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“Esta gloriosa Revolución Libertadora se hizo para que, en este bendito país, el hijo del barrendero muera barrendero”. Almirante Arturo Rial.
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Nacionales - 14-01-2018 / 11:01

El relato macrista busca imponerse

El relato macrista busca imponerse
Para Macri solamente se puede sobrevivir en la jungla capitalista si alimentamos el capital humano individual y el de la familia, si cada uno se convierte en un buen empresario de sí mismo. Si trabajamos mucho y ahorramos, no necesitaremos jubilaciones ni pensiones. Para lo que esté o vaya quedando afuera están la Gendarmería, la Prefectura y la policía o la culpa y la frustración individual. En eso está el macrismo. Todo lo que ocurre en estos días gira en torno a este nuevo intento de reescribir la historia argentina. Desde la furiosa campaña antisindical hasta el megadecreto de desregulación económica –verdadero ataque mortal a las instituciones democráticas– tiene como norte la utopía neoliberal y “meritocrática”. La suerte de este designio todavía está por verse.
No es una acusación moral decir que una fuerza política -el macrismo para el caso- tiene un "relato político". El macrismo también tiene un relato. Es la meritocracia. O el "capital humano" como lo llaman los neoliberales. Acaso se trate de uno de los relatos más añejos del mundo moderno. Acompañó todo el desarrollo del capitalismo. Fue el fundamento y la legitimación de la desigualdad.
 
El capitalismo tiene su propia teodicea, su relato sobre los orígenes. Consiste en que la desigualdad tiene como fundamento las diferencias de mérito entre los seres humanos. Las personas innovadoras, ingeniosas -y también ahorrativas, sobrias y trabajadoras- progresan. Y se hacen capitalistas. Las que, en cambio, son perezosas, rutinarias, derrochadoras y lujuriosas degeneran en las clases marginales de la sociedad.
 
Es una teodicea porque construye un pasado mítico y un "pecado original" del mundo burgués. La acumulación del capital fue, es y seguirá siendo el resultado de una lucha de poder y no el fruto de una afortunada o meritoria performance individual o familiar. Para comprobarlo bastaría con examinar el origen histórico de las grandes fortunas en nuestro país. 
 
Los bien pagados publicitarios de Macri, ciertamente no han inventado nada. Difunden el mito de origen del capitalismo a través de interesantes mecanismos de sugestión y construyen un gigantesco dispositivo público-privado de sugestión.
 
Todo relato tiene un "otro", un antagonista real o imaginario. O, mejor dicho, un antagonista imaginario que toma cuerpo en la realidad. ¿Contra quién se esgrime esta exaltación de los méritos del individuo meritorio hacedor de su propia fortuna?
 
En términos históricos y generales su antagonista es el Estado, las reglamentaciones burocráticas, los impuestos, la clase política. En la Italia de la posguerra a este relato se lo llamó el qualunquismo, la filosofía de las personas "de a pie".  El retiro de lo público, la exigencia de "menos gobierno", el individualismo antipolítico extremo.
 
En el mundo neoliberal existen los individuos, sus familias, algunos amigos y no mucho más. No hay ninguna colectividad humana que trascienda los vínculos inmediatos. Ni historia, ni patria, ni horizontes compartidos de ninguna especie.
 
El relato macrista no es solamente la sistematización de los motivos individualistas del neoliberalismo; es un ambicioso programa político-cultural para la sociedad argentina. Acabar con el movimiento sindical y el derecho laboral. Con los sueños industrialistas, con los subsidios estatales hacia los sectores populares, con el desarrollo científico-técnico autónomo, con la protección de los sectores sociales que no puedan protegerse con sus propios méritos.
 
Y ese programa podría, por primera vez, desarrollarse con un fuerte apoyo social proveniente del individualismo, el miedo y el odio.

Opinión
 
El relato macrista
 
No es una acusación moral decir que una fuerza política -el macrismo para el caso- tiene un "relato político". La mala prensa de la palabra relato viene de la marea posmoderna de los años ochenta en su vertiente conservadora.
 
"El fin de los relatos" (o de los meta-relatos, para el caso es lo mismo) era la buena noticia. Lo que liberaba nuestro destino humano de leyes inexorables y de destinos ya establecidos, lo que ampliaba el horizonte de nuestra libertad.
 
