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Cantor que cante a los pobres / Ni muerto se ha de callar / Pues ande vaya a parar el canto / De ese cristiano / No ha de faltar el paisano / Que lo haga resucitar. COPLAS DEL PAYADOR PERSEGUIDO
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Nacionales - 10-02-2018 / 10:02
PANORAMA POLÍTICO

Si te empiezan a putear en las canchas es porque perdieron la paciencia

Si te empiezan a putear en las canchas es porque perdieron la paciencia
Si te empiezan a putear en las canchas quiere decir que perdieron la paciencia, que esa frase que entonan miles de gargantas ha circulado antes en las mesas de amigos, sobremesas familiares, charlas de novios y hasta chistes infantiles que repiten lo que escuchan de sus padres. A veces, las consignas de las hinchadas son indescifrables para el profano, pero “Mauricio Macri, la puta que te parió” no requiere explicación.
Pasión de multitudes, el fútbol no sirve de encuesta electoral, pero funciona como termómetro del sociólogo. Mide procesos emocionales de masas, es un síntoma, el cantito de la hinchada es como el primer granito de la adolescencia.
 
Si te empiezan a putear en las canchas quiere decir que perdieron la paciencia, que esa frase que entonan miles de gargantas ha circulado antes en las mesas de amigos, sobremesas familiares, charlas de novios y hasta chistes infantiles que repiten lo que escuchan de sus padres. A veces, las consignas de las hinchadas son indescifrables para el profano, pero "Mauricio Macri, la puta que te parió" no requiere explicación.
 
El cantito vociferado por una muchedumbre se escuchó por primera vez el domingo en un clásico de masas: San Lorenzo-Boca. Algunos  trataron de minimizarlo: "vinculan a Macri con Boca" explicaron.
 
Pero el miércoles se volvió a escuchar el mismo cantito en Obras Sanitarias en la final de la Supercopa de básquet entre San Lorenzo y Regatas Corrientes. Los cuervos insistieron con el cantito, aunque el club Boca Juniors no tenía ninguna relación con esa contienda.
 
El jueves, la frase destinada al Presidente volvió a resonar en el partido de la B entre All Boys y Ferro, en la cancha de Floresta. El PRO ha ganado muchas elecciones en Boedo y Floresta. Seguramente no toda la tribuna siguió el canto de la mayoría. Pero los macristas hicieron mutis por el foro.
 
Es un dato que les suma color y temperatura a los números fríos de las encuestas que muestran la abrupta caída de la imagen de Mauricio Macri. Y a la vez expone la extensión de malestares, aunque todavía éstos no hayan influido sobre la decisión del voto.
 
El cambio de clima social y el creciente malestar con el gobierno, incluso entre sus propios votantes, constituyen el combustible de ese proceso.
 
Según la encuesta del CEOP de febrero de este año, desde diciembre, los que se consideran oficialistas bajaron del 31 por ciento al 26 por ciento. Y los que se auto titulan opositores subieron seis puntos, del 42 al 48 por ciento. Y eso fue antes de que comenzaran a llegar las boletas con los nuevos tarifazos y antes de los cantitos en las canchas de fútbol.
 
Y si las encuestas y la cancha no alcanzaran, la desesperación del gobierno para distraer la atención y sacar la situación socioeconómica del centro de la información suma otro síntoma de que ese debilitamiento es real. El escenario político se sigue transformando por caminos sinuosos. La economía, en cambio, mantiene el rumbo hacia el desastre.

 
Durante dos años acapararon el imaginario de las dos mitades de la sociedad que parió la elección del 2015. Fueron ideas-fuerza, deseo de multitudes y utopías que alimentaron ilusiones y esperanzas contrapuestas.
 
Pero la realidad fue mellando la potencia de esas frases que en estos dos años provocaron y convencieron. "Vamos a volver" y "Llegamos para quedarnos" han sido dichas con certeza de un lado y del otro de la cancha, pero la historia demuestra que nunca se vuelve al mismo lugar y que nadie es eterno.
 
El "Llegamos para quedarnos" fue la llave para alinear díscolos entre funcionarios nacionales y provinciales. Y los que llegaban estaban convencidos de lo que decían, a pesar de que desde el kirchnerismo se afirmaba todo lo contrario con el "Vamos a volver".
 
