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“Esta gloriosa Revolución Libertadora se hizo para que, en este bendito país, el hijo del barrendero muera barrendero”. Almirante Arturo Rial.
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Nacionales - 14-01-2018 / 11:01

El relato macrista busca imponerse

El relato macrista busca imponerse
Para Macri solamente se puede sobrevivir en la jungla capitalista si alimentamos el capital humano individual y el de la familia, si cada uno se convierte en un buen empresario de sí mismo. Si trabajamos mucho y ahorramos, no necesitaremos jubilaciones ni pensiones. Para lo que esté o vaya quedando afuera están la Gendarmería, la Prefectura y la policía o la culpa y la frustración individual. En eso está el macrismo. Todo lo que ocurre en estos días gira en torno a este nuevo intento de reescribir la historia argentina. Desde la furiosa campaña antisindical hasta el megadecreto de desregulación económica –verdadero ataque mortal a las instituciones democráticas– tiene como norte la utopía neoliberal y “meritocrática”. La suerte de este designio todavía está por verse.
No es una acusación moral decir que una fuerza política -el macrismo para el caso- tiene un "relato político". El macrismo también tiene un relato. Es la meritocracia. O el "capital humano" como lo llaman los neoliberales. Acaso se trate de uno de los relatos más añejos del mundo moderno. Acompañó todo el desarrollo del capitalismo. Fue el fundamento y la legitimación de la desigualdad.
 
El capitalismo tiene su propia teodicea, su relato sobre los orígenes. Consiste en que la desigualdad tiene como fundamento las diferencias de mérito entre los seres humanos. Las personas innovadoras, ingeniosas -y también ahorrativas, sobrias y trabajadoras- progresan. Y se hacen capitalistas. Las que, en cambio, son perezosas, rutinarias, derrochadoras y lujuriosas degeneran en las clases marginales de la sociedad.
 
Es una teodicea porque construye un pasado mítico y un "pecado original" del mundo burgués. La acumulación del capital fue, es y seguirá siendo el resultado de una lucha de poder y no el fruto de una afortunada o meritoria performance individual o familiar. Para comprobarlo bastaría con examinar el origen histórico de las grandes fortunas en nuestro país. 
 
Los bien pagados publicitarios de Macri, ciertamente no han inventado nada. Difunden el mito de origen del capitalismo a través de interesantes mecanismos de sugestión y construyen un gigantesco dispositivo público-privado de sugestión.
 
Todo relato tiene un "otro", un antagonista real o imaginario. O, mejor dicho, un antagonista imaginario que toma cuerpo en la realidad. ¿Contra quién se esgrime esta exaltación de los méritos del individuo meritorio hacedor de su propia fortuna?
 
En términos históricos y generales su antagonista es el Estado, las reglamentaciones burocráticas, los impuestos, la clase política. En la Italia de la posguerra a este relato se lo llamó el qualunquismo, la filosofía de las personas "de a pie".  El retiro de lo público, la exigencia de "menos gobierno", el individualismo antipolítico extremo.
 
En el mundo neoliberal existen los individuos, sus familias, algunos amigos y no mucho más. No hay ninguna colectividad humana que trascienda los vínculos inmediatos. Ni historia, ni patria, ni horizontes compartidos de ninguna especie.
 
El relato macrista no es solamente la sistematización de los motivos individualistas del neoliberalismo; es un ambicioso programa político-cultural para la sociedad argentina. Acabar con el movimiento sindical y el derecho laboral. Con los sueños industrialistas, con los subsidios estatales hacia los sectores populares, con el desarrollo científico-técnico autónomo, con la protección de los sectores sociales que no puedan protegerse con sus propios méritos.
 
Y ese programa podría, por primera vez, desarrollarse con un fuerte apoyo social proveniente del individualismo, el miedo y el odio.

