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“Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha”. CGT de los Argentinos, 1 de mayo de 1968
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Sociedad e Interés General - 12-01-2018 / 17:01
EFEMÉRIDES POPULARES

Horacio Guarany, la historia de un artista perseguido

Horacio Guarany, la historia de un artista perseguido
HORACIO “PUEBLO” GUARANY. A los 32 años publicó el primero de los 57 discos que comprende la trayectoria de uno de los más populares artistas del folclore; una trayectoria que tuvo su apogeo en los años ‘60 y ‘70, con sus mensajes de protesta y su reivindicación de las vidas de los peones, los campesinos y los trabajadores golondrina. La Dictadura militar prohibió sus discos.
El 13 de enero de 2017, en Luján, Buenos Aires, fallece a los 91 años, Eraclio Catalín Rodríguez Cereijo​, más conocido como Horacio Guarany. El cantautor tuvo una vida turbulenta, donde no siempre primaron los aplausos a la intemperie. Tras recibir atentados de bomba por parte de la Triple A, en 1974 se exilió en Venezuela. La Dictadura prohibió sus discos, y en 1978, en su regreso al país, sufrió otro atentado.
 
Cuando en 2008 el Festival de Cosquín quiso homenajear a Horacio Guarany, el cantante lo relativizó. "El único homenaje que vale es el que me hace el pueblo, llenando plazas, clubes, teatros, durante 58 años. Yo rechazo los homenajes", sentenció.
 
No es para menos: ¿qué valor tienen las instituciones que, dependiendo del viento, levantan o bajan las banderas de tal o cual artista? Porque este cantautor argentino -para muchos el más grande folclorista de la historia- tiene un largo anecdotario de persecuciones, exilio y desventuras; y siempre actuó con mucha coherencia al respecto.
 
La Opinión Popular

El viernes 13 de enero de 2017 Guarany murió de un paro cardíaco en su casa de Luján. Tenía 91 años, y a su tumba se llevó algunos secretos y vivencias jamás contadas. Pero si hay algo a saber es que este hombre, de padre aborigen y madre española, las vivió todas. Basta con empezar diciendo -así comienzan las buenas historias- que nació bajo el nombre de Eraclio Catalín Rodríguez Cereijo en pleno monte del Chaco Austral, en el norte de la provincia de Santa Fe, dentro del pueblo Las Garzas. En medio de la nada, podría decirse. Corría el año 1925, y Eraclio era el penúltimo de 14 hermanos. Y de la nada terminó alcanzándolo todo, dejando una gran marca en la cultura, ese limbo eterno en la tierra.
 
Tenía 18 años cuando se fue a probar suerte a Buenos Aires. Había poco trabajo en aquellas tierras, con lo cual era lógico que, teniendo en cuenta su don para la guitarreada, fuera a intentar el estrellato. Vivió en una pensión de la Boca sobreviviendo con cuanta changa encontrara, mientras el peronismo estaba en todo su apogeo. Y Guarany, al notar el rol activo que las clases populares tomaban en la vida política, se volvió peronista.
 
Para cuando en 1955 llegó la Revolución Libertadora de Eduardo Lonardi y Pedro Eugenio Aramburu, la cosa cambió. Tras el derrocamiento de Juan Domingo Perón, el cantante se hizo comunista y se afilió al partido. En aquel entonces solía decir que pertenecía "al glorioso Partido Comunista", lo que le trajo alguna que otra complicación.
 
En los 60 fue encontrando los frutos de tanto trabajo en los bares más bohemios de Buenos Aires, y fue pionero en Cosquín, en 1961. Pero la década siguiente la situación se tornó difícil. Ya con un puñado importante de canciones populares, un par de películas y un prestigio dentro del género del folclore, Guarany sufrió, primero, amenazas de muerte, y luego atentados con bombas.
 
Corría 1974, y la Triple A (la Alianza Anticomunista Argentina, el grupo parapolicial al mando de José López Rega) quería muerto a Guarany. Y al cantante le llegó el anuncio de que debía abandonar el país en 48 horas. Entonces llegó el primer exilio: la ruta con estadías fue Venezuela-México-España. El tercer gobierno peronista era una máquina de aniquilar disidentes de izquierda.
 
Cuando el Ministerio de Defensa Agustín Rossi, en 2013, develó las listas negras de la dictadura cívico-militar, el nombre de Horacio Guarany figuraba allí. En los primeros años del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, con Jorge Rafael Videla a la cabeza, sus canciones fueron prohibidas. "La guerrillera", por ejemplo, canta "poncho abierto sobre el alba, la guerrillera viene abriendo los caminos", y esa imagen, tan llena de esperanza y ferocidad, era una bofetada a las ansias de orden militar.
 
Horacio esperó algunos años y volvió al país; fue en diciembre de 1978. La metáfora del ambiente espeso está gastada, pero es más que elocuente. Tal es así que a menos de un mes de su asentamiento en Argentina, una bomba estalló en su casa de Coghland, en Capital. No era momento de irse, habrá pensado, pese a que la persecución era inminente. Entonces se quedó. Claro, salió del caos porteño, del lío de departamentos y autopistas, y se fue al interior, a improvisar espectáculos: contaba con un público que lo adoraba, su arte tenía espectador, y sólo era cuestión de encontrar la forma de esquivar los tentáculos castristas, porque este hombre era un libertario, un escurridizo comunista de la voz.
 
