La Opinión Popular
                  06:20  |  Domingo 19 de Agosto de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Tenemos inflación, recesión, desempleo, endeudamiento y riesgo de default. Todo gracias a Macri, que en vez de resolver los problemas de la década K, los potenció. Y encima debemos bancarnos al FMI”. Alberto Fernández
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Nacionales - 10-02-2018 / 10:02
PANORAMA POLÍTICO

Si te empiezan a putear en las canchas es porque perdieron la paciencia

Si te empiezan a putear en las canchas es porque perdieron la paciencia
Si te empiezan a putear en las canchas quiere decir que perdieron la paciencia, que esa frase que entonan miles de gargantas ha circulado antes en las mesas de amigos, sobremesas familiares, charlas de novios y hasta chistes infantiles que repiten lo que escuchan de sus padres. A veces, las consignas de las hinchadas son indescifrables para el profano, pero “Mauricio Macri, la puta que te parió” no requiere explicación.
Pasión de multitudes, el fútbol no sirve de encuesta electoral, pero funciona como termómetro del sociólogo. Mide procesos emocionales de masas, es un síntoma, el cantito de la hinchada es como el primer granito de la adolescencia.
 
Si te empiezan a putear en las canchas quiere decir que perdieron la paciencia, que esa frase que entonan miles de gargantas ha circulado antes en las mesas de amigos, sobremesas familiares, charlas de novios y hasta chistes infantiles que repiten lo que escuchan de sus padres. A veces, las consignas de las hinchadas son indescifrables para el profano, pero "Mauricio Macri, la puta que te parió" no requiere explicación.
 
El cantito vociferado por una muchedumbre se escuchó por primera vez el domingo en un clásico de masas: San Lorenzo-Boca. Algunos  trataron de minimizarlo: "vinculan a Macri con Boca" explicaron.
 
Pero el miércoles se volvió a escuchar el mismo cantito en Obras Sanitarias en la final de la Supercopa de básquet entre San Lorenzo y Regatas Corrientes. Los cuervos insistieron con el cantito, aunque el club Boca Juniors no tenía ninguna relación con esa contienda.
 
El jueves, la frase destinada al Presidente volvió a resonar en el partido de la B entre All Boys y Ferro, en la cancha de Floresta. El PRO ha ganado muchas elecciones en Boedo y Floresta. Seguramente no toda la tribuna siguió el canto de la mayoría. Pero los macristas hicieron mutis por el foro.
 
Es un dato que les suma color y temperatura a los números fríos de las encuestas que muestran la abrupta caída de la imagen de Mauricio Macri. Y a la vez expone la extensión de malestares, aunque todavía éstos no hayan influido sobre la decisión del voto.
 
El cambio de clima social y el creciente malestar con el gobierno, incluso entre sus propios votantes, constituyen el combustible de ese proceso.
 
Según la encuesta del CEOP de febrero de este año, desde diciembre, los que se consideran oficialistas bajaron del 31 por ciento al 26 por ciento. Y los que se auto titulan opositores subieron seis puntos, del 42 al 48 por ciento. Y eso fue antes de que comenzaran a llegar las boletas con los nuevos tarifazos y antes de los cantitos en las canchas de fútbol.
 
Y si las encuestas y la cancha no alcanzaran, la desesperación del gobierno para distraer la atención y sacar la situación socioeconómica del centro de la información suma otro síntoma de que ese debilitamiento es real. El escenario político se sigue transformando por caminos sinuosos. La economía, en cambio, mantiene el rumbo hacia el desastre.

 
Durante dos años acapararon el imaginario de las dos mitades de la sociedad que parió la elección del 2015. Fueron ideas-fuerza, deseo de multitudes y utopías que alimentaron ilusiones y esperanzas contrapuestas.
 
Pero la realidad fue mellando la potencia de esas frases que en estos dos años provocaron y convencieron. "Vamos a volver" y "Llegamos para quedarnos" han sido dichas con certeza de un lado y del otro de la cancha, pero la historia demuestra que nunca se vuelve al mismo lugar y que nadie es eterno.
 
El "Llegamos para quedarnos" fue la llave para alinear díscolos entre funcionarios nacionales y provinciales. Y los que llegaban estaban convencidos de lo que decían, a pesar de que desde el kirchnerismo se afirmaba todo lo contrario con el "Vamos a volver".
 
