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“Macri sigue emitiendo deuda y se olvida de la Salud, la Educación, el Medioambiente y la Cultura. Le recorta los ingresos a los jubilados pero perdona al Grupo Macri su deuda con el Correo Argentino”. Pino Solanas
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Nacionales - 07-12-2017 / 10:12
LA IDEA ES LLEGAR A 2019 CON EL MENOR GASTO EN SUBSIDIOS ECONÓMICOS POSIBLE

Un nuevo tarifazo de Macri: Ya decidió ajuste en boletos de transporte en 2018

Un nuevo tarifazo de Macri: Ya decidió ajuste en boletos de transporte en 2018
Golpe al bolsillo popular. Mauricio Macri sabe que lo que no haga el próximo año en materia de ajuste del gasto, ya no podrá hacerlo con intensidad en 2019. Por ello, tras la batería de aumentos en las tarifas de electricidad, gas y agua, la mesa chica del Gobierno comenzó a debatir el ajuste en los precios del transporte de pasajeros que desde abril del año pasado se mantienen congelados.
Golpe al bolsillo popular. Mauricio Macri sabe que lo que no haga el próximo año en materia de ajuste del gasto, ya no podrá hacerlo con intensidad en 2019. Por ello, tras la batería de aumentos en las tarifas de electricidad, gas y agua, la mesa chica del Gobierno comenzó a debatir el ajuste en los precios del transporte de pasajeros que desde abril del año pasado se mantienen congelados.
 
Sin duda es uno de los temas álgidos que resta encarar por el impacto socioeconómico. Pero en el seno del equipo económico saben que si lo siguen postergando será peor. Por ello tras varios encuentros entre las áreas técnicas y políticas fueron llegando a un consenso. Aunque en realidad fueron descartando opciones de ajustes. Incluso debieron sondear al Banco Central para evaluar el impacto de las distintas alternativas sobre las metas de inflación.
 
Es que al ente monetario le convendría que implementaran la suba del boleto ya para afectar las metas de 2017, ya incumplibles, y brindarle más margen a las de 2018. Aunque algo de esto ya han hecho, dado que el Gobierno con los últimos aumentos de tarifas de luz, gas e incluso de combustibles no hizo otra cosa que adelantar el cronograma de normalización tarifaria, de modo de afectar diciembre y no 2018. O sea, con estos shocks tarifarios el Gobierno trajo inflación de 2018 e incluso de 2019 a 2017.

 
Pero resta aún tocar las tarifas de transportes. Al respecto cabe señalar que la estrategia fiscal que apunta a mantener el gasto primario en términos reales (de modo que el trabajo sucio lo hará el crecimiento del PBI reduciendo el peso del gasto público en la economía) pero a la vez reducir el déficit primario gradualmente implica mantener e incluso aumentar el gasto social y de capital (sobre todo en elecciones) y ajustar no solo el gasto previsional sino, fundamentalmente, el gasto en subsidios económicos.
 
En los primeros diez meses del año el gasto en subsidios energéticos se redujo 32% interanual al pasar de $95.800 millones a $64.800 millones; mientras que los subsidios en transporte se incrementaron 10% de $51.500 millones a $56.800 millones. En paralelo fueron subiendo además la tarifa de agua y los combustibles.
 
Para tener una idea de los atrasos, en el caso de la electricidad, el objetivo de 2017 fue que los consumidores paguen 47% del costo de generación (en 2015 pagaban el 15%) y para 2018 el 63% del costo. Lo que implicaría aumentos del 50% a 60% en lo relacionado a la generación de electricidad. En el caso del gas, la demanda paga entre 55% y 60% y para 2018 se quiere llegar al 77%.
 
Desde que asumió el Gobierno de Cambiemos el único ajuste en el boleto de transporte automotor urbano en el ámbito del AMBA (donde se canaliza la mayoría de los subsidios a colectivos) fue en abril de 2016 (60%). Según un estudio de Macroview, en términos reales, la tarifa de este servicio está entre los más bajos de la historia. "La reactivación de los ajustes tarifarios en transporte será un test clave para vislumbrar el compromiso de Gobierno con la contención del gasto público en 2018", señala la consultora.
 
De acuerdo a las estimaciones de Macroview a mayo pasado el boleto promedio ponderado de todas las secciones (en términos reales) está por ejemplo un 71% por debajo del vigente a fines del 2000, 43% más barato que en 2008/09, un 12% respecto a fines de 2012 y 28% frente a julio 2014.
 
Lo cierto es que contemplando que en el primer cuatrimestre de 2018 se vienen tarifazos de luz, gas y agua, y quede algo para el segundo semestre, en el seno del Gobierno han consensuado finalmente un esquema de ajuste para el transporte que tendrá un componente mensual más un shock, en principio por única vez. Este esquema es mejor para las metas del BCRA ya que toda gradualidad coadyuva a los deseos oficiales.
 