En realidad, estaba ya muy claro en ese tiempo que la muerte que se predicaba tenía un sujeto principal, el relato comunista, la teleología que describía una tendencia inexorable a la revolución y a la sociedad sin clases, cuya agonía se vislumbraba desde hacía varios años pero que entonces estaba estallando en Berlín.
 
En la Argentina más cercana, la palabra relato reapareció en el periodismo con un sentido igualmente derogatorio pero mucho más precisado. La palabra remitía al "relato K". Y su definición no era la adopción de determinada filosofía de la historia sino la pura y simple práctica de la mentira que se asignaba al gobierno anterior.
 
Sería lindo entrar en el tema de la relación entre gobierno y mentira a propósito de los actuales gobernantes pero nos iríamos de tema. Lo cierto es que efectivamente el kirchnerismo tenía y tiene un relato. Es decir, una lectura de la historia, una mirada sobre el lugar del país en el mundo, una escala de valores morales y sociales, una idea de futuro.
 
Y ciertamente los últimos gobiernos anteriores se dispusieron a ser juzgados por ese horizonte político que predicaban, como pocas veces ocurrió en la historia de nuestro país. Claro, el juicio no fue ni podría haber sido favorable en todos los casos.
 
Es muy problemático que un relato que postula la igualdad y la emancipación salga totalmente airoso del contraste con la realidad de un país capitalista en el sur de América Latina.
 
Pero eso no le resta importancia al relato, porque el relato es la vara con la que se quiere ser juzgado y, más allá del juicio, la naturaleza de la propia vara tiene mucha importancia. El relato es una tensión, un modo de relacionarse del gobernante con sus gobernados y una apuesta a determinado proyecto de sociedad.
 
El macrismo también tiene un relato. Es la meritocracia. O el "capital humano" como lo llamaron y lo llaman los neoliberales de la academia. Acaso se trate de uno de los relatos más añejos del mundo moderno. Acompañó todo el desarrollo del capitalismo. Fue el fundamento y la legitimación de la desigualdad. El refuerzo ideológico más potente del "Estado ausente".
 
El capitalismo, según dijo Marx en el capítulo de "El capital" que estudia la acumulación originaria del capital, tiene su propia teodicea, su relato sobre los orígenes. Consiste en que la desigualdad tiene como fundamento las diferencias de mérito entre los seres humanos.
 
Las personas innovadoras, ingeniosas -y también ahorrativas, sobrias y trabajadoras- progresan. Y se hacen capitalistas. Las que, en cambio, son perezosas, rutinarias, derrochadoras y lujuriosas degeneran en las clases marginales de la sociedad. Y llegado el caso pueden aspirar a eludir o a morigerar su miseria trabajando para algún meritorio patrón.
 
Es una teodicea porque construye un pasado mítico y un "pecado original" del mundo burgués. Después de examinar la historia violenta y sanguinaria de la acumulación primitiva, Marx escribiría su lapidario dictamen: "El capital llegó al mundo chorreando sangre y fango por todos los poros."
 
La acumulación del capital fue, es y seguirá siendo el resultado de una lucha de poder y no el fruto de una afortunada o meritoria performance individual o familiar. Para comprobarlo bastaría con examinar el origen histórico de las grandes fortunas en nuestro país. 
 
Los bien pagados publicitarios de Macri, ciertamente no han inventado nada. Difunden el mito de origen del capitalismo a través de interesantes mecanismos de sugestión y construyen un gigantesco dispositivo público-privado de sugestión.
 
Pero ahí termina su mérito y su novedad porque su mensaje "político" es el mismo que desde hace muchas décadas difunde la publicidad de cualquier mercancía.
 
Todo el modo de vida capitalista reproduce el relato meritocrático. Macri suele sumar a la meritocracia la reivindicación de la cultura del trabajo; son fórmulas de gran seducción: casi no hay quien no crea que es una persona trabajadora y meritoria.
 
Y que son esos méritos los que explican su progreso si lo experimentan. Queda en la maldad de los demás y en las injusticias del Estado (de los que se roban todo) la explicación de su infortunio, cuando éste tiene lugar.
 
Todo relato tiene un "otro", un antagonista real o imaginario. O, mejor dicho, un antagonista imaginario que toma cuerpo en la realidad. ¿Contra quién se esgrime esta exaltación de los méritos del individuo meritorio hacedor de su propia fortuna?
 
