La Opinión Popular
                  21:33  |  Lunes 23 de Octubre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“En cada barrio se repiten las preocupaciones que relatan los vecinos en relación con el empleo. O falta trabajo, o es precario, o tienen temor a perderlo. En todos los casos, la plata no alcanza”. Margarita Stolbizer
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Sociedad e Interés General - 16-09-2017 / 07:09
A 41 AÑOS DE DE LA SALVAJE REPRESIÓN ILEGAL CONTRA INTEGRANTES DE LA UNIÓN DE ESTUDIANTES SECUNDARIOS

Jóvenes, mártires, estudiantes y peronistas

Jóvenes, mártires, estudiantes y peronistas
Todos ellos tenían entre catorce y dieciocho años; estaban comprometidos con el momento histórico que vivían, se daban cuenta de que los tiempos habían virado definitivamente hacia la represión ilegal y en sus casas sus padres se lo advertían. Pero eligieron seguir en la lucha por una sociedad más justa y solidaria, enfrentando a la alianza entre la oligarquía, el imperialismo, patria financiera y sus personeros militares. Daniel Racero; María Claudia Falcone; María Clara Ciocchini; Francisco López Muntaner; Claudio De Acha; Horacio Ungaro, ¡Compañeros Peronistas, Presentes!
El 16 de septiembre de 1976, un grupo de adolescentes de la ciudad de La Plata, integrantes de la peronista Unión de Estudiantes Secundarios (UES), fueron secuestrados, torturados y desaparecidos a raíz de sus luchas por el boleto estudiantil secundario, en una operación represiva conocida como la "Noche de los lápices".
 
La policía bonaerense había preparado un operativo de escarmiento para los que habían participado de la campaña por el boleto estudiantil, considerada por las Fuerzas Armadas como "subversión en las escuelas". Solo cuatro de los estudiantes secuestrados sobrevivieron a las posteriores torturas y traslados impuestos por la dictadura cívico-militar.

De la decena de adolescentes detenidos en ese nefasto septiembre, seis no volvieron jamás: Claudio de Acha 16 años, Horacio Ungaro 16 años, María Clara Ciocchini 17 años, María Claudia Falcone 16 años, Francisco López Muntaner 17 años, y Daniel A. Racero 18 años, todos jóvenes militantes peronistas que fueron brutalmente secuestrados y torturados durante meses en un campo clandestino de detención.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.
 
Carlos Morales

Gobierno Nacional y Popular 
 
Desde 1945 a 1955 se erigió un modelo de país con un Estado de Bienestar dirigido a consolidar la justicia social y una nación independiente con autonomía suficiente para vincularse al mundo en igualdad de condiciones. 

Este modelo de país moderno y no dependiente en forma servil de los grandes centros del poder mundial, fue percibido como amenazador por el imperialismo y sus aliados de los sectores locales oligárquicos.
 

Golpe gorila 

El 16 de Septiembre de 1955 la "Argentina, oligárquica, conservadora y tradicional" derrocó al gobierno popular de Juan Perón y produjo una ola de represión contra todo aquel que enarbolara, en heroica resistencia, la identidad popular peronista o políticas que vayan a favor de las mayorías populares. 

Esta represión, sin embargo, no eliminó los factores de resistencia contra el retorno de la república oligárquica al viejo estado de cosas, y fue solo después de más de dos décadas, en 1976, que pudieron dar otro golpe militar contundente contra los sectores populares que sostenían un proyecto diferente de país.

Secuestros y desapariciones 

En el marco del golpe, y en otro septiembre 16, pero de 1976, la más cruenta dictadura que hemos soportado ejecutó la desaparición de un grupo de militantes, chicos de la ciudad de La Plata de la organización peronista Unión de Estudiantes Secundarios (UES) que fueron secuestrados en la madrugada, de los domicilios donde dormían, por un "grupo de tareas" del general Ramón Camps y del que participó el represor Miguel Etchecolatz. 

