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Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
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Nacionales - 10-02-2018 / 10:02
PANORAMA POLÍTICO

Si te empiezan a putear en las canchas es porque perdieron la paciencia

Si te empiezan a putear en las canchas es porque perdieron la paciencia
Si te empiezan a putear en las canchas quiere decir que perdieron la paciencia, que esa frase que entonan miles de gargantas ha circulado antes en las mesas de amigos, sobremesas familiares, charlas de novios y hasta chistes infantiles que repiten lo que escuchan de sus padres. A veces, las consignas de las hinchadas son indescifrables para el profano, pero “Mauricio Macri, la puta que te parió” no requiere explicación.
Pasión de multitudes, el fútbol no sirve de encuesta electoral, pero funciona como termómetro del sociólogo. Mide procesos emocionales de masas, es un síntoma, el cantito de la hinchada es como el primer granito de la adolescencia.
 
Si te empiezan a putear en las canchas quiere decir que perdieron la paciencia, que esa frase que entonan miles de gargantas ha circulado antes en las mesas de amigos, sobremesas familiares, charlas de novios y hasta chistes infantiles que repiten lo que escuchan de sus padres. A veces, las consignas de las hinchadas son indescifrables para el profano, pero "Mauricio Macri, la puta que te parió" no requiere explicación.
 
El cantito vociferado por una muchedumbre se escuchó por primera vez el domingo en un clásico de masas: San Lorenzo-Boca. Algunos  trataron de minimizarlo: "vinculan a Macri con Boca" explicaron.
 
Pero el miércoles se volvió a escuchar el mismo cantito en Obras Sanitarias en la final de la Supercopa de básquet entre San Lorenzo y Regatas Corrientes. Los cuervos insistieron con el cantito, aunque el club Boca Juniors no tenía ninguna relación con esa contienda.
 
El jueves, la frase destinada al Presidente volvió a resonar en el partido de la B entre All Boys y Ferro, en la cancha de Floresta. El PRO ha ganado muchas elecciones en Boedo y Floresta. Seguramente no toda la tribuna siguió el canto de la mayoría. Pero los macristas hicieron mutis por el foro.
 
Es un dato que les suma color y temperatura a los números fríos de las encuestas que muestran la abrupta caída de la imagen de Mauricio Macri. Y a la vez expone la extensión de malestares, aunque todavía éstos no hayan influido sobre la decisión del voto.
 
El cambio de clima social y el creciente malestar con el gobierno, incluso entre sus propios votantes, constituyen el combustible de ese proceso.
 
Según la encuesta del CEOP de febrero de este año, desde diciembre, los que se consideran oficialistas bajaron del 31 por ciento al 26 por ciento. Y los que se auto titulan opositores subieron seis puntos, del 42 al 48 por ciento. Y eso fue antes de que comenzaran a llegar las boletas con los nuevos tarifazos y antes de los cantitos en las canchas de fútbol.
 
Y si las encuestas y la cancha no alcanzaran, la desesperación del gobierno para distraer la atención y sacar la situación socioeconómica del centro de la información suma otro síntoma de que ese debilitamiento es real. El escenario político se sigue transformando por caminos sinuosos. La economía, en cambio, mantiene el rumbo hacia el desastre.

 
Durante dos años acapararon el imaginario de las dos mitades de la sociedad que parió la elección del 2015. Fueron ideas-fuerza, deseo de multitudes y utopías que alimentaron ilusiones y esperanzas contrapuestas.
 
Pero la realidad fue mellando la potencia de esas frases que en estos dos años provocaron y convencieron. "Vamos a volver" y "Llegamos para quedarnos" han sido dichas con certeza de un lado y del otro de la cancha, pero la historia demuestra que nunca se vuelve al mismo lugar y que nadie es eterno.
 
El "Llegamos para quedarnos" fue la llave para alinear díscolos entre funcionarios nacionales y provinciales. Y los que llegaban estaban convencidos de lo que decían, a pesar de que desde el kirchnerismo se afirmaba todo lo contrario con el "Vamos a volver".
 
Fue la frase del macrismo para hacer el abordaje del Estado y desanimar cualquier despunte de resistencia. Convencieron a muchos, incluso a kirchneristas desencantados, a otros oportunistas y a otros despistados por la inesperada derrota. "No se crean que nos vamos en cuatro ni en ocho años" dijeron, con el paternalismo del que lo cree realmente. Esa confianza fue apuntalada por la elección de octubre.
 
