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“Han venido a saquear al país, y lo saquearon: deuda externa eterna, fuga de capitales, condonación de deudas privadas, bicicleta financiera y un plan de Macri con el FMI que es irrealizable”. “Pino” Solanas
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Nacionales - 10-01-2018 / 09:01
LEVE BAJA DE LA TASA DE INTERÉS DE SOLO 0,75 POR CIENTO

Internas en el macrismo: Desafío de Sturzenegger a la voluntad de Peña

Internas en el macrismo: Desafío de Sturzenegger a la voluntad de Peña
El jefe de Gabinete, Marcos Peña, pretendía una reducción importante de la tasa de interés, asesorado por los economistas de su equipo, para impulsar la actividad, que se está estancando. El titular del BCRA, Federico Sturzenegger (foto) , la bajó muy poco, al dejarla en el 28 por ciento anual. Cambian los gobiernos, los funcionarios suben las tasas en pesos para desplazar al billete verde de las preferencias de los ahorristas, pero nada hace mermar su atractivo. Claro que "bancar" esa predilección no es gratis, lo paga la industria nacional.
El Banco Central de la Republica Argentina (BCRA) decidió reducir ayer en 0,75 puntos la tasa de interés de referencia. De este modo, la ubicó en 28 por ciento anual. La caída no alcanza a compensar la suba de 2 puntos de principio de noviembre. El anuncio de la autoridad monetaria era uno de los elementos más esperados ayer en el mercado.
 
Se descontaba una caída de la tasa pero el gran interrogante era en cuánto. En la city consideraron que la caída no fue importante y frenaron las presiones sobre el dólar, a la vez la evaluación política fue que el titular del BCRA, Federico Sturzenegger, desafió con esa medida al jefe de gabinete, Marcos Peña.
 
En el sector "político" del Gobierno consideran que seguir apreciando en términos reales el dólar, debido a las tasas altas, ya no era sostenible para la economía. Sturzenegger mostró ayer que no coincide con esa interpretación y desafió con una leve baja de la tasa. Ahora, especulan con cuál será la respuesta de Peña, quien quedó descolocado con esa medida del Central. 
 
La alta tasa de interés que paga el Banco Central permite aspirar pesos del mercado dando a cambio papelitos: las denominadas Letras del Banco Central (Lebac).
 
Retirar pesos de circulación tiene efectos contractivos por varios aspectos: se comprime el consumo por la escasez relativa de dinero circulante y porque las altas tasas de interés encarecen el crédito, tanto para el propio consumo como para la inversión. Además, quien posee recursos para realizar una inversión productiva tiene fuertes incentivos para ganar dinero fácil con Lebac.
 
Por otro carril, este jueguito mantiene contentos a los especuladores que se endeudan barato en los países centrales, donde la tasa de interés real se aproxima a cero o incluso es negativa en algunos países, ingresan los dólares en nuestro país, los transforman en pesos y le prestan muy caro al Banco Central.
 
De este modo, el Gobierno de Macri logra una muy relativa y contingente estabilidad cambiaria en tanto ingresan divisas al país. La condición: que el dólar no escale mucho porque puede destruir, aunque sea parcialmente, el juego de los especuladores.
 
El costo del jueguito: una deuda del Banco Central que es una bomba de tiempo. El resultado es que se aprecia el peso (o su contracara, se abarata el dólar) afectando a la industria local y sectores exportadores en beneficio del ingreso de productos importados que destruyen el trabajo nacional. 
Esta situación refuerza lo peor que tiene el modelo neoliberal macrista, que es especulación financiera y una economía estancada.


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El tipo de cambio minorista cerró ayer en 19,31 pesos, con una baja de 3 centavos. Los operadores del mercado apostaban por una disminución de la tasa de 1,5 puntos, el doble de lo que fue. Para muchos es una señal para volver a aprovechar el negocio de la bicicleta con las Lebac.
 
El argumento del BCRA para esa decisión fue que hubo un cambio de las metas de inflación para 2018, que pasó de 10 a 15 por ciento, tras una orden del Poder Ejecutivo que puso en jaque la independencia de la entidad. "En la última semana de 2017 se anunció el diferimiento de la meta de inflación de largo plazo (5 por ciento anual) al año 2020, y nuevas metas intermedias de 15 por ciento para 2018 y 10 por ciento para 2019".
 