Fue la frase del macrismo para hacer el abordaje del Estado y desanimar cualquier despunte de resistencia. Convencieron a muchos, incluso a kirchneristas desencantados, a otros oportunistas y a otros despistados por la inesperada derrota. "No se crean que nos vamos en cuatro ni en ocho años" dijeron, con el paternalismo del que lo cree realmente. Esa confianza fue apuntalada por la elección de octubre.
 
El convencimiento de que habían llegado para quedarse estaba en haber alcanzado un triunfo en el que no habían creído. Y en la consiguiente confianza ciega en las herramientas de manipulación de la opinión pública, -la polarización sustentada por los medios corporativos y gran parte del Poder Judicial- que les habían permitido esa victoria imposible. Si habían permitido ese triunfo tan difícil, serían decisivos también para la permanencia por tiempo indefinido.
 
Pero la certeza de esa frase que prometía eternidad al gobierno macrista se fue diluyendo en las reacciones masivas y airadas de fin de año, en la bronca contra los cortes de luz cuando hay que pagar una fortuna por el servicio o en el rechazo a la defensa escandalosa de Triaca que hizo el gobierno.
 
El "Llegamos para quedarnos" se va escurriendo por la rejilla. Por lo menos, es terreno de incertidumbres, ya no se escucha con aquel convencimiento. Los medios corporativos se permiten filtrar algunos cuestionamientos a Macri.
 
Y van traspasando progresivamente el blindaje a la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal. Inclusive, para darle credibilidad a esa imagen bucólico-virginal de la gobernadora intercalan alguna crítica menor al Presidente.
 
Desde el otro lado, la consigna "Vamos a volver" planteaba la ilusión de una continuidad no interrumpida o el desconsuelo por esa derrota sin tomar en cuenta sus consecuencias. Sirvió para contener las tendencias centrífugas que conlleva una derrota.
 
En esa puja, la consigna oficialista sostenida por un triunfo electoral, con el manejo del poder político, y el poder económico, de los medios corporativos y de gran parte del poder judicial, penetró a la oposición y la dividió, sobre todo al peronismo. Los gobernadores que más se volcaron a la derecha, como el salteño Juan Manuel Urtubey, lo hicieron siguiendo a una base electoral que se derechizó.
 
El debilitamiento de "Llegamos para quedarnos" reanimó al peronismo, pero ya no con el "Vamos a volver". El peronismo de izquierda o de derecha nunca tuvo vocación testimonial. La conciencia de que es posible disputarle a Cambiemos despertó con respeto a la fuerza que demostró su opositor y al poder que puso en juego.
 
Despertó también con la conciencia de sus propias limitaciones y la necesidad de encontrar nuevas herramientas. Esa conciencia sobre el adversario y sobre sí mismo, debilitó el concepto de "Vamos a volver" como consigna de la nueva etapa.
 
Apenas empezó el juego, todavía no se repartieron las cartas, pero se frenó la hemorragia de recriminaciones y agresiones. Aparecen referentes de convocatorias amplias en la provincia de Buenos Aires y en la CABA, que de alguna manera se proyectan hacia todo el país. Ese proceso se produjo cuando la lógica oficialismo - oposición desplazó a la de kirchnerismo - antikirchnerismo que estaba desmantelando a la oposición.
 
En algunos sectores se llegó a hablar de la unidad del peronismo sin Cristina Kirchner. Decían que si se promediaba su resultado bonaerense en todo el país, la ex presidenta no tenía más del 20 por ciento de los votos. Es una cuenta interesada. En realidad, Cristina Kirchner obtuvo el 37 por ciento y solamente hizo campaña en la provincia de Buenos Aires.
 
En el hipotético caso que la hiciera en todo el país, a la mayoría de los gobernadores peronistas les resultaría muy difícil oponerse porque arrastraría a gran parte o a la mayoría de sus propias bases. La síntesis la hizo Alberto Fernández: "Con ella no alcanza y sin ella no se puede". Esa definición implica darle al proceso de reagrupamiento un signo opositor como rasgo central.
 