En términos históricos y generales su antagonista es el Estado, las reglamentaciones burocráticas, los impuestos, la clase política. En la Italia de la posguerra a este relato se lo llamó el qualunquismo ("cualquierismo" sería su traducción un poco forzada), la filosofía de las personas "de a pie".
 
Fue la forma de disolución pacífica del fascismo, el cambio del lenguaje reaccionario que se deslizó de la violencia autoritaria al retiro de lo público, a la exigencia de "menos gobierno", al individualismo antipolítico extremo.
 
Los temas qualunquistas fueron exitosamente retomados por el neoliberalismo ascendente de fines de los años setenta del siglo pasado: Margaret Thatcher lo resumiría magistralmente con su frase "la sociedad no existe".
 
En el mundo neoliberal existen los individuos, sus familias, algunos amigos y no mucho más. No hay ninguna colectividad humana que trascienda los vínculos inmediatos. Ni historia, ni patria, ni horizontes compartidos de ninguna especie.
 
Lo interesante no es solamente el argumento meritocrático. Es muy importante, ante todo, el aquí y el ahora del mensaje. El relato macrista no es solamente la sistematización de los motivos individualistas del neoliberalismo; es un ambicioso programa político-cultural para la sociedad argentina.
 
Es muy importante subrayar una vez más la novedad política que significa que por primera vez en la historia desde la sanción de la ley Sáenz Peña en 1912, la derecha argentina accede al gobierno en elecciones limpias y sin proscripciones y sobre la base de una coalición liderada por un partido propio.
 
El macrismo ha interpretado esta condición inaugural como una oportunidad y un desafío. Se representa a sí mismo como el portador de una misión histórica, de un papel refundacional de la cultura política argentina.
 
Desde el triunfo electoral de Yrigoyen en 1916, las clases dominantes tuvieron que pagar sistemáticamente un desagradable tributo al populismo, nunca pudieron ejercer su dominio sin negociar políticamente con caudillos y partidos populares, aún cuando accedieran al poder apoyados en las armas.
 
Desde 1945, el populismo argentino -es decir la democracia argentina- construyó un dispositivo material e ideal inexpugnable hasta hoy contra el poder de las élites. Hasta los regímenes dictatoriales más tenebrosos tuvieron que tener o conquistar amigos en la política popular, en los sindicatos, en las clases subalternas.
 
El gran sueño oligárquico de 1955 fue el cierre de esa etapa y al servicio de ese designio descargaron una violencia inaudita, cuyo paradigma histórico es el bombardeo de la Plaza de Mayo de junio de ese año.
 
La prohibición, la proscripción, la cárcel, los fusilamientos fueron la metodología que tenía que abrirle paso al "posperonismo". Pero la contrarrevolución no logró convertirse en hegemonía ni en instituciones duraderas ni en garantías contra las más diversas formas de la rebelión popular.
 
Ni aún el genocidio emprendido en 1976 logró construir la soñada pax del privilegio argentino. Tulio Halperín Donghi dio en 1994 una conferencia en el Club de Cultura Socialista, luego publicada con el título "La larga agonía de la Argentina peronista".
 
Allí da cuenta de cómo aún durante la dictadura terrorista, los planes de Martínez de Hoz chocaron con los cálculos políticos de los jefes militares que temían las consecuencias de un aumento exagerado de la desocupación.
 
Finalmente, para el historiador, la hiperinflación del final del gobierno de Alfonsín aparecía como el "instante resolutorio" de la larga agonía. El principio del fin de la Argentina peronista. El juicio (o el deseo) de Halperín no se justificó. Después vino el estallido de la "Argentina menemista" en 2001 y el largo y laborioso proceso de reconstrucción de la "vieja Argentina" por parte de los gobiernos kirchneristas.
 
En ese rango histórico parecen querer colocarse Macri y su gobierno. Sobre la base de la combinación entre manipulación ideológica y violencia se proponen construir en el país la normalidad neoliberal. Arrasar con todas las creencias y con todas las instituciones de la larga historia de los últimos setenta (o tal vez cien) años de historia argentina.
 
Acabar con el movimiento sindical y el derecho laboral. Con los sueños industrialistas, con los subsidios estatales hacia los sectores populares, con el desarrollo científico-técnico autónomo, con la protección de los sectores sociales que no puedan protegerse con sus propios méritos.
 