Opinión
 
El relato macrista
 
No es una acusación moral decir que una fuerza política -el macrismo para el caso- tiene un "relato político". La mala prensa de la palabra relato viene de la marea posmoderna de los años ochenta en su vertiente conservadora.
 
"El fin de los relatos" (o de los meta-relatos, para el caso es lo mismo) era la buena noticia. Lo que liberaba nuestro destino humano de leyes inexorables y de destinos ya establecidos, lo que ampliaba el horizonte de nuestra libertad.
 
En realidad, estaba ya muy claro en ese tiempo que la muerte que se predicaba tenía un sujeto principal, el relato comunista, la teleología que describía una tendencia inexorable a la revolución y a la sociedad sin clases, cuya agonía se vislumbraba desde hacía varios años pero que entonces estaba estallando en Berlín.
 
En la Argentina más cercana, la palabra relato reapareció en el periodismo con un sentido igualmente derogatorio pero mucho más precisado. La palabra remitía al "relato K". Y su definición no era la adopción de determinada filosofía de la historia sino la pura y simple práctica de la mentira que se asignaba al gobierno anterior.
 
Sería lindo entrar en el tema de la relación entre gobierno y mentira a propósito de los actuales gobernantes pero nos iríamos de tema. Lo cierto es que efectivamente el kirchnerismo tenía y tiene un relato. Es decir, una lectura de la historia, una mirada sobre el lugar del país en el mundo, una escala de valores morales y sociales, una idea de futuro.
 
Y ciertamente los últimos gobiernos anteriores se dispusieron a ser juzgados por ese horizonte político que predicaban, como pocas veces ocurrió en la historia de nuestro país. Claro, el juicio no fue ni podría haber sido favorable en todos los casos.
 
Es muy problemático que un relato que postula la igualdad y la emancipación salga totalmente airoso del contraste con la realidad de un país capitalista en el sur de América Latina.
 
Pero eso no le resta importancia al relato, porque el relato es la vara con la que se quiere ser juzgado y, más allá del juicio, la naturaleza de la propia vara tiene mucha importancia. El relato es una tensión, un modo de relacionarse del gobernante con sus gobernados y una apuesta a determinado proyecto de sociedad.
 
El macrismo también tiene un relato. Es la meritocracia. O el "capital humano" como lo llamaron y lo llaman los neoliberales de la academia. Acaso se trate de uno de los relatos más añejos del mundo moderno. Acompañó todo el desarrollo del capitalismo. Fue el fundamento y la legitimación de la desigualdad. El refuerzo ideológico más potente del "Estado ausente".
 
El capitalismo, según dijo Marx en el capítulo de "El capital" que estudia la acumulación originaria del capital, tiene su propia teodicea, su relato sobre los orígenes. Consiste en que la desigualdad tiene como fundamento las diferencias de mérito entre los seres humanos.
 
Las personas innovadoras, ingeniosas -y también ahorrativas, sobrias y trabajadoras- progresan. Y se hacen capitalistas. Las que, en cambio, son perezosas, rutinarias, derrochadoras y lujuriosas degeneran en las clases marginales de la sociedad. Y llegado el caso pueden aspirar a eludir o a morigerar su miseria trabajando para algún meritorio patrón.
 
Es una teodicea porque construye un pasado mítico y un "pecado original" del mundo burgués. Después de examinar la historia violenta y sanguinaria de la acumulación primitiva, Marx escribiría su lapidario dictamen: "El capital llegó al mundo chorreando sangre y fango por todos los poros."
 
La acumulación del capital fue, es y seguirá siendo el resultado de una lucha de poder y no el fruto de una afortunada o meritoria performance individual o familiar. Para comprobarlo bastaría con examinar el origen histórico de las grandes fortunas en nuestro país. 
 
Los bien pagados publicitarios de Macri, ciertamente no han inventado nada. Difunden el mito de origen del capitalismo a través de interesantes mecanismos de sugestión y construyen un gigantesco dispositivo público-privado de sugestión.
 
