la cada vez más violenta guerra entre su padre y el presidente Mauricio Macri. En ese conflicto hay dos discursos contrapropuestos. Macri sostiene que se trata de una batalla central en la lucha contra "las mafias" que han gobernado el país antes de su llegada al poder.
 
Moyano postula que, en realidad, las ofensivas en su contra obedecen al intento de avasallar los derechos de los trabajadores. Espíritus ingenuos creen a pie juntillas lo que dicen uno o el otro. Tal vez sería criterioso para ellos contemplar la posibilidad de que se trate de una película sin buenos y que cada uno de los contendientes, efectivamente, tenga los rasgos que su enemigo le atribuye.
 
Como tantas otras veces, el poderoso Hugo Moyano se salió con la suya: su hijo Pablo no fue detenido. La Justicia argentina podrá avanzar contra el Pata Medina o contra el Caballo Suárez. Podrá procesar a Paolo Rocca, a Mauricio Macri, a Alfredo Coto o a Cristina Kirchner. Podrá detener a Diego Maradona o a Ernestina Herrera de Noble.
 
Si el poder es impunidad, como decía Alfredo Yabrán, Moyano ha demostrado que en ese juego nadie le gana. Tal vez sea, además, el único personaje público cuyos comentarios sexistas, homofóbicos o golpistas no generan reacciones airadas.
 
Sin embargo, como Moyano seguramente lo sabe, esta es una guerra que recién comienza. En el otro lado del ring, no solo lo espera Macri sino también la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.
 
En el 2015, Vidal llegó a la gobernación gracias a que su contendiente era Aníbal Fernández. En el 2017, su candidato le ganó a Cristina gracias a que, en medio de la campaña, Mariu desplegaba su estrategia de "lucha contra las mafias" y la bonaerense detenía a los jefes de la feria La Salada y a sindicalistas como el Pata Medina.
 
En el 2019 será de nuevo candidata a gobernadora o, tal vez, a presidente de la nación: ningún enemigo será tan funcional a esa carrera como el sincero Hugo Moyano, y su verborrágico descendiente. En el corto plazo, Moyano es un enemigo perfecto. Pero, ¿y en el largo plazo?
 
En la intimidad, Hugo siempre dice: "Menem vino contra mí. Hasta me plantaron cocaína. ¿Y? ¿Dónde está Menem ahora? ¿Dónde estoy yo? Después me atacó Cristina. Yo les hacía paro y La Cámpora se ponía remeras que decían 'Yo no paro'. ¿Y? ¿Dónde está Cristina ahora? ¿Dónde estoy yo? Ahora vienen con todo los gorilas de Cambiemos. ¿Quieren apostar cómo termina esto? ¿O se creen que con ganar una elección alcanza?".

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