Ya en 1984, cuando la democracia se palpaba como una verdad temerosamente aliviadora, en el centro de un Luna Park repleto recitó su "Plegaria por la paz": "Para que los asesinos no vuelvan nunca más...". Hoy, al enterarse del fallecimiento, Nacha Guevara -quien también debió abandonar el país de la noche a la mañana en esos tormentosos años- escribió sobre Guarany: "Se fue el compañero del exilio más solidario, más generoso y más coherente. Gracias por tu ejemplo en esos días".
 
Un sobreviviente, si se permite la metáfora, pues así fue que sobrevivió en los oscuros años de la Dictadura, yendo y viniendo de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, tocando en lugares remotos, para poca o mucha gente. El folclore, como género, tiene y tuvo esa forma de alegría y nostalgia trenzada, una espada que conmueve lentamente a medida que se clava. Horacio Guarany fue uno de los mejores espadachines.
 
Por Luciano Sáliche
 
Fuente: infobae.com

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21-05-2018 / 21:05
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21-05-2018 / 21:05
20-05-2018 / 21:05
La Revolución de Mayo fue una serie de acontecimientos ocurridos en 1810 en la ciudad de Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, dependiente del rey de España, y que tuvieron como consecuencia la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y su reemplazo por la Primera Junta de gobierno.
 
El lunes 21 de mayo de 1810, el Cabildo inició sus trabajos de rutina, pero se vieron interrumpidos por seiscientos hombres armados, agrupados bajo el nombre de Legión Infernal, que ocuparon la Plaza de la Victoria, hoy Plaza de Mayo, y exigieron a gritos que se convocase a un cabildo abierto y se destituyese al virrey Cisneros.
 
Se repartieron cuatrocientos cincuenta invitaciones entre los principales vecinos y autoridades de la capital. La lista de invitados fue elaborada por el Cabildo teniendo en cuenta a los vecinos más prominentes de la ciudad. Sin embargo el encargado de su impresión, compañero de French Beruti, imprimió muchas más de las necesarias y las repartió entre los criollos.
 
El martes 222 de Mayo, ya desde temprano fueron, llegando los "cabildantes". De los 450 invitados sólo concurrieron 251. También estaba presente una "barra" entusiasta. En la plaza, French, Beruti y Los Infernales esperan las novedades.
 
La cosa se fue calentando hasta que empezaron los discursos, que durarán unas cuatro horas, sobre si el virrey debía seguir en su cargo o no. En esa asamblea popular se resolvió declarar cesante a la autoridad del virrey Cisneros y facultar al Cabildo para nombrar una Junta que gobernara hasta la reunión de los diputados de todas las ciudades y villas del Virreinato. Comenzaba la Revolución de Mayo.
 
La Opinión Popular

20-05-2018 / 21:05
El 21 de mayo de 1903, en Río Cuarto (Córdoba), nace Pedro Eugenio Aramburu. Fue un militar golpista, antiperonista y fusilador, luego devenido en político. Encabezó un golpe militar oligárquico, gorila y antipopular que derrocó al gobierno constitucional de Juan Perón el 16 de septiembre de 1955.
 
Se autodesignó presidente entre 1955 y 1958. Durante su dictadura militar, denominada por sus cabecillas "Revolución Libertadora", se derogó la Constitución Nacional de 1949, se suspendieron numerosos derechos civiles, laborales y sociales, fueron perseguidos y encarcelados dirigentes gremiales y políticos. Además, se hizo desaparecer el cadáver de Evita.
 
El Partido Justicialista fue proscripto, prohibiéndose incluso cantar "la marcha" y se llegó a prohibir la sola mención del nombre de Perón, quien pasó a ser llamado en los medios como el "tirano prófugo" o bien "el dictador depuesto". El peronismo contestó con una serie de huelgas y sabotajes, iniciando lo que dio en llamarse la Resistencia Peronista.
 
El 09 de junio de 1956 militares y civiles peronistas intentan recuperar el poder por las armas, desencadenando una sublevación encabezada por el general Juan José Valle. La rebelión fue la respuesta natural del pueblo y su objetivo era exigir la vuelta al sistema democrático y la restauración de las conquistas sociales obtenidas por la clase trabajadora durante el gobierno peronista.
 
Sin juicio previo, ni derecho a defensa de ningún tipo, ni ninguna posibilidad de indulto, la misma madrugada del alzamiento, Aramburu ordenó los fusilamientos de los revolucionarios y se empezó a ejecutar peronistas a mansalva, sin contemplaciones. Los 31 mártires y héroes, ajusticiados en las mazmorras de la dictadura y masacrados en oscuros basurales, son un ejemplo del coraje y la valentía de los patriotas argentinos que lucharon sin claudicaciones.
 
Durante su régimen apareció el efecto inflacionario, que había sido casi inexistente durante la primera mitad del siglo XX. La dictadura de Aramburu fue la primera que se endeudó con el Club de París y al finalizar Argentina se encontraba en suspensión de pagos (default), y la deuda externa, que no existía con Perón, había crecido notablemente.
 
La Libertadora cambió la política exterior independiente a una totalmente alineada con EE.UU. conjugada con la incorporación de la Argentina al nefasto FMI, al mismo tiempo que se desnacionalizaban los depósitos bancarios y dejaban sin efecto el artículo 40, protector de los recursos naturales.
 
En 1962, Aramburu se dedicó a la política, fundó Unión del Pueblo Argentino (UDELPA), partido que sostuvo su candidatura presidencial en las elecciones de 1963. El 29 de mayo de 1970 fue secuestrado por la organización político-militar Montoneros, enjuiciado y ejecutado el 1º de junio de ese año.
 
Por Blas García para La Opinión Popular

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