Pero ahí termina su mérito y su novedad porque su mensaje "político" es el mismo que desde hace muchas décadas difunde la publicidad de cualquier mercancía.
 
Todo el modo de vida capitalista reproduce el relato meritocrático. Macri suele sumar a la meritocracia la reivindicación de la cultura del trabajo; son fórmulas de gran seducción: casi no hay quien no crea que es una persona trabajadora y meritoria.
 
Y que son esos méritos los que explican su progreso si lo experimentan. Queda en la maldad de los demás y en las injusticias del Estado (de los que se roban todo) la explicación de su infortunio, cuando éste tiene lugar.
 
Todo relato tiene un "otro", un antagonista real o imaginario. O, mejor dicho, un antagonista imaginario que toma cuerpo en la realidad. ¿Contra quién se esgrime esta exaltación de los méritos del individuo meritorio hacedor de su propia fortuna?
 
En términos históricos y generales su antagonista es el Estado, las reglamentaciones burocráticas, los impuestos, la clase política. En la Italia de la posguerra a este relato se lo llamó el qualunquismo ("cualquierismo" sería su traducción un poco forzada), la filosofía de las personas "de a pie".
 
Fue la forma de disolución pacífica del fascismo, el cambio del lenguaje reaccionario que se deslizó de la violencia autoritaria al retiro de lo público, a la exigencia de "menos gobierno", al individualismo antipolítico extremo.
 
Los temas qualunquistas fueron exitosamente retomados por el neoliberalismo ascendente de fines de los años setenta del siglo pasado: Margaret Thatcher lo resumiría magistralmente con su frase "la sociedad no existe".
 
En el mundo neoliberal existen los individuos, sus familias, algunos amigos y no mucho más. No hay ninguna colectividad humana que trascienda los vínculos inmediatos. Ni historia, ni patria, ni horizontes compartidos de ninguna especie.
 
Lo interesante no es solamente el argumento meritocrático. Es muy importante, ante todo, el aquí y el ahora del mensaje. El relato macrista no es solamente la sistematización de los motivos individualistas del neoliberalismo; es un ambicioso programa político-cultural para la sociedad argentina.
 
Es muy importante subrayar una vez más la novedad política que significa que por primera vez en la historia desde la sanción de la ley Sáenz Peña en 1912, la derecha argentina accede al gobierno en elecciones limpias y sin proscripciones y sobre la base de una coalición liderada por un partido propio.
 
El macrismo ha interpretado esta condición inaugural como una oportunidad y un desafío. Se representa a sí mismo como el portador de una misión histórica, de un papel refundacional de la cultura política argentina.
 
Desde el triunfo electoral de Yrigoyen en 1916, las clases dominantes tuvieron que pagar sistemáticamente un desagradable tributo al populismo, nunca pudieron ejercer su dominio sin negociar políticamente con caudillos y partidos populares, aún cuando accedieran al poder apoyados en las armas.
 
Desde 1945, el populismo argentino -es decir la democracia argentina- construyó un dispositivo material e ideal inexpugnable hasta hoy contra el poder de las élites. Hasta los regímenes dictatoriales más tenebrosos tuvieron que tener o conquistar amigos en la política popular, en los sindicatos, en las clases subalternas.
 
El gran sueño oligárquico de 1955 fue el cierre de esa etapa y al servicio de ese designio descargaron una violencia inaudita, cuyo paradigma histórico es el bombardeo de la Plaza de Mayo de junio de ese año.
 
La prohibición, la proscripción, la cárcel, los fusilamientos fueron la metodología que tenía que abrirle paso al "posperonismo". Pero la contrarrevolución no logró convertirse en hegemonía ni en instituciones duraderas ni en garantías contra las más diversas formas de la rebelión popular.
 