Y ese programa refundacional podría, por primera vez, desarrollarse con un fuerte apoyo social proveniente del individualismo, el miedo y el odio. Así, los argentinos construiremos una "cultura del trabajo".
 
Aprenderemos que solamente se puede sobrevivir en la jungla capitalista si alimentamos nuestro capital humano individual y el de nuestra familia, si cada uno se convierte en un buen empresario de sí mismo.
 
Si trabajamos mucho y ahorramos, no necesitaremos jubilaciones ni pensiones. Para lo que esté o vaya quedando afuera están la Gendarmería, la Prefectura y la policía o la culpa y la frustración individual. Y la institución central del nuevo régimen: la prisión preventiva.
 
En eso está el macrismo. Todo lo que ocurre en estos días gira en torno a este nuevo intento de reescribir la historia argentina. Desde la furiosa campaña antisindical hasta el megadecreto de desregulación económica -verdadero ataque mortal a las instituciones democráticas- tiene como norte la utopía neoliberal y "meritocrática". La suerte de este designio todavía está por verse.
 
Por Edgardo Mocca
 
Fuente: Página12
 

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06-01-2026 / 12:01
Efecto motosierra. Denuncian que el Ejecutivo despidió a los especialistas que coordinan el plan a nivel nacional. Unos 7.000 bebés nacen con malformaciones cardíacas cada año. El cruel gobierno anarco capitalista de Javier "el Loco" Milei vació el Programa de Cardiopatías Congénitas y miles de niños luchan por sus vidas. En 2023, el desquiciado Milei había votado en contra de la ley.
 
Un repentino recorte en el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC) encendió las alarmas en el sector de salud en toda la Argentina. Sin aviso previo, el Gobierno de Milei instrumentó un fuerte ajuste sobre el plan, que cada año asiste a unos 7.000 bebés que nacen con malformaciones en el corazón, y despidió al equipo de especialistas que coordina el proyecto en el país. Médicos advierten por la "situación crítica" en el área.
 
En los últimos días, el Gobierno libertario ordenó el desmantelamiento del PNCC a través de una medida imprevista como parte de los recortes en la órbita del Ministerio de Salud. El Programa fue creado en 2008 y ayudó a reducir drásticamente la mortalidad por causas de cardiopatías congénitas, según informó la Federación Argentina de Cardiología (FAC) luego de que se diera a conocer la resolución.
 
En concreto, Milei autorizó la desvinculación de los profesionales especializados que conducen el plan a nivel nacional. En un comunicado publicado por la Asociación Argentina de Salud Pública, médicos y personal de salud denunciaron que "se procedió al despido de integrantes fundamentales para el sostén de las actividades" del área, lo que "desencadenó la dimisión del resto del equipo coordinador".
 
Dada esa situación, el PNCC quedó diezmado y ahora crece la preocupación por el futuro del Programa que ayuda a tratar tanto a niños como a adultos en todo el país. Cabe destacar que, en 2023, cuando todavía era diputado, Milei votó en contra de la Ley de Cardiopatías Congénitas ya que "implicaba más presencia del Estado" y "más gastos", y, principalmente, el proyecto "interfería en la vida de los individuos". Una ridiculez.
 
Organizaciones científicas, asociaciones médicas y organizaciones de familias se encuentran promoviendo acciones de divulgación y plan de lucha para revertir esta inhumana decisión del miserable Gobierno de Milei que una vez más afecta a los más débiles.
 
La Opinión Popular
 

05-01-2026 / 11:01
El Congreso de Estados Unidos planteó reparos al swap de 20 mil millones de dólares que la administración de Donald Trump le otorgó al gobierno argentino. Los congresistas estadounidenses advirtieron que la gestión de Javier Milei aún no puede garantizar la sostenibilidad de sus reformas, el pago de la deuda a tiempo ni la relevancia como socio comercial.
 
Estos planteos fueron plasmados por el Servicio de Investigación del Congreso (CRS) estadounidense en un informe. El mismo se centró en la asistencia financiera del gobierno de Estados Unidos a Argentina, y expone que el principal obstáculo para la política económica argentina es la limitada disponibilidad de divisas.
 
En este sentido, el documento destacó que el swap se implementó en un contexto de presión sobre el valor del peso y creciente oposición en el Congreso argentino. Además, advirtió que dicho instrumento financiero es la principal fuente de divisas de Argentina, ya que el país "no cuenta con un superávit comercial sólido".
 