El convencimiento de que habían llegado para quedarse estaba en haber alcanzado un triunfo en el que no habían creído. Y en la consiguiente confianza ciega en las herramientas de manipulación de la opinión pública, -la polarización sustentada por los medios corporativos y gran parte del Poder Judicial- que les habían permitido esa victoria imposible. Si habían permitido ese triunfo tan difícil, serían decisivos también para la permanencia por tiempo indefinido.
 
Pero la certeza de esa frase que prometía eternidad al gobierno macrista se fue diluyendo en las reacciones masivas y airadas de fin de año, en la bronca contra los cortes de luz cuando hay que pagar una fortuna por el servicio o en el rechazo a la defensa escandalosa de Triaca que hizo el gobierno.
 
El "Llegamos para quedarnos" se va escurriendo por la rejilla. Por lo menos, es terreno de incertidumbres, ya no se escucha con aquel convencimiento. Los medios corporativos se permiten filtrar algunos cuestionamientos a Macri.
 
Y van traspasando progresivamente el blindaje a la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal. Inclusive, para darle credibilidad a esa imagen bucólico-virginal de la gobernadora intercalan alguna crítica menor al Presidente.
 
Desde el otro lado, la consigna "Vamos a volver" planteaba la ilusión de una continuidad no interrumpida o el desconsuelo por esa derrota sin tomar en cuenta sus consecuencias. Sirvió para contener las tendencias centrífugas que conlleva una derrota.
 
En esa puja, la consigna oficialista sostenida por un triunfo electoral, con el manejo del poder político, y el poder económico, de los medios corporativos y de gran parte del poder judicial, penetró a la oposición y la dividió, sobre todo al peronismo. Los gobernadores que más se volcaron a la derecha, como el salteño Juan Manuel Urtubey, lo hicieron siguiendo a una base electoral que se derechizó.
 
El debilitamiento de "Llegamos para quedarnos" reanimó al peronismo, pero ya no con el "Vamos a volver". El peronismo de izquierda o de derecha nunca tuvo vocación testimonial. La conciencia de que es posible disputarle a Cambiemos despertó con respeto a la fuerza que demostró su opositor y al poder que puso en juego.
 
Despertó también con la conciencia de sus propias limitaciones y la necesidad de encontrar nuevas herramientas. Esa conciencia sobre el adversario y sobre sí mismo, debilitó el concepto de "Vamos a volver" como consigna de la nueva etapa.
 
Apenas empezó el juego, todavía no se repartieron las cartas, pero se frenó la hemorragia de recriminaciones y agresiones. Aparecen referentes de convocatorias amplias en la provincia de Buenos Aires y en la CABA, que de alguna manera se proyectan hacia todo el país. Ese proceso se produjo cuando la lógica oficialismo - oposición desplazó a la de kirchnerismo - antikirchnerismo que estaba desmantelando a la oposición.
 
En algunos sectores se llegó a hablar de la unidad del peronismo sin Cristina Kirchner. Decían que si se promediaba su resultado bonaerense en todo el país, la ex presidenta no tenía más del 20 por ciento de los votos. Es una cuenta interesada. En realidad, Cristina Kirchner obtuvo el 37 por ciento y solamente hizo campaña en la provincia de Buenos Aires.
 
En el hipotético caso que la hiciera en todo el país, a la mayoría de los gobernadores peronistas les resultaría muy difícil oponerse porque arrastraría a gran parte o a la mayoría de sus propias bases. La síntesis la hizo Alberto Fernández: "Con ella no alcanza y sin ella no se puede". Esa definición implica darle al proceso de reagrupamiento un signo opositor como rasgo central.
 
La lógica de cómo se acomodarán los melones la darán los mismos protagonistas. Cristina Kirchner no ha jugado como conducción en ese proceso y así le gambetea al oficialismo el juego de polarizar con ella. Sin embargo, desde ese lugar, gobernadores, intendentes, legisladores, randazzistas, massistas, moyanistas, independientes y kirchneristas, jugadores en ese partido, la reconocen como referente importante.
 
A Urtubey o al mismo Sergio Massa no les conviene la unidad del peronismo en la oposición porque su electorado está más a la derecha y es menos peronista. Es un voto de segunda vuelta macrista y con tendencia a quedarse allí.
 