"Ese sendero es ahora el nuevo objetivo de la política monetaria del Banco Central", detalló el organismo. Agregó que "naturalmente si se busca una menor velocidad de desinflación que la planeada originalmente, corresponde un sendero de la política monetaria menos contractivo que el que antes se preveía".
 
En el comunicado, el Central intentó mostrar que conserva cierta independencia. Aseguraron que "la moderación en el sesgo sólo podrá sostenerse en el tiempo en la medida en que la evolución de la desinflación sea compatible con la trayectoria buscada".
 
El Central fue presionado a bajar la tasa de interés tras haber fallado en su estrategia monetaria para disminuir los precios. En el equipo económico se convencieron de que es mejor una tasa baja que le dé algo de aire a la economía este año, en lugar de insistir con rendimientos cercanos al 30 por ciento, que no redujeron la inflación pero le pone trabas a la actividad.
 
Sturzenegger además intentó mostrar fortaleza, indicando en el comunicado que negoció con el Tesoro un menor nivel de asistencia financiera para los próximos años. "Las transferencias del Banco Central al sector público se reducen en términos nominales en 2019 a la mitad respecto de lo establecido para 2018. Para los años siguientes está definida una regla automática no vinculada a la tasa de inflación sino al crecimiento real de la demanda de dinero".
 
Pero es muy difícil explicar la situación del Central, que hasta hace unos días insistía con que la tasa no podía bajar para no afectar las posibilidades de "desinflar" la economía este año. El gap de credibilidad, lo sabe cualquier banquero central del mundo, es complicado de remontar. 
 
La inflación del año pasado cerró en torno del 25 por ciento y para este año se espera un alza cercana al 20 por ciento. Diciembre fue un mes de fuertes aumentos de precios y dejó expectativas de nuevas alzas para los primeros meses de 2018. El avance de los combustibles, las tarifas, la volatilidad del tipo de cambio y la incertidumbre sobre cuál es la política del Banco Central potencian las conductas de comerciantes a realizar remarcaciones preventivas.
 
Uno de los puntos principales es que el Central, si bien dice que "será cauteloso en la adecuación de la política monetaria al nuevo sendero de la desinflación", no menciona que hubo una caída relevante de la tasa real, la cual era la que le importaba a entidad mantener en niveles elevados. Esto se debe a que baja la tasa de interés nominal mientras aumenta la inflación esperada para los próximos 12 meses.
 
En el mercado vieron esto como el verdadero retroceso del Central ante las presiones del resto del equipo económico. "Más allá de la decisión del Comité de Política Monetaria, el gobierno logró una reducción considerable de la tasa de interés real", apuntaron en un informe de la consultora Ecolatina.
 
En tanto, las acciones líderes cerraron con una caída de 0,7 por ciento y los bonos públicos marcaron una baja del 0,8 por ciento en el Bonar 2024. En cuanto a los precios internacionales de las materias primas, bajó 0,3 por ciento la soja y avanzó un 1,1 por ciento el trigo. El petróleo, mientras tanto, aumentó 2,0 por ciento.
 
Por Federico Kucher
 
Fuente: Página12
 

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15-11-2018 / 10:11
La declaración reciente del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne: "Nunca se hizo un ajuste de esta magnitud sin que caiga el Gobierno", es una forma de sincericidio del que no se tiene memoria en las últimas décadas en el país.
 
Hay una excepción: la del radical Juan Carlos Pugliese, quien tomó las riendas del ministerio en el último tiempo del gobierno de Raúl Ricardo Alfonsín. Se dirigió entonces al mundo de las finanzas, pidiendo respaldo y comprensión: "Yo les hablo con el corazón -dijo- pero ustedes me responden con el bolsillo".
 
Dujovne pudo decir lo que dijo hace horas porque los militares argentinos no son una amenaza, por suerte. Fueron los golpes de Estado en la segunda mitad del siglo XX los que ayudaron a perturbar la economía. No dejaban hacer, nadie podía tomar previsiones ni asumir políticas de largo plazo.
 
Sólo Arturo Frondizi fue víctima de 32 planteos militares. Uno de sus ministros de Economía, Álvaro Alsogaray, pudo remontar la instancia crítica sólo porque estaba respaldado por los militares (entre ellos el general Julio Alsogaray, su hermano).
 
