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Sociedad e Interés General - 15-09-2017 / 10:09
JORGE BUSTI: “NUESTRA HISTORIA NOS EXIGE A LOS PERONISTAS NO RESIGNARNOS”

A 62 años del derrocamiento de Juan Perón

A 62 años del derrocamiento de Juan Perón
Jorge Busti apela a Perón y a la historia peronista para frenar la resignación.
 
El 16 de septiembre de 1955 se produce la sublevación autodenominada "Revolución Libertadora", que los peronistas la conocemos como "La Fusiladora". El movimiento pseudo revolucionario encabezado por el general Eduardo Lonardi, derrocó al gobierno constitucional del general Juan Domingo Perón.
 
El 16 de setiembre es una de las fechas más tristes para la historia de los argentinos en general y para los peronistas en particular, porque se recuerda el derrocamiento del gobierno democrático del General Juan Domingo Perón que había sido re elegido por una mayoría abrumadora, pero el odio y el rencor de la derecha tradicional argentina, aliada con algunos sectores de la iglesia y otros partidos conservadores, consumaban un golpe mortal a un proceso de dignificación de la clase trabajadora.
 
Por Jorge Pedro Busti

 
El surgimiento del peronismo tiene un claro origen democrático, elegido en 1946 y ratificado en 1952 por la voluntad popular. Encarnó una Revolución social que provocó una cruenta reacción de los sectores más conservadores y antipopulares que veían que se consolidaba un liderazgo que atentaba contra sus intereses.
 
Así, se fue gestando una alianza para derrocar a un gobierno democrático, que tuvo su estreno en la ejecución criminal, por parte de la Marina de Guerra el 16 de junio de 1955 con el bombardeo a Plaza de Mayo y a la Casa Rosada, con el objetivo de asesinar a Juan Domingo Perón, plan que fracasó pero que dejó un saldo de 373 civiles muerto y más de 600 heridos graves.
 
Era tal el odio, que no tuvieron reparo en bombardear la Plaza y otros objetivos civiles, no hubo mayores bajas porque muchas bombas no explotaron; uno de esos artefactos de 100 kilogramos de de explosivos impactó directamente en un colectivo de línea que transportaba trabajadores, mujeres y niños, eso sirve para describir y graficar el nivel de resentimiento y fiereza que animaba a esos criminales; y que no iban a parar hasta cumplir con ese objetivo.
 
Cuando el 16 de setiembre de 1955 se produce en Córdoba el levantamiento del General Lonardi, Perón sabía que la situación no sería fácil, por el odio visceral de estos sectores hacia el movimiento popular y tenía fresco el antecedente de la masacre del 16 de junio de ese año, por lo que para evitar un baño de sangre y el sacrificio de quienes estaban dispuestos a defender el gobierno, Perón decide renunciar el 20 de setiembre y asilarse en la Embajada del Paraguay.
 
Esta fecha tan cara a los sentimientos populares, debe transformarse en nuestra provincia en una llama de esperanza, en la que el peronismo por historia de lucha y tradición, debe demostrar que puede sobreponerse a la peor adversidad y a situaciones más extremas como como fue en su momento la persecución, la tortura y muerte de miles de compañeros.
 
El resultado adverso de las últimas elecciones, en la que nos separaron solo 5 puntos o 40mil votos como se quiera decir, no es un motivo para la resignación, es mucho más fuerte nuestra lucha, nuestra causa y es nuestra obligación sobrevolar las pequeñas diferencias entre los dirigentes. Un posicionamiento a futuro, no puede ser obstáculo para visualizar la contradicción fundamental del momento, que es ver sin pruritos como los gerentes del gobierno nacional, baten a diestra y siniestra que es necesario aplicar la misma reforma laboral de Brasil, que no es otra cosa que precarizar aún más al trabajador.
 
Por eso es necesario accionar rápidamente en la cuestión central, y para nosotros los peronistas, es la de reorganizarnos para frenar esta embestida liberal de la derecha argentina y estar a la altura de lo que nos exige nuestra historia de militantes; lo debemos hacer por nuestros mártires del 16 de junio del ´55, por quienes hicieron la Resistencia, el Luche y Vuelve, por la memoria de los 30 mil detenidos - desparecidos; por esa historia, por esa causa, cada peronista debe tomar el bastón de mariscal y llevar al triunfo el próximo 22 de octubre al Frente Justicialista Somos Entre Ríos.
 
Por Jorge Pedro Busti, ex gobernador de Entre Ríos
 

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18-09-2018 / 18:09
18-09-2018 / 18:09
18-09-2018 / 18:09
El día 19 de septiembre de 1945 se realiza la Marcha de la Constitución y la Libertad, en donde la oposición juega todas sus armas contra la candidatura de Juan Perón, bajo los auspicios de la Embajada yanqui y las estrofas de la Marsellesa. Amplios sectores de clase media confluyen con la clase alta y la oligarquía, concentrándose frente al Congreso.
 
El Daily Mail, de Londres, sostiene: "Fue una demostración política, pero ni Bond Street podía haber hecho una exhibición tal de modelos y ni aún Mr. Cochran, el conocido empresario teatral, lograría reunir tantas mujeres bonitas para exhibirlas en una mezcla semejante de pasión política y de alegría".
 
El historiador Norberto Galasso relata que a la cabeza de la manifestación marchan la derecha y la izquierda del viejo país: "Don Joaquín de Anchorena y Antonio Santamarina contestaban a los aplausos con elegantes galerazos, Rodolfo Ghioldi, Pedro Chiaranti y Ernesto Giudici (todos del PC), con el puño en alto, Alfredo Palacios (PS) con amplios ademanes que no desacomodaban su chambergo".
 