La lógica de cómo se acomodarán los melones la darán los mismos protagonistas. Cristina Kirchner no ha jugado como conducción en ese proceso y así le gambetea al oficialismo el juego de polarizar con ella. Sin embargo, desde ese lugar, gobernadores, intendentes, legisladores, randazzistas, massistas, moyanistas, independientes y kirchneristas, jugadores en ese partido, la reconocen como referente importante.
 
A Urtubey o al mismo Sergio Massa no les conviene la unidad del peronismo en la oposición porque su electorado está más a la derecha y es menos peronista. Es un voto de segunda vuelta macrista y con tendencia a quedarse allí.
 
Es difícil que Urtubey y Massa asuman un proceso de reunificación opositora que los aleje de sus bases locales. Y por lo tanto es difícil también que Urtubey y Massa puedan disputar contra Cambiemos fuera de sus distritos. La única carta que tienen para jugar es ganar en sus distritos para no salirse del juego.
 
La caída del "Llegamos para quedarnos" arrastró también a su contraparte de "Vamos a volver". La idea de "quedarnos" toma otros significados, igual que la de "volver". El escenario político se sigue transformando por caminos sinuosos. La economía, en cambio, mantiene el rumbo hacia el desastre.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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Si te empiezan a putear en las canchas es porque perdieron la paciencia
Un canto que se vuelve costumbre: El estadio de Obras fue el escenario donde volvió a sentirse fuerte el cántico: "¡Mauricio Macri, la puta que te parió!". Los hinchas de San Lorenzo, que insultaron al mandatario durante el partido con Boca, volvieron a reflotar el cantito en el partido de básquet que coronó a su equipo campeón de la Supercopa.
18-08-2018 / 10:08
El impacto dramático de la crisis y los empresarios que denuncian a la corrupción K, parecen disputar el interés de los argentinos. Los empresarios corruptos entusiasman a los zocaleros de la tele y a los tituleros de los medios oficialistas.
 
Pero la sensación es que esa construcción, esas tapas que inundan los kioscos y los programas gritones, se han despegado de la preocupación general más extendida y más profunda.
 
Para muchos ya no se trata de preocupación sino de desesperación, porque la quiebra de empresas, el cierre de fuentes de trabajo y la disparada de la carestía de la vida ya conforman un drama nacional. Y es difícil que las tapas y los zócalos puedan competir con la desesperación.
 
Hay un disloque entre la profusa información que ha caracterizado a las operaciones mediáticas anti K, y la preocupación instalada en la sociedad.
 
En otros momentos, esas operaciones conseguían crear un clima que ocupaba todo, la charla de los taxistas, las discusiones de sobremesa o los comentarios en el trabajo.
 
La bomba psíquica de indignación denuncista y griterío mediático que induce al odio linchador está en su máxima expresión. Y lo que en otro momento podría haber sido una sociedad enardecida, ahora le presta poca atención.
 
Está absorta en las facturas de los servicios y el precio de los alimentos. "Absorta" es el punto previo a la rabia, primero rabia individual y después la reacción colectiva, el hecho social y su consecuencia política.
 
Esta ofensiva mediático judicial funcionó como la herramienta que el gobierno guardaba para contrarrestar su momento más crítico.  Habría que ser muy ingenuo para pensar que la aparición de fotocopias de supuestos cuadernos coincidió por puro azar con el punto de inflexión más grave de la crisis.
 
Habría que ser más ingenuo  para pensar que toda la movida en la justicia no estaba hablada previamente con los empresarios que fueron a declarar y con las altas esferas del Poder Judicial.
 
Toda la aparatosa movida no se implementa de la noche a la mañana. Implica largas negociaciones donde cada uno trata de preservar su interés y deslindar concesiones y ganancias, donde se dibujan y recortan los alcances y los imputados y se subrayan los perdones y sus mecanismos.
 
Por eso resulta más sospechoso aún que intenten presentarla como algo repentino y casual.

17-08-2018 / 10:08
En los próximos días, el triunvirato de la CGT hará una fuerte ofensiva contra el Gobierno de Mauricio Macri: reclamará que se suspendan los despidos, por lo menos hasta fin de año. Lo hará como respuesta a lo que los gremialistas consideran una pasividad de la Casa Rosada frente a la crisis. Y en reacción a lo que, señalan, fue una provocación del lado oficial: la convocatoria inconsulta a una cumbre con los empresarios.
 