José Alfredo Martínez de Hoz, ministro con el siniestro Golpe Militar de 1976, pudo concretar su modelo de apertura de la economía, más las privatizaciones, más el amparo de la timba financiera, más su lucha contra la industria nacional, el tiempo de "la plata dulce", porque lo apoyaba la mayoría de los militares.
 
Los ministros de Economía acompañaron el paso de los años con engaños, con mentiras y ocultamientos. La sorpresa de Dujovne es que está diciendo la verdad. En otro momento, habida cuenta de la actual realidad económica, la aflicción de la clase media, la imposición de un programa que sólo genera víctimas, el crecimiento de la pobreza, ya habrían bastado para acorralar a cualquier gobierno de cualquier signo político.
 
Así, el ministro puede decir lo que dice porque en la vereda política de la oposición no hay unidad, ni candidato, ni organización de ninguna naturaleza. El peronismo está dividido. Y no hay otra cosa.
 
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15-11-2018 / 09:11
Con el apoyo de una parte de peronismo, la alianza Cambiemos convirtió en ley esta madrugada el Presupuesto 2019, impuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI), en una maratónica sesión de más de 13 horas, en la que también se avalaron la adenda al Consenso Fiscal, cambios en ganancias y el proyecto de bienes personales -que como se aprobó con cambios deberá retornar a Diputados-.
 
El Presupuesto 2019 plantea un ajuste de más de $ 450.000 millones. La ofrenda en el altar del FMI es, para la mitología de la derecha, una garantía de protección internacional. El pacto contra el pueblo trabajador indica que 2019 será otro año de vacas flacas, suba del desempleo, destrucción del aparato productivo y otras desdichas que no enumeramos porque son re-conocidas.
 
El jefe del bloque Frente para la Victoria-PJ (FpV), Marcelo Fuentes, señaló que el proyecto propone "más bicicleta financiera" y advirtió que "la reducción del gasto en servicios sociales en términos reales, no nominales, será del 6%", al tiempo que señaló que "la deuda pública es del 87% del PBI". "Resulta cínico venir a plantear como una virtud desarrollar programas de emergencia para enfrentar la misma crisis que yo mismo creo con las políticas que estoy pidiendo que me voten", ironizó el neuquino en referencia al Gobierno de los CEOs.
 
Entre los defensores del proyecto se anotó el entrerriano Alfredo De Angeli, de Cambiemos, quien resaltó que el presupuesto "tiene 70% de gasto social" y que "la mayoría de los gobernadores están de acuerdo porque hubo un Presidente que les devolvió lo que les correspondía", al tiempo que señaló que "se van a hacer las obras y con transparencia". "No sé de qué obras están hablando si en el presupuesto casi no hay obras", respondió a su turno la chubutense Nancy González, del FpV, quien indicó que para esa provincia la Nación presupuestó "tres obras públicas".
 
Uno de los críticos más fuertes fue el formoseño José Mayans del Bloque Justicialista, quien además mantiene un público enfrentamiento con el presidente de esa bancada, Miguel Pichetto, a favor del proyecto. "Vamos a autorizar el endeudamiento más grande de la historia argentina. Ese es el punto central de este presupuesto. 400 mil millones de dólares", remarcó Mayans al tiempo que afirmó que "el pueblo argentino lo va a pagar con menor educación, menor salud, más pobreza y más indigencia".
 
Entre los justicialistas en contra de la iniciativa se contó el pampeano Daniel Lovera, quien afirmó que el presupuesto "muestra un fuerte desprecio del interior del país" y que "la variable de ajuste es el trabajador, la clase media, las pymes, los productores".
 
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, se jactó con una alabanza de doble filo: "nunca se hizo un ajuste de esta magnitud sin que caiga el Gobierno". Quiso elogiar la supuesta pasividad de las clases populares que halaga al FMI. Pero dio cuenta cuan brutal es el programa económico neoliberal macrista. Un modelo solo para los ricos. En tanto, la fuerza y la bronca para enfrentar el ajuste se acumulan en toda la sociedad.
 
La Opinión Popular

14-11-2018 / 10:11
La fiscal federal Paloma Ochoa imputó a la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, por el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público a raíz del increíble blanqueo que Alonso le brindó a Mauricio Macri en la causa por el Correo Argentino.
 