Los seis que no volvieron jamás, de la decena de adolescentes detenidos en ese septiembre, fueron: Claudio de Acha 16 años, Horacio Ungaro 16 años, María Clara Ciocchini 17 años, María Claudia Falcone 16 años, Francisco López Muntaner 17 años, Daniel A. Racero 18 años, todos jóvenes, militantes y peronistas que fueron brutalmente secuestrados y torturados durante meses en un campo clandestino de detención. 

Todos ellos tenían entre catorce y dieciocho años; estaban comprometidos con el momento histórico que vivían, se daban cuenta de que los tiempos habían virado definitivamente hacia la represión ilegal y en sus casas sus padres se lo advertían. 

Pero eligieron seguir en la lucha por una sociedad más justa y solidaria, enfrentando a la alianza entre la oligarquía, el imperialismo, patria financiera y sus personeros militares. 

Hoy forman parte de los 238 adolescentes argentinos, que fueron secuestrados durante la dictadura y aún siguen desaparecidos.

¿Cuál fue el delito que cometieron? 

¿Cuál fue el delito que cometieron?: tomar parte de la lucha por recuperar el Boleto Estudiantil Secundario, suprimido por la dictadura militar en La Plata. Una demanda justa, especialmente para los chicos pobres. 

No hicieron politiquería, realizaron política en serio: definieron una necesidad, puntualizaron la reivindicación, la difundieron, consiguieron apoyo, movilizaron a mucha gente y, a partir de eso, buscaron concretar sus ideas. 

Para ello, realizaron una serie de marchas, sentadas, petitorios; acciones que hoy nos parecen normales, o molestas (para algunos sectores) pero a las que jamás se castigarán con el secuestro, la desaparición, la tortura o la muerte. 

Este tipo de intervención política -la lucha por demandas específicas- es lo que la represión militar buscó desarmar, porque plantaba objetivos contrarios a los sectores sociales más poderosos. 

Porque la dictadura militar no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos.

Los dos septiembres están unidos 

El golpe del 76 pretendió poner fin a las condiciones materiales que habían permitido sobrevivir y reconstituir la alianza social que construyó el gobierno peronista hasta 1955. La misma que había sido reformulada y ampliada en los 70. 

Para eso era preciso destruir a las organizaciones populares que sostenían las banderas del proyecto. 

No es casual que la inmensa mayoría de las víctimas fueron trabajadores y jóvenes organizados, y que fueran peronistas. 

El golpe se propuso responder a una necesidad histórica, poner fin a una experiencia social y política que cuestionaba importantes intereses económicos y estrategias internacionales hegemónicas. 

La UES (Unión de Estudiantes Secundarios), organización de donde provenían la mayor parte de los estudiantes secundarios secuestrados y asesinados por la dictadura, fue un espacio político construido durante el primer peronismo, desarrollado al calor de la movilidad social ascendente y la masiva inclusión de los sectores populares a la escolaridad formal. 

No es casual que sea la misma organización la que, veinte años después, luchará por la plena vigencia de los derechos adquiridos en los gobiernos peronistas. 

Sin dudas, si no hubiera existido el primer 16 de septiembre, el de 1955, no tendríamos que recordar, cada 16 de septiembre, a los mártires de "La Noche de los Lápices"

Día Nacional de la Juventud 

Hace cuatro años, un grupo de militantes de distintas organizaciones políticas, sociales y responsables de políticas públicas de juventud, nos reunimos con el entonces presidente Néstor Kirchner con el fin de entregarle un proyecto en el cual solicitamos que se declare al 16 de septiembre como "Día Nacional de la Juventud".

El ex presidente, en ese momento se moestró de acuerdo con la iniciativa, y suscribió el proyecto que fue enviado a la legislatura nacional. 

Dentro de los puntos salientes del petitorio que le entregamos al Néstor Kirchner se destaca que "es necesario pues, para alcanzar el éxito, buscar en nuestra experiencia como país una fecha que con su propio peso sociocultural pueda convertirse en el Día Nacional de la Juventud, entendiéndolo como un día de lucha contra la desigualdad, la explotación y la inequidad en la distribución del ingreso". 