Es difícil que Urtubey y Massa asuman un proceso de reunificación opositora que los aleje de sus bases locales. Y por lo tanto es difícil también que Urtubey y Massa puedan disputar contra Cambiemos fuera de sus distritos. La única carta que tienen para jugar es ganar en sus distritos para no salirse del juego.
 
La caída del "Llegamos para quedarnos" arrastró también a su contraparte de "Vamos a volver". La idea de "quedarnos" toma otros significados, igual que la de "volver". El escenario político se sigue transformando por caminos sinuosos. La economía, en cambio, mantiene el rumbo hacia el desastre.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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Si te empiezan a putear en las canchas es porque perdieron la paciencia
Un canto que se vuelve costumbre: El estadio de Obras fue el escenario donde volvió a sentirse fuerte el cántico: "¡Mauricio Macri, la puta que te parió!". Los hinchas de San Lorenzo, que insultaron al mandatario durante el partido con Boca, volvieron a reflotar el cantito en el partido de básquet que coronó a su equipo campeón de la Supercopa.
20-06-2018 / 10:06
La agenda oficial del presidente conservador Mauricio Macri marcaba que hoy a las 9 participaría en el Monumento a la Bandera del tradicional acto en conmemoración a Manuel Belgrano. Sin embargo, a último momento, el titular del PRO de Santa Fe, Federico Angelini, anunció que el mandatario no asistirá para evitar las protestas en su contra.
 
Angelini eligió decir que "se priorizó cuidar la paz". El discurso de Macri hubiera sido el primero tras los cambios en el equipo económico, que no frenaron la corrida ni la devaluación del peso frente al dólar. "Querían empañar el Día de la Bandera. No queremos darle margen a los violentos", fruteó el dirigente del PRO santafecino, al confirmar el faltazo del presidente, que debería haber compartido el acto con la intendenta Mónica Fein y el gobernador Miguel Lifschitz.
 
Luego la noticia fue confirmada por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio: "Con motivo de haber recibido notificaciones de los responsables de la seguridad presidencial y del Gobierno de Santa Fe donde se indicaba que se debían reforzar las medidas de seguridad para evitar la posibilidad de que se generen disturbios en las calles de Rosario de organizaciones políticas, se suspenderá mañana la asistencia del Presidente".
 
Las protestas estaban organizadas por sectores que se movilizan y reclaman contra las medidas antipopulares que lleva adelante el gobierno de Macri. Además se preveía la movilización de organizaciones sociales y políticas. Solo dos muestras, entre muchas otras posibles, de rechazo al ajuste en curso que implementa el actual Poder Ejecutivo a favor del gran empresariado y en contra de los trabajadores.
 
El Gobierno de los Ricos viene atravesando tensos episodios, el último que se viralizó, fue la entrega de una banana al jefe de Gabinete, Marcos Peña, tras ser bautizado como "El Gorila del año", lo mismo pasó en el mundial de Rusia, en donde la hinchada argentina realizó cánticos con referencia al precio del dólar.
 
Por supuesto, para evitar este tipo de protestas o "escraches", en un ambiente "poco feliz" que se respira en las últimas semanas por los efectos de la política neoliberal: inflación, tarifazos, acuerdo neocolonial con el FMI, pérdida del poder adquisitivo, etc., el Gobierno de los CEOs decidió "por razones de seguridad", que Macri no viaje a Rosario.
 
La Opinión Popular

20-06-2018 / 09:06
Ni sostener una pyme o industria; ni financiarse con tarjeta de crédito; ni acceder a un crédito hipotecario. Nada de lo que implique producción, reactivación de la economía o sueños de futuro será posible en esta Argentina de Mauricio Macri condenada por sus gobernantes a ser un país de frontera.
 
Así lo ha vuelto a decretar el Gobierno de los CEOs, que ayer, para contener el dólar, convalidó el triunfo de la bicicleta financiera y volvió a hundir las fuerzas de cualquier sector productivo. Nada es más rentable que especular en el país de la alianza Cambiemos.
 
Ante las altas expectativas de devaluación, el nuevo titular del Banco Central, Luis Caputo, buscó en vano ganarle al mercado. Tratando de evitar que los bancos utilizaran los pesos provenientes del pago de vencimientos de Lebacs y se volcaran en manada a la compra de dólares, llevó la tasa de interés para el plazo más corto (27 días) del 40% al exorbitante 47%.
 
