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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 02-02-2018 / 08:02
LA FUGA NO HABILITA A MATAR POR LA ESPALDA

Macri prefiere el gatillo fácil

Macri prefiere el gatillo fácil
El presidente Macri recibió en la Casa Rosada a Luis Chocobar, el policía que el 8 de diciembre mató a un joven que acababa de apuñalar a un turista. El disparo mortal fue por la espalda. ¿Qué dice el Presidente de la Nación cuando lo recibe y sostiene que “lo vamos a ayudar” y cómo escucha eso el juez de la causa? ¿Le será fácil leer la letra de la ley y disponer a su libre albedrío? ¿Se puede sentir liberado el juez cuando Macri apunta a que “hay cámaras” con lo que está diciendo que encima del juez hay una apelación a un tribunal superior? ¿Se podrá pensar que el presidente ya conversó con los camaristas o es que se abstuvo para sostener la independencia de poderes? ¿Se puede suponer que el presidente Macri sospeche que la justicia es independiente? ¿Se puede entender cómo parte de la sociedad puede creer que Macri defienda la independencia de la justicia?
Mauricio Macri realizó un acto que no tiene antecedentes en democracia. Mientras la Justicia investiga un posible caso de gatillo fácil, como presidente de la Nación recibió a un policía procesado por "excesos en la legítima defensa".  Se trata del policía Luis Oscar Chocobar, quien intervino, vestido de civil, tras el asalto a un turista yanqui, y mató por la espalda a uno de los agresores, mientras huía.
 
Chocobar llegó vestido con su uniforme a la Casa Rosada y subió al despacho presidencial, donde Macri lo recibió junto con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y su par bonaerense, Cristian Ritondo. Allí reconoció su "valentía", y se fotografió con el procesado, foto que, poco después, subió a las redes sociales.
 
"Quería ofrecerle todo mi apoyo, decirle que lo acompañamos y que confiamos en que la Justicia en otra instancia lo liberará de todo cargo, reconociendo su valentía", señaló el jefe de Estado, quien remarcó que el policía "defendió al turista en La Boca".
 
El homicidio con "exceso en la legítima defensa" es una de las típicas figuras que utilizan los jueces para lavarse las manos cuando tienen un fusilamiento policial demasiado evidente. Si no hay manera de inventar un sobreseimiento, le buscan la vuelta con una figura atenuada para reducir la pena.
 
Pero, el exceso en la legítima defensa requiere justamente que haya una situación de legítima defensa, que se excedió. Y si el joven delincuente que atacó al turista norteamericano ya había salido corriendo cuando apareció el policía Chocobar, eso significa que no persistía la situación de peligro. La fuga no lo habilitaba, bajo ningún punto de vista, a disparar a matar.
  
El otro pibe, el cómplice que escapó corriendo tras el ataque al turista en La Boca, lo atraparon dos peatones que estaban desarmados. El juez actuó como corresponde al procesar sin prisión preventiva al menor de edad que atraparon. Bueno sería que encima ese joven estuviera preso cuando el policía está en libertad.


Acá lo grave es que Chocobar no esté preso y procesado por homicidio calificado por su condición de miembro de una fuerza de seguridad.  Hay que recordar que en nuestro país no existe la pena de muerte. Y si alguien roba a otra persona, incluso si la lastima, debe ser detenida y si corresponde, condenada. No asesinada, y menos por la espalda cuando está huyendo.

El gatillo fácil y la tortura han sido políticas de Estado en épocas nefastas. Y el mensaje que enviaron Mauricio Macri, Patricia Bullrich y demás integrantes del gobierno de Cambiemos, es que el gatillo fácil sigue siendo una política de Estado, pero que ahora es pública y explícita, y se propagandiza y defiende desde el gobierno.
 
La Opinión Popular

 
MACRI RECIBIÓ AL POLICÍA PROCESADO POR HOMICIDIO POR MATAR POR LA ESPALDA A UN ASALTANTE EN LA BOCA
 
El Gobierno prefiere el gatillo fácil
 
El hecho ocurrió el 8 de diciembre pasado, en la esquina de Olavarría y Garibaldi, La Boca, cuando Chocobar, miembro de la policía local de Avellaneda, vio cómo dos hombres apuñalaban a Frank Josepk Wolek para robarle. Chocobar dio la voz de alto y los dos asaltantes escaparon.
 