Dicho esto, el análisis alertó que "con el peso cerca del techo de la banda y pagos de deuda en aumento para los próximos tres años, el Gobierno podría enfrentar nuevos obstáculos para profundizar las reformas".
 
Asimismo, proyectó que "si el Gobierno queda sin fondos suficientes para los pagos de deuda y para sostener la política cambiaria, podría enfrentar decisiones difíciles, como un décimo default o permitir una mayor flexibilidad en el valor del peso".
 
En ese escenario, señaló que "el gobierno podría buscar apoyo adicional de Estados Unidos, el FMI (Fondo Monetario Internacional) u otros organismos", al remarcar que "las perspectivas de obtener ese apoyo no son claras, dadas las dudas sobre la disposición del FMI para ampliar la asistencia, considerando su alta exposición a Argentina en comparación con otros países miembros".
 
Al mismo tiempo, el informe sostuvo que "también existen dudas sobre la importancia de Argentina como socio comercial para Estados Unidos, ya que sus crisis previas no han tenido efectos de contagio significativos para la economía estadounidense ni global".
 
El CRS repasó la "larga historia de turbulencia económica" argentina y lo calificó como un país con una alta dependencia del FMI e historial de defaults. Asimismo, si bien destacó las reformas implementadas por la gestión de Milei, señaló que se vienen dando resultados ambiguos.
 
El escrito también exhibe las críticas de algunos congresistas estadounidenses sobre el swap. Los mismos señalan que desfavorece a los exportadores estadounidenses que compiten con Argentina, que utiliza dinero de los contribuyentes para financiar a un país con un historial de incumplimiento de pagos, y que podría ejercer una influencia indebida en las elecciones democráticas extranjeras o beneficiar a inversores privados.
 
El CRS concluye que el futuro de la estabilidad económica y el pago de la deuda argentina sigue envuelto en un manto de "duda", y aún está por verse hasta qué punto el Congreso estadounidense apoyará las medidas de asistencia económica de Trump.
 
La Opinión Popular
 

04-01-2026 / 17:01
La doctrina "Donroe" (Donald + Monroe) arrasa con la prevención que tuvo hasta George W. Bush para no ser confundido con la ilegalidad de los setenta en América Latina. Al amigo narco de Honduras, todo; al dictador "comunista" de Venezuela, ni justicia. Sin épica, ni coherencia, ni discurso; prima la violencia de los hechos. Milei se recluye en el papel que se asignó: rabia y goce.
 
Aunque Trump gaste algunas palabras sin convicción, no promete la victoria de la libertad frente al totalitarismo como en la Guerra Fría, ni la primacía de la razón en el choque de civilizaciones desatado tras la caída del Muro de Berlín. Vocifera la guerra contra el comunismo, un enemigo casi inexistente. En rigor, el magnate no dedica mucha energía al engaño: quiere asegurar(se) negocios.
 
Ayer se cumplió un mes del indulto de Trump a Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, condenado por narcotráfico a 45 años de prisión por un tribunal federal de Nueva York. Testimonios tomados en cuenta por el jurado indican que Hernández recibió al menos USD 1 millón del Chapo Guzmán y que se vanagloriaba de "meter la droga a los gringos en sus narices".
 
El fallo del jurado fue unánime, pero, como Hernández es derechista y su delegado en la elección reciente de Honduras, Nasry Asfura, promete seguir la agenda ultra, Trump lo dejó en libertad. Maduro será trasladado a Nueva York para ser juzgado por narcotráfico en los próximos días. Probablemente le tocará el mismo tribunal que juzgó a Hernández, pero éste lo mirará desde alguna finca de lujo entre Florida o Tegucigalpa.
 
Tampoco hay que prestar atención a los versículos sobre el amor por la democracia y contra los crímenes de lesa humanidad. Ello no está en la agenda real de Trump ni de Milei. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tiene pedido de captura de la Corte Penal Internacional por sus supuestos crímenes de lesa humanidad, mientras Israel como Estado es juzgado por genocidio en la Corte Internacional de Justicia.
 
Son procesos que se rigen por el derecho internacional, con acusaciones, testigos, expertos y defensas garantizados por la ley. El presidente estadounidense no sólo desconoce esos procesos, sino que activa sanciones abusivas contra investigadores, jueces y fiscales que los llevan a cabo.
 
