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Sociedad e Interés General - 15-12-2017 / 18:12
EFEMÉRIDES POPULARES. EN UN 16 DE DICIEMBRE COMO HOY PERO DEL AÑO 1982

En la represión a una masiva marcha de la Multipartidaria, es asesinado el obrero peronista Dalmiro Flores

En la represión a una masiva marcha de la Multipartidaria, es asesinado el obrero peronista Dalmiro Flores
Buenos Aires, 16 de diciembre de 1982, Dalmiro Flores fue asesinado por la Policía Federal en el transcurso de la marcha organizada por la Multipartidaria que se realizo posteriormente a la derrota de la guerra en las Islas Malvinas a mano de los ingleses. Se exige el fin de la dictadura militar y el retorno a la democracia.
El 16 de diciembre de 1982 participé de una multitudinaria marcha política contra la dictadura militar en la ciudad de Buenos Aires. Cuando estaba terminando y nos desconcertábamos en orden, una brutal represión enlutó el acto de la Multipartidaria para reclamar el retorno de la democracia.

Ese día fue asesinado de un balazo el obrero peronista salteño Dalmiro Flores, quien según la versión oficial "no acató la voz de alto que le impartió" un policía de civil que se bajó, frente al Cabildo porteño, de un típico Ford Falcon de color verde.

Ascencio Flores, el padre de Dalmiro, explicó que su hijo "No escuchó la voz de alto porque era sordo". El entonces jefe de la Policía Federal de la dictadura militar general Juan Bautista Sasiaiñ acusó a "grupos de agitadores" por los disturbios.

Escribe Blas García

Asesinato de Dalmiro Flores

Dalmiro era el séptimo hijo de Asencio Flores y Dominga Mamani, había nacido en Camposanto, a 60 km. de la ciudad de Salta, el 1° de diciembre de 1954. Luego de trabajar en la finca alquilada por sus padres y concluida su escuela primaria, se emplea en Salta como albañil y electricista.

Luego al escasear el trabajo se viene para Buenos Aires con su sencillez y su guitarra a cuestas. Aquí consigue trabajo como obrero metalúrgico en Decker S.A. primero y luego en la planta industrial de Marshall, un par de meses antes de su absurda muerte. Así que por su actividad, estaba afiliado a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Y tres días antes de su muerte también se afilió al Peronismo.

Fue asesinado en Plaza de Mayo al término de la marcha de la Multipartidaria en repudio a la dictadura militar, denominada "Por la Democracia y la Reconstrucción Nacional", el jueves 16 de diciembre de 1982.

Cerca de las 20.10 hs., sobre la esquina del Cabildo donde se juntan Bolívar, Diagonal Sur e Hipólito Yrigoyen, apareció un Ford Falcon verde, chapa C-850.276 con cuatro policías de civil. Una de ellos, cerca de 40 años, 1,75 m de estatura, camisa de mangas cortas, verde a cuadros, por afuera del pantalón, bajó ante el tumulto de la gente reunida y se dirigió hacia donde estaba Dalmiro Flores gritándole: "¡Pará hijo de puta o te mato...!", para luego dispararle desde 5 metros sobre su espalda, a la altura de la cintura, provocándole la muerte, en tanto remataba su acción con un nuevo improperio: "¡Moríte peronista hijo de mil puta...!".

Nunca se supo quién mató a Dalmiro. Fue uno de los últimos crímenes impunes de la dictadura militar en retirada. Una de las razones para explicar lo inexplicable, su muerte absurda, es que en la Planta Decker trabajaba sin protector auditivo, por lo que se había lesionado gravemente los oídos y al estar en la Plaza de Mayo de espaldas a los policías que venían a cazar gente y debido a su lesión auditiva, es muy probable que no haya escuchado la voz de alto ni muchos de los sonidos que lo rodeaban. El cuerpo fue entregado a sus familiares desnudo, sin la ropa, el reloj y el dinero que llevaba Dalmiro Flores consigo, al momento de su asesinato. Y en su Salta natal, las autoridades cívico-militares no permitieron a sus deudos que lo velaran, porque temían un salteñazo; tal era la indignación popular.

Fuente: Fatigando lugares comunes

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
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