Fue la frase del macrismo para hacer el abordaje del Estado y desanimar cualquier despunte de resistencia. Convencieron a muchos, incluso a kirchneristas desencantados, a otros oportunistas y a otros despistados por la inesperada derrota. "No se crean que nos vamos en cuatro ni en ocho años" dijeron, con el paternalismo del que lo cree realmente. Esa confianza fue apuntalada por la elección de octubre.
 
El convencimiento de que habían llegado para quedarse estaba en haber alcanzado un triunfo en el que no habían creído. Y en la consiguiente confianza ciega en las herramientas de manipulación de la opinión pública, -la polarización sustentada por los medios corporativos y gran parte del Poder Judicial- que les habían permitido esa victoria imposible. Si habían permitido ese triunfo tan difícil, serían decisivos también para la permanencia por tiempo indefinido.
 
Pero la certeza de esa frase que prometía eternidad al gobierno macrista se fue diluyendo en las reacciones masivas y airadas de fin de año, en la bronca contra los cortes de luz cuando hay que pagar una fortuna por el servicio o en el rechazo a la defensa escandalosa de Triaca que hizo el gobierno.
 
El "Llegamos para quedarnos" se va escurriendo por la rejilla. Por lo menos, es terreno de incertidumbres, ya no se escucha con aquel convencimiento. Los medios corporativos se permiten filtrar algunos cuestionamientos a Macri.
 
Y van traspasando progresivamente el blindaje a la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal. Inclusive, para darle credibilidad a esa imagen bucólico-virginal de la gobernadora intercalan alguna crítica menor al Presidente.
 
Desde el otro lado, la consigna "Vamos a volver" planteaba la ilusión de una continuidad no interrumpida o el desconsuelo por esa derrota sin tomar en cuenta sus consecuencias. Sirvió para contener las tendencias centrífugas que conlleva una derrota.
 
En esa puja, la consigna oficialista sostenida por un triunfo electoral, con el manejo del poder político, y el poder económico, de los medios corporativos y de gran parte del poder judicial, penetró a la oposición y la dividió, sobre todo al peronismo. Los gobernadores que más se volcaron a la derecha, como el salteño Juan Manuel Urtubey, lo hicieron siguiendo a una base electoral que se derechizó.
 
El debilitamiento de "Llegamos para quedarnos" reanimó al peronismo, pero ya no con el "Vamos a volver". El peronismo de izquierda o de derecha nunca tuvo vocación testimonial. La conciencia de que es posible disputarle a Cambiemos despertó con respeto a la fuerza que demostró su opositor y al poder que puso en juego.
 
Despertó también con la conciencia de sus propias limitaciones y la necesidad de encontrar nuevas herramientas. Esa conciencia sobre el adversario y sobre sí mismo, debilitó el concepto de "Vamos a volver" como consigna de la nueva etapa.
 
Apenas empezó el juego, todavía no se repartieron las cartas, pero se frenó la hemorragia de recriminaciones y agresiones. Aparecen referentes de convocatorias amplias en la provincia de Buenos Aires y en la CABA, que de alguna manera se proyectan hacia todo el país. Ese proceso se produjo cuando la lógica oficialismo - oposición desplazó a la de kirchnerismo - antikirchnerismo que estaba desmantelando a la oposición.
 
En algunos sectores se llegó a hablar de la unidad del peronismo sin Cristina Kirchner. Decían que si se promediaba su resultado bonaerense en todo el país, la ex presidenta no tenía más del 20 por ciento de los votos. Es una cuenta interesada. En realidad, Cristina Kirchner obtuvo el 37 por ciento y solamente hizo campaña en la provincia de Buenos Aires.
 
En el hipotético caso que la hiciera en todo el país, a la mayoría de los gobernadores peronistas les resultaría muy difícil oponerse porque arrastraría a gran parte o a la mayoría de sus propias bases. La síntesis la hizo Alberto Fernández: "Con ella no alcanza y sin ella no se puede". Esa definición implica darle al proceso de reagrupamiento un signo opositor como rasgo central.
 
La lógica de cómo se acomodarán los melones la darán los mismos protagonistas. Cristina Kirchner no ha jugado como conducción en ese proceso y así le gambetea al oficialismo el juego de polarizar con ella. Sin embargo, desde ese lugar, gobernadores, intendentes, legisladores, randazzistas, massistas, moyanistas, independientes y kirchneristas, jugadores en ese partido, la reconocen como referente importante.
 