Maduro se transformó en un dictador y está acusado de delitos contra la humanidad, pero nadie puede sospechar que un mandatario, Trump, que dispara misiles contra barcazas y coquetea con supremacistas de su país tiene alguna intención real de combatir el narcotráfico ni los abusos de los derechos humanos. Qué decir de Milei, gozador patológico con los apaleamientos a jubilados y familiares de discapacitados, y negacionista del terrorismo de Estado.
 
El Presidente y los suyos entraron en éxtasis ayer por la mañana. Agustín Romo, presidente del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires y uno de los fieles de mayor peso de gurú Santiago Caputo, se sintió poseído por un protagonismo hollywoodense para explicar la razón real del ataque de Trump a Venezuela.
 
"Why? Because we fucking can. And if we can, we do" ("¿Por qué? Porque podemos, carajo. Y si podemos, lo hacemos"). Su segundo mensaje fue contra Axel Kicillof. "Sos un zurdo hijo de puta que defiende dictadores, asesinos y narcotraficantes. No metas a los bonaerenses en tu mierda, forro", posteó el jefe de la oposición de la principal provincia argentina ante la condena del gobernador de Buenos Aires a la intervención armada yanqui.
 
No se trató de un arrebato circunscripto a un integrista católico enardecido como Romo. Pablo Quirno, veterano del JP Morgan, ahora ocupa el cargo de canciller. También se dirigió a Kicillof a través de un reposteo. "Ya que les gusta tanto el derecho, empezá por cerrar bien el orto, enano comunista". La brutalidad de la época avergüenza, pero la historia demostró que no concluye en sus destellos más revulsivos.
 

02-01-2026 / 10:01
El 26 de abril de 1933, en Alemania, Hermann Göring establece la policía secreta nazi Gestapo. Fue la policía secreta oficial de la Alemania nazi. En los juicios de Núremberg, la Gestapo fue considerada una organización criminal. La función de la Gestapo era la de investigar y combatir todas las tendencias peligrosas para el Gobierno. Tenía autoridad para investigar los casos de traición, espionaje y sabotaje, además de los casos de ataques al Partido oficial y al Gobierno.

La norma de 1936 que regulaba su actuación le otorgó carta blanca y la situó por encima de la ley al excluirla de cualquier forma de control judicial. El poder de la Gestapo que más le permitía abusar era la Schutzhaft o custodia preventiva, un eufemismo para designar los encarcelamientos sin procedimientos legales, típicamente en campos de concentración. La persona encarcelada incluso tenía que firmar su propio Schutzhaftbefehl (documento donde declaraba su deseo de ser encarcelada). Esto se lograba sometiéndola a tortura.

El demente argentino que nos preside, copiando al demente alemán que perdió la Segunda Guerra Mundial, creó su propia Gestapo, una SIDE que puede detener, desde este viernes, a cualquier ciudadano en base a una reforma del sistema nacional de inteligencia impuesta por la vía unilateral e inconstitucional del decreto de necesidad y urgencia (DNU). 
Además, a la SIDE se la ha sumado un cuantioso presupuesto de gastos reservados, sin rendición de cuentas, para sobornar, legisladores, jueces y periodistas.


Tal vez por las dificultades que el Gobierno vislumbra en el futuro cercano, acaso por los efectos políticos y sociales que podría tener un brutal ajuste que no puede dejar de replicarse, posiblemente por su creciente tendencia a la política de hecho y el autoritarismo o por una combinación de todos esos factores, el Gobierno arranca el año con el DNU 941/2025, publicado este viernes en el Boletín Oficial.

Es nefasto que una reforma sobre una materia tan delicada y de contenido tan controvertido haya trascendido primero, durante el feriado de Año Nuevo, en medios y círculos políticos, y su articulado circuló ampliamente en las redes sociales. ¿Pero cómo no habría de ser así cuando en la Argentina gobernada por la extrema derecha los servicios de inteligencia contarán con autoridad para arrestar gente en contextos diversos, potestad que evoca las vigentes en la última dictadura?

Milei esperó a que se terminaran las sesiones extraordinarias del Congreso para firmar un DNU que produce una reforma total del sistema de inteligencia. La recientemente resucitada Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) incrementará su poder y su opacidad. Todas las actividades de la central de espías pasarán a ser "encubiertas".
 