En los hechos, la "enamorada del Presidente" -como ha dicho reiteradamente Alonso- batió records al sostener que Macri no tenía conflicto de intereses en el caso del Correo Argentino porque no es accionista de las empresas controlantes y que nunca dio instrucciones en lo que hizo el Estado.
 
Tanto el mandatario como sus hijos fueron y son accionistas de Socma y Sideco, firmas dueñas del Correo, y además fue público aquel contacto con los periodistas en que el Presidente dijo que había ordenado volver a "fojas cero" el impresentable acuerdo que se intentó firmar entre el Correo (del Grupo Macri) y el Estado (con Macri presidente). Aquella intentona significaba una inmensa condonación de deuda, como dictaminó la fiscal general Gabriela Boquin.
 
La denuncia contra Alonso fue realizada por los diputados Graciela Camaño, Alejandro Grandinetti y Cecilia Moreau, quienes señalaron que la funcionaria no investigó nada, tomó dictámenes que favorecían a Macri y ocultó todo lo que demuestra el evidente conflicto de intereses. En concreto, la fiscal considera que hay elementos fundados que indican que Alonso encubrió a Macri en el escándalo del Correo, retardando y denegando la acción judicial.
 
Laura Alonso sostuvo en su dictamen, luego convalidado por la vicepresidenta Gabriela Michetti, que Macri no incurrió en conflicto de intereses porque no es accionista de Socma (Sociedades Macri), la controlante del Correo.
 
En la causa judicial quedó claro que el Presidente era dueño de acciones del Correo, pero que se las cedió a sus hijos. Esto lo deja incurso en la cuestión ética porque el conflicto de intereses abarca a los descendientes y ascendientes de cualquier funcionario.
 
Es más, Franco Macri, padre de Mauricio, figura como beneficiario de la sociedad del Correo, es decir que el conflicto de intereses está planteado -según la causa judicial- de forma plena, a través de los hijos y el padre del Presidente.
 
Pero, además, Camaño, Grandinetti y Moreau señalan en su denuncia que cuando Macri presentó su declaración de bienes en 2014 seguía teniendo acciones de Socma, la sociedad que controla Sideco Americana, que a su vez controla el Correo.
 
El Gobierno de los Ricos, que asumió bajo la promesa de la "transparencia" cada vez se ve más implicado en casos de corrupción utilizando el poder del Estado para sus propios intereses económicos.
 
La Opinión Popular

14-11-2018 / 09:11
Los jueces de la Corte Suprema le impusieron a Carlos Rosenkrantz un temario de fallos a tratar antes de fin de año que molestan al presidente Mauricio Macri. En la agenda figuran casos clave, como cuál debe ser el índice que se aplique a las jubilaciones, qué jueces deben pagar Impuesto a las Ganancias y la definición con respecto a la aplicación del beneficio del 2x1 a los represores.
 
El ex abogado de Clarín, Rosenkrantz, que es cuestionado por querer manejar la Corte en total sintonía con la Casa Rosada y encima sin contar con el resto del tribunal, ensayó una resistencia, a sabiendas de que algunos de los fallos que impulsan sus compañeros irritan a Macri. Pero no pudo frenar la embestida y debió aceptar el temario.
 
La reunión de Acuerdo fue áspera y duró dos horas y media. Según la agenda difundida, el 27 de noviembre el máximo tribunal dictara sentencia sobre una "medida cautelar por pago del impuesto a las Ganancias por jueces incorporados a partir de 2017". En esa ocasión la Corte no tratará la "cuestión de fondo" que es si los magistrados y funcionarios del Poder Judicial deben tributar Ganancias, sino la medida cautelar dictada hace un año por el juez en lo contencioso administrativo Esteban Furnari.
 
El 4 de diciembre el máximo tribunal dictará una nueva sentencia vinculada con la "aplicación de la ley del 2x1 en las causas de delitos de lesa humanidad". En mayo de 2017 la Corte opinó sobre el tema y le otorgó ese beneficio del 2x1 al represor Luis Muiña. El fallo lo impulsó Rosenkrantz y recibió un fuerte rechazo de la sociedad. En medio de masivas movilizaciones contrarias a lo resuelto por la Corte, el Congreso sancionó una nueva ley para que ese cómputo no pueda volver a aplicarse a casos de lesa humanidad.
 