Del mismo modo, el petitorio aclara que instituir un Día Nacional de la Juventud tiene por objeto que "los jóvenes de nuestro país se reconozcan como protagonistas de su propia historia, sujetos de deberes y de derechos, ejerciendo plenamente su libertad y sus potencialidades y manteniendo la lucha, siempre interminable, por una patria para todos".

Por la memoria, los derechos humanos y la justicia social

Pablo Díaz, por entonces de 18 años, secuestrado el día 21, sobrevivió al horror y tiene fuerzas para contar lo vivido en el campo clandestino "Pozo de Banfield", donde permaneció cuatro meses con sus compañeros y otros secuestrados.
 
"Estar desaparecido -dice- es recibir picana eléctrica en todo el cuerpo, que nos arranquen las uñas, estar quince días a sólo pan y agua, con una soga al cuello, las manos esposadas, los ojos vendados, los cabellos crecidos, sin bañarse. Las chicas manoseadas y violadas cada noche." 

Hay hechos que no se deben olvidar nunca para evitar que se repitan. 

Es por eso, en el marco de este 34 aniversario, y ante el riesgo que suponen la impunidad y la desmemoria, rendimos homenaje a una generación que participó políticamente, persiguió una transformación en la Argentina, se sacrificó y militó para cambiar un país dependiente, sometido económica y culturalmente, evidentemente injusto en la distribución de la riqueza y el poder. 

Por los ideales de aquellos compañeros caídos por defender sus derechos, levantamos nuevamente hoy muestras banderas de siempre, las de una Patria Justa, Libre y Soberana, por la que ellos lucharon. 


Compañeros y Compañeras

Claudio de Acha (16 ) 

Horacio Ungaro (16) 

María Clara Ciocchini (17) 

María Claudia Falcone (16) 

Francisco López Muntaner (17) 

Daniel A. Racero (18) 

¡PRESENTES!


De la redacción de La Opinión Popular

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Jóvenes, mártires, estudiantes y peronistas
1973, Buenos Aires, marchas de estudiantes secundarios.
23-10-2017 / 20:10
22-10-2017 / 17:10
La Batalla de Cepeda del 23 de octubre de 1859, ocurrió durante las guerras civiles argentinas. Se enfrentaron fuerzas del Estado unitario de Buenos Aires, separada del resto del país, comandada por Bartolomé Mitre; y de la Confederación Argentina, identificada con el partido federal, al mando de Justo José de Urquiza. El ejército porteño fue derrotado y tras varias negociaciones, se llegó a una transacción a través del Pacto de San José de Flores, que reincorporaba la provincia de Buenos Aires a la República Argentina.
 
El medio negociado fue la revisión de la Constitución por una convención porteña. En la práctica, la reforma garantizaba a Buenos Aires la continuidad de las rentas de su aduana por seis años y el control económico sobre el resto del país. Muchos federales estaban indignados con Urquiza, que, según Ricardo López Jordán"había llegado a Buenos Aires como vencedor, y negociado como derrotado".
 
Los porteños se aseguraron una serie de alianzas con algunos gobernadores del interior, se fortalecieron económica y militarmente, y finalmente rechazaron su incorporación al resto del país con excusas. Eso llevaría a la batalla de Pavón. Allí volvieron a enfrentarse Urquiza y Mitre; y volvió a triunfar el ejército federal, pero este se retiró -posiblemente tras el pago de un soborno a Urquiza-, dejándole la victoria y el control de todo el país a Mitre. Este impuso su dominación por medios violentos y se hizo elegir presidente en 1862.
 