Ni aún el genocidio emprendido en 1976 logró construir la soñada pax del privilegio argentino. Tulio Halperín Donghi dio en 1994 una conferencia en el Club de Cultura Socialista, luego publicada con el título "La larga agonía de la Argentina peronista".
 
Allí da cuenta de cómo aún durante la dictadura terrorista, los planes de Martínez de Hoz chocaron con los cálculos políticos de los jefes militares que temían las consecuencias de un aumento exagerado de la desocupación.
 
Finalmente, para el historiador, la hiperinflación del final del gobierno de Alfonsín aparecía como el "instante resolutorio" de la larga agonía. El principio del fin de la Argentina peronista. El juicio (o el deseo) de Halperín no se justificó. Después vino el estallido de la "Argentina menemista" en 2001 y el largo y laborioso proceso de reconstrucción de la "vieja Argentina" por parte de los gobiernos kirchneristas.
 
En ese rango histórico parecen querer colocarse Macri y su gobierno. Sobre la base de la combinación entre manipulación ideológica y violencia se proponen construir en el país la normalidad neoliberal. Arrasar con todas las creencias y con todas las instituciones de la larga historia de los últimos setenta (o tal vez cien) años de historia argentina.
 
Acabar con el movimiento sindical y el derecho laboral. Con los sueños industrialistas, con los subsidios estatales hacia los sectores populares, con el desarrollo científico-técnico autónomo, con la protección de los sectores sociales que no puedan protegerse con sus propios méritos.
 
Y ese programa refundacional podría, por primera vez, desarrollarse con un fuerte apoyo social proveniente del individualismo, el miedo y el odio. Así, los argentinos construiremos una "cultura del trabajo".
 
Aprenderemos que solamente se puede sobrevivir en la jungla capitalista si alimentamos nuestro capital humano individual y el de nuestra familia, si cada uno se convierte en un buen empresario de sí mismo.
 
Si trabajamos mucho y ahorramos, no necesitaremos jubilaciones ni pensiones. Para lo que esté o vaya quedando afuera están la Gendarmería, la Prefectura y la policía o la culpa y la frustración individual. Y la institución central del nuevo régimen: la prisión preventiva.
 
En eso está el macrismo. Todo lo que ocurre en estos días gira en torno a este nuevo intento de reescribir la historia argentina. Desde la furiosa campaña antisindical hasta el megadecreto de desregulación económica -verdadero ataque mortal a las instituciones democráticas- tiene como norte la utopía neoliberal y "meritocrática". La suerte de este designio todavía está por verse.
 
Por Edgardo Mocca
 
Fuente: Página12
 

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12-01-2026 / 10:01
Una denuncia penal presentada en el ámbito de la Justicia Federal volvió a poner en el centro de la escena al presidente Javier "el Loco" Milei, esta vez por presuntas responsabilidades internacionales vinculadas al Estatuto de Roma y a la Corte Penal Internacional. El planteo fue registrado bajo el expediente CFP 58/2026 y lleva la firma de Aldo Sergio Parodi, quien acusa a Milei de ser cómplice y encubridor de un crimen de agresión cometido contra el Estado soberano de Venezuela.
 
Según el escrito, la denuncia se basa en la Ley 25.390, mediante la cual la Argentina aprobó el Estatuto de Roma en 1998, aceptando la jurisdicción de la Corte Penal Internacional. Parodi sostiene que el 3 de enero de 2026, en horas de la madrugada, se habría producido un "brutal y terrorista crimen de agresión" atribuido al presidente yanqui Donald Trump, con un saldo de víctimas fatales aún indeterminado.
 
En ese contexto, afirma que el presidente Milei omitió denunciar el hecho ante los organismos internacionales correspondientes, lo que, a su entender, configura un grave encubrimiento. El denunciante argumenta que, al ser la Argentina un Estado parte del Estatuto de Roma, el Poder Ejecutivo no solo puede sino que debe denunciar ante la Corte Penal Internacional cualquier crimen de lesa humanidad, especialmente aquellos tipificados como crimen de agresión en el artículo 8 bis del tratado.
 