Ayer precisamente el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, explicó en el seminario Abeceb que 2018 será de transición con algunos aumentos en los precios regulados apuntando a terminar el ajuste de precios relativos y de ahí en más solo acompañar a la inflación. O sea, ya no habrían tarifazos de luz, gas y agua en términos reales.
 
Solo en el caso del transporte el ajuste también se prolongará a 2019 (año electoral). Habrá sin duda mucha sintonía fina porque tampoco se quiere afectar las expectativas inflacionarias y menos el trabajo del BCRA. Además resulta insoslayable el efecto que tiene todo ajuste en el transporte sobre el ingreso disponible de las familias, que de por sí ya muchas deberán asumir los últimos tarifazos. Para los analistas este ajuste pendiente es un examen a aprobar por el Gobierno.
 
Por Jorge G. Herrera    
 
Fuente: Ámbito Financiero
 

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22-09-2018 / 08:09
La reforma jubilatoria se encontraba durmiendo en los cajones, junto a otra cantidad de cambios neoliberales con los que en su momento se había entusiasmado el macrismo.
 
Pero la crisis financiera hizo que el Gobierno de Mauricio Macri tomara la decisión de adelantar algunas medidas que parecían condenadas al largo plazo: ahora se impulsarán con "bajo perfil" y camufladas dentro de leyes como la del Presupuesto 2019.
 
Entre ellas se encuentran la iniciativa de restringir el acceso al cobro de la Prestación Universal para el Adulto Mayor (PUAM), que se abona a aquellas personas que llegan a los 65 años pero que no tienen la cantidad de años de aportes necesarios para acceder al beneficio.
 
Esta idea se estaba trabajando en el anteproyecto de reforma previsional a cargo de un grupo multidisciplinario, pero la necesidad de recortar fondos fiscales para lograr el denominado "déficit cero" hizo que ahora se plasme en el texto que empezará a debatir el Congreso para definir el Presupuesto.
 
Otro de los temas que se quiere impulsar en el corto plazo es el "principio de sustitutividad" de la jubilación; es decir, el porcentaje que representa el haber si se lo compara con el salario que recibía el beneficiario en su último año como trabajador. La idea del Gobierno es que ese porcentaje tenga un "techo" de aproximadamente el 60 por ciento.
 
El factor que le imprime urgencia al tratamiento de este tema es un reciente fallo de la Cámara de Apelaciones de la Seguridad Social, que ubicó ese porcentaje en el 70% del salario. La sentencia será cuestionada por la Anses ante la Corte Suprema, pero desde el Gobierno no quieren correr riesgos de que, con ese antecedente, pueda generarse un efecto multiplicador.
 
Es que si se confirma ese fallo, se abre la puerta para que miles de jubilados realicen millonarios juicios al Estado por actualización del haber y cobro de retroactivos. El monto que puede resultar de ello es incalculable.
 
En el macrismo destacan que mantener el sistema vigente es "inviable" y que deben tomarse medidas urgentes para evitar que el déficit siga escalando hasta niveles insostenibles.

22-09-2018 / 08:09
El gobierno de Mauricio Macri mandó un Presupuesto de hambre al Congreso pero la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, acusó al kirchnerismo de preparar una especie de "guerrilla de saqueos".
 
El gobierno sabe que el ajuste brutal que está enunciado en el proyecto de ley gatillará la conflictividad social, porque ése es el verdadero saqueo, pero acusa de esa conflictividad a la única fuerza que, junto con la izquierda, se ha manifestado abiertamente en contra del presupuesto que encenderá y hará explotar la protesta.
 
O sea, el kirchnerismo, acusado de conflictivo, sería la fuerza que está tratando de pacificar y el gobierno, que dice que quiere pacificar, está echando kerosene al fuego. Lo mismo pasa con los movimientos sociales.
 
El macrismo adiestró a sus seguidores en el odio a cualquier mecanismo solidario que surja del Estado o la sociedad. Las personas que desfilan con los movimientos sociales son tratadas como vagos que no quieren trabajar  pero si no fuera por esos movimientos, el país ya se hubiera convertido en un gran incendio.
 
La acusación de Bullrich buscó colocar al kirchnerismo como el principal interlocutor de la oposición. Piensa que de esa forma le resulta más fácil controlar la posible fuga de simpatías hacia su vereda de enfrente.
 
Pero eso fue durante los dos primeros años del macrismo. La crisis trastocó ese cálculo: ahora el que aparezca como oposición más clara, sea el que sea, ganará las simpatías de la mayoría. Con la caída de su imagen, el gobierno cambió de lugar y produjo un reacomodo en el tablero.
 
La mayoría de los analistas sigue pensando con la lógica de los dos primeros años, pero basta con hacer la cola del colectivo o tomar el Sarmiento en hora pico para darse cuenta de que ya nadie puede defender a este gobierno en voz alta porque inmediatamente le tapan la boca.
 