Los gremios más combativos -con Camioneros a la cabeza- vienen reclamando que la cúpula de la CGT active un plan de lucha. Critican con suma dureza al triunvirato (Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña) por su "buena onda" con Macri. Lo hizo Hugo Moyano, quien fue el principal orador del acto de lanzamiento de la Multisectorial 21F que se realizó en el microestadio de Atlanta.
 
Durante su discurso calificó a los integrantes del Gobierno de Macri como "mamarrachos" que responden a las órdenes de los poderes establecidos y al FMI pero también convocó a los sectores gremiales, sociales y políticos a unirse y advirtió que "o se suman a la lucha de los trabajadores o se quedan con los oligarcas".
 
Moyano no tuvo piedad con Macri y llegó a decir que "si comparamos el Gobierno de De la Rúa con el que tenemos ahora, De la Rúa era un estadista al lado de este Presidente. ¡No sabe qué hacer!", dijo para deleite de los participantes que comenzaron a entonar el cántico que se conoció como el hit del verano: MMLPQTP.
 
Moyano le aseguró a los participantes de la Multisectorial que el Gobierno de Macri "se quiere quedar con el dinero de las organizaciones gremiales, el de los jubilados, las asignaciones familiares y todo para pagar a los dueños del país que hoy ejercen el gobierno y el FMI".
 
Y agregó en este grupo de beneficiarios a "los sectores de poder permanente que en otras épocas usaban las dictaduras para aplicar política de hambre y hoy utilizan estos mamarrachos que tenemos que lo único que hacen es obedecer todo lo que sea en contra de los trabajadores y los humildes".
 
Recordó las multas que le impuso el Ministerio de Trabajo a su gremio y a Suteba: "Quieren tapar el hambre, la miseria y la desocupación. Pero no hay que abandonar la lucha por más presiones que nos quieran meter", dijo. Luego insistió en la presión que realiza el Gobierno sobre jueces y fiscales para perseguirlo a él y su hijo Pablo luego de que lograran frenar la reforma laboral y rompieran el techo a las paritarias de este año. 
 
Por último, Moyano convocó a todos a continuar trabajando por la unidad "porque una vez más el triunfo será de los trabajadores".
 
La Opinión Popular

17-08-2018 / 09:08
En el gobierno de Mauricio Macri se disponen a capitalizar la causa de los "cuadernos de las coimas", novela con aires de burlesque, y poner al Presidente -un hombre que fue por años un empresario de la obra pública- del lado de la transparencia y la anticorrupción.
 
Los cuadernos, el show mediático, el desfile por Comodoro Py, resulta para los empresarios una traición de quien consideraban un par: el hijo rico nacido en las entrañas de la "Patria contratista", testigo y partícipe de la corrupción con Socma, la empresa que le legó su padre; o Iecsa, de Ángelo Calcaterra, el primo testaferro y "arrepentido" al que, no obstante, le otorgó el soterramiento del tren Belgrano.
 
Macri en su momento fue procesado por contrabando y luego sobreseído por la Corte menemista, sin embargo ayer, ante sus antiguos colegas, pronunció palabras que rozaron la burla y el cinismo: "Vayan para adelante. Ustedes son los generadores de riqueza", les dijo. Y, tras el desplante, les propuso: "Si alguno se encuentra con un pedido indebido, acá tienen un Presidente al cual acudir". "¿Y Macri, a quién acudirá", deslizó con irónica bronca un alto empresario.
 
No será gratuito que la Justicia alcance al gran poder económico de la Argentina, que incluye al clan Macri. Lo grave es que, más allá de las condenas, del efecto judicial e individual que la causa tenga en cada uno de los imputados, ellos son empresarios que tienen a su cargo algunas de las obras más importantes del país. De ellos depende la inversión que emplea a tantos obreros, que mueven el débil consumo, que hacen que la economía no desfallezca más.
 