Wolek fue internado, y recibió el alta 20 días después del robo, tras permanecer internado en terapia intensiva en el mismo centro de salud luego de ser operado de urgencia por haber sufrido lesiones en la aurícula izquierda y en el ventrículo derecho, un puntazo en cada pulmón y otras seis heridas.
 
Uno de los ladrones fue detenido por dos peatones desarmados a los 100 metros. El otro, Pablo Kukoc, de 18 años, fue perseguido unos 300 metros por Chocobar y recibió dos disparos, uno en una pierna y le rompió el fémur, y otro que le alcanzó el colon, el hígado y el intestino delgado y resultó el disparo mortal.
 
Ese segundo disparo, innecesario, fue el que derivó en el procesamiento de Chocobar ya que impactó por la espalda.
 
Intervino el juez nacional de menores 1, Enrique Gustavo Velázquez, quien procesó a Chocobar por homicidio con exceso en la legítima defensa y lo embargó por 400 mil pesos.
 
Ayer, después de la reunión, Macri tuiteó: "Hoy recibí a Luis Chocobar en la Casa Rosada. Quería ofrecerle todo mi apoyo, decirle que lo acompañamos y que confiamos en que la Justicia en otra instancia lo liberará de todo cargo, reconociendo su valentía". Con otra instancia se refería a una próxima apelación ante la Cámara con la intención de dar vuelta el procesamiento.
 
En simultáneo, también desde su cuenta de Twitter, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, decía que "Junto al Presidente @mauriciomacri recibimos al policía Luis Chocobar que salvó a un turista de la muerte. Actuó en cumplimiento de su deber de Policía y así debe ser interpretado. Queremos defender a los Policías que cuidan a la gente y no que terminen acusados o presos".
 
Las baterías gubernamentales siguieron disparando sobre la red: el ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, tuiteó que "Nos sorprende. Defendió a un turista poniendo en riesgo su vida cumpliendo con su compromiso de servir y proteger y termino embargado. Tendrá nuestro apoyo para que triunfe la justicia."
 
El encuentro del primer mandatario con el policía procesado se dio a exactos seis meses de la desaparición y muerte de Santiago Maldonado en Chubut durante un operativo represivo de Gendarmería Nacional, que el Gobierno siempre reivindicó.
 
Cuando los funcionarios tomaron contacto con el periodismo, Bullrich sostuvo que "nosotros lo vamos a ayudar en la defensa legal, tanto nosotros como la provincia de Buenos Aires. Hemos tomado contacto con el juez para analizar los contactos".
 
Una periodista allí presente entonces le preguntó: "¿No se trata de una presión del poder político sobre el judicial?".
 
"No -contestó Bullrich-. Porque lo que vamos a dar es una defensa legal, que es poner abogados para que den un punto de vista alternativo al que tuvo el juez. Y también hay una cámara. Lo importante es que damos vuelta la realidad (sic). Hemos dado vuelta lo que pasaba acá, los victimarios parecían las víctimas, en nuestro Gobierno hemos revertido esto, tanto en las fuerzas y como en la sociedad".
 
También el policía cuestionado aportó información. "Me siento un poco decepcionado de la Justicia, la verdad me está cagando la vida y no logro entender el motivo por el cual quieren sacarme esa cantidad de plata con la que no cuento porque soy un trabajador", dijo Chocobar.
 
La polémica se desató porque a las declaraciones oficiales le respondieron especialistas y público. La abogada del Cepoc y autora de Masacre en el Pabellón Séptimo, Claudia Cesaroni, sostuvo mientras concurría a los actos de memoria por cumplirse seis meses de la muerte de Santiago Maldonado, tuiteó que "Hace 6 meses el Estado provocó la muerte de Santiago Maldonado, y en vez de tuitear sobre eso, tenemos que andar recordando que un policía que asesina por la espalda y a una persona que huye, no es un héroe, sino el autor de un delito gravísimo, un homicidio calificado".
 