La decisión de Caputo de elevar la tasa de las Lebas de corto plazo -27 días- al 47% le generará a los tenedores de ese título una ganancia a julio de 7.106 millones de pesos. Sin embargo, apenas pudo renovar el 59,9% de los $514.779 millones que vencieron ayer. 
 
A la espera del préstamo del Fondo Monetario Internacional, que el Gobierno de Macri utilizará no para fomentar la producción, sino para contener la corrida cambiaria, la suba de tasas se complementará mañana con el incremento de los encajes bancarios, que implica inmovilizar unos $67.000 millones para evitar su traspaso a dólares. Además, se reduce del 10 al 5% la posición global neta en divisas, que funciona como un techo a la tenencia de dólares de bancos.
 
Pese a la batería de medidas, a los cambios de nombres, el rumbo de la economía y la desconfianza de los mercados en la Argentina no cambia: tal fue la demanda por el billete norteamericano ayer que cerró al alza, en $28,46. En el mercado de futuros, en tanto, se pactaron operaciones por US$595 millones, y para el cierre de diciembre, el plazo más largo negociado, el precio superó los $33. 
 
El cóctel es explosivo: las divisas genuinas no ingresan, los dólares se fugan y para contener la devaluación (con su consecuente efecto inflacionario) el Gobierno recurre a medidas recesivas que privilegian el dinero ocioso y desaniman la producción, verdadera fuente de riquezas en el país que tiene todo por hacer.
 
En tanto, el capital financiero sigue amasando grandes ganancias gracias a esta bicicleta financiera. Ahora necesita el Gobierno de los Ricos desarmar la bomba de las Lebac, que lo hará con nueva deuda, además de los fondos que recibirá del FMI. Un acuerdo neocolonial que viene con una profundización del ajuste para los trabajadores y demás sectores populares.
 
La Opinión Popular

19-06-2018 / 10:06
 Al filo de sus 60 años, el presidente Mauricio Macri parece la encarnación del extravío que el poder puede causar en algunos hombres.
 
Obnubilado quizá por expresiones de deseo sin asidero en la realidad, pensando más en el futuro electoral que en el pragmatismo de la coyuntura, ya no parece quedar en él nada de aquel joven con comprensión de los mercados, que desde muy chico se fogueó en el mundo empresarial y, junto a su padre, supo ser testigo del levantamiento del imperio Socma, que luego llegaría a gerenciar.
 
Herida la confianza de los mercados, pero también la de los ciudadanos que lo votaron, el Currículum Vitae del Presidente no alcanzó, siquiera, para que en sus más de dos años de Gobierno pudiera sacar al país del ostracismo de ser una economía de frontera y elevarlo a la categoría de emergente, en crecimiento, imán para los inversores del mundo.
 
De confirmarse lo que ya trascendió, tampoco lo logrará este año: mañana, Día de la Bandera, la Morgan Stanley Capital International (MSCI), sociedad encargada de tomar la decisión, anunciaría que la Argentina seguirá siendo un país de frontera.
 
La devaluación, la alta inflación, las tasas recesivas y el desplome de las acciones argentinas no son terreno fértil para la lluvia de inversiones ni el financiamiento externo.
 
Pudo el Presidente preparar el suelo para reactivar la producción, la generación de empleo y distribución de riquezas. Prefirió, en cambio, germinar la especulación y cuando los mercados no confiaron más, tuvo un rapto "brillante": acordar el salvataje de plomo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que quita más de lo que da.
 
Porque, como se trasluce en la carta de intención enviada al organismo por el Gobierno argentino, los millones de dólares recibidos se utilizarán para asistir a la corrida cambiaria, mientras se buscará achicar el gasto con más miseria, mellando conquistas sociales como jubilaciones y salarios dignos y los pobres, como toda limosna, recibirán el equivalente a unos pocos gramos de pan por día.
 

18-06-2018 / 11:06
En algún momento tenía que empezar a pasar. Las devaluaciones no son gratuitas, sobre todo en la Argentina. El contagio a los precios suele ser rápido. Y es lo que ya ocurre.
 
Antes de que empezara el fin de semana, las principales cadenas de supermercados recibieron mails con nuevas listas de precios. Hay aumentos que, en su mayoría, van de 7% al 10% en los principales rubros. Aunque hay casos de incrementos de hasta 18%, como sucede con los importados.
 