Los agentes podrán aprehender personas y el Señor Cinco podrá convocar a las Fuerzas Armadas para que hagan tareas de inteligencia interior. Fuerza Patria, el socialismo, la Coalición Cívica y el FIT coinciden en señalar que el espionaje político estará a la orden del día. "Es una reforma muy regresiva y peligrosa", denunció Paula Litvachky, directora del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).
 
Hay cinco puntos especialmente graves: la posibilidad de detener sin orden judicial; que las Fuerzas Armadas y las fuerzas de seguridad van a poder hacer tareas de inteligencia interior cuando la SIDE lo requiera; que los militares van a negociar el presupuesto y los recursos con el jefe de la SIDE; la eliminación de la DNIEM, que profundiza la politización de la defensa militar; y la contrainteligencia que investigará las fugas de información, en lo que será una maniobra para perseguir al periodismo crítico.
 
La Opinión Popular
 

 

01-01-2026 / 21:01
Primero, el gobierno para los ricos de Javier Milei arremete contra el poder adquisitivo de sectores medios pisando salarios, destruyendo empleos de calidad y con políticas que alteran los precios relativos en detrimento de la demanda a través la liberalización brusca de precios en rubros de gastos insustituibles que aumentan considerablemente más que la medición oficial de inflación (como en salud, tarifas de servicios públicos, combustibles y alquileres).
 
De esa forma, consiguieron neutralizar el boom del consumo en rubros distintivos del paisaje urbano nacional, como en este caso del sector gastronómico, asimilando progresivamente el perfil local de consumo al común de las ciudades latinoamericanas que carecen de sectores de ingresos medios nutridos.
 
Sus sociedades son mucho menos integradas, es habitual la existencia de circuitos exclusivos para la clase alta y otros para la clase baja y casi no hay espacios comunes, como los que están depredándose hoy en Argentina. Liquidados estos negocios por el derrumbe de las ventas, las propiedades pueden ser compradas con menor dificultad. Es un primer obstáculo eliminado en favor del negocio inmobiliario.
 
Un segundo paso necesario para alcanzar los objetivos del gobierno de Milei es exhibir un desconocimiento absoluto del problema distributivo negando terminantemente sus efectos e inclusive, para intentar validar su relato, manipulando las estadísticas oficiales. Desde el oficialismo, repiten hasta el hartazgo que el consumo no cae y atacan a todo aquel que lo insinúe. Ricardo Darín puede dar fe.
 
Los medios de comunicación más influyentes tampoco hacen eco del drama de la gran mayoría de los comercios. No sólo de gastronomía. Es muy difícil encontrar un rubro en los dos últimos años, no vinculado al negocio financiero, de extracción de recursos naturales o de energía, que hoy se salve de la depresión.
 
Con un estilo más sofisticado que el de Guillermo Moreno, mejor tecnología y blindaje mediático operan sobre el Indec. Lo principal no radica en una medición subestimada de la inflación que, por caso, entre noviembre de 2023 y el mismo mes de 2025 arrojó 18,5 puntos porcentuales menos de aumentos de precios que el IPC de la Ciudad de Buenos Aires. Ahí no está el grueso del ocultamiento del deterioro de los ingresos.
 
El gobierno se concentra en aplicar cambios metodológicos en áreas de impacto en los grandes números de la economía, pero donde, al mismo tiempo, existen dificultades de medición rigurosa. De esa forma, evitan que surjan estudios frecuentes y consistentes que puedan contradecirlos de forma contundente.
 
Sin embargo, los cambios metodológicos en el cálculo de la evolución de los salarios de los trabajadores informales derivan en resultados grotescos. Esconden el drama social de disminución del consumo e inciden de forma determinante en una virtual disminución de la pobreza.
 
Según los datos oficiales, la informalidad laboral alcanzó el 43,3% en el tercer trimestre de 2025. No obstante, en base a la medición salarial del Indec, el crecimiento de la informalidad debería entenderse como algo natural y que inclusive debería haber sido considerablemente mayor (en el cuarto trimestre de 2023 era de 41,4%).
 
Esos trabajadores, según las mediciones oficiales, a lo largo de los dos últimos años consiguieron vencer por goleada a la inflación y lograron también aumentos salariales muy superiores a los obtenidos por los trabajadores registrados, tanto del sector público como del privado. Todo eso a pesar de haber tenido que soportar una crisis que incluyó en diciembre de 2023 la segunda mayor devaluación en 35 años y picos históricos de inflación.
 

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