En su presentación, Parodi afirma que la supuesta inacción del presidente Milei no sería un hecho menor, sino una violación directa a las obligaciones internacionales asumidas por el Estado argentino. En el escrito se remarca que los crímenes de lesa humanidad son imprescriptibles y de jurisdicción universal, conforme a lo establecido también por la Ley 26.200.
 
Bajo esa premisa, Parodi solicita que se investigue penalmente al presidente Milei para que explique por qué motivo no promovió una denuncia internacional y por qué, según su interpretación, habría avalado públicamente el accionar atribuido a Trump. La denuncia va más allá del ámbito local y pide que la Fiscalía General de la Corte Penal Internacional investigue el comportamiento de los jefes de Estado miembros del Estatuto de Roma que, siempre según el planteo, habrían aceptado o tolerado el hecho denunciado.
 
Parodi sostiene que, hasta el momento, la única acción penal internacional concreta estaría radicada ante la Justicia Federal argentina, situación que califica como "preocupante" por el impacto que estos hechos tendrían sobre la paz mundial. En otro tramo del escrito, el denunciante solicita expresamente que sea citado el ex fiscal general de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, para que, desde su experiencia en derechos humanos, ilustre al fiscal interviniente sobre la responsabilidad del Estado argentino frente a este tipo de situaciones.
 
También afirma que las expresiones públicas de Milei ante organismos internacionales, lejos de condenar el crimen, lo habrían avalado, lo que encuadra, a su criterio, en el delito de apología del crimen previsto en el Código Penal argentino. La presentación concluye con un pedido formal para que se investigue a Milei por una presunta violación a la Ley 25.390 y por apología de un crimen de agresión en perjuicio de un Estado soberano miembro del Estatuto de Roma.
 
El expediente quedó en manos del fiscal federal interviniente, quien deberá evaluar la viabilidad jurídica de la denuncia y los pasos a seguir. Por el momento, no se conocieron respuestas oficiales de Milei ni pronunciamientos de la Justicia sobre el fondo de la acusación, en torno a la política exterior argentina y a las obligaciones internacionales del Estado.
 
La Opinión Popular
 

10-01-2026 / 09:01
El video con la imagen de un guardia de inmigración norteamericano que asesina a una mujer en Minneapolis, Estados Unidos, tiene muchas similitudes con el del asesinato de Juan Gabriel González, en Villa Lugano, por un efectivo policial. Ambos videos circularon por las redes. En la brutalidad de esas escenas está la esencia de dos proyectos de país que coinciden en su desprecio al prójimo.
 
El presidente norteamericano Donald Trump declaró al New York Times que "mi único límite es mi mente" que es el mismo criterio que siguieron los dos efectivos de seguridad, en Minneapolis y en Buenos Aires, para disparar a quemarropa contra personas desarmadas. Trump lo hizo al secuestrar al presidente de Venezuela.
 
Javier "el Loco" Milei es un admirador de Trump, cuyo gobierno se aleja de la idea de democracia y libertad. El estadounidense creó una fuerza policial de carácter federal para perseguir a inmigrantes. Estos policías tienen la prerrogativa de detener a cualquier persona solamente por el color de su piel.
 
La fuerza del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) "tienen inmunidad absoluta para hacer su trabajo" respondió el vicepresidente J.D. Vance cuando le preguntaron por el asesino de Renee Nicole-Good, de 37 años y madre de tres hijos.
 
La mujer era una poetiza premiada en su país. Se interpuso con su camioneta a un contingente del ICE que iba a realizar razzias en su barrio. Un agente le ordenó que bajara de automóvil, pero ella dio marcha atrás para alejarse y el tipo le descerrajó tres tiros en la cara. En Estados Unidos, el pueblo bautizó al ICE como la Gestapo.
 