A Urtubey o al mismo Sergio Massa no les conviene la unidad del peronismo en la oposición porque su electorado está más a la derecha y es menos peronista. Es un voto de segunda vuelta macrista y con tendencia a quedarse allí.
 
Es difícil que Urtubey y Massa asuman un proceso de reunificación opositora que los aleje de sus bases locales. Y por lo tanto es difícil también que Urtubey y Massa puedan disputar contra Cambiemos fuera de sus distritos. La única carta que tienen para jugar es ganar en sus distritos para no salirse del juego.
 
La caída del "Llegamos para quedarnos" arrastró también a su contraparte de "Vamos a volver". La idea de "quedarnos" toma otros significados, igual que la de "volver". El escenario político se sigue transformando por caminos sinuosos. La economía, en cambio, mantiene el rumbo hacia el desastre.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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Si te empiezan a putear en las canchas es porque perdieron la paciencia
Un canto que se vuelve costumbre: El estadio de Obras fue el escenario donde volvió a sentirse fuerte el cántico: "¡Mauricio Macri, la puta que te parió!". Los hinchas de San Lorenzo, que insultaron al mandatario durante el partido con Boca, volvieron a reflotar el cantito en el partido de básquet que coronó a su equipo campeón de la Supercopa.
16-12-2018 / 10:12
Hace exactamente un año, Guillermo Calvo visitó la Argentina. El economista argentino radicado en Washington insistió junto a su colega Carmen Reinhardt (experta en historias de crisis económicas) que era inevitable que el Gobierno de Macri recurriera al FMI, ante la necesidad de contar con un prestamista de última instancia. En ese momento, nadie le prestó atención.
 
Ahora Calvo visitó de vuelta el país invitado a participar de la CIEF (Conferencia Internacional de Economía y Finanzas) y realizó nuevas advertencias. Se concentró sobre todo en el duro programa monetario que implementó el Banco Central: "La verdad es que hoy ya ningún país utiliza el control de agregados monetarios para combatir la inflación, entre otros motivos porque los factores de creación de dinero son múltiples".
 
Y enseguida puntualizó que "la única certeza que tenemos es que este tipo de políticas lo único que logrará es alargar la recesión".
 
En los últimos días se multiplicaron las críticas al esquema monetario que el Gobierno negoció con el FMI para estabilizar las variables financieras. Resumiendo, se trata de controlar de manera estricta la expansión de dinero por parte del Central, junto con la definición de una zona de no intervención en la que la entidad no puede comprar ni vender dólares.
 
El programa que se puso en marcha a principios de octubre consiguió el objetivo inicial: estabilizar el dólar, aunque pagando el precio de una elevada tasa de interés. Pero tras la nueva devaluación de agosto, que había llevado a la divisa de $ 28 a más de $ 40, era imprescindible controlar el tipo de cambio cueste lo que cueste para evitar una espiralización de la inflación (en septiembre tocó un pico de 6,5%).
 
Desde la UIA también enfatizaron el efecto que esta política está generando en el aparato productivo. Esta semana fue especialmente duro el titular de la entidad fabril, Miguel Acevedo. "En el año ya perdimos 40.000 puestos de trabajo. Esta política de altas tasas y control monetario ya la tuvimos y dio muy malos resultados". Pero además advirtió que "es cierto que el dólar está más estable, pero la corrida no terminó. Sólo lo controlan con tasas muy altas".
 
El nivel de reactivación que hay por delante es un dato vital para las chances electorales de Macri. Una cosa es llegar a octubre del año que viene con la economía en franca recuperación luego de la crisis de 2018. Y otra muy distinta es hacerlo con un rebote tibio, que será casi imperceptible para los bolsillos.
 
Por ahora todo hace pensar en un "cabeza a cabeza" con Cristina. Y esas dudas sobre qué modelo gobernará la Argentina serán un factor preponderante a lo largo de 2019.

16-12-2018 / 09:12
El informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UDS-UCA) cuantifica algo consabido. La pobreza aumenta llegando a récords desoladores. Cualquier medición es discutible o falible: no hay por qué tomar como dogma la de UCA.
 
Saludable que la data llegue a la tapa de los diarios oficialistas: el exagerado prestigio de las universidades privadas a veces sirve para algo. Una gran virtud de los informes del ODS es la continuidad en el tiempo: las variaciones son más certeras que las cifras "desnudas". 
 