También integran las primeras filas: Manuel Ordoñez, Carlos Saavedra Lamas, Jorge Walter Perkins, Eustaquio Méndez Delfino, Rodolfo Aráoz Alfaro y otros oligarcas, sumándose, en las cercanías de Plaza Francia, un personaje conocido: el embajador yanqui Spruille Braden.
 
Días después, al partir, Braden declara que no solo ha estado en la parte final de la marcha sino que el personal de la embajada fue dispuesto estratégicamente a lo largo del itinerario. The New York Times sostiene: "250.000 personas se congregaron a favor de la libertad. Multitud record gritó ¡Muera Perón!"
 
El historiador Rodolfo Puiggros afirma que esa marcha constituyó la antesala del golpe: "El plan maquinado por Braden con los 'demócratas' se dividía en tres etapas: primero, un acto en el Luna Park convocado por el Partido Comunista (31/8/45), segundo, la marcha de la Constitución y la Libertad (19/9/45) y tercero, el golpe militar".
 
En la noche de 19, Braden informa, con sumo alborozo: "La concurrencia a la manifestación se ha estimado en doscientas a trescientas mil personas (algunos, creen medio millón) y ha tenido una representatividad genuina, evidenciada por la forma en que se hallaban entremezcladas las clases sociales y los grupos políticos. Tuvo buena organización y autodisciplina... Las dimensiones y naturaleza de la manifestación resultan notables".
 
La embajada norteamericana en La Paz informa, a su vez, que "anoche debió realizarse en Salta una reunión de la que participarían miembros del Ejército que se están poniendo contra Perón. El movimiento está destinado a derrocar al actual régimen, indefectiblemente el 26 de octubre próximo".
 
El día 22, Braden abandona la Argentina, con rumbo a Estados Unidos. El día anterior a su partida -sostiene el agregado cultural de la embajada, Mr. Griffith"Braden sostuvo una conversación con José Peter, el jefe de la organización gremial de los comunistas en los frigoríficos, para discutir la situación obrera".
 
Por Blas García 

17-09-2018 / 22:09
Sin memoria ni justicia, hoy se cumplen 12 años de la segunda desaparición de Julio López, el testigo clave que aportó datos indispensables para que avance el juicio contra Miguel Etchecolatz -que fue el responsable de su primera desaparición-, militares y policías involucrados con la última dictadura cívico-militar.
 
El albañil, que ya había estado desaparecido tres años (1976-1979) durante la dictadura militar genocida, cuando era cruelmente común y cotidiano que los milicos se llevaran a cualquier persona que militara o estuviera ligada a un militante, se había transformado en una figura mediática que le comenzó a hacer ruido a muchos, por aquellos días de 2006.
 
Testigo fundamental del juicio contra el siniestro Etchecolatz, el albañil López no pudo presenciar la condena contra el represor, porque ese mismo día lo desaparecieron, 30 años después de su primer secuestro, como en el peor momento de la dictadura, pero en democracia.
 
En aquel momento, y luego de su desaparición, todos salieron a apuntar a los sectores ligados con el represor Etchecolatz, pero desde la Policía nunca explicaron nada.
 
Una parte de la sociedad está atenta a la falta de López, pero otros parecen no querer verla. Hay un mandato del poder hacia determinados sectores de derechos humanos de no hablar de Julio López. Diez años de dolor, de desazón, desconcierto y muchos interrogantes.
 
Un 18 de septiembre, dejó su casa y su familia López, un desaparecido político en democracia. Hoy volvemos a exigir que impulse una investigación en serio sobre el destino de Jorge Julio López, testigo clave en los juicios por los crímenes de la dictadura militar.
 
De la redacción de La Opinión Popular

17-09-2018 / 08:09
El 17 de septiembre de 1861 tuvo lugar la batalla de Pavón entre las fuerzas porteñas, comandadas por el general Bartolomé Mitre, y las tropas federales de la Confederación Argentina, al mando del general Justo José de Urquiza.
 
Cuando estaba ganando la batalla, Urquiza retira sus tropas, aun teniendo superioridad numérica. La victoria fue para los porteños, que extenderían así su dominio unitario a todo el país. Y Urquiza  se convierte en el jefe traidor del Partido Federal, lo que luego le costaría la vida.
 
La batalla de Pavón suscitó polémicas que aún perduran, pero al margen de las interpretaciones sobre los entretelones de la batalla, lo cierto es que el resultado de este combate abre el camino para que los liberales porteños permitan la penetración del neocolonialismo británico en nuestra Patria.
 
Esta relación consistía en la coincidencia de los sectores ganaderos y comerciales porteños con los importadores de productos industriales ingleses, que trabajaban mancomunados con los inversores británicos. Argentina pasó a ser la granja y Gran Bretaña, la fábrica. Dejamos de ser una Patria libre y pasamos a ser un país semicolonial y dependiente.
 
En las guerras civiles argentinas del siglo XIX se definió la identidad de nuestra Patria y su lugar en el mundo. Caseros, Pavón, Cepeda y la guerra de genocidio que el mitrismo llevó al Paraguay, consolidaron el triunfo de quienes se identificaban con la "civilización", de acuerdo a la definición de Sarmiento, en perjuicio de quienes representarían a la "barbarie", el interior federal.
 
A continuación, transcribimos un artículo del maestro José María Rosa sobre esta batalla, sus interpretaciones y consecuencias.
 
Por Blas García

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