Para no ser menos, el mandatario argentino emitió un Decreto de Necesidad y Urgencia que le da prerrogativas similares a los servicios de espionaje. Podrán detener personas sin orden judicial, exigir datos personales de ciudadanos a instituciones públicas como la AFIP, así como incorporar al espionaje interno a los servicios de inteligencia militar. Creó una policía política o una policía secreta. Una Gestapo.
 
La diferencia está en que el argentino se llenó la boca para gritar ¡Viva la libertad, carajo! pero creó una policía secreta para controlar a los argentinos. En cambio, el Trump que admira Milei nunca dijo que estaba por la libertad, ni siquiera por el libre comercio, y por eso tiene su Gestapo propia. Lo que dijo fue: "Hagamos grande a América, otra vez", lo que anunció un imperialismo más agresivo, sobre todo donde considera que está su "patio trasero". Y Milei acepta encantado poner a la Argentina como patio trasero de Trump.
 
En Estados Unidos, la justicia aclaró que el Cartel de los Soles que Trump usó como excusa para el secuestro de Nicolás Maduro, no existe. Lo tendrían que haber soltado. Pero ya le agregaron otros cargos sacados de la manga. El Senado, a su vez, busca prohibirle al inquilino de la Casa Blanca otros actos de agresión contra Venezuela.
 
En Argentina, la justicia declaró inconstitucional el protocolo de seguridad de Patricia Bullrich, que penalizaba la protesta social, gremial o política. Igual se aplica contra los jubilados, pero no cuando los venezolanos antichavistas hacen manifestaciones para festejar la invasión de su patria y el asesinato de sus compatriotas. Al mismo tiempo, dirigentes de la oposición de distintas corrientes, plantearon recursos en la Justicia contra el decreto que pretende institucionalizar una policía secreta "libertaria".
 
En esta puja está en juego una democracia que va perdiendo por goleada. Tanto Trump como Milei tienen el respaldo de gran parte del capital concentrado, grandes corporaciones y millonarios que consideran que la democracia, más que facilitar, constituye un obstáculo para aumentar sus ganancias. 
 

10-01-2026 / 09:01
Los incendios forestales volvieron a desatar una tragedia ambiental y social en la Patagonia, con especial impacto en la Comarca Andina de Chubut. Miles de hectáreas de bosque nativo ya fueron consumidas por el fuego, decenas de viviendas quedaron reducidas a escombros, se registran animales muertos y el trabajo de bomberos y brigadistas se desarrolla en condiciones límite, con recursos escasos y una logística claramente insuficiente.
 
La brutal política de recortes sistemáticos impulsada por el gobierno de Javier "el Loco" Milei, continúa desfinanciando el Servicio Nacional de Manejo del Fuego, el organismo clave para la prevención y el combate de incendios en áreas naturales. Las emergencias tienen una postal: equipamiento mínimo, personal sobreexigido y un Estado nacional que aparece tarde, mal o directamente no aparece.
 
Mientras Epuyén y El Hoyo atraviesan momentos críticos y otras zonas como El Chaltén también registran focos activos, organizaciones ambientalistas denunciaron que el presupuesto del Servicio Nacional de Manejo del Fuego volverá a sufrir un recorte real en 2026, además de una persistente subejecución de partidas.
 
Según detallaron 18 organizaciones, el presupuesto previsto para el próximo año asciende a 20.131 millones de pesos, lo que representa una caída real del 69 por ciento respecto de 2023 y del 78 coma 5 por ciento frente a 2025. El ajuste se profundiza si se observa la ejecución: durante 2024 apenas se utilizó el 22 por ciento del presupuesto asignado, a pesar de haber sido el año con mayor cantidad de incendios desde 2016.
 
La situación no mejoró en 2025. De acuerdo con el mismo informe, quedó sin ejecutar el 25 por ciento de los recursos disponibles, una cifra cercana a los 20.000 millones de pesos que podrían haberse destinado a infraestructura, equipamiento, capacitación y mejores condiciones laborales para brigadistas y personal operativo.
 