Hoy vemos arrepentirse o negar el pago de coimas al poderoso Paolo Rocca, presidente del Grupo Techint, mayor productor de acero de la Argentina y el mayor productor del mundo de tubos sin costura, comprometido en la explotación de Vaca Muerta. También a Aldo Roggio, que, tras declarar como "arrepentido", renunció a la presidencia del holding que carga con más de un siglo de historia; pero también a Carlos Wagner, expresidente de la Cámara de la Construcción, y actual titular de Esuco, de quien dependen varias de las obras públicas en marcha.
 
También, aparece ahora el banquero Luis María Ribaya, exdirectivo del Galicia y Nación (donde se desempeñó hasta el año pasado), quien se sumaría a la ola de "arrepentidos" y podría provocar un tembladeral en el sistema financiero argentino. Los bancos, encargados de blanquear el dinero negro, podrían ventilar nuevos males.
 
Nada importaría si esto fuera simplemente una escena de empresarios delatores y vengativos, pero si la Justicia, o el propio humor de estos magnates, lo dispone, las pocas obras públicas en marcha podrían paralizarse, empujando a más trabajadores fuera del sistema, agregando más sal a la herida de la recesión.
 
La difusa meta de campaña del Presidente se pervierte: de la pobreza cero, pasaremos a la obra pública cero, nos volveremos todos un poco más pobres. Si eso sucede, el hilo se habrá cortado por lo más delgado, por el pueblo que nada hizo y sufre la corrupción enquistada. Los inmorales deben recibir su castigo. Pero, ¿pagarán los responsables?
 
La Opinión Popular

16-08-2018 / 09:08
16-08-2018 / 09:08
En una semana negra para la economía neoliberal macrista, el Indec informó que el índice de precios de julio registró una suba promedio de 3,1% y en lo que va del año llega al 19,6%. Mientras que en los últimos 12 meses la suba de precios trepó al 31,2%. La aceleración de la devaluación torna incumplibles las metas que el gobierno de Mauricio Macri asumió ante el FMI, empezando por las de acumulación de reservas y las de inflación.
 
La inflación no da respiro y la asfixia para los bolsillos populares será mayor tras el salto devaluatorio de las últimas jornadas, que encaminan el dólar hacia los $31. Es el reflejo de la falta de credibilidad en el Gobierno de los Ricos, que alimenta la corrida cambiaria y la depreciación del peso.
 
Así, a solo dos meses de haber negociado con el FMI, se acerca al 32% que el Fondo le puso como límite a la alianza Cambiemos para que los desembolsos de dólares trimestrales sean automáticos y no requieran de una intervención más feroz de su Junta Directiva. De hecho, los especialistas recomendaban ayer renegociar el acuerdo, y defender el valor del peso para evitar un estallido económico y social.
 
Mientras, lo preocupante es que el alza promedio de la inflación estuvo traccionada por el fuerte incremento en rubros sensibles como el transporte (5,2%), que ayer volvió a subir, con incrementos superiores a los anunciados y que continuarán, al menos, hasta octubre. En la misma línea, la canasta de alimentos y bebidas trepó un 4%.
 
También, en lo que va del año, el rubro transporte lidera las subas con un 28,4%, seguido por educación con un 22,3% y alimentos y bebidas con un 22%. La tendencia alcista es explicada por el incesante tarifazo en trenes y colectivos, la cuota de los colegios privados y el impacto que generó la devaluación del peso en las góndolas que, frente a la debilidad del peso argentino, se mueven a ritmo dólar.
 
Siempre según los números del Indec, en los últimos doce meses las mayores subas se registran en los rubros "vivienda, agua, gas, electricidad y otros combustibles" (47%), transporte (40,9%), alimentos y bebidas (31%) y educación (30,8%). Este mes, en tanto, la inflación se recalentará por las subas constantes en las naftas, las prepagas, electricidad y transporte.
 
Sin embargo, meta de inflación cumplible o incumplible no es la cuestión, sino que el poder adquisitivo de los salarios continúa en descenso. Menor consumo y salarios anémicos mientras los precios siguen sin frenos, hace cada día más complicado llegar a fin de mes. Las paritarias a la baja de este año agravaron esta situación.
 
El menor poder adquisitivo se expresó en la baja del consumo. La inflación no da tregua y las nuevas exigencias del FMI empeorarán las condiciones de vida de los sectores populares. La crisis la tienen que pagar los ricos y no el pueblo trabajador.
 
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