Cepeda fue una gran victoria del partido federal, pero terminó siendo apenas un episodio más en el camino hacia la victoria definitiva del predominio de los liberales porteños. Serían éstos quienes reorganizarían el país a partir de 1861, imponiendo un sistema político sólo formalmente federal y muy poco democrático, un sistema económico centrado en las exportaciones agropecuarias y las importaciones industrializadas inglesas, y un sistema cultural de imitación de todo lo que fuera europeo.
 
La oligarquía porteña, dispuesta a enriquecerse como intermediaria de un comercio sin restricciones con Europa, y con el beneficio de las rentas de la Aduana de Buenos Aires, forjó un país semicolonial y dependiente, oprimido por el imperialismo británico, que perjudicaba a las producciones provinciales que no podían competir con la industria inglesa.
 
La Opinión Popular

22-10-2017 / 17:10
La Bajada del Paraná surgió en el siglo XVI cuando vecinos de Santa Fe se establecieron en la otra orilla del río Paraná. La población del lugar fue desarrollándose lentamente adquiriendo cierto acrecentamiento, tanto en la zona ribereña cercano al antiguo desembarcadero, como en los campos que se extendían bordeando el río Paraná, sin que se realizarán las ceremonias acostumbradas al fundarse una ciudad hispana.
 
No hubo elección previa del terreno, careció del rollo de la justicia y del acta fundacional; pero las condiciones eran propicias para el poblamiento; había abundante ganado cimarrón, el suelo era fértil, no faltaba agua, ni leña y por el momento se mantenía una relativa paz con los pueblos originarios. Los primeros pobladores llamaron al lugar Baxada del Paraná.
 
La capilla era el eje de la población y dado el incremento de ésta, el Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires la transformó en Parroquia bajo la advocación de la Virgen del Rosario el 23 de octubre de 1730. A falta de una fundación formal, esta fecha se considera como inicio de la cronología oficial.
 
El 25 de junio de 1813 alcanzó la categoría de villa y es denominada Paraná, en 1822 es designada capital de la Provincia de Entre Ríos y es elevada al rango de ciudad el 26 de agosto de 1826. Entre el 24 de marzo de 1854 y el 2 de diciembre de 1861, Paraná fue capital de la Confederación Argentina hasta que Buenos Aires es designada capital del país en 1862.
 
La Opinión Popular

21-10-2017 / 18:10
21-10-2017 / 18:10
El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas usurparon el gobierno constitucional en la República Argentina por medio de un golpe de Estado. A raíz de ese repudiable hecho, más de 500 niños fueron apropiados ilegalmente, abandonados o entregados a familias que estaban a la espera de una adopción.
 
Un año más tarde un grupo de abuelas comenzó a buscar a sus nietos secuestrados. Ellas se encontraron, se conocieron, se reconocieron en su dolor, en su desesperación, en su esperanza, y se unieron para seguir buscando. Los padres ya no estaban, pero quedaban los abuelos.
 
Plaza de Mayo fue el escenario que eligieron para pedir por sus hijos y sus nietos. Las puertas de la Casa Rosada se cerraban para esas "locas" que pedían explicaciones. La historia y el pueblo las bautizó "Abuelas de Plaza de Mayo".
 
Por ello es que el 22 de octubre de cada año se celebra el Día Nacional del Derecho a la Identidad, en conmemoración al inicio, hace 34 años, de la lucha emprendida por Abuelas de Plaza de Mayo. Llevan 107 nietos recuperados y, continúan reclamando, luchando y marchando para restituirles la identidad a casi 400 nietos más.
 
Este año la justicia, en una sentencia, reconoció por primera vez la existencia de un Plan Sistemático de Robo de Bebés, uno de los objetivos de Abuelas. Así mismo el Tribunal Oral Federal N°6 condenó al ex dictador Jorge Rafael Videla a 50 años de prisión como el principal responsable de ese plan sistemático.
 
Tener memoria es reconocer el camino de un futuro mejor, lleno de ilusiones y de sueños de algún día volver a ser libres, porque mientras siga habiendo un nieto desaparecido, no habrá justicia, ni olvido, ni perdón.
 
La Opinión Popular

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