El ajuste también impacta en las capacidades operativas. Las metas físicas del organismo muestran una fuerte reducción en las horas de vuelo para tareas de control y combate aéreo: de 5.100 horas programadas en 2023, solo se ejecutaron 3.058, y para 2026 se proyectan apenas 3.100.
 
A esto se suma un recorte en los sistemas de alerta temprana y evaluación de riesgo, herramientas fundamentales para anticipar emergencias. Los informes previstos caerían de 2.310 en 2025 a apenas 1.850 en 2026. Como si el desmantelamiento presupuestario no fuera suficiente, el mes pasado el vocero presidencial, Manuel "Cara de Piedra" Adorni, anunció que el gobierno avanzará en la derogación de la Ley de Manejo del Fuego, sancionada en 2020.
 
Esa norma impide durante un período de entre 30 y 60 años el cambio de uso de tierras afectadas por incendios, una herramienta clave para frenar la especulación inmobiliaria y productiva sobre territorios arrasados, muchas veces bajo sospecha de incendios intencionales. Milei ya había anticipado su intención de eliminar esa ley apenas asumió, y legisladores libertarios presentaron proyectos para avanzar en ese sentido.
 
Con bosques en llamas, comunidades en riesgo y brigadistas trabajando al límite, el ajuste no aparece como una política abstracta sino como una decisión concreta que se mide en hectáreas quemadas, viviendas perdidas y vidas expuestas. La Patagonia vuelve a pagar el costo de un Estado que se retira cuando más se lo necesita. Es el lucrativo negocio inmobiliario de Milei con el fuego.
 
La Opinión Popular
 

09-01-2026 / 10:01
El análisis de un equipo de Data Journalism Visualization (DJV) Bootcamp de FOPEA examinó 113.649 posteos en X del presidente Javier Milei emitidos entre diciembre de 2023 y septiembre de 2025. El resultado no sorprende a nadie. Que Javier "el Loco" Milei es un guarango, maleducado y muy mal hablado no es novedad. Que tiene una adicción a las redes sociales, tampoco. Pero el Foro de Periodismo Argentino hizo un relevamiento de sus publicaciones en los últimos años.
 
La figura presidencial, por su peso en sí misma, facilita la amplificación del mensaje. Cada mensaje activa un enjambre de cuentas que repiten, insultan y logran una escalada de difusión. Como resultado se pudo saber que el 15,2% del total incluyó descalificaciones, estigmatización o lenguaje violento, dirigidos principalmente a periodistas, medios, universidades y referentes públicos. Esto es un posteo con insultos o descalificaciones cada 7 publicados.
 
El término despectivo e insultante que fue el eje del discurso presidencial fue "mandril" con 904 menciones y un crecimiento de casi 200% entre 2024 y 2025. La animalización, sexualización y repulsión fueron las técnicas favoritas de Milei contra sus opositores.
 
El primer dato a tener en cuenta es que, en el periodo de tiempo investigado por FOPEA, el presidente realizó 113.649 posteos en X (3.412 propios y 110.237 reposteos), de los cuales 16.806 tenían insultos que pueden dividirse en cinco categorías: despectivo, estigmatizante, animalización, repulsivo y sexual.
 
En ese contexto, el estudio identificó tres patrones del lenguaje "que en escenarios políticos anteriores no habían sido definidos como una tendencia constante y sobre los cuales discurren los insultos":
 
-La animalización del lenguaje, al usar como insulto palabras como "mandril", "domado", "burro", "rata", "cerdos", "gorilas", "parásitos" y "plaga".
-La sexualización del lenguaje, al aplicar términos como "vaselina", "envaselinados" y "culo".
-Lo repulsivo aplicado al lenguaje, al usar palabras como "basura", "maloliente", "inmundicia" y "putrefacto".
 