Y también, "Quiero recordar, con toda humildad, que en nuestro país no existe la pena de muerte. Y si alguien supuestamente roba a otra persona, incluso si la lastima, debe ser detenida y si corresponde, condenada. No asesinada, y menos por la espalda cuando está huyendo. Se entiende?".
 
El periodista Juan Amorín tuiteó "Hace seis meses que la familia de #SantiagoMaldonado espera que Macri los reciba y les prometa que aclarará su muerte en medio de una represión ilegal de Gendarmería. Pero es más importante recibir a un poli procesado por el homicidio de un delincuente al que mató por la espalda.
 
También Pablo Duggan envió desde su cuenta que "Hay muchos periodistas defendiendo a Chocobar. Les pregunto, ¿está bien matar a un chorro por la espalda cuando está en fuga? Según la ley no. Ojo con lo que defendemos a veces. Chocobar quiso ayudar, pero cometió una ilegalidad."
 
Y el periodista Sebastián Lacunza tuiteó "La irresponsabilidad del gobierno al apoyar a Chocobar, en medio del proceso y con indicios de que mató a una persona abusando de su arma, la pagarán mañana chicos pobres que caerán víctimas del gatillo fácil, en casos con menos atención mediática".
 
Y la legisladora porteña Andrea Conde: "Es macabro ver a @PatoBullrich y al presidente pasar sobre la justicia y felicitar a Chocobar, investigado x matar a un ciudadano. No nos sorprenda q cada vez haya más gatillo fácil si esta conducta es aplaudida x el propio gobierno. Lamentable."
 
Desde la cuenta @fedebillie se sostiene: "El presidente habla de la 'valentía' de Chocobar cuando la reconstrucción judicial concluyó que le disparó por la espalda al sospechoso. Se da de narices hasta con las reglas del western."
 
Fuente: Página12
 

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20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 08:01
Gracias a la política económica neoliberal del inepto gobierno de Mauricio Macri, la inflación mayorista fue de 73,5% en 2018, las más alta desde la crisis de 2002, explicadas ambas por el impacto directo e indirecto de la devaluación de la moneda en sus respectivos momentos.
 
Según informó ayer el Indec, el aumento interanual en el índice de precios mayoristas del año pasado fue consecuencia de la suba de 104,8% de los productos importados, una cifra casi calcada al alza del dólar en 2018, y del incremento de 71,2% en los precios de los bienes nacionales.
 
Así, alcanzó su nivel más alto desde 2002, cuando a la salida de la convertibilidad marcó 77,1%. Entre los rubros relevados que más subieron el año pasado se destaca el petróleo crudo y gas, con el 105,5 por ciento, empujados por el alza del dólar y la cotización internacional de esos commodities.
 
La dolarización de tarifas impactó en manufacturados y energía eléctrica, con un aumento de 67,6%, mientras que la industria automotriz dejó en evidencia la alta participación de componentes importados y unidades terminadas del exterior, dado que los precios de este segmento aumentaron 90,6% promedio.
 
El costo de la construcción, por su parte, fue de 44,8%, impulsado casi en su totalidad por la remarcación en materiales.
 
Esta semana se conoció la cifra oficial de inflación minorista del año pasado, la cual se ubicó en 47,6%, el mayor registro en 27 años, producto de la duplicación en el precio del dólar, los tarifazos y la desregulación de precios sensibles al bolsillo. Sin embargo, el aumento de la inflación mayorista fue 25,9 puntos porcentuales superior que la registrada al público.
 
Esta diferencia se explica por la decisión de absorber márgenes empresarios de algunos sectores, en los que aún había sido posible, para no trasladar todo el aumento ante el actual escenario de recesión económica.
 
No todos los precios fueron trasladados, primordialmente porque, por ejemplo, al almacenero, se le cayó la demanda y hay menos poder adquisitivo. Si sube los precios no vende nada.


Conclusión: con Macri hay inflación para rato. En este 2019, existirá una fuerte inercia inflacionaria, la pesada herencia de 2018. La brecha entre inflación mayorista y minorista deja un arrastre de precios que se irá trasladando a los bolsillos de pueblo y que se sumará a los brutales tarifazos del Gobierno de los Ricos.
 
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