La trepada de la pobreza se incubó en el huevo de la serpiente: el programa económico devastador. Rompió el cascarón hace tres años, ahora repta en un medio ambiente propicio.
 
Despidos, suba del desempleo, redistribución regresiva del ingreso, baja del consumo, desindustrialización, cierre de empresas... No hay un guarismo aislado sino un conjunto.
 
El recorte del enfoque, fijado en la pobreza y la indigencia por ingresos, esclarece más si se amplía la mirada. 
 
Desde diciembre de 2015 creció la proporción de pobres pero no toda la sociedad se empobreció. Prosperan sectores productivos, financieros, una clase social... privilegiados y en continuo ascenso.
 
"Lo peor" no cesa ni se estaciona. Ni se condensa en la foto de los indicadores de un año, un semestre o un trimestre. Los deterioros en materia de salud y educación reflejarán la crisis de modo más lento.
 
Crecerán, a ritmos diversos, la violencia familiar y callejera, la anomia, la usura "hormiga" en los barrios tanto como la financiera de bancos y tarjetas de crédito. Cien etcéteras.
 
El mainstream político y mediático apela a la expresión "inseguridad" atándola al delito común, la violencia urbana. Estudios laborales afinados se valen de ella para describir las vivencias de los trabajadores cuando se desmantelan sus derechos y certezas.

15-12-2018 / 10:12
La contundencia del balance numérico de los 3 años de gestión de la alianza Cambiemos es desastroso: 291% de devaluación, 160% de inflación, 3008% de alza en el gas, 2136% en la luz, 515% en el agua, 22% de caída en el salario real promedio y 24% en el mínimo y 18,5% en la jubilación.
 
Pero además, la destrucción de 51.700 empleos privados, la resignación de 107.933 puestos industriales y la desaparición de 9609 Pymes. Aún así, a cada argentino le tocan $283.380 de la deuda contraída, que supera en 420% a la que dejó la economía K y que ocupa 17,7% del gasto público, 10,2 puntos más que desde que asumió el actual gobierno.
 
Uno de las mentiras de campaña, como la promesa de reducción del peso del Estado, se usó en realidad de camuflaje para echar personal de planta y contratado heredado de la gestión anterior, pero reemplazándolo con creces por "tropa propia" e inclusive mejor paga. Hay un crecimiento de 87.700 empleos públicos nacionales.
 
En verdad, se hipotecó el futuro: se achicó la actividad económica, hay menos trabajo, se benefició más a los ricos en desmedro de los pobres y se disminuyó la inversión destinada a educación y ciencia, ¿a cambio de qué?
 
Recién ahora, desde la industria se advierte sobre un posible agravamiento de la recesión si no se adoptan medidas que fomenten las inversiones y una mayor actividad.
 
Acusado, imputado y procesado por haber pagado coimas a funcionarios del gobierno anterior en el marco de la causa de los cuadernos, Paolo Rocca paradójicamente se acaba de convertir en "el vocero" de la agenda de temas que el empresariado local reclama que Mauricio Macri encare en su cuarto año de mandato.
 
La voz del titular del Grupo Techint -y también el hombre más rico de la Argentina- se escuchó en un seminario de la organización Pro Pyme de la cual el holding es parte importante y, entre sus pares, se leyó como un fuerte mensaje hacia el gobierno de los CEOs de Cambiemos.
 
Si bien no marcó directamente los errores de gestión que la mayoría de los ejecutivos del país le adjudican a Macri, sí hizo referencia a las medidas que el país "necesita" mirando a mediano y largo plazo.
 
En ese contexto, pidió un país que genere más divisas genuinas, que apoye las exportaciones, que no mire solamente al campo sino también a la industria y que mantenga un tipo de cambio competitivo, en especial en un año electoral como será el 2019.
 
La Opinión Popular

15-12-2018 / 08:12
En un país ya de por sí aterrorizado por la peor política económica que recuerde, se levantan tapas desde las que se abalanzan viejos monstruos, como esas cajas con resorte de las que salta un payaso de susto.
 
El escándalo de la Libertadores por la violencia en el fútbol derivó en que -¡salta el payaso!- la final de una copa con ese nombre se definiera entre dos equipos argentinos en el país del que fuimos liberados por los Libertadores.
 
La denuncia por la violación de una menor por parte de un adulto en el ámbito del espectáculo estalló en los medios como una granada que se multiplicó en miles de esquirlas y relatos de mujeres que contaron por primera vez que fueron abusadas o violadas de niñas.
 