El imaginario hegemónico invencible, construido con cuadernos de corrupción e imágenes de pobres dándose la gran vida a costa del trabajo de los otros, ya no resiste la catástrofe de los precios altos y los salarios en caída, más la devaluación, más inflación, más desempleo, más caída del consumo, más destrucción de la salud y la educación pública y hasta el fetiche derechista de la inseguridad se les ha dado vuelta.
 
Es un escenario nuevo del que probablemente todavía no den cuenta las encuestas, pero que habla de un cambio de tendencia en la conciencia de las mayorías. La persistencia de las corporaciones mediáticas del oficialismo en dar por descontado el impacto de las fotocopias profundiza esa confusión. Titulares y más titulares darían la impresión falsa de que la sociedad está pendiente de lo que sucede con esa causa.
 
Es probable que una porción de la sociedad siga aferrada a ese relato, pero es un tema que ya suena como algo viejo porque ni siquiera genera la ilusión de resolver ninguno de los problemas actuales.

21-09-2018 / 10:09
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, volvió ayer al Congreso para defender el proyecto de Presupuesto 2019, ya arreglado con la directora del FMI, Christine Lagarde. De hecho ayer, como salido de un manual, el organismo respaldó la iniciativa que prevé un ajuste mayor al actual.
 
El objetivo es el déficit cero a como dé lugar, por ejemplo, subiendo el impuesto a las Ganancias, para que sean los trabajadores los que más paguen.
 
Dujovne negó algunos rumores de las últimas jornadas: como un megacanje para reestructurar la deuda o un plan de convertibilidad para volver al 1 a 1, que implicaría más miseria, más destrucción de empleos y salarios más bajos.
 
Desde la oposición, las críticas se centraron en las modificaciones en la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) y en las futuras jubilaciones que se pagarán en zonas desfavorables; el costo del dólar y la inflación presupuestados; los fondos para las universidades; el financiamiento de la PPP y el peso de la deuda pública, entre otras cuestiones.
 
El ministro confirmó que la "salida" de la crisis que emprenderá el Gobierno de los Ricos irá por la vía más recortes, y que gobernadores y legisladores acompañarían un Presupuesto que contiene un ajuste durísimo contra el pueblo trabajador.
 
Sin reconocer errores propios, Dujovne justificó la compleja coyuntura en la "serie de shocks" que sufrió el país como explicación del derrumbe actual. Lejos de la autocrítica, aseguró que uno de esos "shocks" fue la causa de los "cuadernos de las coimas", a la que definió como una "orgía de corrupción" que atenta contra la confianza de los inversores.
 
No dijo Dujovne que de esa "corrupción" de la Patria contratista, a la que se deben muchos de los dramas actuales, hubo una familia que en tiempos del kirchnerismo y desde mucho antes, desde la última dictadura militar, se llevó la mayor tajada: los Macri.
 
La Opinión Popular

21-09-2018 / 08:09
Un nuevo récord negativo para el gobierno de Mauricio Macri. La caída del consumo y de la actividad económica, los más de 13 millones de pobres que viven despojados de todo, se explican por otro dato negativo: el aumento del desempleo, que en el segundo trimestre del año afectaba a casi dos millones de argentinos.
 
La crisis económica generada por la incapacidad de Macri hizo estragos en el mercado laboral: En porcentajes, la suba de la desocupación asciende al 9,6% de la población económicamente activa, un salto que no se vio en doce años, desde 2006. El empleo registrado viene en caída y se deriva en parte al empleo no registrado (es decir la relación de dependencia en condiciones de informalidad), y el cuentapropismo.
 
El panorama se agrava al contemplar la cantidad de desocupados, subocupados, ocupantes demandantes (quienes tienen que salir a buscar otro empleo porque no sobreviven con el que tienen) y entonces, los argentinos con problemas de empleo trepan a más de 7,5 millones.
 
Es el las mujeres donde se registra un mayor aumento del desempleo, aunque también del empleo, ya que son sobre todo mujeres jóvenes las que salen a buscar trabajo y no lo encuentran. La tasa de desempleo para las mujeres pasó de 9,5 % a 10,8 %, mientras que para los varones pasó de 8,2 % a 8,7 %.
 
La debacle de la economía neoliberal macrista y el presupuesto de ajuste del FMI para enviar señales a los acreedores, empuja de forma acelerada a la desocupación hacia los dos dígitos. Ya el panorama no es sólo pérdida de poder adquisitivo por la inflación y los tarifazos, sino del empleo.
 
El deterioro del empleo que refleja el Indec, es apenas una foto de los primeros impactos de los comienzos de la crisis. Lo peor, de todas formas, es que la mayoría de los especialistas prevé un alza mayor en los próximos trimestres donde anticipan que superará holgadamente los dos dígitos.
 
Es que durante el período entre abril y junio, la mayor parte de la caída económica se dio en el sector agropecuario, el cual no se caracteriza por ser mano de obra intensivo. En cambio, el freno en la actividad del comercio y la construcción -los más demandantes en términos de empleo- comenzará a reflejarse a partir de la próxima medición.
 
La Opinión Popular

20-09-2018 / 09:09
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