La Corte anunció también que el 11 de diciembre resolverá acerca de la constitucionalidad o no de la ley de lemas vigente en Santa Cruz. Ese sistema electoral le permitió a Alicia Kirchner llegar a la gobernación provincial, pese a que en forma individual el radical Eduardo Costa la había superado en cantidad de votos. Fue la Unión Cívica Radical la que llevó el caso a la Justicia.
 
En una de las últimas reuniones del año, el 18 de diciembre, la Corte Suprema emitirá sentencia sobre la "determinación del índice aplicable para el nivel inicial de retiro", para lo cual tomará el caso Lucio Orlando Blanco, una denuncia realizada contra la Anses. Para Macri debe utilizarse el índice Ripte (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables) para la actualización de haberes jubilatorios, mientras que muchos jubilados demandaron al Estado para que se les siga aplicando el Isbic (Índice de Salarios Básicos de la Industria y la Construcción).
 
La encrucijada para la Corte es si sostiene su anterior criterio favorable a los jubilados -que fue adoptado con otra integración- o si admite la postura de la administración Macri. Todas las apuestas apuntan a que para este caso las posiciones más afines podrían estar entre Lorenzetti, Maqueda y Rosatti, aunque no está todavía definido.
 
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13-11-2018 / 12:11
En los países de la periferia capitalista las relaciones de causalidad entre las variables establecidas por la teoría ortodoxa en los manuales rara vez se cumplen y algunas de ellas sostenidas por el FMI y que hoy se aplican a la Argentina no tienen ninguna posibilidad de que se verifiquen.
 
Una de las más significativas es la estrategia del comercio exterior. Para devolverle los préstamos al FMI es necesario lograr un excedente de la balanza de pagos, o lo que es lo mismo incrementar el ahorro. El ahorro menos la inversión es igual a las exportaciones menos les importaciones; vale decir que hay que aumentar las exportaciones y disminuir las importaciones.
 
La teoría dice y el FMI afirma que si "el país devalúa entonces tendrá mayor posibilidad de exportar" porque tiene un "tipo de cambio alto y competitivo", y algún diario financiero afirmará incluso que incrementó la "productividad". Este el origen de la devaluación salvaje del macrismo.
 
Por hipótesis, si hay una devaluación, el precio interno en dólares de los bienes producidos en pesos va a disminuir. Esto permite afirmar a la ortodoxia que el productor va a poder vender más barato en dólares y obtener la misma cantidad de pesos, y además podrá exportar bienes que antes no exportaba porque eran muy caros o una cantidad mayor de bienes porque podrá venderlos más baratos y desplazar a los otros proveedores que compiten con él.
 
Pero esto puede no ser así ya que las hipótesis que deben cumplirse para que eso suceda son numerosas y si no se cumplen no habrá exportación. Sería necesario que la Argentina tuviera excedentes exportables y que estos gozaran de una demanda en el exterior, que sean competitivos en calidad, precio, en financiamiento y última, pero importante, condición que los países a los que supuestamente se los destina acepten no imponerles aranceles o impedimentos no arancelarios como el caso de los limones de Trump.
 
Otro punto muy importante es obtener un excedente de la balanza de pagos, ya que lo que se le pagará al FMI serán los dólares que saldrán del saldo de la diferencia entre los pagos realizados al exterior y los recibidos. La realidad enseña que el país no determina el volumen de sus exportaciones, que dependen de la voluntad de los otros países, sino que sólo puede controlar sus importaciones.
 
Esto implica que la generación de un excedente de la balanza comercial supone una política de importaciones adecuada. Pero el FMI impone el libre mercado y el librecambio y por lo tanto se opone a la restricción de las importaciones y a los aranceles que las limitan.
 
La teoría ortodoxa que sostiene el librecambio afirma asimismo que el comercio exterior no impacta en los precios. Se sugiere que las importaciones serán más baratas que los precios de los productos internos, ya que de otra manera no podrían competir. Por lo tanto producen una disminución de los precios, aunque en la realidad no sea así puesto que los importadores van a tomar como referencia el precio interno y obtener super ganancias.
 
Uno de los ejes de los nuevos programas económicos en Europa y Estados Unidos es el cierre del comercio. Así lo advierten especialistas de la Cepal, quienes relacionan el crecimiento de la ultraderecha con los efectos nocivos de la globalización.

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