Las fábricas y comercializadoras de alimentos y productos de limpieza justificaron las remarcaciones por la suba del dólar. Pero estos ajustes no responden a la escalada de la última semana. Estos incrementos toman en cuenta parte de la corrida del mes pasado.
 
Durante mayo, el tipo de cambio pasó de $20,80 a $25,40. Esa suba -del 22% en un solo mes- no había tenido su traspaso pleno a los demás precios de la economía.
 
El propio Federico Sturzenegger lo había contemplado, cuando en una de sus últimas apariciones públicas como jefe del Banco Central, manifestó que la inflación de mayo sería "bastante menor" a la de abril. Pero que esperaba un rebrote para junio.
 
En efecto, el Indec acaba de publicar un índice de "apenas" 2,1% para mayo. Y aunque los alimentos registraron un avance superior -de 3,3%-, ese registro tuvo que ver más que nada con la propia dinámica inflacionaria y no tanto con la primera ola devaluatoria.
 
La realidad es que la fuerza del contagio a los precios apareció ahora. La intransigencia de los fabricantes e importadores provocó, incluso, que alguno de los grandes supermercados devolviera la mercadería en medio de la entrega, argumentando que no podían convalidar semejantes aumentos.
 
En concreto, la ola de incrementos incluyó a las principales empresa del sector. Molinos, por ejemplo, anunció un ajuste general del 7% a partir de este mismo lunes.
 
Los aumentos incluyen a cientos de sus productos, todos protagonistas de la mesa familiar. Molinos elabora desde fideos y aceites (distintas categorías y calidades) hasta harinas. También es muy fuerte en arroz y congelados.

18-06-2018 / 10:06
Con una pésima gestión del mercado cambiario y sin dólares suficiente en las reservas, el sendero para el tipo de cambio es ascendente. El gobierno de Mauricio Macri no puede frenar la corrida, simplemente porque no hay suficientes dólares disponibles para atender la demanda y se sometió a los dictados del FMI.
 
"Que baje el dólar, la puta que te parió". El cántico, unánime, partió de entre la multitud de argentinos que este fin de semana caminaron por las calles rusas, convocados por la fiebre mundialista para ver a Lionel Messi y equipo. Condenarlo como un insulto o reducirlo a una picardía sería subestimar el poder de la alerta, de esas palabras que dicen mucho más de lo que gritan.
 
Lo que hay, lo que se percibe, es un hartazgo que ni los miles de kilómetros que nos separan de Rusia, ni la euforia mundialista por el debut argentino han podido mitigar. El desastre económico, esta vez, hace mella en la Argentina, sin distinción de capas sociales, castigando ya no solo a los vulnerables de siempre, sino también a las clases medias y medias altas.
 
Precisamente, son estas las que ahora dirigen sus gritos al presidente Macri, clamando por algo más que un dólar estable. Piden lo que todavía no existe: un programa económico razonable y sustentable. Un esquema, algo que vaya más allá del simple cambio de ministros como se pueden cambiar los fusibles de un hogar.
 
Pero la paciencia de la clase media que votó a este Gobierno de los Ricos, por momentos mezquina o adormecida, tiene sus límites y por fin parece advertir que le ha llegado su hora, que el acuerdo neocolonial alcanzado con el FMI es, menos que un rescate, un salvavidas de plomo, no solo para el sector público, o los castigados salarios de los obreros o las jubilaciones de miseria, sino también un ajuste que la incluye.
 
El acuerdo neocolonial con el FMI definirá, para mal, el futuro de la Argentina, afectará a vastos sectores de la sociedad y sobre el que, no obstante, el Presidente no ha abierto la boca para dar una explicación de lo acordado. Hacerlo, implicaría exponer la crudeza de una realidad y unas metas brutales de ajuste, alejadas de las promesas que hizo a sus votantes.
 
Macri se cuida de evitar el sincericidio, pero quienes lo eligieron ya sienten la traición, con un malestar hondo, que viaja kilómetros. Él hace como si no los escuchara, se empecina en su rumbo sin plan y reduce todo a un juego de ajedrez, cambiando figuritas en el mismo álbum.
 
En el tema del dólar, el acuerdo neocolonial Macri-FMI es claro, planea absorber las presiones externas a través de un tipo de cambio flexible y ventas de divisas muy limitadas. O sea, dejar que se devalué la moneda todo lo que el mercado estime o especule, sin mencionar que no habrá botes salvavidas para todos.
 
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