Y -¡salta el payaso!- el presidente Mauricio Macri, quien dijo que no les cree a las mujeres cuando dicen que no les gusta, "que les digan qué lindo culo tenés", anunció que enviará al Congreso una ley de equidad de género.
 
El que fue presidente de un club que tiene una de las barras más agresivas está incapacitado moralmente para hablar de violencia en el fútbol porque no hizo nada cuando pudo hacerlo.
 
El hombre que juega con esa idea de que "aunque digan que no, es sí" y que piensa que es agradable para las mujeres que todo el tiempo los hombres hablen de sus culos, no puede decir que entiende o, siquiera, que trata de entender la violencia de género.
 
El presidente que encabezó una de las principales constructoras contratistas del Estado y cuyas empresas se multiplicaron durante la dictadura, no tiene autoridad para hablar de corrupción en la obra pública, porque su fortuna proviene de ese ámbito y nunca dijo nada.
 
Y como su hermano Gianfranco, que acaba de declarar esta semana ante la justicia que "nunca pagó sobornos, no sé mi padre", parece que en la familia presidencial se escudan en la discapacidad mental de Franco, il capo di famiglia.
 
Es el mismo Macri que prometió "pobreza cero" en la campaña y se acaba de demostrar que su gobierno ha sido el que con más rapidez aumentó los niveles de pobreza en el país, aún más que las dictaduras y que cualquier gobierno civil.
 
La mayoría de los argentinos votó a un presidente que encarna a sus peores congojas. Cada payaso monstruoso que brinca de las cajitas del horror argentino tiene un reflejo de la clase y el grupo social al que pertenece Macri.

14-12-2018 / 10:12
Gianfranco Macri compareció ayer ante el juez Claudio Bonadío, evitó defender su padre Franco y mandó a los cronistas tribunalicios a preguntarle "a él" si había pagado coimas para mantener sus cabinas de Autopistas del Sol durante el kirchnerismo, al que apoyó incluso cuando su primogénito buscaba destronarlo.
 
Ausol, en rigor, es controlada por el consorcio español Abertis y tiene como socia a la italiana Impregilo. La constructora del grupo Macri, SIDECO Americana, tuvo entre 1994 y 2001 un 23% del capital y redujo esa participación al 10% en 2001 a cambio de u$s 120 millones, tras asegurarse la contratación de sus constructoras para las obras de los años 90.
 
En 2004, como explicó ayer Gianfranco, se licuaron las participaciones al incorporar un refuerzo de capital. Pero los Macri mantuvieron un 7% que recién vendieron el año pasado, después de que las acciones de Ausol treparan 394% por las subas de peajes dispuestas por el Gobierno de Macri.
 
Eso no es todo. Las multinacionales europeas que se quedaron con los peajes de los accesos tienen a su vez otros vínculos con la familia presidencial. Abertis pertenece a Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid, con quien Macri compartió negocios en el mundo del fútbol.
 
Impregilo es un grupo constructor italiano fundado en 1959 en Milán, con más de 17.000 empleados y obras viales en toda Latinoamérica, pero con una particularidad: en casi todos sus negocios en Argentina aparece asociado a los Macri.
 
Una de las prósperas empresas contratistas del Estado que compartieron durante años los Macri con Impregilo es la línea de alta tensión que transporta la energía generada por Yacyretá (Yacylec S.A.).
 
Esta semana, el diario La Nación reveló que el Tribunal Fiscal de la Nación dictaminó que Yacylec le debe a la AFIP 46 millones de pesos en impuestos atrasados, multas e intereses acumulados, además de las costas del juicio que hizo para intentar evitar pagar.
 
Llamativamente, apenas 24 horas después se incendió en el sexto piso de la sede central de la AFIP la oficina de Causas Tributarias, donde se almacenan expedientes y actuaciones administrativas como las que se ventilaron en ese juicio en el Tribunal Fiscal.
 
Ahora, el padre y el hermano del Presidente y jefe del clan familiar están acusados de haber pagado coimas para mantener las concesiones del Acceso Oeste a través de la empresa Concesionaria Oeste, y por el Acceso Norte a través de Autopistas del Sol (Ausol). Pero, el responsable de los negocios no es otro que Mauricio, y ni los CEOs ni Gianfranco participaban de las decisiones sin la venia del líder de Cambiemos.
 
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