Según el reporte, los 10 insultos que más usa el presidente, por orden de importancia, son "kuka" (palabra insultante contra el kirchnerismo) con 2.286 menciones; "casta", 1.815 menciones; "delincuente", 1.023 menciones; "mandril", 904 menciones; "corrupto", 654 menciones; "ensobrado", dirigido principalmente contra periodistas en 644 menciones; "violento", 540 menciones; "degenerado", 507 menciones; "mentiroso", 502 menciones, y "terrorista", 495 menciones. Todo un "ejemplo" de educación y tolerancia para las generaciones futuras.
 
La Opinión Popular
 

09-01-2026 / 09:01
Siguiendo el ejemplo de Patricia "Chaborra" Bullrich, Eugenia Rolón, pareja de Iñaki "la Pepona" Gutiérrez y referente libertaria en redes, chocó contra un poste en Mar de Ajó y el test de alcoholemia dio 1,89. La libertaria, de 23 años, manejaba totalmente "mamada" a las 10 de la mañana un Honda FIT por la avenida Rivadavia cuando, según testigos, después de realizar maniobras imprudentes terminó chocando. Además, se viralizó el acta de la infracción donde consta que al momento del impacto no poseía carnet de conducir.
 
Eugenia Rolón, influencer cercana al prescindente Javier "el Loco" Milei y pareja de "la Pepona" Gutiérrez, salió a manejar con unas cuantas copas de más y protagonizó este jueves un siniestro vial en la costa bonaerense tras chocar contra un poste y dar positivo en un test de alcoholemia, con un nivel de 1,89 gramos de alcohol en sangre, muy por encima de cualquier límite permitido.
 
El hecho ocurrió a las 8.56 de la mañana en Mar de Ajó, sobre la calle Rivadavia al 400, a pocas cuadras del frente costero. Según fuentes policiales, la joven de 23 años fue advertida realizando maniobras imprudentes, que terminaron con el vehículo impactando contra un poste. La secuencia quedó registrada por cámaras de seguridad de la zona.
 
Tras el choque, personal de tránsito que participaba del Operativo Sol realizó el control de alcoholemia, que arrojó resultado positivo. En la provincia de Buenos Aires rige la tolerancia cero, por lo que se dispuso el secuestro inmediato del vehículo, un Honda Fit. Además, se constató que Rolón no tenía licencia nacional de conducir ni la documentación del auto, y que no figura con licencias habilitadas en los registros oficiales. Impunidad al palo.
 
Ante esta situación, Iñaki Gutiérrez debió concurrir al lugar para retirarla, ya que la conductora no estaba en condiciones legales de continuar circulando. El procedimiento fue llevado adelante por personal de tránsito de Mar del Tuyú y la causa quedó en manos del Juzgado de Faltas del Partido de La Costa.
 
El auto involucrado pertenece a un familiar de Gutiérrez, quien cuenta con cédula azul habilitante. Rolón adquirió notoriedad pública por su militancia libertaria en redes sociales y por su cercanía al entorno digital del presidente. En 2025 fue candidata a convencional constituyente en Santa Fe, donde obtuvo más del 20 por ciento de los votos en su ciudad natal, San Lorenzo.
 
De extrema cercanía con Milei, Gutiérrez maneja la cuenta de Tik Tok del presidente de la Nación en su estrategia de comunicación para manipular a los jóvenes. Por ello, Gutiérrez es un asiduo visitante de la Quinta de Olivos. En manos de quienes estamos los argentinos.
 
La "Pepona", como apodan a Iñaki en las redes, fue corrido del manejo de la cuenta de X del presidente cuando compartió en la cuenta de Milei un mensaje por fin de año en el que aparecía él junto a su novia. En el momento se sospechó que había cedido el manejo de esa cuenta a su novia y que la chica se pasó de viva al publicar el post. Milei finalmente lo perdonó y le permitió manejar su Tik Tok.
 
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